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2 argumentos en contra y 2 argumentos a favor de la genialidad de The Irishman

2 argumentos en contra y 2 argumentos a favor de la genialidad de The Irishman

El miércoles 27 de noviembre, Martin Scorsese presentó al mundo The Irishman, su supuesto último gran largometraje sobre mafiosos. La movida de sacar la película en Netflix fue atrevida porque se saltó los cines por completo en la mayoría de países. Digo atrevimiento porque parece que Scorsese decidió celebrar el evento cinematográfico que lo reúne con dos de sus colaboradores favoritos, en la forma de Robert De Niro y un semi-retirado Joe Pesci, y que los junta a todos a su vez con el siempre épico Al Pacino, en una plataforma de streaming y no en el cine.

The Irishman cuenta la historia de Frank Sheeran, un matón de la mafia que pudo o no estar involucrado en la desaparición del notorio líder sindical, Jimmy Hoffa, en 1975. El relato de Scorsese es lento y largo pero es honesto y es un punto final adecuado para sus incursiones en el cine de mafia. 

La película es tan grande que, cuando grabamos el podcast de Opiniones Cuestionables, no habíamos terminado de verla; no nos juzguen, tenemos horarios de oficina y padecemos de impaciencia. Nuestro error fue no esperar a verla el fin de semana.

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Así que corrijo el error de haber hablado de la película habiendo visto apenas un mísero tercio. Aquí doy dos argumentos en contra y dos a favor de la genialidad de The Irishman, la más reciente película del ya legendario Martin Scorsese.

Esto obviamente contiene spóilers, no voy a invertir tres horas y media en una película para andar con sutilezas al hablar de ella.

Un Scorsese indulgente

Como ya lo comenté, la película es larga y, aunque su cadencia me recuerda a la de El Padrino II, no atrapa de inmediato como la historia los Corleone lo hace. The Irishman es una película que demanda paciencia y me hizo cuestionar si es necesario hacer una película tan larga y lenta par hacer énfasis en lo que quieres comunicar. O si simplemente es indulgencia de parte del director, hablando de esto…

Encima la película muestra otra indulgencia departe de Scorsese, quien ya no tiene que pedirle permiso a nadie para hacer lo que quiere. El estilo y tono de The Irishman es uno muy similar al que ya nos tiene acostumbrados cuando sus filmes de mafiosos, aún si esta vez es con una cadencia mucho más lenta.

Es esta misma libertad la que le permitió ensamblar a un elenco de leyenda para contar su historia… pero uno lleno de actores que causan un problema.

Un director usando demasiado CGI*

El problema de usar a estos actores tan viejos es que es una película que, por usar el recurso de “memorias contadas”, tiene muchos flashbacks que inevitablemente llevaron a Scorsese a usar tecnología digital –y mucha– para rejuvenecer a actores que pasan los 70 años. Particularmente a De Niro, quien es el que tiene más escenas «joven».

Hubiera sido más fácil castear a actores más jóvenes y envejecerlos con maquillaje, pero el director claramente quería trabajar con este grupo de actores legendarios y con los que comparte gran historia.

Afortunadamente, los efectos de la película son buenos a pesar de que sí, algunas veces te saca de la trama ver a un «irlandés» que te recuerda a De Niro en alguna de sus otras películas.

*CGI: acrónimo para “imágenes generadas por computadora” (Computer Generated Images) .

Pero un Scorsese con dominio de la técnica

Cuando grabé el podcast fui muy crítico de la película, probablemente porque había visto poco y no la había visto florecer… y marchitarse. La paciencia que Scorsese nos pide para aguantar la longitud y –falta de– velocidad de su narrativa tiene un propósito. 

El asesinato de Jimmy Hoffa (Pacino) a manos de su confidente es una escena pivotal y dolorosa, y es evidente que este momento fue calculado de manera meticulosa y no pudo suceder si The Irishman no se contaba de la manera que se hizo. Todas las horas anteriores sirven para contar una historia de traición que al final es íntima, humana y dolorosa. 

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Es más, cuando ves a qué va The Irishman, te das cuenta que hasta el uso de CG está justificado y es necesario.

Y un director se despide del género que le dio la fama

Escuché de un crítico gringo que, supuestamente, esta es la última película de mafiosos de Scorsese y se siente. Para ser una película de mafiosos italoamericanos es muy sobria, aterrizada y silenciosa. 

Siento que The Irishman es una especie de reflexión de un hombre mayor y sospecho que es un meta comentario de Scorsese que aplica tanto para De Niro como actor como para la idealizada idea del mafioso en el cine. A la luz del caótico mundo en el que vivimos, The Irishman sirve de reflexión a todas las decisiones que, como sociedad, nos han traído al punto en el que nos encontramos.

Y no vayamos muy lejos, la película es lo que es: un hombre viejo, enfrentando sus últimos días solo, tratando de encontrar arrepentimiento y perdón en sus acciones aún si no comprende del todo qué hizo mal.

La película sirve justo como eso, un hombre mayor reflexionando en su pasado. Por esto, The Irishman no pudo ser contada de otra forma, los flashbacks son esenciales y, a pesar de mis quejas iniciales, permiten contar la historia de un hombre viejo reflexionando en sus decisiones.


A pesar de su monstruosa longitud, The Irishman es una buena película y una que, los fans del cine de mafia o de Scorsese –que muchas veces son lo mismo–, simplemente no deben perderse.

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