“Call Me by Your Name”, más allá de lo LGBTI

Call me by your name. VoxBox.

Cine.- La producción Call Me by Your Name es la más reciente película del realizador italiano Luca Guadagnino, y que marca la culminación de su “trilogía del deseo”, conformada también por Lo sono l’amore (2009) y A Bigger Splash (2015).

Lamentablemente, aunque no puedo hablar de sus anteriores entregas, me parece apropiado resaltar que parte de la atención que ha tenido esta cinta se debe en mayor parte a su reciente nominación en los Óscar y que por defecto establece una temática de interés para la comunidad homosexual.

Para propósitos de un análisis honesto, me gustaría que quien desee verla o que ya la haya visto, intente leer esta entrada quitando, como mínimo, el segundo de estos aspectos que le ha valido su notoriedad. Debe valorarse la película por la experiencia que provoca en sí misma. Sin ánimos de entrar en debates, me atrevería a justificar que no se debería categorizar ni existir un subgénero denominado LGTBI.

Considero mucho más progresivo para esta comunidad simplemente llamar a la película solo por lo que realmente representa: una película romántica. El hecho de que se visualice el nacimiento de un romance entre dos personas del mismo género no debería ser relevante, a menos que la propia película haga hincapié en esto como una problemática o conflicto desde perspectiva social, cosa que no pretende hacer al menos a un nivel superficial.

¿De qué trata Call Me by Your Name?

La película cuenta la historia desde el punto de vista de Elio, un adolescente judío ítalo-francés-americano viviendo al norte de Italia junto a sus letrados y académicos padres, en un aparente verano idílico. Pero cuando un joven estudiante americano, Oliver, llega de visita para colaborar en el trabajo arqueológico de su padre, comienzan a desarrollarse en Elio una serie de emociones conflictivas que derivan en un nuevo despertar sexual para él.

Al principio vemos cómo su relación con Oliver es en cierta forma ambigua, conflictiva y tensa. Existe una cierta fascinación mutua, que es la que permite que ambos sean capaces de encontrar una amistad viable y terminar por compartir muchos momentos de autodescubrimiento, en el sentido más emocional posible, derivando en una creciente tensión sexual, hasta el punto de estallar.

¿Cuál es la visión de la película?

El director hace su esfuerzo en mostrarnos una representación sumamente intimista. Con gran realismo se logra dar un retrato honesto sobre la extrañeza e impulsos propios de alguien de la edad de Elio y su propia exploración sexual. Esto perfectamente ejemplificado en lo que ya se podría considerar una famosa escena que involucra un albaricoque.

A veces no entendemos del todo muchas de estas acciones, porque precisamente se trata de hacer un ejercicio mental que nos invite a reflexionar más a fondo sobre la ansiedad y el incontenible deseo sexual de un adolescente.

Cabe destacar que no es una película convencional, al menos para la mayoría de las audiencias acostumbradas a un entretenimiento comercial. No existe necesariamente un conflicto latente o al punto de quiebre que les marque a los personajes una necesidad de urgencia. Su narrativa se establece desde el inicio como lenta, pero que no debe considerarse como un defecto, sino una virtud en su propio género.

Se establece la propia cotidianidad y el preciosismo de los paisajes locales, como un elemento que reafirma el deseo del realizador por hacer un honesto reflejo de la propia realidad. Este es un aspecto más propio del cine europeo, donde es obvio que se extraen dichos elementos preciosistas. Algo justificado, por ser parte de una coproducción entre Estados Unidos, Italia y Francia, y encima estar hecha por un realizador italiano, pero también dirigido a un mercado americano.

Las implicaciones y consecuencias de las acciones de los protagonistas obviamente tienen un peso, existen y están ahí desde el principio, solo que son subyacentes. El verdadero quiebre emocional o la realización de estos problemas no son palpables, hasta que nos vamos acercando al final. Un espectador inteligente puede que encuentre esta tensión del conflicto que es subyacente, y luego sentir con más cercanía estas devastadores ramificaciones.

¿Cuáles son sus puntos débiles?

La película, en términos generales, cumple como una propuesta funcional con la que se puede llegar a sentir genuina empatía por sus personajes. Incluso un mensaje muy apropiado. Lamentablemente considero que gran parte de su atractivo se debe a ser una producción que más que hace una muestra “autoral europea”, dentro de un mercado más acostumbrado a los convencionalismos hollywoodenses.

He ahí donde se establece un exotismo inusual y atractivo para muchas audiencias, porque puede que sientan por primera vez unas ansias o un deseo por ver historias más personales en el medio, que existe en amplitud pero que todavía desconocen, o no están del todo familiarizados con esta otra franja.

Por otro lado, aunque la historia en términos generales plantea momentos realistas, existe cierta pared que quizás se le haga difícil a varios cruzar, y viene del hecho de que sus protagonistas tienden a verse demasiado privilegiados. Todos poseen cierto estatus que crea una atmósfera a su alrededor demasiado elitista, condescendiente e incluso irreal o lejana. Aun así, vale la pena de ver y discutir, gracias a que todavía puede llegar a ser conmovedora.

VoxBox.-

Joaquín Sabina, el granuja que nos da lecciones de vida

Música.- Canalla, bribón, pillo, tunante, sinvergüenza, golfo, pícaro… todo es sinónimo de Joaquín Sabina. Hay que decirlo, es un granuja. Un granuja que cae bien, o al menos le cae bien hasta a la gente progre.

Para hablar de Sabina hay que hablar de la vida. De cómo esta nos forja en el crisol de las crisis y de los amores (sean bellos o no).

Joaquín Ramón Martínez Sabina llegó al mundo el 12 de febrero de 1949, en Úbeda, España, y desde entonces la locura, la bohemia, la poesía y los insights más certeros de la vida se pusieron un bombín, y se dieron a la tarea de recorrer el mundo y los vicios.

La primera vez que escuché una canción de él no me gustó. Tenía apenas 12 años y escuchar que le dieron las 10, las 11 y las 12 junto a Rocío Durcal no fue grato para mí. Tuve que esperar algunos años para redescubrirlo, y en medio del dolor de los primeros amores adolescentes me pregunté quién me robó el mes de abril. Porque en mi caso es cierto, siempre me rompían el corazón en abril. Malditas coincidencias.

Después conocí Barbie superstar y descubrí que la vida de las mujeres también podía ser descomplicada, y hasta un poco abusiva con el amor. Mi teoría es que todas las mujeres de este mundo hemos sido Barbie y Princesa en algún momento de la vida. Todas hemos roto un corazón y luego nos damos cuenta que la cagamos. El arrepentimiento es drástico cuando ya es demasiado tarde. Pero entonces, vino Joaquín.

Sabina tiene esa manera tan suya de ser un verdadero hijodeputa, y aún así lo queremos. Machista, misógino y políticamente incorrecto… pero aun así lo amamos. Es el chico malo del que nos enamoramos cuando somos las más ingenuas, es el que te dice: “Bebé, yo te amo”, y se nos olvida que es infiel, tiene vicios y es el peor partido.

En 2001 sucedió lo que nunca nadie espera. La vida amenazó con apagársele, tuvo un leve infarto cerebral y desde entonces hizo patente su misión en la vida: seguir viviendo con intensidad.

Debo decir que Joaquín me gusta en casi todas sus edades, pero ahora que he llegado a los 40 y él a sus 69, sus letras me llegan más y mejor; por eso, en este listado de canciones rescato las grandes enseñanzas que me ha dejado este español:

Enseñanza N.º 5:

La capacidad de amor sin dramas ni ataduras, por parte de las mujeres, es posible. Esta quizá sea la respuesta a otra canción que más adelante mencionaré. Esta contraparte, esta forma alternativa de ser mujer, es lo mejor que me pudo pasar. El feminismo me forjó, pero Rosa de Lima me limó las asperezas y con ella aprendí a ser una “mina antipersonal”.

Enseñanza N.º 4:

No hay que temerle a la muerte. Esta vida tiene un proceso natural y sin pausa. Nacemos para morirnos. Ni modo, posiblemente sea la verdad más terrorífica, pero ¿qué le vamos a hacer? Mientras esa muerte llega, toca vivir y eso implica coleccionar una amplia galería de experiencias. Resumiendo, es precisamente ese homenaje a la vida… en vida. Yo misma recuerdo a la Karla de 8 años, a la de 15 años, a la de 21, a la de 27… a la de 35 años, y ahora esta que ya colecciona 40 octubres está satisfecha con lo que me ha llegado. No le temo a la muerte, si a la hora que estalle la guerra esté en la trinchera contigo.

Enseñanza N.º 3:

El amor no es todo lo que nos enseñaron. De verdad, nos estafaron, no nos mostraron en realidad el concepto de amor. Gracias a eso, vamos por la vida dejando un reguero de decepciones, gracias a que nadie se atreve a decir lo que en realidad es el amor: un hermoso pacto donde seamos libres. Para mi esposo y para mí, esta canción es la VERDADERA definición del amor. Llegamos a ella cada quién por su lado, todo para que lográramos comprender que habíamos estado equivocados. Gracias, Joaquín, por decir lo que nadie se atrevió: el amor de los hombres es posible si es libre. Junto a Rosa de Lima son el compendio de sabiduría para sobrevivir con dignidad y felicidad a un matrimonio.

Enseñanza N.º 2:

Uno debe cumplir sus promesas. ¿Prometió algo?, ¡cúmplalo! En medio de una vida disoluta, llena de vicios, de relaciones extrañas y adioses sin dolor, con momentos de peligro… llegó esa epifanía. Hablo de mí, no de Sabina. Aunque mi historia no tiene tanto feeling como Pacto entre caballeros, puedo decir que concuerdo con el flaco: Uno debe saber ser amigo de los extraños, incluyendo esos que, aparentemente, no son tan buena gente. La vida compensa, la vida es justa, la vida siempre sorprende.

Enseñanza N.º 1:

Las versiones “oficiales” nunca son certeras. La gente tiene una percepción de los demás, nos asignan más pecados de los que de verdad cometimos y nos cuelgan virtudes que nunca tuvimos. La verdad personal ni siquiera es verdad para uno mismo. Yo he negado varias versiones, no por cobardía, no por miedo, no por rebeldía… en mi caso, creo que ha sido un intento por defender mi derecho a la intimidad. Con Lo niego todo, Joaquín nos regresa al punto de partida: la veracidad de las historias depende de quien las escucha. Al final de nuestros días solo seremos un recuerdo, bueno o malo, no lo sé.

Cada vez que me encuentro con este malacate, me doy cuenta de algo: todos tenemos un hijueputa interno y no hay que tenerle miedo.

VoxBox.-

El estrés no es malo: lo malo es creer que es malo

El estrés. VoxBox.

Opinión.- Durante años hemos pensado que el estrés es malo para la salud y que debemos evitarlo a toda costa para mantenernos saludables. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que tal afirmación no es 100 % correcta, o al menos no en todos los casos.

El poder de la mente y el estrés

Qué tan perjudicial puede ser el estrés para nuestra salud depende básicamente de la manera en cómo lo vivamos, nuestra perspectiva de los efectos causados por el estrés, de lo que nuestra mente crea acerca del estrés. ¿Es bueno o malo? ¿Cómo afecta nuestra salud? Porque dependiendo de nuestras respuestas a estas preguntas, los efectos del estrés serán diferentes solo por el hecho de creerlo.

Así de increíble es la mente humana. Sin embargo, para poder comprender este hecho de forma más clara es necesario conocer los resultados de algunos estudios en la materia.

La universidad de Wisconsin realizó una encuesta en Estados Unidos durante 10 años, acerca de los niveles de estrés que las personas sufrían. Luego corroboraban los récords públicos, para ver cuántos morían a causa del mismo.

Las personas que confesaron haber sufrido un alto nivel de estrés durante el último año tuvieron un incremento del 43 % en el riesgo de muerte, siempre y cuando estas personas pensaran que el estrés es perjudicial para la salud.

Por otro lado, las personas que también admitieron haber tenido un alto nivel de estrés en el último año, pero manteniendo la creencia de que el estrés no es malo para su salud, obtuvieron un incremento de riesgo de muerte del 0 %. Esto significa que el estrés no alteró su salud de forma negativa en lo absoluto; de hecho, estas personas obtuvieron mejores resultados que los que admitieron haber sufrido bajos niveles de estrés, pero creyendo que el mismo es malo para la salud.

Es decir, que todo depende de la forma en cómo lo creas.

¿El estrés es bueno?

No obstante, un estudio revela que los efectos del estrés también pueden ser buenos.

Respiración agitada y aceleración de los latidos del corazón son unos de los efectos más comunes del estrés, y que generalmente son asociados con la ansiedad, no son más que una forma que tu cuerpo utiliza para prepararte para ciertas situaciones.

Por ejemplo: cuando tu corazón se acelera por el estrés, la sangre recorre tu cuerpo a mayor velocidad, lo cual no es malo, sino al contrario. Sin embargo, cuando las personas que piensan que el estrés es malo, sus vasos sanguíneos se contraen, lo cual junto con el aumento del ritmo cardiaco genera un cuadro nada saludable que aumenta el riesgo de paro cardiaco y otros síndromes: todo esto solo por creer que el estrés es malo.

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En definitiva, todo depende de la imagen que tengamos del estrés. Si es buena, nuestro cuerpo responderá preparándonos a ciertas situaciones, pero si nuestra perspectiva es negativa nuestro cuerpo responderá de igual forma.

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“Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”: La ira de una madre

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri. VoxBox.

Cine.- Si se debiera describir Three Billboards Outside Ebbing, Missouri en tan solo una palabra, mi primera opción a escoger tendría que ser “impredecible”. Cuando llevas un cierto tiempo viendo películas, explorando conceptos y estudiando historias, la posibilidad de trazar un final antes de verlo en pantalla se convierte en un conveniente y retorcido juego para succionar lo divertido de una experiencia cinematográfica. Es algo que a veces un asiduo espectador haría para justificar o reclamar su posición como intelectual.

Pero cuando encuentras una película que interrumpe ese mecanismo en tu cerebro, que realmente te logra mostrar el mundo a través de los ojos de un personaje y te abstrae de todo lo demás, sustituyendo el proceso cerebral por una expectativa ingenua de realmente querer saber lo que ocurrirá a continuación, entonces se convierte en algo digno de ser mencionado.

La carta de presentación de Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Three Billboards outside Ebbing, Missouri, de Marting McDonagh, representa esta imprevisibilidad de acciones a través de la ira justificada de una madre, resignada y profundamente herida por la muerte de su hija adolescente, violada y asesinada meses atrás, sin que las autoridades locales muestren todavía señales de siquiera estar cerca de identificar a los culpables de este atroz acto.

Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer sureña, rústica y de modales toscos, emprende una misión personal de llevar justicia a su hogar, representada a través de un hecho transgresor que manifieste su inconformidad con la policía. Tres provocadoras vallas de fondo rojo sangre y letras negras, que conforman un mensaje que alega directamente la ineptitud del jefe de policía local, Bill Willoughby (Harrelson), por el caso de su hija.

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Cómo logra cautivarnos

Las vallas, siendo vistosas y polémicas debido a sus afirmaciones sumamente punzantes, logran capturar la atención de todos en el pequeño condado, alertando a las autoridades y poniéndolos al escarnio público, derivando en una escala de discusiones y violencia física. La historia establece una constancia de una reacción para cada acción. Por cada agresión física, le sigue otra más violenta. Pero a pesar de tanta crudeza, extrañamente se podría entrar en una categoría cómica. Al final, es humor negro en su máxima expresión.

La ira de los personajes se magnifica a niveles tan extremos, que terminan siendo sumamente impactantes de ver cada vez que ocurren, pero que inmediatamente se contrastan o son interrumpidos con el aspecto más burdo y trivial de la realidad. Esta colisión de tonalidades le da al filme esa cualidad que lo hace todo tan impredecible pero al mismo tiempo muy entretenida de ver.

En un principio sentimos empatía y hasta admiración por Mildred, entendemos su descontento e incluso vemos la mayoría de sus arranques de ira como justificados. Se manifiesta como la clase de persona capaz de decir una verdad incómoda sin pensar en las consecuencias. Nosotros apoyamos sus acciones, e incluso, anhelamos porque exista una resolución violenta de su parte con cada momento que se roba la pantalla con su cínico realismo.

La conexión que sentimos con Mildred

La razón por la cual nos atrae tanto la interpretación de McDormnd es porque la visualizamos como un personaje marcado por un entorno increíblemente agresivo, el cual ella misma ha asimilado de igual forma como mecanismo de supervivencia. Logramos entender su comportamiento y lo experimentamos junto a ella, como una catarsis después de tanto dolor, incluso como una forma de escapismo de un latente sentimiento de culpa.

Vemos humanidad en ella y nos sentimos aun más conmovidos al verla en sus momentos de mayor vulnerabilidad, nos alivia que también sea una persona capaz de devolver cariño, pero nos frustra esa necesidad por impedirse compartir con otros esta ternura, a menos que sea completamente necesario. Incluso sus muestras de cariño son rústicas y groseras. Es complejidad y dicotomía humana en su estado puro.

La ira en su representación más desenfrenada

A medida que transcurre la cinta vemos cómo esta ola de agresiones poco a poco excede los límites de la diversión o la violencia “justificada”, y se vuelven algo cada vez más incómodo de ver. Nos vamos sintiendo impotentes, al ver cómo realmente la vida de estas personas continúa desintegrándose por sus erráticas e impulsivas reacciones.

Poco a poco, este mismo comportamiento que antes alentábamos en Mildred invade el universo de otros personajes de maneras que nos alarman, seguimos sin encontrar justicia, y peor aún, comenzamos a sentirnos aun más desdichados, pensando que quizás nunca la encontraremos.

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Consideraciones finales

El final de la historia, aunque ambiguo, resulta tener una cierta carga esperanzadora. Vemos que hay una redención por parte de la mayoría, especialmente en el personaje de Sam Rockwell, que viene siendo también una de las interpretaciones más entretenidas y fascinantes de ver.

Uno de los mayores puntos a favor de toda la película es hacernos ver cómo el amor también es capaz de coexistir en un mundo plagado de injusticias y horrores. Hay un muy sutil mensaje de cómo el odio no es el aliado para una resolución emotiva, sino quizás el paso a la compasión, o incluso una extraña combinación entre la venganza, compañerismo y empatía por otros.

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“Las vírgenes suicidas”: Una bofetada con sabor a muerte

Las vírgenes suicidas. VoxBox.

Opinión.- Las vírgenes suicidas son recordadas como aquella historia popularizada por Sofia Coppola, allá por inicio de este siglo. Es esa película que cuenta la leyenda de cinco hermanas, rubias y de ojos azules, de melancólica belleza, pero también un poco introvertidas, que, sin embargo, era imposible no observarlas desde algún sitio apartado, mientras danzaban bajo los rayos de sol que volvía traslucidas sus faldas a cuadros o pantalones de pana.

Pues bien, dicha película está basada en la novela homónima de Jeffrey Eugenides, que empieza con una única certeza: las hermanas Lisbon inevitablemente se suicidarán. Es algo así como “la crónica de un suicidio colectivo anunciado”, y el lector, al igual que en aquel libro de García Márquez, va a buscar los indicios de por qué esa decisión ha sido tomada.

(Contiene spoilers)

Llegado a este punto, debo aclarar que el libro no está narrado por ninguna de las chicas (al igual que en la película, como recordarán aquellos que la vieron), sino por sus vecinos, los eternos enamorados, esos que las espiaban mientras bailaban en la oscuridad. Ellos, al igual que el lector, irán hilando la telaraña para descubrir las razones de los suicidios, pero también aportarán a la trama parte de su belleza.

Las vírgenes suicidas y la decadencia

Considero que el libro representa la decadencia de la juventud norteamericana, que vista a día de hoy también puede ser la de cualquier joven en cualquier parte del mundo occidental. Representa el hastío y el desasosiego. En parte también simboliza la negligencia de las familias felices, al menos aquellas que aparentan serlo, la falta de comunicación, la soberbia de creer que lo sabemos todo por el hecho de ser mayores.

Asimismo, la historia maquila a la perfección la etapa más crítica de nuestras vidas, la adolescencia. El libro está lleno de detalles, de sueños, de vida que necesita ser derrochada, pero que para las hermanas Lisbon se consume entre las paredes de su casa. Las chicas no tienen muchos amigos, nunca han salido con otros chicos, no conocen la amplitud del mundo que las rodea, y un día, después de vivir con tanta desesperanza, por fin deciden escapar. Pero su deseo es tan grande, que necesitan un escape certero, para siempre.

El punto de quiebre es ese, la noche en que las chicas deciden irse. Resulta abrumador el pensar que esa misma noche sus vecinos enamorados creían que podrían salvarlas, y en parte, quizás lo hicieron. Esa noche en que Lux atravesó la sala de estar dejándolos ahí, expectantes, la noche en que escucharon maletas arrastrarse para atravesar por fin el umbral de la niñez y salir a un mundo nuevo, un mundo inducido por pastillas para dormir, gas de cocina, y una cuerda colgando de cualquier viga. La noche más feliz para ellas fue la noche más triste de ellos, y luego, el mundo siguió como si nada, con los mismos vacíos y las mismas certezas, pero sin ellas.

Las vírgenes suicidas es una oda a la cotidianidad de los suburbios de cualquier país, donde un día y sin esperarlo algo nos saca del embotamiento habitual, del aburrimiento perenne y nos da una bofetada con sabor a muerte.

Autora: Vanessa Ramos. Abogada y lectora asidua.

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Stanley Kubrick, el hombre que caminó por el sendero de la gloria

Stanley Kubrick. VoxBox

Stanley Kubrick solo puede ser vilipendiado o elogiado. Quien pretenda ser indiferente o ignorarlo, solo porque sí, es porque tal vez no dimensiona bien su figura.

“Solo hay un Stanley Kubrick. Creo que es inimitable”.
Christopher Nolan

Opinión.- Para un cinéfilo no es difícil pensar en Stanley Kubrick y tener sentimientos encontrados. ¿Demasiado aparente sentido del rigor? ¿Su visión era demasiado abierta o cerrada? ¿Fue innovador o dogmático con la técnica?

También ocurre que poco a poco el ámbito académico le ha ido dando un lugar, sumado a lo propio que hacen los libros de historia, críticos, cinéfilos, blogueros y todos los interesados en su obra. Es normal verlo citado a la par de otros grandes como Hitchcock, Bergman, Orson Welles, Fellini, Luis Buñuel o Truffaut. Naturalmente en cuestión de cine nada hay escrito, y mientras para unos es un director revelación en su área, para otros su trabajo será apología de la vulgaridad. En este tiempo de relativismo es normal enfrentarse a admiradores y detractores. Y sobre todo con un hombre como él, de quien se sabe que era de trato muy difícil.

¿Por qué era tan difícil trabajar con Stanley Kubrick?

En este artículo trataré solo con mis propias impresiones: para eso me puse a ver todas las películas en orden cronológico, y traté de ponerle nombre y apellido a mis propias experiencias. No será ni la mejor ni la peor, y en ningún momento pretendo que sea la verdad de este mundo. El universo de Stanley Kubrick me resulta inabarcable, y este espacio no da para escribir todo lo que quisiera expresar. Así que la primera advertencia es la más obvia: esta es mi opinión, con base en mi conocimiento limitado del mundo, y usted estará en su derecho de no concordar. La segunda advertencia es que esto tendrá spoilers.

Por otra parte, la experiencia de ver en orden cronológico todas las películas de Stanley Kubrick me hizo sentir que en cada uno de sus filmes buscó alcanzar la obra maestra. Siento que cada aspecto en el que se involucró nos muestra su afán de perfeccionismo, su deseo de presentarnos una historia con fondo, con una propuesta digna de las más exquisitas discusiones.

Para ahorrarle la wikipediada, traigo para usted un cuadro resumen con los filmes comentados, el año de estreno, la edad que tenía Stanley Kubrick cuando salió cada película y los orígenes de cada realización, para que pueda poner en perspectiva cada uno de los aspectos que usted pueda inferir de su propio conocimiento: cuáles eran las tendencias de ese tiempo, cuáles son los acontecimientos históricos destacados, por qué tiene mérito uno u otro trabajo en relación con su edad, etc. Para bien o para mal, los datos en frío nos proporcionan información que a veces no imaginamos en principio.

De igual manera, me pareció pertinente incluir las calificaciones de tres de las más reconocidas páginas que se dedican a recopilar las ponderaciones de miles de usuarios. Esto nos da también un parámetro de cómo en general la gente percibe los filmes de Stanley Kubrick. Espero que usted pueda servirse de esta información.

Para cada tiempo en el que sacó sus filmes, la edad y el cine del momento, Stanley Kubrick nos muestra que su incursión fue oportuna y demoledora, en cuanto a lo que Hollywood nos ofreció. Su ponderación en los principales sitios también son un parámetro de resultados y aceptación de miles de espectadores. Dicha importancia se acentúa más, si tomamos en cuenta que Kubrick pateó una línea muy delgada entre su visión de director e independencia, y lo que podían exigirle los estudios con los que trabajó: constituye un mérito por sí mismo, lo veamos por donde lo veamos.

Stanley Kubrick no realizó estudios universitarios, y se tiene noticia de que fue un estudiante promedio hasta la secundaria. Su pasión por la fotografía y la admiración hacia el cine europeo han despertado una serie de debates sobre sus posibles influencias. Hasta la fecha son muchas las suposiciones al respecto. Pero lo que está claro es que su conocimiento de mundo, su enciclopédico saber de la fotografía, su actitud melómana y el ajedrez, fueron claves para formar su temple y concepción del saber hacer. En todo caso, sus grandes influencias no tuvieron que necesariamente provenir de otros cineastas.

Desde la siempre reduccionista generalidad, se acusa a la mayoría de filmes de Stanley Kubrick de ser fríos y lejanos, que la historia a veces impera tanto, que va en detrimento de los personajes. Es decir, el relato nos es representado como si cada personaje fuera nada más que una bacteria estudiada en una placa de Petri. Sin embargo, no es una exageración afirmar que en la totalidad de su filmografía intentó abarcar todos los aspectos de la experiencia humana. Dramático o no, el mérito de su tesis y visión de mundo es válido.

Sus películas exigen mucho por parte del espectador, y prefiere que saquemos nuestras propias conclusiones de las situaciones presentadas, en lugar de solo brindarnos una opinión. Stanley Kubrick es meramente visual, por lo que podríamos denominarlo cine en estado puro, tal y como fue en sus albores y en sus mejores momentos de la historia.

Pero sobre todo, tal como veremos en el comentario de cada una de sus películas, trató de frente muchos de los grandes temas que nos interesan a todos, siendo aquellos que nos causan incertidumbre los que más trató de llevar a buen puerto, independiente del sabor agridulce que cada uno nos dejara al final. El amor, la locura, la muerte, la guerra, la venganza, el odio, la actitud irracional: trató de abarcar mucho de aquello que nos queda grande. Y él no esperaba hacerlo de la mejor manera, sino que nos mostró que precisamente la dificultad de los grandes motivos radica en la imposibilidad de abarcarlo todo, pero que al final tiene mérito el intento, porque son temas universales que no podemos evadir, y que por el contrario, de vez en cuando debemos dejarnos llevar.

Fear and Desire (1953), el pecado pretencioso de Stanley Kubrick

GÉNERO: Drama bélico

SINOPSIS BÁSICA: En una guerra ficticia, en un lugar no identificado, un grupo de soldados se encuentra atrapado dentro del territorio enemigo y tienen que encontrar la manera de salir de allí. Oportunidades y riesgos serán encontrados en el camino.

Aunque el drama resulta efectivo y los diálogos tienen suficiente consistencia, lo cierto es que intentó dotar a la historia de una trascendencia humana y espiritual que no se hace manifiesta, efectiva. Sus referencias culturales en los diálogos requieren de un esfuerzo regular, y hasta uno grande en el espectador no especializado. Eso será una marca importante en casi todo el trabajo del director.

Sin embargo, se debe destacar el aspecto que ya se podía entrever en el futuro trabajo de Stanley Kubrick: un manejo de la técnica cinematográfica impecable. Las tomas, las luces, el uso oportuno del paisaje natural. El planteamiento es bueno y lo innegable es que sí hay historia, a diferencia del cine actual, que apenas hace uso de un par de hilos argumentales. Y al ser una historia precisa y con un guion al menos decente, no es descabellado pensar que algún director visionario lo utilizara para un remake.

Aunque el mismo Kubrick renegaba de esta película, eso no quita que miles de directores quisieran que este fuera su debut y no otro: ya se podía entrever el perfeccionismo y la mística que le imprimiría a su trabajo. Además, desde el principio nos perfila uno de sus más grandes intereses: explorar las implicaturas de los vaivenes de la humanidad en las situaciones bélicas.

Frase interesante: “No tenemos nada que perder, salvo nuestro futuro”.

Killer’s Kiss (1955), tan inconsistente como elogiable

GÉNERO: Cine negro

SINOPSIS BÁSICA: Narra la historia de dos hombres que luchan por la misma mujer, solo que uno tiene más poder y posibilidades, mientras que el otro es apenas un fracasado boxeador.

En mi experiencia personal, me resultó la historia más trillada en todo el trabajo de Stanley Kubrick. No sé hasta qué punto él se sintió a gusto con eso de que el protagonista se salga con la suya y alcance un final feliz.

No tiene coherencia, por ejemplo, que el jefe de los malvados tenga secuaces que son capaces de encargarse del trabajo sucio, pero al final tenga que ser él mismo quien resolviera en una especie de mal duelo final con el protagonista. Y dicho duelo por “la chica” está sobredimensionado, lo cual demuestra que la historia resulta bastante pobre, o que por lo menos se vio en la necesidad de llenar demasiados huecos.

Lo que sí se debe destacar es que ha mejorado notablemente el manejo de los recursos técnicos. Es evidente que aprende de sus errores y es capaz de utilizar con audacia todo lo que tiene a su disposición. Se nota que tenía la intención de experimentar con encuadres y escenarios concretos. Para cuando realiza este filme, ya asimiló casi del todo sus influencias.

Frase interesante: “Yo no lo sabía, pero ya estaba metido en un lío y no me importaba lo más mínimo”.

The Killing (1956) o cómo experimentar con la intriga

GÉNERO: Cine negro

SINOPSIS BÁSICA: Un expresidiario planea minuciosamente lo que él considera un atraco perfecto, eligiendo un hipódromo que ha observado por un buen tiempo. Pero en el camino se encontrará con dificultades que no había imaginado.

El primer punto a elogiar es, en definitiva, el guion. Su entramado narrativo merece un estudio por parte de estudiantes e interesados en cinematografía, además que los académicos deberían de tenerla en cuenta para el análisis estructural.

Eso nos lleva al segundo punto: una historia así de consistente, sumado al género en el que se encuentra circunscrita, solo puede presentarnos un derroche de intriga, muy elogiable para la época (y para la edad del director), de cuyos rescoldos del cine negro comercial, eso sí, no se pudo escapar Kubrick.

En todo caso, es un imperativo acotar que esta es la clase de película que nos asombra por el ingenio, porque todo está fríamente calculado, pero que hasta los imprevistos se suceden con tanta naturalidad, que lo fatal nos puede llegar a parecer como algo marcado a fuego en el orden natural de las cosas. Intriga de la buena.

No sabría distinguir si Kubrick cayó o no en la trampa de sojuzgar moralmente sus personajes, o si fue una forma de autocensura la resolución de la historia. O bien: a lo mejor quería dotar de un signo trágico el absurdo de tomar un camino arriesgado para tratar de resolver los “problemas de la vida”.

Frase interesante: “A menudo pienso que los gángsters y los artistas son iguales a los ojos de las masas. Se les admira y se les venera, pero siempre sienten un deseo de verlos caer cuando están en la cima de su gloria”.

Paths of Glory (1957), el mensaje trascendental y eso de pillarle el truco a la voz y al estilo

GÉNERO: Drama bélico

SINOPSIS BÁSICA: Un ataque del ejército fracasó, desmoralizando así a las tropas. Con tal de no reconocer los errores en dicho ataque suicida, un general hace creer que muchos se acobardaron, por lo que escogerá a tres soldados para fusilarlos frente a todos, como castigo ejemplar.

Kubrick desde sus primeros trabajos se mostró muy dueño de su estilo. Pero creo que es hasta esta película que él realmente dotó de una voz propia, de una propuesta que cualquier espectador puede identificar en verdad como un trabajo de este aclamado director.

Ahora bien, tal vez en su primer intento (Fear and Desire) quería presentarnos los vaivenes de la condición humana durante un conflicto bélico: ahora todo está en su lugar y lo hace efectivo. El juego de la vida militar se nos presenta desde un panorama quizá poco explorado hasta ese entonces. Estamos ante la primera genuina obra maestra de Kubrick.

La historia y los escenarios nos obligan a tomar distancia emocional, a recibir muy a nuestro pesar un escenario crudo y endurecido. Todo eso solo para quebrarnos con un final que nos obliga a poner en balanza dos aspectos humanos irreconciliables: la guerra y la vida misma, lo que entendemos como vida plena, vida de verdad, trastocada ahora por las ambigüedades de un conflicto.

La escena final con la mujer cantando posee un efecto de impresión que la convierte en la escena más conmovedora de toda la filmografía de Kubrick. Y aunque es un terrible spoiler el que acabo de hacer, es importante recalcar que solo viendo todo el filme se llega a comprender esta escena en toda su dimensión.

¿Y el aspecto técnico? No hay nada qué decir. Se nota que tiró la casa por la ventana. A partir de aquí, a nivel técnico, para Kubrick el fin justificará los medios.

Frase interesante: “El juicio contra estos hombres es una burla a la justicia humana. Señores de la Corte, declarar culpables a estos hombres sería un crimen que los perseguirá hasta el día de sus muertes. No puedo creer que el impulso más noble del hombre, su compasión por los demás, esté muerto en esta sala. Les ruego, pues, con humildad, que se apiaden de estos hombres”.

Spartacus (1960) como currículum y demostración de poder

GÉNERO: Épico / Péplum / Cine histórico

SINOPSIS BÁSICA: En una recreación del acontecimiento histórico conocido como Tercera Guerra Servil o Guerra de los Esclavos, el gladiador Espartaco lidera una rebelión contra el Imperio de Roma.

Para la existencia de este filme merecen más crédito Kirk Douglas y Dalton Trumbo, que deben tener su propia historia. Pero atendiendo al papel oportuno de Kubrick como director, al menos hay un par de detalles por agregar.

En su tiempo la novela de Howard Fast gozó de una inmensa popularidad. Además, el cine péplum estaba en su máximo apogeo. Con todas esas circunstancias a favor, Kubrick no desperdició su oportunidad y se tiró de cabeza con un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de los largometrajes más sorprendentes de su época, y en uno de los más elogiados de su género en la historia. Toda una demostración de poder y valía.

Pero además logró un equilibro entre su público, pasando de los académicos y buscadores del cine exquisito hacia un público más amplio, que supo apreciar todas sus audacias, y que desde entonces no le perderían la pista cuando apareciera una nueva producción con su firma.

Sin embargo, fue también una película polémica. Sufrió recortes y un par de censuras. Pero las actuaciones de Kirk Douglas y Laurence Olivier, sumado a un gran guion, crearon un hito en la historia del cine. Dos obras maestras al hilo.

Frase interesante: “Cuando un hombre libre muere, pierde el placer de la vida. El esclavo pierde el dolor de la vida. La muerte significa la libertad para el esclavo. Por eso no le teme a la muerte. Por eso ganaremos”.

Lolita (1962), símbolo de la terrible encrucijada del pecado

GÉNERO: Comedia negra / Drama

SINOPSIS BÁSICA: Un profesor de mediana edad contrae matrimonio con su casera, para así poder tener oportunidad de acercarse a la hija adolescente, por la que siente una incontrolable atracción.

Si con el anterior filme creó un poco de polémica, con este nadó en aguas peligrosas. Si la novela de Nabokov sufrió censura en muchas partes, con la película Kubrick estaba dispuesto a arriesgar demasiado.

En esta ocasión no se trataba de un espectáculo de grandes proporciones, pero trajo a la palestra un punto importante: ¿hasta dónde podemos llegar ante la debilidad del pecado y las consecuencias que arrastra consigo el vicio?

Mediante su adaptación libre de la historia de Nabokov, Kubrick nos demuestra la autodestrucción, la degradación moral, la impotencia de cuando despertamos de la ceguera que mantenemos con el velo de nuestras debilidades, independientemente del ejemplo polémico de la cuestión sexual. Y el personaje paga con creces las consecuencias de su obcecación.

Frase interesante: “Lo que me vuelve loco es la doble naturaleza de esta ninfa, de todas las ninfas, quizá: La mezcla que hay en mi Lolita de tierna, soñadora infantilidad, y una especie de vulgaridad inquietante. Sé que es una locura conservar este diario, pero me da una extraña emoción hacerlo”.

Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964) y la inusual forma de hacer comedia

GÉNERO: Comedia negra

SINOPSIS BÁSICA: Un general que está mal de la cabeza inicia una serie de movimientos que desencadenarán un conflicto de proporciones bíblicas. La burocracia y las salas de guerra darán un toque casi surrealista a la resolución del conflicto.

¿Stanley Kubrick haciendo comedia? Si en Lolita fue apenas perceptible, verlo en un filme de forma deliberada con su manejo del humor fue mi primera sorpresa. Y ver que se trataba de humor serio llevado hasta los límites de lo absurdo me resultó en una experiencia caótica: vienen a mi mente las palabras genial y escalofriante. Desconozco si la película escandalizó en su época o fue poco comprendida, aunque no me extrañaría.

No sé si es un filme que Stanley Kubrick apreciara personalmente, pero considero que dentro de su género es uno de los más grandes representantes: una película destinada a su respectivo top histórico. Así que puede considerarse su tercera obra maestra.

Se sabe que la película iba a ir en serio, pero pronto Stanley Kubrick descubrió la comicidad absurda del tema y modificó las premisas iniciales, creando así una de las obras maestras de la comedia negra. Y el importante papel de Peter Sellers sería uno de esos rasgos que le imprimiría el carácter para siempre.

No hay que olvidar que la culpa de la guerra la tiene la libido: Stanley Kubrick lo pensó como pesadilla cómica. Y es curioso cómo lo que Kubrick usó como motivo de humor lo convirtió en tema trascendente y digno de analizar con total seriedad en Eyes Wide Shut.

Frase interesante: “¡Caballeros, no pueden pelearse aquí! ¡Esta es la Sala de Guerra!”.

2001: A Space Odyssey (1968) como búsqueda de la trascendencia del simbolismo

GÉNERO: Ciencia ficción / Drama

SINOPSIS BÁSICA: En un futuro posible, en el año 2001, la humanidad se encuentra con un monolito no identificado, enterrado bajo la superficie lunar. Interpretando las señales y los indicios disponibles, se inicia una misión hacia Júpiter, con el supercomputador HAL 9000 acompañando a los tripulantes.

Es célebre el match cut realizado por Stanley Kubrick, que hasta ese momento fue la elipsis cinematográfica más extraordinaria de la historia del cine: el hueso que vuela de la criatura primitiva (llena de un éxtasis y sabedora de conocer algo que le ayudará a conquistar el mundo), para luego fusionarse con una nave espacial. Millones de años elididos pero simbolizando la historia de la humanidad. El triunfo del espacio, la expansión de los límites.

Esta es una película que de forma deliberaba abunda en silencios para imprimirle un dramatismo también poco explorado hasta entonces. Esto permitió que cada escena se nos antojara llena de simbolismos, que van desde lo nietzscheano hasta lo romántico —en ese sentido artístico y clásico que está pensando—, dejando una multiplicidad de lecturas que van desde el disfrute per se, hasta los razonamientos más sesudos de cualquier experto que quiera abordar el filme.

El mérito del monolito es que cualquier pregunta sobre su causa resulta imposible, por lo que aumenta su expresividad simbólica y poética. Además, Bowman renace como un embrión que es hijo de las estrellas, por lo que renace como un superhombre. Esto puede notarse incluso con el intencional arreglo musical de Así habló Zaratustra.

Los pocos diálogos, las largas escenas con el oportuno fondo musical, cuya mágica ejecución nos hace sentir que la música también es protagonista de la historia, dotan a las imágenes de un efecto surrealista inesperado, sumado a todos sus efectos especiales, dejándonos una multiplicidad de lecturas, una semiosis infinita. El director solo sugiere y no nos impone su juicio de forma directa, permitiendo que el derroche de imágenes nos obligue a interpretar, creando así lazos comunicativos que pueden considerarse como cine en estado puro. Cuarta gran obra maestra y de nuevo dos filmes al hilo.

Esta película ha dado lugar a sesudos estudios. ¿Qué podría agregar? Creo que nadie ha leído o traducido todos los comentarios y críticas existentes sobre este film. ¿Será eso un parámetro para determinar si esta es la gran obra maestra, la opus magnum del legendario director? En cuanto a ese excesivo interés por el público especializado, lo dejo al criterio de cada lector.

Frase interesante: “Ningún ordenador 9000 se ha equivocado, ni ha distorsionado información. Todos somos, bajo cualquier definición, infalibles e incapaces de cometer ningún error”.

A Clockwork Orange (1971) y la explicación del mundo

GÉNERO: Drama / Ciencia ficción / Comedia negra

SINOPSIS BÁSICA: En un futuro posible, de tipo distópico, un líder sádico de una pequeña pandilla es encarcelado, debido a una fechoría en la que todo salió mal. Para tratar de evadir la condena lo máximo posible, acepta formar parte de un experimento que en realidad no saldrá como estaba planeado.

¿Estará de más añadir que es una de las películas más discutidas de la historia y quizá uno de los mejores filmes jamás hechos?

Sin ser demasiado explícita (hay que decirlo: hay miles de películas más explícitas, gore o ultraviolentas), logró herir miles de susceptibilidades, además que desató un nivel de polémica y disgustos que haría que el propio Kubrick pidiera que dejaran de presentarla en Reino Unido, porque incluso recibió amenazas de muerte no solo él, sino también su familia.

Pero dejando por un momento de lado todo eso (además de la eterna discusión de cómo catalogar realmente la propuesta ideológica de este filme), su relato nos ofrece una interpretación audaz, una caricatura exagerada de cómo funcionan todas las aristas morales de nuestro mundo, los matices de nuestras diferentes apologías y condenaciones. La desproporción entre el infantilismo y la violencia solo nos demuestra que en nuestra forma más básica representamos un peligro, solo contenido por un aparente sentido común. Es cacofónico, pero hay que decirlo: quinta obra maestra y ahora tres al hilo.

La naranja mecánica es un discurso completo sobre la relación entre el poder, la estética y los medios. El método Ludovico transforma al Alex autor del crimen en un Alex espectador. Ahora bien, lo que para él, el pendenciero de otros tiempos, es una tortura, para quien contempla la película es el máximo placer: ser puramente ojos sin implicarse activamente, ser un mero observador sin despegarse lo más mínimo de la butaca. Nosotros somos como Alex, pero sin el tratamiento que físicamente nos haga arrepentirnos de ese pecado morboso. Y mientras no desarrollemos una futura empatía espiritual y cultural, siempre pasaremos de lo que ocurra al resto, mientras no afecte a nuestro yo.

Frase interesante: “No nos conciernen los motivos, la Ética de altura. Solo nos concierne la disminución del crimen. Hay tradiciones de libertad que defender. La libertad es todo. La gente común la dejará ir. Venderán la libertad por tranquilidad. Por eso deben ser llevados, dirigidos, empujados”.

Barry Lyndon (1975), el mejor ejercicio de estilo de la historia

GÉNERO: Drama / Cine de época o cine histórico

SINOPSIS BÁSICA: Un astuto joven es exiliado luego de ganar un duelo a una figura importante en su tierra. Al viajar por Europa vivirá toda clase de aventuras e incluso seducirá a una de las viudas más ricas de su época.

De todos es conocido que Barry Lyndon es una de las más grandes películas de época jamás realizadas. Exhaustiva hasta en aquellos detalles que deleitan a los cinéfilos más esnobistas e intelectuales, con iluminación natural y fotografía probablemente jamás vistas en aquel momento, además del vestuario y una serie de detalles técnicos que tomaría tiempo enumerar y reparar en ellos. Mérito absoluto si lo vemos así. Sin embargo, hay algo en la consistencia de la historia que hace que muchos la sientan distante, o al menos esa es la experiencia de buena parte de los espectadores.

Por otro lado, es sabido que Kubrick quiso filmar una película sobre la vida de Napoleón Bonaparte y que jamás lo logró, por múltiples circunstancias. También se sabe que el obsesivo director pretendía crear —según él— la mejor película de la historia jamás realizada. Leyó, viajó, se documentó hasta el hartazgo (su patrimonio bibliográfico sobre Napoleón tiene un valor extraordinario), y lo no hecho de Napoleón da para su propia historia, sobre tantas peripecias. La película no se dio, pero al menos algo quedó, y fue un ejercicio de estilo, quizá una de las mejores películas de época jamás realizadas: Barry Lyndon.

Los escenarios, los vestuarios, la música, la fotografía (por poco y cada fotograma, el uso de la luz natural, deja la impresión de que se trata de un derroche de color, de una larga sucesión de pinturas prerrafaelitas), la historia como muestra de toda una idiosincracia, de toda una cosmogonía: ¿no es suficiente rigor y catarsis para producir como consuelo, como ejercicio, una película de la que no se tenía certeza de si alguna vez la filmaría? Barry Lyndon es despecho puro. Pero ¡qué señor despecho!

Pero ¿por qué ejercicio de estilo? Me veo obligado a responder con otra pregunta: ¿y la novela de W. M. Thackeray? No, no se trata de si un director puede o no disponer de un material y realizar una adaptación libre. Stanley Kubrick, no sé hasta qué punto sin saberlo, lleva la historia a tal punto, a tal ritmo, que la sucesión de los acontecimientos va en detrimento del carácter de los personajes. A Barry Lyndon lo conocemos superficialmente y del resto apenas obtenemos un par de estampas. Y un narrador en off trata —sin éxito— de suplir todas las faltas. Y lo peor de ello es que me dio la impresión de que todo eso a Kubrick no le importó, porque los logros técnicos cubren de forma elogiable todas las faltas, logrando el aplauso del público especializado y de los amantes de lo visual. Toda una picardía. Pero en honor a la verdad: sexta obra maestra y ahora cuatro al hilo.

Frase interesante: “Bésame, hijo mío, porque nunca volveremos a vernos”.

The Shining (1980) y las sutilezas del destino

GÉNERO: Terror / Suspenso

SINOPSIS BÁSICA: Una familia decide hacerse cargo durante el duro invierno de un hotel de montaña. Una presencia maligna comenzará a influir en la psique del padre, mientras que el hijo despierta totalmente sus poderes psíquicos y es capaz de tener horrendas visiones del pasado y del futuro.

Es pertinente la pregunta sobre esta película: ¿Por qué funciona o no? Creo que el filme exige demasiado, o al menos para el espectador actual. Patea una delgada línea entre referencias claras y las que se sobreentienden solo si el espectador ha leído el libro de Stephen King.

No sé hasta qué punto el futuro sea injusto con este filme, ya que si bien la historia es efectiva, corre tan deprisa que se pierde carga dramática: no parece una sucesión natural y por momentos la trama está matemáticamente forzada, por encima de lo que los personajes nos pueden ofrecer. A pesar de eso, The Shining está llena de elementos enriquecedores de la trama, y las impresiones emocionales ocurren, lo cual en la experiencia del espectador es fundamental.

El don del niño puede interpretarse al principio como locura, aunque pronto tendremos que conformarnos con la extraña manifestación de su don, a través de una posible fuerza invisible. Ese don no es exclusivo. Además del niño, el filme brevemente nos muestra que otros personajes incluso lo tienen más desarrollado, incluidos aquellos que podemos considerar antagónicos. Lo que no se entiende es qué con eso, cuál es el objetivo, por qué los espíritus malvados quieren acabar con el niño. Es por eso que sin el libro, y sin un espectador que no ponga de su parte, en alguna medida es fácil perderse y no entender de qué va la cosa.

¿El filme es bueno? Sí, por muchos aspectos técnicos. Y no, porque hay vacíos que mutilan la comprensión global de la historia. Si el objetivo es lograr el efecto de intriga, un poco de terror y suspenso, la película entonces lo logra, aunque sería una sobrevaloración decir que con un gran mérito: en realidad todos esos efectos los hacen patentes con mayor efectividad otros filmes. La historia es consistente, pero el desarrollo de los personajes es pobre. Como la mayoría de trabajos de Stanley Kubrick, posee elementos que incluso influyeron en la cultura popular. Pero ¿eso es un mérito en sí mismo?

Frase interesante: “Querida, sol de mi vida, no voy a hacerte daño. ¡Solo voy a aplastarte los sesos!”.

Full Metal Jacket (1987), la tesis y el silencio

GÉNERO: Acción / Drama / Cine bélico

SINOPSIS BÁSICA: Un marine miembro del ejército de EE. UU., y participante en los medios de divulgación activos en la Guerra de Vietnam, es testigo de cómo va deshumanizando poco a poco a todos aquellos que están directamente involucrados en el conflicto.

Fácilmente podría pensarse que se trata de dos películas en una. Vuelve Stanley Kubrick a su papel de cronista, aunque en esta ocasión deja lo épico y adopta una postura más interiorista, que no intimista: quiere mostrarnos con mejor elaboración (como en Paths of Glory) los vaivenes de la vida militar.

Aunque esta historia es más cruel y despiadada que anteriores filmes del mismo género realizados por el director, hay algo de nostálgico en el tratamiento de los hechos. Es una paradoja extraña. A estas alturas ya no hay una postura fija, ni juzga la guerra como buena o mala: a la manera de Flaubert, la estampa nos es presentada a través de una extraña forma de vasos comunicantes, y está en el espectador juzgar moralmente o no los acontecimientos.

Mientras que en Paths of Glory de golpe se nos devuelve la fe en la humanidad, o al menos nos alumbra una pequeña llama de esperanza, con Full Metal Jacket solo nos resta endurecernos, e incluso nos queda un dejo de cinismo en medio de la nostalgia. El elemento de la locura está logrado con maestría, superado ahora el fracaso de Fear and Desire, en cuanto a la insuficiencia de elaboración en uno de los personajes. Aquí todos presentan una locura básica, y el personaje obeso llega al punto del colapso.

Es importante recalcar la pregunta: ¿Nos muestra aquí Stanley Kubrick la pérdida de la fe? Más allá del océano o dentro de nuestros mismos muros es lo mismo: comemos, vivimos bajo un techo (deplorable o no) y tenemos las mismas inquietudes hacia el mundo. Y sin embargo, al ser un soldado, al sentirme amenazado, al estar convencido de que el futuro de mi entorno está en peligro, mi respuesta es seguir hasta el final, defender a los míos, tener lealtad con mi causa. ¿Qué es lo que me convence a seguir a pesar del dolor ajeno? La creencia de que lo mío sobrepasa lo correcto o lo incorrecto: o son ellos o somos nosotros. El dilema moral es entonces una disonancia cognitiva y cualquiera puede venir y autojustificar su causa, su punto de vista.

Por otra parte, el filme fue casi un fracaso comercial. Y aunque a partir de ahí se dio un periodo de largo silencio (1975-1999), no puede probarse que se deba al fracaso económico de este filme. Lo cierto es que Stanley Kubrick tuvo muchos proyectos que no llevó a buen puerto, sobre todo porque pocos se arriesgaban a financiar sus utopías.

Frase interesante: “El arma más mortífera del mundo es un marine y su rifle. Es su instinto de matar Io que debe entrar en juego, si esperan sobrevivir en combate. Su rifle es solo un instrumento. Lo que mata es un corazón frío. Si su instinto de matar no es impecable y fuerte, titubearán en el momento de la verdad. No matarán, se convertirán en marines muertos. ¡Y entonces irán para un mundo de mierda! ¡Porque los marines no están autorizados a morir sin permiso! ¿Entienden eso, gusanos?”.

Eyes Wide Shut (1999), la suspicacia, la ceguera espiritual y el principio de negación plausible

GÉNERO: Drama con tintes eróticos

SINOPSIS BÁSICA: Un médico de la clase media neoyorquina, casado con una curadora de arte, descubre una sociedad secreta que le causa curiosidad y fascinación. Su camino a partir de entonces será de una odisea que no había imaginado.

Muy en el fondo a todos nos preocupa el qué dirán, la validación básica de los otros. Cuando ya no nos importa es porque hemos sopesado la posibilidad de sobrevivirse a pesar de y la imposibilidad de tenerlo todo bajo control: el menor daño es el desenfado ante la realidad. Pero solo el rico tiene el poder para ejercer cierto control sobre eso (incluido el uso de la fuerza y la intriga, de ser necesario), por lo que el qué dirán sí es una de sus preocupaciones constantes.

Es necesario destacar eso, porque en Eyes Wide Shut la Gran Casa resuelve de tajo y a nivel colectivo toda posibilidad de paranoia: las máscaras permiten mantener el anonimato para dar rienda suelta a los instintos con olímpica tranquilidad, dejando de lado en ese performance del pacto colectivo las precauciones básicas que la vida en sociedad nos impone.

Es curioso cómo Stanley Kubrick nos quiere poner en perspectiva algo que siempre ignoramos: somos polígamos en la mente, mientras mantenemos la monogamia física. Después de la fiesta Bill y Alice tienen intimidad, pero se nos sugiere el implícito de satisfacerse mutuamente mientras piensan en las personas que conocieron, con quienes jamás se acostarían por la carga moral y social de no poner en peligro jamás su matrimonio. De hecho, esto puede probarse cuando ambos consumen marihuana, la inhibición desaparece y entonces pueden sincerarse sobre los deseos egoístas mutuos, saliendo más afectado Bill.

De hecho, la infidelidad mental de Alice es lo que termina por empujar a Bill a todas las peripecias que darán forma a la historia. Ante la imposibilidad de vengarse nos sobrevendrá la lección moral, pero en esta ocasión no será de mano directa del argumento, sino del carácter del personaje, quien se siente impotente e incapaz de afrontar el mar de fango en el que se siente hundido.

Todos somos infieles, pero la mente es una zona de confort: ahí no le hacemos daño a nadie, y no hay por qué confesar todo lo que pensamos.

Visto así, esta película es un examen oscuro sobre la sexualidad humana. El sexo es una categoría de poder que solo afrontamos parcialmente a lo largo de nuestras vidas. Merece su propio sesudo análisis sobre qué significa el precio de la cama en nuestras vidas.

Los implícitos se convierten en el lenguaje semiótico de nuestro día a día, lo cual provoca, entre otras cosas, que activemos las alertas de nuestras suspicacias e interpretaciones, filtrando la verdad del cuerpo físico a través de nuestros mecanismos culturales, negando lo que no entendemos y aceptando con resignación lo que apenas comprendemos. Preferimos así el confort del principio de negación plausible.

En cuanto a lo técnico, aunque hay comentarios de supuestas afirmaciones de Stanley Kubrick, quien habría dicho: “Esta es mi mejor película”, suena más coherente lo explicado por Frederick Raphael en Eyes Wide Open. A memoir of Stanley Kubrick and Eyes Wide Shut, donde acota que el controversial director estaba pasando por una etapa anímica que poco a poco lo estaba empujando a cierto nivel de conformismo (algo impensable a lo largo de su vida y por parte de todos sus allegados y conocidos). Solo bajo estas circunstancias es que él, en ese constante tira y encoge del trabajo en equipo, fue que debió acceder en muchas cosas que antes habría sido imposible.

Frase interesante: “Uno de los encantos del matrimonio es que hace del engaño una necesidad por ambas partes”.

* * *

Aunque se habla poco de este aspecto en el estilo de Stanley Kubrick, él se impuso una búsqueda particular del deber ser de la interpretación de personajes, con los actores que participaban en sus filmes. De alguna manera quería impedir la excesiva teatralidad que por momentos permeó en gran manera el cine de su época, y que de hecho también ocurrió en sus primeros filmes. Sin embargo, provocó un extraño efecto entre la búsqueda de la inalcanzable e imposible naturalidad absoluta y la actuación verosímil.

Eso hace que —según quien juzgue las representaciones de sus personajes— por momentos se sientan distantes, y sumado al trabajo de guion, que deje en el espectador la sensación de estar viendo el análisis de unos sujetos encarcelados, pero que en realidad muestran las aristas más humanas de cómo nosotros mismos estamos atrapados en la prisión de nuestras monótonas vidas.

Además, como se mencionó al principio, aunque a Stanley Kubrick por lo general se le acusa de frío y distante, en realidad en sus filmes podemos ver una cantidad de contrastes que solo enriquecen nuestra visión de la condición humana.

Vemos historias sobre seres devastados en lo emocional, psicológico, espiritual y físico, o que se convierten en un algo producto de la guerra, y al mismo tiempo vemos cómo en distintas situaciones toda la dureza se quiebra a través del amor, o a través de algún recordatorio sobre el rescoldo de humanidad que les queda. En Paths Of Glory un grupo de soldados babea por una mujer, pero lloran al oírla cantar. Barry Lyndon pasa por todas las peripecias del mundo, pero llora como un niño al escuchar las últimas palabras de su tío. Y podrían ponerse más ejemplos.

Todos los personajes de Stanley Kubrick, incluso en medio de la fatalidad, pasan por un proceso de redención, por una especie de tabula rasa, que nos hace pensar que solo aquel que ha experimentado la caída hacia el abismo conoce la verdadera misericordia, y que a veces son más afortunados los que mueren que quienes sobreviven, pero que en verdad vernos al espejo y reconocer nuestra capacidad para la muerte, el miedo y la destrucción, es el primer paso para experimentar el poder de una nueva realización, una que pase por nuestra redención individual: más agradece quien más perdón ha recibido, y más se agradece mientras mayor es la carga que quitan.

Stanley Kubrick es un hombre que caminó por el sendero de la gloria. La historia lo ha salvado y le ha dado un lugar, no sin cierta incomodidad de algunos sectores de la crítica del arte y cinematográfica. Lo cierto es que su más grande lección es que la realidad es implacable, y a veces lo que nos salva de nosotros mismos es el estoicismo de sobreponernos, o también evadirnos. El mundo de Stanley Kubrick se nos muestra caótico y sin timón: y la realidad es así de cruel también. Pero para sobrevivirnos no solo necesitamos de toda la parafernalia y entretenimiento que nos hemos inventado: también necesitamos productos como los de este hombre, para no olvidar lo maliciosa que puede resultar nuestra naturaleza.

VoxBox.-

Ver, oír y callar: el mediático regreso de un agresor sexual

Agresor sexual. VoxBox.

Opinión.- El titular de esta nota no se refiere al dicho usado por pandilleros en sus territorios, para evitar que sus vecinos denuncien sus delitos: no. Es la actitud con la que el Estado y los medios de comunicación salvadoreños pretenden que la sociedad tome el tema de agresores y violadores sexuales.

El lunes pasado, Max González, conocido como Gordo Max, regresó a los micrófonos de Vox FM, una de las radioemisoras más populares de El Salvador. Hace un año, esta revista les contó por qué estaba detenido: así es, se le acusaba de pagar por tener sexo con menores de edad.

Ayer alguien me preguntaba qué opinaba sobre el hecho de su regreso a la vida pública. Fui clara y sencilla: no estoy de acuerdo. Por supuesto, la mala gente soy yo, porque al pobre hombre no se le encontró culpable y tiene derecho de rehacer su vida. ¡Qué tonta fui!

Vamos en orden.

Lo primero que quiero recordarles es que a este hombre no se le encontró inocente del delito que se le acusaba, sino que él fue sobreseído porque la fiscalía no fue capaz de plantear un buen caso. Una víctima fue desaparecida y nadie sabe de ella, seguramente está muerta, como tantos desaparecidos en este país. Ahora bien, si usted es un poco pensante, y está claro que el sistema judicial es corrupto, debe estar consciente también que el dinero y el ser un personaje público pesan. Junto a Max González también fueron arrestados otros tres hombres, entre ellos uno de apellido Regalado, uno de los grandes financistas del partido de ultraderecha ARENA (Alianza Republicana Nacionalista).

El hecho de que Max González regrese a una radioemisora, luego de salir de prisión, es una clara afrenta. Los medios y el sistema judicial nos lo dicen claro: vean, oigan y cállense, acá podemos hacer lo que nos pegue la gana. Acá, cualquiera puede cometer un delito, ejercer violencia y no pasa nada, acá hay impunidad.

¿Todo por qué? Porque la justicia nunca va a dar importancia al testimonio de una menor de edad que fue prostituida desde los 13 años, que fue infectada de Papiloma Humano y que tuvo hijos que no supo a ciencia cierta quién fue el padre, de cualquiera de los 30 hombres que atendía a diario. Lo que importa es que estos pobres hombres que no fueron vencidos en juicio sigan con sus vidas. Pobrecitos.

La radioestación no solo ha dado empleo a un predador sexual que no ocultaba sus gustos previo a su captura, sino que además piensa que son tan importantes que su audiencia no bajará, que no se verán afectados, y que además, un periódico nacional debe hacer un reportaje del regreso triunfal del pobre hombre que ha atravesado una prueba de dios.

Quisiera saber si alguno de sus colegas, mujeres, sobre todo, dejarían a sus hijas al cuido de un hombre como estos que han superado la prueba divina.

La persona que me preguntó mi opinión sobre este caso me dijo también que le parecía injusto que se le juzgue en redes sociales. Podrías decirme, amigo mío, ¿dónde podemos protestar de manera que no se te incomode? Verás, en los juzgados no se puede. No se ha podido y tristemente al parecer nunca se podrá.

Siendo racional, creo que el Estado le debe mucho aún a las víctimas de agresión y violencia sexual. En países desarrollados, las personas que son sospechosas o acusadas de este tipo de delitos quedan registradas: deben informar su lugar de residencia y sus trabajos no pueden estar ligados a cargos o figuras públicas, como tampoco dedicarse a carreras relacionadas con menores de edad.

Acá no: regresan a la radio, a contestar los mensajes de WhatsApp que envían menores de edad.

VoxBox.-

Así viví la celebración del Niñopa en Xochimilco

Niñopa. VoxBox.

Opinión.- En mis dos años de estar en la CDMX, había escuchado hablar en muchas ocasiones del Niñopa: una imagen del Niño Jesús venerada en el barrio mágico de Xochimilco.

Es considerada una de las imágenes de culto más antiguas de América Latina. El Niñopa no tiene un templo, sino que se encuentra bajo la custodia rotativa de las familias de los barrios de Xochimilco, que fungen como sus mayordomos. Este ciclo comenzó apenas en el siglo XIX. Por la magnitud de sus festividades, el Niñopa es el centro de la vida religiosa de los barrios históricos de Xochimilco.

El origen de su nombre, según la etimología popular, debe entenderse como Niño del Pueblo, donde el “pa” es el apoco de la palabra pueblo.

Los evangelizadores españoles utilizaron la imagen del niñopa para representar las Posadas y la Nochebuena, para que de este modo la comunidad comprendiera cómo fue la Natividad de Jesús, y posteriormente su vida y obra. Luego de un tiempo, su custodia pasó a manos de los caciques de Xochimilco y los posteriores encomenderos españoles.

Un breve recorrido por la casa de Frida Kahlo

El 2 de febrero me dirigí temprano al barrio de Tacubaya, donde hacen una celebración a la Virgen de Candelaria, ya que es su día. Luego un amigo me invitó a ir a Xochimilco, y para sorpresa de ambos, ese día era el cambio de mayordomía del Niñopa. Fue así como pude disfrutar por un momento de esta celebración. La ceremonia iba acompañada de “chinelos”, que son unos danzantes de Tlayacapan, Morelos, los cuales tienen su origen etimológico en el idioma náhuatl, y significa algo así como “el que mueve bien los pies y la cadera”.

Cada año permiten fotografiar al Niñopa, sin flash, y venerarlo mediante besos o tocar su vestimenta, ya que se trata de la figura que data de 1575, y es restaurada para su preservación.

La celebración del Niñopa

La celebración comienza con una misa al mediodía, en la parroquia de San Bernardino de Siena, en la que un nuevo residente se convierte en mayordomo.

Ser “mayordomo” consiste en darle entrada a todo aquel que quiera visitar al Niñopa, y ofrecerle una comidita (lo que significa ser el anfitrión de más de mil personas en los 365 días que dura el honor, pero también una retribución de paz, armonía, felicidad y abundancia para su familia).

En el lugar de residencia de los próximos 365 días, el santo debe de disponer de espacio para recibir flores, juguetes, pompones, etc.

Fue una tradición que me dio mucho gusto conocer. Por supuesto, pude ver la imagen del Niñopa: mide 51 centímetros de largo y pesa 598 gramos sin vestir, con ojos de vidrio y pestañas naturales, tiene el brazo derecho en alto, como bendiciendo, el izquierdo con la palma de la mano extendida en actitud dadora, y las piernas están ligeramente flexionadas.

Gracias a una muestra milimétrica extraída de un orificio que la imagen tiene desde su origen en la parte trasera, se sabe que fue hecha de madera de colorín (tzompantli), árbol de la familia de las leguminosas que se encuentra en el Distrito Federal y en los estados de México, Michoacán, Guerrero, Morelos, Puebla y Veracruz.

Así que después de pasar tan agradable Día de la Candelaria (me recordé de una imagen muy venerada, de plata, en el pueblo de Chiantla en Guatemala, muy cerca de la frontera con Chiapas) pude disfrutar de una nueva tradición de la cual me siento orgulloso de haber vivido.

VoxBox.-

“The Shape of Water”: El cuento de hadas para adultos

The Shape of Water. VoxBox.

Cine.- La película The Shape of Water es la cinta más reciente de Guillermo Del Toro, posiblemente una de las que reafirmara más su legado como uno de los directores contemporáneos de “fantasía” más influyentes, siendo esta cinta (quizás después del Laberinto del Fauno) una de la más notables de su filmografía, tras la cantidad de nominaciones, premios importantes y elogios que ha recibido, tanto de la crítica como del público. Contrastando y reivindicando el fracaso crítico y comercial de su propuesta anterior, Crimson Peak.

Una premisa que en un principio podría sonar tan ridícula como: “¿Qué pasaría si el monstruo de la laguna negra se enamorara de una humana?”, Del Toro la hace verosímil, gracias sobre todo a su sensibilidad y a los elementos inherentes en su propia estética. Un resultado de su particular obsesión por la fantasía, de la que jamás ha rehuido en los 25 años que lleva haciendo cine.

¿De qué trata The Shape of Water?

La historia se ambienta a principios de los años sesenta en Norteamérica, en plena Guerra Fría. Una mujer muda que trabaja en el área de mantenimiento llamada Elisa trabaja en un laboratorio científico gubernamental secreto, y un día observa cómo llega a la instalación una criatura acuática humanoide proveniente de Sudamérica, con la que Elisa termina formando un fuerte vínculo y una conexión emocional.

Es bajo este punto en que se transgreden los convencionalismos de las historias de terror y el cine de Serie B que tanto fascinaba a Del Toro de niño. La criatura no es la amenaza, sino un ente protagónico. Un ser extraordinario que a pesar de su aspecto intimidante, podría decirse que al final busca lo mismo que otros seres humanos: Ser libre, sentirse amado y compartir sus experiencias con alguien que lo merezca.

¿Qué es lo que expone The Shape of Water?

No es casual que se escoja una ambientación como los años sesenta. Constantemente se contrasta la ingenuidad de la época, con su idealista deseo de “vivir el futuro” y exaltar el “sueño americano”. Pero al mismo tiempo se hacen presentes los peores actos del subdesarrollo, como lo es la marginalización de aquellos que no entendemos y son diferentes.

Todos los personajes “buenos” son marginados por una u otra razón. Tenemos un científico expatriado, cuya propia identidad se diluye en una red espionaje gubernamental, la mejor amiga de Elisa en el trabajo es una mujer negra poco valorada por su pareja sentimental, y el vecino de Elisa resulta ser un artista despedido de una agencia de publicidad y que se le ve siendo rechazado públicamente por su orientación sexual.

Pero que el contexto sea el pasado, no quiere decir que estos prejuicios no puedan extrapolarse a la actualidad. No es una excusa o una salida fácil del guion para exponer los defectos del pasado, sino una reafirmación de los mismos prejuicios que todavía evidenciamos el día de hoy. Una manera de evaluar nuestros propios problemas como sociedad, viéndolos desde una perspectiva ajena.

La propia Elisa (Sally Hawkins), siendo una mujer discapacitada, no representa la protagonista de belleza exuberante e idealizada de Hollywood, sino más bien una persona corriente, que guarda una belleza oculta. “La princesa sin voz”. Un personaje que podría parecer cotidiano, pero que trasciende gracias al lazo que se forma entre ella y la criatura, hasta llegar a transformarse en una heroína de fuertes convicciones.

Aun así se ve cómo es denigrada, siendo clave una de las escenas donde es víctima de acoso sexual por parte del jefe de seguridad, interpretado por Michael Shannon, y que justamente se podría autoconsiderar el héroe de la cinta, es quien representa la visión idealizada del hombre blanco exitoso y jefe de familia norteamericana promedio, sin darse cuenta cómo sus acciones lo vuelven incluso más inhumano que la propia criatura que termina odiando.

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¿Es una película tan perfecta como todos dicen que es?

La película ciertamente tiene un atractivo que la hace especial y bastante accesible para cualquiera tipo de audiencia, por la forma en cómo se solapan los géneros de fantasía comercial y el relato costumbrista. Pero personalmente concibo una cierta inocencia e ingenuidad en su trama, que la hace quizás demasiado simplista, aun cuando atina en todos sus otros puntos: dirección, arte, fotografía, guion y todo lo demás.

Está plagada de momentos y personajes que se sienten obvios o al menos ya transitados por otros géneros. El antagonista resulta sumamente caricaturesco. Aunque es genuinamente aborrecible, también carece de matices o profundidad en sus acciones. Mientras que el personaje de Octavia Spencer es un refrito directo de todas sus otras interpretaciones nominadas a los premios de la Academia.

Aunque es destacable y muy admirable el mensaje que transmite, de cómo el amor puede venir desde los lugares menos esperados, la conexión que entabla Elisa con la criatura, aunque sea realista y la vamos aceptando con normalidad, no se le hace tanto énfasis, o al menos no con las suficientes interacciones en su etapa inicial, como para entender el verdadero vínculo que guardan.

Al principio sientes que es más un capricho o una fascinación por parte de Elisa hacia lo desconocido. Por mi parte, este no hubiera sido un elemento creíble, hasta que ocurre el discurso particularmente hermoso que se hace en lenguaje de señas, donde Elisa expresa lo difícil que es encontrar alguien que te vea tal y como eres, teniendo una discapacidad física como la de ella.

¿Por qué es recomendable ver The Shape of Water?

La película resulta destacable, siendo un muy atractivo homenaje y reinvención de los cuentos de hadas desde una perspectiva moderna. Se atreve a explorar elementos como la sexualidad, en una trama que en un principio podría considerarse infantil. Pero no deja de ser en principio una historia de amor adulta, que por el contrario esta vez no rehúye de explorar elementos como la sexualidad.

Está llena de momentos en que se hace un constante homenaje al cine y la propiedad casi mágica que tiene sobre nosotros. Desde referencias a musicales, películas bíblicas, y por supuesto, resulta inevitable no hacer una comparación con el cuento clásico francés de La Bella y la Bestia, solo que esta versión se asemeja de manera más directa a la adaptación cinematográfica de Jean Cocteau.

La propia incapacidad de hablar de la protagonista la vuelve un personaje interesante, más empático y crea la oportunidad perfecta para explorar el potencial de la narración visual, desde un punto de vista mucho más emotivo.

Del Toro ha demostrado ser un director lo suficientemente capaz para deambular entre el cine de autor y el espectáculo comercial. Todas sus historias van muy en línea con su propio universo cinematográfico sin perder nunca su esencia; sin embargo, aquí se logra ver un crecimiento como realizador. Capaz de contar las mismas historias de ficción a las que estábamos acostumbrados, pero en contextos diferentes y reinventando los géneros más acorde con su propia personalidad y estilo.

VoxBox.-

A más de medio siglo de la tragedia: El Día que la Música Murió

Opinión.- Un 3 de febrero de 1959 se estrelló en un campo de maíz un monoplano Beechcraft Bonanza B35, en el que iban a bordo Buddy Holly, Ritchie Valens, Jiles Perry Richardson, más conocido como The Big Bopper, y el piloto inexperto Roger Peterson. Dicho evento llegó a ser conocido como El Día que la Música Murió.

Mientras realizaban su gira Winter Dance Party, en la que además de los tres artistas fallecidos acompañaban otros músicos, viajando por diferentes partes de EE. UU., realizando grandes recorridos bajo condiciones adversas, en un viejo autobús que por las condiciones climáticas afectaron a todos, padeciendo gripe algunos, e incluso otros llegando al punto de congelamiento, según la poca resistencia al frío que cada persona tuviera. Para tratar de minimizar las dificultades que estaban padeciendo, Holly decide rentar una avioneta para llegar más rápido a su próximo evento de la gira, que en ese momento era Moorhead, Minnesota.

Los tres músicos tomaron el vuelo a las 12:55 a. m., después de una presentación, el cual alcanzó una altitud 914.4 m y que debido a las probables malas lecturas del piloto realizó una maniobra controlada, que por culpa de la oscuridad los llevó a chocar directo contra tierra, falleciendo todos instantáneamente.

En rigor, esta tragedia no se diferencia de ningún turbio acontecimiento humano: nuestras pérdidas, en general, siempre nos duelen. Pero en lo fundamental, esta tragedia se enmarca en aquellas que nos dejan una extraña desolación, ese dolor extraño cuando lo ajeno nos afecta. Nos invade ese pensamiento de: “¡Qué lástima! Estaban tan jóvenes, tenían tanto por dar…”. Y a esto se suma esa sensación de pérdida en lo cotidiano: su música se metía en la privacidad de esos hogares, en la pista de baile de quienes se alegraban con sus ritmos, en el día a día de los vaivenes y circunstancias de toda clase.

Y entonces sentimos que quien se murió se llevó algo de nosotros. La muerte del famoso, del artista, del sujeto admirado, nos recuerda nuestra propia fragilidad, nuestra inevitable condición de ser-para-la-muerte. Y entonces recordar estas tragedias no dejan de lanzarnos a la contemplación, a la detención del segundo para reflexionar apropiadamente sobre cualquier eventualidad que esté ocurriendo en nuestras vidas.

A pesar de eso, gracias a la era de la sobreinformación, vivimos en tiempos en que el dolor nos dura unos días (también dependiendo del personaje) y luego pasamos página, como si nada, banalizando en cierto modo la muerte, la tragedia, como si solo asumiéramos que un día ocurrirá de todos modos, y ya. En esos tiempos la gente podía pasar recordando hasta por años, o al menos podía permanecer por mucho tiempo como tema de conversación: no olvidemos cómo murió cierta inocencia en el inconsciente colectivo estadounidense, por todos los magnicidios ocurridos en la década de los sesenta. Y cómo no, para ellos en aquellos tiempos era normal seguir sintiendo ese extraño saudade, por todo lo perdido.

Buddy Holly

Charles Hardin Holley, mejor conocido por su nombre artístico Buddy Holly, fue uno de los más grandes talentos de su generación e influencia de futuras estrellas, y tenía apenas 22 años cuando ocurrió la tragedia. Y aunque la muerte lo alcanzó a tan temprana edad, contaba con 5 años de trayectoria y tres álbumes que ahora se consideran una de las grandes y decisivas innovaciones del rock and roll.

Conoció a Elvis Presley e incluso fue telonero en algunos de sus conciertos. Tocaba varios instrumentos y era dueño de un carisma sin igual. Bandas como The Beatles (quienes se nombraron así porque Holly perteneció a la banda The Crickets —“Los grillos”—), The Rolling Stones (que hasta versionaron algunas de sus canciones), The Kinks, The Who, The Animals, The Proclaimers, The Hollies (clara alusión a Holly), The Clash, Blondie, Weezer, e incluso Radiohead, profesan abiertamente admiración por su música y su figura. De igual manera un gran número de solitas, entre los que destacan Elvis Costello, Bob Dylan y Don McLean, siendo este último quien dedicara una canción a la tragedia ocurrida el 3 de febrero de 1959, mundializando el nombre y el evento para muchas generaciones.

Caso muy particular el de The Beatles, ya que Harrison aprendió a tocar guitarra con la música de Holly y John Lennon trató de tener su mismo carisma en el escenario. Por su parte, en la actualidad Paul McCartney es tan fan, que es propietario de los derechos del catálogo completo de sus canciones.

Todo eso sin contar que dejó una profunda huella en la cultura y música popular anglosajona. En particular, Bob Dylan mencionó en su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura 2016:

Si tuviera que volver al amanecer de todo, creo que tendría que empezar con Buddy Holly. Buddy murió cuando yo tenía 18 años y él 22. Desde el momento en que lo escuché por primera vez, me sentí identificado. Sentí casi que era como un hermano mayor. Hasta pensé que me parecía a él. Buddy tocaba la música que me apasionaba —la música con la que crecí: country western, rock ‘n’ roll y rhythm & blues—. Tres hebras separadas de la música que entrelazó y fundió en un género. Una marca. Y Buddy escribía canciones, canciones que tenían bellas melodías y versos imaginativos. Y cantaba muy bien, cantaba con distintas voces. Él era el arquetipo. Todo lo que yo no era y quería ser. Lo vi sólo una vez, unos días antes de su muerte. Tuve que viajar 100 millas para verlo actuar y no me decepcionó. Era poderoso y electrizante, y tenía una presencia imponente. Yo estaba a solo seis pies de distancia. Estaba hipnotizado. Le miré la cara, las manos, la forma en que marcaba el ritmo con el pie, sus grandes gafas negras, los ojos detrás de las gafas, la forma en que sostenía su guitarra, su postura, su traje elegante. Todo él. Aparentaba más de 22 años. Algo en él parecía permanente, y me llenó de convicción. Entonces, de repente, sucedió lo más extraño. Me miró directamente a los ojos y me transmitió algo. Algo que no sé lo que era. Y sentí escalofríos.

Entró al Salón de la Fama del Rock and Roll en 1986. Su estilo desenfadado, alegre, ameno e inocente se convertiría en un modo de vivir, en una de las actitudes básicas de los rockstars de aquellas décadas.

La música de Holly fue capaz en su momento de borrar las diferencias raciales, como puede comprobarse con los conciertos que ofreció al público afrodescendiente y su amistad con artista de la talla de Chuck Berry y Little Richard. Por otra parte, en este comercial-homenaje de VH1 podemos ver a algunas de las estrellas más legendarias de la música en las últimas décadas: está de más decir que la canción de fondo es de Holly.

Por si tiene interés en ella, la canción se titula True Love Ways. Por otro lado, a pesar del inmenso éxito que tenía con su banda y como solista, lo cierto es que Holly estaba ahogado en deudas y necesitaba realizar más conciertos para estar un poco más solvente.  Su decisión de volar en la avioneta se basó en el mal clima, las malas condiciones de viajar en un autobús que los estaba matando de frío, y además tratar de contribuir al bienestar del resto de acompañantes en el vuelo, quienes se encontraban mal de salud, precisamente por el mal clima.

Ritchie Valens

Célebre a nivel mundial por interpretar La Bamba, aunque también tiene a su espalda otros éxitos. Este joven talento estaba a unos meses de cumplir apenas 18 años. Aquel zurdo que dominaría la versión diestra de la guitarra, debido a su persistencia y amor por la música, tendría una carrera meteórica de apenas 8 meses. Sin embargo, fue tiempo suficiente para dejar su huella en el rock and roll.

La historia suele ser un poco injusta y nos muestra a un Valens que quizá estaba desesperado por la fama o por salir adelante económicamente. Pero lo cierto es que el artista no vivía tanto de su fama, como sí ocurre con la mayoría de casos en la actualidad, al menos si comparamos los niveles de fama.

Lo que sí parece una realidad es que le restó importancia a todos los errores logísticos que ocurrieron durante la gira. Al ser alguien que provenía de una vida difícil, las condiciones adversas le podían parecer una cosa que por fuerza tenía que pasar.

Por otra parte, la suerte puede llegar a ser una cosa macabra, ya que su lugar en esa avioneta lo ganó en un duelo a cara o cruz, con el músico Tommy Allsup.

En un tiempo en que de verdad no era tan frecuente que un música latino destacara a nivel internacional entre el público anglosajón o europeo, Ritchie Valens se marchó dejando una de las carreras truncadas que más se lamentan en la historia de la música, a nivel mundial. Su influencia en Latinoamérica se capitalizaría durante los años sesenta, y es innegable que hasta el día de hoy se le asocia de inmediato con el rock and roll y con su época.

The Big Bopper

Era el mayor de todos los que iban a bordo de la avioneta. Murió con 28 años de edad. Como gran conocedor del gusto musical de su audiencia, The Big Bopper tenía el récord de haber transmitido sin parar casi 2,000 canciones durante seis días seguidos. Ritmos y géneros no le eran ajenos, por lo que en sus ratos libres se dedicó a escribir sus propias canciones.

Cuando se animó a cantar su propio material, no sabía que uno de sus éxitos se convertiría en una de las canciones más escuchadas de 1958. En su tiempo le llovieron muchas ofertas, pero aceptaría ir de gira con Holly, Valens y otros artistas. Nadie sabe lo que le depara el mañana.

De las tres celebridades que fallecieron, quizá la historia ha sido más injusta con The Big Bopper. Sin embargo, su sencillo marcó la cultura adolescente de principios de los sesenta, e incluso pasó un par de décadas más sonando en bailes escolares de aquellas generaciones aficionadas a la pista de baile.

Roger Peterson

El desafortunado piloto tenía apenas 22 años. Aunque la historia cataloga a Roger como piloto inexperto, lo cierto es que un mal tiempo puede pasarle factura hasta al más experimentado. Ahora bien, no se puede negar que lo más probable es que hizo una mala lectura al momento de estar pilotando, por lo que la probabilidad de la tragedia fue prácticamente del 100 %.

Es muy probable que estuviera consciente de los riesgos y dificultades de volar en esas condiciones, pero aceptó a petición de Holly porque, como suele ocurrir en estos casos, consideró todo bajo control, y creyó en las circunstancias y la urgencia de la situación. Se considera ahora que hizo una mala lectura durante el vuelo, y que la total oscuridad fue el sello letal que marcaría el destino de todos.

El hubiera y los azares del tiempo

Es imposible saber con certeza absoluta qué hubiera sido de la carrera de estos tres músicos, de no haber fallecido en ese fatal accidente. No sabemos si ahora serían menos recordados, o si por el contrario nos esperaba conocer tremendas carreras brillantes, cuyos éxitos hubieran llegado de forma entrañable a más generaciones. Y aunque suene exagerado, tampoco sabemos en qué hubiera mutado el rock and roll, o qué dirección habrían tomado otras figuras que trataron de hacerse un lugar en la industria musical.

Una visión interesante es la que nos presenta Don McLean con su canción American Pie, con la cual muchos fans (incluido el autor del video que comparto a continuación) se prestaron a las más variadas interpretaciones, incluido los supuestos mensajes ocultos que nos dejó en cantautor estadounidense. Por sobre todas las cosas, eso sí, la canción evidencia la profunda admiración que sintió McLean por las tres superestrellas de finales de los cincuenta.

Pero antes de la canción de McLean, en el mismo año de 1959 apareció la canción Three Stars, del cantautor Eddie Cochran, quien también fallecería un año después, solo que en esta ocasión en un terrible accidente automovilístico.

Por otra parte, después del accidente con el enlace fatal, se disparó las ventas de álbumes de estos tres artistas, sobre todo de Buddy Holly. Probablemente con esta tragedia la industria musical terminó por comprobar que el comercio con la muerte trae grandes réditos.

Además, lo acontecido en esta fatalidad hizo reflexionar a representantes, artistas y demás interesados en la industria musical, para que crearan mejores condiciones para realizar giras y no dejar tan al azar detalles logísticos tan importantes como el transporte y la estadía en cada ciudad, entre otros aspectos. Naturalmente las bandas sin mayores recursos siempre se lanzan a azar por puro amor a su arte o por intereses en desarrollarse en el medio, pero lo cierto es que se crearon y mejoraron estándares.

A lo mejor para usted, estimado lector, el apelativo del Día que la Música Murió le parezca demasiado exagerado, ya que contamos con un tradición rica en este mundo, además de estrellas que llenan una constelación con todos lo gustos posibles. Pero quiero que piense por un momento: el rock and roll comenzaba a tomar fuerza a nivel mundial como género, además que estas jóvenes promesas nos cantaban de amores, ingenuidades, esperanzas, ilusiones de toda clase, que en ese momento marcaron a más personas de quienes ahora podamos dar cuenta. Su muerte hizo sentir vulnerables y frágiles a millones de jóvenes que disfrutaban el mundo a su manera. Los años que siguieron trajeron cambios sustanciales en los ritmos y las letras, e incluso en su momento se pensó que el rock and roll había muerto, cuando en realidad solo había mutado, quizá evolucionado.

Pero todo comenzó cuando el mundo presenció esta pérdida, que con ella se llevó el espectáculo de la insalvable juventud.

VoxBox.-