Los ateos sí celebramos semana santa

Semana Santa. VoxBox.

¿Por qué tus creencias (o tu falta de ellas) deberían impedirte celebrar la semana santa? Los ateos también celebramos las vacaciones de semana santa, aunque no te guste.

Opinión.- Uno de estos días cometí el infame error de revisar esa cloaca digitar que llaman Facebook y me topé con el siguiente mensaje: “Los ateos no deberían tener vacaciones en semana santa”.

A ver, pequeño imbécil ¿Por qué tus creencias (o tu falta de ellas) deberían determinar si tienes vacaciones o no? “Pero es que la semana santa es la conmemoración de la pasión de nuestro Señor JesuBLABLABLA…”

Está bien, te voy a conceder esa: la semana santa nació a partir de la MITOLOGÍA cristiana en la que el hijo de un carpintero que vivió hace dos mil años en un pueblucho del oriente medio supuestamente aguantó vara y fue crucificado porque te ama.

Pero más allá de ese MITO, la semana santa se ha convertido en una tradición que poco o nada tiene que ver con la fe o con una filosofía elemental de si crees o no en dios.

La semana santa, desde hace muchísimos años, forma parte de la matriz cultural de prácticamente todos los países de América Latina. Algunos consideran que es una celebración incluso más importante que la mismísima navidad (obvio: nacer en un pesebre no es tan interesante como morir en una cruz). Y más aún: desde muchos años, y debido a la histórica y documentada relación marital que la iglesia tuvo con los poderes fácticos, la semana santa se convirtió no en un momento de “descanso” sino de adoración religiosa.

Por suerte para todos, las sociedades modernas han ido volviéndose más seculares (EN ALGUNAS COSAS) y esas sandeces eclesiales ahora importan cada vez menos. Qué suerte para nosotros.

Así cada vez que algún amiguito te pregunte por qué te alegras tanto por las vacaciones de la semana “mayor” si ni siquiera crees en dios, siéntete libre de mandarlo a la mierda.

VoxBox.-

La épica de bolsillo que todo clasemediero necesita

Épica de bolsillo que todo clasemediero necesita. VoxBox.

Los libros y sus jodidas casualidades

Hace algunos días, semanas o meses tuve una experiencia muy similar a la del protagonista del libro. Me encontraba en una librería de la ciudad, solo iba a mirar y este libro se me plantó enfrente. Leí el principio, y aunque no fue enteramente igual a lo que me sucedió, sí se acercaba al menos en el contexto, y esto me produjo bastante risa. Los diálogos no eran parecidos, pero sí semejantes, se asimilaban a aquello que yo pensaba o podría haber dicho. Y aunque no diré ninguno de los dos finales, los libros siempre aparecen en el momento que más los necesitas, en el mejor/peor/jodido momento… ¿Alguna vez creíste que leías el mejor libro para la situación actual en la que te encontrabas? No fue coincidencia, fueron los libros, los jodidos libros.

Reseña

Julio se encuentra apacible escribiendo algún texto cuando su novia Clara regresa a casa, justo como todos los días. Pero hoy es diferente, hoy le anuncia —de manera intempestiva— que se va, y que necesita dos semanas para aclarar el rumbo de su relación. ¿La reacción de Julio? Primero negación… después crisis.

Clara se ha ido realmente. La vida de Julio se comienza a desmoronar de forma paulatina, la revista que dirige se encuentra en las últimas y la situación con Clara no ha hecho más que empeorarlo todo. Pero Julio se pone los pantalones e intenta arreglar su vida, mientras todo se derrumba. Amigos, exnovias, una psicoanalista y el fantasma de Clara estarán ahí para ayudar… o no.

A través de la radiografía de un joven de clase media, que ve todos sus proyectos derrumbados, incluyendo sus sentimientos, se presenta Épica de bolsillo para un joven de clase media. Una novela que es una pequeña guía para pensar en dos semanas hacia dónde van nuestras relaciones… o si ya no van más.

Opinión

Disfruté a montones la primera parte, donde los amigos lo ayudan con charlas motivacionales, pide perdón a sus exnovias y hace remembranza de sus errores en la vida con la psicoanalista. Algo diferente es que la novela se cuenta en días, en las dos semanas que le toma a Clara decidir. Lo malo es la segunda mitad, parece que la jugosa premisa del autor se queda sin ideas.

Es un libro romántico a veces, cuando te das cuenta que el tipo la ama con todo su corazón, y melancólico por otras, cuando ves que tuvo errores absurdos y carentes de madurez. El personaje principal es un mamón, pero está bien diseñado, al grado que te genera la empatía: vamos, que te hace sentir su incertidumbre en cada página y en cada llamada no contestada por Clara (¡maldita Clara sin corazón!).

Hay personajes y situaciones muy mexicanos, esto me gustó. El libro se conforma, básicamente, de anécdotas o recuerdos de la pareja o de las exparejas del principal. Siento que Clara carece de protagonismo y creo que hubiera sido un libro perfecto si ella dijera sus puntos de vista.

Una épica de bolsillo que todo clasemediero necesita.

Título: Épica de bolsillo para un joven de clase media

Autor: César Tejeda

Editorial: Planeta

Género: Ficción/Romántico

País donde sucede: México

País de origen del autor: México

Año de publicación: 2012

Páginas: 206

Días para acabarlo: 3

Calificación personal: 4.3/5

VoxBox.-

Samsung Galaxy S8 ¿es tan bueno como parece?

Samsung Galaxy S8. VoxBox.

El smartphone insignia de Samsung, el Galaxy S8, fue presentado la pasada semana y ha generado un conjunto de reacciones positivas y negativas, debido a algunos cambios que ha introducido la empresa surcoreana.

Opinión.- El smartphone insignia de Samsung, el Galaxy S8, fue presentado la pasada semana y ha generado un conjunto de reacciones positivas y negativas, debido a algunos cambios que ha introducido la empresa surcoreana.

Este año, Samsung quiso arriesgar un poco con su smartphone estrella, para regresar a la cima del mercado, lugar que mantuvo durante gran parte del año pasado con el Galaxy S7.

Uno de los cambios principales introducidos en este Galaxy S8 es en el aspecto del diseño, en donde Samsung no se ha querido quedar fuera de la tendencia del smartphone “todo pantalla”.

Además del diseño, el Galaxy S8 trae una serie de novedades que generan expectativa pero también preocupación por parte de los usuarios, ya que muchas de estas novedades aún no funcionan 100 % bien.

Estas son algunas de las mayores preocupaciones generadas por el Galaxy S8:

Diseño

El diseño en definitiva es el aspecto que más inquietud ha generado, ya que los cambios saltan a simple vista. El Samsung Galaxy S8 cuenta con una pantalla más grande en el mismo cuerpo del S7, pero para ello ha tenido que sacrificar sus clásicos botones físicos, lo cual ha obligado a reubicar el lector de huellas a la parte de atrás, justo al lado de la cámara. Una ubicación muy incómoda para llegar con el dedo índice. El otro problema con esta pantalla más grande es que da la impresión de que el S8 es un teléfono enorme.

Seguridad

En este aspecto, Samsung ha evolucionado de manera importante agregando dos sistemas de seguridad adicionales al de huellas dactilares: el lector de iris y el reconocimiento facial. El problema con esto es que, según pruebas realizadas, ninguno de los dos funciona al 100 %. En el caso del lector de iris falla cuando no hay suficiente iluminación, y el de reconocimiento facial se puede engañar con fotografías o con una persona de rostro similar.

Batería

Samsung acostumbra a lanzar dos versiones del Galaxy S, una con procesador Qualcomm y la otra con su propio procesador Exynos.

Este no es un experimento nuevo, ya que Samsung lo ha hecho en anteriores ocasiones y el procesador Exynos ha demostrado estar a la altura del Qualcomm. El problema es que la última versión del procesador de Qualcomm es el Snapdragon 835, un procesador que promete una carga ultrarrápida de 5 horas de autonomía, con solo 5 minutos de carga. Esta es una hazaña increíble que difícilmente el Exynos pueda lograr, por lo que los usuarios que tengan la versión con el procesador de Samsung se podrían perder de esta gran característica.

VoxBox.-

Kurt Cobain: la voz de la generación X

Los años noventa estuvieron plagados de algo: inconformidad. Los cambios mundiales estaban afectando de forma directa a quienes conformamos la generación X. Estaban terminando conflictos armados, la guerra fría y el acceso a las nuevas tecnologías empezaba. Nosotros, los adolescentes de ese entonces, teníamos una sola cosa: furia.

Incluso en la música todo el panorama estaba cambiando. El hair metal, el rock psicodélico y el punk ya no respondían a las necesidades de expresión y había un vacío en nuestros pechos que no encontraba sosiego, y la respuesta fue el rock alternativo.

Recuerdo a la perfección que el 8 de abril de 1994, cuando yo apenas cursaba primer año de bachillerato, llegué al salón de clases y, a pesar de mi negativa a entablar conversaciones con mis compañeros, uno se me acercó y me preguntó: “¿Te diste cuenta que Cobain se murió?”. Aquel compañero era Miguel Saavedra, uno de los pocos que, como yo, entendíamos que Nirvana era algo más que Smells like teen spirit. La noticia me impactó.

Kurt Cobain, según las investigaciones, se había dado un tiro en la cabeza el 5 de abril, tenía tres días de estar muerto cuando lo encontraron y el grunge estuvo de luto.

Siempre me pareció que Kurt llevaba un peso enorme sobre sus hombros. Tuvo el coraje de liderar un movimiento musical que se veía incipiente y que estaba condenado al olvido. Logró que esto no se cumpliera. El grunge, según mi humilde opinión, que sea dicho de paso, no es profesional, sino más bien emotiva (desde aquellos años hasta ahora que soy una cuarentona normal) es que el grunge nos salvó a muchos, a todos los raros de las escuelas y colegios, nos salvó a quienes estábamos socialmente inconformes y políticamente molestos, nos salvó a todos los que no sabíamos qué hacer con nuestras vidas, a los que veíamos en el futuro algo que se cumplió… las cosas no han cambiado como quisiéramos.

Cobain nació en un ambiente amable, familiar y religioso, como millones más de deprimidos en el mundo. Como era normal en aquellos tiempos, fue sometido al dopaje de Ritalín para calmar su hiperactividad, y solo a través del arte y los vicios logró lo que logró: expresar la voz de la generación X, esta generación que estaba harta de la hipocresía, la matonería colegial y la incoherencia que veíamos en la mayoría de adultos.

Que me perdone la vida y el mundo, pero estoy clara en que si Kurt no se hubiera dado aquel tiro en la cabeza se estuviera arrepintiendo. En la actualidad tendría 50 años y estaría cargando con la frustración con la que vivimos algunos aún: el mundo no ha cambiado, nunca llegó la reivindicación de los derechos humanos, no terminaron los crímenes contra los inocentes, las leyes no se modificaron para castigar a quienes de verdad son el origen del mal, el mundo sigue siendo sombrío y Kurt tenía razón, no hay esperanzas.

Kurt se cansó bastante rápido de todo y tomó la decisión que tanto miedo nos dio a otros. Terminar con todo. No, no estoy llamando a nadie al suicidio. Solo estoy recordando con mucha nostalgia lo que fue la cereza del pastel en la generación X. Por suerte nos quedó Eddie Vedder y suficiente valentía para seguir viviendo.

Y para los que creían que Nirvana solo tuvo una canción buena, les dejo acá la muestra de dos de sus discos más conocidos: el Nevermind y el In Utero.

Lithium

 

Come as You Are

 

About a Girl

 

All Apologies

 

Smells Like Teen Spirit

“Ingobernable”: por qué sí y por qué no

Ingobernable. VoxBox.

Recientemente Netflix dio a conocer a su público la serie Ingobernable, una producción propia dirigida por Epigmenio Ibarra. Aquí algunas consideraciones.

Opinión.- Recientemente Netflix dio a conocer a su público la serie Ingobernable, una producción propia dirigida por Epigmenio Ibarra.

La serie cuenta cómo la primera dama de México Emilia Urquiza (Kate del Castillo) termina siendo prófuga de la justicia de su propio país por, presuntamente, asesinar al presidente Diego Navas (Eryk Hayser). La crítica la ha catalogado como un melodrama político y algunos se han centrado en la infértil cuestión de si se trata de una novela o de una serie. Yo soy de la opinión de que no me importa cómo quieran llamarle a nada, siempre y cuando cuente una buena historia y lo cuente bien.

Como cualquier otro producto, la serie tiene fortalezas y debilidades. Quisiera mencionar un poco de ambas.

CONTIENE SPOILERS

El ingobernable reflejo de la realidad

Nunca antes vi actuar a Kate del Castillo, aunque me han recomendado que vea La reina del sur. Aún no lo he hecho. Tampoco me siento con la capacidad suficiente para determinar si es o no una buena actriz, pero lo que sí puedo decir es que tiene carácter. Emilia Urquiza se ve acorralada en medio de un complot político/militar que involucra torturas, asesinatos y crimen organizado. Y a pesar de eso logra siempre dominar la situación, sin necesariamente convertirse en una heroína. Eso es un punto a favor de ella.

Por otro lado, habría que valorar el contenido altamente político de la serie. No nos confundamos: la serie no es un documental, ni tiene la obligación de ser un fiel reflejo de la realidad mexicana. Tampoco estamos ante un trabajo periodístico que pondere como principal valor la veracidad y la objetividad.

Sin embargo, Ibarra logra crear un universo que toca ciertos puntos todavía muy sensibles en el imaginario mexicano y, aún me atrevería a decir, latinoamericano: los poderosos tentáculos de la mafia, la complicidad y pasividad política, los asesinatos que comete el Estado, el despreocupado actuar de las fuerzas militares y un largo etcétera.

El drama personal —pasional, incluso— creo que está bastante bien utilizado: no aburre, no harta, no es excesivo. No tiene desperdicio.

Los finales de cada capítulo también resultan bastante interesantes, debo agregar.

Flashbacks e incoherencias

Ya sé que hace unos párrafos elogié la fortaleza de Kate, pero debería hacer acá un paréntesis, que no tiene tanto que ver con cómo actuó, sino con cómo estaba escrito el guion: en ningún momento se nos explica cómo es que una primera dama, que además es hija de un millonario empresario, sabe usar con tanta destreza las armas y escabullirse por casi toda la temporada de las poderosas —y mejor entrenadas— garras de los militares. Me pareció que ese fue un descuido en cuanto a la lógica de todo el universo creado.

Creo también que se abusó de los flashbacks. Gracias a ellos pudimos conocer mucho más y mejor el contexto, pero hubo un par de ocasiones en los que me pareció que fueron innecesarios. Aquí también debo de mencionar que me hartaron bastante esas escenas en las que los personajes se quedaban viendo al vacío, recordando algún momento en particular. Creo que hay mejores formas de hacer esos saltos hacia el pasado.

Algunas actuaciones me parecieron francamente malas —vaya, más propias de una telenovela de Televisa que de una serie de Netflix—, como la del guardaespalda cubano de Tomás Urquiza.

En resumen: ¿la recomendaría? Sí. No una serie que se vaya a perfilar como “de culto”, ni creo que sea el mejor trabajo de don Epigmenio —o de Argos—, pero creo que merece la pena.

VoxBox.-

Lilian Tintori: tratamientos especiales a la oposición

Lilian Tintori. VoxBox

El artículo de esta semana está dedicado a la señora Lilian Tintori Parra, quien visitaba Ecuador en horas de la madrugada del 15 de marzo del 2017, cuando autoridades de migración impidieron el ingreso de la venezolana dicho país.

Opinión.- El artículo de esta semana está dedicado a la señora Lilian Tintori Parra, quien visitaba Ecuador en horas de la madrugada del 15 de marzo del 2017, cuando autoridades de migración, sin una orden judicial ni un proceso administrativo legalmente instaurado, impidieron el ingreso de la venezolana al Ecuador.

No era de extrañarse semejante actitud en un “Estado de Derecho” como el nuestro, donde reina la paz, la armonía y sobre todo “la democracia”…

Saltaron desde luego los defensores de lo indefendible, lanzando artículos sin ton ni son, para justificar la actitud dictatorial y ególatra del oficialismo. ¿En qué podía perjudicarlos la presencia de la ilustre venezolana? Eso habría que preguntarle al personal de migración, o a los iluminados del ministerio que se apresuraron a dar una tibia explicación ante el incendio de las redes sociales con personas a favor y en contra de la medida tomada, o inclusive al propio gobernante que muy suelto de huesos y fiel a su costumbre despotrica en contra de quien no está de acuerdo con sus políticas dictatoriales, y para ello utiliza los espacios públicos con dinero público, desde luego, y que sus adeptos aplaudan extasiados sus demostraciones de poder.

Para impedirle la entrada al país, los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores adujeron que la señora Tintori venía a hacer proselitismo político: tamaña barbaridad, de antemano ya sabían las intenciones “secretas de la señora”. Insisto, el miedo los hace actuar con una estupidez pocas veces vista en la historia.

Graves acusaciones circulan en el país, sobre la presencia de dos extranjeros, periodistas a quienes el oficialismo los tiene de muy buen grado haciendo proselitismo político. Para escudarse en la “presencia legal” de estos personajes, el oficialismo alega que solo es periodismo político: sutil diferencia. Sin embargo, pregunto yo ¿qué hacen aquí sin ser ecuatorianos y encima hablando de nuestra situación política? ¿Acaso eso no es proselitismo? Quizás nos olvidamos que como hablan a favor del oficialismo entonces sus actividades son legales y ampliamente celebradas por el Gobierno. En estos casos poco o nada importa la situación migratoria de estos ciudadanos.

Me importa un rábano de qué nacionalidad sea, no son ecuatorianos, no deben hacer proselitismo, según la lógica del oficialismo, y las leyes impuestas por el mismo. ¿O volvemos a la ley del embudo? Como hablan maravillas del gobierno de pacota que tenemos, entonces no tiene importancia ni la nacionalidad ni el estatus migratorio de los periodistas. De quienes por cierto hasta su ética está en entredicho: uno de ellos fue expulsado de una Universidad en EE.UU. por acoso sexual a una estudiante. ¡Cuánta doble moral, señores!

Pero no pasa nada, compatriotas, si tanto aquí como en Venezuela, ¡vivimos en el paraíso perdido!

Hace pocas semanas las declaraciones del mandatario fueron que Venezuela es un país líder en igualdad (de la pobreza, desde luego, porque ha quedado en ruinas después del nefasto gobierno de la bestia que ocupa la presidencia… qué escalofrío he sentido con esas declaraciones) y sin duda fiel a su tradición, su tan ansiada sabatina dará lugar a más despropósitos y sandeces, como a las que nos tiene acostumbrados desde hace diez años…

“¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?”

VoxBox.-

De la autoayuda y sus verdades a medias

Literatura de autoayuda. VoxBox.

Los adversarios de la autoayuda afirman que es una charlatanería, que al único que ayuda es al autor del libro a hacerse rico, pero que de ahí no hay gente haciéndose feliz y millonaria por leer textos “mágicos”.

Opinión.- En la actualidad si usted va a cualquier feria del libro, lo que más pulula son libros de los youtubers de moda y de autoayuda. De los primeros, lamentablemente, solo los más populares se encuentran y de los segundos, una amplia pero a la vez reducida temática. Economía, amor, timidez, inseguridad son, por mencionar algunos, de los temas que las casas editoriales pasan a impresión.

Existen dos posturas muy marcadas y también muy diametrales. Por un lado quienes consumen todo ese material y por el otro quienes lo juzgan. Creo que, como en todo ámbito, debe de existir un punto más diplomático.

Los primeros, más que lectores parecen fans del producto motivacional. Frases, historias increíbles o trucos simples, parecen ser todo lo necesario para impulsarlos a comprar el último libro que se ha publicado. Y conforme se devoran el libro, su motivación se ha devorado. Y a más hambre, más consumo. Ni siquiera toman en cuenta que un libro —sí, un solo libro de los que leen— o una frase —una frase de las cientos de frases que comparten de no más de 10 palabras— puede contener una sabiduría o un trabajo que lleve todo el resto del año ponerlo en marcha.

Las grandes mentes suelen condensar su saber en breves palabras. El problema es creer que esa brevedad nos pertenece a nosotros, sin ser grandes mentes ni tener un gran trabajo de por medio.

Los adversarios de la autoyuda afirman que es una charlatanería, que al único que ayuda es al autor del libro a hacerse rico, pero que de ahí no hay gente haciéndose feliz y millonaria por leer textos “mágicos”. Decir que la charlatanería no existe en esto sería querer cegarse a propósito. Desde títulos que sugieren volverse rico en 5, 6, 7, u 8 pasos, hasta frases que inspiran a creerse “único y especial”. Lo que pasan por alto es que se suele juzgar al cliente y no al producto en sí. No se puede decir que un tratamiento para quitarse las manchas de la piel (que es muy extenso) no funcione porque el paciente no pudo llevar a cabo todo el proceso. Así sucede con esto. Que la gente no logre cambiar su vida no es forzosamente debido a que el libro no sirva.

Servirá la autoayuda de la forma en que se empiece a aplicar. Si usted quiere ser millonario, pero ni siquiera puede aplicar el consejo de ahorrar un 10 % de sus ingresos, ¡no pida milagros! “¿Y si no me alcanza?”, podría decir alguien. “¿Y si deja de poner peros?”, podría responder yo.

La diferencia entre la autoayuda y la literatura es que la literatura se disfruta y la autoayuda se aplica. Autoayuda, ayúdese usted mismo, o sea, mueva el culo. El problema es que la gente no está acostumbrada a actuar.

No se afane en leer y consumir alocadamente esto. Con un buen libro por año es más que suficiente. En él encontrará mucha información que le llevará tiempo poner en práctica. Solo cuando lo haga parte de su vida podrá decir que es autoayuda. De lo contrario es autodestrucción, al menos para su economía.

Elija con sabiduría, no todo lo que brilla es oro.

Esto no solo aplica en el amor, también va en la superación personal.

VoxBox.-

Censura de la película venezolana “El Inca”: Recuento del caso

Película venezolana El Inca. VoxBox.

En Venezuela siguen sin poder tener acceso a la película venezolana El Inca, tras casi 6 meses de haber salido de modo repentino de la cartelera.

Opinión.- A pesar de encontrarse para la preselección de los premios Platino 2017 y haber sido parte del Miami Film Festival, en Venezuela siguen sin poder tener acceso a la película venezolana El Inca, tras casi 6 meses de haber salido de modo repentino de la cartelera. Hasta ahora no se ha vuelto a hablar mucho del tema en los medios de comunicación, pero he aquí un recuento del caso para el resto de Latinoamérica:

Oficialmente la decisión pareció ser conclusiva el pasado 20 de enero, cuando el juez Salvador Mata García determinó lugar al amparo contra el filme venezolano de Ignacio Castillo Cottin, sobre el polémico boxeador venezolano Edwin “el Inca” Valero, por violar derechos constitucionales contra la privacidad e intimidad de sus familiares.

Todas las proyecciones de la película y la difusión del material promocional fue suspendido a mediados de diciembre del año pasado, después de haber cumplido su tercera semana obligatoria por ley en las salas de cine comerciales del país. Con 14,613 espectadores acumulados, la orden fue emitida tras una denuncia presentada por los familiares del exboxeador, que alegaron que dicho material audiovisual era una violación contra el honor de “el Inca” Valero y la vida privada de sus hijos.

Cabe destacar que la decisión de la medida preventiva fue tomada cuando los familiares y mismo Juez Salvador Mata García admitieron que ninguno llegó a ver dicho filme previo a su prohibición, a pesar de que el hermano del fallecido lo acusó de haber estado “plagado de mentiras”, poco antes de la salida del primer tráiler promocional.

En un comunicado, el Círculo de Críticos Cinematográficos de Caracas (C4) expresó su rechazo a tal medida, catalogándola de un “daño patrimonial a los realizadores”, además de considerar un posible antecedente para futuros casos de censura contra otras obras cinematográficas o artísticas.

El director de la película, Ignacio Castillo Cottin, cuestionó este acto refiriéndose a él como un vulneración contra la libertad de expresión, que fue tomada “de la noche a la mañana”, sin que se pudiera realizar una defensa apropiada. Además, admitió que ya había tenido desacuerdos con la familia del pugilista, cuando le sugirieron que el papel principal debía ser interpretado por uno de sus hermanos. Esta diferencia de opiniones claramente terminó por cerrar las relaciones entre la producción y los familiares del exboxeador.

Para la decisión final se tuvo que realizar semanas antes una función privada en una sala de cine de Caracas, donde asistieron los miembros implicados en el juicio. Tanto el juez, representantes de la Fiscalía como la Defensoría, al igual que miembros en representación del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y Pa’los Panas Producciones, responsables del filme.

Al final todo el material como el DCP Master y sus respectivas copias, material que es necesario para la recaudación de taquilla, se mantendrá retenido basándose en los artículos 60 y 78 de la Constitución de la República Nacional de Venezuela, así como los artículos 8 y 65 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y el Adolescente (Lopnna), a forma de proteger la intimidad de los hijos del deportista, que según la versión oficial se suicidó en 2010 en prisión, tras haber sido culpado de la muerte de su esposa.

VoxBox.-

Mamá, yo también quiero ser feminista

Portada del libro "Mamá, quiero ser feminista". VoxBox.

 

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de leer el libro Mamá, quiero ser feminista. Su autora, Carmen G. de la Cueva, se encarga de brindarnos su percepción de la evolución del feminismo.

Opinión.- Hace un par de semanas tuve la oportunidad de leer el libro Mamá, quiero ser feminista. Su autora, Carmen G. de la Cueva, se encarga de brindarnos su percepción de la evolución del feminismo. Pero no desde el punto de vista de análisis en extremo académico, no, lo maravilloso del libro es que este análisis lo realiza a través de la vida y obra de muchas mujeres, algunas consideradas como iconos de la literatura universal, o de personajes entrañables de nuestra infancia, como la mismísima Pippi Calzaslargas.

Es de agregar que está además ilustrado por la artista Malota, quien se encarga de llenar de color las anécdotas que de modo tan vívido nos comparte Carmen.

El libro brinda un enfoque ameno de la idea de feminismo, pero ello no le resta seriedad a la temática. Carmen nos cuenta cómo en una de sus estancias como becaria en el extranjero estuvo a punto de ser violada por sus compañeros de apartamento, y de cómo en los días posteriores al suceso llegó a sentir remordimientos, culpa y desesperación. ¿Cómo era posible vivir con dos desconocidos, en un país lejano a casa? ¿Cómo?, se preguntaba Carmen, creyéndose una ilusa por considerarlo posible.

La autora desglosa una serie de libros e información, en donde se habla sobre lo que representa ser feminista, y, al igual que muchos de nosotros, llega a la conclusión de que a veces no podemos seguir por completo el parámetro establecido, o desde mi propia opinión, a veces tampoco podemos ser tan radicales en nuestra forma de actuar.

Y acá agregaré algo de mi propia cosecha: hace unos días hice una pregunta a través de mis redes sociales, sobre la idea que tenemos de feminismo. “¿Qué es feminismo para vos?”, y uno de mis contactos hizo una aportación con la que en efecto me sentí plenamente identificada. Gabriel (que así se llama mi amigo) me decía que no es que todas las mujeres, o personas en general, tengamos que salir a gritar por las calles las injusticias que la mujer contemporánea aún vive, sino que muchos podemos luchar desde nuestra propia trinchera, empoderándonos, siendo fuertes en nuestros lugares de trabajo, ayudando a la que es más débil o que sencillamente se encuentra en una situación más vulnerable que la nuestra. Y es cierto, yo nunca he salido a marchar un 8 de marzo, nunca he ido a una caminata en pro del aborto, pero desde mi posición como hermana, hija, sobrina, amiga, jefa y abogada, lucho porque hombres y mujeres entiendan que debemos vernos de una forma equitativa. Somos diferentes, eso es obvio, pero ninguno es inferior al otro por el hecho de haber nacido hombre o mujer, así de simple.

El feminismo es la búsqueda de equidad, es el conocimiento de que todos somos seres humanos. El hecho de ser hombre o mujer no nos vuelve superiores frente a los demás. Ante esta situación, Carmen considera que lo trascendental es luchar, sin importar que seamos tachados de “malos feministas”. Y es que lo acepto, soy una mala feminista, pero prefiero serlo a quedarme callada y no hablar de temas en los espacios en los que tengo ingenio y competencia para hacerlo.

Al igual que a la autora de Mamá, quiero ser feminista, me criaron tres mujeres, de generaciones distintas, emprendedoras, conscientes y fuertes, y quiero creer que si en algún momento decido traer al mundo a un niño, sin importar que sea chico o chica, lo educaré con los mismos ideales con los que fui educada yo, alguien que defienda derechos de personas, no de hombres, que no tenga miedo de denunciar agresiones, o que al menos sea un mal feminista, y luche con las armas que tenga a su alcance.

El tema de este libro es complejo, y todos creemos tener argumentos sólidos sobre los cuales basarnos, pero lo cierto es que la narrativa del mismo es maravillosa, nos educa sobre literatura, nos enseña un poco de las vidas de mujeres que creíamos simples espectros del mundo literario, y como a través de su trabajo sentaron bases para que ahora muchas de nosotras podamos escribir.

Puntuación: 5/5

Autora: Vanessa Ramos. Abogada y lectora asidua.

 

 

VoxBox.-

 

¿Somos fértiles en la intolerancia?

Tierra fértil de la intolerancia. VoxBox.

Es como si creáramos un ejército de intolerancia, irrespetuosos y “cerrados”, y los expongamos a una realidad que, para bien de unos y mal para muchos, se va transformando.

Opinión.- Tengo un poco más de un año de ser educadora voluntaria en escuelas públicas. Admito que tuve miedo desde que me inscribí al programa, porque los niños suelen ser bastante selectivos al momento de crear lazos de confianza con un adulto, pero todo resultó mejor de lo que esperaba y entablé una buena relación con ellos.

A medida que íbamos avanzando en el curso, teníamos más confianza, así que los niños me realizaban preguntas más personales como: “¿Por qué estudia psicología?”, “¿tiene mascotas?”, “¿qué le gusta comer”, y en una de esas preguntas uno de ellos me preguntó si creía en Dios y le dije que no. Y así comenzó todo.

Al principio no le presté atención, pero nuestra relación fue poniéndose más tensa entre ese niño y su grupo de amigos. Perdí el respeto y el cariño que ellos algún día me habían tenido y empezaron los insultos, las burlas y las contradicciones. Al finalizar el programa, se hizo una clausura y después de concluir el evento se les dio un refrigerio, pero uno de mis alumnos no se sentía satisfecho, así que yo le compartí unos dulces que tenía y me dijo algo que les aseguro nunca voy a olvidar: “Gracias, Seño. Al parecer los ateos no son tan malos después de todo”.

Esta experiencia me ha hecho reflexionar muchas veces y me parece que la actitud de estos niños es un problema más general de lo que yo imaginaba. Al comienzo me preguntaba (incluso llegué a culpabilizarme) que quizás hubiera tenido más tacto al darle esa respuesta a los niños; es decir, que mejor les hubiera mentido o seguido la corriente para no causar “alboroto”. Pero al final caí en cuenta que no debía sentirme culpable por ello, que nosotros somos lo que elegimos ser.  Cada quien tiene sus principios morales, éticos, preferencias personales y formas de vida diferentes al otro, y si no fuera así la vida no tendría sentido alguno, porque ¿qué chiste tendría nuestra existencia si nos encontráramos con miles de personas semejantes en nuestro camino? La diversidad nos proporciona esa esencia individual de la cual cada quien es dueño.

El problema radica cuando no nos quitamos esa venda ante lo nuevo o lo diferente, y al contrario, lo que hacemos es reforzarla más para mantener intacto los mismos paradigmas rígidos y anticuados de cómo las personas deben ser y cómo la sociedad debe moverse. Y es así como en pleno siglo XXI aún existen personas que se escandalizan al conocer personas que no profesan una religión, que no soportan la idea de que personas del mismo sexo puedan mantener una relación amorosa, que las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos de manera equitativa, sin importar las circunstancias sociales o políticas: y así podemos enumerar muchas situaciones en que la intolerancia se hace presente.

Pero eso no es todo. Lo más preocupante es que vamos replicando los mismos estigmas y prejuicios en cada nueva generación. Es como si creáramos un ejército de intolerantes, irrespetuosos y “cerrados”, y los expongamos a una realidad que, para bien de unos y mal para muchos, se va transformando. Al parecer, las exigencias sociales de muchos grupos que siempre han estado invisibilizados, por las sociedades en las que nacemos, resulta una bofetada para todos aquellos que prefieren vivir en la oscuridad de su misma ignorancia y que, por cobardía proporcionada por sus mismos ideales retrógradas, obstaculizan la apertura social. No quiero decir que todas las personas sean abiertas a todo lo que la sociedad ofrece porque, así como mencionaba con anterioridad, cada quien tiene sus propios principios morales y es dueño de sí mismo, de pensar y hacer lo que quiere, pero sí quiero dejar en claro que no estoy de acuerdo con limitar la libertad de las otras personas, de incluso hacer daño para evitar que esas personas no se salgan de los límites sociales ya establecidos.

La verdad es que muchos consideran que hablar sobre estos temas suele ser una pérdida de tiempo, cuando en realidad se trata de un problema bastante serio. Es decir, nos estamos refiriendo a la vida de niños, adolescentes y adultos que a diario deben enfrentarse a críticas, abusos, burlas, humillaciones, amenazas y hasta a la muerte, solo por ser diferentes. Como adultos debemos evaluar las enseñanzas moralistas que transmitimos a los niños. ¿Será que siguen a los intereses de esta sociedad “legítima”? Y de ser así, ¿cuáles son las consecuencias? ¿o acaso no las hay? queda a criterio y reflexión de aquellos que lean este artículo.

VoxBox.-