Ricardo Corea

Forma de vida basada en cafeína, series y películas. Escribir era lo mío hasta que me comenzaron a pagar por hacerlo. Un día adopté a un gato que resultó ser una galleta.

Las personas que creen en dios son más egocéntricas que las ateas

Existen dos posturas bien marcadas —aunque en medio de estas dos hayan infinidad de matices: los ateos no creen que los humanos estemos en este mundo por una razón o fuerza mayor y los religiosos que sostienen que la fe en su religión les permite ver el mundo de otra manera, encontrando así un propósito mayor en esa creencia.

Los científicos evolutivos y de comportamiento han estudiado el impacto de la religión en las personas y en la sociedad en general.

Un estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, liderado por el profesor en ciencia del comportamiento Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, sostiene que las personas religiosas tienden a usar sus propias creencias como guía para pensar en «lo que Dios cree», pero son menos limitadas cuando razonan sobre las creencias de otras personas.

Por medio de una serie de pruebas y de una resonancia magnética funcional, se midió la actividad neuronal de los participantes mientras razonaban sobre sus propias creencias, las creencias de Dios y las de otra persona. La información recabada demostró que razonar sobre las creencias de Dios activaba las mismas regiones del cerebro que se activaban cuando las personas razonaban sobre sus propias creencias.

Los investigadores observaron que la gente a menudo establece su brújula moral de acuerdo a lo que ellos creen que son los estándares de Dios. Pero los investigadores sostienen que la característica central de una brújula es que apunta hacia el norte no importa en qué dirección se enfrenta una persona.

La investigación sugiere que, a diferencia de una brújula real, las inferencias sobre las creencias de Dios pueden en cambio apuntar la gente más hacia cualquier otra dirección.

El científico Richard Dawkins, respaldado por una serie de estudios, sostiene que cuando los humanos nos enfrentamos a dilemas morales, tanto ateos como religiosos respondemos de la misma manera.

Pero para Robert Wright, cada organismo cree que es especial y su supervivencia depende de esa creencia. El autor sostiene que los humanos pueden ser los únicos animales capaces de soñar, escribir y decretar una ética elaborada basada en la imaginación moral. Y sin embargo, la biología triunfa y en tiempos de peligro nuestros mecanismos de supervivencia entran en juego.

Para el autor esto sucede en el pensamiento con la misma rapidez que la acción, creemos que somos la especie elegida, la raza elegida, la religión elegida, el individuo elegido.

En este método de autorecompensa y autofelicitación es que se da, según Wright, el profundamente egoísta fenómeno de la religión. Y Christopher Hitchens, autor de God is Not Great, lo avala diciendo que la religión enseña a las personas a ser extremadamente egocéntricas y presuntuosas.

La religión les asegura que Dios se preocupa por ellos individualmente y afirma que el cosmos fue creado con ellos específicamente en mente.

Para los científicos, esa noción es una verdadera tragedia, dado que los problemas sociales que hoy enfrentamos, como el cambio climático y la pobreza, son más importantes que la aptitud individual.

Hasta ahora la biología dice que la religión no puede ser inclusiva. En algunos aspectos, la capacidad de conformar la realidad imaginando intenciones futuras es un poderoso quiebre evolutivo. Y ha permitido construir ciudades, naciones y maquinaria más allá de los límites de nuestro planeta.

Para la ciencia, el egoísmo nos divide, pero también nos restringe. Muchos grandes logros como vacunas, refugios o sistemas complejos de alimentos implicaron pensar más allá de nuestro entorno y es importante tenerlo en cuenta y salir de uno mismo para alcanzar más de esos grandes logros.

Artistas convierten una antigua estrella soviética en el Patricio Estrella de Bob Esponja

Unos artistas vándalos desconocidos han pintado la estrella de cinco puntas —símbolo de la antigua era soviética— con una alegoría hacia el mejor amigo de la Esponja más famosa del mundo.

Patricio Estrella corona desde hace unos días un edificio de Voronezh, centro importante de la Rusia europea.

Aunque el gesto ha divertido bastante en las redes sociales rusas —donde una encuesta realizada por el fotógrafo Vladimir Malder, que ha denunciado el caso en su blog, señala que el 60% de la gente considera graciosa la acción—, pero parece que no ha sido así con las autoridades.

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El ayuntamiento deberá gastarse 100.000 rublos, unos 1.300 euros, en quitar la pintura rosa y verde de la estrella.

Parece que a los Rusos no les viene bien el sentido del humor (sobre todo cuando se hace referencia a la cultura pop propia de los Estados Unidos), pero no pueden negar que la idea fue bastante genial.

La policía busca a los vándalos, que podrían enfrentarse hasta 15 días de cárcel… pero 15 días de cárcel valen la pena ¿No es cierto?

Deal

Los votantes infieles: la última oportunidad de Hillary Clinton para llegar a la Casa Blanca

Para muchos el triunfo de Donald Trump en las pasadas elecciones en Estados Unidos es inminente e irreversible, pero hay quienes aseguran que aún queda la esperanza de que los miembros del Colegio Electoral se reúnan y den su voto a Hillary el próximo 19 de diciembre.

A pesar de que Hillary Clinton ganó el voto popular, es el republicano Donald Trump quien ganó la cantidad necesaria de compromisarios del Colegio Electoral estadounidense para ser declarado como el presidente electo de Estados Unidos.

El sistema de elecciones a la presidencia de este país es indirecto, y ganar el voto popular no significa poder ganar la presidencia. Trump alcanzó el umbral de los 270 votos electorales del Colegio Electoral que son los legalmente necesarios para ganar la oficina.

De acuerdo a la Constitución de Estados Unidos es este ente temporal el que se encarga de elegir al presidente. Los compromisarios se reunirán el 19 de diciembre y —de acuerdo al resultado del 8 de noviembre— votarán por Trump. En total hay 538 compromisarios que son nombrados de acuerdo a la población de cada estado -por eso el número de estos electores varía de estado a estado- y para ganar la Casa Blanca un competidor necesita hacerse con la mitad más uno.

Pero de acuerdo al complejo sistema electoral estadounidense, tampoco hay nada legal que impida que estos compromisarios no hagan lo que se supone que deberían de hacer. No hay nada que les impida no votar por el candidato que deberían, en teoría, elegir.

El 19 de diciembre, según la esperanza de algunos, podrían aparecer técnicamente los “faithless voters” en los estados en los que no están prohibidos. Estos “votantes desleales” o “infieles” solo tendrían que pagar una multa para elegir al candidato que ellos quieran, y no al que el sistema dicta deberían elegir.

Según The New York Post esto es algo muy raro, casi nunca pasa, pero sí es un margen que todavía cabe dentro de las posibilidades de una elección que ha sido todo menos convencional. El Post dijo que la última vez que apareció un “votante desleal” fue en 2004 y su cambio de consciencia no cambió el resultado de la elección general.

Pero para los demócratas que todavía no aceptan que Trump sea el presidente electo sin haber ganado el voto popular, esta posibilidad es un bote salvavidas. Es por eso que ha surgido una petición en Change.org llamada “Colegio Electoral: Hagan a Clinton Presidenta el 19 de diciembre”.

“Si todos votan como votaron sus estados, Donald Trump ganará. Sin embargo, pueden votar por Hillary Clinton si lo desean”, recuerda la petición a los compromisarios. Añade que  “incluso en los estados donde eso no está permitido, su voto todavía se contaría, ellos simplemente pagarían una pequeña multa, la cual podemos estar seguros de que los partidarios de Clinton estarán encantados de pagar”.

“El Colegio Electoral puede llevar a la Casa Blanca a cualquiera de los candidatos. Entonces, ¿por qué no usar esta más antidemocrática de nuestras instituciones para asegurar un resultado democrático?”, reclama el movimiento que hasta el momento tiene 3,739,297 firmantes. “Hillary Clinton ganó el voto popular, la única razón por la que Trump ganó es por el Colegio Electoral”.

“Es la voluntad de la gente”, concluye. Desde que la madrugada del miércoles se conoció que Trump tenía los votos electorales necesarios se han registrado numerosas protestas a través de Estados Unidos. En algunos estados se han tornado violentas y las autoridades han tenido que hacer arrestos.

Desde que se fundó el colegio electoral, ha habido 157 electores de fe, y de ellos, 82 cambiaron su voto por preferencia personal, tres no lo ejercieron porque no les gustaba ningún candidato y los otros 71 lo cambiaron porque el candidato original murió antes de que la universidad emitiera sus votos. Entonces, aún existe una pequeña posibilidad y los partidarios de la candidata demócrata se aferran a ella.

El portsl Change.org alienta a los electores para emitir su voto el próximo 19 de diciembre. Hasta el momento son 400 mil personas quienes han firmado la petición, y es el único punto blanco que se ve en el horizonte negro que, para muchos, se vislumbra con la llegada de Trump al poder.

¿Qué sucederá ahora?

No hay una reunión nacional del Colegio Electoral, sino que los electores se reúnen en cada estado, por lo general en el Capitolio estatal.

Bajo la ley federal, los electores deben reunirse el 19 de diciembre y cada elector debe firmar seis copias que certifican sus votos para presidente y vicepresidente.

Dos papeletas van al Archivo Nacional. Una para el presidente del Senado. Dos van para el director de elecciones del estado. Y otra para un juez local.

Después de la votación del lunes, todavía queda un último paso: el 6 de enero, el Congreso tiene que contar oficialmente los votos electorales. El vicepresidente Joe Biden presidirá el recuento.

Los legisladores técnicamente pueden oponerse, por escrito, con objeciones firmadas por al menos un miembro de la Cámara de Representantes y del Senado, a los votos electorales o los resultados individuales de los estados enteros. Si la Cámara y el Senado apoyan esta objeción, el voto o votos en cuestión son desechados. Pero eso nunca ha sucedido —es un mal indicio para Hillary Clinton—.

Después de que los votos sean contados, los resultados son definitivos, y Trump se preparará oficialmente para su toma de posesión, en el mediodía del 20 de enero.

Los peores fracasos financieros en la historia del cine

En Hollywood se les conoce como «box office bomb» a esas películas que, tras haber levantado grandes expectativas, se estrellan contra la indiferencia del público y acarrean cuantiosas pérdidas a los estudios.

De acuerdo con film.site.com, estos han sido los diez peores desastres financieros de la historia del cine, ordenados de menor a mayor y con las cifras ajustadas a la inflación.

Algunas películas se estrellan contra la indiferencia del público y acarrean cuantiosas pérdidas a los estudios

  1. La puerta del cielo (1980)

Pérdidas: unos 121 millones de dólares

Para los historiadores del cine, supuso el fin de una época dorada en la que se dio libertad creativa a la brillante generación de directores de los años 70: Coppola, Scorsese… Quien naufragó fue Michael Cimino, que venía de triunfar con El cazador (1978) y no convenció con su nuevo y faraónico proyecto: un western de autor que duraba tres horas y media.

  1. El llanero solitario (2013)

Pérdidas: 121 millones de dólares

La fórmula de Piratas del Caribe no funcionó esta vez: ni al público ni a la crítica les hizo la menor gracia ver a Johnny Depp haciendo «el indio».

  1. John Carter (2012)

Pérdidas: 125 millones de dólares

Disney puso toda la carne en el asador en su intento de inaugurar una franquicia basada en las novelas de Edgar Rice Burroughs. Pero pocos apreciaron la exótica mezcla de fantasía, aventuras y ciencia ficción ambientada en Marte.

  1. Final Fantasy: la fuerza interior (2001)

Pérdidas: 126 millones de dólares

El salto de la exitosa saga de videojuegos a la gran pantalla acabó en siniestro total, pese al esfuerzo económico y tecnológico por seducir a los espectadores.

  1. La caída del imperio romano (1964)

Pérdidas. 126 millones de dólares

Esta típica superproducción histórica cuajada de estrellas tuvo el mismo destino que la época que retrataba.

  1. Pluto Nash (2002)

Pérdidas: unos 126 millones de dólares

Normal que no te suene. Casi nadie fue a ver al cine esta comedia espacial de quien en algún momento fue taquillero, Eddie Murphy.

  1. Marte necesita madres (2011)

Pérdidas: 137 millones de dólares

Otra apuesta de Disney, esta vez de animación por ordenador, que transcurría en el planeta rojo.

  1. La isla de las Cabezas Cortadas (1995)

Pérdidas: 137 millones de dólares

Tras Thelma y Louise (1991), la carrera de Geena Davies parecía imparable… hasta que protagonizó esta carísima y fallida película de piratas dirigida por su entonces marido, Renny Harlin.

  1. La leyenda del samurái (47 Ronin) (2013)

Pérdidas: 151 millones de dólares

Ni los espectadores japoneses ni los norteamericanos acudieron en masa a los cines como esperaban los productores de esta fantasía con mucho ruido de espadas, vagamente basada en una leyenda nipona.

  1. El guerrero nº 13 (1999)

Pérdidas estimadas: entre 98 y 183 millones de dólares

Se trata del peor negocio cinematográfico de todos los tiempos, aunque no se sabe muy bien cuánto costó hacerla. Quienes la han visto creen que no está tan mal como para merecer semejante castigo. Salen árabes, vikingos y Antonio Banderas.

 

«Se acerca el invierno»: el creador de Juego de Tronos también predijo la victoria de Trump

A casi dos días de uno de los momentos más tristes y preocupantes para Estados Unidos y el mundo entero, seguimos viendo repercusiones de todo tipo sobre la victoria de Donald Trump.

Esta vez fue George R.R. Martin quien hizo alusión a lo que vendrá luego de la decisión tomada por los estadounidenses, y aunque no lo creas, él ya nos había avisado lo que sucedería.

Winter is coming

Bajo el título «President Pussygrabber», el autor de Canción de Hielo y Fuego escribió brevemente en su blog, pero de forma contundente, su reacción sobre el resultado de las elecciones. Y con pocas palabras, arremetió contra Trump con dureza.

Martin

“Realmente no hay palabras para describir cómo me siento esta mañana. Estados Unidos ha hablado. Realmente pensaba que estábamos mejor que esto. Supongo que no. Trump era el candidato menos calificado jamás nominado a la presidencia por un partido importante. En enero, se convertirá en el peor presidente de la historia de Estados Unidos, y en un jugador peligrosamente inestable en el escenario mundial”.

También hizo referencias a su más conocida obra:

«Durante los próximos cuatro años nuestros problemas van a ser mucho, mucho peores. Se acerca el invierno. Se los dije».

De esta forma, y sin pelos en la lengua, Martin concluyó su dolorosa declaración.

A partir de ahora comienza una nueva era, así que deberíamos hacer caso a las palabras de Martin, y prepararnos para un oscuro, frío y largo invierno.

GoT

Fallece el legendario Leonard Cohen

El legendario cantante estadounidense Leonard Cohen murió a los 82 años de edad, según se informó en la página de Facebook del artista.

Medios estadounidenses como la revista ‘Rolling Stone’ confirmaron la muerte del cantante y poeta canadiense Leonard Cohen a los 82 años de edad.

En el Facebook oficial del cantautor nacido en Quebec, informaron que “con profunda tristeza informamos que el legendario poeta, compositor y artista, Leonard Cohen ha fallecido”.

Asimismo, el comunicado señala que se celebrará un homenaje en Los Angeles en una fecha aún por determinar, añadiendo que la familia pide privacidad durante el periodo de duelo.

El insomnio del sueño americano

Si existe una persona que haya materializado el ideal de «Sueño americano» es sin dudas el magnate Donald Trump. Tras el increíble imperio inmobiliario que conformó disponiendo de tan solo una base, Trump es el mejor ejemplo del norteamericano triunfador que se hizo a sí mismo, a base de esfuerzo y decisiones inteligentes. Y como si esto fuese poco, en esa construcción de sí mismo, Trump consiguió lo que muy pocos millonarios despiertan en los otros: simpatía. Simpatía que ha ido destruyendo en esta travesía política que culminó ahora.

Donald John Trump nació el 14 de junio de 1946 en la ciudad de Nueva York, en el seno de una familia perteneciente a la clase media alta. Su padre, Fred Trump, fue un pionero de la construcción de viviendas en su ciudad y gracias a ello amasó una considerable fortuna que más tarde administrarían sus hijos, especialmente, Donald quien aprendió desde muy joven los principios del negocio trabajando a la par de su padre.

Por decisión de su padre, quien creía que su hijo necesitaba conocer de cerca la disciplina, Donald realizó sus estudios secundarios en una escuela militar. Tras finalizarlos se licenció en la Universidad de Fordham, se especializó en la Universidad de Pennsylvania y coronaría su formación en la Wharton Business School con una Maestría en Administración de Negocios.

Con tan solo 28 años reemplazó a su padre en el negocio familiar, aunque a diferencia de éste, lo haría crecer hasta límites incalculables. Su primera gran obra inmobiliaria fue la concreción del Hotel Gran Hyatt en su Nueva York. Había arriesgado todo y no se equivocó, porque tras este proyecto llegó el prestigio, el renombre y más y más inversiones que hicieron despegar su nombre y abultar cada vez más su cuenta bancaria.

Sus bienes alcanzan más de 2.000 millones de dólares. Su imperio se extiende por más de 500 organizaciones y empresas en las que es presidente o forma parte del consejo de administración.

Y para terminar de coronar lo que en otro contexto podríamos considerar una brillante carrera, siempre tendiendo al ascenso, Donald John Trump se acaba de convertir en el presidente número 45 de los Estados Unidos: el sueño americano se entronó en su máxima expresión. La democracia demostró que es un arma de doble filo.

Y ahora el mundo sufrirá el insomnio del sueño americano.

Las mejores novelas en español de los últimos 25 años

Un jurado convocado por el diario El País de España eligió la novela 2666, del fallecido Roberto Bolaño, como el mejor libro en español de los últimos 25 años.

Los 50 especialistas invitados con motivo del aniversario de la revista cultural Babelia, creada en 1991, incluyó 100 títulos, de autores tan reconocidos como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Javier Cercas, Adolfo Bioy Casares y Juan José Saer.

«Todo en este relato es la expresión jubilosa de una imaginación en estado de gracia: múltiple, rápida, nítida, juega con ecos de la literatura universal y otros de la propia vida. Es una cumbre de las letras posmodernas», comentó el medio sobre 2666.

En el segundo lugar, fue distinguida La fiesta del chivo, del peruano Mario Vargas Llosa, una obra de “estructura perfectamente engarzada, donde el desarrollo de las tres líneas argumentales se refuerza sostenidamente a un ritmo apasionante de ‘thrille’r político e intriga dramática”.

Roberto Bolaño también fue destacado en el tercer puesto, con Los detectives salvajes, calificada como “la más importante novela latinoamericana ‘total’ que se ha escrito después del Boom, y posiblemente la última”, su canto de cisne, pero es justo añadir también que para lograr eso hay que romper el rótulo “latinoamericano” y cambiarlo por universal.

Por su “torrencial fuerza narrativa”, el cuarto escalón lo ocupó Tu rostro mañana, del español Javier Marías, “desde el deslumbrante arranque que perfila el conflicto del narrador y protagonista, a los sucesivos círculos en que se despliega la novela y que incluyen episodios históricos poco transitados”.

En la quinta ubicación, el jurado escogió Bartleby y compañía, del catalán Enrique Vila-Matas, puesto que se trata de “una nueva victoria en la prolongada guerra contra la tradicional autoridad del escritor”, así como una “extendida y sutil meditación sobre el propósito de la literatura, elaborada a través de autores que se negaron al acto de escribir”.

Lo más relevante de las elecciones en Estados Unidos hasta el momento

Le ganaron a Tim Kaine

El candidato demócrata a la vicepresidencia fue de los primeros en votar en Virginia.

«Quería ser el primero en la casilla, pero una mujer de 99 años llamada Minerva Turpin se me adelantó. Parece que tengo que acostumbrarme a ser el número dos», tuiteó Kaine.

Menos votantes blancos

Barack Obama fue electo por primera vez hace ocho años por el que, en ese momento, fue el electorado más diverso de la historia.

Ahora los estadounidenses que se dirigen a las urnas para emitir un voto a su sucesor, son más diversos.

La Oficina del Censo proyectó que ningún grupo racial será una mayoría del país para el año 2044.

Obama

Los errores no podían faltar

Un error técnico en Utah afectó 37 casillas.

Mark Thomas, director electoral del estado, dijo a CNN que las máquinas para votar presentaron problemas, pero no quiso precisar el origen del inconveniente.

El problema podría afectar a cerca de 50,000 votantes registrados en los condados que aún no han acudido a las casillas. Cerca de 30,000 personas votaron más temprano.

Urna

Votos espaciales

Estados Unidos tiene previsto un mecanismo para que los ciudadanos que no se encuentren en la Tierra puedan participar de las elecciones. Una ley sancionada en Texas en 1997 habilita a sufragar desde el espacio. Por esta norma, el lugar de residencia de los astronautas en servicio es Houston, en el estado de Texas.

Gracias a esa ley, el único estadounidense fuera del planeta emitió su voto desde la Estación Espacial Internacional (EEI). Se trata del astronauta Shane Kimbrough, quien votó el lunes bajo la consigna de la NASA «vota mientras flotas».

Kimbrough, que llegó a la EEI a mediados de octubre, ejerció su derecho al voto desde la nave que orbita sobre la Tierra a una velocidad de 27.000 kilómetros por hora.

Espacio

Clint Eastwood radicalmente republicano

El actor Clint Eastwood ve a Trump ganando la carrera a la Casa Blanca, y así lo posteó en sus redes sociales.

Anteriormente, el cuatro veces ganador del Oscar ya había mostrado su apoyo al candidato republicano.

«Tendré que ir con Trump (…) porque ella dijo que seguirá los pasos de Obama», dijo el actor en agosto.

 

Abucheos a Trump

«Todo pinta bien, las cosas están saliendo muy bien. Vamos a ver qué pasa. Va a ser un día interesante», dijo el candidato republicano justo después de votar…

Protesta de Femen

Unas horas antes de que el candidato acudiera a votar, dos mujeres fueron retenidas por la policía y expulsadas del interior de ese recinto electoral después de quedarse en «topless» para protestar por sus comentarios machistas.

Feme

Snowden opina

Edward Snowden, antiguo analista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), emitió su opinión respecto a los comicios de EU en su cuenta de Twitter.

«Un mejor futuro no se logra sólo con votos y esperanza, sino reconociendo que eres más que una cruz en un recuadro», señaló en referencia a la papeleta electoral.

Bernie Sanders quiere vencer a Trump

Sanders, quien fue rival de Hillary Clinton en las primarias, usó sus redes sociales para postear su voto a favor del partido demócrata.

«Espero que hoy venzamos a Donald Trump», tuiteó.

Más temprano, Sanders realizó un Periscope en el que dijo que este día puede tener enormes consecuencias para EU, por lo que espera que la gente acuda a votar.

Doctor Strange y el extraño triunfo de la psicología barata

Vamos directo al grano: Doctor Strange vale la pena. ¿La recomendaría? Sí. Es entretenida. Es quizás de las películas de Marvel que más he disfrutado. Además, soy fanático de Cumberbatch desde que protagoniza a uno de los mejores Sherlocks Holmes que se han visto en el cine o televisón.

(Acá comienza el spoiler)

Como punto fuerte de la cinta voy a rescatar a Tilda Swinton.

Sí, como ya lo saben, Swinton hace cualquier película un lugar mejor, un lugar extraño y un poco lúgubre, pero bello. Lo hizo incluso con Narnia. El hecho de que interpretara un personaje que —de acuerdo al comic— le correspondía a un hombre, hace su trabajo todavía más genial, aunque los puristas digan lo contrario. Ningún hombre habría podido darle el toque justo de excentricidad a ese personaje. Y verla sin cabello solo resalta el punto inicial: Swinton hace todo más extraño, pero más bonito.

Pero Doctor Strange no es perfecta. Los efectos especiales no son los mejores y, quizás por eso, las escenas de las peleas en los que todo el mundo visible da vueltas, y los edificios se vuelven engranajes gigantes de una máquina psicodélica, tienden a cansar un poco.

Otra debilidad tremenda son los diálogos. Aunque la trama me pareció interesante —un poco trillada, pero interesante— los diálogos me provocaron mucha pereza: básicamente se resumió toda la literatura de autoayuda y motivación en un par de horas de película. En serio, muy mal todo con este punto.

Para ser justos, debo decir que el sentido del humor estuvo bien utilizado. Los chistes eran contundentes y la mayoría de veces bastante oportunos.

Y por último, como dije al principio, está la gran fortaleza de la película: Benedict Cumberbatch. Junto con Swinton, uno de los excéntricos favoritos de todo. Uno de los líderes indiscutibles de la larga y noble tradición de actores nerd. Pero no nerd/playboy al estilo Robert Downey Jr. Nerd normal. Nerd más real. Aunque el doctor Stephen Strange se parece más a Tony Stark, Cumberbatch logra hacer que el personaje muestre sus radicales diferencias con el resto de superhéroes de la franquicia —después de todo se trata de un hechicero— y abre toda una gama de nuevas posibilidades. Tal vez en un futuro no tan lejano ya no hablemos de un «universo Marvel» sino de un «Multiverso Marvel».

Ojalá que así sea.