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Crónicas de una mujer sin útero (VI): cuando la maternidad no es bendición

Crónicas de una mujer sin útero (VI): cuando la maternidad no es bendición

Maternidad. VoxBox.

Tristemente, sí, he sabido, a lo largo de más de 30 años, de miles de casos de este tipo: niñas y adolescentes embarazadas, abandonadas, discriminadas.

Opinión.- La primera vez que vi a una niña embarazada, yo también era una niña. Ella tenía 15 años y yo rondaba los 12. En la colonia decían que había quedado preñada de un compañero de la escuela. La verdad me la contó mi mamá… Julia, digamos que se llamaba así, estaba esperando un bebé de su papá.

Desde ese día, y poco a poco, vi otras muchachas de mi edad salir embarazadas antes de los 18 años. No es que en mi casa hubiera una orientación sexual amplia, no… el consejo básico era: “No abrás las piernas”. No le puedo reprochar nada a mis padres, era la época, ellos habían sido educados con más rigidez (o incluso, más ignorancia) que a mí, así que no me extraña, a estas alturas, la educación sexual que me dieron.

Entre esas muchachas que les comento estaba Heidy, mi vecina. Teníamos la misma edad. Ella dio a luz a los 16 años y tuvo un niño. Recuerdo que fuimos a su fiesta de 15 años y a los pocos meses se comentaba en la cuadra que “ya había pecado”. En su caso vi más palpable las discriminaciones propias de estos casos: dejó de ir a la escuela, todos los adultos la ponían como ejemplo de “errores imperdonables”, los muchachos le decían obscenidades (tratándola de puta para arriba).

Haciendo memoria, Heidy no era todo eso que se decía de ella desde que supieron de su embarazo, era una muchachita muy tranquila, no era «puta» como le decían algunas personas, ni «zorra», era muy inteligente, sacaba buenas notas y es triste pensar que sus padres le cortaron oportunidades porque se sentían humillados. ¿Y ella? No recuerdo que alguien le preguntara cómo se sentía. Tuvo un hijo, un niño. Tengo muchos años de no saber nada de ellos.

Tristemente, sí, he sabido, a lo largo de más de 30 años, de miles de casos de este tipo: niñas y adolescentes embarazadas, abandonadas, discriminadas, faltas de educación y de orientación, señaladas. Jamás he escuchado algo igual para los muchachos u hombres adultos que tuvieron relaciones sexuales con ellas. “Ellos no pierden nada”, me dijo una vez mi mamá, mientras tocábamos el tema. “La que pierde es la mujer”. Punto.

Siempre me dio conflicto pensar que, por una parte, la sociedad idealiza y magnifica a la figura materna en las mujeres (“Es una bendición ser madre”), pero a la vez se cometen delitos (sí, es delito tener relaciones sexuales con menores de edad en El Salvador… y creo que en toda la región centroamericana), y se señala a las niñas y adolescentes que quedan embarazadas, pierden su dignidad, “ya no sirven” y son relegadas a una vida señaladas de malas, cuando simplemente todo se reduce a que nunca tuvieron educación sexual, orientación familiar y un poco de compasión. “Abrieron las piernas”.

Por supuesto, están los casos en que estas chicas logran salvarse de la humillación… casándose… ¿acaso eso soluciona algo cuando han sido víctimas de estupro?

Actualmente en El Salvador se está gestionando la reforma del Código de Familia, pues permite que una menor de edad contraiga matrimonio si hay un embarazo de por medio. Posiblemente tener apoyo y amor de una pareja ayude, pero está comprobado que la maternidad en una edad muy temprana limita el desarrollo en todo aspecto (educativo, social, laboral, emocional e incluso físico) de las niñas y adolescentes.

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¿Qué pasa con otros casos más drásticos?

Esta mañana leí la historia de una niña de 10 años, con una discapacidad intelectual, que dio a luz a un bebé. Las autoridades aseguran que el embarazo fue producto de una violación. Según las autoridades hospitalarias,  el embarazo fue atendido mediante un proceso de cesárea, debido a que la pelvis de la niña era demasiado pequeña para permitir el nacimiento normal del bebé. ¿Esta niña tiene derecho a un vida luego de ser sometida sexualmente? ¿El Estado le ayudará a cuidar a su bebé, a alimentarlo?

Desde la experiencia personal, desde las experiencias que he visto en mis coetáneas, de niñas y adolescentes, desde todas esas experiencias lo digo… a la sociedad le ha faltado agallas para proteger a la infancia de abusos de todo tipo.

VoxBox.-

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