“The Dragon and the Wolf” (¿Y el fan service?)

The Dragon and the Wolf. VoxBox.

El episodio final de la séptima temporada de Game of Thrones llegó a nuestras vidas: The Dragon and The Wolf.

Opinión.- El episodio final de la séptima temporada de Game of Thrones llegó a nuestras vidas: The Dragon and The Wolf.

Oficialmente comienza la larga espera para la temporada 8, pero mientras tanto podemos devanarnos los sesos analizando, dentro de nuestras limitadas capacidades, qué acabamos de ver.

Muchos se habían venido quejando del fan service del que esta temporada venía padeciendo. No se equivocaron y este último capítulo no hizo más que empeorar.

Les perdonamos a los creadores que nos pusieran esas escenas románticas entre Jon y Daenerys, en la última parte del episodio anterior. Se lo perdonamos, porque la serie nos ha dado más alegrías que tristezas (al menos en su realización), pero esto ya se descontroló.

Aquí el breve resumen:

—La primera escena podría haber fácilmente pasado desapercibida, de no ser por esa magistral y freudiana conversación entre Jaime y Bronn sobre cómo la vida y las guerras giran en torno a los penes. “Tal vez todo se trate de vergas”, concluyeron.

—La reunión entre las dos reinas fue maravillosamente lograda. La tensión en el ambiente, estoy seguro, nos hizo temblar a casi todos.

—Tyrion Lannister vuelve a sorprendernos con sus dotes de negociador. Logró lo que nadie en Westeros parecía poder lograr: hizo entrar en razón a Cersei.

—Si la guerra entre las dos reinas la fuera a ganar el orgullo, Cersei sería la indiscutible ganadora.

—Momento importante: Theon Greyjoy se ha redimido y, curiosamente, su falta de pene le ha hecho vencedor en una batalla que ya estaba perdida.

—Las hermanas Stark se han reconciliado de la mejor forma posible: matando a Littlefinger. Aquí fue, de hecho, donde comenzó a ponerse más intenso el fan service (supongo que el gran público no estaba dispuesto a renunciar a ninguna de las dos), aunque a algunos nos hubiese gustado ver muerta a Sansa.

—Cersei sigue siendo Cersei y la salida cobarde de Euron resultó ser parte de un plan malévolo. Cersei tampoco está dispuesta a apoyar a sus nuevos “aliados”, pero Jaime sí. Parece que los problemas en el paraíso no han terminado con el embarazo.

—Aquí comienza el fan service puro y duro: en el momento que Bran y Sam desenmarañan esa teoría que ya veíamos venir sobre el origen de Jon Snow, el ahora ya no bastardo tenía sexo salvaje con la reina de dragones, que resulta ser su tía (¿será un guiño a Mario Vargas Llosa?).

—Mientras la relación de amor más predecible de todos los tiempos tiene lugar en una bella habitación, el Rey de la Noche derrite con suprema facilidad el muro, volando sobre los lomos de Viserion resucitado. Ya no hay muros, ya no hay límites y Cersei no pondrá a disposición su ejército. Pero así como van las cosas, no importa lo feo del panorama, siempre habrá final feliz.

Esperemos un dos años.

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Crónicas de una mujer sin útero (VII): Sexismo vrs. Inclusión

Nosotras también somos parte del sexismo. Lo somos y lo queremos implementar en otras personas.

Opinión.- Contexto: Debo decir primero que la mayoría de personas cree que yo soy militante del movimiento feminista de mi país. No es así. Solo he defendido de la manera que me ha parecido correcta mis derechos y los derechos de otras mujeres (empezando por las de mi entorno: familiares, amigas, compañeras de trabajo). Creo que la educación recibida, sumada a la experiencia personal, me han dado una idea bastante depurada de lo que es justo.

Aunque muchas feministas me lo han repetido, creo que el feminismo no debería combatir solo el machismo, ese machismo arraigado culturalmente que tanto daño nos ha hecho a todas, sino que también debería combatir el sexismo. Ahí es donde las feministas empiezan a verme con sospecha y con los ojitos entrecerrados, como con desconfianza.

Lo siento, amo a los hombres. No a todos, eso sí, pero entre algunos que amo hay machistas. Es imposible encontrar un hombre no machista. Sospecho que mi jefe tiene algo de razón al decir que ser machista no solo es una cuestión social, sino también biológica… aunque esa discusión la tendremos otro día.

El asunto es que me ha chocado siempre (SIEMPRE) esa lucha desmedida y eliminadora de algunas feministas contra los hombres. Sépanlo, los hombres no son los enemigos. La ignorancia, sí.

En medio de la ignorancia de los hombres, también está nuestra ignorancia, la femenina. Por ejemplo, una vez alguien me explicaba la importancia del lenguaje inclusivo y la necesidad de decir “todos y todas”, “niños y niñas” y así una larga lista de repeticiones en función de mencionar a las mujeres. Perdónenme. Perdóname dios judeocristiano, pero yo no creo que sea necesario llegar a los extremos de “versionar” algunas palabras en masculino y pasarlas en femenino, luchar por derechos femeninos y terminar, como mujeres, haciendo uso de sistemas de opresión masculinas con ellos y con otras mujeres. Ejemplo concreto, tuve una compañera, tenía un carro… un escarabajo, lindo, precioso, al que había bautizado como la carrita. Al comentarle que nunca he comprendido esa tendencia de algunas feministas de hacer femenino todo, me dijo que yo no era una buena mujer, que no visibilizaba nuestra lucha. Claro, yo era la mala mujer, la incoherente, la que tiene falta de compromiso con una lucha. Ella trataba a su pareja, otra feminista, con violencia emocional, limitándola de relaciones de amistad por sus celos y controlando incluso sus entradas económicas.

¿Es importante decir carrita, niños (en el caso de que hayan infantes de ambos géneros), hormigo?  Nosotras también somos sexistas. Lo somos y lo queremos implementar en otras personas.

Estoy clara en que se nos debe, a las mujeres, inclusión en muchos ámbitos. Ya les he contado que he sufrido discriminación por mi género, mis amigas también han enfrentado eso, pero reconozco que poco a poco hemos obtenido espacios de desarrollo en lo intelectual, laboral y social. Hace apenas 30 años yo no podría haber tenido el trabajo que tengo.

Es momento de analizar las diferencias y celebrarlas… yo celebro por ejemplo la habilidad de mi esposo, quien se encarga de lavar y planchar la ropa de ambos. Él celebra mi habilidad para cocinar y hacer reparaciones múltiples (fontanería, carpintería y albañilería). ¿Acaso nuestras habilidades se dan por el género? No lo sé… odio planchar y amo la ebanistería. Ajá, soy mujer heterosexual y me hago la manicura mientras termino de escribir este artículo.

No creo en el sexismo, es algo que se debe combatir. Me gusta la idea de la inclusión, media vez esa inclusión no invada lo masculino. Reivindicarnos a nosotras no debería pasar por eliminarlos a ellos y eso, incluso en el lenguaje.

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“Nadie me vio llorar”: El poder de los invictos

Invictos. VoxBox.

También necesité del estoicismo de Henley, necesitaba recordarme el poder de los invictos.

Opinión.- El poeta William Ernest Henley tuvo que soportar una amputación hasta la rodilla, en una época en la que no existía ni la penicilina o los antibióticos. Y tuvo que soportarlo cuando era un niño de 12 años. En aquella época, la mayoría de personas terminaban desmoralizadas ante un proceso de esos y otros padecían traumas que podían tardar años en superar. No podría saber si Henley se traumó o no, aunque parece lo más lógico. Lo que sí puedo decir, porque la historia lo dice y lo ha documentado, es que en los primeros años difíciles y posteriores a su recuperación, en sus momentos más erosionantes de la moral y del empuje personal, los años que ahora llamamos de la difícil adolescencia, él escribió este texto que creo que todos conocemos:

INVICTUS

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable
le agradezco al dios que fuere
por mi alma inconquistable.

Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de furia y llanto
aguardan los horrores en la sombra.
Mientras tanto la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa qué tan estrecho sea el camino
ni cuán cargada de castigos la condena:
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

Reconozco que es una mala traducción, pero es la versión que me gusta. Sé que el poema es bastante conocido y lo he visto en muchas partes. Sé que salió en la película Invictus (2009), basada en el libro de John Carlin El factor humano (2008), que a su vez se inspira en algunos hechos de la vida de Nelson Mandela. Para algunos es un texto clásico de literatura motivacional y para otros es con sinceridad un texto inspirador.

En lo personal, cuando me tocó vivir los 40 peores días de mi vida, pegué el texto en la pared de mi cuarto. Es obvio que el problema no desapareció, pero repetirlo una y otra vez, por alguna razón, resultó ser una buena válvula de escape. Llegué a repetirlo como un mantra, como en la legendaria historia de Nelson Mandela.

Como usted ya ha de saber, Nelson Mandela vivió un martirio de 26 (¿o 27?) años en las peores cárceles de Sudáfrica. Una de las versiones de la mítica historia (y es que la propia versión nunca la conoceremos) nos cuenta que poco a poco le fueron negando no solo las visitas, sino que le decomisaron libros, le impidieron enviar cartas y ejercer cualquier otra forma de comunicación. Había una fotografía que andaba consigo todo el tiempo (quizá la de su primogénito o de alguien especial) y atrás de la foto se encontraba el texto de Ernest Henley.

No sé si le habrá ocurrido a Mandela, pero llega un momento en que uno conoce el texto de memoria, pero no puede evitar volver a leerlo, como si se tratara de un sortilegio del culto órfico (“Soy hijo de la tierra y del cielo estrellado. Tengo sed. Dame de beber de la fuente de la memoria…”), como una oración secreta, como una medicina, como si la vida fuera a solucionarse de forma misteriosa.

Mandela estaba confinado en una celda húmeda de 2.4 m de alto por 2.1 m de ancho, con una estera de palma para dormir, trabajando de picapedrero para obtener grava, y él y otros presos eran insultados constantemente, y agredidos física y verbalmente por los guardias, todos de raza blanca, hasta que fue transferido a una mina de cal. Al principio no se le permitía usar gafas de sol, por lo que el resplandor de la cal dañó su visión. Por la noche continuaba sus estudios de Derecho, pero tenía prohibido leer periódicos y en varias ocasiones fue castigado con régimen de aislamiento por poseer recortes de noticias. Y la leyenda dice (ya que él nunca lo confirmó) que todas las noches repetía el poema de Henley, una y otra vez, una y otra vez, hasta que finalmente conciliaba el sueño.

Era un mantra. Y por mucho tiempo también fue el mío, aunque yo no he vivido absolutamente nada, nada. Pero no puedo invalidar mis sentimientos ni mi propio dolor: también necesité del estoicismo de Henley, de la sabiduría depositada en esas palabras. También necesitaba recordarme que debo tener un alma invicta.

Hay personas con una gran capacidad para sobreponerse a lo que sea. Y uno con el corazón de pollito, que llora o se siente mal por cualquier tontería, no le queda más que sorprenderse de la virtud extraordinaria de estas personas. Los mártires de todas las épocas, los sabios que prescindieron del materialismo y vivieron la austeridad de los siglos, la generación que nos antecede que sobrevivió a los horrores de la guerra, nuestros contemporáneos que están en este momento aguantando hambre e injusticias… y siempre la naturalidad, el estoicismo para contar la tragedia, la sorprendente capacidad para reponerse.

Solo vienen a mi mente aquellos versos de Whitman (no puedo evitarlo):

He oído lo que hablaban los habladores, el hablar del
principio y del fin,
Pero yo no hablo del principio y del fin.
Nunca hubo mayor inicio que ahora,
Ni mayor juventud o vejez que ahora,
Y nunca habrá mayor perfección que ahora,
Ni más cielo ni más infierno que ahora.
Impulso, impulso, impulso,
Siempre el impulso procreador del mundo.
De la penumbra surgen los iguales antagónicos, siempre
la sustancia y el incremento, siempre el sexo,
Siempre un tejido de identidad, siempre la distinción,
siempre la creación de la vida.
De nada sirve elaborar; sabios e ignorantes lo saben.
Seguros como los más seguros, íntegros e inconmovibles,
bien cimentados, afianzados y a plomo,
Fuertes como caballos, afectuosos, altivos, eléctricos,
Yo y este misterio estamos aquí.
Límpida y dulce es mi alma, límpido y dulce es todo lo
ajeno a ella.
Si falta uno, le faltan ambos, y lo invisible se comprueba
por lo visible,
Hasta que lo visible se hace invisible y se comprueba a
su vez.
Mostrar lo mejor y arrancarlo de lo peor, la edad hostiga
a la edad,
Conocer la condición perfecta y la ecuanimidad de las
cosas; guardo silencio mientras discuten y más tarde
me baño y me admiro.
Bienvenido sea cada órgano y atributo mío, y el de
cualquier otro hombre vigoroso y limpio,
Ni una pulgada, ni una partícula de pulgada es vil, y
ninguna es menos conocida que las otras.
Estoy satisfecho —veo, bailo, río, canto;
Cuando el compañero amoroso y sensual que duerme a
mi lado en la noche se retira sigilosamente al amanecer,
Dejándome canastas cubiertas de toallas blancas que
invaden la casa con su abundancia,
¿He de posponer mi aceptación y realización y de gritar
a mis ojos,
Que se vuelvan y dejen de mirar hacia el camino,
Y así cifren y me muestren con precisión,
El valor exacto de uno, el valor exacto de dos y cuál
vale más?
No sé qué más decir. Quizá no deba añadir nada más.  Cuando los grandes hablan, los pequeños solo debemos callar…

VoxBox.-

“Piel de lobo”: la importancia de enseñar sexualidad a los niños

Piel de lobo. VoxBox.

Debo admitir que la principal razón por la que recomiendo Piel de lobo es por la forma seca, e incluso desapercibida de cómo cuenta el abuso de una niña.

Literatura.- Piel de lobo es la segunda novela de la autora Lara Moreno. La historia puede parecer un tanto común al inicio, si no fuera por el preámbulo que nos presenta la contraportada, en donde nos deja entrever un secreto o un recuerdo perturbador en el pasado de una de las protagonistas.

El libro aparentemente prometía una historia que, aunque sencilla, iba a cautivar a cualquier tipo de lector, pero al menos conmigo no lo logró, o no del todo. No es que se trate de un mal libro, eso lo debo aclarar. Está muy bien escrito, los personajes son directos y la simpleza de los diálogos creo que es lo más rescatable de la novela. Sin embargo, considero que la autora tenía un tema muy interesante por explorar, por mostrar su punto de vista y no solo eso, sino también por ser la voz de quienes temen contar situaciones semejantes.

El libro habla sobre (perdón por el spoiler) la naturalización de la violencia, de la violencia sexual y psicológica que viven las mujeres en España, en El Salvador y en el resto del mundo. Con esa base, considero que Moreno podía entregar un diamante pulido a sus lectores, y mostrarnos de forma más sesgada la realidad de las personas que sufren de abusos, sobre todo cuando son niños y cómo la violencia trasciende en el tiempo.

Y aunque reconozco que la autora posiblemente consideró importante contar con una historia principal, un poco menos controvertida, creo que se le olvidó desarrollar a fondo el tema que para mí, y puedo jurar que para muchos, era más el central.

Dejando de lado lo anterior, debo admitir que la principal razón por la que recomiendo su lectura es porque la forma seca, e incluso desapercibida de cómo cuenta el abuso de una niña, el cual se continúa hasta que esta llega a la adolescencia, es sumamente honesto. En la vida real pasa así, el abusador se esconde tras las sombras y nadie se da cuenta hasta que las cosas pasan. En parte porque creemos que nunca nos pasarán a nosotros, y cuando llegan, como un golpe contundente e imprevisto, vemos con horror la susceptibilidad a la que estamos expuestos.

Y es que sin ánimo de criticar las decisiones de los demás, nuestras sociedades están llenas de padres pasivos o incrédulos ante la realidad de sus hijos, y por favor, no crean que los estoy culpando, yo sé que los responsables no son ellos, pero si en nuestras sociedades “modernas” lográramos ser más conscientes de los riesgos a los que los niños se ven sometidos día a día, y tratáramos de prevenirlos, quizás la realidad sería otra.

Requerimos educar a los niños, enseñarles que la sexualidad es algo que existe, y que nadie tiene derecho de decidir sobre el cuerpo de otro, ni de tocarlo sin permiso, que eso es violentar, es acosar. El impacto que el libro genera es este, ver cómo el abuso se refleja siempre de forma críptica, por temor, por vergüenza o incluso por desconocimiento. Pero que por más velos que se traten de poner sobre la violencia sexual, el daño es profundo, siendo que el cuerpo y el alma de quien lo ha sufrido quedan en estados críticos, lo que deviene en situaciones depresivas en el mayor de los casos.

Puntuación: 3/5

Autora: Vanessa Ramos. Abogada y lectora asidua.

Otros textos de la autora:

¿Sant Jordi en lugar de navidad?

Las chicas de Russell y el fehaciente dolor de la adolescencia

Mamá, yo también quiero ser feminista

Mi segundo viaje al Macondo de “Cien años de soledad”

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El niño de la hoja: Hablando de la galería fotográfica de @jacobfrerod 

jacobfrerod. VoxBox.

@jacobfrerod también hace videos con animaciones stop motion que le dan un estilo muy peculiar y auténtico a su galería, que podemos ver con manos emergiendo entre las hojas.

Opinión.- Una de las cuentas de Instagram que me han fascinado últimamente es la de Jacob, un joven en el segundo piso de edad, mexicano y que dedica mucho tiempo a la fotografía. Pero no solo a eso: también hace videos con animaciones stop motion que le dan un estilo muy peculiar y auténtico a su galería, la cual podemos ver con manos emergiendo entre las hojas o teniendo una bonita pared de fondo, que en algunas ocasiones me recuerdan a La Creación de Adán, hecha por Miguel Ángel.

Otra particularidad que tiene es el uso del HT #LaTeteradeMamá, ya que en algunas fotos de su galería las utiliza, pues en ellas aparece una tetera, la cual desconozco o no si es de su mamá, pero que le dan un estilo muy original a su trabajo y que en ocasiones se ve acompañada de granos de café, fichas de dominó, pétalos de flores, entre otras, y más cuando anda a Vinci, un particular personaje que si lo buscan en su galería lo van a saber identificar. Otro de los HT que este creativo ser utiliza es #LEGOclonestories, en donde se pueden ver algunas fotografías y animaciones con los famosos clones de Star Wars, siendo estos marcados por el estilo original del NIÑO DE LA HOJA, como yo lo llamo, ya que en su usuario de Twitter tiene una hoja al igual que las peculiares fotografías, donde hojas son retratadas con manos o algún otro elemento.

#🙌🙌🙌 I love cheap thrills! 🙈🎙 #hidden_portraits #hallazgosemanal ‎ברכת אלוהים

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Aunque esta cuenta no solo ha sido motivos de inspiración para muchos, también ha sido víctima de plagio. Pero qué se le puede hacer ante la gente que no usa la inspiración, sino que hace calcos al carbón.

En vista de que nunca pudimos sentarnos a tomar un café o un mezcal para platicar y conocerlo un poco más, me despido por hoy con estas pocas líneas sobre una mente creativa que muestra su bonito trabajo en su cuenta de Instagram, y a quien en poco tiempo de conocer puedo decir que es una persona muy amable, con gran calidad humana y una vibra muy positiva.

Les dejo aquí mis fotos favoritas de su galería, y no se olviden de pasar a dejar sus insultos en mis cuentas de Instagram y Twitter, que son ambas @JonMochilero.

‎מכור לקפה Tic tac toeffee ☕️ #ElDiarioDeVinci #PrimeroLaComunidad ‎בוא נשחק

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‎נקניקיה #WHPcolorstudy #TheWeekOnInstagram No hay emoji de catsup No hay emoji de mostaza ☹️🌭 ‎קֶטשׁוֹפּ

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“The Defenders”: La cúspide para Marvel y Netflix

The Defenders. VoxBox.

Por una parte, The Defenders se siente abrumador, pues no solo regresan los respectivos protagonistas de las series anteriores, sino también todos sus aliados, cruzando caminos.

Opinión.- Tras cuatro años de planificación y expectativa, desde que Netflix anunció sus planes en conjunto con Marvel de producir series sobre los superhéroes menos conocidos de la compañía (que puede que simplemente no fueran considerados “material para los vengadores”), ya se tenía desde un principio unirlos en su propio crossover, ciertamente una forma de repetir la misma formula y el éxito que tuvo la culminación de su ambiciosa Fase Uno en la gran pantalla, con el estreno de The Avengers.

Ahora, después de haber visto las cuatro series individuales que incluyen a Daredevil (con dos temporadas), Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist por fin ha llegado el tan esperado momento de evaluar los aciertos y quizás algunos errores cometidos en esta última serie que da fin a otra era para Marvel en su asociación con Netflix, uniendo a este grupo tan variopinto con la primera temporada de The Defenders, cuyo estreno en la plataforma streaming fue este viernes 18 de agosto.

Para empezar, una de las cosas, a las que lamentablemente tenga que adaptarse la mayoría de la audiencia, es a tener que familiarizarse primero con el resto de las temporadas que le preceden a esta (aunque personalmente podrían saltarse Iron Fist). Es indudable que lo hace más gratificante y es evidentemente necesario, pues es la única forma de entender los puntos en común que existen entre estos personajes y la relación que existe con cada uno de los secundarios.

Por una parte se siente abrumador, pues no solo regresan los respectivos protagonistas de las series anteriores, sino también todos sus aliados, cruzando caminos y estableciendo además nuevas relaciones; sin embargo, todo esto tratado con suma delicadeza para que llegue a sentirse que avanza de manera fluida, lo suficiente como para que en los primeros episodios el encuentro no parezca el capricho de guionistas, sino que hayan verdaderas circunstancias y pequeñas coincidencias que hicieron inevitable esta unión.

He aquí lo más positivo de la serie, ya que cada una de estas personalidades tiene su propio peso con una relevancia distribuida de forma equitativa, pero que además se sienten muy bien cohesionados, trayendo situaciones verdaderamente entretenidas, que te dan un segundo para escapar de la trama y disfrutar viendo a superhéroes hablar de sus vidas privadas o burlándose de ellos mismos, como la interacción entre Jessica Jones y Daredevil, o el vínculo que se forma entre Luke Cage e Iron Fist, mostrando bastante respeto por la fuente original, al ser estos dos “mejores amigos” en los comics.

Otro de los mayores puntos a favor es la dirección artística. Ciertamente hay que recordar que cada uno de estos protagonistas fue presentado en su propio espacio. Estamos hablando de cuatro series previas con una estética propia y definida, y desde el primer episodio de The Defenders este apartado visual fue respetado en el respectivo entorno natural de cada uno de sus personajes, además con su propia paleta de colores distintiva. Pero a medida que avanzaba, todos estos elementos visuales fueron amalgamándose en un solo estilo, sin que resultara siendo grotesco.

Aunque el apartado de la historia deja algo que desear, al recaer en líneas argumentales previas más centradas en Daredevil e Iron Fist (que francamente este no es el más interesante de todos), sin duda se debe al ser más como una especie de subproducto, y precisamente se trata de algo pensado para ser un crossover de acción como los que estamos acostumbrados a ver en el mundo de los comics o en episodios especiales, solo que aquí resulta ser una maratón extendida de ocho horas de contenido exclusivo.

Es una serie realmente hecha con precisión, y al igual que su universo cinematográfico se muestra como este formato también se adapta bien e incluso un poco mejor a la idea de tener diferentes historias y vidas paralelas pero interconectadas por una sola amenaza o enemigo común, siempre con sumo cuidado y respeto por las propiedades que utilizan, reiterando que cada personaje es importante a su manera, con algo único para ofrecer tanto para el equipo como por su propia cuenta.

Si ya formas parte de los que suman a cada proyecto audiovisual que lanza Marvel, este no decepcionará o al menos no te dejará indiferente por aburrimiento. Es justamente lo que esperábamos ver, un grupo de vigilantes callejeros usando sus poderes contra ninjas y poderes ancestrales, con una genial banda sonora.

Suena loco que estos conceptos fantásticos más propios de series animadas sigan funcionando para una audiencia madura, pero estas son las posibilidades que este género de superhéroes ha traído consigo en la última década y que encima promete mucho más en el futuro. Solo queda advertir que esperen hasta los créditos del último episodio para ver el teaser de otro personaje que tendrá su propia serie, otro regalo poscréditos a los que ya nos acostumbramos.

VoxBox.-

“The Defenders” no es lo que nos prometieron

The Defenders. VoxBox.

The Defenders fue, sin duda, una de las series más esperadas para este año. Cumplió sus promesas a medias, pero nos quedó debiendo mucho.

Opinión.- La serie de Netflix The Defenders era sin duda una de las producciones más esperadas de este año. Finalmente se estrenó el pasado viernes, tal como estaba previsto, y los resultados nos han dejado un sabor de boca más bien agridulce.

Primero pongamos el contexto: The Defenders tenía la obligación de prácticamente revivir a la franquicia, ya que las fórmulas superheroicas de Netflix y Marvel se han venido abajo con cada nueva serie.

Entre Daredevil y Iron Fist hay un abismo casi infranqueable: mientras que el primero es una serie emocionante a más no poder, la segunda es poco menos que un fiasco.

¿Lo consiguió?

AQUÍ COMIENZAN LOS SPOILERS

The Defenders es, podría decirlo como primer acercamiento, superior a Iron Fist. Además, el haber desarrollado la temporada en solo ocho capítulos le permitió superar el vicio del relleno, de las escenas y las explicaciones innecesarias.

El primer y segundo episodio resuelven rápido la mayoría de preguntas que quedan en el aire en cada una de las series individuales. Plantean, además, el conflicto a gran escala que detonará la acción en lo sucesivo.

Los primeros cuatro episodios logran reunir a los cuatro vigilantes con bastante solvencia. Los roces personales y las inevitables diferencias de ideología se asientan bastante rápido.

El gran pero

Llegados al quinto episodio la cosa comienza a aflojar y no en el buen sentido.

El principal problema de The Defenders es su arco argumental bastante accidentado.

En contraposición con la velocidad con la que se asentaron los conflictos individuales, debo decir que me pareció tortuoso ver cómo cada uno lidiaba con ellos, en escenas interminables que impedían que la serie comenzara a despegar. Mucha divagación, mucho conflicto interno, mucho diálogo sobre por qué sí, por qué no, etc.

Lo voy a decir en una sola línea: en cuanto a escenas de acción, The Defenders me quedó debiendo.

El fracaso del villano

Desde antes de comenzar sabíamos que el gran enemigo sería The Hand, una organización mítica de la que, en términos generales sabíamos poco.

The Defenders nos presentó el origen de esta secta/sociedad/mafia y conocimos a los cinco “dedos” que la conforman (la elección de Sigourney Weaver como Alexandra, la líder de The Hand, fue bastante atinada).

Pese a que esta mafia apunta como un excelente villano, pronto nos dimos cuenta que Elektra sería quien reclamaría su legítimo derecho de ser la villana, aunque lo hizo de forma tan burda, que no pude dejar de preguntarme si no había sido solo una excusa para regalarnos la inmolación final de uno de los héroes.

La exquisita parte visual

No suelo hacer análisis sobre colores, fotografías o esas cosas, porque no me siento con la competencia suficiente, pero aquí sí debo de señalar esta gran virtud: desde el opening de la serie queda plantea la dinámica que adopta con su fotografía. Por si no lo notaron, la serie utiliza una paleta de colores distinta para cada personaje, y lo hace sin volverse cansada.

Así tenemos que la secuencias en rojo era para Daredevil, azules para Jessica Jones, amarillo casi ambar para Luke Cage y verdes frías para Iron Fist.

Esas sutilezas son las que se agradecen.

Pero viene otro pero

La grandísima debilidad de The Defenders resulta ser el personaje más importante de la saga: Iron Fist.

Si no se hartaron de él en su propia serie, aquí terminarán de odiarlo. Se los prometo.

Las historias de Matt, Luke y Jessica resultan interesantes. La calidad de sus respectivas series es cuestionable, pero mantienen cierto grado de calidad que tristemente no consiguió Iron Fist. La trama de esta última oscila constantemente entre lo absurdo y lo patético. Aquí no fue una excepción.

Iron Fist es un lastre que, paradójicamente, resulta ser el motor de todo el argumento de la serie.

Entonces, ¿sí o no?

The Defenders resultó una serie visualmente interesante y con momentos bastante buenos. Funciona bien para pasar el rato, cuando no hay nada mejor que ver.

Queda, sin embargo, la sensación de que pudo dar más de sí y no lo consiguió. Que pudo haber sido épica, pero se derrumbó en el intento.

VoxBox.-

“Beyond the Wall”: el ocaso de los dioses alados

Beyond the Wall. VoxBox.

Beyond the Wall se filtró esta semana por un error HBO GO España y muchos pudieron ver el episodio completo antes de esta noche.

Opinión.- Parece que esta temporada de Game of Thrones nos está obligando muchísimo a hablar de ella, tanto por lo que pasa en pantalla como por las polémicas que se dan afuera.

Beyond the Wall se filtró esta semana por un error HBO GO España y muchos pudieron ver el episodio completo antes de esta noche. Ojalá que los Antiguos dioses no se apiaden de sus almas.

Pero no somos pocos quienes decidimos esperar pacientemente y evitar por todos los medios posibles que nos hicieran spolier en las redes.

El resumen de esta semana está de luto por el cachorro caído de Dany.

—La pequeña expedición liderada por Jon Snow se dirige más allá del norte a buscar a uno de esos zombies para convencer a los Lannister y, en general, a todo Westeros de que la amenaza es real.

—Supimos que la reunión de Jaime con Tyrion tuvo como resultado la promesa de una reunión entre Cersei y Daenerys. La reunión nunca se concretó, pero no dudamos que será uno de los momentos estelares del final de esta temporada el próximo domingo.

—Littlefinger es un ser despreciable.

—En este capítulo aprendimos dos cosas importantes de las hermanas Stark: Sansa sigue siendo igual de tontita que siempre y Arya cada día es más inteligente (y ese momento de los rostros fue bastante perturbante).

—Esa escena de tensión entre los White Walkers y la comitiva de Jon Snow fue de antología.

—Los fans de Game of Thrones, presumo, estamos condenados a emocionarnos siempre, siempre, siempre que Daenerys aparece en la batalla montada sobre sus dragones.

—Hoy aprendimos por las malas que los White Walkers son una amenaza tan real e inminente, que ni siquiera los dragones de Dany pueden garantizar nada. La demoledora facilidad con la que el Night’s King venció a uno de ellos nos lo ha demostrado. Sí, todos sufrimos en ese momento. Todos.

—Ya sabemos de dónde surge el dragón de nieve.

—La aparición del tío Benjen fue completamente inesperada.

—La relación de Jon y Dany es extraña. Linda, pero extraña. Esa escena final era más propia de una comedia romántica, de esas que Hollywood produce por montones, pero luego de haber visto cómo muere un dragón, la perdonamos.

VoxBox.-

Madonna, el eterno arquetipo de La Emperatriz

Música.- Desde ya lo admito, soy fan de Madonna. Desde los 6 años, cuando por primera vez vi un video suyo, era el Like a virgin. Lo pasaban a las 9 de la noche en el microprograma La canción de la semana. Por supuesto, mis papás intentaban mandarme a acostar a esa hora, pero yo veía el video de reojo, mientras daba vueltas en mi afán de irme a la cama.

¿Por qué es importante hablar de esta mujer?, se preguntarán algunos. Yo misma me lo pregunté durante años, mientras disfrutaba de toda su discografía. Para empezar, hay que decirlo: Madonna es universal. Creo que no hay rincón de este planeta que no haya sido tocado por alguna de sus canciones, alguna de sus películas (aunque hayan sido catalogadas como malas), o sus libros infantiles. También porque, como lo dice el título de este artículo, es el eterno arquetipo de La Emperatriz.

Cuando pienso en Madonna y sus casi 60 años de vida —de hecho, hoy cumple 59— me viene a la mente el arquetipo de La Emperatriz, ese arcano poderoso que nos habla de la fecundidad creativa, la renovación constante y el poder femenino de la vida. Madonna es La Emperatriz. Llegó con pocos dólares en el bolsillo a Nueva York en los años ochentas, venía de su natal Michigan, su madre había muerto cuando ella era una niña y contaba con poco apoyo de su familia. Le tocó sufrir penurias y rechazos, pero eso no la desmoralizó, al contrario: tomó toda la adversidad y la pulverizó. Lo ha hecho durante años. La admiro por eso. Su trabajo, sus relaciones románticas, sus hijos, sus causas y luchas… todo la ha retado a superarse constantemente.

En lo personal, creo que Madonna ha sido de las artistas que más han sido fieles a sí mismas, tanto en lo que canta, sus gustos estéticos, así como en el diseño de sus producciones, también la moda que ha ido imponiendo a lo largo de los años y sus proyectos de vida, los cuales han pasado por procesos de meditación y de crecimiento, que no han reñido con su objetivo: ser un referente cultural durante los últimos 30 años. No solo en la música, sino en lo social, en lo político, en la defensa por las mujeres y en la segunda revolución sexual, al inicio de los años noventas.

Celebro su vida ahora, dejándoles mi playlist esencial de esta mujer que ha marcado mi vida:

Like a prayer: Madonna ya estaba bien instalada en la fama cuando sacó este sencillo, del álbum homónimo. Rondaba 1989 y yo tenía 12 años. Me impresionó verla de cabellera negra, bailando frente a varias cruces en fuego. Mi madre se escandalizó cuando me vio viendo el video, creo que le chocó ver al pobre San Martín de Porres inmiscuido en la historia. La producción es maravillosa. Esta canción tomó relevancia en dos ocasiones más en mi vida: una cuando me di cuenta que el amor es algo más que solo sexo, es un “algo” que nos eleva espiritualmente, nos hace mejores personas. Digamos que con ella entendí la teoría de lo que significa estar enamorada. Y la otra cuando al fin encontré a alguien a quien asignarle esta canción, sabiendo que me siento a salvo.

Vogue: Este sencillo salió en marzo de 1990. Era parte del soundtrack de Dick Tracy, película en la que también participó Madonna. Mi papá me llevó a verla al cine, porque él siempre fue fan de esa caricatura. Cada domingo la leía religiosamente en un periódico local. El video está ambientado con la estética de los años 30, el ciclo de oro del cine de Hollywood. Me encanta como referente cultural y sí, fue mi ringtone del celular en la época en la que trabajaba en un museo, donde me obligaban a usar tacones y maquillarme. Me pareció menos torturante ese hecho, mientras hacía las poses que Madonna me enseñó, demostrando que hasta una mujer tan poco maliciosa como yo logra aventar glamur en este descolorido mundo.

You’ll See: Como la vida trae glamur y amor, también trae tristezas. Especialmente cuando vamos creciendo como personas y no nos salen las cosas como queremos. Era 1995 cuando Madonna lanzó esta canción, del álbum Something to Remember. Yo estaba en bachillerato, me había enamorado locamente, y por supuesto, no me correspondieron. Me acompañó esta canción en mis épocas de tristeza y debo decirlo, no hay mejor soundtrack para eso, para superar el corazón roto y pensar: “Ya vas a ver, de esta voy a salir más fuerte”.

Music: Esta canción, del álbum homónimo, fue lanzada en el 2000. Quedaba claro que el nuevo siglo iba a tener más de Madonna. En lo personal me gusta mucho: a pesar de que tengo dos pies izquierdos, me dan ganas de bailar.

Don’t Tell Me: Cuando me siento desanimada, esta es de las canciones que desempolvo. Creo que me hace pensar en que todo es posible, que uno tiene una fuerza inmensurable que impulsa hacia lo que debemos hacer.

American Life: Madonna es más que una mujer frívola que le gusta el sexo, no… es una persona que tiene un criterio amplio y unas convicciones políticas bien puestas. Muestra de ello es esta canción, que en 2003 se constituyó, junto a Hollywood y I’so Stupid en tres canciones de protesta a la invasión de Estados Unidos a Irak. Ciertamente los Bush nunca fueron los favoritos de la artista. En cuanto a la canción, se siguen escuchando los sonidos electrónicos y usa un rap bastante visceral .

Hung Up: Irónicamente, esta canción me recuerda a mi mamá. Quizá sea la entrada que tiene un riff propio de una canción de Abba que amaba mi madre. Hace tiempos escribí un relato de esta canción en el blog Non-girl Blue. Me parece que es apta para dar homenaje a las influencias de antaño, combinadas con los ritmos actuales. Recuerden: “Don’t cry for me, cause i find my way…”.

Die Another Day: Ni siquiera el gran espía James Bond, 007 se ha salvado de ser parte del ideario de la chica material. Recuerdo que esta película la fui a ver con mi amigo Marlon. Lo mejor fue la canción.

Cheris: La esencia de la inocencia se materializó con esta canción. ¿Qué más inocente que un amor separado por el aire y el mar? La presencia de esos sirenos marcó el inicio de mi adolescencia.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (VI): cuando la maternidad no es bendición

Maternidad. VoxBox.

Tristemente, sí, he sabido, a lo largo de más de 30 años, de miles de casos de este tipo: niñas y adolescentes embarazadas, abandonadas, discriminadas.

Opinión.- La primera vez que vi a una niña embarazada, yo también era una niña. Ella tenía 15 años y yo rondaba los 12. En la colonia decían que había quedado preñada de un compañero de la escuela. La verdad me la contó mi mamá… Julia, digamos que se llamaba así, estaba esperando un bebé de su papá.

Desde ese día, y poco a poco, vi otras muchachas de mi edad salir embarazadas antes de los 18 años. No es que en mi casa hubiera una orientación sexual amplia, no… el consejo básico era: “No abrás las piernas”. No le puedo reprochar nada a mis padres, era la época, ellos habían sido educados con más rigidez (o incluso, más ignorancia) que a mí, así que no me extraña, a estas alturas, la educación sexual que me dieron.

Entre esas muchachas que les comento estaba Heidy, mi vecina. Teníamos la misma edad. Ella dio a luz a los 16 años y tuvo un niño. Recuerdo que fuimos a su fiesta de 15 años y a los pocos meses se comentaba en la cuadra que “ya había pecado”. En su caso vi más palpable las discriminaciones propias de estos casos: dejó de ir a la escuela, todos los adultos la ponían como ejemplo de “errores imperdonables”, los muchachos le decían obscenidades (tratándola de puta para arriba).

Haciendo memoria, Heidy no era todo eso que se decía de ella desde que supieron de su embarazo, era una muchachita muy tranquila, no era “puta” como le decían algunas personas, ni “zorra”, era muy inteligente, sacaba buenas notas y es triste pensar que sus padres le cortaron oportunidades porque se sentían humillados. ¿Y ella? No recuerdo que alguien le preguntara cómo se sentía. Tuvo un hijo, un niño. Tengo muchos años de no saber nada de ellos.

Tristemente, sí, he sabido, a lo largo de más de 30 años, de miles de casos de este tipo: niñas y adolescentes embarazadas, abandonadas, discriminadas, faltas de educación y de orientación, señaladas. Jamás he escuchado algo igual para los muchachos u hombres adultos que tuvieron relaciones sexuales con ellas. “Ellos no pierden nada”, me dijo una vez mi mamá, mientras tocábamos el tema. “La que pierde es la mujer”. Punto.

Siempre me dio conflicto pensar que, por una parte, la sociedad idealiza y magnifica a la figura materna en las mujeres (“Es una bendición ser madre”), pero a la vez se cometen delitos (sí, es delito tener relaciones sexuales con menores de edad en El Salvador… y creo que en toda la región centroamericana), y se señala a las niñas y adolescentes que quedan embarazadas, pierden su dignidad, “ya no sirven” y son relegadas a una vida señaladas de malas, cuando simplemente todo se reduce a que nunca tuvieron educación sexual, orientación familiar y un poco de compasión. “Abrieron las piernas”.

Por supuesto, están los casos en que estas chicas logran salvarse de la humillación… casándose… ¿acaso eso soluciona algo cuando han sido víctimas de estupro?

Actualmente en El Salvador se está gestionando la reforma del Código de Familia, pues permite que una menor de edad contraiga matrimonio si hay un embarazo de por medio. Posiblemente tener apoyo y amor de una pareja ayude, pero está comprobado que la maternidad en una edad muy temprana limita el desarrollo en todo aspecto (educativo, social, laboral, emocional e incluso físico) de las niñas y adolescentes.

La Asamblea Legislativa de El Salvador no logró un acuerdo entre los partidos políticos para dicha reforma.

¿Qué pasa con otros casos más drásticos?

Esta mañana leí la historia de una niña de 10 años, con una discapacidad intelectual, que dio a luz a un bebé. Las autoridades aseguran que el embarazo fue producto de una violación. Según las autoridades hospitalarias,  el embarazo fue atendido mediante un proceso de cesárea, debido a que la pelvis de la niña era demasiado pequeña para permitir el nacimiento normal del bebé. ¿Esta niña tiene derecho a un vida luego de ser sometida sexualmente? ¿El Estado le ayudará a cuidar a su bebé, a alimentarlo?

Desde la experiencia personal, desde las experiencias que he visto en mis coetáneas, de niñas y adolescentes, desde todas esas experiencias lo digo… a la sociedad le ha faltado agallas para proteger a la infancia de abusos de todo tipo.

VoxBox.-