Now Reading
Vicente Sibrián y Thorns: El génesis de la leyenda

Vicente Sibrián y Thorns: El génesis de la leyenda

Vicente Sibrián

Cuenta la leyenda que había un dios del rock nacido en El Salvador, en una ciudad llena de mortales como la de Santa Tecla. Además, la leyenda cuenta que este Baby Boomer sufrió una enfermedad que lo dejó cuadraplégico al año de encarnarse en esta vida terrenal, en 1949. El relato nos dice además que esta deidad creció como una persona cualquiera, con una limitante física, sí, pero que jamás fue impedimento.

La leyenda se hizo más grande cuando este magnánimo ser aprendió a tocar la guitarra con dos dedos. ¿Para qué querría más? Pura vanidad, con todo respeto. La tocaba en su silla de ruedas, al fiel estilo de la guitarra hawaiana (o slack key para los conocedores). La gente no lo podía creer. El tipo hacía milagros con esa guitarra, y, por si fuera poco, fundó la banda que dio inicio a la movida del Rock en Español en El Salvador. Pero esto no es todo, también este mesías del rock dejó plasmada su palabra, con sus compañeros o discípulos, que también estaban llamados a la santidad del rock salvatrucho, dejaron un único disco (pragmático, quizás) que sigue reproduciéndose y esparciéndose como palabra viva para todos los roqueros de corazón.

Con esta introducción quiero traer a colación a uno de los artistas más grandes que nos ha dado la escena roquera salvadoreña, la misma que él creó. Su impedimento corporal es quizá una de sus más grandes virtudes, dado que nuestro dios del rock también ha padecido, y mucho, ante esta sociedad que no ha sabido darle el reconocimiento que se merece. El cariño de su fiel público ha sabido situarlo en el top 1 de rockeros de este país. No hay músico del género que no se rinda ante él: Chente Sibrián.

El Génesis

José Vicente Sibrián Henríquez nació en el Barrio San Antonio, de la ciudad de Santa Tecla, el 23 de marzo de 1948. Fue el primero de los hijos de don Vicente Sibrián y doña Adela Henríquez de Sibrián. El mismo Vicente (o Chente, como lo conocemos) ha aclarado en varias ocasiones que sus padres eran músicos profesionales. Su papá dominaba varios instrumentos, mientras que su madre era profesora de canto. Además, cuenta en algunas entrevistas que su tía, Sarita Sibrián, fue su gran maestra, la que le ayudaba, medio a la fuercita, a desarrollar su oído, sacando algunas canciones casi a primera escucha. Incluso se ha llegado a conocer que uno de sus tíos era un superdotado para la ejecución del órgano tubular. O sea, don Chente no viene de un palo cualquiera.

Hijo mayor del matrimonio, luego siguieron Héctor Sibrián, Manuel Sibrián y Gemma Sibrián. Todos ellos se convertirían (de alguna forma u otra) en miembros de los grupos de su hermano mayor. A pesar de la parálisis linfática, supo seguir en el vacil de la música. Cuenta don Vicente que él estudiaba artes plásticas de muy joven, y en una de tantas se animó a tocar la armónica (que había aprendido a tocar por medio Sarita, su tía), interpretando un tema llamado Jinetes en el cielo, a los 15 años.

Más o menos en esa época, el nene Vicente comenzó a tocar la guitarra. Le costaba armar los acordes convencionales, por lo que tuvo que arreglárselas para armar sus propias posiciones. Se cuenta que al rededor de 1967 él estaba tocando la pieza Happy Together, de The Turtles, y su hermano le preguntó qué tocaba, porque le gustó lo que escuchaba. A partir de ese suceso ambos pensaron en formar una banda.

Cantar de los cantares: Thorns

Ya teniendo una idea en la chontoca de lo que querían hacer con la música, Vicente y Manuel se aventaron a construir un bajo por su propia cuenta (según la leyenda, ellos compraron unas cuerdas de piano y se las pusieron a una guitarra que habían conseguido), además de que la batería con la que hacían la percusión estaba hecha de cajas de zapato y de cartón. Todo un juego de niños, pues, pero con la seriedad que muchos adultos no tenemos para la música.

El mismo Chente dice que con el tiempo lograron hacer arreglos propios de unas 180 canciones. De a poco se fueron sumando nombres a la lista de integrantes de la banda. Pero el salto definitivo se dio cuando el 2 de noviembre de 1968 el papá de los hermanos Sibrián, don Vicente Sibrián padre, sugirió que se llamaran «Aguijones», pero a los bichos les sonó más llamarse Thorns, quedando este como nombre oficial.

Su primera presentación se produjo en el Gimnasio Nacional durante el evento llamado “Festival del Disco de Plata”. Ahí comenzaría la vida pública de nuestro Señor del Rock. Él mismo cuenta que estaba muy nervioso para ponerse a tocar. Además, dice que no tenían los instrumentos para poder musicar en vivo, pero que los otros grupos que se presentaban ese día les prestaron los instrumentos. Todo bonito.

También cuenta Chente que a él le tocó usar una guitarra “Fender Mustang que sólo había visto en los catálogos” (con la que se electrocutó), y que a la gente le llamó la atención que un tipo en silla de ruedas se subiera a la tarima a tocar. Toda una novedad para la época. Los demás se quedaron con la boca abierta, no podían creer que alguien que tocaba solo con un par de dedos pudiera hacer sus piruetas.

Después de lo que significó este importante debut de estos bróders, Thorns ya iba agarrando cancha para ser músicos profesionales. Incluso llegaron a grabar de forma profesional dos veces. La primera fue en 1970, en el estudio DICESA con el gran Tito Carías. La segunda vez fue en el estudio de la radio YSU (infortunadamente, no hay registros en Internet de estas canciones).

See Also

Chente dice que se sintió tan emocionado por su primera grabación que, luego de terminar de mezclar las grabaciones, se fue a su casa a esperar que programaran su creación, pero esto nunca pasó.

El apocalipsis de Thorns y el padecimiento de Vicente Sibrián en el rock

Hubo varias razones por las cuales dejó de existir Thorns. Una fue que Chente cuenta que algunos músicos querían llevársela de mejores, o “más vergones”, dentro del grupo, haciendo de cuenta y caso que Chente y los otros eran malos músicos. Cuestión de egos de músicos (típico). Otra razón fue el hecho de quedar en tercer lugar del Primer Festival de Música Juvenil, organizado por el Ministerio de Educación en 1970 (el mismo que ganaron Los Die-Blitz con El amigo que perdí); esto fue minando los ánimos de los muchachos para continuar, muy despacio, pero fue haciéndolo.

Algo que también acota don Vicente es que también la decisión de los músicos de dejar el proyecto fue “por eso de hasta dónde te dejan tus papás ser músico”, por lo que de a poco dejaron de llegar algunos integrantes. Imagino habrán sido días duros para Chente, al ver cómo su proyecto musical se le escapaba de entre las manos. Y qué es de menos, si uno sabe que el oficio de ser músico en El Salvador (y más en los setenta) es echar riata y tratar de hacer las cosas lo mejor posible.

Oficialmente, Thorns fue declarado disuelto en 1972, después de ciertas discusiones entre integrantes, falta de interés en el proyecto y algunos otros datos que solo Vicente conoce de primera mano. Pero no todo está perdido para nuestro héroe de leyenda. Ha padecido una de las decepciones terrenales más terribles para un músico: abandonar un proyecto musical: su hijo, su legado, su otro yo. Sin embargo, mientras haya tiempo, hay vida…

(Entrada original publicada en el blog personal del autor, El sueño Sudamericano)

What's Your Reaction?
Excited
0
Happy
0
In Love
0
Not Sure
0
Silly
0
View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

© 2019 VoxBox, Todos los derechos reservados.   Contáctanos: info@voxboxmag.com
Scroll To Top