Derechos Humanos, Diversidad, Política

Ley de Identidad de Género: Reivindicación de las personas trans en El Salvador

Ley de Identidad de Género. VoxBox.

A todas las mujeres y hombres trans que han sido asesinados en mi país

y a Rebecca, mi amiga, la mujer más valiente que conozco en este mundo.

Política.- Conocí a Rebecca (su actual nombre) cuando éramos niñas. Claro… en ese entonces, a inicios de los ochenta, ella era un niño y yo una niña. La vida nos llevó por diversos caminos, pero por alguna razón siempre nos encontrábamos. Una de las experiencias que vivimos juntas fue el terremoto del 2001. Nos abrazamos y soportamos uno de los movimientos telúricos que son tan comunes en esta región centroamericana. Luego, ya cuando estábamos llegando a la tercera década de vida me lo confesó: quería iniciar su proceso de hormonización para realizarse un cambio de género. Además, me confirmó otro detalle: se iba del país, se iba a trasladar a Europa, a un país donde podía ser ella. Se fue. Eso fue hace aproximadamente 7 años.

Mi amiga se fue porque en este país sus derechos no son respetados, estaba expuesta a discriminaciones y a violencia. El viernes pasado le escribí para contarle que el 22 de marzo un grupo de asociaciones y oenegés presentaron una pieza de correspondencia, para impulsar la Ley de Identidad de Género. Esto no es una locura, otros países de Latinoamérica ya tienen esta ley: Uruguay, Bolivia, Argentina y pronto dará este paso Chile.

Aunque mi amiga está en un país más civilizado que el nuestro, quise contarle, pues sabía que se alegraría de que otras mujeres trans de este pequeño y conservador país pueda tener lo que ella tiene: libertad de vivir su identidad de género plenamente.

Ley de Identidad de Género

En lo personal, me alegré también. Ser mujer en países latinoamericanos, llenos de machismo e intolerancia, es difícil: lo sé por experiencia propia. Pero pienso en aquellas mujeres que son doblemente discriminadas por su decisión de ser mujeres. En esas mujeres que viven en condición de pobreza, con mínimo nivel académico, aquella que se le niega un trabajo digno por su apariencia, aquella que no ha tenido acceso a la salud, aquella que no ha tenido más salida que ejercer el trabajo sexual para poder comer, vestirse y tener dónde dormir.

Uno días después pudimos conversar con Ámbar Alfaro y con Amalia Leiva, ambas representantes de Asociación ASPIDH Arcoiris, una de las organizaciones que están impulsando la Ley de Identidad de Género de El Salvador. Ellas nos contaron que la lucha política por dicha ley inició en 2010. Con esta, una persona transgénero podrá ejercer su derecho a tener un nombre según su identidad de género y esto garantizaría derechos civiles como el acceso a la educación, a la salud, a la no discriminación laboral. Para que lo comprendamos mejor: esta ley permitiría el cambio del nombre, sexo y género a personas trans, a través de un proceso ordenado y con intervención de un juez de familia. Es decir, las personas, por voluntad propia, que quieran cambiar su identidad, demostrando ante el juez la vivencia de una expresión de género distinta a la de su genitalidad. Esta ley no regula, por ejemplo, el matrimonio en la comunidad LGBTI o la posibilidad de adopción.

Este cambio de identidad tampoco pretende evadir responsabilidades; es decir, que si un individuo cambia su nombre lleva consigo siempre sus derechos y responsabilidades: pago de deudas, responsabilidad paternal, etc.

Y aunque esta ley no resuelve otras formas de discriminaciones, es un inicio para la reivindicación de la vida de personas trans en El Salvador, un país que es tremendamente homófobo, misógino, machista, intolerante y violento.

Durante 2017, en El Salvador se han registrado 14 asesinatos, con lujo de barbarie, de personas trans. A un año de los primeros homicidios, no se tiene ningún caso avanzado y mucho menos alguno resuelto. A esto se suma la exclusión, la violencia, etiquetas y estigmas, que son lo que viven a diario los miembros de esta comunidad. En lo que va de 2018, se han registrado 5 asesinatos de mujeres trans y de 3 de hombres gays. Nadie dice nada, nadie hace nada al respecto.

Pero además de este tipo de violencia, está la violencia más sutil, esa que se ejerce en las empresas donde no contratan a personas trans, o cuando una persona trans llega a una unidad de salud y no es atendida, o cuando se les discrimina al punto de que el Estado no las proteja de crímenes de odio.

¿Qué se necesita para la aprobación de la Ley de Identidad de Género?

Hacen falta 43 votos de los 84 diputados para aprobar esta Ley de Identidad de Género. ¿Sucederá en el actual contexto en El Salvador? No lo sé. Me encantaría. Me parece que si un individuo, que está obligado a pagar impuestos, a ser responsable de sus obligaciones civiles, también es sujeto de derechos: civiles, políticos y económicos.

Mi amiga Rebecca se fue. Pero está bien, ahora es una mujer plena, saludable y tiene un trabajo digno. Me alegra tanto por ella, y por todas aquellas que tienen la oportunidad de partir a regiones menos intolerantes. Ahora es hora de ser solidarios con las que se han quedado, las mujeres trans que han luchado en todas las formas posibles, contra sus familias, sus empleadores y la sociedad que no las acepta. Ahora es tiempo de homenajear a aquellas personas trans, hombres y mujeres, que han muerto.

¿Faltan más? Sí. Desde esta plataforma de comunicación nos comprometemos a generar más contenido, no solo para visibilizar esta lucha, sino además para educar a la población, esa población que fue educada por el heteropatriarcado y que encuentra en todo lo femenino algo repugnante.

VoxBox.-

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Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

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