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Cómo ha cambiado la sexualidad de gente salvadoreña durante la pandemia

Cómo ha cambiado la sexualidad de gente salvadoreña durante la pandemia

En estos momentos en que muchas personas tenemos que quedarnos encerrados en cuarentena y convivir con nuestras familias, tal vez ya se hayan acabado los temas de conversación. Así que decidí hacer algo altruista y compilar reflexiones de sexualidad de varias personas durante esta pandemia, así todo mundo tendrá algo para discutir con sus padres religiosos antes de dormir. Una tranquila conversación nocturna es un consejo extra para evitar el insomnio.

Antes que nada, debo hacer dos aclaraciones. La primera, que las historias han sido ligeramente modificadas por claridad y segunda, que no toda la gente que aquí aparece está en El Salvador, de ahí sus diferencias al vivir sus restricciones. No todas temen que el ejército se las lleve a centros de contagio y entienden que lo importante es salir solo cuando sea necesario, mantener distancia social y lavarse bien las manos.

Para ser justo, voy a confesar que yo soy uno más de los que ha hecho que aumenten las ventas de juguetes sexuales durante la pandemia. Quizá por mi edad ya no me dio tanta pena que el señor de HUGO me lo trajera. Al menos venía envuelto en papel de empaque que me hizo recordar cuando la señora de la tienda envolvía así las toallas sanitarias si mi hermana me mandaba a comprárselas. Y así, sin más preámbulo, empecemos con las reflexiones de hombres salvadoreños:

Aromántico

Desde hace un par de años me he identificado un poco más en el lado asexual y aromántico del espectro. En mi caso, esto significa que cada vez es más raro que me atraiga alguien lo suficiente para actuar sobre esos deseos o para que sea realmente importante en mi vida. Pero, durante la cuarentena, el estar tanto en la casa me llevó a recordar relaciones pasadas, específicamente momentos donde “había casa sola”. Así que, sin mucha pena, me puse a stalkear a exes y personas con las que no he tenido nada, pero me parecen interesantes. Creo que la naturaleza platónica de esto me agrada realmente. No creo que en la vida real funcionaría nada con ninguna de estas personas. Así que esta cuarentena ha sido muy parecida a mi vida normal… tal vez solo un poquito más horny por eso de que deseás lo que no podés tener.

M, 27

Rutina

Estar en encierro ha provocado una nueva rutina que, a veces, termina por ser muy agotadora. Llevarle ritmo a trabajar desde casa, a las tareas que le dejaron a la cría, tener casa limpia y tener algo que llene la panza termina por reducir el tiempo destinado a la exploración sexual. Supongo que quien no cumpla con alguna de estas tareas, tendrá más para contar. Mientras tanto, con mi esposa tratamos de mantener el ritmo, improvisando un poco, procurando no llevar prisa, recuperando algunos espacios ajenos y, sobre todo, buscando que el momento sea placentero. También me he dado cuenta de que necesito mejorar mi condición física porque mi cuerpecito comienza a resentir un poco la improvisación. 

A, 31

Tres una noche

Me imagino que, a causa de la ansiedad y la incertidumbre, los primeros días fueron de desahogo personal, mediante masturbación. Uno de esos días lo hice hasta en tres ocasiones durante la noche. Los siguientes días se ha normalizado mi actividad sexual. No estoy con mi pareja así que lo que extraño es ese contacto físico. No solamente en función de una relación sexual, sino por el calor humano, abrazos, besos o dormir abrazados…

Bueno, cuando digo los primeros días, me refiero a todo el primer mes. El «normalizar» se refiere a que me he quedado masturbándome un par de veces por semana. 

J, 36

Rueda mi mente

Pues yo he apreciado más masturbarme. En la ducha, en el baño, en el día, en la noche, en la madrugada y acompañado de una buena peli XXX. El sexting realmente me ha enamorado más porque no tengo que lidiar con socializar con alguien extraño o conocido, pero sí puedo ver lo que mi mente morbosa quiere y necesita de esa persona.

Definitivamente no extraño nada porque, desde que inició la «Cuarentona», como yo le digo, pensé que debía prepararme mentalmente para un largo tiempo encerrado. En todo caso, socializar para coger con un extraño o conocido no es lo mío.

La peperecha, 35 años

Juego de manos

Cualquier cosa que evite que el niño se despierte es útil. Usar el cuarto de juegos de él ha sido una buena opción.

ES, 38

Netflix and chill, quarantine version

Ya entrada la noche, cuando estoy seguro de que la mayoría de las personas de mi familia ya están dormidas, me levanto de mi cama, le pongo seguro a la puerta y subo el volumen de la televisión. Casi siempre escojo una película de Netflix que ya he visto, últimamente he seleccionado Miss Simpatía 2. 

Mientras Netflix corre la película, ingreso a una cuenta alterna que tengo en Twitter. Desde esta cuenta clandestina sigo perfiles con contenido porno, cuentas que no seguiría desde mi perfil personal. Casi siempre hay más de lo mismo: hombres masturbándose, gente que decide grabarse mientras tiene sexo y personas famosas por sus cuentas en onlyfans. Después de no sé cuántos días en cuarentena ya resulta aburrido ver más de lo mismo. 

Hace un par de días decidí explorar otras páginas porno que tenía bastante tiempo sin visitar. Seguí el mismo ritual: asegurar la puerta, poner Netflix y subir el volumen. Desde mi teléfono ingresé a diversas páginas: xvideos, youporn, xtube, hasta que llegué a xnxx. Nunca la había visto pero me pareció confiable. Entré y, por default, me salió el contenido hetero. Pensé: “voy a ver qué hay de nuevo en el mundo straight”. Desde hace más de 12 años no veía con tanto detenimiento contenido hetero en una página porno. 

Después de deslizar la página hacia abajo unas cuatro o cinco veces, vi una categoría que nunca había visto: cuckolds. La imagen mostraba a un señor guapo (daddy, pues) que estaba masturbándose mientras veía a su esposa ser penetrada por una, y cito, “enorme polla negra”. Decidí ver el video que comenzaba con la esposa abriendo la puerta a un fontanero afroamericano. Continuaba con una pésima actuación de la mujer derramando agua accidentalmente encima del fontanero, lo cual lo obligaba a quitarse la ropa. Una cosa llevaba a la otra y la mujer luego tenía la enorme polla negra en la boca. En un sorpresivo giro inesperado de la historia, el esposo entraba a la casa y les encontraba teniendo sexo oral. Para sorpresa de mi mente católica, apostólica y romana, el esposo no se enojó ni indignó y decidió verlos teniendo relaciones coitales. El guapo daddy de unos 50 años sacó su miembro y decidió masturbarse mientras veía cómo penetraban a su esposa. El plot twist menos esperado en la historia de las porno llegó cuando, mientras la esposa era penetrada, el esposo decidió hacerle sexo oral, pero aquel enorme miembro viril del fontanero salió de la vagina de la mujer y se introdujo en la boca del esposo. Él empezó a realizarle una felación magistral al fontanero y así empezó un trío hombre-mujer-hombre demasiado excitante. 

No sé si es la cuarentena, no sé si fueron tantos giros inesperados en un video de 22 minutos, pero ahora disfruto masturbarme al ver esposos bisexuales que comparten relaciones sexuales con su esposa y otro hombre. Esto ha hecho que ahora una de mis grandes fantasías sea tener sexo con una pareja de heteros casados. 

Bueno, hasta aquí dejo la historia. Ahorita va la parte en la que cantan Proud Mary en Miss Simpatía 2 y eso no me lo puedo perder.

PTJ, 27 años.

Virgen

Sexualmente, ya estoy en la fase virginal.

Recurro al sexcam o porno para relajarme. Todas las noches me masturbo antes de dormir para tener sueño. 

Para satisfacer el lado afectivo, estoy en constante comunicación con mis amistades para sentirnos cerca.

¡Qué viva el sexcam!

O, 38 años

El espejo

Estando en la cama, se me vino a la mente uno de los últimos cheros del gimnasio con los que había estado. Con sus cuarenta años y médico de rostro severo, llevaba mejor el proyecto de escultura griega con cuerpo bien definido, espalda ancha y brazos bellamente desarrollados. Lo recordé porque me sentí como que si estaba enfrente de un espejo. Nuestros atributos masculinos tenían las mismas proporciones en lo largo y, sobre todo, en lo ancho. Además, su altura era similar a la mía, algo muy difícil de encontrar en el país en que me encuentro. Nuestros cuerpos se comenzaron a imbricar como si tuviéramos una relación de muchos años. Sabíamos los puntos erógenos del otro y nos fuimos estimulando gradualmente. Me coloqué un condón y lubrificante. Observando sus ojos comencé a penetrar lentamente su cuerpo. Nos compenetramos aún más. Estimulaba suavemente su pene con una mano, mientras le daba embestidas constantes a su cuerpo. No pasó mucho tiempo hasta llegar al punto de no retorno. Su cuerpo estrepitosamente comenzó a temblar mientras expulsaba el semen, apresando mi pene en su interior con cada temblor corporal. No resistí más. Saqué el pene y después el condón para eyacular sobre él. Se dio cuenta, no por el semen que cayó sobre su abdomen, sino por la mordida que di a una de sus pantorrillas. 

Recordando lo anterior estaba, y comenzó la acción con mis manos. Fui aumentando la intensidad del vaivén. Con la otra mano percibí cierta dureza y agrandamiento de los testículos. Tal vez por no haber eyaculado en unas dos semanas, me dije. El ritmo de la mano aumentaba, los testículos se habían pegado al cuerpo, casi desapareciendo. La erección estaba en su punto máximo, tanto en rigidez como en sus dimensiones. Parecía que la falta de sexo había aumentado su tamaño, no lo sé. El punto del clímax llegó. Fueron cinco o seis estallidos principales, un par de ellos llegó hasta la barbilla y el cuello. Los otros se distribuyeron por el pecho y el abdomen. Siguieron unos cuantos espasmos que evacuaron el líquido seminal rezagado. Pasé unos minutos disfrutando de las sensaciones del postorgasmo, mientras la flacidez inicial volvía y yo trataba de que el líquido seminal no se escurriera y manchara el cubrecama. Me levanté y fui a tomar otra ducha.

Ahí me puse a pensar que esta cuarentena me había permitido tener un orgasmo con una cantidad de líquido e intensidad como de adolescente, de nuevo. Al mismo tiempo, comencé a desear que esta cuarentena finalice lo más rápido posible, para volver a la rutina del trabajo y regresar al gimnasio, para intentar encontrar nuevamente a ese chero, ese chero que parece que fuera mi espejo.

AP, 39

Sereno

Mis compañeros de la u y trabajo que son solteros y solteras se quejan mucho por no tener sexo. Pero yo he descubierto que no necesito sexo para estar tranquilo. Me da igual porque creo que, en su momento, he disfrutado mi sexualidad. Así que hoy me siento sereno. Nada que una buena pajeada no pueda resolver.

En lo afectivo: como la mayor parte de mi vida he estado solo, ya sé que puedo sobrevivir. Además, tengo gente clave que me quiere mucho. Con eso es suficiente.

M, 31

Men

No me estoy masturbando más de la cuenta. Es más, me siento más relajado. Mi único descubrimiento hasta ahorita ha sido men.com.

Siento que ahorita me hace más falta estar con personas para compartir algún almuerzo o cena. Party con cervecitas. Por lo demás, solo me hace falta mi mamá. Me siento bien estando solito.

C, 23

Vino francés

Esta cuarentena me ha tenido con el lívido al nivel más bajo de toda mi vida. Más bajo que cero. Pasar tanto tiempo con mi pareja me ha hecho pensar qué tanto me estoy divirtiendo en la cama con él. Pienso mucho en un francés que conocí en una fiesta y se regresó a su país hace dos días… aun siendo medio feíto. A veces me despierto pensando en que quiero que él me levante haciéndome cositas y que después me lleve una copa de vino a la cama. A veces me imagino a mi novio y a mí en la cama mientras el francés me atiende y me hace feliz. Tengo tantos sueños con este francés y es que no deja de invitarme a un wine tasting en el sur de Francia por chat. Creo que lo que he descubierto en esta cuarentena es que me gusta más abrazar a mi almohada que a mi propio novio…y que quiero ir a Francia a tomarme ese vino del mal.

MR, 27

Ahora es el momento de leer lo que mujeres salvadoreñas tienen para decir.

Nudes

El día que me preguntaste esto, justo había tenido un sueño erótico. El día anterior vi en la calle a un tipo alto de cabellos rubios y cuerpo definido. Aunque ambos usábamos mascarilla, obviamente nos miramos a los ojos. Como andaba caliente, sentí su mirada penetrante. En mi sueño, estaba con un rubio sintiendo su pene tocarme sin condón. Podía sentir su pene caliente frotarse en mi clítoris. Abrí los ojos y me descubrí moviéndome en la cama hasta que tuve mi orgasmo. No sé si eso le pasará a todes.

En este encierro, le mandé mensajes a los 2 hombres con quienes he tenido sexo últimamente y les pedí que me mandaran una nude. Uno de ellos me respondió con un video de una página porno, donde aparecía una pareja viajando en tren y usando un vibrador que se maneja desde el celular (Lovelush). Una de mis fantasías sería tener ese juguetito y usarlo con mi pareja… aunque quizás no sea necesario tener una pareja. El otro bicho al día siguiente me mandó fotos mías, pero yo le mandé una suya que le tomé en mi cama.  Al final mi estrategia para tener una foto de su parte no funcionó.

Al principio del encierro me dio desesperación; por suerte, tengo un par de videos que grabamos con uno de estos chicos en mi celular. Esa grabación fue una de las sesiones que más me gustaron. Es emocionante en el momento grabarse, pero también me gusta verlo de vez en cuando para terminar masturbándome. Mientras escribo esto ya me estoy calentando.

Hay un chico con el que empezaba a salir antes de que esto de la pandemia sucediera. Me gustaba mucho. Ahora no sé si puedo decir lo mismo porque la comunicación y las ganas de seguir contactándolo se me han apagado. Cuando lo conocí, él me dijo que no le gustaba mucho chatear. Yo, por mi parte, ya no estoy acostumbrada a hablar por celular, así que ahí teníamos la primera barrera. Un día le dije que nos tomáramos un vino en videollamada; que, si no, me podía olvidar de su carita (creo que ya la olvidé) y me dijo que sí, que me avisaría. Hasta la fecha, nada y yo ya no insisto. Un día me llamó para decirme que vendría a verme. Otro día me dijo lo mismo, que quería venir, pero que tenía a su gata enferma. Entonces, como que la cosa se desaceleró. Al principio me mandaba fotos y teníamos sexting, pero ahora nada. Eso me da tristeza, pero solo cuando me acuerdo. La habíamos pasado bien en nuestros pocos encuentros…pero parece que ya terminó.

En la noche estuve pensando en lo que extraño de mi vida antes de la cuarentena. Son cosas bien puntuales: el olor a sexo en mi cama, en mis almohadas, las llamadas de “C” diciéndome que viene en camino, los encuentros con él a las 2-3 a.m., cuando me levantaba de mi cama, abría la ventana y le tiraba las llaves para que entrara y viniera directo a mi cama a desnudarme. No me importaba andar toda somnolienta al día siguiente por haber tenido una sesión muy buena, buenísima. Creo que extraño mis encuentros sexuales con «C”, me gustan los hombres calientes. Sí extraño chupar un buen pene, me encanta chupar y, cuando pienso en esto, pienso en el pene del último bicho con quien estuve. Era un pene de cabeza suavecita, lisita y con un sabor muy rico. Me encanta escuchar los gemidos de la persona. Me gusta cuando los hombres gimen. Ay, extraño los gemidos. 

Por lo demás, no he descubierto nada nuevo. Sigo teniendo la misma calentura, sigo pensando en mis anteriores encuentros sexuales o pensando en nuevos. Al menos sentirme caliente me hace sentir viva y saludable. Lo que sí noté hoy al salir a la calle es que, como los hombres andan con mascarilla, me fijo más en sus cuerpos. Hoy me fijé en los culos de un par y en sus torsos, yummy.

E, 38 

Hogar

Me tiene muy frustrada no recordar cómo se sienten muchas cosas: los besos, la penetración, los abrazos posteriores al sexo. No saber cuándo podré volver a sentir todo eso es también desesperante.

La frustración no es solo por no estar con mi pareja; sino también porque, al compartir cuarto con mi hermana, no estoy en la libertad de un espacio íntimo, aunque sea conmigo misma.

Pero hay otra reflexión que me parece importante mencionarte. Me molesta sentirme tan «necesitada», sentirme demasiado «animal» con mis deseos más «banales»; pero reflexiono que no me hace falta solo esa satisfacción física, sino también la satisfacción emocional y mental de las relaciones sexoafectivas.

M, 20 años

Arrepentimientos

Puta. Te va a sorprender todo esto, y perdón, pero me falta más cuarentena para explorar mi sexualidad y me falta más educación sexual. A lo largo de mis relaciones no he sido sexualmente muy activa, a pesar de que no he tenido problemas con un espacio para el acto. Lo menciono porque, de adolescente, eso cuesta… y es que me remonto a toooda mi experiencia. 

He tenido relaciones duraderas, y han sido pocas. Contadas con los dedos de una mano. Al inicio, el deseo carnal se siente a flor de piel. He cogido hasta cinco veces en una noche, lo cual es muuuuuucho para mí. Pero, después de un par de meses, deja de ser tan frecuente y con suerte lo hago una vez a la semana o a las dos semanas. Me preocupa mucho. Es la segunda vez que me pasa.

Empiezo a cuestionarme si soy yo a la que le hace falta apetito sexual. Ahora en los 30 me doy cuenta de que me falta vivir en ese aspecto, no tengo fabulosas historias, no tengo chascarrillos ni tampoco una peor experiencia, que hasta eso es parte de vivir. He estado con pocas personas y todo ha sido plano. Recuerdo que la emoción más intensa fue con un «amante» con quien todo fue rimbombante, pero fue cuestión de un par de días. De repente se adueñó de mí mi mamá con sus enseñanzas conservadoras. Eso ha sido un alto para dejar de hacer muchas cosas. Ahora me arrepiento. 

See Also

Hace poco tuve la oportunidad de tener una maravillosa aventura y le puse un alto, pese a que mi vida sexual es trunca. Eso me hizo reflexionar bastante. Me dejó con deseos de abrirme a un mundo nuevo y ¡PUM! Vino la cuarentena. No sé si tener una aventura sea la respuesta para disfrutar de experiencias sexuales, quizá por ahí y es mi falta de comunicación. He escuchado historias de relaciones de más de 12 años donde no pueden dejar de tocarse. Ni siquiera yo sola me disfruto, pocas veces lo he hecho porque me parece aburrido. Quizá es porque no me conozco. No sé. Te dejo el lado de la historia depresivo y aburrido, y pues con ánimos de que tus lectores me ayuden a encaminarme a una vida sexual maravillosa y sana. Fin

P, 31 años

Memes

En realidad, no ha habido novedades en mi vida sexual. No ha cambiado mucho. Antes de que pasara esto, no tenía en realidad vida sexual activa. Hoy se reduce a mandar nudes de vez en cuando o a recibirlas. Pero eso ha sido bien poco significativo para mí la verdad. No me prende. Veo las fotos que recibo y me pongo a ver memes mejor.

A, 30

Comodidad

A mí me cuesta mucho tener relaciones sexuales con alguien en quien no confío, con quien me siento incómoda o con quien me siento molesta. Hay muchas creencias de que el sexo es siempre una manera de perdonarse o de olvidar los problemas y, para mí, no es así. Para mí, es al contrario con mi pareja. Si no me siento cómoda, si siento que me ha mentido o que hay algún problema, me cuesta mucho y pierdo el interés. En esta cuarentena me cuesta mucho pensar en eso o tener ganas de sexo. Estoy más preocupada porque mi familia esté bien y eso pasa a un último plano.

Natalia, 43

Juntas

Estoy con mi pareja. Hemos tenido pocos encuentros sexuales, pero esos pocos han sido increíbles y super intensos. 

No nos dan muchas ganas, la verdad. A veces hasta pereza. Tenemos que crear el ambiente: poner velitas, hacer previos super largos, cosas así que en el día a día no haríamos. Es un reto entrar en el estado mental de hacer el amor-coger, porque ya no hay tantas distracciones como cuando podíamos salir.

La relación ha evolucionado a la fuerza prácticamente. Ha sido un descubrimiento de nosotras dos como pareja más estable. Y nos gusta. Lo positivo es que vivimos en el mismo edificio, así que cada una tiene su espacio y podemos decidir separarnos por días.

También he redescubierto mi bisexualidad. Se encendió esa llama que estaba apagada desde hace rato. Quizá al estar tanto rato sola, he vuelto a pensar en hombres de forma sexual, cosa que no me pasaba hace muuuucho tiempo. De hecho, tengo años de no plantearme tener algo con un hombre, pero… por primera vez en mucho tiempo me siento abierta a… 

Tampoco quiere decir que lo esté buscando. Es más, si tuviera la oportunidad, ni lo haría porque estamos exclusivas con mi novia y la amo. 

M, 28

Juguete

Ya llevo 2 meses en este país junto a mi pareja y solo hemos tenido relaciones 5 veces. Cada vez que le preguntaba qué pasaba, me decía que estaba cansado. Le dije que ya no podía más y que quería un dildo porque ya la manuela me aburría. Entonces me dijo que está estresado porque no sabe qué va a pasar con su trabajo. Su estrés es tan horrible que, estresado, nada le funciona. Pasa 24/7 cansado. Le dije que debería ver un psicólogo porque, aunque lo entiendo, yo tengo necesidades sexuales que quiero cumplir.

Un plus, el domingo me le arrimé y se le paró. Me dije «acá es de aprovechar”. Pero yo andaba en mis últimos días de regla, así que él me dijo: “no la quiero lastimar, mejor mañana”. El mañana no llegó, así que ahora, después de esa conversación/pelea con él, tuve mi encuentro cercano con mi manuela.

Mi sexo de cuarentena ha sido con mi mano derecha, lubricante de áloe vera y porn hub. 

33 y sin sexo en cuarentena

Descubrimientos

Yo no tengo pareja formal, pero sí parejas con las que compartimos momentos íntimos. Extraño poder salir beber con “J” y luego irnos por ahí. Hace poco tuvimos con él una video llamada coital. Jamaaaas había hecho algo parecido. Me lo había pedido desde hacía mucho tiempo; pero a mí me daba pena. Me parecía algo tan raro. Una noche accedí. Le pregunté a mi mejor amiga qué aplicación era más segura, porque no quería que mis nalgas aparecieran en internet algún día. Ella me habló de Telegram. Pero descubrí que Telegram no tiene opción para video llamada. Total, que nos fuimos a la app DUO. Yo estaba muy nerviosa. Me dio ataque de risa y luego nos desnudamos. Estando así, mi amiga comenzó a llamarme.

Fue raro. No me gustó. En estos tiempos, ni modo, así toca; pero sentía que todos afuera de mi cuarto sabían lo que yo estaba haciendo porque el celular se me cayó varias veces. Yo casi ni hablaba. Sentía que, si decía algo, todos me iban a escuchar. Entonces no nos comunicábamos bien. 

Pero ese no fue mi único descubrimiento. Yo ya había visto pornografía antes, pero no la había explorado tanto como hoy. Estas son mis observaciones: 

– Es difícil encontrar algo de verdad excitante. La pornografía para hombres, que es lo más se encuentra, me parece aburrida y todas ¡TODAS! comienzan igual, con la chera chupando. Casi no enfocan a los hombres, estoy HARTA de ver mujeres jadeando con sus grandes chichotas. No me gusta ver mujeres. Quiero ver al hombre. Apenas lo enfocan y ahí estoy yo tratando de ver más allá de la pantalla. No me gusta el estereotipo del hombre vergudo. No es algo que en realidad influya en mi excitación; pero claro que no están pensando en mí, sino en traumar al hombre con su tamaño. 

– Me parece enfermo. Cuando traté de buscar algo más relajado, no tan explícito, encontré cosas como: “cogiendo con mi mamá”, “me cojo a mi hermana”, “me cojo a mi alumna”. En serio, qué asco. Luego hallé unas en las que, de repente, te dabas cuenta de que estaban violando a la chera ¡Nooo! Hasta me sentí mal. 

– Intenté buscando muñequitos, pensé que no serían tan fuertes y enfermos…. NOOOO. Me jodieron mi infancia. 

– Traté de buscar pornografía rosa, lo puse así y no encontré más que la misma vulgaridad masculina. 

Un chero me habló luego del porno feminista…. hasta hace poco lo vi porque de verdad ya me tenía asqueada el porno. Me pareció una propuesta interesante, muy diferente en definitiva y hasta más educativo.

P, 33


Espero que ahora entiendan la importancia del periodismo investigativo y de análisis coyuntural. Después de compartirles estos datos trascendentales, me despido no sin antes dejarles ideas por si están con humor y posibilidad de, durante el encierro, hacer algo de verdad altruista.

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