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Tina Modotti, la pasión por la vida

Opinión.- Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini le pusieron cuando nació allá en Italia hace 120 años. Con los años llegó a ser Tina Modotti, la fotógrafa de la revolución.

Fue una adelantada de su tiempo y desde muy joven luchó por los derechos de la clase desposeída en varios países, los cuales se convirtieron en su patria. Tina Modotti es italiana pero también mexicana, española, alemana o rusa.

Trabajó desde los 12 años en una de las fábricas textiles de su ciudad natal, tratando de ayudar a la economía familiar. En 1913 la familia tuvo que emigrar a San Francisco (Estados Unidos), donde se empleó en una fábrica de seda y después como modista.

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Tenía 21 años cuando se casó con un artista llamado Roubaix de l’Abrie Richey Robo. Al año siguiente de su matrimonio incursiona en Hollywood como actriz de películas mudas. Robo iría a México primero que ella y le escribiría en sus cartas maravillas sobre el exquisito país, mismas que más tarde motivarían a Tina a viajar a tierras mexicanas.

Tina comenzaba a interesarse en la fotografía, y para ese momento estaba enamorada de Edward Weston, amigo de su esposo, fotógrafo estadounidense, a quien admiraba plenamente.

Robo muere de viruela en México en 1922, Tina tiene su primer contacto con México en ese año, pero no sería hasta agosto de 1923 cuando se establecería en el país, acompañada por Weston.

Tina estaba en plenitud de su sexualidad, no se inhibía por su desnudez, en un tiempo y una sociedad profundamente puritana y moralista, le molestaban las ataduras, los botones, los cinturones o cualquier prenda que le estorbara para moverse. Tenía una forma muy especial de caminar, de hablar, todo en ella era llamativo, y más para los mexicanos, poco acostumbrados a una mujer con esas características.

Tina se impresionó tanto con México, que quiso plasmarlo en imágenes fotográficas como un homenaje. Aunque no solo captaba sus formas estéticas, sino que retrataba la visión de un país lleno de miseria e injusticia.

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Conmovida por la explotación en la que vivía la clase trabajadora de la posrevolución mexicana, Tina se convierte en activista de izquierda, desde principios de los años veinte, desarrollando fuertes lazos con miembros del grupo de la Unión Mexicana de Artistas, entre los que se encuentran Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Orozco y Siqueiros.

En 1927 se afilió al Partido Comunista Mexicano y desde ese año hasta 1940 trabajó como editora colaboradora y fotógrafa de la revista Folklor Mexicano.

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Durante su estancia en México escandalizó a la mojigata sociedad de aquella época, por ser una mujer que vivía bajo el mismo techo con un hombre que no era su marido ni su hermano, que salía a la calle después de las ocho de la noche y compartía la mesa en lugares públicos con varios hombres, además de tener la costumbre de bañarse desnuda en la azotea de su casa cuando llovía. En 1928 comienza un romance con el revolucionario cubano Julio Antonio Mella, pero este muere asesinado en 1929 y la acusan de ser cómplice del asesinato. Sin embargo, se le declara inocente poco después del crimen. Al año siguiente la acusan de haber tomado parte en el intento de asesinato de Pascual Ortiz Rubio, presidente de México, por lo que es expulsada del país. De allí salió acompañada del líder comunista Vittorio Vidali, rumbo a Alemania.

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Su trabajo continúa en el exilio en Berlín, donde se hace miembro de la Unión de Fotógrafos de Prensa y publica sus imágenes en Der Arbeiter-Fotograf. Abandona la fotografía por el activismo político mientras se encuentra en Moscú trabajando para la Cruz Roja Internacional de la URSS.

Al comenzar la Guerra Civil se trasladó a España para formar parte del Quinto Regimiento. Cuando llegó, renunció a realizar una sola fotografía. para ella no era compatible el arte con la violencia de los acontecimientos. Se sentía incapaz de retratar lo que veía y optó por la lucha armada. No, obstante, Vidali, como dirigente de las Brigadas Internacionales, le ordenó cambiar las armas por el espionaje, ya que sus conocimientos de italiano eran muy beneficiosos dada la nacionalidad de las fuerzas que apoyaban a los franquistas. También colaboró en los hospitales con el Socorro Rojo. Tuvo que colaborar escribiendo los acontecimientos sucedidos en España y sus reportajes se publicaban en Ayuda, órgano de prensa del Socorro Rojo Internacional y los firmaba con alguno de los pseudónimos que utilizó en aquel entonces: María, Carmen Ruiz o Vera Martini.

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En 1939 regresó como asilada a México, donde continuó su actividad política, a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. En 1940, el presidente Lázaro Cárdenas anuló su expulsión. Murió de un ataque cardíaco el 5 de enero de 1942, en el interior de un taxi.

VoxBox.-

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