Murakami: el escritor sobrevalorado llega a los 67 años

Haruki Murakami es un escritor y traductor japonés nacido el 12 de enero de 1949, en Kioto, Japón.

Literatura.- Cuando 1Q84 fue publicado en Japón hace algunos años, los ejemplares casi se agotaron en un día. La librería más grande de Japón, Kinokuniya, vendió más de uno por minuto. Millones de copias salieron en el primer mes. En Francia, se imprimieron 70,000 copias en agosto, pero en el espacio de una semana tuvieron que volver a encender las rotativas. Y en Amazon.com figura entre los 20 más vendidos. De ahí los planes de lanzar la novela a medianoche, tanto en territorio británico como en Estados Unidos, de Nueva York a Seattle. “La última vez que hicimos esto fue para Harry Potter”, señaló Miriam Robinson, de la londinense librería Foyles. “Es difícil encontrar un libro que amerite este tipo de evento”. “Este es el tipo de despliegue que normalmente se utiliza para literatura adolescente”, dijo Paul Bogaards, de Knopf, editor de la novela en Estados Unidos. Es algo sin precedentes en el caso de una obra traducida al inglés.

El libro en cuestión es de autoría de Haruki Murakami, un escritor y traductor japonés nacido el 12 de enero de 1949, en Kioto, Japón.

Pero a pesar de lo apabullante de sus números, de su incalculable fama y del rumor de que será el próximo Nobel de Literatura —rumor que viene desde hace varios años—, no he logrado hacer que la literatura de Murakami me guste.

He intentado infructuosamente leerlo. La última vez lo intenté con Tokio blues (Norwegian Wood): me quedé dormido en las primeras páginas más de 3 veces.

Lo siento, estoy seguro de que a muchos les gusta, pero a mí me parece un escritor sobrevalorado, de los muchos que hay por ahí.

De todas formas, para seguir dando de qué hablar, aquí hay algunas frases extraídas de sus libros que me parecen  dignas de traer a colación, aprovechando el cumpleaños 67 del escritor:

“Las heridas emocionales son el precio que todos tenemos que pagar para ser independientes”.

“Lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo”.

“Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere”.

“Lo que importa no son las grandes ideas de los otros, sino las pequeñas cosas que se te ocurren a ti”.

“A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente”.

“Como vivimos en un mundo tan cómodo, nuestra sensibilidad ha languidecido”.

“Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos”.

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¿Cómo hacer para leer más este año? Aquí van algunos consejos

Leer más. VoxBox.

Literatura.- Es probable que con el inicio del año hayas decidido comenzar a plantearte nuevos propósitos: comer más sano, hacer ejercicio, conseguir un mejor trabajo, leer más y ese tipo de cosas.

Pero es difícil, lo sabemos. Por eso te traemos estos 10 consejos de Verne que te ayudarán a sobrellevar esa ardua pero gratificante (y beneficiosa) actividad:

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1. No conviertas la lectura en una obligación. Uno lee para divertirse, no porque tenga que leer este libro del que todo el mundo habla. Si un libro aburre, se deja.

2. A veces no te queda otro remedio que leer. Porque tu pareja te ha regalado un libro con toda su ilusión o te lo ha mandado tu profe de literatura sin ninguna ilusión. El consejo es que te lo tomes en pequeñas dosis y, sobre todo, no lo dejes. Nada hay peor que leer por obligación y que encima no te acuerdes de si el protagonista se llama Federico o Doctora Malvad. Altérnalo con otro libro que sí te guste.

3. Ten un programa de lectura. No tienes que respetarlo estrictamente, pero conviene que tengas al menos una serie de prioridades. El programa puede ser un género, un lugar geográfico, un tiempo. Con esto entenderás mejor los temas. También te lo puedes plantear como un reto, como hace Zuckerberg: un libro cada dos semanas.

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4. Alterna temas, tipos de libro, longitudes. Tras un libro enjundioso sobre la historia del Khanato de Crimea, algo ligero, como un thriller con mucha violencia y giro inesperado al final de Harlan Coben. Tras Crimen y castigo (y sí, deberías leer Crimen y castigo), algo de Robert Sheckley. Alta cultura, baja cultura, cultura pop, ¿qué más da? Una desengrasa a la otra y mantiene tus ganas de leer vivas y hojeando.

5. Ve a la librería de tu barrio y déjate aconsejar por tu librero. La mayoría es gente muy leída y si apareces por allí con cierta frecuencia conocerá mejor tus gustos que tu expareja, a la que has dejado por no acertar con los mismos.

6. Esto es muy importante. Es el consejo más importante de todos: No dejes que tu pareja que sí comparte los gustos literarios contigo, tu librero con quien has comenzado la relación tras, despechado, dejar a la anterior, se lea los libros antes que tú. No ayuda a una (nueva) pareja ir gritando por la casa, con las manos en los oídos: “¡No espoilers! ¡No espoilers!”.

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7. Explora nuevos temas, autores, periodos. Lee a alguien a quien sabes que solo ha leído el editor y a veces ni eso, porque es un libro autoeditado. Las recomendaciones de las librerías en internet a veces son una buena guía, pero navega por ellas, lee la sinopsis, lee siempre las peores críticas (nunca las mejores) y déjate llevar. Te llevarás muchas sorpresas agradables.

8. Escribe una pequeña reseña de cada libro en tu blog, en Twitter, en Goodreads, en el apartado de reseñas de la librería online donde has comprado el libro, donde sea. ¿Has cogido a veces un libro de la estantería, empezado a leerlo y pensado: “Esto me suena”? Es que te lo has leído ya. Las reseñas te ayudan a reflexionar sobre el libro, sus temas, sus contenidos y sobre todo a recordarlo con más nitidez para que no agarres el mismo libro de nuevo, a quién se le ocurre, con la pila de libros que tienes… Sitios como Goodreads (una división de Amazon) te permiten introducirte en comunidades de lectura y compartir lo que quieres leer, lo que estás leyendo y una breve reseña de lo escrito, o al menos unas simples estrellitas.

Grandes libros que se pueden leer en un día

9. Busca tu tiempo, ajusta la lectura a tu rutina. Porque tienes rutina. Todos la tenemos. Si tu tiempo de sofá no es suficiente y vas andando a trabajar, siempre puedes escucharlo en audiolibro. Y fíjate que digo el tiempo, no el lugar. Se puede leer de pie en el bus, esperando en la cola de la frutería, entre clase y clase, con la tele puesta, en la playa, en silencio, escuchando música, con té y sin té. Bueno, sin té es complicado, pero sé de gente que lo ha conseguido.

10. Busca libros gratuitos. Seguro que hay una biblioteca a unos pasos de tu casa. Si estás estudiando, la de tu centro. También tienes el proyecto Gutenberg y Archive.org.

Con el tiempo que pasas en redes sociales al año podrías leer 200 libros

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Diez novelas eróticas que deberías estar leyendo

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Las novelas eróticas son una de las tradiciones más hermosas dentro de las letras a nivel mundial. Y no, 50 sombras de Grey no es literatura erótica, es el equivalente al reguetón.

Literatura.- Las personas que no estaban muy involucradas con la literatura (y mucho menos con las novelas eróticas), las que comenzaron a leer cuando 50 sombras de Grey se puso de moda, pueden creer que estaban frente a tremendo libro, ante una obra inmortal de las letras mundiales. Pero no.

Todo ese contenido pseudoerótico es el equivalente al reguetón en la música. Los gustos de las mayorías siempre son mediocres y eso explica en parte lo que ocurre con nuestras democracias.

Pero si quieres leer literatura erótica de verdad —con calidad literaria indiscutible— te dejamos estas 10 recomendaciones. No son las únicas, hacen falta muchísimas otras. No respetan otro criterio que no sea demostrar que el buen erotismo y las buenas letras son compatibles.

1. La Venus de las pieles, Leopold von Sacher-Masoch, Axial (1870)

Cuenta la esclavitud sexual que un hombre establece con Wanda, una mujer alucinantemente fría. La novela está inspirada en las historias verdaderas de sometimiento a las que se expuso el autor, a partir de cuyo apellido se formó la palabra “masoquismo”. Aparecen látigos, disfraces, humillaciones y castigos que disfrutan tanto la “diosa cruel” como su esclavo, feliz de ser maltratado por ella.

2. Las edades de Lulú, Almudena Grandes, Tusquets (1989)

La protagonista, de 15 años, se enreda sexualmente con un amigo de su hermano mayor y se da cuenta de que le fascina el juego. A partir de ahí se convierte en la eterna niña (aunque tenga 30), insaciable, obsesionada por el sexo. Novela ganadora del Premio La sonrisa vertical, fue llevada al cine por Bigas Luna.

3. La historia del ojo, Georges Bataille, Fontamara (1928)

Escabrosa y a ratos surrealista, narra un viaje a España de Simone y Georges, pareja inmoral que se regodea entre semen, sangre y orina. Escrita hace más de 80 años, todavía hoy levanta cejas de la gente decente con frases como: “Su culo representaba una plegaria todopoderosa, a causa de la extrema perfección de sus dos nalgas”.

4. Luna caliente, Mempo Giardinelli, Planeta (2009)

Cuando el médico Ramiro regresa a casa luego de estudiar en el extranjero conoce a Araceli, una chica muy joven y muy sexual, que lo calienta “desmesuradamente”. Ella lo lleva a disfrutar un placer sin freno pero también aterrador, imparable, desaforado.

5. Lolita, Vladimir Nabokov, Anagrama (1955)

Una adolescente que sin darse cuenta (o sí) es provocadora y un hombre maduro enamorado de ella protagonizan esta joya de novela, controversial y llena de humor. La pluma de Nabokov regala pasajes como: “Después se precipitó a mis brazos impacientes, radiante, abandonada, para acariciarme con sus ojos tiernos, misteriosos, impuros, indiferentes, umbríos… como la más barata de las bellezas baratas”.

6. Las piadosas, Federico Andahazi, Plaza & Janés (1998)

Ubicada a fines del siglo XVIII, aborda las reuniones de escritores notables como Byron y Shelley, pero con un twist perversito: no digo de qué se trata por evitar un odioso spoiler, pero el semen tiene un papel importante en la trama.

7. Historia de O, Pauline Réage, Tusquets (1954)

Una fotógrafa parisina es convertida por su amante en un objeto de placer sadomasoquista y compartida por él con varios hombres. Cadenas y azotes son algunos juguetes de ese intercambio arriesgado aceptado por ambos, en el que se alternan el dolor y el placer.

8. Inmaculada o los placeres de la inocencia, Juan García Ponce, Fondo de Cultura Económica (1989)

Escrita por el genial autor mexicano, pone el foco en una joven intensa que muestra la vocación de obedecer. Cuando descubre su sexualidad desbordada, Inmaculada se dedica a perseguir el orgasmo como la única certeza de estar viva: “Eso era lo que ella había querido siempre, estar en un automóvil con alguien cuyo aspecto no le interesaba […] que le resultaba un desconocido, tener la blusa abierta y un pecho fuera”.

9. Justine o Los infortunios de la virtud, Marqués de Sade, Valdemar (1791)

Escenas de violencia sexual, seducciones hábiles, libertinaje y excesos pueblan las páginas de esta novela francesa que cuenta cómo Justine, quien quiere conservar la virtud, sólo encuentra incitaciones al vicio y la perversión.

10. Dorada, David Miklos, Tusquets (2014)

Por carta, una desconocida invita al protagonista a conocer sus “pechos exagerados”. Así viaja a la ciudad de La Dorada, cuyas mujeres se dejan hacer “cualquier cosa”. Ahí vive una experiencia de lujuria y alucinación, para luego visitar Aguafuerte, llena de chicas siempre listas y dispuestas a jugar.

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6 libros terroríficos para vivir el espíritu de Halloween

Literatura.- El espíritu del terror de Halloween ya está entre nosotros. Y aunque no a todos les gusta ese ambiente, a algunos de nosotros nos gusta ver, escuchar y leer toda clase de historias que puedan ponernos los pelos de punta y dejarnos un par de noches de pesadillas.

Y si bien es cierto que puede ser tentador buscar alguna de tus películas más terroríficas, existen también muchas novelas que sin duda te mantendrán sin dormir por algunas noches.

Hay que decir que uno de los autores más citados en estas fechas es Stephen King, y no es por gusto. King es el heredero de grandes maestros del terror como Lovecraft o Poe. Pero quisimos armar esta lista sin recurrir directamente a él:

1. El sustituto, por Brenna Yovanoff

Qué pasaría si tú fueras el tema principal de los rumores en tu barrio, esa sombra que todo el mundo siente, pero que nadie quiere admitir. The Replacement se desarrolla en un pueblo en donde, cada cierto tiempo, un bebé es secuestrado y reemplazado por una especie de doble, el cual se muere poco después del intercambio. Toda la historia es contada desde la perspectiva de uno de los reemplazos, quien misteriosamente ha logrado llegar a la adolescencia.

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2. Cuernos, por Joe Hill

Esta novela fue escrita por el hijo mayor de Stephen King. Hay que decir que ya se hizo una película de esta novela —interpretada por Daniel Radcliff—, pero te recomendamos más el libro (la película es francamente mala). Esta historia es una prueba de que las criaturas más tenebrosas de la ficción no son los fantasmas o los vampiros, sino que son los personajes que están tan torcidos por el dolor y la rabia que se vuelven irreconocibles.

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3. La oscura verdad de Mara Dyer, por Michelle Hodkin

Cuando las personas hablan del tipo de superpoderes que les gustaría tener, los más comunes son el poder volar, la invisibilidad y el leer los pensamientos. Mara tiene el poder de su miedo y su rabia, y no es hasta que entra en un cuarto lleno de insectos vivos, dentro de jaulas, y sale de él lleno de insectos muertos, que entiende qué tan poderosa realmente es.

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4. Descansa en paz, por John Ajvide Lindqvist

A los lectores de hoy nunca les falta una nueva novela de zombies, y cualquier historia acerca de una sociedad cayendo bajo el peso de los muertos vivientes comecerebros está destinada a ser aterradora. Lo que hace que Handling the Undead sea particularmente terrorífica es la esperanza de los personajes de que sus seres queridos, transformados en zombies, realmente no les quieren hacer daño.

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5. The Coldest Girl in Coldtown, por Holly Black

Los mejores thrillers apuntan a un miedo específico (y realista). The Coldest Girl in Coldtown comienza al término de una típica fiesta. Pero cuando la joven heroína despierta, en lugar de encontrar a un grupo de jóvenes ebrios, se encuentra rodeada de gente muerta. Y solo se pone más escalofriante desde ahí.

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6. La maldición de Hill House, por Shirley Jackson

Lo más turbador de este clásico de Shirley Jackson son todas las preguntas sin responder que le quedan al lector. Al final de la mayoría de los thrillers, al menos se sabe qué es lo que debería causarte un miedo irracional. Con esta novela no sabrás si temerle a la casa embrujada en la esquina, o a la misteriosa mujer que vive al lado.

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7. Anna vestida de sangre, por Kendare Blake

Cas ha estado matando fantasmas desde que puede manejar el cuchillo cazafantasmas de su fallecido padre. Es una vida solitaria, pero una que ha aceptado por completo, hasta que conoce a Anna, el fantasma asesino de una adolescente muerta que quiere irse y no puede. Anna no quiere matar, pero debe hacerlo, y aterra a Cas no por sus ojos negros, o su vestido manchado de sangre, sino porque lo hace titubear.

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10 novelas breves para leer a la hora del almuerzo

Literatura.- Leer demanda tiempo y a nadie le sobra. Cada vez llegan a nosotros más necesidades creadas y actividades impuestas que nos impiden entregarnos a los verdaderos placeres de nuestra vida. Leer es un placer, pero también es un placer demasiado costoso.

Los escritores saben que narrar historias cortas es una de las tareas más difíciles de cumplir. Todo un universo debe caber en apenas algunas decenas de páginas y el tiempo debe detenerse en medio de todas ellas. Para los lectores, las novelas cortas son esos libros que nos permiten robarle un poco de tiempo a la modernidad y ser eternos por al menos unas cuantas horas.

Estas son algunas novelas cortas que pueden ser leídas en una sentada, con un café, un cigarro y tal vez un disco de poca duración. Estas novelas son las que pueden llenarnos de mucho placer en un descuido: durante el trayecto hacia el trabajo, mientras se espera a alguien o simplemente a la hora del almuerzo.

1. Nocturno de Chile

Autor: Roberto Bolaño

Año: 2000

Roberto Bolaño llegó a México por vez primera el mismo año en el que ocurrió la matanza estudiantil en Tlatelolco. Después de un breve regreso a Chile, y a raíz del golpe de Estado de Pinochet, Bolaño regresa a Norteamérica en lo que sería su partida definitiva de su tierra natal. Bolaño añora su país en esta novela, en la que indaga la historia del olvido en voz del cura Sebastián Urrutia Lacroix y, sobre todo, la historia de una ideología olvidada que tanto terror y muerte ha causado en todo el mundo.

2. Hijo de Dios

Autor: Cormac McCarthy

Año: 1973

Lester Ballard es un hombre como cualquiera, otro hijo de Dios, como tú o como yo. Aunque Lester no tiene madre, ni padre, ni esposa, ni hijos y mucho menos amigos. Lester no tiene a nadie. Su vida transcurre como la de un animal, en una casa a punto de caerse, robando gallinas y cazando ardillas. Este tipo de vida al margen conduce a Ballard a desarrollar tendencias hacia el homicidio y la necrofilia, en un intento de McCarthy por investigar los límites más perversos de los hijos de Dios.

3. Jakob von Gunten

Autor: Robert Walser

Año: 1909

La novela más amada de Robert Walser es una historia sobre la servidumbre. El joven Jakob von Gunten proviene de una familia bien establecida, pero desea escapar de su padre. Jakob encuentra en el Instituto Benjamenta el lugar ideal para seguir su propósito, convertirse en un sirviente, una profesión cuyo futuro no es muy prometedor, al menos para los jóvenes ambiciosos. Sin embargo, para Jakob von Gunten servir es la mejor forma de permanecer en silencio y pensar. Quizá por esta razón esta novela fue considerada por tanto tiempo como una novela para escritores.

4. El amante

Autor: Marguerite Duras

Año: 1984

Esta novela otorgó a Marguerite Duras el prestigiado premio Goncourt. Después de un proceso de desintoxicación alcohólica, Duras narra a manera de novela un episodio fundamental de su vida cuando, con tan sólo 15 años de edad, su familia se muda a Indochina y ella conoce a un hombre chino de quien se enamora. El amante es una novela sobre el recuerdo del amor y cómo cambian el horizonte al mismo tiempo que cambia la vida y el mundo.

5. La pasión según G. H.

Autor: Clarice Lispector

Año: 1964

¿Quién es G. H? G. H. es una mujer exitosa, una escultora que convive con las élites económicas e intelectuales de Brasil. Un día, G. H. decide hacer la limpieza y se encuentra con una cucaracha en el cuarto de limpieza. Del susto, G. H. cierra la puerta y hiere al pequeño bicho. Es en ese momento cuando ocurre toda la historia de esta novela. Un momento de epifanía en el que una mujer de mundo se identifica con el sufrimiento de un animal tan insignificante. Todos compartimos la pequeñez de una cucaracha.

6. Crónica de una muerte anunciada

Autor: Gabriel García Márquez

Año: 1981

Una de las novelas más conocidas del premio Nobel de Literatura colombiano indaga en una mezcla de géneros bastante peculiar. García Márquez utiliza la novela policiaca, la novela de costumbres latinoamericana y la novela romántica para construir un relato cuasiperiodístico que, como su nombre lo indica, habla sobre una muerte que ya ha sido anunciada. En realidad, todas las muertes son anunciadas, aunque nunca hablan de la fecha y uno solo se entera minutos antes de morir.

7. La amortajada

Autor: María Luisa Bombal

Año: 1938

Tanto la inteligencia como la belleza son razones suficientes para leer a María Luisa Bombal. Sin embargo, su tercera novela es un relato corto de alcances insospechados. Una mujer fallecida contempla todo lo que ocurre a su alrededor mientras su familia la está velando, al mismo tiempo que recuerda los momentos más bellos de su vida con una sensibilidad surrealista. Lo último que ve la protagonista de esta historia son las estrellas, mientras vuelve a formar parte de la tierra.

8. Matadero 5

Autor: Kurt Vonnegut

Año: 1969

La muerte y la destrucción son los protagonistas de esta novela, que a la vez es hilarante y abrumadora. Esta historia se convirtió en la década de los 70 en un relato antibélico, que desde una perspectiva autobiográfica del propio Vonnegut retrata los horrores de la Segunda Guerra Mundial en un tono satírico. Esta es una de esas novelas que te harán llorar después de matarte de risa.

9. La narración de Arthur Gordon Pym

Autor: Edgar Allan Poe

Año: 1838

La única novela de uno de los padres de la literatura estadounidense. La historia de Arthur Gordon Pym es un relato de aventuras que se mezcla con lo tétrico y grotesco de la pluma de Poe. Lo más importante de esta historia de aventuras en el mar es que todos los sucesos, naufragios y encuentros terminan por provocar una epifanía en el protagonista y que nunca se revela dentro de la historia, lo que permite al lector terminar él mismo la novela a su antojo.

10. El corazón de las tinieblas

Autor: Joseph Conrad

Año: 1899

En una noche que parece sumirse en el fondo del mar, un grupo de marineros cuentan historias para dejar pasar el aburrimiento de las pequeñas corrientes que lleva el río Támesis. Uno de ellos comienza a hablar de uno de sus viajes hacia el interior de la selva africana, en donde las tribus aborígenes aún no permiten que su territorio sea desolado. En este viaje, Conrad pone a prueba la distancia que separa a los hijos de la civilización de la barbarie, y cómo en realidad la formalidad de las sociedades civilizadas es solo un disfraz de la perversión y la codicia humanas.

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El rey del terror: Stephen King

Literatura.- Stephen King es un referente de la nueva literatura de terror, ya que durante más de 40 años dedicó su vida a una amplia producción que ha llenado de miedo a millones de personas.

Vivo en el pasado y siempre trato de recordar cuándo me he encontrado con la obra de los escritores que me gustan. En este caso, no fue muy agradable. Fue con It, tenía apenas 13 años.

No, no leí la novela: mi primer encuentro con Stephen fue con la adaptación al cine de su novela homónima. No la vi completa, me moría del miedo de solo ver a Pennywise, así que hice lo más sabio que encontré… me fui a mi cama a tratar de dormir.

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Lo he dicho antes, el cine de terror no es mi género favorito. Aun así, en mi adolescencia me aventuré a rastrear los libros de este hombre que hoy llega a los 69 años, todo gracias a que Aníbal, mi profesor de expresión literaria, me puso varios ejemplos de sus novelas adaptadas al cine. Decidí no ver las películas que mencionó y mejor me fui a la biblioteca del colegio a prestar algunos. Me encantaron: su calidad de detalles, la continuidad en sus historias y todas las referencias internas. Me gusta mucho que sus historias están ligadas a pueblos ficticios o eventos de libros pasados. Me recordó mucho a Lovecraft.

De aquella época recuerdo haber leído El resplandor, Carrie, y Misery. Cuando superé el miedo inicial en la lectura, decidí enfrentarme a las adaptaciones cinematográficas. Triunfé.

Siempre me ha llamado la atención lo prolijo que es Stephen King. Ha escrito más de 40 novelas e innumerables relatos cortos, y no solo de terror: hace poco cayó en mis manos la novela 22/11/63, que es un relato de un viajero en el tiempo que trata de evitar un suceso trascendental en la historia de Estados Unidos. Una mezcla de ciencia ficción con novela histórica. Me pareció interesante, aunque no es su mejor trabajo.

Ahora bien, hay que decirlo, en lo personal creo que su mayor virtud es la construcción de grandes personajes. Aunque sus descripciones son muy buenas, a veces se nota el agotamiento en su narrativa; es decir, en cuanto más avanza el libro, se pone un poco lento y hasta predecible, hasta que toma un nuevo respiro y termina sorprendiendo al lector. En otras palabras, a Stephen hay que aprender a apreciarlo, y como a la mayoría de las mentes creativas, no siempre se le comprende desde un inicio.

Si usted quiere estrenarse con este autor le recomiendo leer primero El misterio de Salem’s Lot, luego pasar a conocer a Carrie y coronar con Misery. Recomendación extra: vea las películas después de leer sus libros. Un dato que le puede resultar interesante: Kathy Bates (si, una de las protagonistas de American Horror Story) dio vida a Annie Wilkes, la villana de esta novela. Bates ganó un Óscar por su actuación en esta película.
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J. R. R. Tolkien: escritor, mago y creador de lenguas

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Detalles.- El 2 de septiembre de 1973, John Ronald Reuel Tolkien (J. R. R. Tolkien, para los amigos) finalmente se embarcó a las Tierras Imperecederas junto a Bilbo, Gandalf, Elrond, Galadriel y los elfos restantes. No lo volveríamos a ver por estas tierras, pero su obra —luego inmortalizadas en películas— seguirán con nosotros muchísimos años más.

Por si todavía no has caído en cuenta, estamos hablando del autor de la saga El Señor de los Anillos, sus libros más famosos aunque no los únicos (El Simarillion y El hobbit también los escribió él).

Pero Tolkien no solo será recordado por ser el creador de personajes tan fascinantes y memorables, sino además, y sobre todo, por ser filólogo (según el diccionario: “Ciencia que estudia la lengua y la literatura de un pueblo a través de los textos escritos”) lo que le permitió no solo crear mundos y aventuras fantásticas, sino además inventar varias lenguas élficas (noldorin, sindarin, por ejemplo) y un sistema de escritura llamado tengwar. Un Gandalf hecho y derecho de la lengua y la creación.

Tolkien y el Señor de los anillos

Tolkien no quería seguir con ese tema después de El Hobbit, pero un amigo le convenció para que hiciera una secuela. Aquella petición impulsó a Tolkien a comenzar la que sería su obra más famosa, El Señor de los Anillos, publicada entre 1954 y 1955. Tolkien invirtió más de diez años en la creación de la historia y los apéndices de la novela, tiempo durante el cual recibió el apoyo constante de su amigo más cercano, C. S. Lewis, al que prestaba o leía los borradores que iba escribiendo para que los juzgara.

Aunque pueda resultar más fácil la experiencia de ver las adaptaciones cinematográficas que leer los grandes libros, tal vez estas 10 frases te animen a emprender tan colosal, pero maravillosa aventura:

“Creo que lo que llaman cuentos de hadas es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez”.

“No debe prometer andar en la oscuridad quien no ha visto el anochecer”.

“El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría”.

“Me he dado cuenta que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras”.

“No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo”.

“No todo oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida”.

“Verdaderamente intento leer muchos libros, especialmente de ciencia ficción o fantasía. Pero casi nunca encuentro un libro moderno que me llame la atención”.

“Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado”.

“Poca gente es capaz de prever hacia donde les lleva el camino hasta que llegan a su fin”.

El sitio Tierras de Rol nos trae este interesante manual para entender la escritura élfica “Tengwar”:

 

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Instrucciones para llorar: Cortázar no es “Rayuela”

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Literatura.- Cortázar no es Rayuela. Dejémoslo claro de una buena vez. Cortázar no es Rayuela, y por si no me creen, aquí algunos datos: Cortázar es un escritor argentino nacido un 26 de agosto de 1914. Rayuela es la segunda novela de Cortázar, escrita y publicada en 1963. Cortázar fue uno de los pilares de aquel momento literario en Latinoamérica conocido como el Boom, en el que figuraba otros señores de la palabra como García Márquez y Carlos Fuentes.

Rayuela es una grandiosa novela, levemente sobrevalorada, que algunos internautas creen que está compuesta por una sola oración (“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”).

Aclarado este punto, la cosa se vuelve más fácil.

Dicen por ahí que el mejor Cortázar es un mal Borges. No, no estamos de acuerdo. Nos rehusamos a caer en esa manía facilona de comparar lo que no se puede comparar: Cortázar no es Rayuela. Borges no es Cortázar.

Cortázar, como cualquier escritor que se precie de serlo, no puede simplificarse a algunas palabras escogidas de sus libros, pero si todavía no lo has leído, si eres de los que creen que Cortázar es Rayuela, aquí te dejamos estas frases maravillosas del argentino que no están en Rayuela:

  1. “Todavía no sentimos montar los recuerdos, esa necesidad de inventariar el pasado que crece con la soledad y el hastío”. (Queremos tanto a Glenda)
  2. “Todo hay que volver a inventarlo,[…], el amor no tiene por qué ser una excepción”. (Libro de Manuel)
  3. “Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará”. (Salvo el crepúsculo)
  4. “Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás”. (Salvo el crepúsculo)
  5. “Lo que llamamos absurdo es nuestra ignorancia”. (Los premios)
  6. “¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que lo maravilloso no es más que uno de los juegos de la ilusión?”. (La tos de una señora alemana)
  7. “La verdad que no me importa si no entiendo a las mujeres. Lo único que vale la pena es que lo quieran a uno. Si están nerviosas, si se hacen problemas por cualquier macana, bueno nena, ya está, deme un beso y se acabó”. (La señorita Cora)
  8. “Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar”. (Todos los fuegos, el fuego)
  9. “Ningún juego te hará olvidar: tu alma es una máquina fría, un lúcido registro. Nunca olvidarás nada en un torbellino que arrase lo grande y lo pequeño para tirarte a otro presente”. (62 modelo para armar)
  10. “Un puente no es verdaderamente puente mientras los hombres no lo crucen”. (El libro de Manuel)
  11. “Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas”. (Instrucciones para llorar)
  12. “Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha”. (Salvo el crepúsculo)

Si a pesar de haber descubierto que Cortázar es un escritor que fabricó más de una sola novela, sigues creyendo que Rayuela lo es todo, te invitamos a que te tomes un par de horas para ver completa la siguiente entrevista en el programa “A fondo

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Ray Bradbury: el escritor que nos llevó a Marte

Literatura.- Lejos de cualquier discusión académica que podamos tener, con la literatura de Bradbury uno emprende un viaje hacia los escenarios más hermosos de la ciencia ficción, y en el camino se da cuenta que también se ha ahondado en la propia humanidad.

Ray nació un día como hoy, 22 de agosto, de 1920. Su herencia ha tocado a artistas de todo el mundo y de toda índole. Sus naves hacia Marte siguen esperando por aventureros listos para embarcarse en una de las mejores experiencias imaginables.

Bradbury

Te dejamos algunas frases con las que Bradbury conquistó a sus miles de lectores:

  1. “¿Sin bibliotecas qué tenemos? No tenemos ni pasado ni futuro”.
  2. “La gente me pide que prediga el futuro, cuando todo lo que quiero hacer es prevenirlo. Mejor aún, construirlo”.
  3. “La magia solo está en lo que dicen los libros, en cómo unían los diversos aspectos del Universo hasta formar un conjunto para nosotros”.
  4. “La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y en realidad da muy poco”.
  5. “Llena tus ojos de asombro —dijo— vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño hecho o pagado en las fábricas”.
  6. “Un libro es un arma cargada en la casa de al lado… ¿Quién sabe cuál puede ser el objetivo del hombre que ha leído mucho?”.
  7. “La vida es corta, la desdicha segura, la muerte cierta. Pero entretanto, en su trabajo, ¿por qué no transportar esas hinchadas vejigas con las etiquetas de garra y entusiasmo? Con ellas, en viaje hacia la tumba, yo me propongo azotar a un espantajo, acariciar el peinado de una linda chica y saludar a un muchacho subido a un caqui”.
  8. “Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión, me paso el resto del día juntando los pedazos”.
  9. “Se aman los ocasos porque se desvanecen. Se aman las flores porque son efímeras. En el rostro cansado de un viejo amigo, leemos largos viajes más que regresos”.
  10. “Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos”.

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Al día siguiente no murió nadie: una oferta que no podrás rechazar

Primeras líneas. VoxBox.

Detalles.- Las primeras líneas son delicadas. Siempre. No importa si el escritor es conocido o no, la primera línea es un asunto delicado. Es el pequeño paso para el hombre y el gran paso para la imaginación. Es la irrepetible primera impresión. Ese romper la gélida barrera entre lector/autor o lector/historia.

Y los escritores lo saben; lo saben muy bien.

Por eso quise hacer esto: un modesto recuento de las primeras palabras de libros que son poco menos que perfectas: esas que te hacen una oferta que simplemente eres incapaz de rechazar.

El extranjero, Albert Camus

«Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias’. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer».

Scaramouche, Rafael Sabatini

«Nació con el don de la risa, y la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio».

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo».

La metamorfosis, Franz Kafka

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto».

El túnel, Ernesto Sabato

«Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne».

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger

«Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás cosas estilo David Copperfield, pero no me apetece contarles nada de eso».

Ana Karenina, León Tolstói

«Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada».

1984, George Orwell

«Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece».

Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa

«Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?».

El tambor de hojalata, de Günter Grass

«Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita el ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme».

Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk

«Encuentra al hombre que me asesinó y te contaré detalladamente lo que hay en la otra vida».

Murphy, de Samuel Beckett

«El sol brillaba, no teniendo otra alternativa, sobre lo nada nuevo».

Asfixia, de Palahniuk

«Si vas a leer esto, no te preocupes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate. Seguro que hay algo mejor en la televisión. O, ya que tienes tanto tiempo libre, a lo mejor puedes hacer un cursillo nocturno. Hazte médico. Puedes hacer algo útil con tu vida. Llévate a ti mismo a cenar. Tíñete el pelo. No te vas a volver más joven. Al principio lo que se cuenta aquí te va a cabrear. Luego se volverá cada vez peor».

Memorias del subsuelo, de Dostoyevski

«Soy un hombre enfermo… Un hombre malo. No soy agradable. Creo que padezco del hígado. De todos modos, nada entiendo de mi enfermedad y no sé con certeza lo que me duele. No me cuido y jamás me he cuidado, aunque siento respeto por la medicina y los médicos. Además, soy extremadamente supersticioso, cuando menos lo bastante para respetar la medicina (tengo suficiente cultura para no ser supersticioso, pero lo soy). Sí, no quiero curarme por rabia. Esto, seguramente, ustedes no lo pueden entender. Pero yo sí lo entiendo».

Las intermitencias de la muerte, de Saramago

«Al día siguiente no murió nadie».

 

Probablemente se nos escaparon muchas algunas joyas que debería estar acá.  Por supuesto que en VoxBox siempre aceptamos sugerencias, tal vez podamos hacer juntos una segunda entrega.

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