Diana Chávez

21. Quería ser astronauta y no me dejaron, así que estudié psicología. Madre de dos gatos, un cactus y un par de libros viejos.

Perdemos las esperanzas: violencia contra la niñez

Niñez. VoxBox.

Si bien es cierto que la niñez representa una población vulnerable, ¿no es acaso nuestro deber el protegerlos, cuidarlos e instruirlos para ser personas resilientes frente a la sociedad?

Opinión.- La violencia contra la niñez es una de las problemáticas que, a nivel mundial, siempre ha estado presente. En el caso de El Salvador, es un crimen altamente normalizado y legalmente poco penado por las autoridades judiciales, por lo que la invisibilización que se tiene frente a este tema ha abonado a que se sigan reproduciendo nuevas formas de violencia.

Ya no solo tenemos el castigo físico como método de corrección “eficaz” o el maltrato psicológico a través de burlas, amenazas y negligencia, ya que también existe una alta tasa de niños y niñas que han sido abusados sexualmente por parte de sus padres o encargados.

El problema es que todas estas formas de maltrato no solo se dan en la casa, aunque la gran mayoría sucedan ahí. También vemos casos en que la escuela, comunidades, calles y espacios públicos, incluso las iglesias e instituciones gubernamentales, son escenarios de este tipo de situaciones. Esto da paso a otra problemática muy grave: las penalizaciones en contra de los agresores suelen ser una burla frente a la gravedad del delito.

Actualmente en el país nos encontramos frente a una ley que permite el matrimonio entre violadores y víctimas, si este es permitido por los padres o tutores de las niñas y, en caso de embarazo, si el agresor paga la manutención del bebé. Imaginen que todas las leyes sobre protección infantil, penalizaciones de abuso sobre menor incapaz o estupro, y el derecho de libertad que estas niñas tienen, se ven obstaculizados por esta vía legal que facilita las acciones de estos inhumanos sobre muchas niñas en El Salvador.

Otro aspecto antes mencionado, pero que aún sirve como un sello de garantía para que mantengamos una cultura donde abusar a los niños es tarea fácil, radica en la invisibilización y pasividad de las personas no solo ante el abuso, sino que en ocasiones también ante aquellas figuras representativas que cometen dicho delito, y un ejemplo clarísimo y que me llena de mucho coraje es la falta de crítica cuando existe violación de menores por parte de miembros de la iglesia.

Al parecer, la raíz de todo este abuso de poder que se ejerce en contra de los niños es por una ideología que justifica el derecho que tenemos sobre ellos, en donde se les puede considerar como seres dependientes, que no piensan y no pueden elegir. En donde existe el derecho a pegarles, a no dejar que expresen lo que sienten frente a ciertas situaciones que les afectan, negarles la necesidad de llorar o reír, a callarlos, a no tomar en cuenta sus opiniones, a tomarlos como un objeto de nuestra propiedad con el que podemos hacer lo que queramos, con la excusa barata de que nosotros como adultos sabemos lo mejor para ellos.

Si bien es cierto que la niñez representa una población vulnerable, ¿no es acaso nuestro deber el protegerlos, cuidarlos e instruirlos para ser personas resilientes frente a la sociedad? ¿No es nuestra responsabilidad el crear vías para amparar sus derechos? Al parecer, estamos a años de luz para ver un cambio verdadero frente a esta injusticia: es más, el Estado está dando paso libre a que esta situación siga así. Aceptar las uniones tempranas, penalizar el aborto en casos de violación, falta de justicia para víctimas de abuso y la poca intervención ciudadana solo hacen crecer esta nueva gran epidemia social, en donde nuestros niños se encuentran más desprotegidos y con pocas opciones para garantizarles el bienestar psicosocial que merecen.

VoxBox.-

Hablemos de machismo: violación en hombres

Machismo. VoxBox.

El machismo contiene un conjunto de varias prácticas que moldean los comportamientos y actitudes de las personas en todas las sociedades.

 Opinión.- El machismo es uno de los temas más controversiales y de los que en las últimas décadas es motivo de debate, entre aquellos que lo consideran como un mal social y los que creen que este tema se exagera demasiado, y que nuestra sociedad está bien tal cual como la vemos. Y es que existen demasiadas conductas y prácticas que muchos movimientos a favor de la defensa de los derechos humanos condena y adjudica a esta ideología colectiva. Hablar de machismo es complicado, porque nos encontramos con una legión de personas que toma como burla todas las críticas que se hacen en contra de muchos actos que en nada contribuyen al colectivo social.

El machismo contiene un conjunto de varias prácticas que moldean los comportamientos y actitudes de las personas en todas las sociedades, esto en mayor o menor medida, pero de igual manera siempre se mantiene ahí porque, lamentablemente, es parte de nosotros y se encuentra en todos los sistemas donde nos movamos. Si queremos hablar del machismo, no hay nada más eficiente que la vida diaria, donde las cuestiones social y moralmente cuestionables también están impregnadas de esos pensamientos machistas, y que en realidad afectan la percepción real de la gravedad en estas situaciones.

Como ejemplo tomaremos uno de los delitos más invisibilizados que, al menos en El Salvador, suele ser el menos investigado por las autoridades: la violación en hombres. Recientemente revisaba una noticia acerca de un hombre que había ido a las autoridades policiales a denunciar que dos mujeres le obligaron a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad. A pesar de ser un delito peculiar, en el sentido de que no se notifican muchos casos de estos, no me sorprende que se haya dado. Pero lo que nunca me deja de impresionar es esa visión tan retrógrada y misógina que muchas personas tienen frente a estas cuestiones.

En los comentarios de esta noticia no cesaban frases como: “Qué maricón que fue a denunciar”, “que suertudo tener a dos mujeres de gratis”, “que desagradecido, otros estuvieran felices con ese servicio”, y demás ideas tontas que no vale repetir. En serio no entiendo cómo aún, en pleno siglo XXI, podemos considerar que la violación en hombres es una probabilidad inexistente y que es cuestión de “hombres suertudos”, y que el que no se deje o se sienta mal con esto es un “maricón”, “nena” o “pipián”. Si incluso la violación en menores y mujeres suele ser objeto de desatención y burlas, qué otra reacción podríamos esperar ante estos testimonios.

Personalmente considero que la violación en hombres puede ser concebida por las personas a través de dos puntos. El primero corresponde al machismo en sí, y en una de sus grandes manifestaciones: la violación es un signo de poder. En las mujeres y niños sirve para subordinar, pero cualquier depravado puede hacerlo con cualquier persona, sin importar el sexo. Violar a un hombre requiere de mayor esfuerzo físico y psicológico, no solo se humilla a la víctima, se le degrada, sodomiza y se adjudica un poderío más grande para el que lo hace. El que viola a un hombre es más macho todavía, una mujer por fin es débil, pero ¿violar a otro como yo?

La segunda condición viene de la nueva variante del machismo: el feminismo distorsionado. Para este grupo particular, la violación en hombres no es nada grave y es un chiste, y las autoridades deberían estar pendientes de las mujeres y de los niños, porque ellos son los grupos más vulnerables. Y a pesar de que hasta cierto punto sea cierto y que nos encontramos en cierta desventaja, a cualquiera que se le degrade o atente su integridad física o psicológica, también necesita apoyo y atención. En fin, estas mujeres consideran que es un castigo que los hombres merecen porque son malos, pervertidos y opresores.

Creo que el problema de estas percepciones es la invisibilización que tienen sobre la víctima. La violación en hombres no es motivo de burla, ni tampoco un tema que debemos dejar pasar y mucho menos es cuestión de “privilegio”, porque es un acto malintencionado que degrada a aquellos que lo reciben. Escuchamos, hablamos e incluso defendemos a los grupos vulnerables, pero ¿no son los hombres igualmente víctimas?

VoxBox.-

Las verdaderas mamás luchonas

A todas y cada una de ustedes, gracias por ser el ejemplo que necesitamos, por darnos la fortaleza de no rendirnos, porque son ustedes las verdaderas mamás luchonas de la vida.

Opinión.- Ser madre me parece uno de los trabajos más difíciles de la vida, porque hacerse cargo de una persona de manera económica, social y moralmente no es de cualquiera. Solo alguien que esté motivado a hacerlo y dar lo mejor de sí puede desempeñarlo, eso sin mencionar que no es remunerado y la privación de varias necesidades individuales, con lo que se ve reducida para poder mantener, de manera eficiente, las necesidades de los hijos.

En El Salvador es difícil ser mamá, porque existen muchos factores que limitan desempeñar dicho rol. Por ejemplo, no nos encontramos en la mejor situación económica, lo que obliga a muchas mujeres a conformarse con lo que el deplorable mercado de trabajo en el país ofrece: desde puestos explotadores en las maquilas, a servicios domésticos con familias de posiciones socieconómicas más altas, hasta vender en los mercados o calles. Otras tienen un poco más de suerte y emprenden sus pequeños negocios o se asocian con organizaciones para poder vender sus productos, algunas más alcanzan puestos en oficinas o empresas, y unas pocas ejercen su trabajo de manera profesional

Pero no solo basta tener dinero para criar a los hijos que se tiene o vienen en camino: se necesita amor, comprensión y atención para ellos. Muchas veces las necesidades afectivas se ven en segundo plano, porque el ganar dinero y darles aquello que ellas nunca tuvieron es importante. Como ven, el trabajo de ser mamá es complicado, en especial con aquellas que se encargan por sí solas de desempeñarlo. Sin ayuda o con ayuda mínima tratan de salir adelante haciendo mil malabares y sacrificando todo. Con esto hay que mencionar otro factor que saca lo mejor de una madre luchona: el abuso. Sea en el trabajo, la comunidad e incluso en el propio hogar, estas madres soportan cualquier tipo de maltrato para ver a sus hijos crecer y darles, aunque sea, lo necesario.

Esto es una descripción simple de lo que muchas madres enfrentan a diario en el país. Y a pesar de que existe un día específico para poder conmemorar todo lo que hacen por nosotros, es importante recalcar que no basta con reconocer y llenarnos la boca de “felicidades en tu día” hipócritas, “te quiero” efímeros y “ayudas” de un día. Que esta celebración sea un recordatorio de aquellas historias personales y ajenas de aquellas mujeres que incluso han dado la vida por sus hijos.

Un gran abrazo y felicitaciones para las madres solteras, las que trabajan día a día bajo el sol, lluvia y sin descanso, para las madres que no se dejan vencer ante nada ni nadie y siguen luchando para ver a sus hijos en la cima.

A cada una de ustedes: gracias por ser el ejemplo que necesitamos, por darnos la fortaleza de no rendirnos, porque son ustedes las verdaderas mamás luchonas de la vida.

VoxBox.-

 

¿Somos fértiles en la intolerancia?

Tierra fértil de la intolerancia. VoxBox.

Es como si creáramos un ejército de intolerancia, irrespetuosos y “cerrados”, y los expongamos a una realidad que, para bien de unos y mal para muchos, se va transformando.

Opinión.- Tengo un poco más de un año de ser educadora voluntaria en escuelas públicas. Admito que tuve miedo desde que me inscribí al programa, porque los niños suelen ser bastante selectivos al momento de crear lazos de confianza con un adulto, pero todo resultó mejor de lo que esperaba y entablé una buena relación con ellos.

A medida que íbamos avanzando en el curso, teníamos más confianza, así que los niños me realizaban preguntas más personales como: “¿Por qué estudia psicología?”, “¿tiene mascotas?”, “¿qué le gusta comer”, y en una de esas preguntas uno de ellos me preguntó si creía en Dios y le dije que no. Y así comenzó todo.

Al principio no le presté atención, pero nuestra relación fue poniéndose más tensa entre ese niño y su grupo de amigos. Perdí el respeto y el cariño que ellos algún día me habían tenido y empezaron los insultos, las burlas y las contradicciones. Al finalizar el programa, se hizo una clausura y después de concluir el evento se les dio un refrigerio, pero uno de mis alumnos no se sentía satisfecho, así que yo le compartí unos dulces que tenía y me dijo algo que les aseguro nunca voy a olvidar: “Gracias, Seño. Al parecer los ateos no son tan malos después de todo”.

Esta experiencia me ha hecho reflexionar muchas veces y me parece que la actitud de estos niños es un problema más general de lo que yo imaginaba. Al comienzo me preguntaba (incluso llegué a culpabilizarme) que quizás hubiera tenido más tacto al darle esa respuesta a los niños; es decir, que mejor les hubiera mentido o seguido la corriente para no causar “alboroto”. Pero al final caí en cuenta que no debía sentirme culpable por ello, que nosotros somos lo que elegimos ser.  Cada quien tiene sus principios morales, éticos, preferencias personales y formas de vida diferentes al otro, y si no fuera así la vida no tendría sentido alguno, porque ¿qué chiste tendría nuestra existencia si nos encontráramos con miles de personas semejantes en nuestro camino? La diversidad nos proporciona esa esencia individual de la cual cada quien es dueño.

El problema radica cuando no nos quitamos esa venda ante lo nuevo o lo diferente, y al contrario, lo que hacemos es reforzarla más para mantener intacto los mismos paradigmas rígidos y anticuados de cómo las personas deben ser y cómo la sociedad debe moverse. Y es así como en pleno siglo XXI aún existen personas que se escandalizan al conocer personas que no profesan una religión, que no soportan la idea de que personas del mismo sexo puedan mantener una relación amorosa, que las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos de manera equitativa, sin importar las circunstancias sociales o políticas: y así podemos enumerar muchas situaciones en que la intolerancia se hace presente.

Pero eso no es todo. Lo más preocupante es que vamos replicando los mismos estigmas y prejuicios en cada nueva generación. Es como si creáramos un ejército de intolerantes, irrespetuosos y “cerrados”, y los expongamos a una realidad que, para bien de unos y mal para muchos, se va transformando. Al parecer, las exigencias sociales de muchos grupos que siempre han estado invisibilizados, por las sociedades en las que nacemos, resulta una bofetada para todos aquellos que prefieren vivir en la oscuridad de su misma ignorancia y que, por cobardía proporcionada por sus mismos ideales retrógradas, obstaculizan la apertura social. No quiero decir que todas las personas sean abiertas a todo lo que la sociedad ofrece porque, así como mencionaba con anterioridad, cada quien tiene sus propios principios morales y es dueño de sí mismo, de pensar y hacer lo que quiere, pero sí quiero dejar en claro que no estoy de acuerdo con limitar la libertad de las otras personas, de incluso hacer daño para evitar que esas personas no se salgan de los límites sociales ya establecidos.

La verdad es que muchos consideran que hablar sobre estos temas suele ser una pérdida de tiempo, cuando en realidad se trata de un problema bastante serio. Es decir, nos estamos refiriendo a la vida de niños, adolescentes y adultos que a diario deben enfrentarse a críticas, abusos, burlas, humillaciones, amenazas y hasta a la muerte, solo por ser diferentes. Como adultos debemos evaluar las enseñanzas moralistas que transmitimos a los niños. ¿Será que siguen a los intereses de esta sociedad “legítima”? Y de ser así, ¿cuáles son las consecuencias? ¿o acaso no las hay? queda a criterio y reflexión de aquellos que lean este artículo.

VoxBox.-

 

Cuando el ser feminista se convierte en una cuestión de moda

Feminismo. VoxBox.

El feminismo ha tenido ciertos altibajos. Las buenas intenciones de esta liberación femenina ha desatado una legión de mujeres “salvadoras y heroicas” que utilizan este objetivo para poder “oprimir al opresor”.

Opinión.- La historia mundial ha sido testigo de múltiples movimientos sociales, con la intención de que las personas puedan expresar aquellas problemáticas e injusticias que obstaculizan su pleno desarrollo en el colectivo social. Uno de los más importantes, sin duda alguna, ha sido el feminismo.

El movimiento feminista tiene sus orígenes en la Revolución Francesa (1789) en la cúspide de la primera proclamación de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, que no tenía alguna asignación que defendiera de manera políticamente legal a las mujeres. Es a partir de ese evento que las mujeres se han estado organizando con el fin de poder reclamar sus derechos que como ciudadanas les corresponde y que, por cuestiones de la hegemonía masculina, han sido denegados, invisibilizados y violados.

El feminismo se rige por lograr la liberación de las mujeres en cuanto a ciertas cuestiones políticas, religiosas y morales que las oprimen y atacan su integridad. De igual manera, busca que ambos sexos se beneficien de dicha liberación, a través de eliminar las desigualdades y la jerarquía que han sido establecidas por el machismo. Este concepto puro, si podemos denominarlo de esa manera, muestra que este movimiento social puede ser útil para que la sociedad se mueva de manera más pacífica y tolerante en cuanto a las injusticias a las que las mujeres han sido víctimas.

Pero en la actualidad el feminismo ha tenido ciertos altibajos. Al parecer las buenas intenciones de esta liberación femenina ha desatado una legión de mujeres “salvadoras y heroicas” que utilizan este objetivo para poder “oprimir al opresor”, que tratan de buscar el empoderamiento en los estatutos del feminismo para poder violentar a los hombres e incluso a otras mujeres que no se adaptan o no aceptan las ideas radicales que ellas proponen.

¿Podría ser esto una verdadera problemática? La verdad es que sí, ya que la credibilidad y la trascendencia de los fines originales del feminismo van degradándose hasta perder importancia de las verdaderas necesidades que las mujeres tienen. Es decir, que las protestas reales con el fin de parar el acoso sexual en el trabajo, abolir la ley en contra del aborto para aquellas mujeres con complicaciones en su embarazo y demás que pueden ayudar a las mujeres, podrían verse afectadas frente al discurso que estas pseudofeministas vayan proclamando por las calles y en los distintos medios de comunicación, cuya finalidad suele ser la de sentirse inconformes ante cualquier cosa que alguien más les haga o que simplemente no se ajusta a los que ellas creen correcto para el sexo femenino.

Día a día vemos como este nuevo discurso feminista va formando parte de las relaciones sociales con otras personas, inundada de ideas erróneas acerca del empoderamiento que las mujeres podemos tener frente a las injusticias y las va reproduciendo a las nuevas generaciones, en donde el no ceder y el odio ante lo masculino se ha convertido en el lema favorito de muchas adolescentes y demás mujeres que se encuentran a favor de este tipo de feminismo. Al parecer el denominar como idiotas, cerdos, inútiles, androcéntricos y limitar algún tipo de relación social con los hombres es la mejor manera de poder acabar con las desigualdades de género, reivindicar el poder femenino y acabar con todo el machismo existente en la sociedad cuando justamente están realizando lo contrario, haciendo que las mujeres sean vistas como víctimas en cada situación por insignificante que esta sea.

Feminismo radical. VoxBox.
Feminismo radical.

“Son solo mujeres locas que quieren atención” dicen muchos cuando ven este tipo de acciones, lamentablemente algo de razón tienen estos comentarios, porque nadie tomará en cuenta las verdaderas necesidades del otro si el odio fundamenta dichas razones. Cuando se acabe la manía de querer ver al otro abajo de nosotros podemos pensar en alcanzar el bien común, erradicar la desigualdad y formar una sociedad más tolerante y pacífica absorto de discursos que solo quieren seguir destruyendo al prójimo y delimitar aún más las inequidades que históricamente han separado a las mujeres y hombres.

 

VoxBox.-