Homenaje a Fabián Bielinsky: el cineasta que murió demasiado pronto

Homenaje a Fabián Bielinsky. VoxBox.

“Uno aprende a hacer películas haciendo películas.”

Fabian Bielinsky (1959-2006)

 

Con solo dos películas en toda su filmografía, Fabián Bielinsky dejó un legado muy importante dentro del cine argentino.

Cine.- Con solo dos películas en toda su filmografía, Fabián Bielinsky dejó un legado muy importante dentro del cine argentino y detrás de sí uno de los sabores más amargos que puede dejar un gran cineasta o cualquier gran artista: morir demasiado pronto. Bielinsky inmortalizó su recuerdo en escasas pero grandiosas creaciones, con muchas posibilidades de haberse convertido en un rico universo autoral, del que ahora solo queda la suposición de lo que pudo haber sido y no precisamente lo que fue.

Bielinsky trabajó muchos años en el mundo publicitario e hizo una carrera en ese ámbito, así como en el cine. Fue asistente de dirección en numerosos proyectos audiovisuales, pero no comenzaría a llamar la atención propiamente como realizador hasta que el guion de Nueve reinas se llevó el galardón del concurso de Nuevos Talentos en 1998, lo que aseguró que se hiciera la producción e inversión por parte de Patagonik Film Group.

Su ópera prima, Nueve reinas, es una incesante montaña rusa de emociones, de rapidez e ingenio que desprende de la pantalla con cada minuto que pasa. Cada acción genera otra igual de importante para el desarrollo de la trama, como si el guion hubiera sido construido como una serie de piezas de dominó chocando entre sí. La historia gira en torno a una red de mentiras en la que se mueven dos estafadores callejeros, en una oportunidad única en sus vidas, una estafa tan loca que es imposible habérsela inventado.

Con Nueve reinas se nota la clara influencia del cine norteamericano, en especial de los thrillers y filmes policiacos de los años setenta, que tanto influyeron a su director. Una historia universal sobre la búsqueda de riqueza por medio de la vía fácil, pero trasladada a un contexto argentino local, sobre todo un tema tan latinoamericano como lo es el estereotipo de la viveza criolla.

Con esta película podemos desglosar distintas características que posiblemente pudieron ser recurrentes en su filmografía, al estar también presentes en su siguiente proyecto, El Aura, como lo son: los personajes moralmente ambiguos, la inalcanzable búsqueda por el crimen perfecto, la admiración por el ingenio al arte del engaño, la atención a los detalles más simples, la metódica y casi milimétrica planificación.

Aun cuando estas dos obras guardan estas similitudes, son muy diferentes entre sí. La primera teniendo muchos toques de comedia negra, numerosos e ingeniosos diálogos y una sorpresa tras otras otra bombardeando constantemente al espectador, mientras que la segunda es una historia mucho más contemplativa de un hombre con la peligrosa obsesión de planificar un crimen, una puesta en escena mucho más cuidada, una estética centrada en los detalles, pero muy acorde a la personalidad aislada y fría del protagonista.

Bielinsky demostró ser un maestro en lo que a la manipulación en cine se refiere, donde siempre predomina el ingenio cargado del más puro suspenso e intriga con sabor un contenido fresco y original, así como cautivador… aun cuando solo hayan sido dos trabajos como director, las dos son obras maestras, con un legado que sigue presente, inmortalizado y disponible para capturar la imaginación de nuevos cineastas, que con suerte puedan sacar lo mejor de su influencia.

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Cantinflas, el gran héroe latinoamericano

¿Héroe? Siempre he pensado que una persona que te hace reír, en medio de todas las cosas malas que nos suceden, debe ser eso, un héroe, por eso… Cantinflas es el gran héroe de esta región.

Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes nació en la miseria y precisamente ese tiempo de escasez fue la base para su éxito cinematográfico. Mario nació en 1911, un año después de la Revolución Mexicana. Fue el sexto hijo de catorce que tuvieron a un humilde cartero y una ama de casa: todas las condiciones estaban dadas para que este majestuoso actor fuera uno más de las estadísticas que nos dicen que somos una región tercermundista y subdesarrollada.

Por supuesto, yo llegué a Cantinflas gracias a mi padre, hombre que ha dedicado gran parte de su vida para que yo conociera las cosas importantes de la vida… él fue quien me mostró las grandes obras de este mexicano, cuando cada sábado por la tarde, a inicios de los noventa, íbamos a un rentavideos allá por el parque infantil. Recuerdo que nos dejaba escoger una película a mi hermana Lorena y a mí… y luego él llevaba 3… una de acción y siempre dos de Cantinflas.

A mí siempre me impresionó su forma de hablar, no porque fuera trabajosa para ser entendida o porque fuera compleja en otras formas, sino porque retrata la cultura latinoamericana de los desposeídos. Sus personajes son el retrato de la gente trabajadora, de la gente que lucha, que sufre, pero que también mantiene y alimenta esperanzas ciegas.

“La primera obligación de todo ser humano es ser feliz, la segunda es hacer feliz a los demás” – Cantinflas

Cantinflas nació con el signo del latinoamericano que trabaja de lo que sea: portero, limpiazapatos, barrendero, policía, bombero, barbero, fotógrafo, sacerdote, profesor, boxeador amateur y el más humilde de los sirvientes en una hacienda de terrateniente rico. Cantinflas creció con todas sus emociones, que son las nuestras… la alegría permanente, el dolor de la muerte, el desamor, la preocupación por la familia, el compromiso de que otros más indefensos estén mejor, la hermandad con los amigos de beba, el enojo contra la clase política y la dedicación absoluta por una misión: hacernos reír mientras nos hace pensar.

En mi opinión, en México, esto solo lo lograron Cantinflas y Pedro Infante: retrataron al humilde.

En 1993 murió Mario Moreno. Si fue un buen hombre no lo sé, no quiero meterme en ese tema, pero si hay algo que debo agradecerle a ese hombre que nació sin nada y que logró lo inimaginable, como ganar un Globo de Oro en 1956 por su actuación en la producción hollywoodense La vuelta al mundo en 80 días, es haber creado a Cantinflas.

Uno no debería de irse directo a la adultez sin antes haber visto las grandes películas de Cantinflas: Ahí está el detalle, El 7 machos, El gendarme desconocido, El portero, Caballero a la medida, Si yo fuera diputado, El señor doctor, El profe, El patrullero 777, El bombero atómico, El padrecito, ¡A volar, joven!, El supersabio, El mago, El bolero de Raquel, El extra, El analfabeto, y por supuesto, luego de ver todas esas, uno debe ver el magistral trabajo que hizo Óscar Jaenada al interpretar a Cantinflas en la película homónima de 2014.

Hay escenas míticas de este hombre que nadie debería perderse, por eso se las dejo acá:

El siete machos:

El padrecito

El portero

Caballero a la medida

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Las 10 interpretaciones de Tim Curry que todos debemos disfrutar

Tim Curry nació un 19 de abril de 1946 en Reino Unido. Así que la mejor manera de celebrarlo es recordar algunas de sus interpretaciones.

Opinión.- Tim Curry nació un 19 de abril de 1946 en Reino Unido. Así que la mejor manera de celebrarlo es recordar algunas de sus interpretaciones, que tal vez no sean las mejores de toda su carrera —ya que hablamos de un artista con una carrera amplia, cuyas participaciones en películas pueden contarse en gran cantidad, además de tener experiencia en composición musical, canto y teatro—, pero sí las que permanecen en la memoria de quienes hemos visto sus participaciones en diferentes tipos de producciones.

Si bien Hollywood es lo que tenemos más a la mano para conocer la calidad de su trabajo, no está de más mencionar una que otra participación destacada en otros ámbitos artísticos, ya que después de todo, nunca está de más informarse sobre otras facetas de los artistas que nos llaman la atención, ¿no le parece?

Sin importar su papel, parece que siempre es capaz de imprimir un humor particular, como si supiera un chiste que no nos quiere contar. Su mirada es algo como: “Sé algo que tú no sabes”, además de ser capaz de mezclar ese humor peculiar con lo bizarro y lo terrorífico. Pareciera ser que sus interpretaciones son capaces de brindar matices del peor lado humano. Podría ser que de ahí resulte lo fascinante de sus interpretaciones.

Pero no olvidemos que también tiene papeles con un tono más familiar, así que no todo es encasillarlo en un estilo, además que tiene papeles dramáticos, aunque son menos conocidos, por supuesto.

10. Long John Silver en Muppet Treasure Island (1996)

Cumple muy bien el perfil del pirata, pero le añade ese toque de humor malévolo muy personal.

9. Billy Flynn, alias “El príncipe de la oscuridad” en Criminal Minds (2005)

Tim Curry en su faceta más demencial. ¿No habrá sido un talento desperdiciado para las películas de suspense?

8. Dr. Alexander Monro en Burke And Hare (2010)

Qué más pedir que un Curry desentonado en una época de estilo victoriano, lo cual da un aire gracioso y bizarro al mismo tiempo.

7. Hexxus en FernGuily: The Last Rainforest (1992)

Aunque se trata de un doblaje, no se puede negar que le imprime una verosimilutd, sumado al matiz de voz que hace que el personaje tenga un desarrollo magistral.

6. El cardenal Richelieu en The Three Musketeers (1993)

Un cardenal malévolo que está dispuesto a lo que sea, con tal de cumplir sus planes, incluso si tiene que pisotear, asesinar y arreglar toda clase de intrigas.

5. Daniel “Rooster” Hannigan en Annie (1982)

Lo sé, está pensando en que es un papel excéntrico más. Está bien. Pero de las diferentes adaptaciones que existen sobre esta obra, se dará cuenta que Curry le imprime un estilo personal.

4. El mayordomo Wadsworth en Clue (1985)

Aunque se encuentre en las situaciones más inverosímiles, el mayordomo Wardsworth siempre está dispuesto a cumplir las normas elementales de su trabajo.

3. El señor de la oscuridad en Legend (1985)

No es en vano la relación del título con sus personajes, y más con la ya legendaria interpretación de Tim Curry. Además, 14 horas de maquillaje y en que su cabeza cargó con casi 20 libras ya es de por sí todo un mérito.

2. Pennywise en It (1990)

¿Qué se puede añadir a todo lo ya dicho sobre la interpretación de Curry con este personaje? Arruinó infancias y aumentó los casos de coulrofobia, que es poco decir. Magistral.

1. Dr. Frank-N’ Furter en The Rocky Horror Picture Show (1975)

Humor, maldad, excentricidad, una personalidad incendiaria, y con una rareza de sensualidad que el grueso de la mayoría no se atrevería a admitir, Curry logró con este personaje su estilo caractéristico y el aura legendaria que lo acompañaría el resto de su carrera.

Bonus Track

Mr. Hector en Home Alone 2: Lost in New York

Profesor Oldman en Scary Movie 2

The Grand Wizard en The Worst Witch (1986)

Herkermer Homolka en Congo (1995)

Mr. Jigsaw en National Lampoon’s Loaded Weapon 1

Mozart en Amadeus (teatro)

El rey Arturo en Spamalot (teatro)

Alan Swann en el musical para teatro My Favorite Year

Todos esperamos que haya Tim Curry para rato. De seguro dejé fuera muchas de sus grandes interpretaciones. Usted ¿cuál añadiría? En fin, solo resta decir: ¡Feliz cumpleaños, Tim Curry!

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Sensibilidad y letras de canciones

Café Tacuba se planeteó no volver a ncantar La ingrata. VoxBox.

En febrero de este año muchas personas se sorprendieron con la noticia de que Café Tacvba se planteó la posibilidad de no volver a cantar La ingrata o de cambiarle la letra.

Opinión.- En febrero de este año muchas personas se sorprendieron con la noticia de que Café Tacvba se planteó la posibilidad de no volver a cantar La ingrata o de cambiarle la letra que, en un momento, dice: “Por eso ahora tendré que obsequiarte un par de balazos pa’ que te duela. Y aunque estoy triste por ya no tenerte, voy a estar contigo en tu funeral”. El vocalista Rubén Albarrán dijo que habían escrito la canción cuando eran muy jóvenes y hoy, ya sensibilizados sobre los feminicidios en México, no estaban interesados “en apoyar conductas que agredan a las mujeres”.

En lo personal, creo que es aplaudible que un grupo tan famoso se dé cuenta de un error del pasado y trate de enmendarlo, en especial cuando no está haciéndolo en medio de una campaña para quedar bien o antes de convertirse en voceros de alguna marca.

Otras personas no piensan como yo. Ellas pusieron el grito en el cielo porque esto les pareció demasiado “políticamente correcto”, algo extremo e innecesario que los obligaría a dejar de cantar la canción en los conciertos de sus ídolos o que, peor aún, los obligaría a esforzarse y aprenderse un par de versos nuevos.

En Estados Unidos, esta resistencia llevó a muchas personas a apoyar la candidatura de Trump, como respuesta a todos aquellos que se habían vuelto policías del internet, denunciando cosas como la “apropiación cultural” o el “whitewashing” en Hollywood. En Latinoamérica los cambios y sus resistencias son de otra índole. Muchas personas (y yo estuve entre ellas también) se resisten al lenguaje inclusivo de género, porque les parece cansado o porque sienten que dificulta la lectura. Esto a pesar de lo que la Real Academia de la Lengua nos ha enseñado, ya que esta no es fija y se adapta a los tiempos. Lo que se pone de manifiesto en la aceptación de palabras como “fuertísimo” o “murciégalo”. Cuesta creerlo, pero el mundo no se cayó por esto.

Quizá para muchos el lenguaje inclusivo no signifique mayor cosa. Pero es relevante que se distinga entre hombres y mujeres, en lugar de englobar todo en lo masculino. Alguna vez la iglesia realizó misas solo en latín y no sentía empatía por aquellos que no entendían ni jota. De modo eventual rectificaron y los feligreses de seguro sintieron alegría de poder entender, de ser verdaderos partícipes del ritual.

Aquí viene el meollo del asunto: solo entendemos lo que nos afecta a título personal. Tenemos una gran dificultad de ponernos en el zapato del otro y entender de dónde aprieta y por qué molesta. Nos cuesta mucho analizar cómo las cosas son percibidas por aquel que recibe el comentario “mordaz”, el “chascarrillo”, lo que “no se está diciendo en serio”. En una cultura machista como la latinoamericana está bien cantar Ponerte en cuatro de Los amigos invisibles y repetir: “Ojo ten mucho cuidado, y no quiero verte con otro al lado, si te descubro en alguna movida, yo no lo pienso te quito la vida y te mato y no me arrepiento” o  saltar con Puto de Molotov, porque “no está refiriéndose a la orientación sexual” de alguien “específico” o porque, como el mismo grupo (o su experto en relaciones públicas) dijo en 2013, en inglés: “Fue concebida como una canción (c)atártica sobre nuestra situación en México, en la época de finales de los noventa y (estaba) dedicada a cualquiera que atente contra nuestra libertad, a cualquier cobarde que atente contra el pueblo y cualquiera que atente contra la humanidad. Nunca fue concebida para irrespetar a la comunidad homosexual”. Sean Penn tampoco logra ver nada malo en que, cuando Alejandro González Iñárritu ganó su Óscar, él haya bromeado diciendo: “¿Quién le dio su tarjeta verde a este hijo de puta?”. No creo que muchos mexicanos sientan que es chistoso cuando un gringo se burla de la situación de los indocumentados.

En definitiva es más fácil encontrarle lo “inofensivo” a los comentarios o bromas cuando uno está en una posición privilegiada.

Cabe aclarar que Puto fue publicada en 1997 y La ingrata en 1994. Solo para compartir datos históricos.

Creo que todo se resume en que hemos crecido aceptando esto como normal. Como antes no había muchos espacios para que las minorías hicieran ver su parecer, o nos compartieran que tenían sentimientos y que eran también seres humanos, no nos escandalizábamos cuando Vilma Palma e Vampiros cantaba en 1993: “Entraba en un club, donde solo van todos los maricas”. Seguro que “tampoco fue concebida para irrespetar a la comunidad homosexual”. Simplemente era (y es) un reflejo de lo normal que es irrespetar a las minorías en nuestra Latinoamérica. “Así bromeamos aquí”.

No solo Café Tacvba o Los Amigos Invisibles han aportado a la misoginia musical. Si bien el gran “poeta urbano” Ricardo Arjona ha hecho vibrar de amor a muchas mujeres diciéndoles que está bien envejecer o que él se convertirá en su graduación si han tenido a otros muchos hombres como escuela, él —aunque progre y de avanzada— también canta que la mujer tiene que decirle que “no” a un hombre porque, de lo contrario, él se aburre y puede dejar de soñar si todo le parece demasiado fácil. Él también “alaba” a una mujer diciéndole que si su jefe la viera desnuda y detrás no dudaría en promover su cintura. ¿Qué mujer que sufre de acoso laboral no querría oír estas lindas palabras en su oído?

Ese era yo siendo sarcástico… o no entendiendo la “poesía”.

Acá aprovecho para mencionar La planta, primero de múltiples éxitos del grupo Caos. En esta canción hay un juego de palabras y el vocalista pide encontrar una planta que requiera de un solo jardinero que recoja el fruto y que no tenga tantas ramas, porque “entre tanto ramerío (ya la apodaron) la ramera”. Aceptémoslo. La palabra “ramera” tiene una carga bien fuerte que solo alguien muy cínico se atrevería a negar. Podría alguien argumentar que Paquita la del Barrio también insulta a un hombre diciéndole que es una “alimaña, culebra ponzoñosa y desecho de la vida”, o que Alicia Villarreal cantaba dolida a otro que “le quedó grande la yegua”. En mi opinión, sí hay una diferencia entre estos ejemplos y demuestra que el despecho solo se acepta en la radio cuando es “socialmente digerible”. Una mujer no puede realmente insultar al hombre o ella termina viéndose mal. En 1995 fue un escándalo que Gillette cantara sobre su decepción de encontrar un hombre con el pene pequeño en Short Dick Man (¿una mujer puede hablar de sexo?). Como esta canción era “inmoral” y atacaba la sagrada virilidad de un hombre, tuvimos la versión censurada que decía “short short man”. En Latinoamérica oímos la versión censurada. De una canción en inglés. En inglés.

Y ahí completamos nuestro círculo. Si no se ataca al hombre en su virilidad ridiculizando el tamaño de su pene, ¿con qué más lo podemos hacer sentir mal? ¿Qué otras palabras consiguen el mismo efecto devastador? ¿Qué palabras herirían su amor propio? Ahora es cuando le pido que vuelva a leer el sexto párrafo de este artículo y recuerde que las palabras en las que usted podría estar pensando solo hacen referencia a “cualquier cobarde que atente contra el pueblo y cualquiera que atente contra la humanidad”.

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El problema no es Arjona, el problema es Egaña

Ricardo Arjona. VoxBox.

El odio a Ricardo Arjona se ha vuelto viral. Como cualquier otra manifestación en esta época, se trata de un desprecio más infundado que otra cosa.

Opinión.- El odio a Ricardo Arjona se ha vuelto viral. Como cualquier otra manifestación en esta época, se trata de un desprecio más infundado que otra cosa. En muy pocas ocasiones he escuchado a alguien dar argumentos sólidos sobre por qué el guatemalteco es un mal músico o un terrible compositor. Pero fuera de esas escasas excepciones, todo lo que escucho es la opinión sinsentido de gente que nunca se ha detenido a escucharlo, a conocer su obra. ¿Cómo pueden odiar algo que no conocen ni siquiera de manera superficial? Eso habrá que dejarlo para otro día. Internet funciona de esa manera y nada ni nadie podrá remediarlo.

Pero no es de eso de lo que hablo acá: gustos aparte, te guste Arjona o no —o te es indiferente— lo que está dando de qué hablar en las últimas horas es la fallida entrevista que tuvo como protagonistas al propio cantautor y al presentador de CNN, Camilo Egaña.

Egaña la cagó. Hay que decirlo. Como presentador de noticias —me rehúso a llamarlo periodista— no es de su competencia dirimir sobre si su invitado es un buen o un mal músico. Sobre todo porque la entrevista, según se le anunció al público e imagino que al propio Arjona, no iba a girar sobre ese tema. ¿Qué clase de entrevistador invita a una persona a su programa para hablar sobre algo y termina yéndose por la tangente? Dos opciones: uno muy novato o uno con muy poco sentido ético.

No conozco la trayectoria de Camilo, pero imagino que no es ningún novato. Así que lo que queda patente es su mala intención.

El tema probablemente no sea tan grave, es cierto. Al final, la música —como el arte en general— puede clasificarse con facilidad como un tema banal, si lo quieren ver así. Podríamos pensar que en el mundo están sucediendo cosas mucho más graves que un simple pleito casi infantil entre dos personas.

Podría concederle al señor Egaña que no se trata de una mala fe en sus preguntas. Pero de todas formas sí se trata de una tremenda mala praxis periodística (sí, terminé usando el término). Pero en algún momento preguntó: “¿Cuántas veces googleas tu nombre?”. En serio, señor Egaña, ¿a dónde quería llegar con esas preguntas? ¿Qué esperaba que sucedería? Quizás pensaba que Arjona iba a validar todos los memes y malos comentarios que se hacen sobre él, admitiría que es un pésimo cantante y anunciaría en su programa, en exclusiva, que se retiraba para siempre de la música, supongo.

Si el tipo le cae mal, si su música le cae mal, pues que no lo invite y ya está. De seguro con el prestigio de CNN conseguiría a cualquier otro para llenar ese espacio.

Y lo grave: ¿cómo podríamos esperar algún grado de objetividad en las noticias que transmite ese presentador o la cadena de noticias que lo acuerpa? Si ni siquiera es capaz de apegarse a las normas más elementales de la ética que su profesión exige, sobre un tema que a nadie afecta en realidad, cómo esperamos que sea más profesional en temas más “serios” como la política.

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Sobre el Día Internacional de los Monumentos y Sitios

Día Internacional de los Monumentos y sitios. VoxBox.

Desde 1982 la UNESCO, en una Asamblea General, declaró el 18 de abril como el Día Internacional de los Monumentos y Sitios.

Detalles.- Desde 1982 la UNESCO, en una Asamblea General, declaró el 18 de abril como el Día Internacional de los Monumentos y Sitios. La fecha suele aprovecharse para visitar lugares considerados como patrimonio de la humanidad, además de aludir al patrimonio cultural local de cada lugar habitado en el mundo.

Pero no solo es una oportunidad para recordar la huella milenaria de nuestro paso por el planeta, además de todas las estructuras que ahora llamamos las maravillas del mundo. También es un espacio para reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica en nuestro espacio cotidiano, la prueba palpable que deja la comunidad humana como recordatorio de lo que pasó.

Estatuas ecuestres, pequeños monumentos, a veces placitas que nadie sabe por qué están ahí, a la vista, a veces pulverizándose por la intemperie. Nombres de personajes que nos resultan desconocidos, parques memoriales y miles de esculturas deterioradas. Este día está hecho para que nos tomemos un par de minutos y pensar que nuestro espacio cotidiano a veces tiene historia, así, a simple vista.

A veces basta con caminar al parque más cercano y ver una placa conmemorativa de hace muchos años. En muchos casos acompañada de una escultura hecha con los materiales y motivos más variados. ¿Por qué está ahí? ¿Qué es lo que las autoridades del momento deseaban que se conservara en la memoria local?

No siempre la ciudad en la que vivimos nos muestra la cara más amable, además que las más de las veces somos forasteros que apenas se acaban de mudar a un espacio cualquiera, y por eso no es de extrañar que tengamos displicencia con su historia ahora enmudecida. Son pocos a quienes les llama la atención saber a quiénes pertenecen las esculturas colocadas en un parque o a qué personalidad pertenece un rostro derruido por el sol, la lluvia y las aves.

Y las personas tendemos a olvidar las más de las veces, y lo que es peor, no transmitimos a la siguiente generación todos esos recordatorios que suelen constituir la memoria colectiva, una parte de la identidad cultural.

Suele pasar que solo adquirimos conciencia cuando alguien vandaliza el patrimonio, cuando un grupo riñe con otro y desdeña los homenajes. “Y a ese asesino ¿por qué le hacen una estatua?” “¿Quién quiere recordar a este genocida?” “¿Y esto qué de importante tiene, por qué lo llaman memoria histórica?”. En el peor de los escenarios quizá solo valoraríamos si un grupo extremista destruye lo que para ellos es basura pero para nosotros historia. No olvidemos que hay ejemplos a granel.

La historia tiene sus matices y no defenderé ni buenos ni malos. Además que la Historia (si acaso mereciera escribirse con mayúscula el relato humano) se encargará mejor que yo de poner las cosas en su lugar. Pero con buenos y malos resulta ilustrativo enseñar las piedras, los sitios, las ruinas, las esculturas, las pruebas modernas, las cicatrices clavadas en tierra que evidencian que el pasado en verdad ocurrió.

Lo pienso como una lección de humildad, un gesto que nos demuestra que hacemos el mejor de los intentos por dejar una memoria como seres humanos, una simulación esperanzadora de nuestra inexorable condenación al olvido.

Así que ahora que los tiene allí, a la posible distancia de una pequeña caminata, no estaría mal hacer una visita para recibir el recordatorio del tiempo y tocar los materiales que resisten para que usted reflexione un poco sobre el porqué quisieron señalarlos para usted, para mí, para todos.

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Las chicas de Russell y el fehaciente dolor de la adolescencia

Las chicas es una novela de Emma Clein. VoxBox.

Las chicas es un libro necesario que nos muestra la vulnerabilidad del ser humano, sobre todo cuando se está solo y se ha perdido la esperanza en el futuro.

Literatura.- “Volví la mirada por las risas y seguí mirando por las chicas… Las examiné con una mirada boquiabierta, flagrante y descarada…”, así es como da inicio esta historia, Las chicas, escrita por la novel Emma Cline, quien a su corta edad y con una licenciatura en Bellas Artes bajo el brazo nos muestra con elegancia y delicadeza la historia cruel de un grupo de chicas que se niegan a crecer o que quizás crecieron demasiado pronto.

El libro se desarrolla en el terrible verano de 1969, y se desenvuelve con el trasfondo de una historia real, que en la actualidad ha sido estudiada con vastedad. Cline se basa en la familia Manson y el crimen que cometieron en ese verano triste. Pero por supuesto que la historia no es una más sobre la noche de la masacre orquestada por el hasta ahora icónico Charles Manson y ejecutada por sus chicas, no: esta es una historia sobre amistad, sobre el descubrimiento de uno mismo y sobre la soledad. Pero no me malinterpreten, en ningún momento cae en el diálogo simple de un libro para adolescentes. La forma de escribir de la autora, y como bien lo ha planteado la crítica a nivel mundial, es asombrosamente fuerte, directa y que trata de forma sutil temas tan brutales como la venganza desmedida, el abuso sexual y la pérdida definitiva de la inocencia.

Es un libro sin duda alguna necesario, que nos muestra la vulnerabilidad del ser humano, sobre todo cuando se está solo y se ha perdido la esperanza en el futuro. Nos muestra la lucha interna que puede vivir una joven, entre quedarse y soportar la monotonía de una familia que se desmorona, o volverse seguidora de alguien en apariencia genial, que en un primer momento brinda seguridad y compañía, pero que a la larga representa un callejón sin salida hacia el abuso y la violencia.

Llega un punto en la lectura en que te das cuenta de lo que en realidad Emma Cline te está contando, y es una historia de abusos, una historia tristísima que ocurre a diario en casi todo el mundo. Es inquietante ver cómo un grupo de jóvenes, en su mayoría mujeres que no sobrepasaban los veinte años, estaban decididas a matar por su ídolo, por Russell o Charles, o el nombre de X persona, el que tú quieras colocar. Es la muestra fehaciente del dolor que nos causa crecer y de los riesgos que se corre en el proceso. Todos deberíamos leerlo y tratar de comprender que el sufrimiento de la adolescencia y la mezcla de soledad y abusos solo creará a seres humanos rotos, y que mientras los ciclos de violencia consentida sigan produciéndose, las sociedades modernas continuarán siendo aterradoras.

Puedes leer también: Mamá, yo también quiero ser feminista.

Puntuación: 5/5

Autora: Vanessa Ramos. Abogada y lectora asidua.

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La paradoja del Viernes Santo

La paradoja del viernes santo. VoxBox.

Hablar de religión, creencia y fe no deja de tener un sabor picante en cada una de sus exposiciones. Quienes la defienden por un lado, quienes la cuestionan por el otro.

Opinión.- Se viene una época del año en la que hace aproximadamente 2000 años murió un hombre. Para salvar a unos y darnos vacaciones a otros.

Hablar de religión, creencia y fe no deja de tener un sabor picante en cada una de sus exposiciones. Quienes la defienden por un lado, quienes la cuestionan por el otro. Al final ambas partes tratamos de vivir en un mismo mundo y de lidiar con una misma nacionalidad.

De las pocas cosas que nos une a creyentes y escépticos es la Semana Santa. No la discutimos y ambos bandos la disfrutamos, de manera distinta, pero pasamos buenos momentos en estos tiempos. Sin embargo, no deja de rondarme algunas ideas sobre este asunto de la muerte y posterior resurrección de aquel que muchos llaman Mesías.

El judaísmo aún espera la llegada del Mesías y el islamismo dice que aquel que murió no fue el hijo de Dios. Pero el cristianismo afirma con su fe que el Mesías murió un viernes y resucito al tercer día.

Y acá entra lo que me ha causado duda en los últimos años.  La tradición cuenta que Jesucristo, al no recibir el beneficio de la liberación de un prisionero por la Pascua, fue condenado a cargar la cruz al Gólgota, lugar donde se crucificaban a todos los condenados. Entre tormentos, lágrimas y una madre que diera por cargar ella la cruz de su hijo cumplió su profecía. Pasado del mediodía, siendo las 15 horas, pregunto a su Padre del porqué lo había abandonado, y dando su último suspiro se entregó a la incertidumbre de la muerte.

El cristianismo es una práctica monoteísta, por lo que es inadmisible más de una deidad. De ahí que se diga que es UNO Y TRINO, o sea, Dios, Hijo y Espíritu Santo son uno solo. Por eso se nombra la Santísima Trinidad. Volviendo a lo de antes, si Cristo murió un viernes a las 3 de la tarde y resucitó un domingo por la mañana, ¿quién gobernó en esos días? Lo más lógico es pensar en la contraparte del Trino, el mal o Satanás, como se quiera nombrar. Dado que a nivel bíblico ha sido una lucha de poderes, cuando el bien falta el mal ocupa ese espacio.

Estamos hablando prácticamente que el día sábado en su totalidad es un día anárquico, sin amo ni dios, e incluso así no hay señales de que hayan pasado calamidades o tormentos en aquel día donde no hubo Dios (la Biblia no narra nada extraordinario de ese día), a pesar de que, como lo expuse, el que gobernaba en ese momento era el “mal”. Entonces tal vez el mal no sea tan malvado como nos lo pintan o no tenga tanto poder como nos han hecho creer, porque ¿qué otra explicación puede haber, que cuando el mal pudo tener la potestad para hacer su antojo no lo hizo?

Veamos otro aspecto. Al estar muerto el Trino, ¿quién iba a resucitarlo? Dado que si está muerto no puede resucitarse a sí mismo, lo que nos lleva a otra duda: ¿realmente el cristianismo promueve solo un Dios? Ya que alguien tuvo que tener el poder de revivirlo (aunque la Biblia no lo exprese, para mí esta idea está tacita en las tradiciones cristianas). Porque si Él mismo tiene el poder para volver, ¿de qué sirve su muerte, si es que se le puede llamar a eso muerte? Sería como dormir, cosa que haría que la profecía perdiera sentido.

Los creyentes podrán decir que en ese tiempo en que Dios estuvo muerto los ángeles guardaron la tierra. De ser así, me surge otra duda. Si los ángeles pueden resguardarnos del mal, ¿por qué la necesidad de mancillar y entregar a su hijo a la maldad del hombre, si tan solo con los ángeles, querubines y arcángeles se puede salvar al mundo?

No lo sé. Pero donde muchos ven unos días de sacrificio de un Dios, yo veo una muestra de que se puede vivir sin Dios y el mundo seguirá orbitando.

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De enjambres sísmicos, terremotos y emergencias nacionales

Vivo en un país telúrico. El Salvador está asentado en fallas geográficas, se traslapan las placas tectónicas y tiembla un día sí y otro también, como decía Galeano.

Debo decirlo desde ya: odio que tiemble. Me da mucho miedo. Mi primer terremoto fue en 1986, cuando yo tenía 8 años y vi derrumbarse el colegio donde crecí. En esa y otras ocasiones más me ha tocado ver a mi ciudad natal, San Salvador, en semiruinas. San Salvador, el valle de las hamacas.

En este esfuerzo de sobrevivir ante temblores, terremotos y otras emergencias nacionales he ido echando cayo: creo que crecer y hacerte cargo de otras personas más vulnerables lo hace a uno alejarse del miedo paralizante.

Desde el domingo pasado, San Salvador está teniendo un “enjambre sísmico”. Se preguntarán algunos qué es eso. Dichosos los que viven donde no tiembla, les explico: un enjambre sísmico es un conjunto de movimientos de tierra, con epicentro ubicado muy cerca uno del otro, con poca profundidad y en un intervalo de tiempo corto.

Por ejemplo, desde el domingo pasado hemos vivido 345 temblores; de esos, 53 han sido sentidos por la población.

En mi población particular somos 6 humanos y 3 gatos. Ayer estábamos 3 en la cocina conversando, cuando se dejó sentir un temblor fuerte, pero no preocupante. A los pocos minutos vino el temblor más fuerte que se ha dado en este enjambre sísmico. Apenas de 5.1 grados Ritcher, pero como la profundidad es apenas de 3 km y estamos a pocos kilómetros del epicentro, se sintió como un terremoto.

En momentos de zozobra toca arriar hijos y gatos, y cuando nos encontramos en el lugar más seguro de la casa empezar el martirio de querer comunicarme con el resto de la tropa. Mi marido venía camino a casa y mis otros dos hijos estaban trabajando aún. Mi madre andaba de excursión con mi sobrino y mi papá simplemente no sabía dónde andaba. Las líneas telefónicas saturadas, el internet caído y mi miedo.

Cuando las comunicaciones volvieron poco a poco empezaron a aparecer en mi radar amigos y familiares. Todos estaban bien.

¿Qué hacer en estas emergencias? Me confieso que he descuidado esa parte. Cuando era soltera y vivía sola tenía un kit de emergencia y desde que nos mudamos a la casa nueva en diciembre pasado dejamos de lado algo importante: tener una mochila de emergencia. ¿Y qué debería llevar esa mochila? Lo esencial: agua para beber, alcohol gel, gasas, copias de las llaves de la casa, una muda de ropa, latas de comida, y en nuestro caso, una bolsa de comida para los gatos.

Según lo que he entendido, los enjambres sísmicos no tienen que ver con las placas tectónicas, ni con episodios volcánicos, cosa que me alivia, pues vivimos en las faldas del volcán de San Salvador.

Se preguntarán qué es mejor: ¿un solo golpe de terremoto o un enjambre sísmico? La respuesta es… NINGUNO. Cuando nos hemos enfrentado a un terremoto, el país ha quedado en total vulnerabilidad, la muerte nos azota y el dolor es inmenso, pero ahora que nos topamos con este enjambre sísmico simplemente no encontramos calma. Uno no sabe cuándo terminará, no sabe si el próximo será más fuerte, no sabe si estamos totalmente preparados para esta emergencia.

En el temblor más fuerte de estos dos días, en una de las principales vías hacia el occidente del país, hubo un derrumbe en el que murió un joven que iba en su carro junto a otras personas. Este país sigue sin estar preparado para este tipo de emergencias.

No queda más que prepararnos. Dejar las vías de salida despejadas, tener listos los kennel para los gatos y estar atentos, siempre.

La eutanasia y el amor al prójimo

Eutanasia. VoxBox.

La eutanasia es el regalo de la dignidad, para quien ya no tiene más esperanzas a las cuales aferrarse.

Opinión.- Los humanos somos un lindo verso en una estrofa incompleta. Y así pasemos décadas rodando de un dolor a un amor, y de una sonrisa a una tragedia, tendremos algo inconcluso, algo por hacer.

Nadie nos enseñó sobre cómo vivir, qué música escuchar, de quién enamorarnos o de quién nunca hacerlo. No nos hablaron sobre lo valioso del llanto y del porqué la felicidad es tan escasa.

Tampoco se nos habló de cuándo morir. Vaya, parece que de los temas importantes no hay títulos universitarios.

¿Qué nos define? Menuda respuesta. Si deja de ver a una persona por un par de años y de repente se la encuentra en algún centro público, tal vez no tengan más que la educación por compatibilidad.

Véase al espejo y reflexione, ahora tiene más/menos entusiasmo que antes, ahora es más/menos feliz, hoy es más/menos aventurero y así, las personas cambiamos una y otra vez al paso que los latidos se hacen viejos. Cambiamos porque somos dinámicos, de chicos a viejos, de insensatos a “maduros”, pero posiblemente los miedos y el miedo a la muerte y al sufrimiento, en especial, nos definen y nos una entre humanos, de vez en cuando.

Pero llega un momento en que hay menos escapatorias y la cita cual odontólogo se hace inevitable. El precio de vivir es la muerte. Quien invierte horas pero no vive momentos suele ser el más temeroso de morir, por todos lo pendientes que tiene consigo mismo. Aun así, el dolor y el sufrimiento precisan de ser evitados a toda costa. En algún momento podemos resignarnos a la muerte, pero al sufrimiento, ¡jamás!

Y cuando solo queda el sufrimiento y la muerte, es momento de elegir. Como  dije antes, siempre tendremos pendientes por hacer. No todo está escrito, ni todo está hecho y el futuro se puede presentar  fantasioso, justo para quien ya no tiene uno.

Amamos a las personas no por lo que son, sino por lo que representan en nuestras vidas. Así un político corrupto puede ser el amor de su hijo, porque para el chico él puede representar amor, apoyo, amistad y demás cualidades. En toda virtud hay un vicio. En todo pecado hay un brillo. ¿Pero cuándo dejan de representar algo para nosotros más allá de un dolor o una angustia? ¿Y cuándo lo que define a alguien es solo el miedo a no seguir sufriendo? ¿Qué hacer? ¿Qué pensar? ¿Qué sentir?

Un familiar  ahogado en tormentos no es una persona que amamos, sino una persona que sufre y nos hace sufrir. La eutanasia es el regalo de la dignidad, para quien ya no tiene más esperanzas a las cuales aferrarse. No amamos a una persona que desangra su amor propio en tormentos de algún padecimiento.

Amamos lo que fue. Su entusiasmo, su perseverancia o todo lo que en algún momento representó, exacto: representó, pero ya no lo hace. Esa persona se amó por lo que fue, por sus años mozos y sus momentos grandiosos. Ahora todo se reduce a un cuarto, una cama y unos cuantos medicamentos. ¿Qué clase de amor, de dignidad o humanismo puede haber ahí?

Fácil es exigirle vida a quien ya se hastió de palpitar. Entender la situación de alguien y apoyarle, eso es tener empatía, eso es amarlo de verdad. El cuerpo que vive pero no se emociona por vivir no vale la pena que siga viviendo.

…Y jamás morirán, mientras sigan inspirando lágrimas y se acurruquen en nuestras sonrisas. Mientras haya anécdotas por conocer o suspiros por regalar, no podemos decir que ya no estén con nosotros.

VoxBox.-