Primero las niñas, ahora estudiantes…

Manifestación de estudiantes en Guatemala. VoxBox.

El miércoles 26, en una manifestación de estudiantes (pidiendo la destitución del director), un automovilista arremetió en contra de los estudiantes, dejando en estado de gravedad a una niña de 15 años.

Opinión.- Luego de que a nivel nacional causó una gran conmoción la noticia de las niñas quemadas en el “Hogar Seguro”, mes y medio después se vuelve a vivir en territorio guatemalteco otra tragedia que vuelve a causar indignación. Y es que el miércoles 26, en una manifestación de estudiantes (pidiendo la destitución del director), un automovilista arremetió en contra de los estudiantes, dejando en estado de gravedad a una niña de 15 años, a quien hasta ahora le han amputado la pierna izquierda, y que posiblemente sería necesario amputarle de igual manera la pierna derecha y el brazo izquierdo.

En Guatemala la falta de protección hacia los menores de edad es preocupante. Analizando la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes dentro del territorio nacional, da una muestra de que en el país los menores de edad se encuentran expuestos de manera alarmante en casi todas las actividades donde quieran desarrollarse. En un país donde el acceso a la educación pública es precaria, además existe en promedio (según el INE) una permanencia escolar de 2.3 años, se precisa que el acceso a la educación es precario, y máxime cuando se aumenta en la necesidad de optar por niveles educativos mucho más altos. Es decir, que mientras una persona quiera avanzar dentro del sistema educativo, se acortan en mayor medida sus posibilidades de alcanzarlo.

Esto va de la mano que a través de la educación pública se busca el bien común, a pesar de que la educación pública en Guatemala no sea de una muy buena calidad, pero eso no significa que no se ha tratado de darle cobertura a aquellas áreas donde el crecimiento demográfico demanda la presencia del Estado para brindar educación a una población en crecimiento. Sin embargo, a pesar de tales premisas, la educación en Guatemala hoy en día no es capaz de cubrir la demanda, y en aquellos lugares donde sí existe no necesariamente presta una atención debida.

Esto se trae a colación debido al incidente que ocurrió en la Ciudad de Guatemala, donde por la protesta que se estaba realizando en la calzada San Juan, muchos guatemaltecos hicieron ver su malestar no por el incidente, sino por el hecho de que estudiantes de la Escuela de Ciencias Comerciales N.º 2 estuvieran fuera del recinto exigiendo una respuesta a sus demandas y que el incidente ocurrido fuera una respuesta “natural” a la “agresión” que los estudiantes realizaban en cualquier momento. La protesta no era para amedrentar a las personas que circulaban en el lugar, sino que era para llamar la atención de las autoridades. Pero en respuesta no solo recibieron una trágica agresión, sino el descontento de un sector de la población que al parecer vive acomodada en una burbuja que no permite ver la vulnerabilidad de los adolescentes en el país.

VoxBox.-

Dejen a sus hijos jugar la Ballena Azul

El juego de la Ballena Azul. VoxBox.

Para quienes no sepan de qué va esto, es un juego que se llama Ballena Azul y es un juego macabro del que los medios han estado hablando mucho.

Opinión.- Para quienes no sepan de qué va esto, es un juego que se llama Ballena Azul y funciona más o menos así: los jugadores se concentran en comunidades en Facebook que usan nombres como “La ballena azul” o “Ballena Azul”. La idea es que te dan una lista de 50 retos que deberás cumplir en 50 días y el último reto es que te suicides.

Antes de continuar con mi perorata, debería aquí agregar que no deberías ser tan ingenuo: por estos días ha circulado la noticia de que hay un adolescente muerto por ese juego. Lamento decirte que no es cierto. Simplemente no se ha podido probar de manera concluyente que el juego haya llevado al suicidio a ningún adolescente.

Este “juego macabro” tiene su origen en un artículo sensacionalista publicado en el diario ruso Novaya Gazeta, que aseguró que más de 130 adolescentes rusos se habían suicidado tras seguir las instrucciones de la Ballena Azul en la red social rusa Vkontakte (el Facebook ruso).

Pero solo bastaron algunas investigaciones posteriores para desmentir los argumentos del artículo y, de hecho, sus autores fueron sancionados por malas prácticas. Los suicidios sí fueron verdad, pero no se puede establecer una relación causal entre el juego y eso.

Las alertas se encendieron en redes sociales y los medios hicieron un gran escándalo para que los padres controlaran mejor lo que sus pequeñines ven y hacen.

Pero dejando de lado la veracidad de esas noticias, yo les traigo una mejor solución, padres: dejen que sus hijos participen en tan edificante juego.

¿Por qué?

Para comenzar, porque si sus hijos tienen la necesidad de participar en ese tipo de actividades es porque ustedes de seguro han fracasado de forma sistemática en su labor como padres.

Y ya no cuente más. Si esa razón no le parece lo suficiente poderosa, usted está terriblemente desubicado.

Pero por si lo necesita, aquí otra perspectiva: si su hijo está tan falto de atención como para desear un suicidio tan banal como ese, debería al menos poder conseguirlo.

El suicidio es una de las pocas cosas sagradas a la que los humanos podemos aspirar. Es una forma de renuncia primitiva y superior que no debería tener nunca connotaciones negativas ni estar moralmente vedado. El suicidio es un patrimonio nuestro y como tal deberíamos saberlo utilizar, y enseñar eso a nuestros hijos debería ser parte de nosotros.

Y no se trata de una apología a la muerte, sino de un derecho elemental: poder decidir sobre nuestra vida hasta las últimas consecuencias.

Así que yo los exhorto a que dejen a sus hijos consumir lo que quieran, no les impidan nada. De todas formas, ya ha quedado patente su mala paternidad.

Retos de la Ballena Azul.
Retos de la Ballena Azul.

VoxBox.-

América necesita una Casa donde podamos encontrarnos

Casa de las Américas. VoxBox.

La Casa de las Américas nunca estuvo del todo exenta de polémica y crítica, pero sobre todo jamás se le dejó de politizar.

Opinión.- Desde su fundación y por circunstancias históricas, Casa de las Américas nunca estuvo del todo exenta de polémica y crítica, pero sobre todo jamás se le dejó de politizar. Incluso hasta el día de hoy sigue generando escozor en algunos grupos o intelectuales en particular. Sin embargo, su legado para el continente es innegable.

Pensar en Casa de las Américas para la mayoría es pensar en la vinculación directa con el Partido Comunista de Cuba. No obstante, su labor cultural es heterogénea y su aporte al mundo ha sido desde los ámbitos más variados. Fernández Retamar, Mario Benedetti, Julio Cortázar, René Depestre, Mario Vargas Llosa, Ambrosio Fornet, Edmundo Desnoes, Manuel Galich, Mario Benedetti, José María Gutiérrez, Roque Dalton, Ernesto Cardenal, entre otros, son solo los nombres más inmediatos que a uno se le ocurren para asociarlos, ya sea con pequeñas participaciones o con una labor amplia en la gran casa cultural cubana.

Sobre si una institución cultural debe o no politizarse es un tema con una amplitud que da el resultado de más enemigos que amigos. Para algunos toda institución humana es en cierto modo política, y para otros, por cuestión práctica, consideran que hay niveles de politización, por lo que no deben echarse a todas las instituciones al mismo saco.

Pero no solo la izquierda cubana creó una institución cultural de talla internacional. Colocando la moneda del otro lado tenemos el Congreso por la Libertad de la Cultura, institución que publicaba los Cuadernos del mismo nombre y que tenía una clara línea ultraconservadora y anticomunista. Durante años se dedicó a defender la pax americana y todas las bondades del laissez faire, laissez passer, que es una de las formas más radicales del capitalismo.

Ojo, que con esto no defiendo ni una postura ni la otra. Menciono ambas para que pueda colocar sobre la balanza un hecho innegable: la Guerra Fría no fue solo un frente político-ideológico, sino también un frente de lucha cultural. En el Congreso también desfilaron las respectivas figuras y tuvo sus abanderados y sus frutos. Sobre si la CIA financiaba o no al Congreso es una discusión estéril como si el Partido Comunista Cubano colaboraba directamente o no con la Casa.

El Congreso es menos conocido porque apenas duró unos años su labor, además de una revista bimensual que vino poco por estos lares de América. En cambio la Casa ha resistido el paso del tiempo, lo cual nos guste o no es un mérito.

Quiero que se entienda que no se trata de una apología de la institución cubana, pero habrá que darle el mérito en algo que tanto le sigue haciendo falta a nuestra América: contar con una institución cultural que trate de unirnos, en la que podamos crear relaciones con nuestros pares en los ámbitos que usted se imagine.

A medida que pasan los años las redes de comunicación nos van facilitando que las brechas culturales se vayan reduciendo, pero para bien o para mal debe y tiene que existir una institución que nos una en físico, una donde podamos vernos, reunirnos y sacar balances globales, como ciudadanos simples, por el simple derecho que tenemos de hacerlo.

Ya que vivimos tiempos en que las instituciones suelen darnos desconfianza, no es malo comenzar a pensar en alternativas para crear una nueva casa para toda América. Digo, por si la que hay no le gusta y por si cree en esa idea tan en boga, de que sería mejor empezar muchas cosas de cero.

VoxBox.-

La belleza del alma y otros chistes

La belleza del alma y otros chistes. VoxBox.

El título parece chocante y puede que lo sea, más aún si usted es de las personas que justamente habla de ello: la belleza del alma.

Opinión.- Antes de decirme estúpido, lo invito a leer todo el artículo. Después de ello, queda a discreción de sus sentimientos hacia a mí. El título parece chocante y puede que lo sea, más aún si usted es de las personas que justamente habla de ello: la belleza del alma. No se preocupe, no estoy en contra de los sentimientos lindos que tengan las personas: los valoro y me agrada encontrarme con la genialidad de lo que a simple vista no se puede percibir. Nombré la nota de esa forma por 2 razones: la primera para atraer su atención (soy cruento, lo sé), y la segunda porque sí considero que hay una manía de mentir sobre lo que nos atrae de las personas.

Por norma general hay ciertas cosas que nos son permitidas mencionar y otras a las cuales es mejor omitir o sobrentender. “Voy al baño”, sonará siempre mejor que “ya me cago”, indicando en ambas situaciones un mismo propósito. Una frase parece más prudente que la otra. Creo que entienden más o menos el lugar al que me dirijo.

Cuando hablamos de personas y de gustos es mejor decir que valen más los sentimientos por sobre el físico. ¿Por qué? Pues sonamos menos superficiales, más profundos e incluso menos interesados. Parecemos personas maduras. Los sentimientos son sumamente subjetivos y variables de persona en persona y de trato en trato, lo cual nos ahorra la pena de poder medirlos, compararlo y comprobarlos, cosa que, está de más decir, se debería hacer.

La gente que valora en extremo los sentimientos en detrimento del físico, por lo usual suele esconder alguna inconformidad física. Es algo así como decir: “¡Qué importa que no sea guapo, si soy una persona muy linda por dentro y eso importa más!”. Disminuir la belleza física puede ser un truco para sentirnos y aceptarnos a nosotros mismos.

Otro aspecto de “valorar” el alma de las personas es ¿cómo conocer a otra persona?, si ni siquiera a nosotros mismos nos hemos logrado conocer. Muchos de los peores psicópatas o políticos más corruptos en su día a día son personas encantadoras y sería sumamente fácil enamorarse de ellas. La amabilidad, los principios morales o las dulces palabras, en muchos casos, son el maquillaje del alma más furtiva y escandalosa. Así que no nos enamoramos del alma, nos enamoramos de lo que los demás nos muestran, y muchos, en eso, son unos tramposos.

Si mis palabras fueran falsas, la industria de la moda, la salud estética, el fintes, las cirugías, el maquillaje y demás menjurjes no existiría o no crecería año con año. No es coincidencia que las redes sociales brinden filtros para “enchularnos” más de la cuenta y, no obstante , cuando menos, unas 5 fotos en promedio se toman para decidir cuál es la mejor y usarla como foto de perfil.

La respuesta no es obviar la personalidad de alguien. Más bien es valorar nuestra personalidad y aceptar que sí, que nos gusta un cuerpo o una cara bonita, y que muchas veces alguien que no nos atrae físicamente no le prestamos las mismas atenciones que alguien que sí nos atrae. Somos mundanos, porque al final somos humanos, somos vulnerables al instinto, y eso no se debe negar, porque es negar una parte de nosotros mismos.  Por supuesto que sus excepciones habrá y alguno que otro lector obvie la circunstancia física, pero para la mayoría de ojos que vean esto, la regla se cumple: el amor entra por los ojos.

No pretendí en ninguna de estas palabras desacreditar la belleza del alma, ni siquiera con el título. Solo se me hizo oportuno ponerle una dimensión justa al asunto, y en una época en la que nos rige el ego: creer que el físico no importa suena gracioso.

VoxBox.-

Sobre el Día Mundial del Diseño: la felicidad de la creación

Día Mundial del Diseño. VoxBox.

A mí se me dio por recordar a los diseñadores, a propósito del Día Mundial del Diseño. Es bueno que al menos por un día recordemos todo lo que hacen para nosotros.

Opinión.- ¿Qué sería de nuestro mundo moderno sin toda la gente que nos está pensando en cuanto a formas y colores? ¿Qué ocurriría sin todo eso visualmente amigable que nos facilita el día a día? ¿Nunca le ha pasado que intentó diseñar algo atractivo y no le salió nada? Unos tienen el ojo más refinado que otros. Es por eso que tengo una admiración grande por la gente que trabaja en todas las áreas y formas del Diseño.

Tengo amigos que se dedican a eso y sé por todos los escollos que tienen que pasar con frecuencia. Sé que usted también lo sabe. Y no me venga con que todas las profesiones pasan por problemas o que en todas las áreas laborales del mundo hay injusticias en lo salarial y todo eso. Si nos vamos a eso, ya sabemos que todos queremos estar mejor. Siempre. Y algunos pasan por peores injusticias que otros.

Con eso tampoco pongo en un lugar especial a quienes trabajan en Diseño: pero no me negará que entra en la lista de profesiones y oficios donde la gente tiene que sacar callo, porque si alguien no está listo para eso solo le espera derrumbarse.

Es una de esas profesiones donde se trabaja sobre la base del error. El 99 % de las veces el cliente suele ver lo que sale mal. ¿Cómo librarla en el día a día? Estoy seguro que la mayoría de diseñadores tendrán miles de respuestas a esa pregunta.

¡Y cómo se les da crear! Hay quienes no tienen libertad de maniobra y deben ceñirse a lo que les pidan, pero quienes tienen el privilegio de la libertad creativa suelen convidarnos al mejor espectáculo visual y funcional que muchos agradecemos.

¿Qué hace que nos atraiga la tipografía, la disposición del texto, una buena portada o incluso una caja? ¿Por qué hay afiches que pueden resultar cautivantes? ¿Y qué me dice cuando aparece una nueva marca y de ella surge todo un mundo? ¿Y qué de los interiores, del equilibrio del color y las formas? Vivimos con el diseño en el día a día. Nos encontramos algo pensado por alguien en todas partes.

Y no se trata solo de lo que otro pensó para que nos fuera útil: detrás de eso, la mayor parte de las veces, alguien pensó en que también debería de gustarnos a nivel visual. Y eso se agradece. La portada de su disco preferido, el carácter serio o desenfadado de una publicación que disfrutó momentáneamente en una red social. Podríamos señalar detalles de manera ilimitada. Y es gracias a quienes trabajan en el Diseño.

Cada área tiene su mérito, yo lo sé. A mí se me dio por recordar a los diseñadores, a propósito de su día. Es bueno que al menos por un día recordemos con gratitud todo lo que hacen para nosotros. Y si tiene en su casa un diseñador en potencia, no olvide animarlo en lugar de asustarlo con un futuro que todavía no ha ocurrido, donde como ave de mal agüero le dirá que se morirá de hambre o sufrirá en el ámbito laboral. Eso de ganar dinero o de las dificultades laborales es harina de otro costal. Pero la felicidad de la libertad creativa es algo que a nadie se le debe negar.

Envío a título personal un abrazo fraterno a todos mis amigos diseñadores. Ya saben que soy un fiel admirador de lo que hacen y solo espero que sigan así, como siempre, refinando el ojo y el gusto cada día más.

La felicidad de ver una creación completada es algo que no tiene precio.

VoxBox.-

Hombres que han envejecido bien

Pongámonos frívolas: una queja común entre mis conocidos es que solo hablo de cosas “densas”, así que he decidido hablar de algo he notado en los últimos años… algunos hombres envejecen bien.

Opinión.- Me centraré en un ámbito que me encanta, la música. Cuando recuerdo a los cantantes de la época en que mi madre era muy joven, me doy cuenta que fueron ganando años y como que la vida no fue tan benevolente con ellos, digo… amo a José José, pero su vida de rockstar no le ayudó a envejecer con dignidad, ya no digamos Juan Gabriel…

Me puse a pensar en los artistas que me han gustado a lo largo de mi vida, aquellos hombres hermosos durante su juventud y que el paso del tiempo no afectó, sino más bien mejoraron y se han convertido en maitros guapetones.

¿Se me olvidó alguno? No tenga pena, cuéntenos quién cree que merece estar en este humilde y bello recuento.

5. Chayanne

Boricua de 48 años. A mí eso de los ritmos latinos no se me dan muy bien, pero este hombre ha sido versátil en sus propuesta, y súmele que es bastante guapo, pues lo lógico era que siguiera vigente hasta estos días. Inició en la agrupación Los Chicos, allá por 1978.

Acá en un video relativamente reciente *suspira*:

Este video es de cuando iniciaba su carrera como solista:

4. Gary Barlow

Cantante principal de la agrupación inglesa Take That. Sí… el hermoso joven que cantaba Back for good, actualmente tiene 46 años y pues… acá les dejo dos videos en donde puede ver la comparación de la década de los 90 y en la actualidad.

Y pues, así se veía en 1995:

3. Benny Ibarra

Mexicano que inició su carrera con Timbiriche, actualmente tiene 46 años y ha seguido su carrera como solista, productor y compositor. Cuenta mi marido que cuando me paso de copas termino cantándolo con el entusiasmo propio de las adolescentes. A veces no le creo.

En la actualidad se volvió a unir a excompañeros de Timbiriche y se andan covereando de arriba para abajo.

En 1994 sacó su segunda producción como solista y pues… ya era bello.

2. Bruce Springsteen

El jefe tiene 67 años de ser hermoso. Cuando redescubrí su video de 1984, Dancing in the dark, cuando yo ya había llegado a la adolescencia, supe que sería su fan.

En este video hace un homenaje a León Gieco. El año fue 2013, hace poco prácticamente.

Y la gloriosa Dancing in the dark, de 1984.

1.  Eddie Vedder

Como parte de la Generación X, el ganador de mi recuento es precisamente este cantante de grunge, que se hizo famoso con la banda Pearl Jam.  Joven o viejo, no pierde su gracia. Actualmente tiene 52 años.

Acá les dejamos esta hermosa creación de Dios, ya con talle de adulto.

Sí, 1996 fue un año maravilloso y sí… me gustaba así de greñudo.

 

Un día de estos me animaré a hacer un top 5 de hombres talentosos en la música, pero que la vida se los llevó por delante.

VoxBox.-

El lector supersticioso

el lector supersticioso

Fue de Jorge Luis Borges de quien tomé la definición de lector supersticioso. Solo en una entrevista lo mencionó, pero a lo largo de su obra hay más pistas.

Literatura.- En mi opinión, no hay nada más frustrante que no tener a nadie con quien compartir el placer de mis lecturas, y sin embargo, al mismo tiempo y de modo paradójico, una de las aficiones más íntimas y personales que cualquier ser humano puede tener son, precisamente, sus lecturas.

La definición de Borges

Borges, lector empedernido por excelencia y a quien le escuché por primera vez la expresión lector supersticioso, escribió alguna vez: “La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz”. También escribió estos versos, que son un tributo al acto mismo de la lectura:

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

Y no olvidemos que escribió esto otro, que en definitiva es memorable: “Si Shakespeare les interesa, está bien. Si les resulta tedioso, déjenlo. Shakespeare no ha escrito aún para ustedes. Llegará un día que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare, pero mientras tanto no hay que apresurar las cosas”. Y no puede faltar esta otra cita, que será necesaria para continuar con el post:

Yo no quisiera que la moralidad de esta comprobación fuera entendida como de desesperación o nihilismo. Ni quiero fomentar negligencias ni creo en una mística virtud de la frase torpe y del epíteto chabacano. Afirmo que la voluntaria emisión de esos dos o tres agrados menores (distracciones oculares de la metáfora, auditivas del ritmo y sorpresivas de la interjección o el hipérbaton) suele probarnos que la pasión del tema tratado manda en el escritor, y eso es todo. La asperidad de una frase le es tan indiferente a la genuina literatura como su suavidad. La economía prosódica no es menos forastera del arte que la caligrafía o la ortografía o la puntuación: certeza que los orígenes judiciales de la retórica y los musicales del canto nos escondieron siempre. La preferida equivocación de la literatura de hoy es el énfasis.

Pero fue en la entrevista A fondo con Joaquín Soler Serrano, en 1976, cuando Borges dijo: “Yo no soy lector supersticioso. Yo sé que debería de decir que el Fausto es una obra maestra, pero realmente me parece un error de Goethe. Pero en cambio pienso en las Elegías romanas pienso en Goethe mismo, en el hombre Goethe, y siento afecto por él y… puedo entender sus errores. La cultura alemana me gusta mucho”.

Más no podría añadir. No olvidemos que cuando los grandes hablan los pequeños debemos callar, porque si no es así se deja de aprender. De todos modos añadiré un par de cosas, porque no quisiera dejar un solo atisbo de duda en lo que quise exponer en esta ocasión.

Reflexión personal

¿Quién es el lector supersticioso? Para Borges es aquel lector que hace distinción entre lecturas trascendentes e intrascendentes, escritores grandes y pequeños, titanes de la literatura universal y escritores menores. Es el lector que es capaz de someter el placer (de la lectura) a la disciplina (leer solo el canon local, universal, etc.). Y a veces renuncia en absoluto a esa bella ingenuidad de cuando somos niños y tomamos un libro con todo el gusto del mundo.

No quisiera meterme en ese embrollo de justificar una postura que indique que hay buenas o malas lecturas. Y antes de que llegue la malinterpretación quiero resumir mi vida de lector: de los 8 a los 15 leí por placer; de los 15 a los 17 leí con placer y a veces por obligación; de los 17 a los 23 leí por disciplina; y de los 23 hasta la fecha he vuelto a leer por placer. ¿Soy disciplinado para leer? Ya no lo sé y no me importa. Prefiero el placer del texto. He tenido grandes e inolvidables lecturas. Muchos de los libros que forman parte de mi vida son como un mantra y de entre ellos hay algunos que los veo como maestros o como un talismán.

Reconozco que también tengo mucho de lector supersticioso, porque hay autores que considero grandes de verdad y mi intuición me dice que muchos deberían de estar leyéndolos para avanzar como personas. Pero también creo que la lectura por placer es el mejor camino para llegar a lecturas más sofisticadas, ya sea en su lenguaje o propuesta estilística. Así que no puedo invalidar el placer que le genere a quien lea motivacionales, los superventas juveniles del momento o autores que solo destacan por sus frases clichés.

Cada uno elige con qué alimentarse y en eso estoy de acuerdo con los detractores de la idea de leer cualquier cosa. Claro, si decido alimentarme con golosinas es natural que tendré una mala nutrición. Lo mismo ocurre con las lecturas. Pero haría mal si quiero obligar a alguien a leer La Divina Comedia, de Dante Alighieri, o El ruido y la furia, de William Faulkner, y tal vez solo provoque aversión literaria. ¿Qué tiene de malo leer por entretenimiento? Por supuesto, me encantaría convencer a todo mundo que el Fausto de Goethe es una de las experiencias más grandes de mi vida, que es un libro denso y brutal, o que cada vez que leo Las mil y una noches vuelvo a sentirme como un niño.

Y he escuchado miles de veces: “¡¿Que no has leído a Fulano de Tal?! No te creo. Y yo que te hacía un gran lector. Fulano es uno de los escritores más fundamentales de la literatura tal”. No culpo ni implico a nadie. Yo también fui así. Y también me emocionaba al infinito hablando de mis lecturas y todo, y a veces hasta muy tarde reparaba en que a mi receptor lo tenía harto. ¿Y qué si prefiero a Stephen King por sobre Fulanito de Tal? Prefiero recordar con una sonrisa y con asombro una lectura personal y de disfrute, que poner un rostro adusto e impertérrito afirmando que he leído a los más grandes de la literatura universal, solo por demostrar que los he leído y ya.

El año pasado, por ejemplo, comencé leyendo ficción detectivesca, pero en el camino aparecieron innumerables recomendaciones. Me gusta que me recomienden, porque soy de una curiosidad infinita. Pero al ser lector hedonista termino abandonando, si un libro no me gusta o me trabo en alguna parte. Pasó en mis manos de todo un poco. Interrumpí las sesudas cavilaciones detectivescas porque cayó en mis manos la saga Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Hace 10 años habría desdeñado dicha saga solo por saber que era superventas. No sé en qué diablos estaba pensando, pero desde hace años me pude haber dado la oportunidad de leer autores que me autocensuraba, solo porque creía con esnobismo en la gran literatura.

He leído muchos clásicos, sobre todo del siglo XIX… pasé años de mi vida embelesado con ellos y algunos los sigo leyendo, porque me siguen atrapando como la primera vez, pero también por leer solo eso me he perdido de las novelas más contemporáneas. Y claro, no se puede tenerlo todo, pero hay mucha novela reciente que me ha dado un placer que desconocía. A partir de eso he decidido leer, única y en exclusiva, por placer. Sin agenda. He decidido dejar de recomendar lecturas, a menos que las personas me pregunten de forma explícita mi opinión personal. He decidido dejar de invalidar o satanizar los gustos literarios de los demás, así como desde hace años dejé de invalidar sobre los gustos musicales y cinematográficos.

Dicen que los millenials conciben la vida como una inmensa experiencia. ¿No le parece que podríamos aprender un poco de eso? ¿Para qué quiero que lea las obras completas de Shakespeare, si me transmitirá un sentimiento del deber en lugar de un sentimiento de placer? Prefiero que llegue a amar la lectura desde su propio camino. Y si ya es amante de la lectura y no tiene con quién conversar, tal vez un día quedamos en un café y podemos dialogar. Ya me hace falta hablar con alguien sobre el placer de la lectura.

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Referencias: El fragmento pertenece al artículo “La supersticiosa ética del lector” y aparece en el libro Discusión (1932). El poema citado se titula El lector y pertenece a Elogio de la sombra (1969). Sin embargo, ambos textos los extraje del tomo 1 de las obras completas editadas por Emecé en 1984. El artículo aparece en las páginas 202-205 y el poema aparece en la página 1016.

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Crónicas de una mujer sin útero (I): Mi cuerpo es una cuestión política

Una mujer sin útero. VoxBox.

Decidí escribir una serie de artículos sobre esto que estoy aprendiendo: vivir sin útero. Soy una mujer que roza los 40 años y nunca estuve embarazada.

Opinión.- Decidí escribir una serie de artículos sobre esto que estoy aprendiendo: vivir sin útero. Soy una mujer que roza los 40 años y nunca estuve embarazada. Incluso así tengo 5 hijos adoptivos, una nieta, y por supuesto, un marido feminista. Como yo.

Pasé 20 años luchando contra una serie de enfermedades en mis ovarios y en los últimos meses en el útero. Me operaron dos veces, la primera fue horrible e hicieron lo que les dio la gana con mi cuerpo. Como hacen la mayoría de los médicos cuando una mujer llega a consultar. La segunda vez ha sido totalmente distinta, mi doctora respetó mis decisiones y me enseñó todo un abanico de posibilidades, opciones y tratamientos. En cuanto estuve segura de lo que quería hacer con mi cuerpo, ella me respetó. Siento que pocas veces he sido respetada como mujer. Lamentablemente.

Fui violada por un primo cuando tenía 6 años y es primera vez que lo digo en público con todas sus letras. En mi familia no se enteraron hasta años después, cuando siendo una veinteañera y luego de mi primera operación decidí contarles. La primera reacción de mi madre fue decirme que no me creía. Mi infancia tan normal e idílica, que creía ella que tuve, se había caído. No piensen mal, amo a mi madre, sé que no fue su culpa lo que me sucedió, ni de ella, ni de mi padre. Simplemente estaban haciendo lo que millones de padres de Latinoamérica hicieron en los ochenta: trabajar de manera incansabl para mantener a su prole. En ese aspecto no ha cambiado mucho. Los padres seguimos siendo grandes ausentes en nuestros hogares a causa de los horarios laborales.

Esto de entender que mi cuerpo es un ente político no ha sido fácil. ¿Cuándo me enteré de esto? No tengo una fecha exacta, pero creo que fue en el momento en el que me pregunté por qué los hombres han tomado decisiones sobre mi cuerpo sin consultarme: mi violador, mis ginecólogos y tantos otros hombres que han estado de forma esporádica en mi vida. ¿Por qué un hombre puede tomar decisiones sobre una mujer? Peor aún ¿por qué toman esa decisión y piensan que nada ha pasado? ¿Por qué piensan que jamás aprenderemos a defendernos?

Aprendí a defender mi cuerpo desde muy pequeña, a no dejar que me tocaran luego de lo sucedido a mis seis años. Era una niña que tuvo que aprender a alejar a los hombres para no seguir soportando más daños, sin importar de qué tipo fuera, y eso me convirtió en una “buscapleitos”. El carácter me cambió y me puse “eternamente enojada”, siempre a la defensiva y sobre todo no le quitaba el ojo de encima a mis hermanas menores, a quienes estaba decidida a defender con mi vida ante quien fuera.

Fue hasta que llegué a mi etapa adulta cuando aprendí a defenderme en otras maneras, políticamente hablando. Aprendí que tenía derechos, o que al menos podía aspirar a tenerlos. En mi país, El Salvador, desde 1996 se penaliza el aborto en cualquier caso y eso incluye causas como peligro de muerte de la madre, inviabilidad de la vida fuera del útero, violaciones o embarazos producto de trata de personas. En El Salvador nos condenan por enfermar del útero o de nuestros ovarios. En mi país condenan a mujeres por tener un problema obstétrico y tener abortos espontáneos. Casualmente esto se da más que todo en las zonas rurales o en zonas de profunda pobreza. En El Salvador se nos discrimina, condena y nos señalan cuando pedimos más leyes a favor de la salud de las mujeres, cuando se pide más educación sexual y más leyes que garanticen nuestros derechos sexuales y reproductivos.

Hace cinco años apenas tuve la experiencia política más terrible de mi vida. En ese entonces vivía en un pueblo en el interior del país. Era la encargada de redactar proyectos para una organización de arte y educación. En aquel tiempo estaba pasando por un mal momento de salud y tuve una hemorragia muy grande. Tan grande y horrible que hizo que mis compañeros me llevaran al hospital nacional más cercano. Lo primero que hizo una enfermera de dicho hospital fue llamar a la delegación de la Policía Nacional Civil: llegaron dos agentes y me esposaron a la cama mohosa donde me habían acostado minutos antes para atenderme. Lo último que recuerdo, antes de desmayarme por la hemorragia, fue la voz del policía diciéndome que quedaría esposada por sospecha de aborto.

Yo no estaba embarazada, no había tenido un aborto. Fui juzgada, señalada y condenada por tener una hemorragia vaginal. Estuve esposada durante 12 horas mientras “averiguaban” si era cierto que no me había provocado un aborto. Mis compañeras de trabajo y familia estuvieron prestas a ayudarme, a apoyarme, a aclarar que yo no era “una infame mujer que mata a sus hijos”. Doce horas que fueron un infierno físico, emocional y político. ¿Así tratan a todas las mujeres en mi país en el sistema nacional de salud? ¿Un policía, hombre que jamás sabrá lo terrible que es tener una hemorragia entre sus piernas, es la persona más adecuada para hacerse cargo de un caso de sospecha de aborto? ¿Qué ley me amparaba? ¿Qué ley ampara a las mujeres de mi país?

Tuvieron que pasar 5 años, dos ginecólogos más e innumerables pastillas para encontrar a mi actual ginecóloga, de quien ya les hablé. Hace exactamente un mes me hizo una histerectomía. Me despedí de mi útero en un acto íntimo, le agradecí profundamente ayudarme a construirme como mujer, por enseñarme que soy tan plena e importante como otras mujeres que sí son madres, por soportar tantas violencias y por su paciencia mientras yo aprendía a defendernos. Le dije adiós y lloré un poco por su partida. Ahora estoy sana.

Desde entonces me he dedicado a pensar, durante los 28 días de reposo que me dictó la doctora, sobre las diferentes cuestiones que devienen de mi cuerpo, porque al final una mujer no solo es un útero con piernas, es un ente político, social, económico, emocional y profundamente personal, y precisamente de todos esos aspectos voy a seguir escribiendo en las próximas entregas.

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La respuesta ante la humillación del pueblo venezolano el 19 de abril

Pueblo venezolano. VoxBox.

El pueblo venezolano ha sido maltratado y humillado hasta la saciedad por un régimen hipócrita, descarado y corrupto.

Opinión.- El 19 de abril quizás represente para el mundo lo que el pueblo venezolano ya sabía desde hace mucho: que efectivamente somos una mayoría la que está cansada de vivir en un país donde a diario familiares y seres queridos mueren a manos de la inseguridad, la falta de medicamentos e injusticia. Que además son cientos quienes mendigan a causa del hambre y la pobreza. Un país del que todos quiere huir y que cada vez parece tener menos razones para enorgullecerse de su nacionales, al ver cómo los valores más humanos se desintegran.

Somos un pueblo que ha sido maltratado y humillado hasta la saciedad por un régimen hipócrita, descarado y corrupto, que desde el día que llegó al poder no ha hecho más que separarnos, sembrando por todas las vías comunicacionales el odio y la condena a sus hijos, con el culto a la ignorancia. Pero no bastando con eso se ha tomado todos los recursos —tanto oficiales como ilegales— para dar la vil y muy cobarde orden de reprimir de la manera más violenta inimaginable a su propio pueblo, cuando este ofrece la más mínima forma de resistencia.

No solo hablamos de miembros de la ya satanizada Guardia Nacional, sino aquellos grupos paramilitares armados y financiados para matar a nuestros hermanos. Por más conspiratorio que suene para el mundo estas declaraciones, tienen que saber que estos grupos son una realidad en el país, que existen y son los que en su mayoría se han llevado consigo por lo menos un alto porcentaje de responsabilidad en la pérdida de vidas humanas durante todas las protestas ocurridas en el transcurso del año y en años anteriores.

Todos los hechos ocurridos durante el transcurso de la marcha del 19 de abril y lo que el mundo presenció son una clara ejemplificación exaltada de todo lo que acontece al venezolano a diario, de una u otra forma.

Ver cómo personas caminan entre agua contaminada para esconderse de la Guardia Nacional, una mujer catalogada y acusada de terrorista en los medios oficiales solo por demostrar su resistencia ante la represión y, encima, presenciar cómo un joven de 17 años fue privado de ver otro día de su vida y verse realizada la libertad en su país, con sueños y metas propias de salir adelante, de mejorar su situación y trabajar en beneficio al país… todo eso ahora inconcluso. Muerto, asesinado y tratado como si él fuera el enemigo.

Todo esto simboliza el grado de humillación generalizada que vivimos como ciudadanos por parte de este régimen que una y otra vez nos pisotea, y nos priva de vivir en paz y dignidad humana, todos los días, cada día de nuestras vidas sin cesar, como un interminable circulo que parece no acabar.

Estos son solo tres hechos aislados a los que se les suman otros cientos reportados y quizás muchos aun sin conocerse, ocurriendo de forma simultánea en todas partes del país, todos siendo detenidos, perseguidos y amedrentados. Y aun así… existe una necesidad de seguir adelante, de salir ante esa locura, de seguir gritando por nuestros derechos, de lograr un cambio…

Es difícil decir que es lo que ocurrirá el día de mañana o el siguiente después de ese. Por una parte, el país parece haber entendido que la ayuda internacional solo se quedará en meras declaraciones y reuniones burocráticas inútiles que no tendrán resultados hasta que todo haya acabado para nosotros, que la ayuda de los dirigentes políticos de la oposición, aunque es necesaria en estos momentos, no dejan de ser más que una decepcionante representación popular inactiva y oportunista de la coyuntura, aunque no es mi deseo hablar en contra también de la Mesa de la Unidad Democrática, tristemente no merecen quedar también libres de culpa de todo lo que está ocurriendo. Estamos ante un pueblo que ha sido demasiado engañado y traicionado por sus representantes políticos.

Los verdaderos protagonistas y héroes de la historia son civiles comunes y corrientes, hombres y mujeres de familias y sueños propios que han logrado entender que los únicos que podrán cambiar algo al respecto de toda esta miseria somos nosotros mismos, cada vez con mayor insistencia, resistencia y lamentablemente con mucho sacrificio… parecemos vivir una etapa decisiva en la que no se está luchando por un presente, sino un futuro que valga la pena ser vivido.

Solo deseo que la historia nos dé un buen final.

VoxBox.-

Una anécdota sobre libros

Una anécdota sobre libros. VoxBox.

En una ocasión tuve la imperiosa necesidad de vender 200 libros. Los escogí de mi biblioteca personal y partí de varios criterios que por el momento no vienen al caso.

Opinión.- En una ocasión tuve la imperiosa necesidad de vender 200 libros. Los escogí de mi biblioteca personal y partí de varios criterios que por el momento no vienen al caso. Pero si usted tiene su pequeño patrimonio, sé que me comprenderá. Hay libros que me fueron y siguen siendo irrenunciables. Hay otros de los que disponía de una segunda traducción o ejemplar extra. Y algunos no valen mucho, pero poseen el valor subjetivo que les he asignado por circunstancias personales.

Y bueno… a regañadientes y con el dolor de mi alma reuní 200 libros y los vendí. Pagamos deudas, comimos, reunimos para unos trámites que ella necesitaba, y lo más importante, compramos la comida para el niño. De mi familia hubo reacciones de toda clase y la más sorprendente fue que “hice bien”, porque “los libros acumulan espacio y no sirven para nada”. Dejé que todos opinaran sin renegar, porque ¿de qué servía argumentar sobre percepciones superficiales?

Tardé meses en superar la mutilación de mi biblioteca personal y mucho tiempo después, ya recuperados en lo económico y con la capacidad de pagar internet, lo primero que hice fue descargar en versiones digitales todos los títulos a los que tuve que renunciar. Y como mejoré algunos trucos para encontrar lo que quería, además de que aparecieron muchos sitios que se convirtieron en paraísos virtuales, comencé a descargar a diestra y siniestra, respaldando información, creando carpetas según área de conocimiento, buscando incluso las fuentes de los folletos que recibí en todos mis años de la universidad. Hasta me puse a aprender un poco de bibliotecología, pues, para que vea que a veces exagero con este rollo de los libros.

El resultado es indescriptible. Mi biblioteca virtual llegó a ser cientos de veces más grande que mi pequeña biblioteca personal. Y claro, si ya creció la duda no se preocupe, que la pregunta es pertinente: ¿para qué quiero tanta información si no me alcanzará la vida para leer millones de páginas?

La respuesta tendría que dársela a título personal, mientras nos tomamos un cafecito. Por el momento le dejaré una provisional.

Para mí la verdadera utopía del conocimiento es y será cuando todos los libros del mundo estén al alcance de un buscador interno, que nos permita hurgar en yottabytes de información de primer orden, consultar variables de lo que necesitamos y poder acceder al menos a diferentes niveles de búsqueda y consulta académica y personal. ¿Se imagina un motor de búsqueda superpotente que pueda guiarlo a fuentes primarias de conocimiento que jamás imaginó? Es imposible leer todos los libros del mundo. Yo sé que no leeré todos los libros que tengo físicos y digitales. Pero ¿para qué quiero leer el 100 % de mis libros? Eso es imposible. Pero me conformo con poder consultarlos y hacer búsquedas concretas. Eso también alimenta. No lo dude.

Para algunos eso de las bibliotecas digitales equivale a la muerte del libro, pero no estoy de acuerdo. El libro, como producto cultural, es la expresión más completa y contundente que tenemos como seres humanos para transmitir el conocimiento de generación en generación. No es un medio 100 % seguro, porque es vulnerable al fuego, al agua o a lo que se le ocurra para destruirlo. Pero también una bomba de pulso electromagnético puede aniquilar los mejores soportes informáticos. Si usted pierde su respaldo en disco duro externo podría perder años de investigación. En otras palabras, no existe en el mundo un soporte 100 % seguro. Hasta el internet puede vulnerarse.

El libro no puede morir porque ha pasado por un proceso de validación, en el que tiene que pasar por varias manos para finalmente ver la luz en las librerías y que usted tal vez se dé el gusto de comprarlo. Sé que hay libros malos, así como editoriales malas. Pero eso es como todo y todos: en todas las profesiones, áreas de conocimiento y trabajo encontrará buenos, malos, esforzados, charlatanes, soñadores, etc.

Imagine que llevo mi novela a una editorial, la revisa un consejo con expertos y todo —ya sé, en la realidad no funciona así, pero déjeme ejemplificar—, me hacen observaciones pertinentes que ni yo había notado después de meses de escritura y revisión. La corrijo, pasa a las manos de un equipo de corrección de estilo y finalmente le da todo mundo el visto bueno para publicarla.

Suena simple, ¿no? Pero si lo medita hay meses y a veces años —dependiendo del rigor, prestigio, responsabilidad y otros factores de la editorial en cuestión— para que el libro llegue a las estanterías de su librería preferida. Y al menos idealmente tendría que llegar con la mayor calidad posible.

Y al comprender eso en toda su dimensión, más todas las cosas que he vivido, más todo lo que tuve que hacer a veces para fotocopiar un libro, comprarlo usado y en mal estado, prestar y molestar a alguien para que al menos lo escaneara, hacer muchas cosas para comprar esa edición que necesitaba para mis estudios y un largo etcétera. Y sumemos a eso las limitaciones contra las que tuve una lucha sin descanso —provengo de una familia de comerciantes informales—, me resulta incomprensible cuando alguien compra un libro (a veces caro) y no lo lee.

Más sorprendente me resulta cuando regalo un libro o consigo una edición que una persona me pidió y no lo lee. No haré apología de la piratería, pero si no hubiera sido por las ediciones digitales, me habría privado de leer a todos los clásicos que conozco. Así que no me cabe en la cabeza cuando, después de una larga búsqueda y esfuerzo, entrego un libro y que la persona no lo lea.

Quizá sea cierto eso que cuando a la persona no le ha costado y se lo dan en la boca no sabe apreciar. No lo sé y no me interesa comprobarlo. En mi caso, que crecí como una persona con limitantes y hambre de conocimiento (combinación letal para quienes se frustran con facilidad), cada libro que me han regalado lo conservo y cada recomendación la leo, porque pienso que me recomiendan una lectura por alguna razón importante que al menos necesito comprobar.

La fila de lecturas nunca se acaba y hay libros con los que no logro identificarme, pero tengo la honestidad para decirlo y solo en ese caso abandono la lectura. Leo fundamentalmente por placer y solo en contadas ocasiones por rigor y disciplina, porque cuando una lectura me parece farragosa pero sé que será recompensante, entonces me atrevo a ir hasta el final.

Y bueno… llámeme caprichoso o lo que sea, pero por todo lo anterior explicado tomé la política personal de no recomendar libros ni conseguir para nadie, a menos que me lo pidan, o por lo menos que sepa que tiene los mismos intereses, la misma pasión. A lo mejor mis motivos son infantiles, pero no evito pensar en todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida y no han tenido un par de dólares para obtener el libro que desean. Y entonces me molesto innecesariamente con quienes no valoran.

Mientras esa injusticia ocurre, hay personas que ni aunque les regalen un buen ejemplar o les consigan esa edición difícil de localizar y que incluso así no se tomen la molestia de revisar… bueno… la palabra indignación me resulta insuficiente. Así que ¿para qué complicarse? El libro se celebra con los amantes de los libros. Las lecturas se comparten por simple afinidad. Y si usted es otro amante de los libros, le envío un abrazo fraternal, que aunque ya pasó la fecha puede ser también todos los días del año: Feliz Día Internacional del Libro.

VoxBox.-