Cultura, Literatura

Nada: Literatura y ataques de pánico

Nada de Janne Teller. VoxBox.

Literatura.- La vida es una secuencia de decisiones, de descubrimientos, de golpes y caídas, pero al final del día la mayoría de nosotros consideramos que todo vale la pena.

Bueno, al menos pensamos así la mayoría del tiempo. Resulta pertinente contarles que a veces una parte de mi se niega a ser positiva, generalmente cuando eso ocurre, el estrés se refleja en un mínimo drama al cual llamaré “ataque de pánico”. Hace poco más de una semana sufrí uno de esos episodios, lo que derivó en que, como buena masoquista que soy, terminara buscando un libro desalentador. Cuando esa necesidad se apoderó de mí, solo pude pensar en uno: Nada, de la autora danesa Janne Teller.

Nada es un libro escrito a inicios de la década pasada, con él la autora buscaba escribir algo similar a una fábula para niños, y en cierta medida lo logró. Sin embargo, lo que encontramos en sus páginas conforme avanzamos con la lectura está mucho más relacionado con las verdades más crueles de la vida.

Durante bastante tiempo el libro estuvo censurado en varios países europeos, ya que la secuencia de los hechos que se narran en él se halla al filo del horror y lo macabro. Esta fábula cruel se desglosa a lo largo de más o menos ciento cincuenta páginas, es de lenguaje sencillo, no busca sorprendernos con parafernalia barata. Sin embargo, sorprende, claro que sorprende.

La premisa es la siguiente: “Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no vale la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo”.

El personaje principal de esta novela es Pierre Anthon, y es a quien le debemos la frase ya citada. Se trata de un adolescente rebelde, que luego de cuestionar todo lo que lo rodea, descubre que en verdad nada vale la pena, nada importa, y si nada importa ¿por qué debemos hacer algo? Es a partir de ese momento en que un malestar generalizado se apodera de sus compañeros de colegio.

Todos saben que Pierre tiene razón, que no es un chico trastornado que ha decidido subirse a un ciruelo y gritar a los cuatro vientos que nada importa en realidad, no, sus argumentos están validados, la vida es tal cual como la plantea, y ese sentimiento hace que los chicos busquen la manera de que cambie de opinión.

Es esa búsqueda lo que da pie a la crueldad de esta historia. Los veinte compañeros de salón de Pierre Anthon deciden que es tarea de ellos encontrar elementos de la vida cotidiana que tengan significado suficiente significado para creer que la nada no se apoderará algún día de nuestras vidas.

Y ojo ahí, esa búsqueda de significado es lo que marca un in crescendo en la narrativa, pues está claro que todos, sin importar nuestra edad, estilo de vida, condición social o lo que sea, pretendemos creer que nuestras vidas poseen sentido, hay días que el vacío se apodera de nosotros, pero la vida moderna nos brinda paliativos, “fast food de los sentimientos” podríamos llamarlo. Y entonces, logramos continuar, pero ¿qué tan capaces somos de luchar contra todo ese vacío?

Muchas de las críticas que he leído sobre este argumento se basan en la brutalidad y la sangre fría con la que los chicos de entre 12 y 14 años ejecutan el plan para que Pierre baje del ciruelo y la vida del colegio vuelva a la normalidad. Y es cierto, la entrega de significado empieza con una bicicleta, pero termina con cosas que en realidad no son cosas, son sentimientos, la propia inocencia se pierde en el camino.

Ninguno de los chicos sale indemne de esta lucha contra la nada, por supuesto, el lector tampoco. La novela genera un malestar, inconformidad quizás, ¿vale la pena perder tanto? ¿cuánto es “tanto” si nada importa?

Nada es un libro que por momentos es difícil de leer, que golpea sin medida, no pretende tocar fibras sensibles, no está pensado para hacernos llorar. Busca romper costillas, no dejarnos en paz, quiere que nos hagamos esa pregunta terrible, ¿nuestra vida vale algo?

Es así como la autora nos regala una historia donde pone sobre la mesa la violencia entre los adolescentes, la ética, la indiferencia ante el dolor, el fanatismo y la pérdida. Este libro es una oda cruel al existencialismo, pero creo que es un pasaje necesario en la vida de cada ser.

VoxBox.-

Artículo previoSiguiente artículo
Abogada y lectora asidua.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *