Luis De León

Licenciado en comunicación social y paralelamente soy estudiante de cine en Venezuela.

Split: La reivindicación de Shyamalan

Split. VoxBox.

“Split” se convertirá fácilmente en una de las obras más destacadas del realizador pero por las razones correctas, poniéndola al lado quizás de “Six Sense”.

Opinión.- No suele existir nombre que posiblemente ahuyente más a un espectador levemente conocedor, catalogado quizás como “cinéfilo”, que el de M. Night Shyamalan en los créditos principales, su estatus como director ha sido casi irrisorio durante ya casi dos décadas y hasta cierto punto ir a ver una de sus películas puede ser tomado como una muestra de sadomasoquismo audiovisual, sea por las razones que sea.

Por lo tanto, es fácil entender la curiosidad y conmoción que ha ocasionado esta última cinta dirigida por él titulada simplemente: “Split”, que solo para sacar de dudas a los lectores me limito primeramente a decir que se convertirá fácilmente en una de las obras más destacadas del realizador pero por las razones correctas, poniéndola al lado quizás de “Six Sense”. Incluso te puede dar cierto grado de alivio y satisfacción al salir de la sala conociendo de antemano la reputación del cineasta.

La historia gira en torno a Kevin, un hombre  con trastorno de identidad disociativo que tiene nada más y menos que 23 identidades coexistiendo en un mismo “portador”, las cosas se complican cuando tres de las personalidades más inestables toman el control y confabulan para secuestrar a tres adolescentes que usaran como ofrenda en un extraño ritual.

No es una obra maestra, termina cumpliendo su propósito y al final resultar ser muy entretenida pero claramente no está exenta de errores,  existen momentos en que el dialogo es tan forzado en cuanto a lo que exposición de información se refiere que a pesar de sacarse un par de comentarios y chistes ligeros no terminan quitarle ese esencia prefabricada que caracterizan una mala escritura.

Lo que destaca sin lugar a dudas, es la actuación de James McAvoy como el “protagonista/antagonista”, su versatilidad como actor le dotan al personaje de interés y mucha empatía en varias de las personalidades que precisamente al igual que la película lo plantea, son todos personajes independientes y no de una misma persona, factor que resulta interesante y te deja plenamente inmerso en la historia.

Se convierte en un juego el conocer sus “otros papeles” y discernir los momentos en que una personalidad toma control sobre otra, además de que es impresionante el hecho de que en algunas escenas logremos diferenciarlas con un mero cambio en el semblante de la cara de McAvoy, inmediatamente identificamos el personaje en que se encuentra y concediéndole un atractivo singular a la cinta.

La película no deja de ser exagerada por momentos pero la naturaleza de la historia permite hasta cierto punto credibilidad a aquellos momentos “extraños” o quizás demasiado incomodos para determinar si son graciosos o terroríficos, que a veces parece ser un sello del director.

Algunas cosas podrían no ser del agrado de todos como el “giro” de la ubicación de la casa o la referencia a otra película Shyamalan que anuncia a gritos la intención de una secuela/crossover. Pero dentro de todo, no está mal para hacer una visita casual al cine sin demasiadas pretensiones.

VoxBox.-

¿Ha logrado la Televisión superar al Cine?

La Televisión ha superado al cine. VoxBox.

Definitivamente nos encontramos en una era en la que trabajar para un formato de serie televisiva nunca ha sido tan sexy.

Opinión.- En un capítulo Dawson’s Creek, el protagonista principal de la serie de televisión hace una reflexión sobre la supremacía del cine sobre, precisamente, el medio televisivo. Básicamente su argumento principal era que el primero era un medio en una constante búsqueda de adquirir un valor artístico que plasmara la visión e ideas de un director. Nos enfrentamos dos medios que, aunque parecidos, son diferentes.

El cine posee un estilo y atmósfera particular, sumado a una historia concreta dentro de un inicio-desarrollo-cierre. Mientras que “la caja boba” buscaba crear dramas sosos de una hora de duración sin ningún tipo de desarrollo concreto o personalidad, eran producciones blandas al no poseer unas cualidades estéticas propias.

Un momento muy meta (considerando que fue una reflexión que vino precisamente de un drama televisivo), pero no del todo alejado de la realidad. Durante años hemos presenciado cómo series televisivas de formato semanal fácilmente han alargado de más su estadía, perdiendo su esencia o simplemente han desgastado su fórmula de “monstruo semanal”, o se aprovechan en exceso de “la tensión sexual no resuelta”. En fin, se vuelven tramas reiterativas y más complicadas de lo necesario.

Sin embargo, si usáramos hoy en día este argumento podría ser fácilmente anulado, pues es innegable que hay series que aprovechan mucho mejor su formato para crear historias con verdadero desarrollo y evolución en sus personajes, es más pausado que el cine pero aún sigue siendo verosímil, incluso más que lo que se plantearía en una película de solo dos horas.

Este crecimiento del medio televisivo no solo es visible en sus guiones, sino también en la propuesta de dirección. Ya no se limitan a contar todo a través de un estudio con tres cámaras simultáneas siempre en la misma posición, sino que podemos ver transiciones complejas, planimetría arriesgada y un diseño de producción más realista.

Quizás muchos concuerden que todo comenzó con propuestas como The Sopranos, que además gozaba de influencias cinematográficas, pero hoy en día ya es común ver series con estos mismos estándares de calidad. Breaking Bad quizás sea la Mágnum Opus que reivindica a las series y que además es capaz de ser equiparable o incluso llegar sobreponerse a una película.

Pero existen otros ejemplos: la adaptación de Game Of Thrones es obvio que es superior a cualquiera que se hubiera podido hacer en la pantalla grande. Gracias a HBO pueden ser tocados temas más escabrosos sin riesgo a la censura, historias concretas en temporadas temáticas y actores de alto calibre como en True Detective o Newsroom.

En el caso de Newsroom, se cuenta con la particularidad de estar escrita por un solo guionista a cargo, a diferencia de un departamento completo de personas, como tiende a ser lo común para una serie: Aaron Sorkin fue el creador y único supervisor creativo.

Por otro lado, la modalidad de Netflix como plataforma online sin cortes comerciales y disponibilidad total del contenido para los usuarios hace que Stranger Things y muchas otras propuestas puedan ser vistas de forma continua, como si se trataran de películas de 10 horas.

Directores de cine como Martin Scorsese ya han coqueteado con proyectos televisivos, y todo parece ir en esa dirección. El Showrunner goza ahora de un control creativo envidiable en cualquier medio, aunque en Gran Bretaña casi siempre ha gozado de tener “guionistas jefe de temporada”, haciendo que la calidad de sus historias sea mayor por lo general. Incluso así los británicos han logrado a superar aún más sus propios límites como con Sherlock.

Definitivamente nos encontramos en una era en que trabajar para un formato de serie televisiva nunca ha sido tan sexy… demuestra que aún existe un futuro para dejarse impresionar por lo que nos tiene preparada la pantalla chica e incluso aún más chica, gracias a plataformas de streaming. Así que quién sabe cuál sea el siguiente paso: solo el tiempo y nuestras formas de encontrar entretenimiento lo dirán.

VoxBox.-

Nocturnal Animals: Un ensayo sobre la colisión entre realidad y ficción

Nocturnal Animals. VoxBox.

Nocturnals Animals posiblemente sea una de las mejores propuestas del 2016. Basada en la novela Tony y Susan, de Austin Wrigh.

Cine.- Existen películas de las que escuchas hablar en el momento de su estreno pero por alguna razón no terminan de capturar tu atención sino hasta un tiempo después y cuando por fin las visualizas, te arrepientes completamente de no haberlas visto antes.

Nocturnals Animals posiblemente sea una de las mejores propuestas del 2016. Basada en la novela Tony y Susan, de Austin Wrigh.  Es el segundo largometraje de Tom Ford y una de las mayores nominadas en premios de la crítica, además de ser candidata al León de Oro en Venecia.

La película cuenta la historia de Susan (Amy Adams), dueña de una galería de arte cuya existencia se ha venido diluyendo en un entorno superficial y un matrimonio deteriorado. Un día recibe un manuscrito de su ex-esposo, Edward (Jake Gyllenhaal), que será su primera novela para publicación y estará dedicada a ella, titulada “Animales Nocturnos” también en su honor.

Susan se encuentra cada vez más inmersa en la novela, encontrándose con un relato profundamente humano sobre un hecho violento y la búsqueda de un hombre por venganza. Esta historia “paralela” sirve a veces como una metáfora a la vida que la misma Susan ha escogido, haciendo que se replantee encontrarse nuevamente con Edward tras 19 años de su separación.

Esta es una película con un guion complejo, no solo porque estamos ante dos historias contadas en paralelo sino tres; ya que también aborda diferentes periodos de tiempo en la relación de Susan y Edward para entender la razones de su separación y el génesis de lo que inspiraría la “ficción” dentro de la propia ficción.

A pesar de estos saltos en la trama en todo momento funcionan, se mantiene como una construcción coherente, es apelativa al no alejarse nunca de las emociones más profundas y humanas de los personajes convirtiéndola en una reflexión muy personal sobre la vida ante la creación artística y cómo se conjuga esta con las relaciones.

Vemos dos mundos cinematográficos en el que colisionan distintos géneros no excluyentes, sino complementarios: uno es el de la novela, que funciona como una historia policial, cruda, desgarradora y aterradoramente personal, que al mismo tiempo contrasta con la vida “real” de Susan, que se mueve más hacia el thriller psicológico entre la soledad y el aislamiento.

La película en sus dos facetas posee propuestas estéticas diferentes, haciendo magistral el trabajo de dirección de arte, cuenta con excelentes interpretaciones especialmente las de Amy Adams y Aaron Taylor Johnson (como uno de los antagonistas dentro del relato de la novela), pero los valores que verdaderamente predominan son la construcción visual del relato y la naturaleza de la historia que cuestiona en todo momento hasta qué punto converge la ficción creada de un artista con su propia realidad.

Reta constantemente la sensibilidad del espectador y te hace reflexionar sobre su final, que te cae como un balde de agua fría. No dejará indiferente a nadie.

VoxBox.-