“The Punisher”, el estoicismo y la venganza según Francis Bacon

The Punisher. VoxBox.

Opinión.- Marvel y Netflix acaban de presentarnos The Punisher, una de las series de la dinastía Marvel más esperadas, sobre todo desde que Castle hizo magníficas apariciones en varios episodios de Daredevil.

Pese a esto, algunos críticos se encargaron de meternos muchos prejuicios antes de permitirnos enfrentarnos cara a cara a ella. La principal y más recurrente versaba sobre la lentitud. Por suerte para mí, no me detuve a leer ni una sola crítica antes de verla, así que le entré con la mente limpia.

La venganza según Bacon y el estoicismo según Henley

En algún momento del siglo XVI, el filósofo y escritor Francis Bacon escribió algo así como que una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas. Con o sin saberlo, los guionistas de The Punisher retomaron esta misma idea para elaborar los 13 capítulos que componen la serie.

Frank Castle, nuestro héroe de dudosa moral, se ha tomado como propósito de vida asesinar a quienes asesinaron a su familia, a quienes le arrebataron su todo. No los quiere ver presos, no quiere ver su reputación destruida en las noticias, los quiere asesinar de la peor forma posible.

La venganza de Castle adquiere dimensiones muy humanas desde que no solo pasa por el filtro del odio desmedido sino, además, por el de una profunda culpa. Él lo sabe y nunca pretende disimularlo.

No obstante, algo de estoico tiene nuestro querido castigador: el camino más fácil, de acuerdo con la mujer de Job, era el de maldecir a su dios y suicidarse. Pero Castle no escucha el sabio consejo bíblico, sino que se va, por decirlo de alguna manera, por el camino del poeta William Ernest Henley: “Más allá de este lugar de furia y llanto aguardan los horrores en la sombra”. Incluso le corrige la plana al poeta: él mismo se transforma en esos horrores en la sombra.

Pero para evitar que me acusen de marvelita (otra vez), voy a abrir paréntesis para destacar las cosas malas, que las hubo y en abundancia.

Los baches de The Punisher

Vamos a decir que la crítica que le han hecho de ser “lenta”, ha sido más o menos utilizada con propiedad. Si uno espera encontrarse con una vorágine insaciable de violencia sin sentido, prolongada por trece episodios, bien puede renunciar a la serie ya. Las escenas de acción a veces tardan mucho en llegar. Claro, cumplen con su prometido, son buenas escenas de acción, pero antes hay que aguantarse mucho diálogo.

La serie, además, carga con muchísimo equipaje de más. Todo ese enrevesado trasfondo político, que solo sirve para justificar la maldad implícita en la filosofía de seguridad nacional gringa, entorpecen el desarrollo de la historia.

Algunos personajes están ahí con el único propósito de mover la trama, lo que los vuelve decididamente planos.

Y hablando de personajes, Dinah Madani (Amber Rose Revah) es un personaje que quedó subutilizado de la peor forma.

Además, creo que abusaron del recurso de los flashbacks y las pesadillas eternas. De hecho, creo que si esa herramienta la hubiesen desgastado menos, aquella escena en la que el sargento Orange golpea a Castle, mientras este tiene fantasías eróticas con su esposa asesinada, hubiese sido mucho más poderosa.

Pero volvamos a lo de la venganza

Frank Castle escoge una venganza intensamente personal, que él mismo denomina justicia: él ha dictado la sentencia y él la hará cumplir.

Ese mismo sentido de justicia —distorsionado, dirán algunos— es lo que permite que la esencia noble de Frank no se inmute ni un poco. Es una máquina de matar, sí, pero tiene un apego irrestricto a lo que considera justo. Vaya, dejaría de ser un superhéroe.

Es un hombre sin ningún superpoder, más que sus extraordinarias habilidades militares, y que no busca compañía porque tiene miedo de lastimar a los otros.

Mantiene abiertas las heridas porque quiere justicia.

Pero quizás lo más importante aquí es que Frank Castle, a diferencia de otros héroes, sufre.

La familia de Frank Castle.

Sufre mucho, sufre como cualquier otro humano sufriría al perder a su familia. Sus muertos lo arrullan por las noches y lo desesperan en el día. Incluso, al inicio de la serie, Frank sufre tanto que solo encuentra consuelo, o algo parecido, en el trabajo. Un remedio de lo más común entre los simples mortales.

Y Frank es The Punisher, y ese detalle, aunque obvio, no hay que perderlo de vista. Porque no tiene disfraz, no tiene careta ni se reviste con un aura particular a la hora de lidiar con sus mierdas. Frank se pone sus ropas de guerra y la gente lo llama El Castigador por mero morbo mediático, pero cuando dispara, tortura y estrangula, es Frank Castle quien lo hace, con sus demonios y virtudes.

Por eso, solo por ese pequeño detalle, creo que la serie vale mucho la pena.

VoxBox.-

Películas de directores de Marvel que quizás no conocías

Marvel. VoxBox.

Opinión.- Todos conocemos las películas del universo cinemático de Marvel, su multimillonaria idea de generar múltiples películas interconectadas en un mismo universo ficticio —una forma de representar aventuras serializadas—, que se han vuelto la última tendencia de Hollywood, y es el futuro modelo de negocios a seguir por múltiples estudios cinematográficos, en lo que al blockbuster contemporáneo se refiere.

En cierta forma, el hacer cine de entretenimiento se ha mezclado con el marketing, a niveles que nunca antes se habían visto, siendo cada vez más las expectativa y mucho más la cobertura mediática a los anuncios de futuras franquicias de superhéroes o proyectos que intentan imitar el éxito de Marvel. Cabe destacar que muchos de estos proyectos quedan en el olvido, como una simple noticia de “lo que pudo haber sido”.

Este es el factor más notable, que muchos podrían considerar a Marvel (siendo una propiedad de Disney) no solo el primer estudio cinematográfico en desarrollar y expandir esta idea de los universos cinematográficos, sino la única casa productora en haberlo hecho de forma coherente y exitosa hasta el momento, o al menos es lo que se puede concluir tras ver resultados como el de Universal con sus monstruos clásicos del Dark Universe (que solo fue capaz de engendrar una espantosa película de La Momia, con Tom Cruise) y la poca receptividad crítica de la mayoría de las películas de Warner con los personajes de DC.

Ahora, hay que tener en cuenta que desde mucho antes ha existido esta idea de películas con historias interconectadas, solo que no se había explotado con el mismo carácter comercial que ahora. Mucho de lo que ha hecho Marvel para cosechar tanto éxito es el haber establecido los cimientos de su franquicia, bajo los hombros de gente sumamente creativa, que lograron darle una voz propia y una tonalidad particular, que hace hasta ahora distinguible a todas sus películas, la mayoría con su característico sentido del humor ligero.

Pero ya las películas de Marvel casi no se diferencian entre sí, forman parte de una misma propuesta que, a pesar de tener diferentes personajes protagónicos, casi todas comparten los mismos elementos estéticos y narrativos. Ahora ya existe un término generalizado para referirse a todas las películas que se sienten como “películas de Marvel”, no por compartir necesariamente a sus personajes en un mismo universo, sino por seguir los mismos esquemas y códigos que convierten a casi todas en una misma experiencia.

De hecho, se puede debatir el supuesto control creativo que tiene un director sobre este tipo de películas. Parece ser más fácil para muchos tomar estos proyectos como trabajos por encargo y seguir al pie de la letra “el libro de reglas” de la compañía, e incorporar sus propias ideas originales solo cuando estas puedan adaptarse o moldearse correctamente junto a la fórmula de Marvel.

No quiero que esto se entienda como una crítica directa a estas películas. Claro, tienen sus fallas, pero muchas de ellas siguen siendo lo suficientemente entretenidas. Buenas, en términos generales, y cumplen con uno que otro mérito que las puede llegar a hacer destacables. Pero ya no se sienten memorables. Ya se ha llegado a un punto en que cada vez es más difícil reconocer el nombre de los directores que están detrás de la mayoría de estas películas y se ha hecho casi imposible valorar su trabajo de manera individual.

Como he dicho, ahora todas se sienten como “películas de Marvel”, implicando que parecen haber perdido su capacidad de innovar o de aportar nuevas ideas sobre la mesa. Son más repetitivas y se sienten mucho más restrictivas, es muy difícil diferenciar cuándo un director como Taika Waititi está realmente aportando su visión en estas películas, o si simplemente está queriendo imitar el estilo que tanto le funcionó a sus antecesores, como Joss Whedon o James Gunn.

Memorable es el caso de Edgar Wright, quien durante más de dos años estuvo atado al desarrollo de la película de Ant-Man, para luego anunciarse su despido por tener diferencias creativas con los ejecutivos. Por suerte Wright no tardó mucho en recuperarse y desarrollar algo completamente suyo: Baby Driver.

Para honrar a esos directores, cuyos nombres han sido opacados ante la presión de encajar al “estilo Marvel”, he realizado una lista con  películas que quizás no conocían. Todas fueron realizadas en una etapa pre-Marvel.

Francamente, la mayoría de ellos han demostrado en el pasado ser sumamente creativos por su cuenta, y con más que suficiente potencial para realizar proyectos muchísimo más originales bajo otras condiciones.

Rocketeer (1991), de Joe Johnston

Joe Johnston no es para nada un director emergente; al contrario, podría decirse que es ya un veterano de la generación de los ochenta. Quizás el único “veterano” de esta lista, o solo como realizador, sino siendo encima Director de arte y Supervisor de Efectos Especiales de los clásicos de otros directores de su generación, teniendo créditos tanto en la primera trilogía de Star Wars como en Indiana Jones.

Además de ser responsable de dos clásicos de culto, como Willow y Querida, encogí a los niños, también ha demostrado su valía dentro del drama histórico con October Sky. Pero, a mi consideración, quizás su trabajo más subestimado siempre ha sido Rocketeer. Si la ven hoy, se darán cuenta muy fácilmente por qué razón él fue escogido para reinventar los orígenes del Capitán América, en The First Avenger.

Rocketeer tiene un factor nostálgico que recrea a la perfección la fantasía de algunas historias pulp de los años treinta, un sentido de la maravilla sumamente inocente muy difícil de valorar en las historias de superhéroes de la actualidad. Es una película simple, con fallas, pero que dentro de todo logra fácilmente capturar nuestra imaginación y emoción por la aventura.

Palookaville (1995), de Alan Taylor

Esta posiblemente sea una de las opciones más raras de la lista. Alan Taylor, director de Thor: The Dark World, ha tenido un considerable éxito en el ámbito televisivo, dirigiendo episodios para grandes series aclamadas por la crítica, tales como The Sopranos, Game of Thrones, Mad Men y Boardwalk Empire, pero que comenzó verdaderamente su carrera dirigiendo esta comedia dramática de corte independiente.

La trama gira alrededor de un trío de “perdedores” con vidas sumamente disfuncionales, y que deben lidiar constantemente con los problemas típicos de la clase menos acomodada de la sociedad norteamericana. Un día, por pura casualidad, se encuentran en una situación perfecta para robar un camión blindado… y luego pasan el resto de la película evaluando la posibilidad de cometer un atraco real.

Una tonalidad un tanto ambigua, pero que maneja muy bien los tiempos dramáticos, actuaciones memorables y un humor que reside en los pequeños detalles de la vida cotidiana, realmente enternecedora desde una perspectiva correcta. La más emotiva de este montón.

Kiss Kiss Bang Bang (2005), de Shane Black

Posiblemente esta sea una de mis predilectas. Shane Black ha sido uno de los guionistas más interesantes e irreverente, con películas de acción policial interesantes y hasta algunos verdaderos clásicos. Quizás a él se le pueda atribuir haber redefinido el género en la época de los ochenta, gracias a Lethal Weapon y luego una vez más The Last Boy Scout.

Kiss Kiss Bang Bang es su ópera prima como director. Tuvo como protagonista el mismísimo Robert Downey Jr., con quien le tocaría trabajar nuevamente en Iron Man 3. Sin embargo, Kiss Kiss Bang Bang es un thriller detectivesco que no solo parodia al género en el que él mismo ayudó a consolidar, sino que se apropia y reinventa muchos de sus clichés, gracias a su narración en off tan dinámica e increíble sentido del humor negro, capaz de romper la cuarta pared. Sumamente recomendable.

Serenity (2005), de Joss Whedon

Esta no es necesariamente desconocida. Si son fanáticos de Marvel, por supuesto que ya deben conocer el trabajo que ha realizado Joss Whedon y todo el fandom que él mismo engloba gracias a su trabajo. Muchas veces ha demostrado sus dotes como director, geek y jefe creativo, en series de culto como Buffy, Angel y Firefly.

Aunque no necesariamente sea su mejor trabajo, Serenity es sumamente admirable. Primero, por el simple hecho de haber contado con el apoyo para hacerla, aun sabiendo que posiblemente terminaría siendo un fracaso de taquilla (que lo fue), pero además por hacer un producto independiente, que puede ser disfrutado tanto por fanáticos como aquellos ajenos a la serie televisiva en la que se basa.

Simplemente una aventura espacial western que es sumamente entretenida y divertida de ver, en todo momento. Quizás este sea el trabajo que sentaría las bases para hacerlo el hombre responsable de traer a la pantalla grande a los Avengers. No una, sino dos veces.

Super (2010), de James Gunn

Hablando de aventuras espaciales y Nathan Fillion, James Gunn, director de Guardians of the Galaxy, también incurrió en el género superheroico antes de ser contratado por Marvel, solo que en este caso Super es más una comedia negra en la que nuestro “héroe” resulta ser un discapacitado mental y su compañera una sociópata fanáticas de los cómics con aspiraciones homicidas. Pero está bien, solo atacan a los malos… la mayoría de veces.

Es una película rara, por no querer adelantar mucho. A veces, hasta incómoda de ver. Pero que siendo objetivamente analizada puede encontrársele un valor mucho más profundo. Una película independiente con un cast de primera, y aunque no sea necesariamente del gusto de todos, se aprecia el potencial creativo de Gunn. Su primera película, Slither, también se ve sumamente interesante, pero mentiría si dijera que he tenido oportunidad de verla.

What We Do In The Shadows (2014), de Taika Waititi

Una de las comedias más originales de nuestra década y, fácilmente, una digna sucesora de Spinal Tap. Taika Waititi saca a relucir toda su creatividad, sentido del humor, y encima su nivel de improvisación en este falso documental, que sigue las aventuras cotidianas de un grupo de vampiros que son compañeros de cuarto en la moderna Nueva Zelanda.

Extraña, ingeniosa y sumamente divertida. Una joya perdida en este mundo sobresaturado de información y películas malas. No tiene ninguna pérdida, está en Netflix. Mucha gente también conocerá a Waititi por The Hunt for the Wilder People, pero considero que esta sigue siendo superior. Ahora, con el estreno Thor: Ragnarok y el éxito tan generalizado que ha tenido, su carrera puede llegar a dar un salto enorme, en el que espero que no se desvíe de hacer mucho más material como este.

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5 razones para comprarte un Huawei mate 10 ya mismo

Huawei mate 10. VoxBox.

Opinión.- Recientemente salió al mercado el Huawei mate 10, un smartphone que tiene muy buena pinta, tanto así que podría competir cara a cara con prácticamente lo mejor del mundo Android.

Como era de esperarse, un teléfono tan caro (USD 820) debía contar con lo mejor de lo mejor, y pues así ha sucedido.

Las especificaciones son envidiables. Este smartphone presume ser uno de los más potentes del mercado en general. Sin embargo, la potencia de un teléfono se ha vuelto un factor de menor importancia para una gran parte de los usuarios comunes que buscan características resaltantes.

Pero vamos al grano. Estas son las 5 razones que te pueden convencer de comprarte un Huawei mate 10:

Cámaras

Huawei sigue apostando por la doble cámara trasera, en donde se mezcla la información capturada por un sensor monocromo (escala de grises) y uno RGB (Color). El sensor monocromo es de 20 MP y cuenta con una asombrosa apertura focal f/1.6, mientras que el RGB es de 12 MP. Con estas especificaciones, si algo es seguro, es que las fotografías tomadas serán para disfrutar de gran detalle, contraste y luminosidad.

Inteligencia artificial en el Huawei mate 10

Definitivamente este podría ser el punto más resaltante y también el más novedoso. Huawei ha implementado en la CPU un nuevo elemento llamado NPU (Unidad de Procesamiento de Red Neural). Esta novedad viene para traer más potencia dedicada específicamente a la inteligencia artificial, la cual será altamente promovida desde el hardware del dispositivo. Según Huawei, este desarrollo de tecnología de inteligencia artificial afectaría positivamente a todas las áreas del teléfono, desde la batería hasta las cámaras.

Batería

La duración de la batería sigue siendo un dolor de cabeza para la mayoría de los smartphones; sin embargo, en la presentación de este Mate 10 Huawei ha dicho que la batería de 4000 mAh (bastante generosa), sumada a la inteligencia artificial —la cual mejoraría la eficiencia energética del dispositivo—, brindará una autonomía de 2 días con un uso relativamente normal. Además de la duración de la batería, es importante destacar que la misma cuenta con tecnología de carga rápida, la cual te brindaría un día de duración, con solo 20 minutos de carga.

Pantalla

“Gran nivel” podría ser una buena frase para describir esta pantalla. La misma cuenta con panel de 5,9″, resolución 2K y buen nivel de brillo y colores. Cabe destacar que el diseño “todo pantalla” de este Mate 10 hace lucir mucho mejor al frontal del equipo, destacando así mucho más la pantalla.

Lector de huellas

Sí, aunque parezca mentira, el lector de huellas es una razón que resalta a este Huawei Mate 10, y no es por su funcionamiento, el cual es típicamente excelente, sino por su ubicación. El lector de huellas de este Mate 10 se encuentra en el frontal del equipo, algo no muy común en los nuevos smartphones “Todo pantalla”, ya que para aprovechar espacio lo primero que los fabricantes hacen es reubicar dicho lector, aunque sea en un lugar muy incómodo, como en el famoso caso del Galaxy S8 o el Galaxy Note 8.

¿Estás listo para salir a comprarlo?

VoxBox.-

“Black Mirror”: los hijos de Rod Serling

Rod Serling. VoxBox.

Opinión.- ¿Alguna vez han estado en una reunión, y para romper el hielo con un grupo de desconocidos les dan su opinión sobre un tema de conversación que previamente ya los habían escuchado discutir, pero que en ese preciso momento en que hablaron dejó de ser de su interés?

Bueno, muy bien esta entrada podría sentirse que está en la misma categoría de esa incómoda situación, porque la serie que he escogido para el día de hoy tiene vigencia desde 2011 y ha pasado más de un año desde que Netflix adquirió los derechos para producir nuevos episodios. Así que no es nada nuevo. De todas formas no me atrevo a dejar pasar por alto mi oportunidad de hablar de ella, mucho menos cuando la siguiente temporada se encuentra tan cerca de ser anunciada, posiblemente para finales de este mismo año.

Me refiero obviamente a la ya conocida internacionalmente serie antológica de ciencia ficción Black Mirror, que fácilmente pudiera clasificarse como un clásico de culto contemporáneo. Si ya la conoces, bien, puedes regodearte de que posiblemente todo lo que esté a punto de mencionar lo sepas de antemano, pero si no, deja que te cuente primero la historia de un hombre llamado Rod Serling y qué relación tiene con el tema…

Rod Serling

A finales de la década de los cincuenta, un joven guionista norteamericano de dramas televisivos había estado adquiriendo cierta notoriedad por la prensa. Su trabajo era elogiado por los críticos debido a las tenaces observaciones que hacía sobre el estilo de vida estadounidense y el ingenio que emanaba la mayoría de sus diálogos, y con tan solo 31 años ya había ganado su primer Emmy y había adquirido el tan anhelado sueño de una gran mayoría de artistas: poder sustentar económicamente a su familia escribiendo.

Sin embargo, Serling no estaba satisfecho con su trabajo y sentía un alto grado de desilusión cada vez que las cadenas de televisión lo presionaban a cambiar su material, esto con el propósito de suavizar su lado más polémico. Él, siendo un acérrimo crítico contra la censura, se sentía cada vez más frustrado al no poder hablar libremente de las problemáticas sociales y políticas a las que se enfrentaba su país en el momento.

Fue así como nació The Twilight Zone (“La Dimensión Desconocida”). Serling, denominado por historiadores como un “escritor serio”, siempre en busca de la “la gran novela americana”, incurrió en una serie que hizo uso del género de la ciencia ficción, la fantasía o el terror, que hasta entonces había sido un terreno inhóspito para él, por lo que necesitó asesorarse primero con otros grandes escritores de la época, como Ray Bradbury, por ejemplo.

El contexto fantástico de las historias que se contaban en la serie era usado más como una forma de recurso narrativo, servían como metáforas o alegorías a los problemas de la sociedad norteamericana, que de otra forma los guionistas no hubieran tenido la oportunidad de representar de forma una realista, al menos sin someterse a la censura de los ejecutivos.

Temas propios de la época como la amenaza de una guerra nuclear, la segregación y la paranoia comunista promovida por el macartismo, eran presentados de una forma que todos los miembros de un núcleo familiar promedio pudieran entender, creando un legado y haciendo de la serie el fenómeno cultural que todos hemos llegado a conocer.

¿Y Black Mirror?

Ahora, hablando propiamente de Black Mirror. Esta serie de origen británico toma los mismos principios que The Twilight Zone, al representar los problemas sociales y culturales propios de nuestra era, pero enmarcados siempre en un mismo contexto. El uso de escenarios imaginarios para ejemplificar una metáfora en la que predomina un alto desarrollo tecnológico, pero a costa de la propia desintegración moral del hombre como ser racional.

Esta es la perfecta secuela espiritual del legado de Rob Serling, debido a la forma en que sus escritores son capaces de crear auténtico terror psicológico y constante intranquilidad en cada uno de sus episodios, innovando dentro del género al plantearle a la audiencia problemáticas que jamás se habría imaginado que fueran posibles, de no ser por la realidad cada vez más tecnológica-dependiente en la que estamos inmersos.

Planteamientos morales y filosóficos son mucho más palpables al utilizar explicaciones que justifican el aspecto fantástico de las situaciones con términos informáticos, que somos capaces de comprender y efectivamente podemos emplear en nuestra rutina, haciendo que algunos conceptos sean inquietantemente plausibles…

Interrogantes interesantes, tales como:

  • ¿Hasta qué punto la inconformidad popular se hará tan tangible, que todos prefieran votar por figuras antipolíticas representadas en personajes de ficción?
  • ¿En qué momento nuestra legislación pudiera darle prioridad a nuestra obsesión por el espectáculo, por encima de la propia lógica o un sentido de la justicia moral?
  • ¿En qué momento nuestro comportamiento en las redes sociales pudiera terminar invadiendo todos los demás aspectos de nuestra vida?
  • ¿En qué punto nuestra personalidad en las redes deja de ser una extensión de nosotros mismos como individuos, y por el contrario, este se convierte en nuestro único rasgo predominante?

Podemos decir que se magnifica una tecnoparanoia, pero que es lo suficientemente autoconsciente de no satanizar directamente al desarrollo y el avance tecnológico per se, sino que critica más bien los principios bajo el que lo seres humanos hacemos un uso incorrecto de la tecnología, desarrollando patologías de enfermedades mentales que ahora están directamente ligadas a los nuevos  hábitos de dependencia u obsesión tecnológica más comunes.

Es el palpable esfuerzo al ver cómo se explota al máximo el potencial de cada una de las premisas, se dedica tiempo a expandir el propio universo de la serie y establecer una estética singular, aun cuando son historias independientes con tonalidades diferentes, y existe un nexo subyacente que unifica los diferentes entornos que se exploran.

Aun siendo tan radicalmente opuestas algunas de las realidades sociales que se presentan es predominante, de alguna u otra manera, las mismas problemáticas de siempre y que azotan al hombre contemporáneo, ejemplificando a la perfección lo vacía y burda que puede llegar a ser nuestra existencia actual.

Un producto para la posteridad, donde cada episodio merecer ser un caso de estudio particular, que nos hace reflexionar y evaluar qué escenarios pueden hacerse realidad en un futuro no muy lejano.

VoxBox.-

Costumbres que marcan la vida: 2 de noviembre

2_de_noviembre

Opinión.- Durante los tres últimos meses del año aparecen costumbres muy arraigadas en nuestra región y que marcan la vida. Incluso, en las últimos años, se ha visto el crecimiento de costumbres que no son propias de Latinoamérica, pero que han empezado a generar memorias en los centroamericanos. Posiblemente, la que vivimos ayer, 2 de noviembre, es de las costumbres más antiguas y que tienen un vínculo con toda la humanidad.

Posiblemente sea el miedo a lo desconocido, lo que durante siglos nos ha movido a tratar de establecer contacto con la muerte, y en concreto con las personas que hemos perdido. La vida es efímera y la limitada naturaleza humana nos hace buscar trascender. ¿Qué seríamos sin recuerdos familiares? ¿Qué seríamos sin memoria histórica? ¿Qué seríamos sin herencia cultural?

Nos atrevemos a decir que el 2 de noviembre es una de las fiestas comunitarias más esperadas por las familias. Aunque es en México donde se estableció esta festividad como Patrimonio de la Humanidad, también en Centroamérica se constituye como una conmemoración de la vida y de la muerte. Así, se desglosan diferentes costumbres y tradiciones al rededor de esta fecha, y sobre todo a nivel gastronómico se tienen diferentes expresiones, por ejemplo, en Guatemala y Santa Ana (en El Salvador) se consume el famoso fiambre, en el resto de El Salvador son famosas las hojuelas y en Tonacatepeque se da el festival de la Calabiuza.

Cada 2 de noviembre las familias se levantan muy temprano y van a los cementerios (o camposantos) para limpiar, pintar y enflorar las tumbas de sus seres queridos. No es raro ver conciertos de violines o mariachis tocando en diferentes puntos, a los que cualquier persona puede pedir una pieza musical que le recuerde a sus difuntos. También se ven niños elevando piscuchas o globos para conmemorar a parientes que quizá se han vuelto un nebuloso recuerdo. Todo esto dinamiza la economía de los pobladores. Desde inicios de octubre muchas personas se dedican a elaborar flores de cera y arman coronas, y en los últimos años se han decantado en el uso de flores artificiales y adornos de papel picado, para evitar el uso de agua en arreglos florales y así evitar los criaderos de zancudos.

En una región donde la muerte es tan cotidiana gracias a los niveles de violencia, el Día de Muertos es también una oportunidad para reconciliarse con la muerte violenta, sorpresiva y repentina. Asesinatos, accidentes de tránsito, feminicidios, actos vandálicos y fenómenos climáticos nos arrebatan a un promedio de 15 personas a diario en El Salvador, por ejemplo. Ese dolor de la muerte que no era esperada tan pronto tiene que tener una forma de ser superada, una terapia para ese luto que se instala en las poblaciones, sobre todo menos favorecidas económicamente o más vulnerables.

¿Cómo celebró su familia este 2 de noviembre?

VoxBox.-

 

Así viví el Día de Muertos en México

Día de Muertos en México. VoxBox.

Opinión.- Era 2016 por estas fechas y continuaba disfrutando… me tocó vivir el Día de Muertos en México.

Después de haber pasado comiendo pan de muerto durante casi todo octubre, tuve el placer de disfrutar del primer Desfile de Día de Muertos. Además, visité la legendaria casa del director mexicano Emilio el Indio Fernández.

Para quien no lo sepa, el Indio Fernández nos regaló grandes joyas del cine como María Candelaria, entre otras producciones que le dieron varios premios Ariel. Trabajó con muchas celebridades de todo el mundo, y en su casa se les rinde tributo a ellas, una tradición que lleva casi tres décadas. Por 70 pesos mexicanos (unos USD 3.74) puedes recorrer su casa muy cerca del centro de Coyoacán y ver ofrendas a grandes estrellas como Ninón Sevilla, Juan Gabriel y hasta la misma Marilyn Monroe. También se pueden apreciar fotografías de momentos que el director vivió con estas personas.

Coyoacán estaba muy colorida, con ofrendas en muchos lugares, como las de la UNAM en la Plaza Santo Domingo, o todas las que estaban en el Zócalo con forma de trajineras. Y no se digan la de los museos —de la cual me afamaron mucho la del Dolores Olmedo, que lastimosamente ya no pude visitar—. Sí pude ir a las que ponen en el Jardín Centenario de Coyoacán, donde recordaron a Chespirito y todo su elenco.

Así pasé los días previos al 2 de noviembre

Finalmente el día cero había llegado. Me habían hablado mucho de las celebraciones en Janitzio, una isla ubicada en el lago de Pátzcuaro en el Estado de Michoacán, la de Huejutla en el estado de Guerrero, y la de Santa María Arzompa en el estado de Oaxaca. Pero yo quería vivir la de Míxquic: un pueblo perteneciente a la delegación de Tláhuac, en la Ciudad de México. Se encuentra en el extremo sudoriental de esa demarcación, en una zona que antiguamente fue una isla rodeada por el lago de Chalco. Actualmente está desecado y quedan únicamente algunos canales. Míxquic es un pueblo que forma parte del polígono de la zona chinampera, declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

¿Cómo llegar a Míxquic?

Para llegar a Míxquic hay que tomar la línea 12 del Metro. Hay que llegar a la estación Tláhuac. Allí, el camión o autobús cobra seis o cuatro pesos y hace aproximadamente una hora para llegar a Míxquic, que en realidad se llama San Andres Míxquic, y no por gusto es considerado uno de los barrios mágicos de esta gran urbe.

Estaba muy emocionando recorriendo la localidad. Fui a darme un recorrido por los canales entre las chinampas, que solo lo había hecho antes en Cuemanco y Xochimilco.

Al anochecer, me dirigí la iglesia. En mi recorrido, entre a varias casas y pequeñas capillas, pude ver ofrendas que habían hecho. No puedo negar que en más de algún momento se me antojó algún tamal o pan de muerto de los que le habían puesto al difunto, para que su espíritu los pudiera disfrutar… no se diga las que tenían el jarro de pulque.

Pero bien, al llegar a la iglesia y apreciar su interior barroco, entre la multitud de gente, me fui al costado derecho, que es el exconvento de San Andrés Apóstol. Rápidamente deduje que había sido construido, al igual que la iglesia, con las piedras de algún templo prehispánico.

En su interior, entre los muros, pude ver algunas piedras en forma de calavera y elementos de juegos de pelota. Ignoro si son actuales o antiguos.

El interior estaba lleno de ofrendas y en el jardín había una cruz con huesos humanos. Le pregunté a un lugareño si eran reales y me dijo que sí, que habían sido sacado de las tumbas que se encuentran al costado izquierdo de la iglesia y colocados allí, para que el lugar donde reposaban antes fueran ocupados por nuevos difuntos.

Luego me dirigí al cementerio. Mi sorpresa fue que no había ni una sola tumba que no estuviera muy bien enflorada, y el color anaranjado de la flor de cempasúchil sobresalía mucho.

La noche llegó y con ella la lluvia. Esto impidió que la velación de los muertos iniciase al nomás oscurecer. Pero una vez Tláloc se calmó, las velas comenzaron a iluminar todo el panteón y así pudo dar inicio hasta el amanecer la legendaria tradición. Pero la lluvia volvió a atacar: quedé todo empapado y con lodo hasta las rodillas, pero las personas se mantenían allí velando a sus seres queridos, y volvían a encenderlas, una y otra vez.

Le pregunté a un señor sobre hasta qué horas se quedaban y me dijo que hasta el amanecer, pero que por la lluvia quizás se iba a ir temprano. Literalmente me dijo: “Ahí donde ve, muchos ya se fueron por eso, y ni turistas hay muchos”.

La lluvia me dio tiempo de tomar algunas fotos, en uno de sus ratos calmos, y me di cuenta luego que tengo que practicar más la fotografía nocturna.

Rondaban las diez de la noche y el cementerio, a pesar de todo, tenía mucha gente dentro y las velas seguían encendidas.

En un primer momento pensaba amanecer, pero estaba todo empapado, a excepción de mi cámara y celular. Decidí regresar a mi casa, así que salí de inmediato para lograr alcanzar metro.

No logré el objetivo al cien por ciento, pero pude disfrutar de ese momento mágico y vivir toda la misticidad de esa bella tradición, en esa noche. Espero que alguno de mis seres queridos, que ya no están, me hayan hecho una caricia con una gota de lluvia.

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Google lo ha vuelto a hacer: El nuevo Pixel 2 XL es lo mejor de lo mejor

Pixel. VoxBox.

Tecnología.- Después de haber sorprendido a más de uno el pasado año con el lanzamiento del Pixel, un smartphone Android que daba fin a la era de los nexus y daba comienzo a una nueva era, Google ha querido repetir la hazaña este año con el pixel 2. El reto no era nada fácil, puesto que grandes competidores como Samsung, LG y Apple tenían excelentes smartphones en el mercado.

La pregunta del millón era: ¿Logrará Google volver a tener el trono del mejor smartphone del año en sus manos? Después de la presentación de los pixel 2 y pixel 2 XL la respuesta parece ser evidente.

El nuevo Pixel 2 XL (el más grande) vino para ser la referencia de lo mejor de Android —y otros sistemas— en el mercado.

En cuanto al diseño, hay poco que discutir. Un smartphone “todo pantalla”, con una pantalla de gran nivel tanto en resolución como en calidad de colores, además de ser bastante generosa en tamaño. Dos colores disponibles, lector de huellas en donde debe ir, construcción en aluminio y cristal, además de ser resistente al agua y al polvo. En este aspecto tiene poco que mejorar.

Especificaciones: Resolución 2K (2880 × 1440), pantalla 6″, tecnología OLED, colores negro y blanco, resistencia ip67.

La cámara fue el principal atractivo del pixel del año pasado, ya que fue la mejor, superando a grandes cámaras como las de Galaxy S7 y iPhone 7. Este año Google ha dicho que una cámara bien implementada puede ser mejor que dos, así que no hay doble cámara. Más allá de las especificaciones técnicas, los resultados que estas cámaras muestran son brutales, por lo que al parecer tenían razón con lo de usar solo una. Una empresa que le hace pruebas a cámaras le ha dado 98 puntos de 100 (100 es la imagen que ve el ojo humano) a esta cámara. Definitivamente el pixel 2 XL apunta a tener —de nuevo— la mejor cámara del año.

Especificaciones: Trasera: 12.2 MP y apertura focal 1.8, delantera: 8 Mp, video 4K, y estabilizador óptico y electrónico.

En el campo en el que Google tiene gran ventaja es en el software. Al ser Google el desarrollador de Android, si algo era seguro es que iban a mejorar mucho más el sistema para este pixel. Exclusividad para la última versión de Android en el mercado, un Google Assistant más integrado y eficiente, almacenamiento ilimitado en Google Photos, modo Always on Display, modo Now Playing, Google Pixel Launcher, realidad virtual y aumentada, tres años de actualizaciones aseguradas y Google Lens (obtener información de lo que capta la cámara) son las mejoras de software más resaltantes para estos pixel 2.

Especificaciones: Android Oreo 8.0 puro

Obviamente en cuanto a potencia, este pixel iba a contar con lo mejor de lo mejor, al igual que la mayoría de los androids topes de gama que han salido este año, así que no hay muchas sorpresas en este aspecto.

Especificaciones: 4 GB RAM, procesador SnapDragon 835, 64 BG o 128 GB de almacenamiento, altavoces frontales estéreo y batería de 3520 mAh.

Definitivamente no hay prácticamente nada en lo que este pixel no supere o al menos iguale a los mejores que había en el mercado, por lo tanto ¡Google lo ha vuelto a hacer!

VoxBox.-

 

A 500 años de la Reforma Protestante

Reforma protestante. VoxBox.

Detalles.- El 31 de octubre se cumplen 500 años de la Reforma Protestante, un movimiento que inició con la exposición de las 95 tesis de Martin Lutero, las cuales fueron clavadas en las puertas de la Catedral de Wittenberg (Alemania), donde realizaba una denuncia en contra del comportamiento de la Iglesia católica del siglo XVI. Esto, principalmente por las indulgencias que se negociaban en ese momento (para la construcción de la Basílica de San Pedro), además que Lutero exponía la interpretación de la salvación divina a través de la fe.

Para 1517, Lutero exponía públicamente muchos de los desacuerdos que tenía en contra de la casa matriz de la Iglesia católica, y además de las indulgencias, estaba en desacuerdo de una autoridad papal, así como de una jerarquización de una institución que tuviera mucho más influencia que el control político de los países en su momento.

Este movimiento provocó una ruptura en la Iglesia católica, lo que llevó a que existiera una unidad contraria a la autoridad eclesiástica. Esto derivó en un movimiento que comenzó siendo campesino, aglomerando a las masas populares, y en poco tiempo contribuiría con adeptos de influencia que se sumarían al movimiento para reducir el control, así como la influencia política y social de la Iglesia en toda Europa.

La importancia del movimiento radica en que se lograría una separación de la hegemonía de la Iglesia católica por parte de los reformistas, que luego surgirían una serie de disputas internas que los harían separarse (principalmente) en luteranos, calvinistas y anglicanos.

La Iglesia católica formaría una contrainsurgencia, llamada La Contrarreforma, en el cual se crearían instituciones como La Compañía de Jesús y la Santa Inquisición. Instituciones que se encargarían de apagar el fuero del protestantismo, como un movimiento que cobraba fuerza y cuya separación se puede ver en la actualidad.

Esta Reforma marcó el inicio del debilitamiento hegemónico de la Iglesia católica, como el ente rector de proclamar el pensamiento y la ciencia de aquel momento, y a pesar de que la Iglesia comenzaba a cobrar fuerza años después del movimiento, existieron otros acontecimientos (como la Ilustración) que fortalecieron el desacuerdo en contra de la Iglesia, y estableciendo otras rutas de conocimiento para el desarrollo intelectual y social del individuo.

Se cumplen 500 años del movimiento que estaría en contra de una única interpretación, y que abriría la pauta para adquirir el conocimiento como una parte intrínseca del desarrollo humano, y cuestiones como la educación y la secularización de la ciencia ya no estarían marcados por lo que una institución religiosa dictaría, y con ello se abriría no solo el conocimiento religioso, sino sus interpretaciones. Sin embargo, este no sería el único movimiento que pondría en las manos de todo individuo el conocimiento de la ciencia; sin embargo, cabe resaltar que la Iglesia entraría en una de sus fases más oscuras de imposición y tortura, a todos aquellos que se atrevieran a levantar la voz en contra de la hegemonía católica, que comenzaría a perder territorio de influencia y poder.

La Reforma se dio, y la herencia de la separación de una institución ideológica, religiosa, social y política.

VoxBox.-

Stranger Things 2: Vino, lo vimos y nos pateó el trasero

Stranger Things. VoxBox.

Opinión.- Después  de una larga espera, ha llegado la segunda temporada de una de las series más virales de internet en los últimos años: Stranger Things. Gracias la metodología de Netflix, podemos disfrutar de la temporada completa en una sola maratón de fin semana, a través de la plataforma streaming.

Ahora ha llegado el momento de dar fin al hype y comenzar a evaluar que ha sido lo mejor (o peor) de esta segunda entrega, sin spoilers, o al menos sin algunos de los más importantes:

Comencemos por lo primero

La temporada inicia un año después de los eventos de la primera temporada, con cada uno de los personajes intentando llevar una vida normal a su manera. Los muchachos del club audiovisual siguen haciendo cosas de niños como ir al Arcade o vestirse para Halloween, Nancy mantiene una relación estable con Steve e incluso la madre de Will se encuentra en una relación con Bob (Sean Astin, un actor de los Goonies, una de las películas que inspiró la serie).

Sin embargo, cada uno debe seguir lidiando con las secuelas de lo ocurrido. Will tiene constantes visiones del Upside Down que al principio no se sabe si son recuerdos o premoniciones, y por esta razón está siendo evaluado por un nuevo supervisor (Paul Raiser) del departamento de investigación del Laboratorio Hawkings, Nancy muestra indignación de que ya nadie en el pueblo parezca preocuparse por saber qué pasó con Barb y Mike lleva un año sin saber nada de Eleven e intenta comunicarse con ella todas las noches desde su sótano.

Lo que Mike no se imagina es que Eleven se encuentra mucho más cerca de lo que cree, viviendo con el oficial Jim Hopper, quien se ha convertido en una especie de protector y figura paterna para la niña con poderes telequinéticos, manteniéndola oculta y aislada del mundo exterior por su propia seguridad.

Los errores que cometieron esta temporada

A diferencia de la temporada anterior, donde todo giraba en torno al misterio de la desaparición del Will Byers, aquí hay un inicio mucho más pausado de lo esperado, con varias subtramas ocurriendo en paralelo, solo que sin tener necesariamente un foco directo de atención para determinar hacia dónde se dirigirá la acción principal.

De hecho, se siente como un problema el que haya tantas tramas secundarias a las que se le dedica tiempo, pero sin que se vea que tengan repercusiones inmediatas o que aporten de alguna manera al conflicto principal, donde sabemos de antemano que algo tendrá que ver con las visiones de Will.

Podría decirse que hay varios detonantes dependiendo de los personajes, como el caso de Nancy o Eleven, pero estos momentos no parecen estar necesariamente interconectados, lo que hace que el producto final se sienta más dentro de un formato serializado que al de una película dividida en partes, que fue uno de los aspectos más interesantes de la temporada pasada.

Por otro lado, ahora la atmósfera ochentera parece haberse vuelto más una obligación que un homenaje. Muchas veces la música popular de la época aparece más como un recordatorio del periodo temporal que por una necesidad, perdiendo en cierta forma el encanto de algunas de las referencias.

Personajes como Max y su hermano psicótico, a pesar de ser en un principio interesantes, poco a poco dejan de aportar y su introducción termina por parecer un tanto innecesaria, mientras que otros personajes protagónicos, como el caso de Mike, se vuelven mucho más pasivos, aportando muy poco en la mayoría de los episodios.

Sin embargo…

La temporada juega de forma constante con la expectativa y la promesa de muchos encuentros (y reencuentros), que sirve bastante para jugar con una constante tensión dramática desde un punto de vista emocional, haciendo que sea finalmente bastante satisfactorio el punto de encuentro entre todos los personajes.

Además, hace un buen trabajo mezclando un poco los grupos para crear nuevas interacciones, aunque algunas no terminan de cuajar, como que Mike haya tenido que quedarse con Joyce sin aportar necesariamente mucho, otras son sumamente divertidas de ver como la de Steve aliándose con el grupo de niños, balanceando el contexto bizarro de las situaciones, pero con su característica atmósfera juvenil e ingenua.

Los dos últimos episodios terminan siendo diversión pura, ensamblando a la perfección el gran cast que conforma la serie, que a pesar de tener personalidades y trasfondos tan dispares, todos encuentran la forma de trabajar en conjunto y terminar por aportar algo al final de la historia, creando una dinámica de grupo muy fascinante de ver en pantalla.

Finalmente, los hermanos Duffers supieron conservar el encanto de su atmósfera y la magia que hizo que Stranger Things fuera tan especial en primer lugar, además de establecer la promesa que definitivamente no será lo ultimo que veremos del pueblo de Hawkins.

Aunque ahora parece predominar más la esencia televisiva que la cinematográfica, no por eso parece haber perdido su rumbo creativo, ya que sigue siendo un producto de entretenimiento bastante sólido que promete mantener ocupada nuestra atención en el futuro, con nuevos misterios y aventuras, de la mano de entrañables personajes.

VoxBox.-

8 razones por las que “Thor: Ragnarok” es una pérdida de tiempo

Thor. VoxBox.

Opinión.- Voy a hacer esta reseña cortísima, Thor: Ragnarok es una mierda de película. Les ahorro el viaje al cine, les ahorro tener que ir a perder tiempo y dinero. Si de verdad la quieren ver, les recomiendo que la consigan pirateada. Nunca recomiendo eso, pero esta sí lo amerita.

Por si acaso, voy a dejar una serie de puntos básicos de por qué no deberían ver semejante estafa:

1. Thor es un malísimo comediante. Comenzó mal desde los primeros segundos. Solo: no. Le hubiesen dejado ese papel a Tony, y si no había quién pusiera el toque cómico, se lo hubiesen dejado a otro.

2. Hay demasiados vacíos argumentales. ¿Por qué Odín decidió irse a morir a Noruega, como un viejito humano cualquiera? Nadie lo explica, una falta total de respeto.

3. Desperdiciaron por completo a Cate. Este quizás sea uno de los puntos más asquerosos de la película. Si tenés a una actriz de primer orden en tu película de superhéroes (te perdonamos por eso, Cate), ¿por qué no le sacás provecho? No, la enfundaron en cliché tristísimo de villana, incluso le metieron dos o tres chistes en los guiones y ¡BUM!, adiós.

4. En esta película, todos —TODOS— dicen por lo menos un chiste en algún momento. Todos los chistes son malos, nos avergüenzan, sobre todo los de Thor.

5. Tenían una buena que pudo resarcir el daño: Hulk contra Thor en una arena intergaláctica. ¿Adivinen qué? También la arruinaron, por completo. ¿Cómo? Metiéndole chistes.

6. No sé si ya lo notaron, pero básicamente toda la porquería de esta película reside en el malísimo manejo del humor. Así que dejo acá este punto para seguir haciendo hincapié.

7. Si todavía no han ido a verla pero han leído hasta y si, a pesar de esta crítica medio rala, tienen deseos de ir a ver Thor, déjenme hacerles una última recomendación: NO se queden a las escenas poscréditos. Son una estafa. Tan pronto salgan los primeros créditos, levántense. No valen la pena, no aportan nada nuevo, no les afecta en lo que vendrá del universo Marvel. Ahórrense ese tiempo.

8. ¿Bruce Banner también cuenta chistes? Jódanse.

VoxBox.-