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Diseccionar el alma humana: El cuento de la criada

Diseccionar el alma humana: El cuento de la criada

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A veces toca hablar de ruina y desesperanza, y toca hacerlo sin concesiones, de frente y con nombres propios. Esta vez, es momento de hablar de una historia extraña, perturbadora y dolorosa, he tenido el privilegio de leer: El cuento de la criada, escrito por Margaret Atwood durante la década de los ochenta, una distopía que hasta la fecha es un referente de lucha y resistencia.

Debo confesar que el libro no me sorprendió, llevaba una idea preconcebida de lo que debía encontrar. Mi primer acercamiento a la historia fue a través de la serie televisiva, y cuya primera temporada desarrolla el contenido íntegro del libro -con los matices propios de una adaptación-. A pesar de ello, encontré en la narrativa de Atwood (una de mis cuentistas favoritas), muchas cosas relevantes, no me quise quedar a leer en lo superficial.

Ahora bien, esta nota se divide en dos partes, la primera es una comparación entre libro y serie, centrándome en las diferencias más importantes entre uno y otro (obviamente cometeré el pecado mortal de spoilearles ambos, así que si no quieren sufrir, mejor dejen su lectura acá).

La segunda parte es mi opinión sobre la historia, pues creo que casi nadie queda indemne a la misma.

¿Quién es la narradora?

La primera diferencia entre la serie y el libro, consiste en la identidad de la narradora, si bien es cierto en ambas se trata de Offred, el contraste surge en que, en la serie, Offred es la mujer en la que se ha convertido June, dadas las circunstancias, es quien ha llegado a reemplazarla, lo único que las une son pequeños recuerdos de una vida que ya no existe, y es doloroso observar cómo esa vida se ha derrumbado por completo. Sin su familia, sin su hija y siendo objeto de abusos a diario, Offred resiste a la violencia que engloba la nueva vida que le ha tocado, una donde solo es reconocida como vasija, su finalidad es la procreación y, cuando ya no sea posible cumplir con ese mandato, será relegada, tirada como un utensilio roto y maltrecho que ya nadie puede utilizar. Mujer objeto, ¿mujer? Objeto, sin más.

Mientras que en el libro de Atwood, en ningún momento Offred revela su nombre anterior, de cuando era libre.

Al respecto, la autora ha dicho que es normal que las personas traten de identificar a Offred con June, pues así es como se refleja en la pantalla, no obstante, no fue concebido de esa manera al momento de escribir la historia.

Serena Joy

Las diferencias con este personaje representan casi una queja personal, pues Serena es una maldita perra en la serie, es fuerte, valiente, la mayor parte del tiempo sabe lo que quiere y conoce los medios para conseguirlo, y por eso me encanta. Mientras que en el libro es una mujer mayor, de rasgos duros, marchita y severa, es la típica imagen de quien ha sido relegada al olvido y quien, con los años, se convirtió en algo menos que una sombra. Tiene un pasado un tanto glorioso, pero siempre encasillado al fanatismo religioso. Francamente, no logré sentir empatía por ella, es un personaje que debía existir y ya.

Mientras que la Serena Joy que nos presentan en la serie original de Hulu, tiene un pasado militante, sus ideas están plasmadas en la forma en que se rige Gilead. En su vida anterior era fuerte (en realidad lo sigue siendo, creo que ahí reside su inconformidad), estaba siempre frente a las cámaras y enfrentaba a la oposición de forma aguerrida, por lo que, con la sumisión del régimen implementado, también se ha visto afectada, pues ya no tiene voz ni voto dentro del circulo de liderazgo.

En lo personal, Serena siempre me ha parecido el personaje que más evoluciona dentro de la serie, con quien por momentos he llegado a sentir más empatía, y, además, es quién nos muestra que al final del día, las criadas, las marthas y las esposas, sin importar las diferencias que supuestamente existen entre ellas, están sufriendo abusos sistemáticos.

Moira

Moira es un referente a la vida anterior de Offred, pues eran mejores amigas desde la época universitaria. Este es un personaje fuerte, tanto en el libro como en la serie, sin embargo, el desarrollo de las situaciones que vive es discordante entre la distopía creada por Atwood y la serie.

Moira logra escapar en ambas ficciones, escapa al menos de ser una “criada”, sin embargo, al ser descubierta y apresada, es consignada a Jezabel, una suerte de prostíbulo y que a todas luces está en lo más profundo de la clandestinidad.

Jezabel es el síntoma más claro de la doble moral de los fanáticos religiosos fundadores de Gilead, es la demostración menos fingida de la misoginia que pulula en todas partes. Es un club en el que solo son admitidos los miembros más distinguidos -entiéndase los comandantes- del pseudo Estado Gilead.

Este pasaje dentro de la historia es una mezcla entre cinismo y decadencia; para mi representa el reflejo, también, de una de las realidades más latentes en nuestros días: que el trabajo sexual siempre será un recurso extremista, al que se llega únicamente cuando no hay otra opción. En El cuento de la criada, Moira decide quedarse en Jezabel pues era eso o morir expuesta a los riesgos del trabajo forzado en “las colonias”.

Lo que cambia entre la serie y el libro es el final del personaje, dentro de la serie logra huir a Canadá y recibir asilo, mientras que en el libro es la propia Offred quien nos dice que luego de su encuentro en el Jezabel, nunca más supo de ella.

¿El cuento de la criada es feminista?

Sobre esto, la propia Margaret Atwood ya ha dado su punto de vista, pero me quiero centrar en cómo las personas reciben la historia.

El libro, escrito en los ochenta, ya marcaba precedentes importantes de las luchas feministas actuales. Toca, además, puntos que son de interés común con nuestra época: claro ejemplo, los derechos de la comunidad lgtbiq, o mejor dicho la falta de estos.

Porque en El cuento de la criada lo que menos hay son derechos, existe violencia, abusos, misoginia y homofobia. Es la cara de la sociedad conservadora y moralista expuesta sin filtros, lo alarmante es que a pesar de los años que han transcurrido, esa realidad sigue siendo la misma, con los matices propios de la época, pero en general nuestras luchas siguen convergiendo.

Por ello, la mayoría consideramos que la historia es feminista. El libro tuvo un resurgimiento gracias a la popularidad de la serie, y desde entonces, las calles en las que se han vertido consignas feministas, también han visto desfilar a muchas mujeres con trajes similares a los de “las criadas”. Desde manifestaciones por reconocimientos a derechos laborales, proaborto, las marchas del 8 de marzo a nivel mundial, el famoso #metoo, las manifestaciones contra los vientres de alquiler; marchas para la legalización del trabajo sexual, entre muchas otras.

La túnica roja con la cofia blanca ya son un símbolo de resistencia, y es que como bien dice Offred en algún momento: “no nos tendrían que haber dado uniformes si no querían que fuéramos un ejército”.

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Sin embargo, y como debe ser, en vista de la diferencia temporal entre uno y otro, el feminismo que observamos en el libro es disímil al que se plasma en la pantalla. En lo personal, me quedo con las ideas que nos presenta la serie, pero reconozco la importancia que el libro tiene para su época y como precedente para demás historias, en las que las luchas femeninas fueron forjadas.

El final

¿Qué es lo que ocurre después de ese final? Es cierto que estamos ante una distopia, y por ende no tiene porque ser esperanzadora, sin embargo, en el libro nos encontramos con un final demasiado precipitado, los últimos capítulos son vertiginosos, pero solo nos encaminan a la nada.

No obstante, y por obvias razones, la serie que aún está en transmisión, es muchísimo más reveladora, nos da más luces, es más esperanza, la resistencia parece más que una simple palabra (recordemos que en el libro solo se refleja a través de “Mayday”), prefiero cómo se maneja la historia dentro de la serie, debo admitirlo, aunque claro, soy consciente y reconozco que esta tercera temporada ha sido demasiado lineal, mientras que el final de la segunda temporada nos dejaba con las emociones al límite, en la actualidad la temporada no ha cumplido con las expectativas de nadie.

Mucho se ha comentado, además, si Margaret Atwood realmente planeó una continuación a esta novela, o si solo es producto de la necesidad de consumo que nació a partir de la popularidad de la serie.

Sea como sea, The Testaments está cada vez más cerca de ver la luz y quizás ahí sepamos más sobre el final de Offred.

¿Distopía?

En cuanto a mi opinión sobre la historia, debo decir que quizás no sea para cualquiera, pero es un relato necesario, se encarga de diseccionar el alma humana. Nos muestra un antes y después de la sociedad que conocemos, y ya no se trata de una distopía sino de un presente aterrador.

Plasma de forma terriblemente honesta cómo las relaciones humanas se han concentrado en el poder, económico y sexual, en donde todo se resume a una compraventa. Hablamos de la miseria del ser, en donde sobresalen el ego, la rabia y la autocomplacencia; un mundo en el que poco a poco se teje una telaraña de emociones, deseos y decepciones, y donde después solo queda vacío.

Es una historia donde se refleja el alto nivel de inconformidad que el ser humano posee, porque no somos felices con dios, ni con la ausencia de él, el «hombre» es una pequeña bestia sedienta de poder, aunque ya lo tenga, concentrándose únicamente en la acumulación de lo que por supuesto no necesita.

Los sentimientos se han convertido en futilidad, poseer es lo de hoy, crear memoria es lo de menos, y quizás, visto desde una perspectiva cínica, lo único que nos depara como humanidad es un mundo como el de El cuento de la criada.

¿Qué haremos para evitarlo? ¿Estamos a tiempo para evitarlo?

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