Cine, Opinión

Stanley Kubrick, el hombre que caminó por el sendero de la gloria

Stanley Kubrick. VoxBox

Stanley Kubrick solo puede ser vilipendiado o elogiado. Quien pretenda ser indiferente o ignorarlo, solo porque sí, es porque tal vez no dimensiona bien su figura.

“Solo hay un Stanley Kubrick. Creo que es inimitable”.
Christopher Nolan

Opinión.- Para un cinéfilo no es difícil pensar en Stanley Kubrick y tener sentimientos encontrados. ¿Demasiado aparente sentido del rigor? ¿Su visión era demasiado abierta o cerrada? ¿Fue innovador o dogmático con la técnica?

También ocurre que poco a poco el ámbito académico le ha ido dando un lugar, sumado a lo propio que hacen los libros de historia, críticos, cinéfilos, blogueros y todos los interesados en su obra. Es normal verlo citado a la par de otros grandes como Hitchcock, Bergman, Orson Welles, Fellini, Luis Buñuel o Truffaut. Naturalmente en cuestión de cine nada hay escrito, y mientras para unos es un director revelación en su área, para otros su trabajo será apología de la vulgaridad. En este tiempo de relativismo es normal enfrentarse a admiradores y detractores. Y sobre todo con un hombre como él, de quien se sabe que era de trato muy difícil.

¿Por qué era tan difícil trabajar con Stanley Kubrick?

En este artículo trataré solo con mis propias impresiones: para eso me puse a ver todas las películas en orden cronológico, y traté de ponerle nombre y apellido a mis propias experiencias. No será ni la mejor ni la peor, y en ningún momento pretendo que sea la verdad de este mundo. El universo de Stanley Kubrick me resulta inabarcable, y este espacio no da para escribir todo lo que quisiera expresar. Así que la primera advertencia es la más obvia: esta es mi opinión, con base en mi conocimiento limitado del mundo, y usted estará en su derecho de no concordar. La segunda advertencia es que esto tendrá spoilers.

Por otra parte, la experiencia de ver en orden cronológico todas las películas de Stanley Kubrick me hizo sentir que en cada uno de sus filmes buscó alcanzar la obra maestra. Siento que cada aspecto en el que se involucró nos muestra su afán de perfeccionismo, su deseo de presentarnos una historia con fondo, con una propuesta digna de las más exquisitas discusiones.

Para ahorrarle la wikipediada, traigo para usted un cuadro resumen con los filmes comentados, el año de estreno, la edad que tenía Stanley Kubrick cuando salió cada película y los orígenes de cada realización, para que pueda poner en perspectiva cada uno de los aspectos que usted pueda inferir de su propio conocimiento: cuáles eran las tendencias de ese tiempo, cuáles son los acontecimientos históricos destacados, por qué tiene mérito uno u otro trabajo en relación con su edad, etc. Para bien o para mal, los datos en frío nos proporcionan información que a veces no imaginamos en principio.

De igual manera, me pareció pertinente incluir las calificaciones de tres de las más reconocidas páginas que se dedican a recopilar las ponderaciones de miles de usuarios. Esto nos da también un parámetro de cómo en general la gente percibe los filmes de Stanley Kubrick. Espero que usted pueda servirse de esta información.

Para cada tiempo en el que sacó sus filmes, la edad y el cine del momento, Stanley Kubrick nos muestra que su incursión fue oportuna y demoledora, en cuanto a lo que Hollywood nos ofreció. Su ponderación en los principales sitios también son un parámetro de resultados y aceptación de miles de espectadores. Dicha importancia se acentúa más, si tomamos en cuenta que Kubrick pateó una línea muy delgada entre su visión de director e independencia, y lo que podían exigirle los estudios con los que trabajó: constituye un mérito por sí mismo, lo veamos por donde lo veamos.

Stanley Kubrick no realizó estudios universitarios, y se tiene noticia de que fue un estudiante promedio hasta la secundaria. Su pasión por la fotografía y la admiración hacia el cine europeo han despertado una serie de debates sobre sus posibles influencias. Hasta la fecha son muchas las suposiciones al respecto. Pero lo que está claro es que su conocimiento de mundo, su enciclopédico saber de la fotografía, su actitud melómana y el ajedrez, fueron claves para formar su temple y concepción del saber hacer. En todo caso, sus grandes influencias no tuvieron que necesariamente provenir de otros cineastas.

Desde la siempre reduccionista generalidad, se acusa a la mayoría de filmes de Stanley Kubrick de ser fríos y lejanos, que la historia a veces impera tanto, que va en detrimento de los personajes. Es decir, el relato nos es representado como si cada personaje fuera nada más que una bacteria estudiada en una placa de Petri. Sin embargo, no es una exageración afirmar que en la totalidad de su filmografía intentó abarcar todos los aspectos de la experiencia humana. Dramático o no, el mérito de su tesis y visión de mundo es válido.

Sus películas exigen mucho por parte del espectador, y prefiere que saquemos nuestras propias conclusiones de las situaciones presentadas, en lugar de solo brindarnos una opinión. Stanley Kubrick es meramente visual, por lo que podríamos denominarlo cine en estado puro, tal y como fue en sus albores y en sus mejores momentos de la historia.

Pero sobre todo, tal como veremos en el comentario de cada una de sus películas, trató de frente muchos de los grandes temas que nos interesan a todos, siendo aquellos que nos causan incertidumbre los que más trató de llevar a buen puerto, independiente del sabor agridulce que cada uno nos dejara al final. El amor, la locura, la muerte, la guerra, la venganza, el odio, la actitud irracional: trató de abarcar mucho de aquello que nos queda grande. Y él no esperaba hacerlo de la mejor manera, sino que nos mostró que precisamente la dificultad de los grandes motivos radica en la imposibilidad de abarcarlo todo, pero que al final tiene mérito el intento, porque son temas universales que no podemos evadir, y que por el contrario, de vez en cuando debemos dejarnos llevar.

Fear and Desire (1953), el pecado pretencioso de Stanley Kubrick

GÉNERO: Drama bélico

SINOPSIS BÁSICA: En una guerra ficticia, en un lugar no identificado, un grupo de soldados se encuentra atrapado dentro del territorio enemigo y tienen que encontrar la manera de salir de allí. Oportunidades y riesgos serán encontrados en el camino.

Aunque el drama resulta efectivo y los diálogos tienen suficiente consistencia, lo cierto es que intentó dotar a la historia de una trascendencia humana y espiritual que no se hace manifiesta, efectiva. Sus referencias culturales en los diálogos requieren de un esfuerzo regular, y hasta uno grande en el espectador no especializado. Eso será una marca importante en casi todo el trabajo del director.

Sin embargo, se debe destacar el aspecto que ya se podía entrever en el futuro trabajo de Stanley Kubrick: un manejo de la técnica cinematográfica impecable. Las tomas, las luces, el uso oportuno del paisaje natural. El planteamiento es bueno y lo innegable es que sí hay historia, a diferencia del cine actual, que apenas hace uso de un par de hilos argumentales. Y al ser una historia precisa y con un guion al menos decente, no es descabellado pensar que algún director visionario lo utilizara para un remake.

Aunque el mismo Kubrick renegaba de esta película, eso no quita que miles de directores quisieran que este fuera su debut y no otro: ya se podía entrever el perfeccionismo y la mística que le imprimiría a su trabajo. Además, desde el principio nos perfila uno de sus más grandes intereses: explorar las implicaturas de los vaivenes de la humanidad en las situaciones bélicas.

Frase interesante: “No tenemos nada que perder, salvo nuestro futuro”.

Killer’s Kiss (1955), tan inconsistente como elogiable

GÉNERO: Cine negro

SINOPSIS BÁSICA: Narra la historia de dos hombres que luchan por la misma mujer, solo que uno tiene más poder y posibilidades, mientras que el otro es apenas un fracasado boxeador.

En mi experiencia personal, me resultó la historia más trillada en todo el trabajo de Stanley Kubrick. No sé hasta qué punto él se sintió a gusto con eso de que el protagonista se salga con la suya y alcance un final feliz.

No tiene coherencia, por ejemplo, que el jefe de los malvados tenga secuaces que son capaces de encargarse del trabajo sucio, pero al final tenga que ser él mismo quien resolviera en una especie de mal duelo final con el protagonista. Y dicho duelo por “la chica” está sobredimensionado, lo cual demuestra que la historia resulta bastante pobre, o que por lo menos se vio en la necesidad de llenar demasiados huecos.

Lo que sí se debe destacar es que ha mejorado notablemente el manejo de los recursos técnicos. Es evidente que aprende de sus errores y es capaz de utilizar con audacia todo lo que tiene a su disposición. Se nota que tenía la intención de experimentar con encuadres y escenarios concretos. Para cuando realiza este filme, ya asimiló casi del todo sus influencias.

Frase interesante: “Yo no lo sabía, pero ya estaba metido en un lío y no me importaba lo más mínimo”.

The Killing (1956) o cómo experimentar con la intriga

GÉNERO: Cine negro

SINOPSIS BÁSICA: Un expresidiario planea minuciosamente lo que él considera un atraco perfecto, eligiendo un hipódromo que ha observado por un buen tiempo. Pero en el camino se encontrará con dificultades que no había imaginado.

El primer punto a elogiar es, en definitiva, el guion. Su entramado narrativo merece un estudio por parte de estudiantes e interesados en cinematografía, además que los académicos deberían de tenerla en cuenta para el análisis estructural.

Eso nos lleva al segundo punto: una historia así de consistente, sumado al género en el que se encuentra circunscrita, solo puede presentarnos un derroche de intriga, muy elogiable para la época (y para la edad del director), de cuyos rescoldos del cine negro comercial, eso sí, no se pudo escapar Kubrick.

En todo caso, es un imperativo acotar que esta es la clase de película que nos asombra por el ingenio, porque todo está fríamente calculado, pero que hasta los imprevistos se suceden con tanta naturalidad, que lo fatal nos puede llegar a parecer como algo marcado a fuego en el orden natural de las cosas. Intriga de la buena.

No sabría distinguir si Kubrick cayó o no en la trampa de sojuzgar moralmente sus personajes, o si fue una forma de autocensura la resolución de la historia. O bien: a lo mejor quería dotar de un signo trágico el absurdo de tomar un camino arriesgado para tratar de resolver los “problemas de la vida”.

Frase interesante: “A menudo pienso que los gángsters y los artistas son iguales a los ojos de las masas. Se les admira y se les venera, pero siempre sienten un deseo de verlos caer cuando están en la cima de su gloria”.

Paths of Glory (1957), el mensaje trascendental y eso de pillarle el truco a la voz y al estilo

GÉNERO: Drama bélico

SINOPSIS BÁSICA: Un ataque del ejército fracasó, desmoralizando así a las tropas. Con tal de no reconocer los errores en dicho ataque suicida, un general hace creer que muchos se acobardaron, por lo que escogerá a tres soldados para fusilarlos frente a todos, como castigo ejemplar.

Kubrick desde sus primeros trabajos se mostró muy dueño de su estilo. Pero creo que es hasta esta película que él realmente dotó de una voz propia, de una propuesta que cualquier espectador puede identificar en verdad como un trabajo de este aclamado director.

Ahora bien, tal vez en su primer intento (Fear and Desire) quería presentarnos los vaivenes de la condición humana durante un conflicto bélico: ahora todo está en su lugar y lo hace efectivo. El juego de la vida militar se nos presenta desde un panorama quizá poco explorado hasta ese entonces. Estamos ante la primera genuina obra maestra de Kubrick.

La historia y los escenarios nos obligan a tomar distancia emocional, a recibir muy a nuestro pesar un escenario crudo y endurecido. Todo eso solo para quebrarnos con un final que nos obliga a poner en balanza dos aspectos humanos irreconciliables: la guerra y la vida misma, lo que entendemos como vida plena, vida de verdad, trastocada ahora por las ambigüedades de un conflicto.

La escena final con la mujer cantando posee un efecto de impresión que la convierte en la escena más conmovedora de toda la filmografía de Kubrick. Y aunque es un terrible spoiler el que acabo de hacer, es importante recalcar que solo viendo todo el filme se llega a comprender esta escena en toda su dimensión.

¿Y el aspecto técnico? No hay nada qué decir. Se nota que tiró la casa por la ventana. A partir de aquí, a nivel técnico, para Kubrick el fin justificará los medios.

Frase interesante: “El juicio contra estos hombres es una burla a la justicia humana. Señores de la Corte, declarar culpables a estos hombres sería un crimen que los perseguirá hasta el día de sus muertes. No puedo creer que el impulso más noble del hombre, su compasión por los demás, esté muerto en esta sala. Les ruego, pues, con humildad, que se apiaden de estos hombres”.

Spartacus (1960) como currículum y demostración de poder

GÉNERO: Épico / Péplum / Cine histórico

SINOPSIS BÁSICA: En una recreación del acontecimiento histórico conocido como Tercera Guerra Servil o Guerra de los Esclavos, el gladiador Espartaco lidera una rebelión contra el Imperio de Roma.

Para la existencia de este filme merecen más crédito Kirk Douglas y Dalton Trumbo, que deben tener su propia historia. Pero atendiendo al papel oportuno de Kubrick como director, al menos hay un par de detalles por agregar.

En su tiempo la novela de Howard Fast gozó de una inmensa popularidad. Además, el cine péplum estaba en su máximo apogeo. Con todas esas circunstancias a favor, Kubrick no desperdició su oportunidad y se tiró de cabeza con un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de los largometrajes más sorprendentes de su época, y en uno de los más elogiados de su género en la historia. Toda una demostración de poder y valía.

Pero además logró un equilibro entre su público, pasando de los académicos y buscadores del cine exquisito hacia un público más amplio, que supo apreciar todas sus audacias, y que desde entonces no le perderían la pista cuando apareciera una nueva producción con su firma.

Sin embargo, fue también una película polémica. Sufrió recortes y un par de censuras. Pero las actuaciones de Kirk Douglas y Laurence Olivier, sumado a un gran guion, crearon un hito en la historia del cine. Dos obras maestras al hilo.

Frase interesante: “Cuando un hombre libre muere, pierde el placer de la vida. El esclavo pierde el dolor de la vida. La muerte significa la libertad para el esclavo. Por eso no le teme a la muerte. Por eso ganaremos”.

Lolita (1962), símbolo de la terrible encrucijada del pecado

GÉNERO: Comedia negra / Drama

SINOPSIS BÁSICA: Un profesor de mediana edad contrae matrimonio con su casera, para así poder tener oportunidad de acercarse a la hija adolescente, por la que siente una incontrolable atracción.

Si con el anterior filme creó un poco de polémica, con este nadó en aguas peligrosas. Si la novela de Nabokov sufrió censura en muchas partes, con la película Kubrick estaba dispuesto a arriesgar demasiado.

En esta ocasión no se trataba de un espectáculo de grandes proporciones, pero trajo a la palestra un punto importante: ¿hasta dónde podemos llegar ante la debilidad del pecado y las consecuencias que arrastra consigo el vicio?

Mediante su adaptación libre de la historia de Nabokov, Kubrick nos demuestra la autodestrucción, la degradación moral, la impotencia de cuando despertamos de la ceguera que mantenemos con el velo de nuestras debilidades, independientemente del ejemplo polémico de la cuestión sexual. Y el personaje paga con creces las consecuencias de su obcecación.

Frase interesante: “Lo que me vuelve loco es la doble naturaleza de esta ninfa, de todas las ninfas, quizá: La mezcla que hay en mi Lolita de tierna, soñadora infantilidad, y una especie de vulgaridad inquietante. Sé que es una locura conservar este diario, pero me da una extraña emoción hacerlo”.

Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964) y la inusual forma de hacer comedia

GÉNERO: Comedia negra

SINOPSIS BÁSICA: Un general que está mal de la cabeza inicia una serie de movimientos que desencadenarán un conflicto de proporciones bíblicas. La burocracia y las salas de guerra darán un toque casi surrealista a la resolución del conflicto.

¿Stanley Kubrick haciendo comedia? Si en Lolita fue apenas perceptible, verlo en un filme de forma deliberada con su manejo del humor fue mi primera sorpresa. Y ver que se trataba de humor serio llevado hasta los límites de lo absurdo me resultó en una experiencia caótica: vienen a mi mente las palabras genial y escalofriante. Desconozco si la película escandalizó en su época o fue poco comprendida, aunque no me extrañaría.

No sé si es un filme que Stanley Kubrick apreciara personalmente, pero considero que dentro de su género es uno de los más grandes representantes: una película destinada a su respectivo top histórico. Así que puede considerarse su tercera obra maestra.

Se sabe que la película iba a ir en serio, pero pronto Stanley Kubrick descubrió la comicidad absurda del tema y modificó las premisas iniciales, creando así una de las obras maestras de la comedia negra. Y el importante papel de Peter Sellers sería uno de esos rasgos que le imprimiría el carácter para siempre.

No hay que olvidar que la culpa de la guerra la tiene la libido: Stanley Kubrick lo pensó como pesadilla cómica. Y es curioso cómo lo que Kubrick usó como motivo de humor lo convirtió en tema trascendente y digno de analizar con total seriedad en Eyes Wide Shut.

Frase interesante: “¡Caballeros, no pueden pelearse aquí! ¡Esta es la Sala de Guerra!”.

2001: A Space Odyssey (1968) como búsqueda de la trascendencia del simbolismo

GÉNERO: Ciencia ficción / Drama

SINOPSIS BÁSICA: En un futuro posible, en el año 2001, la humanidad se encuentra con un monolito no identificado, enterrado bajo la superficie lunar. Interpretando las señales y los indicios disponibles, se inicia una misión hacia Júpiter, con el supercomputador HAL 9000 acompañando a los tripulantes.

Es célebre el match cut realizado por Stanley Kubrick, que hasta ese momento fue la elipsis cinematográfica más extraordinaria de la historia del cine: el hueso que vuela de la criatura primitiva (llena de un éxtasis y sabedora de conocer algo que le ayudará a conquistar el mundo), para luego fusionarse con una nave espacial. Millones de años elididos pero simbolizando la historia de la humanidad. El triunfo del espacio, la expansión de los límites.

Esta es una película que de forma deliberaba abunda en silencios para imprimirle un dramatismo también poco explorado hasta entonces. Esto permitió que cada escena se nos antojara llena de simbolismos, que van desde lo nietzscheano hasta lo romántico —en ese sentido artístico y clásico que está pensando—, dejando una multiplicidad de lecturas que van desde el disfrute per se, hasta los razonamientos más sesudos de cualquier experto que quiera abordar el filme.

El mérito del monolito es que cualquier pregunta sobre su causa resulta imposible, por lo que aumenta su expresividad simbólica y poética. Además, Bowman renace como un embrión que es hijo de las estrellas, por lo que renace como un superhombre. Esto puede notarse incluso con el intencional arreglo musical de Así habló Zaratustra.

Los pocos diálogos, las largas escenas con el oportuno fondo musical, cuya mágica ejecución nos hace sentir que la música también es protagonista de la historia, dotan a las imágenes de un efecto surrealista inesperado, sumado a todos sus efectos especiales, dejándonos una multiplicidad de lecturas, una semiosis infinita. El director solo sugiere y no nos impone su juicio de forma directa, permitiendo que el derroche de imágenes nos obligue a interpretar, creando así lazos comunicativos que pueden considerarse como cine en estado puro. Cuarta gran obra maestra y de nuevo dos filmes al hilo.

Esta película ha dado lugar a sesudos estudios. ¿Qué podría agregar? Creo que nadie ha leído o traducido todos los comentarios y críticas existentes sobre este film. ¿Será eso un parámetro para determinar si esta es la gran obra maestra, la opus magnum del legendario director? En cuanto a ese excesivo interés por el público especializado, lo dejo al criterio de cada lector.

Frase interesante: “Ningún ordenador 9000 se ha equivocado, ni ha distorsionado información. Todos somos, bajo cualquier definición, infalibles e incapaces de cometer ningún error”.

A Clockwork Orange (1971) y la explicación del mundo

GÉNERO: Drama / Ciencia ficción / Comedia negra

SINOPSIS BÁSICA: En un futuro posible, de tipo distópico, un líder sádico de una pequeña pandilla es encarcelado, debido a una fechoría en la que todo salió mal. Para tratar de evadir la condena lo máximo posible, acepta formar parte de un experimento que en realidad no saldrá como estaba planeado.

¿Estará de más añadir que es una de las películas más discutidas de la historia y quizá uno de los mejores filmes jamás hechos?

Sin ser demasiado explícita (hay que decirlo: hay miles de películas más explícitas, gore o ultraviolentas), logró herir miles de susceptibilidades, además que desató un nivel de polémica y disgustos que haría que el propio Kubrick pidiera que dejaran de presentarla en Reino Unido, porque incluso recibió amenazas de muerte no solo él, sino también su familia.

Pero dejando por un momento de lado todo eso (además de la eterna discusión de cómo catalogar realmente la propuesta ideológica de este filme), su relato nos ofrece una interpretación audaz, una caricatura exagerada de cómo funcionan todas las aristas morales de nuestro mundo, los matices de nuestras diferentes apologías y condenaciones. La desproporción entre el infantilismo y la violencia solo nos demuestra que en nuestra forma más básica representamos un peligro, solo contenido por un aparente sentido común. Es cacofónico, pero hay que decirlo: quinta obra maestra y ahora tres al hilo.

La naranja mecánica es un discurso completo sobre la relación entre el poder, la estética y los medios. El método Ludovico transforma al Alex autor del crimen en un Alex espectador. Ahora bien, lo que para él, el pendenciero de otros tiempos, es una tortura, para quien contempla la película es el máximo placer: ser puramente ojos sin implicarse activamente, ser un mero observador sin despegarse lo más mínimo de la butaca. Nosotros somos como Alex, pero sin el tratamiento que físicamente nos haga arrepentirnos de ese pecado morboso. Y mientras no desarrollemos una futura empatía espiritual y cultural, siempre pasaremos de lo que ocurra al resto, mientras no afecte a nuestro yo.

Frase interesante: “No nos conciernen los motivos, la Ética de altura. Solo nos concierne la disminución del crimen. Hay tradiciones de libertad que defender. La libertad es todo. La gente común la dejará ir. Venderán la libertad por tranquilidad. Por eso deben ser llevados, dirigidos, empujados”.

Barry Lyndon (1975), el mejor ejercicio de estilo de la historia

GÉNERO: Drama / Cine de época o cine histórico

SINOPSIS BÁSICA: Un astuto joven es exiliado luego de ganar un duelo a una figura importante en su tierra. Al viajar por Europa vivirá toda clase de aventuras e incluso seducirá a una de las viudas más ricas de su época.

De todos es conocido que Barry Lyndon es una de las más grandes películas de época jamás realizadas. Exhaustiva hasta en aquellos detalles que deleitan a los cinéfilos más esnobistas e intelectuales, con iluminación natural y fotografía probablemente jamás vistas en aquel momento, además del vestuario y una serie de detalles técnicos que tomaría tiempo enumerar y reparar en ellos. Mérito absoluto si lo vemos así. Sin embargo, hay algo en la consistencia de la historia que hace que muchos la sientan distante, o al menos esa es la experiencia de buena parte de los espectadores.

Por otro lado, es sabido que Kubrick quiso filmar una película sobre la vida de Napoleón Bonaparte y que jamás lo logró, por múltiples circunstancias. También se sabe que el obsesivo director pretendía crear —según él— la mejor película de la historia jamás realizada. Leyó, viajó, se documentó hasta el hartazgo (su patrimonio bibliográfico sobre Napoleón tiene un valor extraordinario), y lo no hecho de Napoleón da para su propia historia, sobre tantas peripecias. La película no se dio, pero al menos algo quedó, y fue un ejercicio de estilo, quizá una de las mejores películas de época jamás realizadas: Barry Lyndon.

Los escenarios, los vestuarios, la música, la fotografía (por poco y cada fotograma, el uso de la luz natural, deja la impresión de que se trata de un derroche de color, de una larga sucesión de pinturas prerrafaelitas), la historia como muestra de toda una idiosincracia, de toda una cosmogonía: ¿no es suficiente rigor y catarsis para producir como consuelo, como ejercicio, una película de la que no se tenía certeza de si alguna vez la filmaría? Barry Lyndon es despecho puro. Pero ¡qué señor despecho!

Pero ¿por qué ejercicio de estilo? Me veo obligado a responder con otra pregunta: ¿y la novela de W. M. Thackeray? No, no se trata de si un director puede o no disponer de un material y realizar una adaptación libre. Stanley Kubrick, no sé hasta qué punto sin saberlo, lleva la historia a tal punto, a tal ritmo, que la sucesión de los acontecimientos va en detrimento del carácter de los personajes. A Barry Lyndon lo conocemos superficialmente y del resto apenas obtenemos un par de estampas. Y un narrador en off trata —sin éxito— de suplir todas las faltas. Y lo peor de ello es que me dio la impresión de que todo eso a Kubrick no le importó, porque los logros técnicos cubren de forma elogiable todas las faltas, logrando el aplauso del público especializado y de los amantes de lo visual. Toda una picardía. Pero en honor a la verdad: sexta obra maestra y ahora cuatro al hilo.

Frase interesante: “Bésame, hijo mío, porque nunca volveremos a vernos”.

The Shining (1980) y las sutilezas del destino

GÉNERO: Terror / Suspenso

SINOPSIS BÁSICA: Una familia decide hacerse cargo durante el duro invierno de un hotel de montaña. Una presencia maligna comenzará a influir en la psique del padre, mientras que el hijo despierta totalmente sus poderes psíquicos y es capaz de tener horrendas visiones del pasado y del futuro.

Es pertinente la pregunta sobre esta película: ¿Por qué funciona o no? Creo que el filme exige demasiado, o al menos para el espectador actual. Patea una delgada línea entre referencias claras y las que se sobreentienden solo si el espectador ha leído el libro de Stephen King.

No sé hasta qué punto el futuro sea injusto con este filme, ya que si bien la historia es efectiva, corre tan deprisa que se pierde carga dramática: no parece una sucesión natural y por momentos la trama está matemáticamente forzada, por encima de lo que los personajes nos pueden ofrecer. A pesar de eso, The Shining está llena de elementos enriquecedores de la trama, y las impresiones emocionales ocurren, lo cual en la experiencia del espectador es fundamental.

El don del niño puede interpretarse al principio como locura, aunque pronto tendremos que conformarnos con la extraña manifestación de su don, a través de una posible fuerza invisible. Ese don no es exclusivo. Además del niño, el filme brevemente nos muestra que otros personajes incluso lo tienen más desarrollado, incluidos aquellos que podemos considerar antagónicos. Lo que no se entiende es qué con eso, cuál es el objetivo, por qué los espíritus malvados quieren acabar con el niño. Es por eso que sin el libro, y sin un espectador que no ponga de su parte, en alguna medida es fácil perderse y no entender de qué va la cosa.

¿El filme es bueno? Sí, por muchos aspectos técnicos. Y no, porque hay vacíos que mutilan la comprensión global de la historia. Si el objetivo es lograr el efecto de intriga, un poco de terror y suspenso, la película entonces lo logra, aunque sería una sobrevaloración decir que con un gran mérito: en realidad todos esos efectos los hacen patentes con mayor efectividad otros filmes. La historia es consistente, pero el desarrollo de los personajes es pobre. Como la mayoría de trabajos de Stanley Kubrick, posee elementos que incluso influyeron en la cultura popular. Pero ¿eso es un mérito en sí mismo?

Frase interesante: “Querida, sol de mi vida, no voy a hacerte daño. ¡Solo voy a aplastarte los sesos!”.

Full Metal Jacket (1987), la tesis y el silencio

GÉNERO: Acción / Drama / Cine bélico

SINOPSIS BÁSICA: Un marine miembro del ejército de EE. UU., y participante en los medios de divulgación activos en la Guerra de Vietnam, es testigo de cómo va deshumanizando poco a poco a todos aquellos que están directamente involucrados en el conflicto.

Fácilmente podría pensarse que se trata de dos películas en una. Vuelve Stanley Kubrick a su papel de cronista, aunque en esta ocasión deja lo épico y adopta una postura más interiorista, que no intimista: quiere mostrarnos con mejor elaboración (como en Paths of Glory) los vaivenes de la vida militar.

Aunque esta historia es más cruel y despiadada que anteriores filmes del mismo género realizados por el director, hay algo de nostálgico en el tratamiento de los hechos. Es una paradoja extraña. A estas alturas ya no hay una postura fija, ni juzga la guerra como buena o mala: a la manera de Flaubert, la estampa nos es presentada a través de una extraña forma de vasos comunicantes, y está en el espectador juzgar moralmente o no los acontecimientos.

Mientras que en Paths of Glory de golpe se nos devuelve la fe en la humanidad, o al menos nos alumbra una pequeña llama de esperanza, con Full Metal Jacket solo nos resta endurecernos, e incluso nos queda un dejo de cinismo en medio de la nostalgia. El elemento de la locura está logrado con maestría, superado ahora el fracaso de Fear and Desire, en cuanto a la insuficiencia de elaboración en uno de los personajes. Aquí todos presentan una locura básica, y el personaje obeso llega al punto del colapso.

Es importante recalcar la pregunta: ¿Nos muestra aquí Stanley Kubrick la pérdida de la fe? Más allá del océano o dentro de nuestros mismos muros es lo mismo: comemos, vivimos bajo un techo (deplorable o no) y tenemos las mismas inquietudes hacia el mundo. Y sin embargo, al ser un soldado, al sentirme amenazado, al estar convencido de que el futuro de mi entorno está en peligro, mi respuesta es seguir hasta el final, defender a los míos, tener lealtad con mi causa. ¿Qué es lo que me convence a seguir a pesar del dolor ajeno? La creencia de que lo mío sobrepasa lo correcto o lo incorrecto: o son ellos o somos nosotros. El dilema moral es entonces una disonancia cognitiva y cualquiera puede venir y autojustificar su causa, su punto de vista.

Por otra parte, el filme fue casi un fracaso comercial. Y aunque a partir de ahí se dio un periodo de largo silencio (1975-1999), no puede probarse que se deba al fracaso económico de este filme. Lo cierto es que Stanley Kubrick tuvo muchos proyectos que no llevó a buen puerto, sobre todo porque pocos se arriesgaban a financiar sus utopías.

Frase interesante: “El arma más mortífera del mundo es un marine y su rifle. Es su instinto de matar Io que debe entrar en juego, si esperan sobrevivir en combate. Su rifle es solo un instrumento. Lo que mata es un corazón frío. Si su instinto de matar no es impecable y fuerte, titubearán en el momento de la verdad. No matarán, se convertirán en marines muertos. ¡Y entonces irán para un mundo de mierda! ¡Porque los marines no están autorizados a morir sin permiso! ¿Entienden eso, gusanos?”.

Eyes Wide Shut (1999), la suspicacia, la ceguera espiritual y el principio de negación plausible

GÉNERO: Drama con tintes eróticos

SINOPSIS BÁSICA: Un médico de la clase media neoyorquina, casado con una curadora de arte, descubre una sociedad secreta que le causa curiosidad y fascinación. Su camino a partir de entonces será de una odisea que no había imaginado.

Muy en el fondo a todos nos preocupa el qué dirán, la validación básica de los otros. Cuando ya no nos importa es porque hemos sopesado la posibilidad de sobrevivirse a pesar de y la imposibilidad de tenerlo todo bajo control: el menor daño es el desenfado ante la realidad. Pero solo el rico tiene el poder para ejercer cierto control sobre eso (incluido el uso de la fuerza y la intriga, de ser necesario), por lo que el qué dirán sí es una de sus preocupaciones constantes.

Es necesario destacar eso, porque en Eyes Wide Shut la Gran Casa resuelve de tajo y a nivel colectivo toda posibilidad de paranoia: las máscaras permiten mantener el anonimato para dar rienda suelta a los instintos con olímpica tranquilidad, dejando de lado en ese performance del pacto colectivo las precauciones básicas que la vida en sociedad nos impone.

Es curioso cómo Stanley Kubrick nos quiere poner en perspectiva algo que siempre ignoramos: somos polígamos en la mente, mientras mantenemos la monogamia física. Después de la fiesta Bill y Alice tienen intimidad, pero se nos sugiere el implícito de satisfacerse mutuamente mientras piensan en las personas que conocieron, con quienes jamás se acostarían por la carga moral y social de no poner en peligro jamás su matrimonio. De hecho, esto puede probarse cuando ambos consumen marihuana, la inhibición desaparece y entonces pueden sincerarse sobre los deseos egoístas mutuos, saliendo más afectado Bill.

De hecho, la infidelidad mental de Alice es lo que termina por empujar a Bill a todas las peripecias que darán forma a la historia. Ante la imposibilidad de vengarse nos sobrevendrá la lección moral, pero en esta ocasión no será de mano directa del argumento, sino del carácter del personaje, quien se siente impotente e incapaz de afrontar el mar de fango en el que se siente hundido.

Todos somos infieles, pero la mente es una zona de confort: ahí no le hacemos daño a nadie, y no hay por qué confesar todo lo que pensamos.

Visto así, esta película es un examen oscuro sobre la sexualidad humana. El sexo es una categoría de poder que solo afrontamos parcialmente a lo largo de nuestras vidas. Merece su propio sesudo análisis sobre qué significa el precio de la cama en nuestras vidas.

Los implícitos se convierten en el lenguaje semiótico de nuestro día a día, lo cual provoca, entre otras cosas, que activemos las alertas de nuestras suspicacias e interpretaciones, filtrando la verdad del cuerpo físico a través de nuestros mecanismos culturales, negando lo que no entendemos y aceptando con resignación lo que apenas comprendemos. Preferimos así el confort del principio de negación plausible.

En cuanto a lo técnico, aunque hay comentarios de supuestas afirmaciones de Stanley Kubrick, quien habría dicho: “Esta es mi mejor película”, suena más coherente lo explicado por Frederick Raphael en Eyes Wide Open. A memoir of Stanley Kubrick and Eyes Wide Shut, donde acota que el controversial director estaba pasando por una etapa anímica que poco a poco lo estaba empujando a cierto nivel de conformismo (algo impensable a lo largo de su vida y por parte de todos sus allegados y conocidos). Solo bajo estas circunstancias es que él, en ese constante tira y encoge del trabajo en equipo, fue que debió acceder en muchas cosas que antes habría sido imposible.

Frase interesante: “Uno de los encantos del matrimonio es que hace del engaño una necesidad por ambas partes”.

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Aunque se habla poco de este aspecto en el estilo de Stanley Kubrick, él se impuso una búsqueda particular del deber ser de la interpretación de personajes, con los actores que participaban en sus filmes. De alguna manera quería impedir la excesiva teatralidad que por momentos permeó en gran manera el cine de su época, y que de hecho también ocurrió en sus primeros filmes. Sin embargo, provocó un extraño efecto entre la búsqueda de la inalcanzable e imposible naturalidad absoluta y la actuación verosímil.

Eso hace que —según quien juzgue las representaciones de sus personajes— por momentos se sientan distantes, y sumado al trabajo de guion, que deje en el espectador la sensación de estar viendo el análisis de unos sujetos encarcelados, pero que en realidad muestran las aristas más humanas de cómo nosotros mismos estamos atrapados en la prisión de nuestras monótonas vidas.

Además, como se mencionó al principio, aunque a Stanley Kubrick por lo general se le acusa de frío y distante, en realidad en sus filmes podemos ver una cantidad de contrastes que solo enriquecen nuestra visión de la condición humana.

Vemos historias sobre seres devastados en lo emocional, psicológico, espiritual y físico, o que se convierten en un algo producto de la guerra, y al mismo tiempo vemos cómo en distintas situaciones toda la dureza se quiebra a través del amor, o a través de algún recordatorio sobre el rescoldo de humanidad que les queda. En Paths Of Glory un grupo de soldados babea por una mujer, pero lloran al oírla cantar. Barry Lyndon pasa por todas las peripecias del mundo, pero llora como un niño al escuchar las últimas palabras de su tío. Y podrían ponerse más ejemplos.

Todos los personajes de Stanley Kubrick, incluso en medio de la fatalidad, pasan por un proceso de redención, por una especie de tabula rasa, que nos hace pensar que solo aquel que ha experimentado la caída hacia el abismo conoce la verdadera misericordia, y que a veces son más afortunados los que mueren que quienes sobreviven, pero que en verdad vernos al espejo y reconocer nuestra capacidad para la muerte, el miedo y la destrucción, es el primer paso para experimentar el poder de una nueva realización, una que pase por nuestra redención individual: más agradece quien más perdón ha recibido, y más se agradece mientras mayor es la carga que quitan.

Stanley Kubrick es un hombre que caminó por el sendero de la gloria. La historia lo ha salvado y le ha dado un lugar, no sin cierta incomodidad de algunos sectores de la crítica del arte y cinematográfica. Lo cierto es que su más grande lección es que la realidad es implacable, y a veces lo que nos salva de nosotros mismos es el estoicismo de sobreponernos, o también evadirnos. El mundo de Stanley Kubrick se nos muestra caótico y sin timón: y la realidad es así de cruel también. Pero para sobrevivirnos no solo necesitamos de toda la parafernalia y entretenimiento que nos hemos inventado: también necesitamos productos como los de este hombre, para no olvidar lo maliciosa que puede resultar nuestra naturaleza.

VoxBox.-

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