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Ir a la escuela ya no sirve de nada, según Banco Mundial

Escuela. VoxBox.

¿De qué sirve ir a la escuela si no se obtienen las herramientas básicas para defenderse en la vida? De nada. Así de simple.

Detalles.- ¿Recuerdan aquel épico momento cuando una youtubera mexicana dijo que dejaba la “pinche escuela porque no servía de nada” (o algo así)? Pues resulta que el Banco Mundial le ha dado la razón: la escuela ya no es sinónimo de aprendizaje.

Y es que el Banco Mundial ha presentado su Informe sobre el desarrollo mundial 2018: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación, y en él revela que, aunque millones de niños en el planeta van a la escuela, no aprenden ni siquiera lo básico para escapar de la pobreza.

El Informe llama a esto una “crisis de aprendizaje”. Pero eso ya lo veníamos intuyendo desde hace varios años.

Los profesores universitarios lo saben: cada año, cada nueva generación de nuevos ingresos llega con más deficiencia, con más problemas para aprender, con menos capacidades de análisis. Y esos los que logran entrar a un aula universitaria.

Millones de jóvenes de países pobres

Por supuesto, como todo lo que sucede en el mundo, este problema es más grave en los países más pobres.

¿De qué sirve ir a la escuela si no se obtienen las herramientas básicas para defenderse en la vida? De nada. Así de simple.

Es decir: ir a la escuela nunca ha sido más inútil como ahora.

En casos concretos como Nicaragua, el Banco Mundial dice que solo la mitad de los escolares de tercer año (de primaria) sumaban correctamente cuánto es 5 + 6.

El dato da para un sinfín de memes y carcajadas, pero viéndolo detenidamente es bastante preocupante.

Sin aprendizaje la educación no podrá ser el factor determinante para poner fin a la pobreza extrema, generar oportunidades y promover la prosperidad.

¿Qué puede significar a futuro que los niños no estén aprendiendo?

Fácil: más pobres, más pobreza, más profundidad en la brecha. Más de todo lo malo que ya hemos vivido.

Otras variantes

En América Latina, en especial en zonas como Centroamérica y parte de México, el problema de la educación es mucho más profundo en zonas donde las pandillas o el narcotráfico han acaparado todo.

Imaginemos entonces el panorama: niños en zonas vulnerables que hacen un esfuerzo supremo por ir a la escuela, sorteando todas las trampas que su contexto les impone, para que al final no puedan aprender nada útil.

En El Salvador, por ejemplo, 7,900 niñas desertaron de la escuela en 2015, por embarazo. Únicamente 2,231 se mantuvieron en la escuela.

Una desgracia, un problema moral que ningún país está enfrentando como se debe.

Así es cómo las sociedades modernas han terminado por darle la razón a La Mars: estamos hasta la madre del “pinche sistema pendejo retrógrada en el que hemos estado sumergidos por toda nuestra vida”.

Así de desgraciados deberíamos sentirnos.

VoxBox.-

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