Opinión

Perdemos las esperanzas: violencia contra la niñez

Niñez. VoxBox.

Si bien es cierto que la niñez representa una población vulnerable, ¿no es acaso nuestro deber el protegerlos, cuidarlos e instruirlos para ser personas resilientes frente a la sociedad?

Opinión.- La violencia contra la niñez es una de las problemáticas que, a nivel mundial, siempre ha estado presente. En el caso de El Salvador, es un crimen altamente normalizado y legalmente poco penado por las autoridades judiciales, por lo que la invisibilización que se tiene frente a este tema ha abonado a que se sigan reproduciendo nuevas formas de violencia.

Ya no solo tenemos el castigo físico como método de corrección “eficaz” o el maltrato psicológico a través de burlas, amenazas y negligencia, ya que también existe una alta tasa de niños y niñas que han sido abusados sexualmente por parte de sus padres o encargados.

El problema es que todas estas formas de maltrato no solo se dan en la casa, aunque la gran mayoría sucedan ahí. También vemos casos en que la escuela, comunidades, calles y espacios públicos, incluso las iglesias e instituciones gubernamentales, son escenarios de este tipo de situaciones. Esto da paso a otra problemática muy grave: las penalizaciones en contra de los agresores suelen ser una burla frente a la gravedad del delito.

Actualmente en el país nos encontramos frente a una ley que permite el matrimonio entre violadores y víctimas, si este es permitido por los padres o tutores de las niñas y, en caso de embarazo, si el agresor paga la manutención del bebé. Imaginen que todas las leyes sobre protección infantil, penalizaciones de abuso sobre menor incapaz o estupro, y el derecho de libertad que estas niñas tienen, se ven obstaculizados por esta vía legal que facilita las acciones de estos inhumanos sobre muchas niñas en El Salvador.

Otro aspecto antes mencionado, pero que aún sirve como un sello de garantía para que mantengamos una cultura donde abusar a los niños es tarea fácil, radica en la invisibilización y pasividad de las personas no solo ante el abuso, sino que en ocasiones también ante aquellas figuras representativas que cometen dicho delito, y un ejemplo clarísimo y que me llena de mucho coraje es la falta de crítica cuando existe violación de menores por parte de miembros de la iglesia.

Al parecer, la raíz de todo este abuso de poder que se ejerce en contra de los niños es por una ideología que justifica el derecho que tenemos sobre ellos, en donde se les puede considerar como seres dependientes, que no piensan y no pueden elegir. En donde existe el derecho a pegarles, a no dejar que expresen lo que sienten frente a ciertas situaciones que les afectan, negarles la necesidad de llorar o reír, a callarlos, a no tomar en cuenta sus opiniones, a tomarlos como un objeto de nuestra propiedad con el que podemos hacer lo que queramos, con la excusa barata de que nosotros como adultos sabemos lo mejor para ellos.

Si bien es cierto que la niñez representa una población vulnerable, ¿no es acaso nuestro deber el protegerlos, cuidarlos e instruirlos para ser personas resilientes frente a la sociedad? ¿No es nuestra responsabilidad el crear vías para amparar sus derechos? Al parecer, estamos a años de luz para ver un cambio verdadero frente a esta injusticia: es más, el Estado está dando paso libre a que esta situación siga así. Aceptar las uniones tempranas, penalizar el aborto en casos de violación, falta de justicia para víctimas de abuso y la poca intervención ciudadana solo hacen crecer esta nueva gran epidemia social, en donde nuestros niños se encuentran más desprotegidos y con pocas opciones para garantizarles el bienestar psicosocial que merecen.

VoxBox.-

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