Crónicas de una mujer sin útero (I): Mi cuerpo es una cuestión política

Una mujer sin útero. VoxBox.

Decidí escribir una serie de artículos sobre esto que estoy aprendiendo: vivir sin útero. Soy una mujer que roza los 40 años y nunca estuve embarazada.

Opinión.- Decidí escribir una serie de artículos sobre esto que estoy aprendiendo: vivir sin útero. Soy una mujer que roza los 40 años y nunca estuve embarazada. Incluso así tengo 5 hijos adoptivos, una nieta, y por supuesto, un marido feminista. Como yo.

Pasé 20 años luchando contra una serie de enfermedades en mis ovarios y en los últimos meses en el útero. Me operaron dos veces, la primera fue horrible e hicieron lo que les dio la gana con mi cuerpo. Como hacen la mayoría de los médicos cuando una mujer llega a consultar. La segunda vez ha sido totalmente distinta, mi doctora respetó mis decisiones y me enseñó todo un abanico de posibilidades, opciones y tratamientos. En cuanto estuve segura de lo que quería hacer con mi cuerpo, ella me respetó. Siento que pocas veces he sido respetada como mujer. Lamentablemente.

Fui violada por un primo cuando tenía 6 años y es primera vez que lo digo en público con todas sus letras. En mi familia no se enteraron hasta años después, cuando siendo una veinteañera y luego de mi primera operación decidí contarles. La primera reacción de mi madre fue decirme que no me creía. Mi infancia tan normal e idílica, que creía ella que tuve, se había caído. No piensen mal, amo a mi madre, sé que no fue su culpa lo que me sucedió, ni de ella, ni de mi padre. Simplemente estaban haciendo lo que millones de padres de Latinoamérica hicieron en los ochenta: trabajar de manera incansabl para mantener a su prole. En ese aspecto no ha cambiado mucho. Los padres seguimos siendo grandes ausentes en nuestros hogares a causa de los horarios laborales.

Esto de entender que mi cuerpo es un ente político no ha sido fácil. ¿Cuándo me enteré de esto? No tengo una fecha exacta, pero creo que fue en el momento en el que me pregunté por qué los hombres han tomado decisiones sobre mi cuerpo sin consultarme: mi violador, mis ginecólogos y tantos otros hombres que han estado de forma esporádica en mi vida. ¿Por qué un hombre puede tomar decisiones sobre una mujer? Peor aún ¿por qué toman esa decisión y piensan que nada ha pasado? ¿Por qué piensan que jamás aprenderemos a defendernos?

Aprendí a defender mi cuerpo desde muy pequeña, a no dejar que me tocaran luego de lo sucedido a mis seis años. Era una niña que tuvo que aprender a alejar a los hombres para no seguir soportando más daños, sin importar de qué tipo fuera, y eso me convirtió en una “buscapleitos”. El carácter me cambió y me puse “eternamente enojada”, siempre a la defensiva y sobre todo no le quitaba el ojo de encima a mis hermanas menores, a quienes estaba decidida a defender con mi vida ante quien fuera.

Fue hasta que llegué a mi etapa adulta cuando aprendí a defenderme en otras maneras, políticamente hablando. Aprendí que tenía derechos, o que al menos podía aspirar a tenerlos. En mi país, El Salvador, desde 1996 se penaliza el aborto en cualquier caso y eso incluye causas como peligro de muerte de la madre, inviabilidad de la vida fuera del útero, violaciones o embarazos producto de trata de personas. En El Salvador nos condenan por enfermar del útero o de nuestros ovarios. En mi país condenan a mujeres por tener un problema obstétrico y tener abortos espontáneos. Casualmente esto se da más que todo en las zonas rurales o en zonas de profunda pobreza. En El Salvador se nos discrimina, condena y nos señalan cuando pedimos más leyes a favor de la salud de las mujeres, cuando se pide más educación sexual y más leyes que garanticen nuestros derechos sexuales y reproductivos.

Hace cinco años apenas tuve la experiencia política más terrible de mi vida. En ese entonces vivía en un pueblo en el interior del país. Era la encargada de redactar proyectos para una organización de arte y educación. En aquel tiempo estaba pasando por un mal momento de salud y tuve una hemorragia muy grande. Tan grande y horrible que hizo que mis compañeros me llevaran al hospital nacional más cercano. Lo primero que hizo una enfermera de dicho hospital fue llamar a la delegación de la Policía Nacional Civil: llegaron dos agentes y me esposaron a la cama mohosa donde me habían acostado minutos antes para atenderme. Lo último que recuerdo, antes de desmayarme por la hemorragia, fue la voz del policía diciéndome que quedaría esposada por sospecha de aborto.

Yo no estaba embarazada, no había tenido un aborto. Fui juzgada, señalada y condenada por tener una hemorragia vaginal. Estuve esposada durante 12 horas mientras “averiguaban” si era cierto que no me había provocado un aborto. Mis compañeras de trabajo y familia estuvieron prestas a ayudarme, a apoyarme, a aclarar que yo no era “una infame mujer que mata a sus hijos”. Doce horas que fueron un infierno físico, emocional y político. ¿Así tratan a todas las mujeres en mi país en el sistema nacional de salud? ¿Un policía, hombre que jamás sabrá lo terrible que es tener una hemorragia entre sus piernas, es la persona más adecuada para hacerse cargo de un caso de sospecha de aborto? ¿Qué ley me amparaba? ¿Qué ley ampara a las mujeres de mi país?

Tuvieron que pasar 5 años, dos ginecólogos más e innumerables pastillas para encontrar a mi actual ginecóloga, de quien ya les hablé. Hace exactamente un mes me hizo una histerectomía. Me despedí de mi útero en un acto íntimo, le agradecí profundamente ayudarme a construirme como mujer, por enseñarme que soy tan plena e importante como otras mujeres que sí son madres, por soportar tantas violencias y por su paciencia mientras yo aprendía a defendernos. Le dije adiós y lloré un poco por su partida. Ahora estoy sana.

Desde entonces me he dedicado a pensar, durante los 28 días de reposo que me dictó la doctora, sobre las diferentes cuestiones que devienen de mi cuerpo, porque al final una mujer no solo es un útero con piernas, es un ente político, social, económico, emocional y profundamente personal, y precisamente de todos esos aspectos voy a seguir escribiendo en las próximas entregas.

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La respuesta ante la humillación del pueblo venezolano el 19 de abril

Pueblo venezolano. VoxBox.

El pueblo venezolano ha sido maltratado y humillado hasta la saciedad por un régimen hipócrita, descarado y corrupto.

Opinión.- El 19 de abril quizás represente para el mundo lo que el pueblo venezolano ya sabía desde hace mucho: que efectivamente somos una mayoría la que está cansada de vivir en un país donde a diario familiares y seres queridos mueren a manos de la inseguridad, la falta de medicamentos e injusticia. Que además son cientos quienes mendigan a causa del hambre y la pobreza. Un país del que todos quiere huir y que cada vez parece tener menos razones para enorgullecerse de su nacionales, al ver cómo los valores más humanos se desintegran.

Somos un pueblo que ha sido maltratado y humillado hasta la saciedad por un régimen hipócrita, descarado y corrupto, que desde el día que llegó al poder no ha hecho más que separarnos, sembrando por todas las vías comunicacionales el odio y la condena a sus hijos, con el culto a la ignorancia. Pero no bastando con eso se ha tomado todos los recursos —tanto oficiales como ilegales— para dar la vil y muy cobarde orden de reprimir de la manera más violenta inimaginable a su propio pueblo, cuando este ofrece la más mínima forma de resistencia.

No solo hablamos de miembros de la ya satanizada Guardia Nacional, sino aquellos grupos paramilitares armados y financiados para matar a nuestros hermanos. Por más conspiratorio que suene para el mundo estas declaraciones, tienen que saber que estos grupos son una realidad en el país, que existen y son los que en su mayoría se han llevado consigo por lo menos un alto porcentaje de responsabilidad en la pérdida de vidas humanas durante todas las protestas ocurridas en el transcurso del año y en años anteriores.

Todos los hechos ocurridos durante el transcurso de la marcha del 19 de abril y lo que el mundo presenció son una clara ejemplificación exaltada de todo lo que acontece al venezolano a diario, de una u otra forma.

Ver cómo personas caminan entre agua contaminada para esconderse de la Guardia Nacional, una mujer catalogada y acusada de terrorista en los medios oficiales solo por demostrar su resistencia ante la represión y, encima, presenciar cómo un joven de 17 años fue privado de ver otro día de su vida y verse realizada la libertad en su país, con sueños y metas propias de salir adelante, de mejorar su situación y trabajar en beneficio al país… todo eso ahora inconcluso. Muerto, asesinado y tratado como si él fuera el enemigo.

Todo esto simboliza el grado de humillación generalizada que vivimos como ciudadanos por parte de este régimen que una y otra vez nos pisotea, y nos priva de vivir en paz y dignidad humana, todos los días, cada día de nuestras vidas sin cesar, como un interminable circulo que parece no acabar.

Estos son solo tres hechos aislados a los que se les suman otros cientos reportados y quizás muchos aun sin conocerse, ocurriendo de forma simultánea en todas partes del país, todos siendo detenidos, perseguidos y amedrentados. Y aun así… existe una necesidad de seguir adelante, de salir ante esa locura, de seguir gritando por nuestros derechos, de lograr un cambio…

Es difícil decir que es lo que ocurrirá el día de mañana o el siguiente después de ese. Por una parte, el país parece haber entendido que la ayuda internacional solo se quedará en meras declaraciones y reuniones burocráticas inútiles que no tendrán resultados hasta que todo haya acabado para nosotros, que la ayuda de los dirigentes políticos de la oposición, aunque es necesaria en estos momentos, no dejan de ser más que una decepcionante representación popular inactiva y oportunista de la coyuntura, aunque no es mi deseo hablar en contra también de la Mesa de la Unidad Democrática, tristemente no merecen quedar también libres de culpa de todo lo que está ocurriendo. Estamos ante un pueblo que ha sido demasiado engañado y traicionado por sus representantes políticos.

Los verdaderos protagonistas y héroes de la historia son civiles comunes y corrientes, hombres y mujeres de familias y sueños propios que han logrado entender que los únicos que podrán cambiar algo al respecto de toda esta miseria somos nosotros mismos, cada vez con mayor insistencia, resistencia y lamentablemente con mucho sacrificio… parecemos vivir una etapa decisiva en la que no se está luchando por un presente, sino un futuro que valga la pena ser vivido.

Solo deseo que la historia nos dé un buen final.

VoxBox.-

Una anécdota sobre libros

Una anécdota sobre libros. VoxBox.

En una ocasión tuve la imperiosa necesidad de vender 200 libros. Los escogí de mi biblioteca personal y partí de varios criterios que por el momento no vienen al caso.

Opinión.- En una ocasión tuve la imperiosa necesidad de vender 200 libros. Los escogí de mi biblioteca personal y partí de varios criterios que por el momento no vienen al caso. Pero si usted tiene su pequeño patrimonio, sé que me comprenderá. Hay libros que me fueron y siguen siendo irrenunciables. Hay otros de los que disponía de una segunda traducción o ejemplar extra. Y algunos no valen mucho, pero poseen el valor subjetivo que les he asignado por circunstancias personales.

Y bueno… a regañadientes y con el dolor de mi alma reuní 200 libros y los vendí. Pagamos deudas, comimos, reunimos para unos trámites que ella necesitaba, y lo más importante, compramos la comida para el niño. De mi familia hubo reacciones de toda clase y la más sorprendente fue que “hice bien”, porque “los libros acumulan espacio y no sirven para nada”. Dejé que todos opinaran sin renegar, porque ¿de qué servía argumentar sobre percepciones superficiales?

Tardé meses en superar la mutilación de mi biblioteca personal y mucho tiempo después, ya recuperados en lo económico y con la capacidad de pagar internet, lo primero que hice fue descargar en versiones digitales todos los títulos a los que tuve que renunciar. Y como mejoré algunos trucos para encontrar lo que quería, además de que aparecieron muchos sitios que se convirtieron en paraísos virtuales, comencé a descargar a diestra y siniestra, respaldando información, creando carpetas según área de conocimiento, buscando incluso las fuentes de los folletos que recibí en todos mis años de la universidad. Hasta me puse a aprender un poco de bibliotecología, pues, para que vea que a veces exagero con este rollo de los libros.

El resultado es indescriptible. Mi biblioteca virtual llegó a ser cientos de veces más grande que mi pequeña biblioteca personal. Y claro, si ya creció la duda no se preocupe, que la pregunta es pertinente: ¿para qué quiero tanta información si no me alcanzará la vida para leer millones de páginas?

La respuesta tendría que dársela a título personal, mientras nos tomamos un cafecito. Por el momento le dejaré una provisional.

Para mí la verdadera utopía del conocimiento es y será cuando todos los libros del mundo estén al alcance de un buscador interno, que nos permita hurgar en yottabytes de información de primer orden, consultar variables de lo que necesitamos y poder acceder al menos a diferentes niveles de búsqueda y consulta académica y personal. ¿Se imagina un motor de búsqueda superpotente que pueda guiarlo a fuentes primarias de conocimiento que jamás imaginó? Es imposible leer todos los libros del mundo. Yo sé que no leeré todos los libros que tengo físicos y digitales. Pero ¿para qué quiero leer el 100 % de mis libros? Eso es imposible. Pero me conformo con poder consultarlos y hacer búsquedas concretas. Eso también alimenta. No lo dude.

Para algunos eso de las bibliotecas digitales equivale a la muerte del libro, pero no estoy de acuerdo. El libro, como producto cultural, es la expresión más completa y contundente que tenemos como seres humanos para transmitir el conocimiento de generación en generación. No es un medio 100 % seguro, porque es vulnerable al fuego, al agua o a lo que se le ocurra para destruirlo. Pero también una bomba de pulso electromagnético puede aniquilar los mejores soportes informáticos. Si usted pierde su respaldo en disco duro externo podría perder años de investigación. En otras palabras, no existe en el mundo un soporte 100 % seguro. Hasta el internet puede vulnerarse.

El libro no puede morir porque ha pasado por un proceso de validación, en el que tiene que pasar por varias manos para finalmente ver la luz en las librerías y que usted tal vez se dé el gusto de comprarlo. Sé que hay libros malos, así como editoriales malas. Pero eso es como todo y todos: en todas las profesiones, áreas de conocimiento y trabajo encontrará buenos, malos, esforzados, charlatanes, soñadores, etc.

Imagine que llevo mi novela a una editorial, la revisa un consejo con expertos y todo —ya sé, en la realidad no funciona así, pero déjeme ejemplificar—, me hacen observaciones pertinentes que ni yo había notado después de meses de escritura y revisión. La corrijo, pasa a las manos de un equipo de corrección de estilo y finalmente le da todo mundo el visto bueno para publicarla.

Suena simple, ¿no? Pero si lo medita hay meses y a veces años —dependiendo del rigor, prestigio, responsabilidad y otros factores de la editorial en cuestión— para que el libro llegue a las estanterías de su librería preferida. Y al menos idealmente tendría que llegar con la mayor calidad posible.

Y al comprender eso en toda su dimensión, más todas las cosas que he vivido, más todo lo que tuve que hacer a veces para fotocopiar un libro, comprarlo usado y en mal estado, prestar y molestar a alguien para que al menos lo escaneara, hacer muchas cosas para comprar esa edición que necesitaba para mis estudios y un largo etcétera. Y sumemos a eso las limitaciones contra las que tuve una lucha sin descanso —provengo de una familia de comerciantes informales—, me resulta incomprensible cuando alguien compra un libro (a veces caro) y no lo lee.

Más sorprendente me resulta cuando regalo un libro o consigo una edición que una persona me pidió y no lo lee. No haré apología de la piratería, pero si no hubiera sido por las ediciones digitales, me habría privado de leer a todos los clásicos que conozco. Así que no me cabe en la cabeza cuando, después de una larga búsqueda y esfuerzo, entrego un libro y que la persona no lo lea.

Quizá sea cierto eso que cuando a la persona no le ha costado y se lo dan en la boca no sabe apreciar. No lo sé y no me interesa comprobarlo. En mi caso, que crecí como una persona con limitantes y hambre de conocimiento (combinación letal para quienes se frustran con facilidad), cada libro que me han regalado lo conservo y cada recomendación la leo, porque pienso que me recomiendan una lectura por alguna razón importante que al menos necesito comprobar.

La fila de lecturas nunca se acaba y hay libros con los que no logro identificarme, pero tengo la honestidad para decirlo y solo en ese caso abandono la lectura. Leo fundamentalmente por placer y solo en contadas ocasiones por rigor y disciplina, porque cuando una lectura me parece farragosa pero sé que será recompensante, entonces me atrevo a ir hasta el final.

Y bueno… llámeme caprichoso o lo que sea, pero por todo lo anterior explicado tomé la política personal de no recomendar libros ni conseguir para nadie, a menos que me lo pidan, o por lo menos que sepa que tiene los mismos intereses, la misma pasión. A lo mejor mis motivos son infantiles, pero no evito pensar en todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida y no han tenido un par de dólares para obtener el libro que desean. Y entonces me molesto innecesariamente con quienes no valoran.

Mientras esa injusticia ocurre, hay personas que ni aunque les regalen un buen ejemplar o les consigan esa edición difícil de localizar y que incluso así no se tomen la molestia de revisar… bueno… la palabra indignación me resulta insuficiente. Así que ¿para qué complicarse? El libro se celebra con los amantes de los libros. Las lecturas se comparten por simple afinidad. Y si usted es otro amante de los libros, le envío un abrazo fraternal, que aunque ya pasó la fecha puede ser también todos los días del año: Feliz Día Internacional del Libro.

VoxBox.-

La dulce misoginia

Dulce misoginia. VoxBox.

¿Cómo la misoginia puede ser dulce? Es un decir. No hay un orden para unir y escribir las palabras, por cierto tampoco para pensar.

Opinión.- Las palabras, como parte de la comunicación, suelen ser conjugaciones guturales, gestuales que llevan sentimientos, porque aunque no se escuchen pronunciar, en la mente las reproducimos como si se hiciera. “Te amo” o “te odio” no tendrá siempre el mismo valor lógico. Dos novios se dirán mutuamente: “Horrible”, con una sonrisa y brillo en los ojos. ¿Cómo puede ser eso reprochable? Por el contrario, un empleado puede decir: “Muy bien jefe”, con la bilis en la lengua. ¿Cómo puede eso ser digno?

Tal vez por eso es difícil que nos entendamos. ¿Cómo la misoginia puede ser dulce? Es un decir. No hay un orden para unir y escribir las palabras, por cierto tampoco para pensar, aun así podemos distinguir las palabras y sus uniones y llamarlas frases célebres, poesía, sarcasmos, ironías y un sinnúmero de resultados posibles, ¿qué categoría le daría usted a este título?

Escribo y hago esta aparente introducción innecesaria, dado que como seres humanos hemos perdido la coherencia del habla con el sentimiento. Me explico. Decimos algo que no expresa nuestro sentir o sentimos algo que no lo queremos/podemos expresar. Doble moral le suelen llamar, pero para mí la doble moral es un estado de conciencia; o sea, sé que no actúo como debería actuar y aun así lo hago. Pero en muchos casos, las personas no pueden diferenciar lo moral de lo inmoral, aunque parezca inaudito.

La misoginia ha irrumpido históricamente de forma abrupta, pero ahora viene de forma sutil, suave. Por ejemplo, veo chicos que cortejan a chicas en redes sociales. Pero entre piropos y frases bonitas, hay una exigencia de que ellas devuelvan la cortesía, que ellas sean igual de cariñosas y atentas, y que si ellos se toman la molestia de dedicarles tiempo, ellas también deben hacerlo. Me pregunto ¿dónde queda la capacidad de decisión de las mujeres? Ellas pueden decir sí, no o tal vez a cualquiera. Llamarlas interesadas a sabiendas de que nosotros nos movemos por una cara o unas tetas bonitas me parece poco sensato.

Nos hace parecer las victimas en una época en donde lo que más abunda son victimarios, independiente del género. Por si fuera poco, hay memes, bromas y “experimentos sociales” que circulan con impresionante viralidad, donde hacen ver a la mujer como interesada, superficial y un sinfín de calificativos que no llegan al apelativo clásico de puta, porque ahora la misoginia es más dulce.

“Las mujeres deben darse a respetar”, suele ser otra sutileza de este tipo. Argumentando que ellas son las responsables de los tipos de abusos o violencia hacia ellas. No considero a las mujeres santas, pero se me hace patético colocarlas en una escala pecaminosa mayor que a la de los hombres.

Claro, no se puede condenar a alguien porque le dé gracia alguno que otro chiste de esa categoría. A mí me han sacado la carcajada, pero como lo expresé al principio, la emoción y la intensidad con que comparten esa forma de pensar y de percibir las relaciones humanas hace parecer que más que una broma, sienten en carne propia, cada crítica hacia la mujer.

Ya viene el 10 de mayo y las rosas que ellos regalarán tendrán los más bellos pétalos, pero con las más punzantes espinas.

VoxBox.-

Homenaje a Fabián Bielinsky: el cineasta que murió demasiado pronto

Homenaje a Fabián Bielinsky. VoxBox.

“Uno aprende a hacer películas haciendo películas.”

Fabian Bielinsky (1959-2006)

 

Con solo dos películas en toda su filmografía, Fabián Bielinsky dejó un legado muy importante dentro del cine argentino.

Cine.- Con solo dos películas en toda su filmografía, Fabián Bielinsky dejó un legado muy importante dentro del cine argentino y detrás de sí uno de los sabores más amargos que puede dejar un gran cineasta o cualquier gran artista: morir demasiado pronto. Bielinsky inmortalizó su recuerdo en escasas pero grandiosas creaciones, con muchas posibilidades de haberse convertido en un rico universo autoral, del que ahora solo queda la suposición de lo que pudo haber sido y no precisamente lo que fue.

Bielinsky trabajó muchos años en el mundo publicitario e hizo una carrera en ese ámbito, así como en el cine. Fue asistente de dirección en numerosos proyectos audiovisuales, pero no comenzaría a llamar la atención propiamente como realizador hasta que el guion de Nueve reinas se llevó el galardón del concurso de Nuevos Talentos en 1998, lo que aseguró que se hiciera la producción e inversión por parte de Patagonik Film Group.

Su ópera prima, Nueve reinas, es una incesante montaña rusa de emociones, de rapidez e ingenio que desprende de la pantalla con cada minuto que pasa. Cada acción genera otra igual de importante para el desarrollo de la trama, como si el guion hubiera sido construido como una serie de piezas de dominó chocando entre sí. La historia gira en torno a una red de mentiras en la que se mueven dos estafadores callejeros, en una oportunidad única en sus vidas, una estafa tan loca que es imposible habérsela inventado.

Con Nueve reinas se nota la clara influencia del cine norteamericano, en especial de los thrillers y filmes policiacos de los años setenta, que tanto influyeron a su director. Una historia universal sobre la búsqueda de riqueza por medio de la vía fácil, pero trasladada a un contexto argentino local, sobre todo un tema tan latinoamericano como lo es el estereotipo de la viveza criolla.

Con esta película podemos desglosar distintas características que posiblemente pudieron ser recurrentes en su filmografía, al estar también presentes en su siguiente proyecto, El Aura, como lo son: los personajes moralmente ambiguos, la inalcanzable búsqueda por el crimen perfecto, la admiración por el ingenio al arte del engaño, la atención a los detalles más simples, la metódica y casi milimétrica planificación.

Aun cuando estas dos obras guardan estas similitudes, son muy diferentes entre sí. La primera teniendo muchos toques de comedia negra, numerosos e ingeniosos diálogos y una sorpresa tras otras otra bombardeando constantemente al espectador, mientras que la segunda es una historia mucho más contemplativa de un hombre con la peligrosa obsesión de planificar un crimen, una puesta en escena mucho más cuidada, una estética centrada en los detalles, pero muy acorde a la personalidad aislada y fría del protagonista.

Bielinsky demostró ser un maestro en lo que a la manipulación en cine se refiere, donde siempre predomina el ingenio cargado del más puro suspenso e intriga con sabor un contenido fresco y original, así como cautivador… aun cuando solo hayan sido dos trabajos como director, las dos son obras maestras, con un legado que sigue presente, inmortalizado y disponible para capturar la imaginación de nuevos cineastas, que con suerte puedan sacar lo mejor de su influencia.

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Cantinflas, el gran héroe latinoamericano

¿Héroe? Siempre he pensado que una persona que te hace reír, en medio de todas las cosas malas que nos suceden, debe ser eso, un héroe, por eso… Cantinflas es el gran héroe de esta región.

Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes nació en la miseria y precisamente ese tiempo de escasez fue la base para su éxito cinematográfico. Mario nació en 1911, un año después de la Revolución Mexicana. Fue el sexto hijo de catorce que tuvieron a un humilde cartero y una ama de casa: todas las condiciones estaban dadas para que este majestuoso actor fuera uno más de las estadísticas que nos dicen que somos una región tercermundista y subdesarrollada.

Por supuesto, yo llegué a Cantinflas gracias a mi padre, hombre que ha dedicado gran parte de su vida para que yo conociera las cosas importantes de la vida… él fue quien me mostró las grandes obras de este mexicano, cuando cada sábado por la tarde, a inicios de los noventa, íbamos a un rentavideos allá por el parque infantil. Recuerdo que nos dejaba escoger una película a mi hermana Lorena y a mí… y luego él llevaba 3… una de acción y siempre dos de Cantinflas.

A mí siempre me impresionó su forma de hablar, no porque fuera trabajosa para ser entendida o porque fuera compleja en otras formas, sino porque retrata la cultura latinoamericana de los desposeídos. Sus personajes son el retrato de la gente trabajadora, de la gente que lucha, que sufre, pero que también mantiene y alimenta esperanzas ciegas.

“La primera obligación de todo ser humano es ser feliz, la segunda es hacer feliz a los demás” – Cantinflas

Cantinflas nació con el signo del latinoamericano que trabaja de lo que sea: portero, limpiazapatos, barrendero, policía, bombero, barbero, fotógrafo, sacerdote, profesor, boxeador amateur y el más humilde de los sirvientes en una hacienda de terrateniente rico. Cantinflas creció con todas sus emociones, que son las nuestras… la alegría permanente, el dolor de la muerte, el desamor, la preocupación por la familia, el compromiso de que otros más indefensos estén mejor, la hermandad con los amigos de beba, el enojo contra la clase política y la dedicación absoluta por una misión: hacernos reír mientras nos hace pensar.

En mi opinión, en México, esto solo lo lograron Cantinflas y Pedro Infante: retrataron al humilde.

En 1993 murió Mario Moreno. Si fue un buen hombre no lo sé, no quiero meterme en ese tema, pero si hay algo que debo agradecerle a ese hombre que nació sin nada y que logró lo inimaginable, como ganar un Globo de Oro en 1956 por su actuación en la producción hollywoodense La vuelta al mundo en 80 días, es haber creado a Cantinflas.

Uno no debería de irse directo a la adultez sin antes haber visto las grandes películas de Cantinflas: Ahí está el detalle, El 7 machos, El gendarme desconocido, El portero, Caballero a la medida, Si yo fuera diputado, El señor doctor, El profe, El patrullero 777, El bombero atómico, El padrecito, ¡A volar, joven!, El supersabio, El mago, El bolero de Raquel, El extra, El analfabeto, y por supuesto, luego de ver todas esas, uno debe ver el magistral trabajo que hizo Óscar Jaenada al interpretar a Cantinflas en la película homónima de 2014.

Hay escenas míticas de este hombre que nadie debería perderse, por eso se las dejo acá:

El siete machos:

El padrecito

El portero

Caballero a la medida

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Las 10 interpretaciones de Tim Curry que todos debemos disfrutar

Tim Curry nació un 19 de abril de 1946 en Reino Unido. Así que la mejor manera de celebrarlo es recordar algunas de sus interpretaciones.

Opinión.- Tim Curry nació un 19 de abril de 1946 en Reino Unido. Así que la mejor manera de celebrarlo es recordar algunas de sus interpretaciones, que tal vez no sean las mejores de toda su carrera —ya que hablamos de un artista con una carrera amplia, cuyas participaciones en películas pueden contarse en gran cantidad, además de tener experiencia en composición musical, canto y teatro—, pero sí las que permanecen en la memoria de quienes hemos visto sus participaciones en diferentes tipos de producciones.

Si bien Hollywood es lo que tenemos más a la mano para conocer la calidad de su trabajo, no está de más mencionar una que otra participación destacada en otros ámbitos artísticos, ya que después de todo, nunca está de más informarse sobre otras facetas de los artistas que nos llaman la atención, ¿no le parece?

Sin importar su papel, parece que siempre es capaz de imprimir un humor particular, como si supiera un chiste que no nos quiere contar. Su mirada es algo como: “Sé algo que tú no sabes”, además de ser capaz de mezclar ese humor peculiar con lo bizarro y lo terrorífico. Pareciera ser que sus interpretaciones son capaces de brindar matices del peor lado humano. Podría ser que de ahí resulte lo fascinante de sus interpretaciones.

Pero no olvidemos que también tiene papeles con un tono más familiar, así que no todo es encasillarlo en un estilo, además que tiene papeles dramáticos, aunque son menos conocidos, por supuesto.

10. Long John Silver en Muppet Treasure Island (1996)

Cumple muy bien el perfil del pirata, pero le añade ese toque de humor malévolo muy personal.

9. Billy Flynn, alias “El príncipe de la oscuridad” en Criminal Minds (2005)

Tim Curry en su faceta más demencial. ¿No habrá sido un talento desperdiciado para las películas de suspense?

8. Dr. Alexander Monro en Burke And Hare (2010)

Qué más pedir que un Curry desentonado en una época de estilo victoriano, lo cual da un aire gracioso y bizarro al mismo tiempo.

7. Hexxus en FernGuily: The Last Rainforest (1992)

Aunque se trata de un doblaje, no se puede negar que le imprime una verosimilutd, sumado al matiz de voz que hace que el personaje tenga un desarrollo magistral.

6. El cardenal Richelieu en The Three Musketeers (1993)

Un cardenal malévolo que está dispuesto a lo que sea, con tal de cumplir sus planes, incluso si tiene que pisotear, asesinar y arreglar toda clase de intrigas.

5. Daniel “Rooster” Hannigan en Annie (1982)

Lo sé, está pensando en que es un papel excéntrico más. Está bien. Pero de las diferentes adaptaciones que existen sobre esta obra, se dará cuenta que Curry le imprime un estilo personal.

4. El mayordomo Wadsworth en Clue (1985)

Aunque se encuentre en las situaciones más inverosímiles, el mayordomo Wardsworth siempre está dispuesto a cumplir las normas elementales de su trabajo.

3. El señor de la oscuridad en Legend (1985)

No es en vano la relación del título con sus personajes, y más con la ya legendaria interpretación de Tim Curry. Además, 14 horas de maquillaje y en que su cabeza cargó con casi 20 libras ya es de por sí todo un mérito.

2. Pennywise en It (1990)

¿Qué se puede añadir a todo lo ya dicho sobre la interpretación de Curry con este personaje? Arruinó infancias y aumentó los casos de coulrofobia, que es poco decir. Magistral.

1. Dr. Frank-N’ Furter en The Rocky Horror Picture Show (1975)

Humor, maldad, excentricidad, una personalidad incendiaria, y con una rareza de sensualidad que el grueso de la mayoría no se atrevería a admitir, Curry logró con este personaje su estilo caractéristico y el aura legendaria que lo acompañaría el resto de su carrera.

Bonus Track

Mr. Hector en Home Alone 2: Lost in New York

Profesor Oldman en Scary Movie 2

The Grand Wizard en The Worst Witch (1986)

Herkermer Homolka en Congo (1995)

Mr. Jigsaw en National Lampoon’s Loaded Weapon 1

Mozart en Amadeus (teatro)

El rey Arturo en Spamalot (teatro)

Alan Swann en el musical para teatro My Favorite Year

Todos esperamos que haya Tim Curry para rato. De seguro dejé fuera muchas de sus grandes interpretaciones. Usted ¿cuál añadiría? En fin, solo resta decir: ¡Feliz cumpleaños, Tim Curry!

VoxBox.-

Sensibilidad y letras de canciones

Café Tacuba se planeteó no volver a ncantar La ingrata. VoxBox.

En febrero de este año muchas personas se sorprendieron con la noticia de que Café Tacvba se planteó la posibilidad de no volver a cantar La ingrata o de cambiarle la letra.

Opinión.- En febrero de este año muchas personas se sorprendieron con la noticia de que Café Tacvba se planteó la posibilidad de no volver a cantar La ingrata o de cambiarle la letra que, en un momento, dice: “Por eso ahora tendré que obsequiarte un par de balazos pa’ que te duela. Y aunque estoy triste por ya no tenerte, voy a estar contigo en tu funeral”. El vocalista Rubén Albarrán dijo que habían escrito la canción cuando eran muy jóvenes y hoy, ya sensibilizados sobre los feminicidios en México, no estaban interesados “en apoyar conductas que agredan a las mujeres”.

En lo personal, creo que es aplaudible que un grupo tan famoso se dé cuenta de un error del pasado y trate de enmendarlo, en especial cuando no está haciéndolo en medio de una campaña para quedar bien o antes de convertirse en voceros de alguna marca.

Otras personas no piensan como yo. Ellas pusieron el grito en el cielo porque esto les pareció demasiado “políticamente correcto”, algo extremo e innecesario que los obligaría a dejar de cantar la canción en los conciertos de sus ídolos o que, peor aún, los obligaría a esforzarse y aprenderse un par de versos nuevos.

En Estados Unidos, esta resistencia llevó a muchas personas a apoyar la candidatura de Trump, como respuesta a todos aquellos que se habían vuelto policías del internet, denunciando cosas como la “apropiación cultural” o el “whitewashing” en Hollywood. En Latinoamérica los cambios y sus resistencias son de otra índole. Muchas personas (y yo estuve entre ellas también) se resisten al lenguaje inclusivo de género, porque les parece cansado o porque sienten que dificulta la lectura. Esto a pesar de lo que la Real Academia de la Lengua nos ha enseñado, ya que esta no es fija y se adapta a los tiempos. Lo que se pone de manifiesto en la aceptación de palabras como “fuertísimo” o “murciégalo”. Cuesta creerlo, pero el mundo no se cayó por esto.

Quizá para muchos el lenguaje inclusivo no signifique mayor cosa. Pero es relevante que se distinga entre hombres y mujeres, en lugar de englobar todo en lo masculino. Alguna vez la iglesia realizó misas solo en latín y no sentía empatía por aquellos que no entendían ni jota. De modo eventual rectificaron y los feligreses de seguro sintieron alegría de poder entender, de ser verdaderos partícipes del ritual.

Aquí viene el meollo del asunto: solo entendemos lo que nos afecta a título personal. Tenemos una gran dificultad de ponernos en el zapato del otro y entender de dónde aprieta y por qué molesta. Nos cuesta mucho analizar cómo las cosas son percibidas por aquel que recibe el comentario “mordaz”, el “chascarrillo”, lo que “no se está diciendo en serio”. En una cultura machista como la latinoamericana está bien cantar Ponerte en cuatro de Los amigos invisibles y repetir: “Ojo ten mucho cuidado, y no quiero verte con otro al lado, si te descubro en alguna movida, yo no lo pienso te quito la vida y te mato y no me arrepiento” o  saltar con Puto de Molotov, porque “no está refiriéndose a la orientación sexual” de alguien “específico” o porque, como el mismo grupo (o su experto en relaciones públicas) dijo en 2013, en inglés: “Fue concebida como una canción (c)atártica sobre nuestra situación en México, en la época de finales de los noventa y (estaba) dedicada a cualquiera que atente contra nuestra libertad, a cualquier cobarde que atente contra el pueblo y cualquiera que atente contra la humanidad. Nunca fue concebida para irrespetar a la comunidad homosexual”. Sean Penn tampoco logra ver nada malo en que, cuando Alejandro González Iñárritu ganó su Óscar, él haya bromeado diciendo: “¿Quién le dio su tarjeta verde a este hijo de puta?”. No creo que muchos mexicanos sientan que es chistoso cuando un gringo se burla de la situación de los indocumentados.

En definitiva es más fácil encontrarle lo “inofensivo” a los comentarios o bromas cuando uno está en una posición privilegiada.

Cabe aclarar que Puto fue publicada en 1997 y La ingrata en 1994. Solo para compartir datos históricos.

Creo que todo se resume en que hemos crecido aceptando esto como normal. Como antes no había muchos espacios para que las minorías hicieran ver su parecer, o nos compartieran que tenían sentimientos y que eran también seres humanos, no nos escandalizábamos cuando Vilma Palma e Vampiros cantaba en 1993: “Entraba en un club, donde solo van todos los maricas”. Seguro que “tampoco fue concebida para irrespetar a la comunidad homosexual”. Simplemente era (y es) un reflejo de lo normal que es irrespetar a las minorías en nuestra Latinoamérica. “Así bromeamos aquí”.

No solo Café Tacvba o Los Amigos Invisibles han aportado a la misoginia musical. Si bien el gran “poeta urbano” Ricardo Arjona ha hecho vibrar de amor a muchas mujeres diciéndoles que está bien envejecer o que él se convertirá en su graduación si han tenido a otros muchos hombres como escuela, él —aunque progre y de avanzada— también canta que la mujer tiene que decirle que “no” a un hombre porque, de lo contrario, él se aburre y puede dejar de soñar si todo le parece demasiado fácil. Él también “alaba” a una mujer diciéndole que si su jefe la viera desnuda y detrás no dudaría en promover su cintura. ¿Qué mujer que sufre de acoso laboral no querría oír estas lindas palabras en su oído?

Ese era yo siendo sarcástico… o no entendiendo la “poesía”.

Acá aprovecho para mencionar La planta, primero de múltiples éxitos del grupo Caos. En esta canción hay un juego de palabras y el vocalista pide encontrar una planta que requiera de un solo jardinero que recoja el fruto y que no tenga tantas ramas, porque “entre tanto ramerío (ya la apodaron) la ramera”. Aceptémoslo. La palabra “ramera” tiene una carga bien fuerte que solo alguien muy cínico se atrevería a negar. Podría alguien argumentar que Paquita la del Barrio también insulta a un hombre diciéndole que es una “alimaña, culebra ponzoñosa y desecho de la vida”, o que Alicia Villarreal cantaba dolida a otro que “le quedó grande la yegua”. En mi opinión, sí hay una diferencia entre estos ejemplos y demuestra que el despecho solo se acepta en la radio cuando es “socialmente digerible”. Una mujer no puede realmente insultar al hombre o ella termina viéndose mal. En 1995 fue un escándalo que Gillette cantara sobre su decepción de encontrar un hombre con el pene pequeño en Short Dick Man (¿una mujer puede hablar de sexo?). Como esta canción era “inmoral” y atacaba la sagrada virilidad de un hombre, tuvimos la versión censurada que decía “short short man”. En Latinoamérica oímos la versión censurada. De una canción en inglés. En inglés.

Y ahí completamos nuestro círculo. Si no se ataca al hombre en su virilidad ridiculizando el tamaño de su pene, ¿con qué más lo podemos hacer sentir mal? ¿Qué otras palabras consiguen el mismo efecto devastador? ¿Qué palabras herirían su amor propio? Ahora es cuando le pido que vuelva a leer el sexto párrafo de este artículo y recuerde que las palabras en las que usted podría estar pensando solo hacen referencia a “cualquier cobarde que atente contra el pueblo y cualquiera que atente contra la humanidad”.

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El problema no es Arjona, el problema es Egaña

Ricardo Arjona. VoxBox.

El odio a Ricardo Arjona se ha vuelto viral. Como cualquier otra manifestación en esta época, se trata de un desprecio más infundado que otra cosa.

Opinión.- El odio a Ricardo Arjona se ha vuelto viral. Como cualquier otra manifestación en esta época, se trata de un desprecio más infundado que otra cosa. En muy pocas ocasiones he escuchado a alguien dar argumentos sólidos sobre por qué el guatemalteco es un mal músico o un terrible compositor. Pero fuera de esas escasas excepciones, todo lo que escucho es la opinión sinsentido de gente que nunca se ha detenido a escucharlo, a conocer su obra. ¿Cómo pueden odiar algo que no conocen ni siquiera de manera superficial? Eso habrá que dejarlo para otro día. Internet funciona de esa manera y nada ni nadie podrá remediarlo.

Pero no es de eso de lo que hablo acá: gustos aparte, te guste Arjona o no —o te es indiferente— lo que está dando de qué hablar en las últimas horas es la fallida entrevista que tuvo como protagonistas al propio cantautor y al presentador de CNN, Camilo Egaña.

Egaña la cagó. Hay que decirlo. Como presentador de noticias —me rehúso a llamarlo periodista— no es de su competencia dirimir sobre si su invitado es un buen o un mal músico. Sobre todo porque la entrevista, según se le anunció al público e imagino que al propio Arjona, no iba a girar sobre ese tema. ¿Qué clase de entrevistador invita a una persona a su programa para hablar sobre algo y termina yéndose por la tangente? Dos opciones: uno muy novato o uno con muy poco sentido ético.

No conozco la trayectoria de Camilo, pero imagino que no es ningún novato. Así que lo que queda patente es su mala intención.

El tema probablemente no sea tan grave, es cierto. Al final, la música —como el arte en general— puede clasificarse con facilidad como un tema banal, si lo quieren ver así. Podríamos pensar que en el mundo están sucediendo cosas mucho más graves que un simple pleito casi infantil entre dos personas.

Podría concederle al señor Egaña que no se trata de una mala fe en sus preguntas. Pero de todas formas sí se trata de una tremenda mala praxis periodística (sí, terminé usando el término). Pero en algún momento preguntó: “¿Cuántas veces googleas tu nombre?”. En serio, señor Egaña, ¿a dónde quería llegar con esas preguntas? ¿Qué esperaba que sucedería? Quizás pensaba que Arjona iba a validar todos los memes y malos comentarios que se hacen sobre él, admitiría que es un pésimo cantante y anunciaría en su programa, en exclusiva, que se retiraba para siempre de la música, supongo.

Si el tipo le cae mal, si su música le cae mal, pues que no lo invite y ya está. De seguro con el prestigio de CNN conseguiría a cualquier otro para llenar ese espacio.

Y lo grave: ¿cómo podríamos esperar algún grado de objetividad en las noticias que transmite ese presentador o la cadena de noticias que lo acuerpa? Si ni siquiera es capaz de apegarse a las normas más elementales de la ética que su profesión exige, sobre un tema que a nadie afecta en realidad, cómo esperamos que sea más profesional en temas más “serios” como la política.

VoxBox.-

Sobre el Día Internacional de los Monumentos y Sitios

Día Internacional de los Monumentos y sitios. VoxBox.

Desde 1982 la UNESCO, en una Asamblea General, declaró el 18 de abril como el Día Internacional de los Monumentos y Sitios.

Detalles.- Desde 1982 la UNESCO, en una Asamblea General, declaró el 18 de abril como el Día Internacional de los Monumentos y Sitios. La fecha suele aprovecharse para visitar lugares considerados como patrimonio de la humanidad, además de aludir al patrimonio cultural local de cada lugar habitado en el mundo.

Pero no solo es una oportunidad para recordar la huella milenaria de nuestro paso por el planeta, además de todas las estructuras que ahora llamamos las maravillas del mundo. También es un espacio para reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica en nuestro espacio cotidiano, la prueba palpable que deja la comunidad humana como recordatorio de lo que pasó.

Estatuas ecuestres, pequeños monumentos, a veces placitas que nadie sabe por qué están ahí, a la vista, a veces pulverizándose por la intemperie. Nombres de personajes que nos resultan desconocidos, parques memoriales y miles de esculturas deterioradas. Este día está hecho para que nos tomemos un par de minutos y pensar que nuestro espacio cotidiano a veces tiene historia, así, a simple vista.

A veces basta con caminar al parque más cercano y ver una placa conmemorativa de hace muchos años. En muchos casos acompañada de una escultura hecha con los materiales y motivos más variados. ¿Por qué está ahí? ¿Qué es lo que las autoridades del momento deseaban que se conservara en la memoria local?

No siempre la ciudad en la que vivimos nos muestra la cara más amable, además que las más de las veces somos forasteros que apenas se acaban de mudar a un espacio cualquiera, y por eso no es de extrañar que tengamos displicencia con su historia ahora enmudecida. Son pocos a quienes les llama la atención saber a quiénes pertenecen las esculturas colocadas en un parque o a qué personalidad pertenece un rostro derruido por el sol, la lluvia y las aves.

Y las personas tendemos a olvidar las más de las veces, y lo que es peor, no transmitimos a la siguiente generación todos esos recordatorios que suelen constituir la memoria colectiva, una parte de la identidad cultural.

Suele pasar que solo adquirimos conciencia cuando alguien vandaliza el patrimonio, cuando un grupo riñe con otro y desdeña los homenajes. “Y a ese asesino ¿por qué le hacen una estatua?” “¿Quién quiere recordar a este genocida?” “¿Y esto qué de importante tiene, por qué lo llaman memoria histórica?”. En el peor de los escenarios quizá solo valoraríamos si un grupo extremista destruye lo que para ellos es basura pero para nosotros historia. No olvidemos que hay ejemplos a granel.

La historia tiene sus matices y no defenderé ni buenos ni malos. Además que la Historia (si acaso mereciera escribirse con mayúscula el relato humano) se encargará mejor que yo de poner las cosas en su lugar. Pero con buenos y malos resulta ilustrativo enseñar las piedras, los sitios, las ruinas, las esculturas, las pruebas modernas, las cicatrices clavadas en tierra que evidencian que el pasado en verdad ocurrió.

Lo pienso como una lección de humildad, un gesto que nos demuestra que hacemos el mejor de los intentos por dejar una memoria como seres humanos, una simulación esperanzadora de nuestra inexorable condenación al olvido.

Así que ahora que los tiene allí, a la posible distancia de una pequeña caminata, no estaría mal hacer una visita para recibir el recordatorio del tiempo y tocar los materiales que resisten para que usted reflexione un poco sobre el porqué quisieron señalarlos para usted, para mí, para todos.

VoxBox.-