Cultura

Daniel Hernández-Salazar: de desnudos y memoria histórica

Daniel Hernández-Salazar. VoxBox.

Cultura.- La desnudez siempre ha sido un tema de choque, un elemento proscrito por las buenas costumbres y la moral laxa: se trata de un asunto de alcobas, de intimidades que rozan la vergüenza. ¿Qué sucede cuando tomamos esa desnudez y la convertimos en un asunto social, identitario? A no ser que se trate de un anuncio comercial, escenas eróticas en televisión abierta, o, ya de plano, en el porno, difícilmente la concebimos como un elemento de reivindicaciones sociales, de recuperación de la memoria histórica o de rechazo a las convenciones conservadoras.

“Desnuda eres tan simple como una de tus manos” escribió Neruda; “Vestime de amor/que estoy desnuda”, aseguraba Gioconda Belli. “Desnúdate y alteremos juntos el estatus quo”, parece decirnos Daniel Hernández-Salazar, que ya lleva un par de años con un proyecto que tiene mucho que ver con todo esto.

Pero no nos adelantemos.

Daniel Hernández-Salazar: documentar lo que nos duele

Daniel Hernández-Salazar es guatemalteco, nació en 1956, y sobre sus espaldas lleva un abultado equipaje de trabajo: 30 exposiciones individuales y más de 40 colectivas en Norte, Centro y Sur América, Europa, Japón y Corea, libros antológicos, reconocimientos mundiales, exposiciones permanentes y una larguísima lista más.

Y, sin embargo, lo más importante de Daniel no son sus reconocimientos sino su trabajo per se: en los ochenta documentó el genocidio de su natal Guatemala para agencias como AFP, Reuters y AP. Su experticia con la cámara ha estado al servicio siempre de la lucha por los Derechos Humanos. Hernández-Salazar pertenece a esa generación de profesionales (junto a Luis Galdámez y don Chico Campos, por mencionar algunos ejemplos cercanos) a los que les tocó documentar lo que nos duele, lo que a nadie le gusta ver: la guerra y sus dolorosos alrededores. Las consecuencias físicas de un ambiente de permanente violencia.

Ahora (convertido en fotógrafo independiente) sus prioridades siguen imperturbables: los retratos, los desnudos y la memoria histórica.

San Salvador Se Re(v)bela

Daniel Hernández-Salazar está trabajando, en los últimos años, en un proyecto fotográfico llamado Se re(v)bela. Lo llevó a cabo primero en ciudad de Guatemala (2016) y luego en Quetzaltenango (2017).

Este 2018 lo realizará en San Salvador. Pero no es la primera vez que presenta algo aquí. En 1998 presentó una exposición sobre otro de sus grandes temas: Memoria Histórica. En aquella ocasión se presentó en la Sala Nacional de exposiciones, en el Parque Cuscatlán.

La idea de Se re(v)bela es incendiaria por donde se le mire: elimina la barrera entre lo que convencionalmente se conoce como desnudo artístico y la idealización de cierto tipo de cuerpos, convocando a sus modelos sin otro tipo de requisito que no sea el que impone el pudor de cada uno. Daniel no busca cuerpos simétricos, bien trabajados o que socialmente se reconozcan como bellos, sino más bien aspira a la cotidianidad: personas normales con cuerpos reales.

La idea básica, infiero, es la de generar algún tipo de inquietud en el corazón de las sociedades que generalmente se conciben a sí mismas como conservadoras, rayando en lo puritano y mojigato.

De hecho, el germen que dio vida a este proyecto surgió de las manifestaciones que se llevaron a cabo en Guatemala en 2015 para hacer que renunciara la fórmula presidencial, y que sigue teniendo consecuencias con el actual gobierno de Jimmy Morales.

“Me saltó la inquietud de no ser solo un espectador o un documentador, sino también ser un actor desde el campo del arte, y además combinarlo con la idea del revelado fotográfico y del rebelar, una forma de utilizar el cuerpo como  instrumento de comunicación”, me cuenta Daniel.

¿Y de dónde nace la inquietud por llevar esta exposición a un país como El Salvador?

Para comenzar, la idea de hacerlo aquí nació de una reunión de los directores de la Alianza Francesa de toda Centroamérica. Pero además, Daniel dice que tenía la idea de que los salvadoreños y salvadoreñas son gente más “alivianada, entrona” (aventada, dice después de pensar un sinónimo más adecuado) que los guatemaltecos.

“Pero detrás de eso (de lo “aventado”) hay muchos escrúpulos (…) tienen una postura muy conservadora de la sociedad. Me sorprendió. Yo pensé que Guatemala era el país más conservador de América Central, pero veo que no. Y lo que me dio realmente la pauta fue la famosa Ley del Aborto que hay en El Salvador. Me impresionó cuando metieron a la cárcel a esta joven que tuvo un aborto accidental y la dieron diez años o algo así. Eso ni siquiera en Guatemala, que yo siento que es el fin del mundo, pasa”.

La desnudez y la censura

Parece poca cosa a simple vista, pero realmente no lo es: la desnudez, como expresión legítima del arte, debería poder oponerse férreamente a los estereotipos canónicos que desprecian la diversidad y que desembocan en relaciones de poder desiguales, que facilitan los ambientes de violencia. La censura desmedida al cuerpo, o la simplificación atroz de considerarlo como un mero objeto de placer, también son culpables de la violencia que vivimos, aunque no seamos capaces de dilucidarlo.

Si quieren conocer a Daniel Hernández-Salazar y asistir al evento San Salvador Se Re(v)bela, pueden ver más detalles en este enlace.

VoxBox.-

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A los locos no nos quedan las biografías, diría Roque Dalton. A veces escribo sobre literatura.

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