Derechos Humanos

La policía también tiene límites: Derechos Humanos y abuso de autoridad

Policia también tiene límites. VoxBox.

Derechos Humanos.- En VoxBox hemos abordado en diferentes momentos el tema de los Derechos Humanos: hablando sobre El Espino, las luchas de las personas trans o incluso la violencia estatal de algunos países centroamericanos.

Esta vez lo estamos analizando desde otro enfoque: el uso (y abuso) de la fuerza policial salvadoreña en determinadas situaciones. Un tema que lleva algún tiempo preocupando a una parte de la sociedad salvadoreña.

A pesar de la percepción generalizada que se tiene sobre esta institución, y a pesar de las discusiones que puedan existir en el interior de la sociedad civil, lo cierto es que el abuso policial no ha sido totalmente obviado por las autoridades, y aunque el esfuerzo para superar esta situación requiere de recursos con los que no se cuentan, se han tomado ciertas medidas que nos llevan a tener alguna esperanza.

Uno de esos esfuerzos se llama Mesa de Actuaciones Policiales y Derechos Humanos. Esta Mesa fue creada en 2016 y está conformada por diferentes organizaciones civiles como Cristosal, IDHUCA, Servicio Social Pasionista y FESPAD, que trabajan por los Derechos Humanos en El Salvador.

Como parte de la labor de esta Mesa, recientemente han realizado la campaña “La policía tiene límites”, que tiene como objetivo difundir el documento del Marco Conceptual para el uso de la fuerza y armas letales en la PNC y recordar que el límite que los miembros de la Policía son nuestros derechos humanos. También se busca poner a la disposición de toda la población el número telefónico para denunciar cualquier abuso policial: 2201-3925.

Para conocer más sobre el trabajo de la Mesa y sobre esta campaña conversamos con Jeanne Rikkers, quien participa en la Mesa como representante de Cristosal.

Sobre La Policía También tiene Límites

VoxBox: ¿Cómo definiría el papel de la Mesa de Actuaciones Policiales y Derechos Humanos?

Jeanne Rikkers: Yo siento que la Mesa busca volver a un espacio protocolario, de poder decir “bueno, que el gobierno se reúne con las organizaciones de Derechos Humanos para hablar de estos temas”. Hasta cierto punto, uno tiene que respetar que estas son prácticas no muy conocidas, sobre cómo entrar a un diálogo y tratar de comprender, escuchar y actuar sobre lo que se está hablando. Aunque parezca una cosa pequeña, se trata de consensuar un mensaje: “La policía también tiene límites”.

VoxBox: ¿Existieron (o existen) desacuerdos en la Mesa sobre a qué deberíamos considerar “un límite”?

Jeanne Rikkers: No, no había diferencia de opinión en la Mesa sobre el límite que existe en la Ley sobre el actuar de la policía. Yo creo que hay claridad, este gobierno está clarísimo que respetar la Ley es cuestión de todo el mundo, incluyendo a los agentes de la PNC. No hay confusión sobre el marco de la Ley. Lo que hay es una discusión sobre hasta qué puntos entendemos cuándo hay abusos de fuerza; qué casos pueden constituir una ejecución extrajudicial; qué deben ser los indicadores de dónde hay un problema o una tendencia, un patrón de comportamiento. El problema es que cuando se trata de cosas actitudinales, en la población en general y también dentro de la misma policía, no es posible solo legislar. Son procesos muy difíciles de generar en un contexto donde la gran mayoría aprueba el uso de la violencia (no de la fuerza legítima) sino de la violencia para solucionar problemas.

No lo aprueban en voz alta, sino que lo aprueban en sus actos. Cuando uno dice: “la policía tiene límites” es un reto escuchar de que la gente diga: “es como que estás limitando su habilidad de controlar la criminalidad”, porque hay una tendencia real de creer que cualquier límite sobre la autoridad es a favor de la criminalidad.

Yo creo que la campaña es retadora en eso porque genera ese tipo de conversación con la gente, porque está en lugares públicos, está en la televisión, en la radio y trata de generar con la gente esta discusión: si la policía tiene que respetar la Ley, el marco de Ley que les toca a ellos, ¿por qué la gente piensa que no hay que ponerles límites? Explorar eso con la población es importante. Yo creo que, ahí sí, en la Mesa donde estamos las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones del Estado, ahí no hay un desacuerdo, sabemos por qué hay que tener límites, sabemos que si no todos estamos bajo la normativa, entonces no estamos en un Estado democrático de Derecho. Tenemos que vivir con las mismas reglas todos y cumplir con las mismas reglas todos, pero la población tiene una cierta resistencia con eso, y por eso sentimos que la campaña es retadora en eso de pensar: la autoridad no es equivalente a “hago lo que se me ocurre hacer”, sino que la autoridad está ahí, con las mismas reglas, poniendo el ejemplo a la población de qué significa vivir bajo los límites que la Ley nos impone. Tienen que ser el ejemplo en ese sentido.

VoxBox: ¿Cuál es el interés de Cristosal y el resto de organizaciones que conforman la Mesa en estos temas?

Jeanne Rikkers: Yo creo que como organizaciones de Derechos Humanos nos preocupan los casos individuales, pero también nos preocupa si existen patrones, y de dónde viene estas tendencias, o si hay problemas más allá. Dónde es que puede fallar una política de seguridad, no solamente de no controlar la delincuencia, sino que en violar los DDHH, con el supuesto fin de controlar la delincuencia. Entonces en la Mesa sí se da el espacio de dialogar sobre eso, escuchar y ver desde diferentes puntos de vista, pero el ejercicio que parece tan sencillo como de llegar a mensajes claves en una campaña así, es un ejercicio importante. Al final nos obliga a decir las cosas realmente como las vemos.

Es fácil, por ejemplo, dar una imagen rápida y decir: “ah bueno, ahí está la policía jugando fútbol con niños en un vecindario”, pero detenerte a examinar internamente y preguntar si eso es el mensaje que queremos proyectar o estamos hablando de una realidad en que sí hay policías que han pasado el límite. Hay situaciones reales en que la policía no ha cumplido con su deber. Y esos son los temas que a nivel también de las comunidades, y en el trabajo que hacemos día a día las organizaciones. Estamos bien conscientes de que hay una voz dominante que dice, como dije al principio, “no, la policía debe hacer lo que quieran hacer para poder controlar (la delincuencia)”. Si la policía no cumple con la Ley, no está ayudando con la situación de inseguridad que viven las personas, sino que genera otros tipos de resistencia.

Y esta realidad es la que queremos seguir enfatizando en el espacio de diálogo, en que nosotros somos organizaciones pero quisiéramos, a través de campañas así, llevar el mensaje a las comunidades que donde la señora de la tienda que ve cómo le pega a un joven y siente que eso no está bien. Al final, los DDHH no son una cuestión que se aplica solo en Suecia, como me han dicho a veces ja ja ja; no, es la sabiduría de la comunidad que dice que si uno maltrata al otro, si uno sobrepasa los límites, lo que está enseñando es que quien tiene más poder puede ejercer más poder. Entonces el ejercicio de la violencia se convierte en una Ley de la selva. Al final, yo creo que el mensaje que queremos seguir dando a la gente es que reflexionemos bien de dónde empieza el cambio hacia una sociedad  más pacífica, con menos violencia: tiene que empezar con quienes decimos que somos los no-violentos, los honrados, los que no estamos en conflicto con la Ley y con quienes están para aplicar la Ley. De ahí sí podemos empezar. Porque si esperamos que el que ha optado por ser delincuente dé la pauta para ir cambiando hacia la no violencia, vamos a estar esperando para siempre.

VoxBox: Entonces, ¿cuál es el público meta al que va dirigida esta campaña?

Jeanne Rikkers: Eso es bien interesante. El mensaje tiene dos públicos: uno es la policía misma. Reforzar la idea de que los límites que tiene la policía es un tema colectivo. No es un tema solo de controles internos, de que si alguien sea procesado internamente por un abuso de la fuerza, sino que la sociedad en general debería conocer y saber por dónde es el límite y dónde denunciar o tomar una acción si ven que hay un problema.

Pero yo creo que también va dirigido a las comunidades más conflictivas, donde la impresión de las personas, si uno lee las redes sociales, parece que está a favor de eliminarlos por completo… Del exterminio. El tema es cuál es el rol de la policía en la comunidad y reforzar en la comunidad de que el rol de la policía es cumplir con la Ley, ellos y nosotros; hacer cumplir la Ley con ellos mismos y con los demás, y eso es un mensaje de esperanza, siento yo, algo positivo.

VoxBox: Pero en nuestro país se ha criminalizado a la juventud. Los abusos policiales también se dan con los menores de edad…

Jeanne Rikkers: Yo creo que una cosa que hay que tener muy claro es que, en general, tenemos un trabajo de campo que nos indica claramente que es generalizado el problema de sobrepasar los límites.

VoxBox: Sobre todo con los jóvenes…

Jeanne Rikkers: Pues sí, no solamente en el uso de la fuerza per se sino en generar un mal entendimiento de lo que realmente dice la Ley. La gente ha llegado a creer que está dentro del límite de la policía parar a cualquier joven, ponerlo contra la pared, tocarlo, levantarle la camisa, vaciar su mochila… y todo eso tiene un límite dentro del procedimiento policial también, pero la población desconoce o ya no creen que es posible hacer cumplir con esa parte. Y también sabemos que los incidentes son tan generales, tan repetidos y tan comunes, que la mayoría de la gente ve una denuncia como un problema más, porque es engorroso. Eso crea una situación de desconfianza total en la institucionalidad. Está claro que ellos tienen límites, cuando los sobrepasen, está la opción de llamar a este teléfono. Sabemos que en este momento no van a aumentar las llamadas de denuncia, porque no era una campaña dirigida a eso, pero tenemos que dar esa opción a la gente, porque a veces la gente no sabe, y no van a acudir a la delegación donde saben que está el policía que le hizo algo. Esto les da otra opción.

VoxBox: Pero en El Salvador hay un miedo patente a las denuncias, especialmente si es contra los cuerpos de seguridad.

Jeanne Rikkers: Creo que es importante que la gente entienda que, si seguimos con esta situación de no denunciar, se minimiza la amplitud del problema. Yo creo que una segunda fase siempre va a ser acercarnos a las comunidades y darle la oportunidad a la gente de poder hablar.

VoxBox: Esa era la otra pregunta: ¿cuál es el segundo paso de esta campaña?

Jeanne Rikkers: Esto (el trabajo de la Mesa) inició en unos municipios donde se hicieron talleres con liderazgos juveniles y con los comités municipales de prevención a la violencia. Ahí la gente empezaba reportar el abuso policial. Y esa es otra cosa: una cosa es que yo digo lo que me pasó a mí, y otra es que yo digo “yo sé que eso pasa seguido”. No voy a reportar un caso en particular porque estoy hablando de un patrón, y no quiero exponer a una familia o a una persona. Pero nuestro sistema de denuncia, tanto en la procuraduría de los DDHH, como en la inspectoría está dedicado a investigar un caso, un incidente. Creo que tenemos que animar a la gente, y esto ya no lo digo como Mesa sino como Cristosal, de que la población tiene que pensar en organizarse alrededor de estos temas. Porque sí, individualmente es muy difícil denunciar un caso y exponerse a todo un proceso que en cualquier momento podría tener más riesgos, y que seguramente trae costos de tiempo y de dinero. La mayoría de gente desiste en un primer momento, pensando que no pueden cambiar. Yo me atrevo a decir que en esta zona (estamos conversando en un café cerca del Redondel Masferrer), si la policía actuará igual que en Soyapango, alguien ya hubiera actuado… Y no es cierto que esos lugares son los únicos donde hay delincuencia. Pero al final la policía no actúa de la misma forma en todos los lugares. Ahí es donde hay que examinar cómo las comunidades pueden responder.

La posición de nuestra organización es que, entre más se organizan las víctimas de este tipo de violaciones a sus derechos, más probabilidades tiene de que podamos abordarlo como un tema de un problema más allá de caso por caso. Aunque dije que siempre nos va a interesar aunque sea un caso, tenemos que romper esa idea de poner la obligación sobre la víctima a corregir el problema. Igual pasa en el tema de la violencia contra la mujer. Debemos romper con esa idea de la víctima que tiene que hacer que las cosas cambien. Al final ha sido la organización de las mujeres que ha elevado el tema a otro nivel de exigencias. Yo sí creo que los límites que tiene la policía tienen que empezar por poder decir claramente quién hace qué. Porque estamos en un ambiente donde el límite está visto como un límite de la habilidad de controlar. Este es un primer paso.

VoxBox: Todo esto inicia por procesos de educación: estamos educando al policía que anda en la calle, estamos educando a las personas sobre que hay números donde pueden hacer una denuncia. Pero, ¿se está educando a los que van a ser policías en un futuro?

Jeanne Rikkers: Sí, hay una cosa que creo que hay que comprender: dentro de la Academia Nacional de Seguridad Pública hay un enfoque claro sobre los DDHH. No podemos decir que el agente que anda en la calle desconoce.

VoxBox: No puede alegar desconocimiento entonces.

Jeanne Rikkers: No. La educación que reciben está basada en los DDHH, en la Ley y los DDHH. Hay que ser comprensivos: uno no cambia su forma de ver el mundo por un par de años dentro de una academia, especialmente porque la fuerza del mensaje que tenemos en común es que el mundo es totalmente polarizado: entre los buenos y los malos; y la persona que entra a la Academia optó por estar del lado de los buenos y se pone el uniforme, pero no es tan simple como eso. Esa idea no se rompe fácil. Tampoco se rompe cuando van a la calle. Entonces hay una necesidad de desaprender y aprender, que es constante, y que requiere recursos, pero que también requiere de un apoyo a los agentes en un contexto de violencia, porque también viven el trauma y el miedo.

VoxBox: Un acompañamiento psicológico que no existe, ¿o sí?

Jeanne Rikkers: Es escaso, si tomamos en cuenta los niveles altos de intercambio de fuego. El uso del arma en ese contexto es uno de los indicadores que como Mesa estamos queriendo construir. ¿Cómo vamos a ver si estamos en un nivel aceptable de enfrentamientos de lesionados, de muertos?, ¿cómo describimos este uso del arma en una situación donde supuestamente el otro también estaba armado?, ¿cuáles son los indicadores que dicen que el uso de municiones de parte de la policía puede ser muy alto comparado con Suecia, como mencionamos hace un rato? En este momento la mesa está trabajando para consensuar una serie de indicadores que nos permitan como sociedad civil, saber dónde ir empujando para que haya cambios.

VoxBox: Ese es un tema ya bastante técnico…

Jeanne Rikkers: Pero si no entramos en la parte técnica vamos a seguir con lo mismo de que solo estamos trabajando con el tema actitudinal o el problema de comprensión de cada agente. Tiene que haber una estructura que también le empuja a rendir cuentas a favor de los DDHH, y no solamente rendir cuentas sobre el número de detenidos o el número de personas muertas… Es que realmente tenemos que hacerlo. Pero, al mismo tiempo, tenemos que entender que sí hay enfrentamientos, sí hay situaciones en que el agente tiene en peligro su vida. Si no tratamos eso, también es muy difícil decir que solo saber el Marco Conceptual es suficiente para saber que va a tomar la decisión correcta. Y este no es un problema único de El Salvador, es un problema de todos los países donde la policía tiene derecho a usar arma.

VoxBox: Como lo mencionamos antes, en el imaginario de los salvadoreños, los Derechos Humanos “entorpecen” el actuar de la policía. Sabemos que tenemos un problema muy grave de pandillas…

Jeanne Rikkers: No, no se trata de que cuando un pandillero comete un delito los DDHH dice que no hay que aplicarle la Ley. Al contrario, los DDHH dicen que sí hay que aplicarle la Ley, y hay que hacerlo correctamente, y tan correctamente que le hacemos a él imposible no ver qué es lo correcto y qué es lo malo. Y si él decide quedar del lado del malo, es una decisión que también la Ley tiene que ver. Entonces yo creo que eso es lo que nos hace falta: romper con esa idea de que o podemos tener DDHH o podemos tener seguridad. Porque realmente la seguridad se basa en los DDHH.

VoxBox.-

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