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Crónicas de una Casa Tomada

Crónicas de una Casa Tomada

Nada dura para siempre. La vida es una colección de capítulos a través de los cuales vamos cambiando, gracias a las múltiples experiencias y desafíos que nos toca enfrentar por el simple hecho de estar con vida. Estos cambios nos permiten evolucionar. Este año le ha tocado evolucionar a La Casa Tomada, una iniciativa que ya puede considerarse como una entidad con vida propia. Un capítulo llegó a su fin cuando la sede que quedaba sobre calle La Reforma, en colonia San Benito, fue cerrada el 31 de octubre de 2019. Pero su historia está lejos de terminar.

Cuando escuchamos del supuesto cierre de La Casa Tomada, todos en el equipo editorial de la revista nos impactamos por la noticia. Superado este, nos vimos conmovidos por la revelación. Todos, en algún momento u otro, nos vimos envueltos en alguna actividad de las que ocurrían en La Casa, aunque fuese como visitante casual. Así que no dudamos en agarrar cámaras, libretas para tomar notas y nuestros teléfonos inteligentes (que realmente hicieron un poco inútil empacar los primeros dos ítems de la lista) para ir a La Casa Tomada y así poder rendirle tributo con un par de notas.

Esta es la primera.

La Casa Tomada no cierra

En la visita pudimos platicar con Eloisa Vaello Marco, directora del Centro Cultural de España (CCESV), y Nahiely Mendoza, Integrante de la Asamblea de la Casa Tomada y de la Comisión de Acción Cultural, para conocer de primera mano qué pasaría con La Casa Tomada… pero descubrimos que los rumores de la muerte de La Casa Tomada estaban altamente exagerados.

La Casa Tomada no acabó, simplemente está evolucionando.

Hoy por hoy, La Casa Tomada –como inmueble en la colonia San Benito– cierra, pero como proyecto e iniciativa ciudadana continúa. Nahiely nos contó que ya están cerrando negociaciones para trasladarse al Castillo Venturoso en San Salvador, donde esperan reanudar actividades a finales de noviembre. 

Parte de la mudanza al Castillo es agridulce. Mientras algunos de los habitantes actuales se trasladan junto a La Casa Tomada, otros no lo harán, por diferentes motivos. El Castillo Venturoso es un lugar que permitirá crear un nuevo hogar, pero también será un lugar que ya no contará con la subvenciones del CCESV.

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Mural de La Casa Tomada.

Glasswing International ha convertido al Castillo Venturoso en un espacio para la niñez, y esto permite que sea posible mudarse, pero para contar con un espacio hay que pagar una cuota simbólica que no todos los habitantes pueden pagar. Es una lástima que no todos los residentes de la casa sean sostenibles y el hecho de que La Casa haya evolucionado, solo deja en claro que todavía hay mucho trabajo por hacer en El Salvador, en lo que respecta a cambiar la manera en la que, como sociedad, apreciamos el valor –y precio– del arte como expresión cultural.

No obstante, nos alegró descubrir que la inversión que el Centro Cultural de España y la Unión Europea hicieron al fomentar la cultura salvadoreña fue un éxito. No solo consiguieron crear un espacio para que salvadoreños de todas edades cultivaran sus habilidades artísticas, sino que también sembraron una semilla que está germinando, porque muchos de estos jóvenes, ahora adultos, están trabajando para cuidar estos espacios y abriendo nuevos.

Crónica de los últimos días

Como parte de nuestra visitas a La Casa Tomada en su última semana abierta, tomamos fotografías de los últimos días y del evento que sirvió para cerrar este capítulo histórico.

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