Economía, Política

El empleo en El Salvador y el neofeudalismo

Empleo en El Salvador. VoxBox.

Política.- No es necesario ser un un laureado economista para saberlo: el empleo en El Salvador tiende a ser un tema muy complicado. Y por complicado nos referimos a caótico, inseguro y estúpidamente difícil. Además de eso, la mayor parte de empleos en este país es informal.

El sistema económico neofeudal que rige la economía salvadoreña tiende a ser despiadado con los más pobres y con grupos vulnerables. Por eso es tan común ver vendedores ambulantes en los buses o pupuserías, en cada esquina del país.

Pero eso, como decimos, lo sabe cualquier persona. Para que no nos vengan a tildar de exagerados, vamos a tratar de explicar por qué se da esta situación.

Primero, pequeñínes, definamos: ¿Qué es un empleo informal?

Pues según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), no hay una definición exacta que aplique para todos los casos, pero sí hay ciertas características más o menos comunes en este tipo de empleo. Por ejemplo: falta de protección para los empleados, horas extras sin remuneración, turnos extraordinarios, despidos sin aviso ni compensación, condiciones de trabajo inseguras y ausencia de prestaciones básicas y de ley como las pensiones, descanso por enfermedad o el seguro.

A nivel global, las mujeres, los migrantes y otros grupos de trabajadores vulnerables son los que, con mayor facilidad, se ven forzados a aceptar este tipo de trabajos.

El problema del trabajo informal no es único de El Salvador: la economía informal genera entre la mitad y las tres cuartas partes de todo el empleo no agrícola en los países en desarrollo. De hecho, la economía informal emplea más del 60 % de la población activa en el mundo.

¿Y el empleo en El Salvador?

Según información de la misma OIT, tres de cada cinco salvadoreños ocupados se encuentran en condiciones de informalidad. ¿Por qué? Porque básicamente vivimos en un modelo de neofeudalismo: la clase empresarial que está en la cúspide de la cadena alimenticia, acostumbrada a tratar al país como su finca, jamás accederá a reducir sus amplios márgenes de ganancias en pro de salario o prestaciones dignas.

¿Por qué mencionamos a los empresarios? Sencillo: uno pensaría que cuando se habla de trabajo formal se refiere solo a los vendedores ambulantes, del mercado o tienditas pequeñas, autogestionadas y que sobreviven bajo la milenaria premisa de “coyol quebrado, coyol comido”. Sí, claro, estas personas representan parte de ese sector informal, pero no es todo: entre el 17 %  y 18 % del empleo informal se da en empresas legales. Grandes empresas con la capacidad de contratar empleados con todas las de la ley y pagar las prestaciones correspondientes. Pero no lo hacen, porque siempre será más barato contratar por servicio profesional o, ya poniéndonos más descarados: bajo el sistema de pasantías.

¿Leyes?

¿Cómo es posible que si tres de cada cinco trabajadores salvadoreños están ocupados de manera informal, no hayan todavía leyes apropiadas para atender todas sus necesidades? Sí, las hay, podrán argumentar algunos. Pero no, no importa que estén escritas en un pedazo de papel que se considera oficial, en la práctica no se ejecutan. Porque no hay voluntad política o empresarial real. Porque sería atentar contra los sacrosantos dividendos de los dueños de la finca.

¿Cómo es que hay empresas millonarias que se atreven a ofrecer pasantías no remuneradas bajo pretexto de “ganar experiencia”? Eso es descaro, es básicamente una forma de estigma a la juventud… y, por supuesto, una manera bien disfrazada de ahorrarse varios miles de dólares anuales.

Y eso sin mencionar aquellas empresas que, aunque ofrecen empleos formales, basan sus ganancias en la explotación desmedida y en la inseguridad laboral permanente: veamos nada más el caso de los call centers, de los que vamos a hablar en otra ocasión.

¿Cuáles son las consecuencias de esta forma de empleo en El Salvador?

Sencillo y obvio: una brecha económica cada vez más profunda. Lo que John Maynard Keynes llama neofeudalismo: la mala distribución de la riqueza produce un mayor abismo entre ricos y pobres, provocando una disparidad extrema entre zonas, clases e incluso razas.

Esto permite que cada vez haya más ricos, facilita la creación de empresas o corporaciones y la llegada de multinacionales, en detrimento de la economía de las grandes mayorías.

Así que vamos a aprovechar el Día Internacional del Trabajador para recordarlo: la única cosa peor que el desempleo es el empleo informal, indigno, precario.

Y de eso tenemos suficiente en El Salvador.

El 85% de empleos que habrá en 2030 todavía no existen

VoxBox.-

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1 Comment

  1. A quien redactó esto: ¡No has estudiando para nada el comportamiento del sector informal! Usaste parte de la población y generalizaste; tremendo error.
    Sí, hay necesidad. Pero no explica el fenómeno. Si estudiaras un poco el sistema financiero podrías tener conocimiento de cómo se comporta en gran medida el comercio informal, las cantidades de dinero que se manejan por muchos informales y qué razones tienen para estar así. Por ejemplo: no pagan impuestos y el trámite para formalizar es carísimo. Además, aquellos que trabajan por servicios profesionales no son informales porque declaran renta por cada pago, y muchos de ellos lo hacen así para tener más liquidez porque los descuentos de ley hacen que mensualmente te descuenten casi un 10% de tus ingresos aunque no declarés renta. Podrías comenzar yendo al mercado central o La tiendona para que veás cuál es la realidad del comerciante informal.

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