Breves apuntes sobre la paz que no viví

Nací un par de meses después de que aquellos históricos Acuerdos se firmaran en Chapultepec, México. La paz y yo tenemos la misma edad, pero parece que a ella le ha ido peor: casi desde que nació se convirtió en poco menos que un mal necesario para toda la sociedad; una especie de madre borracha que prefiere salir a joder por las noches antes que cuidar a sus hijos no planeados.

En 1992 los Acuerdos de Paz fueron un triunfo: la guerrilla y el Estado, que se asesinaron entre ellos y al pueblo por más de 12 años, por fin se ponían de acuerdo, guardaban las armas y se abrazaban con lágrimas en los ojos. El país celebró por lo alto y el mundo vio con buenos ojos el fin de una guerra que dejó, según los datos más conservadores, 75,000 muertos y 12,000 desaparecidos. Había razones de sobra para celebrar.

Yo todavía estaba en los primeros años de la educación básica cuando comencé a escuchar las historias que parecían sacadas de un cuento de terror: la gente huyendo con banderas blancas improvisadas bajo las balas; las casas destruidas; las ofensivas hasta el tope; la guerrilla saqueando los supermercados; el ejército desconfiando de todos; los amigos muertos; los amigos organizados; la tía Alba que quedó ciega y luego fue asesinada; los muertos en la calle; los muertos en los diarios; los desparecidos sin nombre; la desesperanza absoluta; la alegría de la paz; los nombres, los coroneles, los llantos, los hijos, los padres y las madres…

Pero los Acuerdos fueron un placebo. Una especie de medicina inocua que no buscaba sanar las causas sino los síntomas y el resultado era bastante previsible: la enfermedad atacaría de nuevo. Con nuevos síntomas, con nuevos bríos, con mejores defensas y sin ninguna resistencia que fuese digna.

Y mientras yo crecía junto a una generación que parecía estar en una especie de limbo, crecían en las calles otros jóvenes que no tuvieron las oportunidades que yo tuve. Que no tuvieron unos papás como los míos, que les procuraran los cuidados elementales y una educación que se parezca a algo digno. Sin embargo, ellos —el lumpen— descubrieron que la organización los hacía fuertes.

Porque mientras la gente —en 1992— se emborrachaba de esperanza y de futuros brillantes e idílicos, en las calles se preparaba una nueva guerra. Una guerra social. Cruel y sanguinaria pero con componentes más profundos. Una locura que comenzó como una moda y que ahora es capaz de mirar al mismísimo Gobierno a los ojos y exigirle que se sienten a platicar.

Y no, esto no es una apología al crimen, es tan solo un punto destacable de esos miles de niños y jóvenes que asesinan y extorsionan por deporte: ellos se organizaron y ahora ningún partido político puede “gobernar” sin el visto bueno de ellos. De los salvadoreños —porque son salvadoreños aunque nos duela— anónimos que bajo dos números o dos letras han puesto de rodillas al país entero.

¿Se imaginan qué pasaría si el resto de nosotros —los “buenos”— nos organizáramos?

25 años después, al frente del Gobierno se sitúan los mismos que en su momento combatieron al Estado; los mismos que hace 25 años dejaron las armas y conquistaron con sangre una forma más refinada de lucha: la política; los mismos que ahora celebran por lo alto una paz social que solo les pertenece a los que tienen el dinero para comprarla.

¿Se imaginan que los doctores se organizaran? ¿Se imaginan que los maestros se organizaran? ¿Se imaginan que las costureras se organizaran? ¿O que los zapateros? ¿O que los panaderos? ¿O que los estudiantes? ¿Se imaginan qué poder tendría la clase media si un día, de repente, nos diéramos cuenta que las calles también son nuestras y que tomárselas para exigirle al Gobierno no es un asunto de vagos sin oficio?

Ese mismo Gobierno hoy, en estos precisos momentos, está celebrando la paz cerrando calles sin avisar; contratando artistas que nada conocen de nuestra historia y haciendo esculturas horribles.

Ahora que lo pienso, todo eso es un buen homenaje a una paz horrible.

Fotografía tomada del sitio «El Salvador Times».

Aquellas primeras historias que escuché de niño me hicieron admirar sinceramente a mis papás y a todos los adultos que vivieron y sobrevivieron. Y lo que es más: se reprodujeron, a pesar de no saber si aquello alguna vez iría a terminar.

Porque ellos sobrevivieron. ¿Sobreviviremos nosotros?

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La falta de relaciones íntimas es nociva para la salud

Las personas activas sexualmente suelen tener una salud física y sexual sana, pues la intimidad, aparte de brindar sensaciones placenteras, produce mucha actividad hormonal que beneficia positivamente nuestro estado físico y anímico.
“Está comprobado científicamente que el sexo baja los niveles de ansiedad y estrés gracias a que disminuye la segregación de cortisol, que se conoce como la hormona del estrés, además beneficia la salud cardiovascular porque disminuye la presión arterial, activa la circulación sanguínea como si estuviéramos realizando ejercicios o deporte, liberamos testosterona que aparte de provocarnos deseo sexual, nos protege el músculo cardíaco”, manifestó la sexóloga Ninoska Silva.
Por otro lado, la actividad sexual activa el sistema inmunitario, nos ayuda a adelgazar, fortalece las paredes vaginales, alivia dolores, mejora nuestra piel, cabello y uñas, favorece al sueño y hasta mejora nuestra autoestima.
Si obtenemos tantos beneficios, ¿qué pasa con nuestro cuerpo cuando no tenemos sexo? También existen estudios que explican los efectos físicos y psíquicos en períodos de abstinencia, está comprobado que a menor actividad sexual, menor producción de hormonas y menor deseo generándose drásticos cambios de ánimo: se está de mal humor, depresión y ansiedad, lo que le puede provocar más hambre y subir de peso, tiene menos energías para sus actividades diarias, su piel envejece más rápido y su autoestima se deteriora.
Además, la falta de oxitocina que se produce al tener sexo disminuye la capacidad de socializar y tener una vida feliz, por otra parte, algunas áreas del cerebro dejan de activarse por la poca producción hormonal ocasionando efectos negativos en el estado de ánimo, memoria y toma de decisiones.

David Roelfs de la Universidad de Louisville en Kentucky, realizó un estudio con 500 millones de personas, en el que encontraron que las personas solteras mueren entre 15 y 17 años antes que las casadas.

Otros estudios también encontraron que las personas sexualmente activas y que tienen orgasmos con frecuencia gozan de mejor salud. Una investigación publicada en el British Medical Journal en 1997, arrojó información que afirmaba que los hombres que tenían más orgasmos vivían más tiempo que aquellos que no los tenían.

Una encuesta realizada a mujeres que no tenían sexo llegó a la conclusión de que la inactividad sexual produce:
  • Mal humor
  • Irritabilidad
  • Falta de equilibrio

Sin embargo, otros estudios realizados tanto en mujeres laicas como en sacerdotes que se supone no eyaculan, no ha arrojado indicios de que padecieran de enfermedades similares o afecciones derivadas del hecho de no practicar sexo con regularidad o de no tener orgasmos.

Viernes 13, la hoguera y los Caballeros Templarios

Los viernes y martes 13 despiertan mucha curiosidad por todas las leyendas y supersticiones que existen en torno a estas fechas.

Un viernes que caiga en el día 13 de cualquier mes se considera un día de mala suerte en la mayoría de las culturas occidentales y siempre termina dando mucho de qué hablar en redes sociales y en los círculos de amigos. Existen supersticiones similares en otras tradiciones; particularmente en Grecia y países hispanohablantes, el martes 13 tiene el mismo papel, al igual que el viernes 17 en Italia.

El miedo a los viernes 13 se llama collafobia o friggaatriscaidecafobia. Los estudiosos de las investigaciones indican que el temor al viernes 13 se debe principalmente a un hecho histórico en concreto, un evento que con el paso de los años continúa causando polémica por lo oculto de las circunstancias en que fue envuelto.

Según los registros, el viernes 13 de octubre de 1307, bajo las órdenes del Rey Felipe IV de Francia, un grupo de Caballeros Templarios fue capturado y llevado a la Santa Inquisición para ser juzgado y condenado por supuestos crímenes en contra de la cristiandad.

No se sabe bien si la decisión del rey francés se debió a una motivación religiosa debido a los rumores que se tejían en torno a esta orden religiosa (de quienes se decía protegían o custodiaban secretos íntimos de la Iglesia como el Santo Grial), o, más probablemente, por cuestiones económicas.

En ese tiempo, los caballeros Templarios poseían una gran fortuna, eran los principales prestamistas y acreedores en muchas regiones de Europa, en especial de Francia. Es más, se dice que el propio Felipe IV tenía una gran deuda con esta orden y que por ello decidió capturarlos y acusarlos ante el Vaticano por diversos cargos, entre ellos el de herejía, sodomía y de orinar y escupir en la cruz.

Los templarios fueron condenados a la hoguera ante la anuencia del Papa Clemente V, a quienes muchos culpan de no haber llevado un proceso justo. Al parecer, una muestra clara de la trascendencia de este grupo religioso es, sin lugar a dudas, la sensación que dejó en gran parte de Europa.

El último Gran Maestre de la orden, Jacques de Molay, que finalmente fue quemado en la hoguera, “emplazó” momentos antes de su asfixia, al propio Felipe IV, de ahí su sobrenombre de el emplazado y al papa Clemente V, con estas palabras: “¡Clemente, y tu Felipe, traidores a la fe cristiana, os emplazo ante el tribunal de Dios!… A ti, Clemente, dentro de cuarenta días, y a ti Felipe, dentro de este año…” El papa Clemente, murió a los treinta días y el Rey Felipe, antes de cumplirse un año.

Por su lado el número trece desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo, trece fueron los comensales; la Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia.

También una leyenda escandinava cuenta que, según la misma tradición, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el 13° invitado. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte. También el número 13 hace referencia a uno de los ángeles de la muerte. Y trece es el número que las brujas de la edad media esperaban para hacer sus pócimas.

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Consejos prácticos para ser un hombre “feminista”

Hay muchas discusiones sobre si los hombres pueden o no ser feministas, algunas son teóricas, algunas son críticas a la manera en que algunos hombres cooptan el feminismo. Sin embargo, también hay muchos hombres que creen en la igualdad de género y tienen la mejor intención y de verdad quieren ayudar.

A continuación te presentamos algunas cosas que pueden hacer los hombres por la igualdad de género. Hay que aclarar que no son las únicas:

Reconocer su privilegio

No, que dejen entrar gratis a las mujeres a un bar no es un privilegio. No existe tal cosa como el privilegio de ser mujer, ser mujer es nacer con muchas desventajas que quizás los hombres no pueden entender porque para sus vidas privilegiadas son inimaginables.  Los hombres no tienen que pensar en qué ponerse antes de salir de la casa para estar seguros, seguramente van a ganar más por hacer el mismo trabajo que una mujer y toda la vida la sociedad lleva aplaudiéndoles que sean líderes y escuchan sus ideas. Tampoco hay leyes que les prohiban una intervención médica que pueda ser necesaria para salvar sus vidas, como la interrupción del embarazo.

Callarse y escuchar

El discurso de las mujeres, desde los tiempos de Eva se recibe con sospecha y hasta con odio. Si corren a su biblioteca se darán cuenta de que casi todos los libros que tienen están escritos por hombres, que casi todos su profesores fueron hombres y que todo lo que saben lo saben porque se los han dicho otros hombres.

Habitar de una manera diferente el espacio público

Hombres y mujeres habitamos el espacio de manera diferente. A las mujeres, desde que desde niñas se les dice que el espacio público es peligroso, que no hablemos con extraños que evitemos a los hombres que vemos en nuestro camino. Y con razón, porque basta ver las estadísticas para ver que los hombres sí agreden con frecuencia a las mujeres. No todos, dirán. Algunos tienen buenas intenciones. Claro, pero si son tan buenos tipos en vez de perseguir a las mujeres para demostrarlo podrían asumir una manera menos amenazante de habitar los espacios, esto es: respetando los espacios que son solo para las mujeres, alejarse cuando ven a una mujer caminando sola por la noche, cerrar las piernas en el transporte público pues no es la sala de su casa, no gritarle cosas a las mujeres que caminan por la calle.

Nunca, nunca decir “no todos los hombres”

Cada vez que dicen #NoTodosLosHombres están desviando una discusión sobre un problema estructural que vivimos las mujeres para volver los reflectores hacia ustedes y expiar sus culpas individuales. Se sabe que #NoTodosLosHombres violenta a las mujeres, o son machistas, o se quieren aprovechar, pero #SíTodosLosHombres se benefician de la desigualdad de poder que crea el sistema patriarcal. Muestra de eso es que los hombres pueden caminar por la noche con menos miedo que las mujeres. Quizás no han matado a una mujer, ni la han insultado ni le han pegado y quizás los crió su mamá y sienten gran respeto por eso, pero esto no quiere decir que nunca hayan ejercido algún tipo de violencia o sacado provecho inconscientemente.

Cuestionar públicamente el machismo de otros hombres

Cada vez que los hombres se quedan callados frente el machismo están apoyando activamente un sistema desigual que explota a las mujeres y a otros cuerpos. Ningún silencio es inocente. Además, ellos pueden usar su privilegio para que hombres que nunca nos escucharían a nosotras entiendan que lo que reclamamos es justo. Ahí sí es momento de hablar. La violencia de género no hace parte de la vida privada, es un problema público.

Usar un lenguaje incluyente y dejar de asociar lo femenino con lo indeseable

Lenguaje incluyente no es decir tortuga y tortugo. Ese es un argumento estúpido porque las tortugas no tienen género, como los tenemos las personas. El lenguaje se inventó para hablar del mundo, de todas las cosas que hay en mundo, y a medida que hemos ido creando o descubriendo cosas y conceptos hemos creado nuevas formas y palabras para hablar de estos. Cuando alguien dice “todos” la mayoría de nosotros se imagina un grupo de hombres, porque nos han enseñado que la persona genérica es un hombre. Cuando decimos todos y todas (y hasta todes) estamos haciendo énfasis en que en ese grupo del que estamos hablando hay mujeres, diversidad. Y entonces la gente se imagina un grupo con hombres y mujeres. El lenguaje está siendo incluyente. Además no es necesario redactar de manera fea para usar lenguaje incluyente, el español es una lengua plástica que se adapta hasta a un nuevo continente.

Cuidar el lenguaje también quiere decir dejar de emplear términos como “feminazi”, primero porque es una brutalidad, y segundo porque estigmatiza a las feministas. También es importantísimo respetar los pronombres y las identidades de la gente: si una persona les dice que es mujer, entonces es mujer. No hay necesidad de pedirle que se levante la falda.

Pedir consentimiento y respetar la autonomía de los cuerpos de las mujeres

Otra cosa que no les han enseñado a los hombres es a pedir consentimiento. A los hombres les suelen vender la idea (y esto se encuentra en casi todas las historias de amor y hasta en videojuegos) que tienen que insistir e insistir y si son buenos su premio será que una mujer les diga que sí. Pero así no funciona. Las mujeres no son trofeos, son personas y tienen derecho a elegir con quién quieren estar. No son tontas, y los hombres no saben qué es lo mejor para ellas.

Ser buenos polvos

Ser buen polvo no es hacer maromas copiadas del porno y contar orgasmos y tiempo para competir con sus amigos. La clave de ser buen polvo está en el consentimiento. Uno puede tener un buen polvo hasta sin venirse, pues el buen sexo es el que, de la manera que sea y con consentimiento, te produce placer y te hace sentir bien. Para que eso suceda uno tiene que estar atento a lo que quiere o le gusta a la otra persona o personas, y ser claro con lo que uno quiere y con lo que le gusta. A los hombres les enseñan que el sexo es “macho-orgasmo-centríco” y es que comienza y termina con la penetración y por eso se echan a dormir una vez se vienen. No. Eso es hasta grosero, las personas no son masturbadores, son personas. Y también hay muchas formas de tener sexo que no incluyen la penetración. Es más, el pene no es la única zona erógena.

Ser buenos polvos también es tomar responsabilidad de sus vidas reproductivas. Cargar un maldito condón. No decir “ella se embarazó” porque nadie es la Virgen María y las mujeres no se embarazan0 solas.

Creerle a las víctimas

Siempre que nos enteramos de que hay una víctima de violación alguien sale a decir que qué tal que fuese una “denuncia falsa”. Estos hombres suelen decirte que son “el abogado del diablo” pero miren que esto es algo que sucede particularmente con las denuncias de violación, acoso, o violencia sexual. Nadie va por ahí diciéndole al señor que denuncia que le robaron su carro, ¿será que el señor miente para darse importancia y popularidad? No. ¿Y saben qué es lo peor? Que para las mujeres es costosísimo denunciar cualquier tipo de agresión sexual, por un lado, el sistema penal está en su contra y la mayorías de las veces estás cosas quedan impunes o al ratito queda libre el agresor; por el otro, a las mujeres no les creen cuando denuncian.

Cuando una mujer denuncia una agresión sexual sabe que la sociedad va a acabar con su reputación. Denunciar sabiendo eso implica una gran valentía. Las mujeres no ganan absolutamente nada con hacer estas denuncias, de hecho muchas se convierten en una vergüenza para su familia y amigos y se exponen al ostracismo y la soledad. Y si quieren números, solo el 2.5% de denuncias por violación son falsas. Pero esto no se trata de números, durante años violar no era ni siquiera algo malo (era legal dentro del matrimonio) se trata de entender que tenemos una deuda con las mujeres, una deuda de respeto, dignidad y credibilidad.

Cuestionar la idea de masculinidad

La masculinidad como la entendemos hoy en día es un invento de un sistema patriarcal que privilegia a los hombres y que basa su poder en la fuerza, el control, la discriminación. Piensen en qué es realmente ser hombre. ¿Tener pene? Pero si hay mujeres que tienen pene. ¿Ser fuertes? hay muchas mujeres fuertes. ¿Tener el pelo corto y usar camisas de cuadros y pantalones en alguna gama de color pantano? ¿Tomar cerveza frente al televisor? ¿Hacerse la paja con fotos de chicas en bikini posando en situaciones absurdas? Lo peor es que esa masculinidad que se acaba con la reducción al absurdo es el origen de mucha violencia. De hecho, hay estudios que muestran que cuando los hombres sienten su “masculinidad amenazada” (y la amenaza puede consistir en algo tan banal como el color rosa) reaccionan de manera violenta.

Los hombres (como categoría) no son necesarios para dar hijos (hay bancos de esperma), ni para dar ciudadanía (las mujeres ya votan), ni para dar acceso a propiedades o dinero. Los hombres son necesarios en tanto personas, pero no en tanto hombres. La masculinidad, esa que está basada en tener el poder y la fuerza, en no mostrar las emociones y lograrlo todo solitos como el Llanero Solitario, está mandada a recoger, es violenta, tóxica y muchas veces pendeja. Toca reinventársela. Para eso pueden mirar a todo el movimiento Queer que ha reflexionado mucho al respecto, al feminismo, a sus propias historias y preguntarse qué no les gustaba de los modelos de masculinidad que tuvieron. Ya sé que es más rápido seguir la fórmula prefabricada pero esa fórmula es violenta y gastada, y se quedó atrás. Pero esto no es el fin, todo lo contrario, quiere decir que ser hombre hoy es una categoría por inventarse, están llenos de posibilidades.

(Fuente: catalinapordios.com)

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No es pecado envejecer

Yazemeenah Rossi nació en Córcega pero se mudó a Nueva York en la década de los 90 donde logró convertirse en la imagen de varias firmas de moda como Hermés o YSL.

Pero Rossi, a sus 61 años, sigue modelando, algo de lo que muy pocas personas pueden presumir. La modelo francesa luce como una perfecta combinación entre madurez y juventud, atractivo que llama la atención de los lentes fotográficos que la incorporan en sus trabajos.

Según sus propias palabras, «el secreto para mantenerme consiste en una dieta equilibrada, algunos minutos de meditación diarios, practicar deporte y ducharse con agua fría».

Pero aclaremos algo: el bienestar del cuerpo no es simplemente una derivación del modo de vida capitalista —que da una preponderancia desmesurada al culto hacia el cuerpo y la belleza—; en términos más elementales y hasta un poco subjetivos o filosóficos, un cuerpo bello y saludable puede ser el resultado lógico de una vida llevada en plenitud. ¡Y bien por aquellos que puedan llevar una vida así!

Pero no es algo común en casi ninguna persona, en ninguna parte del mundo.

Very, very hot spring…

Un vídeo publicado por Yazemeenah Rossi (@yazemeenah) el

Quizás el caso de Rossi —un caso extraordinario en opinión de los medios— no deba ser visto como una «inspiración» en el más alto sentido de la palabra: la plenitud, la salud física y mental a los 61 años deben cuidarse tanto o más que cuando se tiene 20 o 40, pero aspirar a no envejecer es, en última instancia, un tema antinatural.

Verse y sentirse bella a los 61 años es una actitud hermosa que debería replicarse en todas las personas —vaya, ya no solo en las mujeres— pero hay que recordar que el envejecimiento es un proceso natural y hasta hermoso; que no tenemos por qué parecer personas de 25 años cuando tenemos 50; que no tenemos por qué tener la salud de un joven de 18 cuando tenemos 40; que el cuerpo cambia, se deforma, pierde o gana volumen y cicatrices. Y precisamente por eso es hermoso.

Miren que esto no es una crítica a Yazemeenah Rossi. Enhorabuena por ella, por su carrera y por su vida que seguramente se encuentra en un equilibrio envidiable. Pero eso no debería ser motivo para que el resto de nosotros nos sintamos frustrados.

VoxBox.-

Nintendo Switch ¿Cumplirá con las expectativas?

Esta noche-madrugada al fin Nintendo presentará más detalles de su nueva consola Nintendo Switch con un evento especial en Tokyo.

Switch será casi todo una pantalla y tendrá un mando a cada lado, pero estos se pueden desconectar y utilizar desde la distancia cuando se llega a casa y se coloca el cuerpo del dispositivo en una base conectada a la tele. Todo esto, sin dejar de jugar en ningún momento, pues esa es la gracia de la consola.

De esta manera, lo que revelarán en la presentación será la fecha oficial de lanzamiento, el precio, sus especificaciones y por supuesto el lineup de juegos que acompañarán a la Switch tanto en su lanzamiento como por el resto del año.

Ya se sabe con casi total seguridad que el cerebro de la videoconsola es un chip de Nvidia, el Tegra X1. Esto la convierte en un dispositivo con menos potencia sobre el papel que PS4 o Xbox One. Junto a esto, los datos más importantes a conocer son la duración de la batería y la resolución de la pantalla. Se da por hecho que será un panel multitáctil de 6 pulgadas a 1280×720 píxeles de resolución, algo por debajo de los teléfonos actuales, pero suficiente para una videoconsola.

Esta semana también ha estado llena de filtraciones y rumores sobre la Nintendo Switch. Se dice que se estrenará el 17 de marzo a un precio entre USD $245 y USD $399.

Por último, los juegos. No está del todo confirmado que The Legend of Zelda: Breath of the Wild, el juego más anticipado de Nintendo para el arranque de 2017, se lance junto a la consola, pero todo apunta a que así será. Es posible que Nintendo adapte muchos de los juegos de mayor éxito de Wii U a su nueva consola, como Mario Kart 8, Splatoon, Super Smash Bros. y Super Mario Maker, pero tampoco tenemos una confirmación oficial al respecto.

En opinión de algunos expertos, esta cifra es bastante competitiva, si comparamos que el precio habitual de una PS4 o una Xbox One en estos momentos ronda esa cifra también.

Lo que nos hace pensar que esta consola, en efecto, cumplirá con las expectativas planeadas, aunque siendo muy sinceros, tampoco esperamos que la sobrepase.

De cualquier forma, hoy por fin saldremos de dudas.

VoxBox.-

Croquetas anticonceptivas para perros callejeros

Mientras caminamos en la calle nos dan una mirada con ojitos llorosos, es casi como un grito de auxilio mezclado con resignación de la vida callejera que tienen por delante. Alguien los abandonó. Alguien los dejó de amar.

***

Siempre le he tenido un cariño especial a los perros. He tenido dos perros en mi vida. Una perrita a mis nueve años que duró una semana en mi casa, mi mamá la devolvió. Las razones son obvias: yo era muy pequeña para cuidarla.

Después tuve mi segunda perrita a mis doce años, aún está conmigo. Es el amor de mi vida, ella ha estado ahí conmigo en todos los momentos importantes de mi vida. Cada día durante los últimos nueve años me ha esperado en la puerta cuando llego. Ella es parte de la familia.

No me imagino como alguien puede deshacerse de ellos, ¿no se les hace el corazón chiquito de pensar en los perros que se pasean solos en las calles?

Cuando era chiquita siempre soñaba con comprar un camión y recoger a todos los perritos que veía en la calle. Me imaginaba que los cuidaba y alimentaba.

***

Hoy en día hay millones de perros vagando en las calles sin un rumbo. Algunos huyeron de casa, otros fueron abandonados y quizás otros solo se perdieron en un paseo. También están los que nunca han conocido un hogar más que la calle.

Rescatarlos es una tarea ardua y costosa. Algunos refugios y personas han tratado de acogerlos y brindarles calidad de vida, sin embargo es casi imposible rescatarlos a todos. Aún más cuando los perros callejeros se han multiplicado en los últimos años.

Algunos datos de perros callejeros en tres ciudades de Latinoamérica:

Ciudad de México.

Por cada 7 personas, existe 1 perro callejero. Hay al menos 1 millón 200 mil perros callejeros. Existen casi la misma cantidad de niños que de perros.

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Santiago, Chile.

Se calcula que hay 214 mil 933 perros abandonados.

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Buenos Aires, Argentina.

Hay 100,000 perros y gatos abandonados en las calles. Si cada uno de 30 habitantes, adoptara uno, no habría animales abandonados.

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Los perros han seguido un ciclo de reproducción en las calles que no se ha logrado controlar, hasta el momento no ha habido una forma de controlar su natalidad a través de castraciones, por tanto, no ha habido una forma de darles la atención requerida.

Pero la natalidad canina callejera no es el único problema, hay estudios que demuestran que los perros callejeros defecan 400 gramos y orinan 800 mililitros todos los días, es casi media tonelada de desechos diarios. Anualmente son 182 toneladas. Esto tiene consecuencias negativas tanto a las ciudades en su imagen como a las personas que transcurren por las calles.

Con todo este panorama, debemos reconocer que diferentes personas han buscado métodos para poder controlar la situación. Desde medidas del gobierno hasta castraciones y esterilizaciones por parte de veterinarios voluntarios.

Pero esta mañana, encontré esta buena noticia, una estudiante mexicana, Sheila Irais Peña, busca un método que no sea invasivo y que no tenga efectos negativos. Un producto natural en las croquetas de los perros que funcione como control para la reproducción.

Los gobiernos no hacen absolutamente nada por ellos. No les interesa. Si a penas hacen algo por nosotros, no podemos esperar que hagan algo por los animales.

Aun así es claro que la mejor manera de evitar la sobre población de perros en las calles es no abandonarlos y adoptar de los refugios.

Los animales nos hacen más humanos. Nos hacen pensar en alguien aparte de nosotros mismos. Nos hacen saber que la vida es mejor si tenemos con quien compartirla.

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Murakami: el escritor sobrevalorado llega a los 67 años

Cuando «1Q84» fue publicado en Japón hace algunos años, los ejemplares casi se agotaron en un día. La librería más grande de Japón, Kinokuniya, vendió más de uno por minuto. Millones de copias salieron en el primer mes. En Francia, se imprimieron 70.000 copias en agosto, pero en el espacio de una semana tuvieron que volver a encender las rotativas. Y en Amazon.com figura entre los 20 más vendidos. De ahí los planes de lanzar la novela a media noche tanto en territorio británico como en Estados Unidos, de Nueva York a Seattle. “La última vez que hicimos esto fue para Harry Potter”, señaló Miriam Robinson de la londinense librería Foyles. “Es difícil encontrar un libro que amerite este tipo de evento”. “Éste es el tipo de despliegue que normalmente se utiliza para literatura adolescente”, dijo Paul Bogaards de Knopf, editor de la novela en Estados Unidos. Es algo sin precedentes en el caso de una obra traducida al inglés.

El libro en cuestión es de autoría de Haruki Murakami, un escritor y traductor japonés nacido el 12 de enero de 1949 en Kioto Japón.

Pero a pesar de lo apabullante de sus «números», de su incalculable fama y del rumor de que será el próximo Nobel de Literatura —rumor que viene desde hace varios años— no he logrado hacer que la literatura de Murakami me guste.

He intentado infructuosamente leerlo. La última vez lo intenté con Tokio Blues Norwegian Wood: me quedé dormido en las primeras páginas más de 3 veces.

Lo siento, estoy seguro de que a muchos les gusta, pero a mí me parece un escritor sobrevalorado, de los muchos que hay por ahí.

De todas formas, para seguir dando de qué hablar, aquí hay algunas frases de extraídas de sus libros que me parecen  dignas de traer a colación, aprovechando el cumpleaños 67 del escritor:

«Las heridas emocionales son el precio que todos tenemos que pagar para ser independientes».

«Lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo».

«Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿Sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere».

«Lo que importa no son las grandes ideas de los otros sino las pequeñas cosas que se te ocurren a ti».

«A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente».

«Como vivimos en un mundo tan cómodo, nuestra sensibilidad ha languidecido».

«Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos».

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Caso Nadia: mentiras, dinero fácil y explotación infantil

«Hola, me llamo Nadia y tengo una enfermedad muy rara. Los médicos tienen que operarme. Solo hay un problema: necesito 18.000 euros». Estas fueron las palabras con las que Nadia se presentó ante la sociedad española en diciembre de 2012 para hacer un llamamiento a la solidaridad y conseguir recaudar el dinero que requería su intervención.

Nadia Nerea tenía 11 años rara enfermedad genética se llama tricotiodistrofia. Su padre, llamado Fernando Blanco, se encargó de orquestar varias campañas de recogida de fondos utilizando a los medios de comunicación para contar la triste historia de su hija.

En su relato siempre exageraba la gravedad de la enfermedad y el estado terminal de la niña para justificar las cantidades de dinero que pedía. Poco después ha quedado demostrado que casi todo el dinero recaudado (unos 900.000 euros en total a lo largo de ocho años) sirvió para financiar un estilo de vida en el que no faltan caprichos: viajes, hoteles, restaurantes y electrodométicos de alta gama; en cambio, una ínfima parte (apenas unos 2000 euros) se utilizó para financiar la medicación de Nadia.

Mentiras y dinero fácil

Programas de televisión y periódicos de tirada nacional (como ‘El Mundo’, que se vió obligado a publicar un editorial y pedir disculpas a sus lectores tras dejarse engañar por el padre de Nadia) participaron en las emotivas campañas solidarias para ayudar a la niña enferma. Famosos periodistas españoles y hasta el cantante Alejandro Sanz colaboraron a través de Twitter. Fernando Blanco paseaba a su hija por los platós de televisión enterneciendo a todo el mundo y embolsándose cantidades de dinero que supuestamente gastaría en inminentes y costosas operaciones en Houston (Estados Unidos) a manos de los mayores expertos del planeta.

Según su relato, había viajado con Nadia por todo el mundo en busca de profesionales que pudieran curarla: Guatemala, India, Panamá, Rusia, Brasil, Argentina, Finlandia, Cuba, Chile… incluso llegó a contar que la niña y él pasaron un mes en Afganistán, “bajo las bombas”, para localizar “en una cueva” a uno de los mayores expertos del planeta en el tratamiento de la tricotiodistrofia. Una investigación del diario ‘El País’ destapó la farsa. En uno de los múltiples artículos que han dedicado al ‘Caso Nadia’, explican: “El relato del padre sobre la supuesta cura de Nadia es falso, según ha demostrado una investigación realizada por ‘El País’. Blanco asegura que ha reclutado a un ‘grupo secreto’ de científicos de élite, entre ellos, investigadores ‘militares’, de los que se niega a dar el nombre. Los ha perseguido por todo el mundo, dice, y se encuentran periódicamente en Houston para tratar el caso de Nadia”.

Según su padre, que gusta de añadir detalles truculentos a los relatos que inventa sobre el supuesto tratamiento de su hija, la operación que la curaría consiste en “una manipulación genética prohibida en España” a través de “tres agujeros en la nuca”. Los expertos consultados al respecto por ‘El País’ subrayan lo absurdo de esta afirmación y uno en particular, el doctor Lluis Montoliu, especialista en la búsqueda de tratamientos para las enfermedades raras, considera que “lo de los agujeros en la nuca y lo de la cueva de Afganistán son detalles de cómic”.

Se descubre la mentira

El 5 de diciembre de 2016, tres días después de la publicación en ‘El País’ de la presunta estafa, un juzgado de instrucción de la provincia de Lleida (donde reside Nadia con sus padres) ordena que se inmovilicen las cuentas de la familia. El juez solicita también el historial médico de la menor (donde habrían de figurar todas las supuestas operaciones a las que iba destinado el dinero solidario) para que sea estudiado por un forense. La intención del juez instructor era comprobar la enfermedad de la niña y la gestión que se ha hecho de los fondos que ha recibido.

El padre de la menor se encuentra en prisión desde entonces, después de ser detenido “huyendo de un control policial de la comarca de la Cerdanya (Cataluña), con una pistola de fogueo, 1.450 euros, relojes y dispositivos electrónicos de alta gama)”, según informa ‘ESdiario’. Está acusado, en definitiva, de haber utilizado a su hija para conseguir dinero a través de donaciones. El juez que investiga por estafa a Fernando Blanco y a la madre de Nadia, Marga Garau, fijó en 1,2 millones de euros la fianza. Tal como explica ‘El País’: “El juez retiró la guardia y custodia de la menor a sus padres. Desde entonces, la niña está con sus tíos, en Mallorca, hasta que haya una sentencia firme o la situación varíe”.

El estudio de los movimientos bancarios reveló que el dinero se había utilizado en compras en centros comerciales, viajes, hoteles, restaurantes y comercio electrónico, así como en sufragar el alquiler de la casa familiar (9.000 euros al año) y la compra de un coche valorado en 24.500 euros.

Posible explotación sexual

Por si todo lo sabido hasta ahora fuera poco, aparece en escena un desolador hallazgo de los Mossos d’Escuadra: una memoria usb, incautado en los registros domiciliarios al padre de la menor, que contiene fotografías de carácter sexual protagonizadas por la pequeña Nadia Nerea.

Cuando presentaron las fotografías al juez, los agentes ya indicaron de que las fotografías podían constituir delitos de “elaboración y tenencia de pornografía infantil, así como de exhibicionismo y provocación sexual”, según recoge ‘El País’. El juez procedió inmediatamente a iniciar otra investigación sobre Fernando Blanco por los delitos de “provocación sexual y explotación sexual”. En un comunicado, el magistrado indica que las imágenes no constituyen “una simple sospecha, sino la constancia y evidencia de claros indicios objetivados de participación de la persona investigada (el padre) en la comisión de los referidos delitos”.

Los padres de la menor han sido llamados a declarar y tendrán que hacerlo este próximo viernes por la mañana. De momento, Alberto Martín, el abogado encargado de la defensa de la familia ha alegado en la mañana de este martes que algunas de las fotografías se tomaron “para el seguimiento dermatológico” de la enfermedad que padece Nadia.

Este caso ciertamente ha generado una indignación enorme en España y el mundo entero. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

VoxBox.-

Algunos mitos sobre el sueño

Nos pasamos un tercio de la vida durmiendo, pero sabemos muy poco de lo que nos sucede en ese tiempo decisivo para nuestra salud física y mental. La cultura popular está llena de falsedades y malas interpretaciones sobre el acto de dormir.

Hemos recuperado algunos de esos mitos, que la ciencia ya ha desmentido, para que puedas mejorar tu calidad de sueño:

El alcohol facilita el descanso

Esta idea está muy arraigada, pero no tiene base científica. Sí es cierto que cuando hemos ingerido alcohol experimentamos somnolencia, sin embargo, una vez hemos conciliado el sueño, su calidad empeora. La profundidad y el efecto reparador que se produce en el descanso normal se ven alterados porque la bebida reduce la fase REM. En este periodo se registra una relajación muscular total y se presentan los sueños, indispensables para reorganizar nuestro cerebro.

Si bebemos –sin abusar–, lo más recomendable es tomar la última copa entre hora y media y dos horas antes de ir a la cama, para que la concentración de alcohol en sangre sea escasa y podamos caer en brazos de Morfeo.

Mientras duermo puedo aprender cosas

Con el sueño perdemos nuestra autoconciencia, pero eso no significa que el encéfalo permanezca inactivo. En realidad, está trabajando en tareas fundamentales para procurarnos bienestar. Por ejemplo, en el descanso se fijan los conocimientos que hemos adquirido durante la vigilia. Por eso se afirma que lo más adecuado antes de presentarse a un examen, además de estudiar, es dormir el número de horas adecuado.

Sin embargo, eso no significa tampoco que la mente pueda asimilar nuevos conocimientos mientras se está durmiendo, por ejemplo una lección de inglés reproducida con MP3. Este mito se popularizó en 1942 a raíz de los experimentos del psicólogo Lawrence LeShan encaminados a comprobar si era posible erradicar la costumbre de morderse las uñas a un grupo de alumnos. Dividió a los niños en dos habitaciones distintas. Al primer grupo les ponía por la noche un fonógrafo que repetía la frase “las uñas de mis dedos saben mal”. El segundo dormía sin este aparato.

Transcurridas unas semanas, el 40% de los chavales del primer grupo habían dejado el hábito, mientras que en el otro nadie lo había superado, lo cual parecía confirmar que el mensaje había surtido efecto en el inconsciente de los niños. El problema de esta y otras pruebas similares residía en que nunca se comprobó si los voluntarios estaban dormidos o no mientras eran bombardeados con consignas.

La cama, el deporte de los vagos

Dedicar tiempo a descansar lo suficiente es la mejor forma de ser productivo. No hacerlo influye negativamente en la manera de razonar y sentir, y también se incrementa la probabilidad de sufrir problemas metabólicos y endocrinos. Rachael Taylor, investigadora de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, ha descubierto que los niños de edades comprendidas entre tres y cinco años que duermen menos de once horas por noche son más propensos a tener sobrepeso u obesidad cuando cumplen los siete.

El déficit de sueño también aumenta la posibilidad de padecer demencia, diabetes o enfermedades cardiovasculares. Sobre todo, puede verse afectado el sistema inmune, tal y como señala un estudio de la revista Immunity realizado por científicos de la Universidad de Yale, en EE. UU. Según esta investigación, a primera hora del día somos más vulnerables a virus y bacterias, como si nuestras defensas estuvieran desperezándose: dependen del reloj biológico y de los ciclos de luz y oscuridad de la Tierra, y cuando amanece están todavía dormidas. Asimismo, quienes descansan menos de seis horas al día son un 12% más propensos a fallecer de muerte prematura que aquellos que lo hacen entre seis y ocho horas, según un estudio de la Universidad de Warwick (Reino Unido), en colaboración con la Universidad de Nápoles Federico II, en Italia.

El fin de semana recupero el sueño perdido

Remolonear entre las sábanas el sábado y el domingo para compensar la dinámica de trasnochar y madrugar los días laborales puede tener sus ventajas, como reducir el riesgo de diabetes, tal y como sugiere una investigación realizada en la Universidad de Chicago. Sin embargo, no es una buena forma de equilibrar todo el sueño que hemos perdido, lo que puede acarrear numerosos problemas de salud.

Hacer maratones colchoneros el fin de semana tampoco es conveniente para el cerebro, según Josna Adusumilli, de la Universidad de Harvard. Esta investigadora sostiene también que dormir seis horas diarias durante doce días consecutivos produce unos efectos físicos y psicológicos similares a permanecer una noche entera sin dormir. Entre otras cosas, disminuye un 10% la precisión motora.

Roncar es molesto pero no perjudicial

Los ronquidos pueden convertirse en una pesadilla. Cuando se dan de forma reiterada representan un indicador fiable de los achaques que nos esperan a medio plazo. Por tanto, debe valorarlos un médico. Roncar es un signo, por ejemplo, de la apnea del sueño –las pausas en la respiración que sufren algunos durante el descanso–. A veces, quienes las padecen se despiertan con sensación de ahogo, pero lo más relevante desde el punto de vista médico es que esas interrupciones reducen los niveles de oxígeno en sangre –el ritmo del corazón se altera y esta llega con más dificultad a los tejidos del cuerpo–, lo que tiene a largo plazo efectos cardiovasculares. También aumenta la probabilidad de sufrir accidentes de tráfico, pues el sueño no es reparador y la persona se levanta cansada.

No existe una solución mágica para dejar de roncar, pero sí hay un factor que parece ser determinante: la obesidad, ya que la acumulación de grasa en la zona del cuello y la laxitud de los músculos del abdomen dificultan la respiración.

Con luna llena duermo peor

La palabra lunático procede de la creencia común de que al dormir bajo la luz de la luna nos comportamos de una forma excéntrica e impredecible. La influencia de los astros también es el motor de la astrología y otras pseudociencias adivinatorias. ¿Tiene alguna base científica la creencia de que el satélite de la Tierra modifica nuestro comportamiento o el descanso? Un estudio en la revista Frontiers in Pediatrics aporta luz sobre el asunto. El científico Jean-Philippe Chaput, del Instituto de Investigación de Ontario Oriental, en Canadá, estudió la correlación entre las fases lunares y el sueño. Para ello, analizó los niveles económicos y socioculturales de 5.812 niños procedentes de los cinco continentes, así como un puñado de factores tales como la edad, el sexo, la educación de los padres, el índice de masa corporal, el tiempo que dormían por la noche, el día en que se realizó la medida, el grado de actividad física y también el de sedentarismo.

Tras analizar los datos arrojados durante las tres fases que se analizaron – luna llena, media y creciente–, Chaput concluyó que, en general, el satélite no influía en ninguna de las variables que se habían estudiado. La única correlación que halló fue que la duración del sueño se reducía una media de cinco minutos durante el periodo de luna nueva, lo que supone una alteración de solo el 1 % del descanso nocturno.

A quien madruga, Dios le ayuda

El ciclo circadiano es el nombre del reloj biológico interno que controla nuestros ritmos de sueño y vigilia, y está sincronizado con las fases de luz y oscuridad de la Tierra. Salvo por motivos laborales, la mayor parte de la gente funciona con ese ciclo: trabaja de día y duerme de noche. Pero eso no quiere decir que el ritmo biológico de todas las personas sea el mismo: las hay que funcionan mejor por la mañana y otras que lo hacen a última hora del día. En función de esta característica, los individuos se dividen en búhos, que trasnochan y se levantan más tarde; y alondras, que se acuestan pronto y madrugan. Ojo: también hay gente que es neutra. Por otra parte, esta clasificación cambia mucho con la edad. Así, los ancianos tienden a ser más alondras, y los adolescentes, rapaces nocturnas.

 

En principio, ser una cosa u otra no reporta ventajas significativas, tampoco en la salud. Pero, según explica una investigación de la Universidad Libre de Bruselas en la revista Science, los trasnochadores pueden permanecer despiertos durante más tiempo que los madrugadores antes de rendirse frente a la fatiga mental. ¿Por qué? Una posible respuesta es que el área cerebral que regula el reloj biológico coincide con la que gobierna la atención, de manera que si el ciclo circadiano pide dormir, el área se adormece.

No pasa nada por dormir con la tele encendida

Hay personas que planchan la oreja plácidamente mientras la televisión funciona o incluso con la luz del dormitorio encendida. Sin embargo, con independencia de nuestras preferencias, es más saludable hacerlo a oscuras. Si no observamos esta medida básica de higiene del sueño, nuestro descanso no será tan profundo como el cuerpo requiere. El reloj biológico está sincronizado con los ciclos de luz y oscuridad, y la iluminación artificial rompe ese ritmo, lo que causa a la larga numerosos trastornos, algunos graves. Por ejemplo, puede afectar al estado de ánimo y se encuentra detrás de numerosos brotes de depresión.

Según un estudio de la Universidad de Aberdeen, en el Reino Unido, incluso una fuente lumínica tan insignificante como el piloto que indica el stand by de un televisor, puede alterar el sueño. Cathy Wyse, autora de la investigación, sostiene que la luz nocturna, común en las grandes ciudades, podría ser clave en la creciente epidemia de obesidad. La razón es que la alteración que produce en el reloj biológico afecta a las áreas del cerebro que regulan el metabolismo. Para dormir bien es preciso dejar a oscuras el dormitorio, y evitar el uso de ordenadores, móviles y libros electrónicos provistos de retroiluminación unas horas antes de nuestra cita con Morfeo.

La siesta es una pérdida de tiempo

Echar una cabezada después de comer se vincula con frecuencia con ser un vago. Sin embargo, es perfecto para estar más alerta en el trabajo. Por eso, empresas como Google ya disponen de espacios donde sus empleados pueden disfrutar de un sueñecito a mitad de jornada. En función de lo que dure la siesta obtendremos unos beneficios u otros. Una de menos de cinco minutos nos ayudará a combatir la somnolencia, pero si optamos por descansar diez o veinte mejorará significativamente la concentración y la presión sanguínea.

La mejor hora para practicarla es entre las dos y las tres de la tarde, el momento del día en que solemos sufrir un bajón en la productividad. Tu salud lo notará. El investigador Dimitrios Trichopoulos, de la Universidad de Harvard, estudió durante seis años la vida de 20.000 personas de entre veinte y ochenta años para concluir que quienes dormían treinta minutos tras la comida al menos tres veces a la semana corrían un riesgo un 37 % menor de muerte por enfermedad cardiaca.

El niño que se duerme en clase es un holgazán

A partir de los doce años, los chavales parecen mantas, no hay quien los saque de la cama. Pero eso no significa que sean vagos ni, si ya han cumplido quince o más años, que tengan una vida disoluta. Tienden a trasnochar más y prolongar el sueño porque sufren un retraso de unas tres horas en sus ritmos circadianos. Además, tampoco se les debe reprochar: según los médicos, hasta los veinte años se necesita dormir de promedio entre nueve y diez horas porque el cerebro, en pleno desarrollo, precisa mucho tiempo de descanso.

Los institutos y universidades que han retrasado la hora de inicio de las clases para ajustarse al reloj biológico de los adolescentes, como un centro de Minnesota y otro de Kentucky, han visto mejoradas significativamente las notas en diversas asignaturas. Dormir lo suficiente resulta tan fundamental para un alumno que, según la psicóloga Amy Wolfson, quienes obtienen una calificación de notable o sobresaliente se acuestan unos cuarenta minutos antes y duermen unos veinticinco minutos más en comparación con los alumnos que obtienen un rendimiento menor.

Ahora ya puedes eliminar algunos de estos hábitos de tu rutina para tener un sueño más reparador.