Música, Opinión

Madonna, el eterno arquetipo de La Emperatriz

Música.- Desde ya lo admito, soy fan de Madonna. Desde los 6 años, cuando por primera vez vi un video suyo, era el Like a virgin. Lo pasaban a las 9 de la noche en el microprograma La canción de la semana. Por supuesto, mis papás intentaban mandarme a acostar a esa hora, pero yo veía el video de reojo, mientras daba vueltas en mi afán de irme a la cama.

¿Por qué es importante hablar de esta mujer?, se preguntarán algunos. Yo misma me lo pregunté durante años, mientras disfrutaba de toda su discografía. Para empezar, hay que decirlo: Madonna es universal. Creo que no hay rincón de este planeta que no haya sido tocado por alguna de sus canciones, alguna de sus películas (aunque hayan sido catalogadas como malas), o sus libros infantiles. También porque, como lo dice el título de este artículo, es el eterno arquetipo de La Emperatriz.

Cuando pienso en Madonna y sus casi 60 años de vida —de hecho, hoy cumple 59— me viene a la mente el arquetipo de La Emperatriz, ese arcano poderoso que nos habla de la fecundidad creativa, la renovación constante y el poder femenino de la vida. Madonna es La Emperatriz. Llegó con pocos dólares en el bolsillo a Nueva York en los años ochentas, venía de su natal Michigan, su madre había muerto cuando ella era una niña y contaba con poco apoyo de su familia. Le tocó sufrir penurias y rechazos, pero eso no la desmoralizó, al contrario: tomó toda la adversidad y la pulverizó. Lo ha hecho durante años. La admiro por eso. Su trabajo, sus relaciones románticas, sus hijos, sus causas y luchas… todo la ha retado a superarse constantemente.

En lo personal, creo que Madonna ha sido de las artistas que más han sido fieles a sí mismas, tanto en lo que canta, sus gustos estéticos, así como en el diseño de sus producciones, también la moda que ha ido imponiendo a lo largo de los años y sus proyectos de vida, los cuales han pasado por procesos de meditación y de crecimiento, que no han reñido con su objetivo: ser un referente cultural durante los últimos 30 años. No solo en la música, sino en lo social, en lo político, en la defensa por las mujeres y en la segunda revolución sexual, al inicio de los años noventas.

Celebro su vida ahora, dejándoles mi playlist esencial de esta mujer que ha marcado mi vida:

Like a prayer: Madonna ya estaba bien instalada en la fama cuando sacó este sencillo, del álbum homónimo. Rondaba 1989 y yo tenía 12 años. Me impresionó verla de cabellera negra, bailando frente a varias cruces en fuego. Mi madre se escandalizó cuando me vio viendo el video, creo que le chocó ver al pobre San Martín de Porres inmiscuido en la historia. La producción es maravillosa. Esta canción tomó relevancia en dos ocasiones más en mi vida: una cuando me di cuenta que el amor es algo más que solo sexo, es un “algo” que nos eleva espiritualmente, nos hace mejores personas. Digamos que con ella entendí la teoría de lo que significa estar enamorada. Y la otra cuando al fin encontré a alguien a quien asignarle esta canción, sabiendo que me siento a salvo.

Vogue: Este sencillo salió en marzo de 1990. Era parte del soundtrack de Dick Tracy, película en la que también participó Madonna. Mi papá me llevó a verla al cine, porque él siempre fue fan de esa caricatura. Cada domingo la leía religiosamente en un periódico local. El video está ambientado con la estética de los años 30, el ciclo de oro del cine de Hollywood. Me encanta como referente cultural y sí, fue mi ringtone del celular en la época en la que trabajaba en un museo, donde me obligaban a usar tacones y maquillarme. Me pareció menos torturante ese hecho, mientras hacía las poses que Madonna me enseñó, demostrando que hasta una mujer tan poco maliciosa como yo logra aventar glamur en este descolorido mundo.

You’ll See: Como la vida trae glamur y amor, también trae tristezas. Especialmente cuando vamos creciendo como personas y no nos salen las cosas como queremos. Era 1995 cuando Madonna lanzó esta canción, del álbum Something to Remember. Yo estaba en bachillerato, me había enamorado locamente, y por supuesto, no me correspondieron. Me acompañó esta canción en mis épocas de tristeza y debo decirlo, no hay mejor soundtrack para eso, para superar el corazón roto y pensar: “Ya vas a ver, de esta voy a salir más fuerte”.

Music: Esta canción, del álbum homónimo, fue lanzada en el 2000. Quedaba claro que el nuevo siglo iba a tener más de Madonna. En lo personal me gusta mucho: a pesar de que tengo dos pies izquierdos, me dan ganas de bailar.

Don’t Tell Me: Cuando me siento desanimada, esta es de las canciones que desempolvo. Creo que me hace pensar en que todo es posible, que uno tiene una fuerza inmensurable que impulsa hacia lo que debemos hacer.

American Life: Madonna es más que una mujer frívola que le gusta el sexo, no… es una persona que tiene un criterio amplio y unas convicciones políticas bien puestas. Muestra de ello es esta canción, que en 2003 se constituyó, junto a Hollywood y I’so Stupid en tres canciones de protesta a la invasión de Estados Unidos a Irak. Ciertamente los Bush nunca fueron los favoritos de la artista. En cuanto a la canción, se siguen escuchando los sonidos electrónicos y usa un rap bastante visceral .

Hung Up: Irónicamente, esta canción me recuerda a mi mamá. Quizá sea la entrada que tiene un riff propio de una canción de Abba que amaba mi madre. Hace tiempos escribí un relato de esta canción en el blog Non-girl Blue. Me parece que es apta para dar homenaje a las influencias de antaño, combinadas con los ritmos actuales. Recuerden: “Don’t cry for me, cause i find my way…”.

Die Another Day: Ni siquiera el gran espía James Bond, 007 se ha salvado de ser parte del ideario de la chica material. Recuerdo que esta película la fui a ver con mi amigo Marlon. Lo mejor fue la canción.

Cheris: La esencia de la inocencia se materializó con esta canción. ¿Qué más inocente que un amor separado por el aire y el mar? La presencia de esos sirenos marcó el inicio de mi adolescencia.

VoxBox.-

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