Ricardo Corea

Forma de vida basada en cafeína, series y películas. Escribir era lo mío hasta que me comenzaron a pagar por hacerlo. Un día adopté a un gato que resultó ser una galleta.

No es soberbia, es amor: gracias Cerati

«Para mí Gustavo siempre va a ser el chico que un día vino y me dijo que quería ser músico» así lo dijo Lilian Clark, la madre de Gustavo Cerati en un programa radial argentino, a dos años del fallecimiento del músico.

En una entrevista para The New York Times, Juan Morris, periodista y biógrafo de Cerati, decía que el líder de Soda Stéreo en realidad no había sido un niño genio (como sí lo fue Charly García, por ejemplo) «Cerati era uno de nosotros: fue alguien que trabajó duro y le puso toda su energía a crecer como artista. No la tuvo fácil» aseguró.

Pero finalmente lo hizo: se convirtió en músico, como muy pocos. Fundó una de las bandas que revitalizaron por completo el rock en América Latina, primero, y luego se dedicó a componer, tocar y cantar en solitario. Y nunca el título de músico estuvo mejor utilizado.

Gustavo Adrián Cerati Clark falleció el 4 de septiembre de 2014 a consecuencia de un paro respiratorio, tras permanecer más de cuatro años en estado de coma en una clínica de Buenos Aires, a la edad de 55 años.

Desde la ciudad de la furia, seguimos tristes por su partida —por supuesto que sí— pero los músicos nunca mueren, solo se separan de la raza por algo superior. Y sí, Gustavo, sabemos que no es soberbia, es amor.

Aquí algunas frases que explican por qué nunca lo olvidaremos:

  1. «Si no olvido, moriré» (Crimen)
  2. «Este amor es la mejor cara del poder» (La excepción)
  3. «Cruza el amor, yo cruzaré los dedos» (Puente)
  4. «Es amor lo que sangra» (Lo que sangra. Soda Stereo)
  5. «Suelto el puño para no ver mi mano vacía» (Rapto)
  6. «Si el lenguaje es otra piel, toquémonos más con mensajes de deseo» (Otra piel)
  7. «Lo terrible del mar es morir de sed» Nací para esto
  8. «Un suave corazón, una premonición, dibujan llagas en las manos» (Corazón Delator)
  9. «Sé que huyo porque amo» (Prófugos. Soda Stereo)
  10. «Pronto saldrá el sol y algún daño repondremos» (Me quedo aquí)
  11. «Creo en el amor porque nunca estoy satisfecho» (Pulsar)
  12. «Mereces lo que sueñas» (Beautiful)
  13. «Sé que el diablo frecuenta soledades» (Bocanada)
  14. «Me pondré el uniforme de piel humana, no esperaba tanto resplandor» (Vivo)
  15. «Me resisto a empujarte a otro juego de azar» (Planta)

Eduardo Galeano: el rescate de la memoria secuestrada

Eduardo Germán María Hughes Galeano, nacido el 3 de septiembre de 1940 y muerto a los 74 años en su Uruguay natal, le tomó el pulso a América Latina y al mundo en su larga carrera como periodista y escritor.

Pocos escritores han comprendido y dibujado con tanta fidelidad las distintas realidades de todo un continente. Galeano es de esos pocos escritores.

Hoy, 3 de septiembre, Eduardo cumpliría 76 años y nosotros hacemos este recuento de algunas de sus mejores frases:

  1. «El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso»
  2. «La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales»
  3. «La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo».
  4. «Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable».
  5. «La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo».
  6. «Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué»
  7. «Vinieron. Ellos tenían La Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos La Biblia»
  8. «El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza: Si usted ama, tendrá sida. Si fuma, tendrá cáncer. Si respira, tendrá contaminación. Si bebe, tendrá accidentes. Si come, tendrá colesterol. Si habla, tendrá desempleo. Si camina, tendrá violencia. Si piensa, tendrá angustia. Si duda, tendrá locura. Si siente, tendrá soledad»
  9. «Pobres contra pobres, como de costumbre: la pobreza es una manta demasiado corta, y cada cual tira para su lado».
  10. «La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder»
  11. «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar».

JRR Tolkien: escritor y mago

El 2 de septiembre de 1973 John Ronald Reuel Tolkien (JRR Tolkien, para los amigos) finalmente se embarcó a las Tierras Imperecederas junto a Bilbo, Gandalf, Elrond, Galadriel y los elfos restantes. No lo volveríamos a ver por estas tierras, pero su obra —luego inmortalizadas en películas— seguirán con nosotros muchísimos años más.

Por si todavía no has caído en cuenta, estamos hablando del autor de la saga El Señor de los Anillos, sus libros más famosos aunque no los únicos (El Simarillion y El hobbit también los escribió él)

Pero Tolkien no solo será recordado por ser el creador de personajes tan fascinantes y memorables, sino además, y sobre todo, era filólogo (según el diccionario: «Ciencia que estudia la lengua y la literatura de un pueblo a través de los textos escritos») lo que le permitió no solo crear mundos y aventuras fantásticas, sino además inventar varias lenguas élficas (noldorin, sindarin, por ejemplo) y un sistema de escritura llamado tengwar. Un auténtico Gandalf de la lengua y la creación.

Y, como dato curioso, podemos agregar: Tolkien no quería seguir con ese tema después de El Hobbit, pero un amigo le convenció para que hiciera una secuela. Aquella petición impulsó a Tolkien a comenzar la que sería su obra más famosa, El Señor de los Anillos, publicada entre 1954 y 1955. Tolkien invirtió más de diez años en la creación de la historia y los apéndices de la novela, tiempo durante el cual recibió el apoyo constante de su amigo más cercano, C. S. Lewis, al que prestaba o leía los borradores que iba escribiendo para que los juzgara.

Aunque pueda resultar más fácil la experiencia de ver las adaptaciones cinematográficas que leer los grandes libros, tal vez estas 10 frases te animen a emprender tan colosal, pero maravillosa aventura:

«Creo que lo que llaman cuentos de hadas es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez»

«No debe prometer andar en la oscuridad quien no ha visto el anochecer»

«El que rompe algo para saber lo que es ha perdido el camino de la sabiduría»

«Me he dado cuenta que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras»

«No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo»

«No todo oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida»

«Verdaderamente intento leer muchos libros, especialmente de ciencia ficción o fantasía. Pero casi nunca encuentro un libro moderno que me llame la atención»

«Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado».

«Poca gente es capaz de prever hacia donde les lleva el camino hasta que llegan a su fin»

Gandalf

Omar Rodríguez-López: El dictador de la música

(Post publicado originalmente el 27 de septiembre de 2012 en el blog «Ciencia del buen gusto»

Autor: @ChaloGandul)

Yo disfruto ocupar mucho de mi tiempo en buscar música, descargar discos y discos se vuelve una necesidad para mí y esta reseña está dedicada a un artista que se ha ganado mi respeto y admiración, se ha ganado un lugar entre mi selecto grupo de artistas que cariñosamente llamo “mis favoritos”.

Su nombre: Omar Rodríguez López, es un músico, cantante, productor, actor, director y guionista de cine. Nació en Bayamón, Puerto Rico pero creció en Estados Unidos, es hijo de un director de orquesta, lo que explica muy bien su pasión hacia el arte en especial la música.

Los grandes intelectos de nuestra historia se caracterizan por sus extrañas costumbres o sus increíbles experiencias de vida. En el caso de Omar, cuando era muy joven decidió simplemente irse de su casa y rondar por el mundo, viviendo en la calle, entregándose por completo a los vicios. Durante este tiempo su padre lo dio por muerto, puesto que desapareció sin dejar razón. Un día Omar se canso de vivir así y con la ayuda de su amigo de toda la vida Cedric Bixler Zavala (Músico y cantante que ha compartido la gran mayoría de proyectos de Omar) regreso a su hogar, con este acontecimiento, Omar decide empezar a trazarse un carrera dentro de la música que ha estado llena de infinidades de éxitos.

Su carrera de éxito inicia con At The Drive-In, banda de Post Hardcore en la que Omar era el guitarrista líder y Cedric Bixler , el vocalista. La banda gano el reconocimiento y respeto de la crítica con el tercer disco de la banda llamado “Relationship Of Command”, disco que actualmente es considerado uno de los pilares del género Post Hardcore. Desgraciadamente la banda se separo luego de lanzar este disco, dando lugar a que Omar y Cedric se dedicaran a otro proyecto, empezando a formar lo que luego sería su proyecto más exitoso.

Su nuevo proyecto se llamo De Facto, esta vez cambiando al género de Dub Reggae. En esta banda Omar  tocaba el bajo y Cedric, la batería agregando además teclados. Esta banda también fue muy exitosa debido a la expectativa que generaba el hecho de que el grupo estuviera conformado por miembros de At The Drive-In. De Facto únicamente lanzo dos EP y dos discos de estudio.

Omar Rodríguez López no estaba satisfecho con la música que hacía, así que empezó a dar forma a su proyecto más exitoso: The Mars Volta, banda con la que ha ganado el Grammy y ha vendido infinidad de copias, lanzando hasta la fecha seis discos de estudio, entre ellos los aclamados “De-loused In The Comatorium ” y “Frances The Mute”, además ganándose la aprobación y el respeto de artistas como Gustavo Cerati, Juanes y Molotov.

En paralelo con The Mars Volta, Omar ha trabajado en su carrera en solitario, llevando a la fecha 28 discos, cifra que de un momento a otro aumentara debido a la inquietud musical de Omar (el mismo Omar ha dicho que por cada disco que es lanzado al mercado, otras dos o tres producciones, son archivadas en su catalogo personal, lo cual incrementaría su producción como solista casi el doble o el triple). Sus discos tienen un alto grado de experimentación y cuentan con colaboraciones de otros artistas como John Frusciante (siendo también un colaborador constante en la música de The Mars Volta), Lydia Bunch, Damo Suzuki, Ximena Sariñana, Teri Gender Bender y por supuesto su entrañable amigo Cedric Bixler Zavala.

Musicalmente hablando, Omar Rodríguez López es considerado un dictador y un tirano (entre su grupo de amigos y colegas algunos lo llaman “el pequeño Hitler”), debido a que en todos su proyectos es el encargado de la composición de toda la música, cuando decide grabar un disco, el escribe la música de guitarra, bajo, batería, teclado, saxo, sintetizadores y demás instrumentos que desea agregar. Cuando ya las tiene escritas, llama a su grupo de músicos para que se dediquen a grabar las partes que les corresponden, todo esto supervisado por Omar mismo, si no tocan como Omar desea, simplemente no pueden formar parte del proyecto. Durante sus giras de conciertos con The Mars Volta y Omar Rodríguez  López Group (su banda como solista), Omar obliga a sus músicos a ensayar el setlist durante 16 horas al día, los siete días de la semana, todo esto para lograr que toquen la música como Omar desea. Esta dictadura, que se puede ver muy rigurosa y hasta cierto punto despótica, en realidad ha sido una de las mejores cosas que ha podido hacer como artista ya que le ha dado la fama y prestigio, no solo a él, sino también a sus colaboradores a quienes también la critica consideran como artistas de elite.

Como productor Omar se ha encargado de otros proyectos como Big Sir, Zechs Marquise y Le Butcherettes (banda en la cual el también colaboro tocando el bajo en su primer y a la fecha único disco). En cuanto al cine, Omar se ha destacado como actor y director, ya que en las películas que dirige también actúa, tal es el caso de “The Sentimental Engine Slayer” que enmarca la vida y adversidades que sufren la gente latina en la sociedad actual, y también es el caso de su más reciente película “Los Chidos” que retrata de manera excelente los abusos y el machismo que actualmente se vive en Latinoamérica.

Omar es la prueba más grande de que el talento, la dedicación y la disciplina, son la clave para lograr lo que se desea, en especial si te dedicas a lo que amas. En lo personal, como artista Omar siempre me sorprende, cada día encuentro un matiz nuevo entre su música, música que considero de primera calidad, una artista que tiene aun mucho que ofrecer, ya nos ha dado grandes muestras de lo grande que es como artista y creo que hacen falta muchísimos más artistas como él en el mundo.

Para concluir los dejo con un par de canciones del inmenso repertorio de canciones de Omar Rodríguez López tomadas de dos de sus discos como solista, la primera canción llamada “Population Council’s Wet Dream” de su disco “Old Money”, la segunda canción se titula “Locomoción Capilar” de su disco “Solar Gambling” que cuenta con la colaboración de Ximena Sariñana como vocalista. Disfrútenlas.

 

Instrucciones para llorar: Cortázar no es Rayuela

Cortázar no es Rayuela. Dejémoslo claro de una buena vez. Cortázar no es Rayuela, y por si no me creen, aquí algunos datos: Cortázar es un escritor argentino nacido un 26 de agosto de 1914. Rayuela es la segunda novela de Cortázar, escrita y publicada en 1963. Cortázar fue uno de los pilares de aquel momento literario en Latinoamérica conocido como el «Boom», en el que figuraba otros señores de la palabra como García Márquez y Carlos Fuentes. Rayuela es una grandiosa novela, levemente sobrevalorada, que algunos internautas creen que está compuesta por una sola oración («andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos»).

Aclarado este punto, la cosa se vuelve más fácil. Dicen por ahí que el mejor Cortázar es un mal Borges. No, no estoy de acuerdo. Me rehúso a caer en esa manía facilona de comparar lo que no se puede comparar: Cortázar no es Rayuela. Borges no es Cortázar (ergo, ¿Borges no es Rayuela?).

Cortázar, como cualquier escritor que se precie de serlo, no puede simplificarse a algunas palabras escogidas de sus libros, pero si todavía no lo has leído, si eres de los que creen que Cortázar es Rayuela, aquí te dejamos estas frases maravillosas del argentino que no están en Rayuela:

  1. «Todavía no sentimos montar los recuerdos, esa necesidad de inventariar el pasado que crece con la soledad y el hastío». (Queremos tanto a Glenda)
  2. «Todo hay que volver a inventarlo,[…], el amor no tiene por qué ser una excepción.» (Libro de Manuel)
  3. «Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará». (Salvo el crepúsculo)
  4. «Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás». (Salvo el crepúsculo)
  5. «Lo que llamamos absurdo es nuestra ignorancia». (Los premios)
  6. «¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que lo maravilloso no es más que uno de los juegos de la ilusión?» (La tos de una señora alemana)
  7. «La verdad que no me importa si no entiendo a las mujeres. Lo único que vale la pena es que lo quieran a uno. Si están nerviosas, si se hacen problemas por cualquier macana, bueno nena, ya está, deme un beso y se acabó». (La señorita Cora)
  8. «Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar». (Todos los fuegos, el fuego)
  9. «Ningún juego te hará olvidar: tu alma es una máquina fría, un lúcido registro. Nunca olvidarás nada en un torbellino que arrase lo grande y lo pequeño para tirarte a otro presente». (62 modelo para armar)
  10. «Un puente no es verdaderamente puente mientras los hombres no lo crucen». (El libro de Manuel)
  11. «Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas». (Instrucciones para llorar)
  12. «Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha». (Salvo el crepúsculo)

Coelho y Borges: cuando el universo no conspira a tu favor

La literatura ha tenido sus buenos y malos momentos, aunque nunca se ha sabido bien cuando un momento es bueno y cuando es malo. Este día se celebra el nacimiento de dos hombres cuya obra lo ejemplifica mejor que nada: Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació en Buenos Aires en 1899 y Paulo Coelho de Souza nació en Río de Janeiro en 1947.

¿Qué tienen en común estos dos escritores además de la fecha de nacimiento? Casi nada, excepto el extraño nombre de aquel librito: El Aleph. Pero veamos algunos detalles más.

Paréntesis número 1: En este punto es muy probable que los lectores de Borges estén comenzando a inquietarse conmigo por semejante comparación estólida, mientras que los lectores de Coelho recién se enteran que existe alguien llamado Borges.

Paréntesis número 2: Pero calma, lectores de Borges: «el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo» ¿Recuerdan quién escribió eso?

Procedamos con las indiscriminadas comparaciones (pero como esto es Internet y aquí gana lo más light, quedémonos tan solo con algunas frases escogidas al azar)

Compare usted:

«El tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros» (Jorge Luis Borges)

«Todo lo que ocurre una vez puede no ocurrir de nuevo. Pero todo lo que ocurre dos veces ocurrirá una tercera vez seguramente» (Paulo Coelho)

«Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia» (JLB)

«Las cosas no siempre ocurren del modo en que me gustaría y es mejor que me acostumbre a ello» (PC)

«Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes» (JLB)

«No te expliques. Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no lo creerán» (PC)

«Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes» (JLB)

«Creo que la iluminación o revelación vienen en la vida diaria. Busco el disfrute, la paz de la acción. Necesitas actuar. Hubiera parado de escribir hace años si fuese por el dinero» (PC)

«Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal» (JLB)

«Vive el presente, es lo único que tienes» (PC)

«En mi corta experiencia de narrador, he comprobado que saber cómo habla un personaje es saber quién es, que descubrir una entonación, una voz, una sintaxis peculiar, es haber descubierto un destino» (JLB)

«Escribir significa compartir. Es parte de la condición humana querer compartir cosas, pensamientos, ideas, opiniones» (PC)

¿Hará falta que siga con esto?

Top random: Andrés Calamaro

Cantante, músico, compositor y productor discográfico. Hablar de Andrés Calamaro no es tarea sencilla. Lleva toda una vida consagrado a la música, a la buena música, y es una de las piezas fundamentales para entender el rock en español de los últimos años.

Con más de 30 años dedicados a su arte, hacer un recuento de sus «mejores» canciones sería una tarea bastante injusta —además de tonta—.

Por eso, y con la excusa de celebrar los 55 años de vida del Salmón, te dejamos con este listado de canciones completamente arbitrario y que responden únicamente a los gustos de quien escribe. Cualquier queja favor dejarla en los comentarios:

  1. Si no eres muy fan de Andrés, seguramente no sabías que esta canción la escribió cuando formaba parte de la banda «Los abuelos de la nada». Y no, la versión original no es una cumbia.

  1. Directamente extraído de su primer álbum como solista (Hotel Calamaro), publicado mientras todavía estaba con Los abuelos de la Nada y producido por un tal Charly García, nada menos.

  1. La segunda banda de la que formó parte Calamaro se llamaba Los Rodríguez. Estaba compuesta por dos músicos argentinos y dos españoles. Grabaron apenas 3 discos de estudio —mala suerte la nuestra— y sonaban así.

  1. En 1997 Calamaro vuelve a publicar como solista. El título de esta producción es inmejorable: Alta Suciedad. Y esta canción lo es todo.

  1. Este álbum le dejó a Calamaro el sobrenombre que lo acompañará probablemente toda su vida y una sequía creativa de casi 4 años. Nada sorprendente si tomamos en cuenta que se trata de un disco quíntuple (sí, 5  cinco discos). Luego se simplificaría a un solo disco con 25 temas y a otro disco llamado «Salmonalipsis Now» editado en 2011 con 2 CD y cinco canciones inéditas.

  1. A manera de Bonus Track voy a agregar esta joyita un poco extraña. Del disco On The Rock, esta colaboración con los puertorriqueños de Calle 13. Una canción divertida, digna de dedicar en situaciones especiales.

 

Apuntes sobre un viejo indecente

No estoy seguro de cuándo fue que leí por primera vez sobre Hank. Creo que habrá sido hace unos cinco años, en algún rincón olvidado del Internet. Sí recuerdo que pasé mucho tiempo buscándolo en las librerías del país (que no son muchas ahora, pero hace cinco años eran menos). Nunca lo encontré. Quizás no busqué bien o quizás no era suficientemente conocido.

Así que durante un par de años tuve que conformarme con leer sus textos sueltos por ahí. Los libros digitales no eran lo mío, así que me conformaba con leer sus poemas esparcidos por ahí y algunos extractos de cuentos. Aquel lenguaje era espectacular, aquella forma de llamar al pan, pan y sobaco al sobaco era magnífica. Además yo siempre he tenido una debilidad por las  historias de perdedores y aquel tipo era el perdedor por excelencia.

Tras algún tiempo, los libros fueron llegando. Me regalaron un par. Eran libros de cuentos con los nombres más geniales del mundo y con las historias más increíbles que la miseria de aquellos años y de aquellos sitios podía regalar.

Bukowski se había ganado conmigo un fan para toda la vida, o eso pensé en aquellos primeros momentos de luna de miel literaria.

Estaba equivocado: el fuego se fue apagando. Cualquiera que haya leído al viejo Hank sabe que, si se lee con demasiadas ganas y por demasiado tiempo, el efecto comienza a caducar poco a poco. Las jocosas anécdotas de cómo se emborrachaba, tenía sexo, vomitaba o se peleaba con algún profesor universitario comenzaron a hartarme un poco. Llegué incluso a pensar que aquella figura de ser el eterno inconforme no era más que una pose.

Bukowski era el último escritor maldito y yo ya estaba harto de todos sus bastardos, y, por extensión, de él. Así que corté por lo sano y lo dejé en paz un par de meses, quizás años.

Hasta que alguien recomendó Ham on Rye (La senda del perdedor). Una fantástica novela que narraba en primera persona la infancia del viejo. Aquella novela me sirvió en dos sentidos: 1. Fue muy reconciliación con los libros digitales;  2. Fue mi reconciliación con la literatura de Bukowski. Aunque más que una reconciliación, creo que fue un cambio de enfoque: después de leerla, tuve que volver a examinar todos los libros y textos que había leído de él hasta la fecha.

Henry Charles Bukowski, que el pasado 16 de agosto hubiese cumplido 96 años, es muchísimo más que un escritorzuelo al que le encantan los «coños», el whisky y la soledad: es un artista de aquellas calles caóticas de mediados del siglo pasado. Amo y señor de una filosofía proletaria, que respiró el pulso de las ciudades al tiempo que hacía malabares para sobrevivir a la economía más pujante del mundo. Y lo hizo todo mientras un pájaro azul pugnaba por salirle de su nauseabundo corazón.

Qué suerte para nosotros que todavía queden viejos indecentes por ahí: poetizando la miseria que va dejando el sistema, romantizando la resistencia intelectual, señalando la belleza en los escenarios más cutres de las urbes.

10 frases de Bukowski para odiar la vida

Henry Charles Bukowski es el último escritor maldito, o al menos eso dicen los expertos. Nació el 16 de agosto de 1920 en algún rincón de Alemania y desde sus infinitas borracheras le regaló al mundo una extensa obra literaria que —hasta el día de ahora— sigue retorciéndole las entrañas a más de alguno.

Bukowski no es de esos escritores a los que uno recurre cuando ha perdido el rumbo y quiere reencontrarse con uno mismo en perfecta paz y armonía. Bukowski es de los escritores que rompen con todo y con todos, y lo hace de una forma genial.

Y si no lo crees, aquí puedes comprobarlo:

  1. «Francamente, estaba horrorizado con la vida, con lo que un hombre tenía que hacer simplemente para comer, dormir y mantenerse vestido. Entonces me quedaba en la cama y bebía. Cuando bebía, el mundo aún estaba allí afuera, pero por el momento no me tenía agarrado del cuello».
  2. «Cualquier cosa puede volver loco a un hombre porque la sociedad se asienta en bases falsas»
  3. «Y también está, por supuesto la locura y el terror de saber que alguna parte de ti es como un reloj al que no puede dársele cuerda otra vez, una vez que se para».
  4. «El hombre ha nacido para morir. ¿Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Esperar el colectivo. Esperar que canten los ratones. Esperar que a las serpientes les crezcan alas. Perder el tiempo».
  5. «Cuando estás en la calle es cuando te das cuenta de que todo tiene dueño y de que hay cerrojos en todo. Así es como funciona la democracia: agarras lo que puedes, intentas conservarlo y añadir algo si es posible. Así es también como funciona la dictadura sólo que una esclaviza y la otra destruye a sus desheredados»
  6. «La mayoría de la gente va del coño a la tumba sin que apenas les roce el horror de la vida».
  7. «Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos»
  8. «La diferencia entre una democracia y una dictadura es que en una democracia, primero votas y después recibes órdenes. En una dictadura no tienes que perder el tiempo votando».
  9. «Nunca sentía soledad; cuanto más separado de la especie humana se encontraba, mejor se sentía».
  10. «Hay en mí algo descontrolado, pienso demasiado en el sexo. Cuando veo una mujer me la imagino siempre en la cama conmigo. Es una manera interesante de matar el tiempo en los aeropuertos. Parece una historia sobre sexo y borracheras, cuando en realidad es un poema sobre el amor y el dolor».

 

Al día siguiente no murió nadie: una oferta que no podrás rechazar

Las primeras líneas son delicadas. Siempre.

No importa si el escritor es conocido o no, la primera línea es un asunto delicado. Es el pequeño paso para el hombre y el gran paso para la imaginación. Es la irrepetible primera impresión. Ese romper la gélida barrera entre lector/autor o lector/historia.

Y los escritores lo saben; lo saben muy bien.

Por eso quise hacer esto: un modesto recuento de las primeras palabras de libros que son poco menos que perfectas: esas que te hacen una oferta que simplemente eres incapaz de rechazar.

  1. El extranjero, Albert Camus.

«Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias’. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer».

  1. Scaramouche, Rafael Sabatini.

«Nació con el don de la risa, y la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio».

  1. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo».

  1. La metamorfosis, Franz Kafka.

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto».

  1. El túnel, Ernesto Sabato.

«Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne».

  1. El guardián entre el centeno, J.D. Salinger.

«Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás cosas estilo David Copperfield, pero no me apetece contarles nada de eso».

  1. Ana Karenina, León Tolstói

«Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada».

  1. 1984, George Orwell.

«Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece».

  1. Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa.

«Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?».

  1. El tambor de hojalata, de Günter Grass.

«Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita el ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme».

  1. Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk.

«Encuentra al hombre que me asesinó y te contaré detalladamente lo que hay en la otra vida».

  1. Murphy, de Samuel Beckett.

«El sol brillaba, no teniendo otra alternativa, sobre lo nada nuevo».

  1. Asfixia, de Palahniuk

«Si vas a leer esto, no te preocupes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate. Seguro que hay algo mejor en la televisión. O, ya que tienes tanto tiempo libre, a lo mejor puedes hacer un cursillo nocturno. Hazte médico. Puedes hacer algo útil con tu vida. Llévate a ti mismo a cenar. Tíñete el pelo. No te vas a volver más joven. Al principio lo que se cuenta aquí te va a cabrear. Luego se volverá cada vez peor».

  1. Memorias del subsuelo, de Dostoyevski

«Soy un hombre enfermo… Un hombre malo. No soy agradable. Creo que padezco del hígado. De todos modos, nada entiendo de mi enfermedad y no sé con certeza lo que me duele. No me cuido y jamás me he cuidado, aunque siento respeto por la medicina y los médicos. Además, soy extremadamente supersticioso, cuando menos lo bastante para respetar la medicina (tengo suficiente cultura para no ser supersticioso, pero lo soy). Sí, no quiero curarme por rabia. Esto, seguramente, ustedes no lo pueden entender. Pero yo sí lo entiendo».

  1. Las intermitencias de la muerte, de Saramago

«Al día siguiente no murió nadie».

Probablemente se me escaparon muchas algunas. Se aceptan sugerencias para hacer una segunda entrega.