Now Reading
Las intermitencias de la muerte: Una carta de amor bizarra

Las intermitencias de la muerte: Una carta de amor bizarra

Las-Intermitencias-de-la-muerte_VoxBox

“Al día siguiente no murió nadie”, esa es la sentencia con la que se abre paso Las intermitencias de la muerte, fantasía escrita por el Nobel de Literatura José Saramago (Portugal, 1922). 

La novela me da la impresión de que se divide de forma invisible en tres partes: durante el desarrollo de la primera, observamos cómo en un país del que no conocemos nunca su nombre, a partir de las 00:00 del día 01 de enero, ninguna persona muere, siendo que los que estaban por dar su último respiro se ven sumergidos en un letargo que no les da paz, una vida sin serlo a cabalidad, un suplicio para el agonizante eterno como para los que de él cuidan. 

En lo personal, esta primera parte me llevó a pensar en la eutanasia, en ese derecho que tenemos a la muerte digna, y que tantos Estados, al menos de forma legal, nos la niegan. Ese debate moral que surge siempre en torno a ella y que se superpone sobre los deseos de la persona que está sufriendo. Saramago, además, realiza malabares precisos sobre las consecuencias sociales, económicas e incluso políticas que acaecerían si un país deja de tener bajas, si las filas de sus fallecidos se reducen de la noche a la mañana a cero. Y el análisis es sorprendentemente lúcido y horrible a partes iguales. 

En cuanto a la segunda parte de la novela, vemos cómo la muerte, en sus propios huesos, expone por qué decidió dejar de matar. Lo hace a través de una carta donde sentencia nuevos métodos para matar. En este punto, Saramago nos traza de forma sarcástica e irónica una novela sobre las implicaciones que nadie imagina que tiene la vida eterna, por lo menos a mí nunca se me habían ocurrido. 

Sin embargo, la muerte, esa mujer tenue, silenciosa y que tiene como única compañera a su fiel guadaña, decide volver con su tarea, y es así cómo, en aquel país desconocido, la muerte regresa sin tregua; es más, deberá recuperar el tiempo perdido en unas cuantas horas. 

Y es así como la vida y la muerte transcurren con habitualidad, hasta que un día nuestra protagonista descubre con asombro que una persona que debió morir hace un par de días se encuentra aún con vida. Esto es algo que nunca antes le había ocurrido a la señora muerte, por lo que honestamente no tiene ni puta idea de cómo actuar ante tal situación. 

See Also
Liga-Macondiana_VoxBox

Es en atención a ese pequeñísimo problema que la trama de la novela cambia completamente. Me sorprendió mucho el giro que da en el tercer acto, la nobleza y el amor con el cual Saramago entreteje la relación de los protagonistas y, sobre todo, cómo llega a darle humanidad a la propia muerte. 

Es más, hasta hace muy poco consideraba que la carta de amor más hermosa que había leído era Orlando, de Virginia Woolf. Sin embargo, una vez finalizado Las intermitencias de la muerte, creo que también se convierte en una bella oda al amor, a la empatía y, por qué no, a la esperanza. Es una carta de amor bizarra, por así decirlo, pero terriblemente entrañable. 

Decir más sería arruinarles el libro, así que mejor vayan y léanlo. 

What's Your Reaction?
Excited
0
Happy
0
In Love
0
Not Sure
0
Silly
0
View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

© 2019 VoxBox, Todos los derechos reservados.   Contáctanos: info@voxboxmag.com
Scroll To Top