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Opiniones Cuestionables episodio 11: Orwell y la manipulación mediática en El Salvador

Opiniones Cuestionables episodio 11: Orwell y la manipulación mediática en El Salvador

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Bienvenido al episodio 11 de Opiniones Cuestionables, el podcast de la revista VoxBox. Aprovechando el uso y abuso del concepto de “cortina de humo” estos días, Eduardo y Ricardo repasan las 10 estrategias de manipulación mediática más usadas, pero no sin antes pasar varios minutos discutiendo sobre los méritos de 1984 –novela de George Orwell.

De cualquier forma…

Vivimos en un mundo en el que estamos expuestos a una abundancia de información y es ahora cuando más criterio debemos tener. Es por eso que nos pareció apropiado rescatar los puntos señalados por Sylvain Timsit en su decálogo de 2002, “Estrategias de Manipulación” (“Stratégies de manipulation” en francés), que resume cómo los Gobiernos y algunos políticos buscan manipularnos. Como dato curioso, la lista de Estrategias es comúnmente atribuida de manera errónea al famoso lingüista estadounidense Noam Chomsky.

Para descubrir qué tiene que ver la manipulación mediática con la obra de Orwell, escucha el podcast, por otro lado te dejamos con un resumen de las diez estrategias para que las tengas a la mano.

1. La estrategia de la distracción

La primera estrategia planteada por Sylvain es un elemento primordial del control social que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas. Esta estrategia se puede poner en práctica mediante la llamada “técnica del diluvio”, que es una inundación continua de distracciones e informaciones insignificantes. 

Algo importante de recalcar es que la estrategia de la distracción es indispensable para “impedir” que el público se interese por conocimientos esenciales en áreas de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

El teorema de esta estrategia se resume de la siguiente forma: “problema-reacción-solución”. Donde se crea un problema, que es una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea “el mandante” de las medidas –solución– que se desea hacer aceptar. 

Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u permitir atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también, crear una crisis económica o de seguridad para hacer aceptar como mal necesario el retroceso de los derechos sociales (como ocurre al declarar guerras) y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Según el planteamiento de Timsit, para lograr que se acepte una medida que en cualquier contexto sería inaceptable, basta aplicarla gradualmente, poco a poco, por años consecutivos. 

Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, desempleo en masa y salarios que ya no aseguraban ingresos decentes, entre otras, fueron algunas de las medidas que fueron instauradas en países que experimentaron con el neoliberalismo durante las décadas de los ochentas y noventas, pero que se implementaron de manera gradual. Todos estos cambios, si hubiesen sido implementados de una vez, sin lugar a dudas hubieran provocado una revuelca en masa.

4. La estrategia de diferir o postergar

Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato, la postergación es un mal de los seres humanos y también es otra manera de hacer que se acepte una decisión impopular. Basta con presentar una nueva política como “dolorosa y necesaria” para obtener la aceptación pública en el momento y aplicarla en el futuro. 

Esta estrategia funciona porque el “sacrificio” no es inmediato y porque el público siempre tiende a esperar ingenuamente que “todo estará mejor mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente coeficiente intelectual. De acuerdo a Sylvain es una cuestión de sugestión. Cuanto más se intenta buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil y condescendiente. 

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer énfasis del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y, finalmente, al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

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7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Con esta estrategia se busca que la población sea incapaz de analizar y pensar por sí misma, y que lleguen al punto de carecer de criterio. Esto puede verse en el mundo actual: muchas personas son incapaces de comprender las nuevas tecnologías y, por extensión, los métodos utilizados por los medios para controlar directa o indirectamente el contenido que consumen. Para el autor francés, esto puede considerarse como una manera de ejercer esclavitud.

Sylvain ocupa un pasaje del documento Armas Silenciosas Para Guerras Tranquilas para aclarar cómo esto sucede en la sociedad: 

“La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores.”

Publicado dentro de los anexo del libro «Behold a pale horse » de William Cooper

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Incentivar al público a creer que es genial –o que está de moda– el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto es también una estrategia de manipulación. Esta estrategia no es complicada de explicar y es una de las banderas de antiguas cadenas de cable como MTV e E! Entertainment TV, que se encargaban (¿encargan?) de llenar sus franjas de programación con Reality Shows que hacían (¿hacen?) justamente esto. 

9. Reforzar la autoculpabilidad. 

Esta estrategia puede considerarse como la “última parte” de la estrategia que introdujo el concepto de mantener a la población ignorante y mediocre. Consiste en hacer creer al individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia. Que esta desgracia es causada por la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, ¡sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En su propuesta, Sylvain plantea que en el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Y que gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológica. 

Hemos llegado a un punto en el que estos “sistemas” han conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre si mismos.

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