Política

Norman Quijano no permitirá bailongos en la Asamblea… ¿Y misas sí?

Norman Quijano. VoxBox.

Política.- Un video de una fiesta de sindicalistas de la Corte Suprema de Justicia despertó la indignación, los memes y los análisis en todo el mundo (de Twitter, y solo en El Salvador, pero se entiende la exageración). Y no era para menos: unas bailarinas aparecen presentando su show en las instalaciones de una sala de audiencias del Centro Judicial Isidro Menéndez. Más allá de los chistes, las cumbias y los bailes en el Centro Judicial, se trata de un asunto bastante grave: ¿cómo y por qué se llevan a cabo este tipo de espectáculos?, ¿es la primera vez que suceden?, ¿quién autoriza este tipo de cosas?, ¿a quién se le ocurrió que era una buena idea grabarlo y subirlo a redes sociales? A todo esto se le suma el altísimo nivel de desprestigio que el órgano judicial ha acarreado con más fuerza en los últimos meses. El caso de Elías Antonio Saca, los juicios por hacer memes, la falta de interés por procesa a ciertas instituciones que tienen antecedentes criminales, han ayudado con este desprestigio. Pero, lastimosamente, esta fiesta no es un caso aislado: son contadas las veces en las que las instalaciones públicas han servido para eventos que no tienen nada que ver con su naturaleza. Solo recordemos la “porno fiesta” en el penal de Izalco, o la fiesta del GRP que resultó fatal para la agente Carla Ayala.

Norman Quijano y las misas

Ante la noticia de esta fiesta de la CSJ, el presidente de la Asamblea Legislativa, Norman Quijano no se quedó callado: aseguró que, mientras esté al frente de la Asamblea Legislativa, no permitirá que en el Salón Azul se hagan fiestas (literalmente dijo “bailongos”) como la que sucedió en la sala de audiencias. Por supuesto que todos estamos de acuerdo con él, pero, ¿no se celebró, durante la primera sesión plenaria de la actual legislatura, un evento que involucraba la imagen de la Virgen de Fátima?

No estamos comparando una fiesta con mujeres bailando semidesnudas con un evento de tintes religiosos, ni nada por el estilo, pero hay que ser consecuentes: ni las salas de audiencias están hechas para ese tipo de espectáculos, ni la Asamblea Legislativa debería enaltecer una religión, en detrimento del laicismo del Estado. Son dos cosas distintas, sí, pero responden a un mismo fenómeno: no existe respeto a las instituciones, ni siquiera de parte de quienes las administran.

VoxBox.-

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