Karla Rauda

Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

Benedetti, los recuerdos y el amor

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia nació el 14 de septiembre de 1920 en Pasos de los Toros, Uruguay. Integró el grupo literario de la Generación del 45 y durante toda su vida escribió más de 80 libros, muchos traducidos a más de 20 idiomas.

Yo lo conocí una mañana de 1991, tenía 13 años, entré al auditorio del colegio por puritita curiosidad. Unos alumnos de bachillerato estaban presentando una obra de teatro, yo estaba en séptimo grado, tenía 13 años y el título de la obra me engañó: «Pedro y el capitán», pensé que sería una de esas historias a las que me acostumbraron en mi infancia, algo con una moraleja, pensé que Pedro sería un niño, como el pastor de los Alpes que vi en Heidi en mi tierna infancia. Qué equivocada estaba.

Vi la obra y me quedaron más preguntas que respuestas, me quedó un sentimiento de miedo y dolor, en mi país recién salíamos de una guerra civil y como un fantasma me acechaban historias sobre muerte y torturas, salí de la función e hice lo que mi lógica me dictó: al llegar a casa le pregunté a mi papá sobre el tema de los torturados en los conflictos armados, él en su afán de protegerme del dolor me dijo: “Si te gustó la obra, deberías saber más sobre el autor”. Soy curiosa por herencia. Es lo más hermoso que me ha heredado mi padre.

Llegué a Benedetti por sus cuentos, sus maravillosos relatos, pero era cuestión de tiempo para que encontrara sus poemas, durante mi formación de colegio católico estricto y disciplinado pasé por todas las facetas de Benedetti: novelas, cuentos, poemas, ensayos y hasta un profesor que tuve me puso a escuchar las colaboraciones que este escritor hizo con diversos cantantes.

Amó a una mujer, o a todas las mujeres en una sola… en 1946 se casó con Luz López Alegre, pasó a su lado el resto de su existencia. Hay que agradecerle a esta mujer, haberlo inspirado, haberlo cuidado y haber dejado que su marido se convirtiera en una de las grandes figuras de la literatura latinoamericana. Luz, gracias por compartir con nosotras a tu marido.

Recuerdo que durante mis años de profesora en aquel mismo colegio donde conocí a Mario Benedetti, no sé por qué razón inconsciente, cada noviembre leía alguno de sus libros, no había caído en la cuenta de eso, hasta que un compañero de trabajo me lo dijo… «siempre te veo leyendo a Benedetti cuando los chicos se van de vacaciones», me dio risa esa coincidencia.

Fue en ese tiempo cuando descubrí una hermosa película que incluye los poemas de este uruguayo: «El lado oscuro del corazón», me impactaba ver al viejito Benedetti vestido de marino, sentado en un bar recitando «Corazón Coraza», en alemán, tratando de ligar a una mujer terriblemente aburrida.

En esta película se escuchan varios de sus poemas, como también poemas de Juan Gelman y otros autores que vale la pena leer.

Recuerdo que vi esa película en uno de los múltiples festivales culturales de la universidad, durante años la rastree y no había manera de conseguir una copia, hasta que encontré a Miguel. Fue él, en uno de sus movimientos estratégicos para enamorarme, quien me dio un DVD y pues, no hubo remedio. Me enamoré de nuevo, de Mario.

Pero el amor es eterno, no la vida, Mario nos abandonó el 17 de mayo de 2009, tenía 88 años.

Si nunca ha leído de este gran escritor, le puedo recomendar que empiece con: La Muerte y otras sorpresas (cuentos), Primavera con una esquina rota (novela) o La Noche de los Feos y Táctica y Estrategia (ambos de poesía).

El hombre de negro sigue cantando

Han pasado 13 años desde que el gran Johnny Cash dejó este mundo. Esta mañana he escuchado de nuevo sus canciones.

Ver a Johnny Cash siempre enfundado de negro en sus presentaciones, conocer de sus adicciones y escuchar su carrasposa voz presentándose «Hello, I’m Johnny Cash», nos da una idea de cómo fue en vida este hombre que siempre anduvo por la vida con una guitarra en mano.

Siempre he admirado su amor por su segunda esposa, cantante como él, June Carter, su historia fue tormentosa, pero con mucho amor. Después de todo, soy mujer cursi, porque siempre me impresionan las historias que van desde las adicciones, la rehabilitación y la redención.

¿Rock, Country y Gospel? ¿Qué era lo que cantaba este armonioso hombre? Johnny se reconocía como cantante de Gospel, pero su música trascendió no solo géneros, sino también generaciones y países. Como solo la buena música sabe hacer. Como los grandes, cantó al sentimiento que nos une como seres humanos.

Algo que existe en su obra es la tristeza y el desamparo, a mi me lo parece así. La temprana muerte de su hermano siendo niños se refleja en sus canciones, también el peso de lo pecaminoso del mundo, pero de pronto Johnny toma todo eso y hace maravillosas obras de arte que lo llevan por toda una ruta de giras, dando conciertos en prisiones, teatros pequeños y escalando poco a poco al éxito.

El 12 de septiembre de 2003 murió Johnny, meses antes, en mayo, había muerto June, su gran amor estuvo junto a él durante 35 años. Según comentó el propio Cash, antes de su muerte, June le animó a que siguiese trabajando, algo que él cumplió, llegando a completar más de sesenta grabaciones en sus últimos cuatro meses de vida.

En el mismo año en el que la parca lo visitó realizó varios covers, de este tiempo rescatamos “Hurt”, una deliciosa y dolorosa canción, original de Nine Inch Nails, rarísimas veces un cover supera a la versión original, esta es una de esa ocasiones. La producción de su video es hermosa y oscura, como su música. No tiene ninguna pérdida admirar este trabajo.

Gracias Johnny, por compartir con nosotros tu dolor y tu amor.

Lo que me ha enseñado Tolstoi

Realista.

A los 16 años dormía con los libros de León Tolstoi en mi cama, mi mamá se sorprendía del desorden en el que vivía, mi cuarto siempre fue un caos de libros y objetos de arte regados por todos los rincones, libros, tarros de pintura, pinceles y telas llenas de colores incomprensibles. Mi adolescencia transcurrió entre estudio, cuidar a mis hermanas y tratar de encontrar una vocación. Cada noche, al llegar al límite del cansancio, agarraba todo lo que estaba en mi cama y lo bajaba al suelo para hacerme un espacio donde acostarme, bajaba todo, menos los libros de Tolstoi.

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Amaba ese realismo con el que retrataba poblaciones, personajes y una época convulsa: Ana Karenina, Los Cosacos y Guerra y Paz estuvieron en ese caos durante muchos meses, los leía y los releía, tratando de desentrañar qué era lo que hacía este ruso que me mantenía fascinada. Pocos autores lo han logrado. Amé a Tolstoi.

Hasta mi mamá, en sus intentos (casi siempre infructuosos) de poner orden y disciplina en mi vida y en mi cuarto, notó que aquellos gruesos libros pertenecían a un selecto grupo que no eran relegados al suelo, en un momento de distracción me soltó un “¿de qué trata este libro?” cuando vio la pasta dura y roja de “Los Cosacos”, el libro más delgado que tenía de Tolstoi, le contesté que era la historia de un hombre que buscaba calma y tranquilidad entre una etnia del Cáucaso, luego de una guerra. Por supuesto mi madre me soltó un “vos solo cosas raras lees”.

El tiempo pasó y me fui adentrando en otros autores, debía crecer y terminar el colegio y pues, la vida me llevó a un camino en el que de vez en cuando León Tolstoi aparecía en mis estantes de libros.

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Entonces sucedió. Vino el desempleo, al parecer el mundo no es muy amable con los humanistas y pasé un tiempo en el que tuve que tomar decisiones importantes, en aras de pagar los recibos del mes tomé toda mi biblioteca y fui a venderla en una librería especializada en la venta de ejemplares usados, allá en el centro histórico de San Salvador. Recuerdo que ese día lloré. En esa venta me tuve que desprender de hermosos ejemplares que había coleccionado durante muchos años, entre todos esos, iban mis tres libros de Tolstoi. Lloré al verlos perderse entre tantos otros ejemplares que otras personas llegaban a dejar ahí por unas cuantas monedas. Me sentí una Judas, traicionando a mis autores favoritos.

De León Tolstoi aprendí que había que saber desprenderse, que la gente es importante, que uno debe ser bueno, que ser buen cristiano es posible aún en tiempos convulsos, que pensar en un colectivo es posible.

Diez años después, Tolstoi regresó a mi vida. Como en mi adolescencia, duerme a mi lado, ahora que estoy casada también le damos chance a mi esposo de que nos acompañe. Mi esposo también le agrada mucho. Ahora Tolstoi regresó reencarnado no en sus libros, sino en mi gato, esa mascota que es mística y amorosa a la vez. Espero que en esta ocasión se quede más tiempo conmigo.

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Freddie Mercury y su forma de humanizarnos

La primera vez que escuché el término “homosexual” (con lenguaje verdaderamente respetuoso) fue ligado a Freddie Mercury. Me lo dijo mi papá: “acaba de morir Mercury”, empezó; le pregunté de qué había muerto, “tenía SIDA, era homosexual”. Yo tenía 14 años.

Hasta entonces la homosexualidad o cualquier otra preferencia sexual era un tema tabú, eran los inicios de los noventas y los papás no hablaban de esas cosas con las hijas adolescentes. Sin embargo, para mi papá y para miles de personas Freddie Mercury era importante, tanto como para lamentar su muerte.

Para muchos este hombre es el mejor cantante del mundo, para mi es un compositor virtuoso que supo amar, sobre todo eso. Amó.

En el pináculo de su carrera, Freddie Mercury dijo que él no sería una estrella del Rock, sino que sería una leyenda, 25 años después de su partida podemos constatar que lo ha logrado. Su singular forma de expresarse en sus presentaciones en vivo, en sus videos… jamás olvidaré la primera vez que vi a ese bigotón enfundado en un minifalda de cuero negra y medias con sujetadores, nos muestran a un hombre enteramente seguro de su sexualidad, solo que se nos olvida que el amor no se reduce al acto sexual. Lo he dicho antes, Freddie amó.

Muestra de ello es la hermosa canción “Love of my life” que le dedicó a la mujer con la que tuvo una relación muy especial: Mary Austin. Definitivamente este hombre, cuya imagen enfundada en una malla blanca y una chaqueta amarilla, puño en alto, afirmando que la belleza existe a través de la música, nos dejó la lección absoluta: el amor no es cuestión de preferencias sexuales, es lo que simplemente nos hace hermosamente humanos. El gran amor siempre nos humaniza.

Te recordamos este día, Freddie, cuando habrías cumplido 70 años, con esta que es una de tus máximas creaciones.

Música electrónica, disciplina y la familia

Contexto: voy llegando a los 40, tengo 5 hijos recién salidos de la adolescencia y adicioné 75 alumnos de la misma edad que mis vástagos a esta combinación. Es lo que deben saber si se preguntan por qué una mujer de la generación X escucha música electrónica. ¿Por qué escucho a Steve Aoki?

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Cuando escucho el término «música electrónica» pienso en Petshop Boys, en Depeche Mode, en cambio mis hijos piensan en Ina, Tiesto, Van «algo» y en Aoki… pero seré honesta, la primera vez que escuché de este DJ de origen estadounidense y japonés fue hace varios años, cuando una exalumna me comentó que iría a la presentación que haría en San Salvador… ¿Steve quién?

El acabose de todo sucedió  la semana pasada cuando entré a Netflix y vi el título del documental «I’ll sleep when i’m die», me llamó la atención porque esta frase era mi lema de vida en mis locos años veintes, cuando trabajaba, estudiaba y me divertía sin treguas, sin consideraciones físicas y psicológicas, yo era imparable como este hombre.

Me sumergí en una pantalla llena de gente pintada por las luces neón, pude recordar qué se siente ir entrando a un antro a escuchar a un artista que te gusta… excepto que en mi caso prefiero el rock, el punk y géneros menos edulcorados y sintéticos.

A medida que avanzó el documental me di cuenta de algo terrible: los adultos somos el inicio de la intolerancia.

Como personas «de bien» cumplimos con el deber de decirle a los jóvenes que uno debe vivir con tolerancia, amor y paz… somos hipócritas. ¿Por qué no había escuchado antes música electrónica salida de las geniales mezclas de DJs? Por una simple razón, alguien me metió en la cabeza de que eso no es arte, no es algo que valga, no es algo bueno.

Los estereotipos hacen mucho mal, ver a ese peludo de cabellos lacios, saltando, con los brazos extendidos mientras una masa de personas le trata de seguir el ritmo me hizo pensar en alcohol, droga y sexo. Lo reafirmó ver a jovencitos semi desnudos, mujeres hermosas con flores en la cabeza, sosteniendo carteles que dice «Cake me» y que le dan la razón cuando veo al artista en cuestión con un pastel en las manos, dispuesto a estrellarlo en las caras de sus fans. Pero alto.

De pronto veo al DJ lanzarse a la  multitud como lo hacían los músicos que me gustaron en mi adolescencia de los años noventa; algo se estaba pareciendo demasiado a un mosh. Me perturbé, yo estuve en escenas así a mis 21 años, a mis 23, a mis 25… alcohol, droga y sexo; música, ruido y caos. Al parecer esto se está volviendo una especie de déja vu.

Aoki inició en la música en una banda de hardcore en 1997. Él era adolescente, yo era adolescente. Somos contemporáneos. Netflix retrata a este músico, DJ, empresario, hijo y hermano de una manera poética, mostrándonos al productor musical que viene de una familia desintegrada y que ha trabajado por lo que parecía lo correcto para él, nos cuenta la historia de un muchacho que estudió Sociología y Estudios de la Mujer, quien a los 19 años decidió que era buena idea fundar una firma de discos llamada Dim Mak (exacto, usted vio ese singular movimiento de artes marciales cuando en Kill Bill 2, la bella Beatrix Kiddo mata al malvado Bill).

Nos muestra a un hombre profundamente disciplinado, concretando la idea fundamental del éxito: se debe trabajar duro y ser constantes para llegar a nuestras metas. Bota el estereotipo básico que nos hemos formado los adultos: algunos artistas de hoy no son personas que solo “saltan como locos” en un escenario.

Me pregunté si mis chicos saben todo esto de Steve Aoki, me pregunté si mis alumnos pensarán mientras menean sus cuerpos, que este hombre casi cuarentón tiene un concepto de la familia muy fuerte, si saben que es el hijo de Rocky Aoki, fundador de los Benihana y destacado atleta japonés, hay tanto detrás de un ser humano que solo salta al compás de sonidos estrafalarios. Netflix lo ha logrado de nuevo: logró que me interesara en algo que sale de mi zona de confort.

Eso sí, lamento decepcionarlos, no seré amante de la música electrónica, pero creo que ahora puedo escuchar tres o cuatro «piezas» de este género y apreciarlas, entre ellas, esta genial colaboración con la rapera Iggy Azalea, de quién hablaré en otra ocasión. Vean el documental, no tiene desperdicio.

 

 

Yo te mentí, Juan Gabriel

Discúlpame Alberto, no sé cómo he podido vivir así, mintiéndote a ti y a todo el mundo. Tu música me gusta.

Mi esposo dice que es señal inequívoca de que envejezco, que ahora que voy llegando a los cuarenta tararee tus canciones mientras preparo el almuerzo del domingo. Con él, cada domingo por la noche, durante 14 largas semanas, esperábamos que dieran las 8 p.m. para ver “Hasta que te conocí”, la serie que cuenta gran parte de tu vida. Alberto, nos hiciste llorar y reír.

Discúlpame, tuve que esperar a escuchar la terrible noticia de tu muerte para sentarme y escribir esta carta que te debo desde que era una adolescente. Has estado presente en mi vida desde muy niña. Como en la vida de miles de latinoamericanos.

Cometí la infamia de decir que tu música era feíta, que no me gustaba solo porque no es rock, metal o grunge. Es mentira, las únicas rancheras que he cantado con el entusiasmo del amor o el inmenso dolor del desamor son las tuyas. Tuyas Alberto. Tuyas Juan Gabriel.

Perdóname Juan Gabriel, no sabes todo lo que pasó por mi mente cuando leí el primer tuit que anunciaba el infarto que te llevó lejos de nosotros. Pensé en mis papás, en mi tía que vive en Estados Unidos, en todos mis parientes que cantaban tus canciones al unísono en cada navidad o año nuevo cuando nos reuníamos. Recordé a aquella compañera del bachillerato que me decía que una de tus canciones se me aplicaba mucho por la tristeza de la soledad en la juventud. Perdóname Juan Gabriel.

Y no solo soy yo. Tú nos cantaste los sentimientos, pusiste en letras y acordes los colores de todas las emociones que se puedan tener: la alegría, la pena, el dolor, la tristeza, el amor, la dicha, el gozo. Todas, tú las pintaste, las esculpiste, las fotografiaste y nos las devolviste para que nosotros, simples mortales, nos rindiéramos ante ti, en cada cantina, en cada esquina de pueblo, en cada karaoke, en cada cocina de cada casa, en cada corazón, en cada cementerio. Fuiste único, eres único, porque cumpliste con un magnífico milagro: nos hiciste únicos.

Gracias Juanga. Gracias por todos los recuerdos que tengo desde que tengo memoria, gracias por las canciones que hiciste solo para que yo las bailara abrazada a mi padre, por todas las canciones que hiciste y que mi tía cantaba mientras me cortaba el cabello, por todas las canciones que mi madre cantaba con lágrimas en los ojos cuando recordaba a su mamá, por todas las canciones que canté con mi esposo en plena Plaza Garibaldi, apostados en el Tenampa.

Te has ido, pero solo en parte, tú te has quedado conmigo, con cada motorista de bus, con cada señora del mercado, con cada secretaria municipal, con cada gerente que celebra sus logros, con cada padre que le canta a sus amadas hijas, con cada persona que se despide del gran amor de su vida.

Te quedas acá, con tu música, con tus lentejuelas y rubor, con tu libertad, con tu capacidad de perdonar el odio ajeno, con tu capacidad de siempre ver hacia adelante con esperanza loca, con tu valentía que desbanca a cualquier macho, con tu alegría que nos saca lágrimas y con tus lágrimas que nos sacan del desamor. Quédate conmigo un rato más, Juan Gabriel, “te lo pido, por favor”.

 

Top de las canciones que más he cantado del Divo de Juárez.

  1. Porque siempre, todos hemos encontrado a alguien que nos ha llenado de dolor.

 

2. Por esas veces en las que simplemente no nos sentimos aptos para amar.

 

3. Porque hay que tener poca madre para no estremecerse con esta canción.

 

4. Porque todos hemos tenido al menos una noche en la vida en lo que en realidad importa es divertirse.

 

5. Porque hace unos años, mientras estaba sin empleo, me sorprendí caminando de regreso a casa cantando esta canción, venía de una entrevista de trabajo que, por supuesto, no me dieron.

 

Bonus Track: Porque con canciones como esta se recibe mejor la realidad: estar enamorados es algo tan terriblemente divino.

Ray Bradbury: el escritor que nos llevó a Marte

Lejos de cualquier discusión académica que podamos tener, con la literatura de Bradbury uno emprende un viaje hacia los escenarios más hermosos de la ciencia ficción, y en el camino se da cuenta que también se ha ahondado en la propia humanidad.

Ray nació un día como hoy, 22 de agosto, de 1920. Su herencia ha tocado a artistas de todo el mundo y de toda índole. Sus naves hacia Marte siguen esperando por aventureros listos para embarcarse en una de las mejores experiencias imaginables.

Bradbury

Te dejamos algunas frases con las que Bradbury conquistó a sus miles de lectores:

  1. «¿Sin bibliotecas qué tenemos? No tenemos ni pasado ni futuro».
  2. «La gente me pide que prediga el futuro, cuando todo lo que quiero hacer es prevenirlo. Mejor aún, construirlo».
  3. «La magia sólo está en lo que dicen los libros, en cómo unían los diversos aspectos del Universo hasta formar un conjunto para nosotros».
  4. «La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y en realidad da muy poco».
  5. «Llena tus ojos de asombro – dijo- vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño hecho o pagado en las fábricas».
  6. «Un libro es un arma cargada en la casa de al lado… ¿Quién sabe cuál puede ser el objetivo del hombre que ha leído mucho?»
  7. «La vida es corta, la desdicha segura, la muerte cierta. Pero entretanto, en su trabajo, ¿Por qué no transportar esas hinchadas vejigas con las etiquetas de garra y entusiasmo? Con ellas, en viaje hacia la tumba, yo me propongo azotar a un espantajo, acariciar el peinado de una linda chica y saludar a un muchacho subido a un caqui».
  8. «Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión, me paso el resto del día juntando los pedazos».
  9. «Se aman los ocasos porque se desvanecen. Se aman las flores porque son efímeras. En el rostro cansado de un viejo amigo, leemos largos viajes más que regresos»
  10. «Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos»

Lunas y aves: los universos de Christian Schloe

Más que un pintor, Christian Schloe es un contador de historias, un creador de universos. Cada obra de Schloe se transforma en un un cuento y toda su pintura es otro mundo. Un mundo fantástico donde dos chicas se sientan en las nubes a tomar el té; donde otra chica vuela ayudada por un caballo de mar mientras otra lo hace ayudada por muchas mariposas.

Los universos creados por este artista austriaco son abordados desde lo digital, la ilustración y la fotografía. Schloe retoma la imaginación y la belleza y las pasa a través del lente de la nostalgia.

Y nos encanta que lo haga.

La mujer que envió al hombre a la luna

Es un hecho, el papel de las mujeres en la ciencia no es precisamente el más publicitado. Al parecer, los logros masculinos son más importantes.

Esta es la historia de la mujer que dirigió el equipo de más de 350 personas que desarrolló el software necesario para que la misión Apolo pudiera llegar a la luna, hablamos de Margaret Hamilton.

Si en los años 60’s, encontrar mujeres en el campo de la ingeniería era raro, que una mujer dirigiera un proyecto como este era más raro aún.

Pero los tiempos van cambiando, ahora diferentes medios y compañías están dando a conocer las historias de mujeres que han contribuido a los grandes avances de la ciencia.

Luke Kingma ha dado su aporte a través de la historieta publicada en Futurism.com, The woman who put men on the Moon es una biografía en formato cómic de Margaret Hamilton.

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Hamilton también es una de las cinco mujeres de la NASA que podrían salir en forma de Lego en 2017.

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Eso sí, es importante dar a conocer a las mujeres que han contribuido ya a las ciencias, pero también debemos impulsar a niñas y jóvenes que incursionen en este campo. Tomemos como misión acercar a las mujeres a las ciencias y promulguemos más avances de la humanidad.

Dejamos uno de los grandes pensamientos de esta ingeniera:

«¡Nunca dejes que el miedo entorpezca tu camino! No tengas miedo de seguir adelante aún cuando parezca imposible, aún cuando los supuestos «expertos» digan que es imposible. No tengas miedo de ser independiente, de ser diferente, de equivocarte, de cometer y admitir errores, porque sólo quienes se atreven a fallar a lo grande pueden conseguir la grandeza.»  – Margaret Hamilton.

Pregorexia: el desorden alimenticio de las embarazadas

En estos tiempos de redes sociales, de selfies constantes y, en general, de apariencias felices y saludables, es normal que se den toda clase de enfermedades relacionadas con desórdenes alimenticios.

Una de ellas es la pregorexia, que es un desorden alimenticio que se da durante el embarazo y que consiste en un miedo constante a engordar y, por ello, una constante preocupación por los alimentos que se consume.

Los síntomas más visibles y comunes de estas pacientes son los siguientes:

  1. Rechazo de su embarazo y de su cuerpo.
  2. Realización de ejercicio excesivo.
  3. Obsesión con el peso y con las comidas.
  4. Reducción de la ingesta de calorías.
  5. Peso por debajo de lo normal durante el embarazo.
  6. Negación de un posible problema.

Es conveniente que, si la mujer ha padecido con anterioridad un trastorno alimenticio, como la bulimia o la anorexia, y quiere quedarse embarazada, se ponga en contacto con su médico de confianza para tratar este tema.

Pero también se debe tomar en cuenta que la pregorexia puede surgir en mujeres que no han tenido ninguna historia clínica con este padecimiento.

Algunas de las consecuencias que puede conllevar este desorden son: anemia, desnutrición, pérdida del cabello, falta de calcio, malformaciones en el feto, disminución del líquido amniótico, retraso del crecimiento intrauterino e incluso la muerte fetal.

El aumento de peso es habitual durante el embarazo. De hecho se considera normal que la mujer gane aproximadamente entre 13 y 18 kg, variando en función del número de bebés que albergue en su interior y del peso que tenía la paciente antes de comenzar este proceso.

Recuerda que la salud de tu bebé no puede verse afectada por la preocupación estética de mañana.

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