Ricardo Corea

Forma de vida basada en cafeína, series y películas. Escribir era lo mío hasta que me comenzaron a pagar por hacerlo. Un día adopté a un gato que resultó ser una galleta.

La primera imagen de la temporada 2 de “Stranger Things”

Trending.- La segunda temporada de Stranger Things ya casi está aquí y esta imagen es un adelanto del avance que se presentará este domingo en el Super Bowl.

Compartida por Entertainment Weekly, se ve a Dustin (Gaten Matarazzo), Lucas (Caleb McLaughlin), y Will (Noah Schnapp) disfrazados como los Cazafantasmas.

La segunda parte de Stranger Things está ambientada en 1984, un año después de los eventos de la primera temporada, y poco se sabe al respecto.

Stranger Things estrena su segunda temporada este año en Netflix.

VoxBox.-

J. J. Abrams prepara película de zombies nazis

No es que J. J. Abrams esté detrás de la producción: lo mejor es que tanto el director como el guionista no son precisamente de serie B.

Cine.- Overlord es una película sobre un equipo de soldados aliados que encuentran un búnker nazi, lleno de zombies fuera de control y en mitad del desembarco de Normandía. Hasta aquí no sería más que una película de muy mal gusto de serie B, pero no: resulta que es el nuevo proyecto de J. J. Abrams.

Overlord será dirigida por Julius Avery, quien se encargó de dirigir Son of a Gun, con Ewan McGregor. Pero al parecer los soldados aliados no solo se tendrán que enfrentar contra zombies nazis —sí, suena muy extraño—, sino también con otros seres sobrenaturales que son el resultados de extraños experimentos alemanes.

Y lo mejor no es que J. J. Abrams esté detrás de la producción: lo mejor es que tanto el director como el guionista no son precisamente de serie B.

¿Qué hace un equipo como ese en una película de zombies nazis? La principal hipótesis es que se trata de la entrega del universo Cloverfield que veremos en 2018.

Billy Ray será el encargado de escribir el guion, aunque la idea de la película fue tanto de él como de Abrams. El guionista de The Revenant, Mark L. Smith, pulió un poco el borrador del guion con Abrams.

Además de los ya famosos “Nazi Zombies” que han aparecido en varios juegos de Call of Duty, hubo una película con la misma temática llamada Dead Snow.

VoxBox.-

La app que usa redes neuronales para ponerle sonrisas a las fotos

Esta semana hemos conocido FaceApp, una app que utiliza redes neuronales para pegarte una hermosa sonrisa en tu desmejorado y preocupado rostro.

Tecnología.- El 2017 podría ser un año bien jodido para el mundo. La amenaza nuclear podría volverse realidad en cuanto algún desprevenido decida tuitearle un par de verdades a Trump… pero no todo está perdido: al menos tenemos aplicaciones graciosas, filtros divertidos y videos de gatitos tiernos circulando por Internet.

Por ejemplo, esta semana hemos conocido FaceApp, una app que utiliza redes neuronales para pegarte una hermosa sonrisa en tu desmejorado y preocupado rostro.

La app está disponible solo para iOS —porque los usuarios de Android no tenemos derecho a sonreír—.

Como puedes ver en estos ejemplos, la app ha hecho un trabajo formidable con los serios rostros de estos famosos:

Pero transformar sonrisas no es lo único que esta app puede hacer: puede hacer a la gente más vieja, más joven, hacerla mujer y hacerla sexy (imagínate las posibilidades).

FaceApp no es más que una entretenida distracción, pero también nos deja una importante enseñanza: demuestra lo sencillo que resulta ahora, con la inteligencia artificial, manipular fotografías. Además, está demostrando el increíble poder de las redes neuronales.

De todas formas, todo indica que la humanidad no terminará nada bien 2017 ¿Qué perdemos con reír un poco? Aunque sean sonrisas falsas.

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“Lo niego todo”: Sabina se reinventa

Sabina lo niega todo. Así nos adelanta lo que será su próximo disco, que verá la luz en marzo, y cuya biopsia —poética, cruda, nostálgica, irónica y lúcida— podemos degustar desde este viernes.

Música.- Sabina lo niega todo. Así nos adelanta lo que será su próximo disco, que verá la luz en marzo, y cuya biopsia —poética, cruda, nostálgica, irónica y lúcida— podemos degustar desde este viernes.

Lo niego todo es una pieza compuesta por las seis manos del propio Sabina, de Benjamín Prado y de Leiva. El segundo relata que la canción empezó con una idea del primero: “Ya sabes —cuenta el poeta que le dijo el cantautor—, se trata de cambiar la leyenda del calavera, el juglar del asfalto y el profeta del vicio, como me llamaron en un periódico de Chile, por la imagen de un tipo que llora con las películas de sobremesa los domingos por la tarde”.

El videoclip de Lo niego todo, en blanco y negro y rodado a finales de 2016 en diferentes localizaciones de Madrid, encaja de manera impecable con lo que representa la canción y nos da una visión de la trayectoria de Joaquín Sabina, desde un enfoque muy personal.

El creador de 19 días y 500 noches o Física y Química también ha dado a conocer este viernes el making of del rodaje del nuevo videoclip.

Según Prado, “los primeros versos” aparecieron en un restaurante de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz): “Aquella estructura basada en la negación, lo niego todo, esto y lo otro, lo bueno y lo malo, lo que me atribuyen y lo que puede que sea…  Ahí estaba, era ella, había que atraparla y empezamos a disparar en todas direcciones. Volvimos a casa y no paramos de buscar y encontrar”. Al poco, el ex Pereza puso la melodía como si a Sabina “le hubiesen leído el pensamiento”.

Matrimonio aburrido y resurrección

Desde un punto de vista sonoro, Lo niego todo aporta un lifting instrumental y melódico que a Sabina le urgía —él mismo reconoció que quería haber sacado un disco con canciones nuevas antes, pero que la conexión con sus escuderos habituales, Pancho Varona y Antonio García de Diego, era la de un matrimonio aburrido—. Leiva es la “novia nueva”, la ventana abierta que aporta un punto de vista distinto, con menos carcoma, más picante.

Además, la banda que arropa a Sabina en Lo niego todo (álbum) la conforman primeros espadas del rock español, como el baterista José Niño Bruno, el bajista Candy Caramelo, el teclista César Pop o, a las guitarras, Ariel Rot —quien compone la melodía de Postdata— y Carlos Raya, amén del propio Leiva. Sin embargo, para la gira —que arranca el 20 de abril en Quito—, el cantautor recurrirá a sus músicos de siempre.

En buena hora Sabina dejó por un momento a los amores de su vida y la despreciable comodidad. Con esta canción, el genio de Úbeda parece haberse renovado.

Ya era tiempo.

VoxBox.-

 

El pecado imperdonable de Barron Trump

Trending.- El pecado imperdonable de Barron Trump ha sido tener 10 años y ser el hijo menor de un magnate xenófobo e intolerante, que por imperceptibles contradicciones de la democracia se ha convertido en el máximo líder del “mundo libre”.

Las marchas contra Donald están justificadas. Las críticas contra Donald son comprensibles. Las masivas burlas hacia Donald son necesarias —ahora más que nunca, el humor es una herramienta indispensable—.

Pero burlarse de un pequeño de 10 años por bostezar durante una ceremonia, o por jugar con su móvil mientras su padre firma decretos, me parece una bajeza solo equiparada con la intolerancia manifiesta del nuevo presidente de Estados Unidos.

“Defender a cada niño también significa oponerse a las políticas del presidente Trump que dañan a nuestros niños”, tuiteó Chelsea Clinton. Algunos la llamaron hipócrita, pero yo creo que tiene razón.

El mundo —porque lo que sucede en Estados Unidos le interesa a todo el mundo, aunque nos duela— está preparándose para una resistencia activa contra la tóxica tendencia del padre de Barron por diezmar los derechos de las minorías en beneficio de los privilegios de los que siempre han tenido privilegios. Y burlarse con saña de un niño de 10 no contribuye a mejorar esa situación.

Donald Trump ganó la presidencia de la principal potencia del mundo. No permitamos que también nos gane los restos de humanidad que todavía nos quedan.

VoxBox.-

Mark Zuckerberg desmiente que quiera ser presidente en 2020

Trending.- Hace unos días, comenzaron las especulaciones sobre si el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, se está preparando para una candidatura presidencial para 2020.

Zuckerberg aseguró, en una entrevista para BuzzFeed News, que no tiene esa intención.

Las especulaciones sobre sus aspiraciones políticas fueron alimentadas por Bloomberg, quienes revelaron que Mark habría negociado una forma de mantener el control de Facebook, aunque ostentara un cargo público.

Algunas otras acciones de Zuckerberg que alimentaron el rumor fueron, por ejemplo, el hecho de que empleó al fotógrafo que fue asignado para cubrir la Casa Blanca en la época que Bush; además, recientemente contrató a dos estrategas políticos de alto rango como asistentes del Chan Zuckerberg Initiative.

Otra posibilidad es que Mark esté interesado en convertirse en una figura política de gran importancia, sin necesidad de competir por el puesto de presidente. En el pasado, por ejemplo, ya ha intentado —aunque sin mucho éxito— presionar para que se hagan cambios en las políticas migratorias.

Por supuesto que también es posible que el “no” de Zuckerberg cambie de un momento para otro (hay que recordar que faltan todavía cuatro largos años). Además, la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton negó por mucho tiempo sus intenciones de postularse al cargo… y ya ven lo que pasó.

De cualquier forma, lo que tenemos claro es que Mark Zuckerberg sí tiene planeado meterse en la política. La pregunta es: ¿qué tanto?

VoxBox.-

Breves apuntes sobre la paz que no viví

Opinión.- Nací un par de meses después de que aquellos históricos Acuerdos se firmaran en Chapultepec, México. La paz y yo tenemos la misma edad, pero parece que a ella le ha ido peor: casi desde que nació se convirtió en poco menos que un mal necesario para toda la sociedad, una especie de madre borracha que prefiere salir a joder por las noches antes que cuidar a sus hijos no planeados.

En 1992 los Acuerdos de Paz fueron un triunfo: la guerrilla y el Estado, que se asesinaron entre ellos y al pueblo por más de 12 años, por fin se ponían de acuerdo, guardaban las armas y se abrazaban con lágrimas en los ojos. El país celebró por lo alto y el mundo vio con buenos ojos el fin de una guerra que dejó, según los datos más conservadores, 75,000 muertos y 12,000 desaparecidos. Había razones de sobra para celebrar.

Yo todavía estaba en los primeros años de la educación básica cuando comencé a escuchar las historias que parecían sacadas de un cuento de terror: la gente huyendo con banderas blancas improvisadas bajo las balas, las casas destruidas, las ofensivas hasta el tope, la guerrilla saqueando los supermercados, el Ejército desconfiando de todos, los amigos muertos, los amigos organizados, la tía Alba que quedó ciega y luego fue asesinada, los muertos en la calle, los muertos en los diarios, los desparecidos sin nombre, la desesperanza absoluta, la alegría de la paz, los nombres, los coroneles, los llantos, los hijos, los padres y las madres…

Pero los Acuerdos fueron un placebo. Una especie de medicina inocua que no buscaba sanar las causas, sino los síntomas y el resultado era bastante previsible: la enfermedad atacaría de nuevo. Con nuevos síntomas, con nuevos bríos, con mejores defensas y sin ninguna resistencia que fuese digna.

Y mientras yo crecía junto a una generación que parecía estar en una especie de limbo, crecían en las calles otros jóvenes que no tuvieron las oportunidades que yo tuve. Que no tuvieron unos papás como los míos, que les procuraran los cuidados elementales y una educación que se parezca a algo digno. Sin embargo, ellos —el lumpen— descubrieron que la organización los hacía fuertes.

Porque mientras la gente —en 1992— se emborrachaba de esperanza y de futuros brillantes e idílicos, en las calles se preparaba una nueva guerra. Una guerra social. Cruel y sanguinaria, pero con componentes más profundos. Una locura que comenzó como una moda y que ahora es capaz de mirar al mismísimo Gobierno a los ojos y exigirle que se sienten a platicar.

Y no, esto no es una apología al crimen, es tan solo un punto destacable de esos miles de niños y jóvenes que asesinan y extorsionan por deporte: ellos se organizaron y ahora ningún partido político puede “gobernar” sin el visto bueno de ellos. De los salvadoreños —porque son salvadoreños aunque nos duela— anónimos que bajo dos números o dos letras han puesto de rodillas al país entero.

¿Se imaginan qué pasaría si el resto de nosotros —los “buenos”— nos organizáramos?

A 25 años después, al frente del Gobierno se sitúan los mismos que en su momento combatieron al Estado, los mismos que hace 25 años dejaron las armas y conquistaron con sangre una forma más refinada de lucha: la política. Los mismos que ahora celebran por lo alto una paz social que solo les pertenece a los que tienen el dinero para comprarla.

¿Se imaginan que los doctores se organizaran? ¿Se imaginan que los maestros se organizaran? ¿Se imaginan que las costureras se organizaran? ¿O que los zapateros? ¿O que los panaderos? ¿O que los estudiantes? ¿Se imaginan qué poder tendría la clase media si un día, de repente, nos diéramos cuenta que las calles también son nuestras y que tomárselas para exigirle al Gobierno no es un asunto de vagos sin oficio?

Ese mismo Gobierno hoy, en estos precisos momentos, está celebrando la paz cerrando calles sin avisar, contratando artistas que nada conocen de nuestra historia y haciendo esculturas horribles.

Ahora que lo pienso, todo eso es un buen homenaje a una paz horrible.

Fotografía tomada del sitio El Salvador Times.

Aquellas primeras historias que escuché de niño me hicieron admirar sinceramente a mis papás, y a todos los adultos que vivieron y sobrevivieron. Y lo que es más: se reprodujeron, a pesar de no saber si aquello alguna vez iría a terminar.

Porque ellos sobrevivieron. ¿Sobreviviremos nosotros?

 VoxBox.-

Murakami: el escritor sobrevalorado llega a los 67 años

Haruki Murakami es un escritor y traductor japonés nacido el 12 de enero de 1949, en Kioto, Japón.

Literatura.- Cuando 1Q84 fue publicado en Japón hace algunos años, los ejemplares casi se agotaron en un día. La librería más grande de Japón, Kinokuniya, vendió más de uno por minuto. Millones de copias salieron en el primer mes. En Francia, se imprimieron 70,000 copias en agosto, pero en el espacio de una semana tuvieron que volver a encender las rotativas. Y en Amazon.com figura entre los 20 más vendidos. De ahí los planes de lanzar la novela a medianoche, tanto en territorio británico como en Estados Unidos, de Nueva York a Seattle. “La última vez que hicimos esto fue para Harry Potter”, señaló Miriam Robinson, de la londinense librería Foyles. “Es difícil encontrar un libro que amerite este tipo de evento”. “Este es el tipo de despliegue que normalmente se utiliza para literatura adolescente”, dijo Paul Bogaards, de Knopf, editor de la novela en Estados Unidos. Es algo sin precedentes en el caso de una obra traducida al inglés.

El libro en cuestión es de autoría de Haruki Murakami, un escritor y traductor japonés nacido el 12 de enero de 1949, en Kioto, Japón.

Pero a pesar de lo apabullante de sus números, de su incalculable fama y del rumor de que será el próximo Nobel de Literatura —rumor que viene desde hace varios años—, no he logrado hacer que la literatura de Murakami me guste.

He intentado infructuosamente leerlo. La última vez lo intenté con Tokio blues (Norwegian Wood): me quedé dormido en las primeras páginas más de 3 veces.

Lo siento, estoy seguro de que a muchos les gusta, pero a mí me parece un escritor sobrevalorado, de los muchos que hay por ahí.

De todas formas, para seguir dando de qué hablar, aquí hay algunas frases extraídas de sus libros que me parecen  dignas de traer a colación, aprovechando el cumpleaños 67 del escritor:

“Las heridas emocionales son el precio que todos tenemos que pagar para ser independientes”.

“Lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo”.

“Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere”.

“Lo que importa no son las grandes ideas de los otros, sino las pequeñas cosas que se te ocurren a ti”.

“A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente”.

“Como vivimos en un mundo tan cómodo, nuestra sensibilidad ha languidecido”.

“Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos”.

VoxBox.-

México: el gasolinazo, el miedo y las manifestaciones inéditas

Los medios y la población en general le llamaron el “gasolinazo”, un nombre que evoca más bien un divertido juego que una crisis social grave.

Opinión.- Lo anunciaron un par de días después de Navidad: entró en vigor el 1.º de enero, y conforme pasa el tiempo genera más protestas y descontento en la población.

Los medios y la población en general le llamaron el “gasolinazo”, un nombre que evoca más bien un divertido juego que una crisis social grave.

Casi desde que se anunció se han suscitado numerosas protestas en diversas partes de México, contra el aumento de hasta 20 % en el precio de la gasolina.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Seguridad, este lunes se registraron 15 manifestaciones contra el gasolinazo en puntos carreteros en Hidalgo, Ciudad de México, Durango, Chihuahua, Sinaloa y Oaxaca: dos de ellos incluyeron bloqueos al tránsito, ocho tomas de casetas y cinco manifestaciones, según un reporte del diario Reforma.

En sus primeras declaraciones desde el anuncio del aumento, el presidente Enrique Peña Nieto aseguró este miércoles, al retornar de sus vacaciones, que comprende el “enojo y la molestia” de la población, pero que “de no haberse tomado sería aún más doloroso los efectos y las consecuencias”.

“El ajuste en el precio de la gasolina no es resultado ni de la Reforma Energética, ni de la Reforma Hacendaria, ni se debe tampoco a un incremento en los impuestos”, aclaró.

Pero las manifestaciones por el gasolinazo son mucho más que eso. Lo que buscan va más allá que revertir el nocivo incremento del combustible: buscan que Peña Nieto renuncie a su cargo.

“Estas manifestaciones ya no son por el precio de la gasolina únicamente. Está en juego principios básicos, la seguridad, el libre tránsito, la libertad, el sustento”, asegura Araceli Santana, una documentalista mexicana y una ciudadana más de las muchas que se han sumado a las protestas.

Lo que ha obligado a las personas a salir a las calles, aun con el miedo latente de que una masacre como la de Tlatelolco pueda repetirse, no es un “simple” aumento del 20 % a los precios de los combustibles: el escenario viene forjándose desde que el PRI (el “nuevo” PRI) volvió a asumir el control del ejecutivo.

Los medios también han dado cuenta de los saqueos que han sufrido algunos establecimientos durante las manifestaciones que, se asegura, son pacíficas.

Pero para Santana: “Los saqueos —pagados por el gobierno— lo que buscan es por una parte deslegitimar la protesta ante la mirada nacional e internacional. Y por otra parte desincentivar a la gente, a través del miedo, para que salga a manifestarse”.

Según Santana, todas esas estrategias del Gobierno tienen como propósito el que el congreso  apruebe una Ley de Seguridad Interior, cuya misión es militarizar las calles. “El enojo de la ciudadanía era un riesgo previsible y hasta esperado para poder aprobar esa ley. Pero fue muy mal calculado, porque pensaban que íbamos a salir a incendiarlo todo, y hemos reaccionado mucho más organizados de lo que hubieran pensado. Por eso pagaron a delincuentes, para que saquearan y generaran violencia”, declara.

Y es que el deterioro es evidente. México afronta, como reconoció el presidente, “un año complejo y repleto de desafíos”. Con 6 muertos, 1,500 detenidos y cientos de saqueos, el gasolinazo y su secuela de saqueos no son más que un anticipo de lo que puede ocurrir si el país, estrangulado por Estados Unidos, cae en barrena.

Las manifestaciones inéditas

Generalmente la clase media y la media alta no se involucran en la protesta, pero esta vez está sucediendo todo lo contrario: parece que la situación por la que atraviesa el país ha tocado incluso a aquellos que tienen “un poco más” que el resto. La clase media salió a las calles, y eso, en América Latina, es una señal casi inequívoca de que el barco, en efecto, va a la deriva.

La documentalista asegura que las manifestaciones han sido organizadas sin un “líder” en particular. “Tener alguien a la cabeza sería arriesgado, porque los medios de comunicación masiva y el gobierno tratarían de desvirtuar la protesta incriminando o inventando cosas sobre la cabeza del movimiento. Así han desinflado las manifestaciones de los últimos años. Tratan de comprar, desvirtuar, amenazar, encarcelar o incluso matar a los líderes de cualquier movimiento”.

Pero en las marchas también hay infiltrados que de pronto, y cuando los granaderos están cerca, comienzan a gritar, insultar o hacer desmanes. Provocando de buenas a primeras que los militares se lancen sobre los civiles que no están haciendo ni diciendo nada. Hay cientos de detenidos. Pero la mayoría son civiles que fueron captados en el lugar de los hechos, pero su captura sirve como método de intimidación y advertencia para sus familiares y amigos. En marchas pasadas, los cuerpos policiacos incluso hacen advertencias verbales cuando pasan a un costado.

Para evitar ese tipo de problemas, los manifestantes han empleado distintas estrategias: cantar el himno nacional en vez de consignas, levantar las manos y sentarse en el suelo, en señal de que no están armados y que tampoco quieren enfrentarse con nadie. Según Santana: “Simplemente estamos manifestando nuestra inconformidad, que es parte de nuestra constitución. Cuando cualquier funcionario público ingresa a un cargo, tiene que jurar que respetará lo expresado en la constitución. Pero al momento de hacerlo también se acepta que si este cargo no fuera ejercido de acuerdo con el derecho de la propia constitución, nosotros, como ciudadanos, tenemos el derecho de demandarles hacer cumplir la constitución o incluso abandonar el cargo”.

¿Qué seguiría si se lograra que Peña Nieto renunciara?

Araceli Santana lo afirma así:

Una fuerte sacudida política para el país, que podría traducirse en cambios positivos. Las últimas encuestas han reflejado que al día de hoy Andrés Manuel López Obrador, del partido Morena, es quien va a la cabeza por mucho. AMLO ha sido un rotundo opositor al PRI y al gobierno desde hace varios años. Ha participado en 2 elecciones presidenciales. En la primera le arrebataron la presidencia y en la segunda hubo fraude electoral.

Mientras tanto, las protestas no cesan, se anticipa un incremento en la inflación y un costo político para un impopular presidente.

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David Bowie: el artista que también era constelación

Con 69 años, David Bowie nos dejaba repentinamente, y con su ausencia nos dejaba un hueco insustituible.

Opinión.- Se ha reiterado su colosal importancia, como músico, ícono de su tiempo y alquimista cultural. Su último lanzamiento, Blackstar, ha conseguido una rara unanimidad, encabezando las listas de final de año tanto de revistas comerciales como en publicaciones esótericas. Del Q al Wire, para entendernos.

Hace exactamente un año que perdimos a uno de los artistas clave, la estrella que más ha brillado de los últimos años y que se ha convertido en un icono para siempre. Con 69 años, David Bowie nos dejaba repentinamente, y con su ausencia nos dejaba un hueco insustituible.

Como suele ocurrir, cuando se destapa el tarro de las alabanzas, se multiplican los excesos. He leído incluso que, en Blackstar, Bowie fue tan audaz que ¡hasta se atrevió a trabajar con músicos de jazz. Se olvida que, en décadas pasadas, ya colaboró con Pat Metheny o Lester Bowie, por no hablar de su descubrimiento del potencial del pianista Mike Garson.

Blackstar fue una especie de meditado testamento de la estrella. En realidad, según el recién estrenado documental David Bowie: The Last Five Years, el disco ya estaba empaquetado cuando supo que no había soluciones para su cáncer. En ese momento andaba rodando el video de Lazarus, donde se supone que se deslizan mensajes de ultratumba. Según el realizador, Johan Renck, todo estaba previamente guionizado, cuando todavía latía la esperanza de la curación.

Bowie no era precisamente un cantautor confesional a lo Leonard Cohen: manipulaba su imagen con el mismo deleite con que utilizaba los más variados estilos musicales, sin perder el sentido del espectáculo. Puedo imaginar que jugara en las letras de Blackstar con el futuro impacto del conocimiento de su enfermedad, seguramente convencido de que podía superarla.

Según algunos amigos de Bowie, quería mantener abiertas sus opciones. Eso conecta con el rumor de que lo ocurrido el 10 de enero de 2016 fue un suicidio asistido. Tampoco debería sorprendernos. Ya que mencionábamos a Cohen: la noticia de su deceso fue retrasada varios días, quizás para que no coincidiera con el terremoto informativo del triunfo de Donald Trump.

Si hubo una constante en la vida de Bowie, esa fue la voluntad de control. Control sobre su obra, su entorno, la percepción pública de su persona. Resulta un poco decepcionante saber que, a la hora de grabar el anterior disco, The Next Day (2013) obligó a los músicos a firmar contratos de confidencialidad, reforzados por serias amenazas de su oficina de management. Eran viejos compañeros de giras, y uno pensaba que bastaba con los vínculos de la lealtad. Estaban además vigilados por el productor Tony Visconti, que en esta coyuntura ha funcionado como un verdadero spin doctor, racionando información y teledirigiendo a los medios.

Así que uno lamenta que Francis Whately, el director de The Last Five Years, alegue “respeto por la privacidad” para justificar que no entrevistara a la viuda, los hijos, los empleados íntimos. Son labores enojosas pero indispensables, que ahora quedan para futuros biógrafos. No les envidio la tarea: el primer libro que salió tras su fallecimiento, On Bowie, venía firmado por Rob Sheffield, un periodista musical establecido, que trabaja para Rolling Stone. Aunque residente en Nueva York, Sheffield nunca osó acercarse a David. Puedo entenderlo: su encanto era abrumador y habría acabado con cualquier pretensión de objetividad.

Pero con o sin secretos, Bowie es de esos raros humanos que son al mismo tiempo artistas y constelaciones: distantes, lumínicos, inalcanzables y, sin embargo, cercanos.

Como escribió en su momento la escritora Jacinta Escudos: “Cuando David Bowie murió sentí que había muerto un pariente mío, un íntimo, porque él me llevó a descubrir y a reflexionar sobre cosas que no había considerado hasta que conocí su música y escuché sus entrevistas”.

VoxBox.-