Ricardo Corea

Forma de vida basada en cafeína, series y películas. Escribir era lo mío hasta que me comenzaron a pagar por hacerlo. Un día adopté a un gato que resultó ser una galleta.

Omar Rodríguez-López: El dictador de la música

(Post publicado originalmente el 27 de septiembre de 2012 en el blog «Ciencia del buen gusto»

Autor: @ChaloGandul)

Yo disfruto ocupar mucho de mi tiempo en buscar música, descargar discos y discos se vuelve una necesidad para mí y esta reseña está dedicada a un artista que se ha ganado mi respeto y admiración, se ha ganado un lugar entre mi selecto grupo de artistas que cariñosamente llamo “mis favoritos”.

Su nombre: Omar Rodríguez López, es un músico, cantante, productor, actor, director y guionista de cine. Nació en Bayamón, Puerto Rico pero creció en Estados Unidos, es hijo de un director de orquesta, lo que explica muy bien su pasión hacia el arte en especial la música.

Los grandes intelectos de nuestra historia se caracterizan por sus extrañas costumbres o sus increíbles experiencias de vida. En el caso de Omar, cuando era muy joven decidió simplemente irse de su casa y rondar por el mundo, viviendo en la calle, entregándose por completo a los vicios. Durante este tiempo su padre lo dio por muerto, puesto que desapareció sin dejar razón. Un día Omar se canso de vivir así y con la ayuda de su amigo de toda la vida Cedric Bixler Zavala (Músico y cantante que ha compartido la gran mayoría de proyectos de Omar) regreso a su hogar, con este acontecimiento, Omar decide empezar a trazarse un carrera dentro de la música que ha estado llena de infinidades de éxitos.

Su carrera de éxito inicia con At The Drive-In, banda de Post Hardcore en la que Omar era el guitarrista líder y Cedric Bixler , el vocalista. La banda gano el reconocimiento y respeto de la crítica con el tercer disco de la banda llamado “Relationship Of Command”, disco que actualmente es considerado uno de los pilares del género Post Hardcore. Desgraciadamente la banda se separo luego de lanzar este disco, dando lugar a que Omar y Cedric se dedicaran a otro proyecto, empezando a formar lo que luego sería su proyecto más exitoso.

Su nuevo proyecto se llamo De Facto, esta vez cambiando al género de Dub Reggae. En esta banda Omar  tocaba el bajo y Cedric, la batería agregando además teclados. Esta banda también fue muy exitosa debido a la expectativa que generaba el hecho de que el grupo estuviera conformado por miembros de At The Drive-In. De Facto únicamente lanzo dos EP y dos discos de estudio.

Omar Rodríguez López no estaba satisfecho con la música que hacía, así que empezó a dar forma a su proyecto más exitoso: The Mars Volta, banda con la que ha ganado el Grammy y ha vendido infinidad de copias, lanzando hasta la fecha seis discos de estudio, entre ellos los aclamados “De-loused In The Comatorium ” y “Frances The Mute”, además ganándose la aprobación y el respeto de artistas como Gustavo Cerati, Juanes y Molotov.

En paralelo con The Mars Volta, Omar ha trabajado en su carrera en solitario, llevando a la fecha 28 discos, cifra que de un momento a otro aumentara debido a la inquietud musical de Omar (el mismo Omar ha dicho que por cada disco que es lanzado al mercado, otras dos o tres producciones, son archivadas en su catalogo personal, lo cual incrementaría su producción como solista casi el doble o el triple). Sus discos tienen un alto grado de experimentación y cuentan con colaboraciones de otros artistas como John Frusciante (siendo también un colaborador constante en la música de The Mars Volta), Lydia Bunch, Damo Suzuki, Ximena Sariñana, Teri Gender Bender y por supuesto su entrañable amigo Cedric Bixler Zavala.

Musicalmente hablando, Omar Rodríguez López es considerado un dictador y un tirano (entre su grupo de amigos y colegas algunos lo llaman “el pequeño Hitler”), debido a que en todos su proyectos es el encargado de la composición de toda la música, cuando decide grabar un disco, el escribe la música de guitarra, bajo, batería, teclado, saxo, sintetizadores y demás instrumentos que desea agregar. Cuando ya las tiene escritas, llama a su grupo de músicos para que se dediquen a grabar las partes que les corresponden, todo esto supervisado por Omar mismo, si no tocan como Omar desea, simplemente no pueden formar parte del proyecto. Durante sus giras de conciertos con The Mars Volta y Omar Rodríguez  López Group (su banda como solista), Omar obliga a sus músicos a ensayar el setlist durante 16 horas al día, los siete días de la semana, todo esto para lograr que toquen la música como Omar desea. Esta dictadura, que se puede ver muy rigurosa y hasta cierto punto despótica, en realidad ha sido una de las mejores cosas que ha podido hacer como artista ya que le ha dado la fama y prestigio, no solo a él, sino también a sus colaboradores a quienes también la critica consideran como artistas de elite.

Como productor Omar se ha encargado de otros proyectos como Big Sir, Zechs Marquise y Le Butcherettes (banda en la cual el también colaboro tocando el bajo en su primer y a la fecha único disco). En cuanto al cine, Omar se ha destacado como actor y director, ya que en las películas que dirige también actúa, tal es el caso de “The Sentimental Engine Slayer” que enmarca la vida y adversidades que sufren la gente latina en la sociedad actual, y también es el caso de su más reciente película “Los Chidos” que retrata de manera excelente los abusos y el machismo que actualmente se vive en Latinoamérica.

Omar es la prueba más grande de que el talento, la dedicación y la disciplina, son la clave para lograr lo que se desea, en especial si te dedicas a lo que amas. En lo personal, como artista Omar siempre me sorprende, cada día encuentro un matiz nuevo entre su música, música que considero de primera calidad, una artista que tiene aun mucho que ofrecer, ya nos ha dado grandes muestras de lo grande que es como artista y creo que hacen falta muchísimos más artistas como él en el mundo.

Para concluir los dejo con un par de canciones del inmenso repertorio de canciones de Omar Rodríguez López tomadas de dos de sus discos como solista, la primera canción llamada “Population Council’s Wet Dream” de su disco “Old Money”, la segunda canción se titula “Locomoción Capilar” de su disco “Solar Gambling” que cuenta con la colaboración de Ximena Sariñana como vocalista. Disfrútenlas.

 

Instrucciones para llorar: Cortázar no es Rayuela

Cortázar no es Rayuela. Dejémoslo claro de una buena vez. Cortázar no es Rayuela, y por si no me creen, aquí algunos datos: Cortázar es un escritor argentino nacido un 26 de agosto de 1914. Rayuela es la segunda novela de Cortázar, escrita y publicada en 1963. Cortázar fue uno de los pilares de aquel momento literario en Latinoamérica conocido como el «Boom», en el que figuraba otros señores de la palabra como García Márquez y Carlos Fuentes. Rayuela es una grandiosa novela, levemente sobrevalorada, que algunos internautas creen que está compuesta por una sola oración («andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos»).

Aclarado este punto, la cosa se vuelve más fácil. Dicen por ahí que el mejor Cortázar es un mal Borges. No, no estoy de acuerdo. Me rehúso a caer en esa manía facilona de comparar lo que no se puede comparar: Cortázar no es Rayuela. Borges no es Cortázar (ergo, ¿Borges no es Rayuela?).

Cortázar, como cualquier escritor que se precie de serlo, no puede simplificarse a algunas palabras escogidas de sus libros, pero si todavía no lo has leído, si eres de los que creen que Cortázar es Rayuela, aquí te dejamos estas frases maravillosas del argentino que no están en Rayuela:

  1. «Todavía no sentimos montar los recuerdos, esa necesidad de inventariar el pasado que crece con la soledad y el hastío». (Queremos tanto a Glenda)
  2. «Todo hay que volver a inventarlo,[…], el amor no tiene por qué ser una excepción.» (Libro de Manuel)
  3. «Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará». (Salvo el crepúsculo)
  4. «Y diré las palabras que se dicen, y comeré las cosas que se comen, y soñaré las cosas que se sueñan, y sé muy bien que no estarás». (Salvo el crepúsculo)
  5. «Lo que llamamos absurdo es nuestra ignorancia». (Los premios)
  6. «¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que lo maravilloso no es más que uno de los juegos de la ilusión?» (La tos de una señora alemana)
  7. «La verdad que no me importa si no entiendo a las mujeres. Lo único que vale la pena es que lo quieran a uno. Si están nerviosas, si se hacen problemas por cualquier macana, bueno nena, ya está, deme un beso y se acabó». (La señorita Cora)
  8. «Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar». (Todos los fuegos, el fuego)
  9. «Ningún juego te hará olvidar: tu alma es una máquina fría, un lúcido registro. Nunca olvidarás nada en un torbellino que arrase lo grande y lo pequeño para tirarte a otro presente». (62 modelo para armar)
  10. «Un puente no es verdaderamente puente mientras los hombres no lo crucen». (El libro de Manuel)
  11. «Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas». (Instrucciones para llorar)
  12. «Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha». (Salvo el crepúsculo)

Coelho y Borges: cuando el universo no conspira a tu favor

La literatura ha tenido sus buenos y malos momentos, aunque nunca se ha sabido bien cuando un momento es bueno y cuando es malo. Este día se celebra el nacimiento de dos hombres cuya obra lo ejemplifica mejor que nada: Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació en Buenos Aires en 1899 y Paulo Coelho de Souza nació en Río de Janeiro en 1947.

¿Qué tienen en común estos dos escritores además de la fecha de nacimiento? Casi nada, excepto el extraño nombre de aquel librito: El Aleph. Pero veamos algunos detalles más.

Paréntesis número 1: En este punto es muy probable que los lectores de Borges estén comenzando a inquietarse conmigo por semejante comparación estólida, mientras que los lectores de Coelho recién se enteran que existe alguien llamado Borges.

Paréntesis número 2: Pero calma, lectores de Borges: «el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo» ¿Recuerdan quién escribió eso?

Procedamos con las indiscriminadas comparaciones (pero como esto es Internet y aquí gana lo más light, quedémonos tan solo con algunas frases escogidas al azar)

Compare usted:

«El tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros» (Jorge Luis Borges)

«Todo lo que ocurre una vez puede no ocurrir de nuevo. Pero todo lo que ocurre dos veces ocurrirá una tercera vez seguramente» (Paulo Coelho)

«Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia» (JLB)

«Las cosas no siempre ocurren del modo en que me gustaría y es mejor que me acostumbre a ello» (PC)

«Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes» (JLB)

«No te expliques. Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no lo creerán» (PC)

«Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes» (JLB)

«Creo que la iluminación o revelación vienen en la vida diaria. Busco el disfrute, la paz de la acción. Necesitas actuar. Hubiera parado de escribir hace años si fuese por el dinero» (PC)

«Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal» (JLB)

«Vive el presente, es lo único que tienes» (PC)

«En mi corta experiencia de narrador, he comprobado que saber cómo habla un personaje es saber quién es, que descubrir una entonación, una voz, una sintaxis peculiar, es haber descubierto un destino» (JLB)

«Escribir significa compartir. Es parte de la condición humana querer compartir cosas, pensamientos, ideas, opiniones» (PC)

¿Hará falta que siga con esto?

Top random: Andrés Calamaro

Cantante, músico, compositor y productor discográfico. Hablar de Andrés Calamaro no es tarea sencilla. Lleva toda una vida consagrado a la música, a la buena música, y es una de las piezas fundamentales para entender el rock en español de los últimos años.

Con más de 30 años dedicados a su arte, hacer un recuento de sus «mejores» canciones sería una tarea bastante injusta —además de tonta—.

Por eso, y con la excusa de celebrar los 55 años de vida del Salmón, te dejamos con este listado de canciones completamente arbitrario y que responden únicamente a los gustos de quien escribe. Cualquier queja favor dejarla en los comentarios:

  1. Si no eres muy fan de Andrés, seguramente no sabías que esta canción la escribió cuando formaba parte de la banda «Los abuelos de la nada». Y no, la versión original no es una cumbia.

  1. Directamente extraído de su primer álbum como solista (Hotel Calamaro), publicado mientras todavía estaba con Los abuelos de la Nada y producido por un tal Charly García, nada menos.

  1. La segunda banda de la que formó parte Calamaro se llamaba Los Rodríguez. Estaba compuesta por dos músicos argentinos y dos españoles. Grabaron apenas 3 discos de estudio —mala suerte la nuestra— y sonaban así.

  1. En 1997 Calamaro vuelve a publicar como solista. El título de esta producción es inmejorable: Alta Suciedad. Y esta canción lo es todo.

  1. Este álbum le dejó a Calamaro el sobrenombre que lo acompañará probablemente toda su vida y una sequía creativa de casi 4 años. Nada sorprendente si tomamos en cuenta que se trata de un disco quíntuple (sí, 5  cinco discos). Luego se simplificaría a un solo disco con 25 temas y a otro disco llamado «Salmonalipsis Now» editado en 2011 con 2 CD y cinco canciones inéditas.

  1. A manera de Bonus Track voy a agregar esta joyita un poco extraña. Del disco On The Rock, esta colaboración con los puertorriqueños de Calle 13. Una canción divertida, digna de dedicar en situaciones especiales.

 

Apuntes sobre un viejo indecente

No estoy seguro de cuándo fue que leí por primera vez sobre Hank. Creo que habrá sido hace unos cinco años, en algún rincón olvidado del Internet. Sí recuerdo que pasé mucho tiempo buscándolo en las librerías del país (que no son muchas ahora, pero hace cinco años eran menos). Nunca lo encontré. Quizás no busqué bien o quizás no era suficientemente conocido.

Así que durante un par de años tuve que conformarme con leer sus textos sueltos por ahí. Los libros digitales no eran lo mío, así que me conformaba con leer sus poemas esparcidos por ahí y algunos extractos de cuentos. Aquel lenguaje era espectacular, aquella forma de llamar al pan, pan y sobaco al sobaco era magnífica. Además yo siempre he tenido una debilidad por las  historias de perdedores y aquel tipo era el perdedor por excelencia.

Tras algún tiempo, los libros fueron llegando. Me regalaron un par. Eran libros de cuentos con los nombres más geniales del mundo y con las historias más increíbles que la miseria de aquellos años y de aquellos sitios podía regalar.

Bukowski se había ganado conmigo un fan para toda la vida, o eso pensé en aquellos primeros momentos de luna de miel literaria.

Estaba equivocado: el fuego se fue apagando. Cualquiera que haya leído al viejo Hank sabe que, si se lee con demasiadas ganas y por demasiado tiempo, el efecto comienza a caducar poco a poco. Las jocosas anécdotas de cómo se emborrachaba, tenía sexo, vomitaba o se peleaba con algún profesor universitario comenzaron a hartarme un poco. Llegué incluso a pensar que aquella figura de ser el eterno inconforme no era más que una pose.

Bukowski era el último escritor maldito y yo ya estaba harto de todos sus bastardos, y, por extensión, de él. Así que corté por lo sano y lo dejé en paz un par de meses, quizás años.

Hasta que alguien recomendó Ham on Rye (La senda del perdedor). Una fantástica novela que narraba en primera persona la infancia del viejo. Aquella novela me sirvió en dos sentidos: 1. Fue muy reconciliación con los libros digitales;  2. Fue mi reconciliación con la literatura de Bukowski. Aunque más que una reconciliación, creo que fue un cambio de enfoque: después de leerla, tuve que volver a examinar todos los libros y textos que había leído de él hasta la fecha.

Henry Charles Bukowski, que el pasado 16 de agosto hubiese cumplido 96 años, es muchísimo más que un escritorzuelo al que le encantan los «coños», el whisky y la soledad: es un artista de aquellas calles caóticas de mediados del siglo pasado. Amo y señor de una filosofía proletaria, que respiró el pulso de las ciudades al tiempo que hacía malabares para sobrevivir a la economía más pujante del mundo. Y lo hizo todo mientras un pájaro azul pugnaba por salirle de su nauseabundo corazón.

Qué suerte para nosotros que todavía queden viejos indecentes por ahí: poetizando la miseria que va dejando el sistema, romantizando la resistencia intelectual, señalando la belleza en los escenarios más cutres de las urbes.

10 frases de Bukowski para odiar la vida

Henry Charles Bukowski es el último escritor maldito, o al menos eso dicen los expertos. Nació el 16 de agosto de 1920 en algún rincón de Alemania y desde sus infinitas borracheras le regaló al mundo una extensa obra literaria que —hasta el día de ahora— sigue retorciéndole las entrañas a más de alguno.

Bukowski no es de esos escritores a los que uno recurre cuando ha perdido el rumbo y quiere reencontrarse con uno mismo en perfecta paz y armonía. Bukowski es de los escritores que rompen con todo y con todos, y lo hace de una forma genial.

Y si no lo crees, aquí puedes comprobarlo:

  1. «Francamente, estaba horrorizado con la vida, con lo que un hombre tenía que hacer simplemente para comer, dormir y mantenerse vestido. Entonces me quedaba en la cama y bebía. Cuando bebía, el mundo aún estaba allí afuera, pero por el momento no me tenía agarrado del cuello».
  2. «Cualquier cosa puede volver loco a un hombre porque la sociedad se asienta en bases falsas»
  3. «Y también está, por supuesto la locura y el terror de saber que alguna parte de ti es como un reloj al que no puede dársele cuerda otra vez, una vez que se para».
  4. «El hombre ha nacido para morir. ¿Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Esperar el colectivo. Esperar que canten los ratones. Esperar que a las serpientes les crezcan alas. Perder el tiempo».
  5. «Cuando estás en la calle es cuando te das cuenta de que todo tiene dueño y de que hay cerrojos en todo. Así es como funciona la democracia: agarras lo que puedes, intentas conservarlo y añadir algo si es posible. Así es también como funciona la dictadura sólo que una esclaviza y la otra destruye a sus desheredados»
  6. «La mayoría de la gente va del coño a la tumba sin que apenas les roce el horror de la vida».
  7. «Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos»
  8. «La diferencia entre una democracia y una dictadura es que en una democracia, primero votas y después recibes órdenes. En una dictadura no tienes que perder el tiempo votando».
  9. «Nunca sentía soledad; cuanto más separado de la especie humana se encontraba, mejor se sentía».
  10. «Hay en mí algo descontrolado, pienso demasiado en el sexo. Cuando veo una mujer me la imagino siempre en la cama conmigo. Es una manera interesante de matar el tiempo en los aeropuertos. Parece una historia sobre sexo y borracheras, cuando en realidad es un poema sobre el amor y el dolor».

 

Al día siguiente no murió nadie: una oferta que no podrás rechazar

Las primeras líneas son delicadas. Siempre.

No importa si el escritor es conocido o no, la primera línea es un asunto delicado. Es el pequeño paso para el hombre y el gran paso para la imaginación. Es la irrepetible primera impresión. Ese romper la gélida barrera entre lector/autor o lector/historia.

Y los escritores lo saben; lo saben muy bien.

Por eso quise hacer esto: un modesto recuento de las primeras palabras de libros que son poco menos que perfectas: esas que te hacen una oferta que simplemente eres incapaz de rechazar.

  1. El extranjero, Albert Camus.

«Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias’. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer».

  1. Scaramouche, Rafael Sabatini.

«Nació con el don de la risa, y la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio».

  1. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo».

  1. La metamorfosis, Franz Kafka.

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto».

  1. El túnel, Ernesto Sabato.

«Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne».

  1. El guardián entre el centeno, J.D. Salinger.

«Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás cosas estilo David Copperfield, pero no me apetece contarles nada de eso».

  1. Ana Karenina, León Tolstói

«Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada».

  1. 1984, George Orwell.

«Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece».

  1. Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa.

«Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?».

  1. El tambor de hojalata, de Günter Grass.

«Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita el ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme».

  1. Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk.

«Encuentra al hombre que me asesinó y te contaré detalladamente lo que hay en la otra vida».

  1. Murphy, de Samuel Beckett.

«El sol brillaba, no teniendo otra alternativa, sobre lo nada nuevo».

  1. Asfixia, de Palahniuk

«Si vas a leer esto, no te preocupes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate. Seguro que hay algo mejor en la televisión. O, ya que tienes tanto tiempo libre, a lo mejor puedes hacer un cursillo nocturno. Hazte médico. Puedes hacer algo útil con tu vida. Llévate a ti mismo a cenar. Tíñete el pelo. No te vas a volver más joven. Al principio lo que se cuenta aquí te va a cabrear. Luego se volverá cada vez peor».

  1. Memorias del subsuelo, de Dostoyevski

«Soy un hombre enfermo… Un hombre malo. No soy agradable. Creo que padezco del hígado. De todos modos, nada entiendo de mi enfermedad y no sé con certeza lo que me duele. No me cuido y jamás me he cuidado, aunque siento respeto por la medicina y los médicos. Además, soy extremadamente supersticioso, cuando menos lo bastante para respetar la medicina (tengo suficiente cultura para no ser supersticioso, pero lo soy). Sí, no quiero curarme por rabia. Esto, seguramente, ustedes no lo pueden entender. Pero yo sí lo entiendo».

  1. Las intermitencias de la muerte, de Saramago

«Al día siguiente no murió nadie».

Probablemente se me escaparon muchas algunas. Se aceptan sugerencias para hacer una segunda entrega.

Oro olímpico para el matrimonio igualitario

Globos en forma de corazón y la mirada del mundo entero, en mitad de los Juegos Olímpicos de Río 2016, en el mismísimo Estadio Deodoro: así recordará Isadora Cerullo el día que su novia Marjorie Enya le propuso matrimonio.

Isadora es una jugadora brasileña de Rugby y compitió en el torneo olímpico femenino. Marjorie es una voluntaria del certamen.

Cerullo creció en Carolina del Norte, Estados Unidos y nunca antes había vivido en Brasil. Sin embargo, se mudó al país latinoamericano con Enya para encontrar un lugar en el equipo olímpico de rugby y así participar en Río 2016.

El intenso beso que acompañó la respuesta disipó cualquier duda que todavía pudiese existir. Las redes sociales estallaron por la emoción que causó la espontaneidad de ambas chicas y la alegría que embargó a todos los presentes.

Cerullo y Enya nos regalaron —quizás sin calcularlo— lo que seguramente se convertirá en una de las más memorables imágenes de esta edición de los Juegos Olímpicos modernos.

Isadora

Hay que decir también que el matrimonio igualitario, que permite la unión entre personas del mismo sexo, fue legalizado en Brasil en 2013.

Aunque la competencia de rugby terminó con la selección de Australia llevándose el oro olímpico, la historia de Isadora y Marjorie terminó llevándose algo muchísimo más valioso. Y de paso dejaron claro el mensaje: love is love.

Del oro a la eutanasia: el deporte como única razón para vivir

Marieke Vervoort es un nombre que suena mucho estos días en los que el espíritu olímpico se ha apoderado de todos.

Vervoort es  una campeona paralímpica belga de atletismo, ganó un oro y dos medallas de plata en los Juegos Paralímpicos de Londres en 2012. En 2015 se convirtió en la campeona del mundo en Doha, Catar.

En Río, la belga competirá en las categorías de 100 y 200 metros dentro de las cuales aspira a la obtención de un metal olímpico, sin embargo es consciente que su competencia es fuerte.

Pero eso no es todo, Vervoort padece una enfermedad que deteriora sus sistemas y la somete a un dolor muchas veces insoportable.

Pero eso, por suerte, no es todo: la difícil enfermedad nunca ha impedido a la competidora luchar por su sueño de hacerse de la medalla de oro.

Pero eso tampoco es todo: Vervoort anunció que tiene la intención de someterse a la eutanasia después de participar en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro. Cada vez le resulta más difícil combatir la enfermedad que le provoca un deterioro del estado físico.

Para Vervoort el deporte es la única razón para vivir, y los Juegos de Río serán su última competición.

Es cierto que los Juego Olímpicos —especialmente los de Río— han estado cargados de mucha polémica respecto a los temas delicados, los grandes temas: pobreza, desigualdad y corrupción  de gobiernos. Pero también es cierto que los grandes ideales del olimpismo siguen estando vigentes, y personas extraordinarias como Vervoort lo siguen demostrando. Y estamos seguros que eso no es todo.

Lo más destacado del show inaugural de Río 2016

Los Juegos Olímpicos de Río 2016 son los primeros en realizarse en Sur América.

El show inaugural ha estado a cargo de los directores Fernando Meirelles (Ciudad de Dios), Andrucha Washington y Daniela Thomas. Se prevé que dure 3 horas, aunque en los ensayos finales duró más de 5.

El show representó un resumen de la historia de mestizaje de Brasil desde que llegaron los colonizadores hasta el día de hoy.

Maracaná se convirtió en un Sambódromo donde carrozas y bailarines, procedentes de las diferentes escuelas de samba desfilaron por todo el estadio, llenándolo de colores, música y alegría, celebrando la diversidad. Tanto así, que 4 transexuales encabezaron por momentos el desfile. Más de 1,500 bailarines profesionales han  animado el Maracaná.

Rio

El himno nacional de Brasil fue interpretado por Paulinho da Viola.

El show inaugural también celebró la vida con Pindorama: conmemoró a los primeros habitantes de la tierra.

El avión 14Bis de Santos Dumont que sobrevoló la ciudad y Gisselle Bundchen como la Chica de Ipanema han sido la sensación en este show inaugural.

Pero Río dejó de lado la alegría y levantó su voz contra la destrucción de nuestro planeta y el calentamiento global. Cada atleta participante en esta edición plantará una semilla en un bosque que será conocido como «El Bosque de los Atletas».

En Río 2016 se presentará, por primera vez en la historia, un equipo olímpico de refugiados: dos nadadores sirios, dos judocas de la República Democrática del Congo y siete corredores de Etiopía, Somalia y Sudán del Sur. Todos ellos huyeron de la violencia y la persecución en sus países de origen y buscaron refugio en lugares tan variados como Bélgica, Alemania, Luxemburgo, Kenia y Brasil.