Violencia de Género

Unos cuantos piquetitos: violencia de género en El Salvador

Violencia de género en El Salvador. VoxBox.

Violencia de género.- En su rostro no se veía arrepentimiento. Al contrario, se veía una leve sonrisa sarcástica, mientras esquivaba las preguntas de la prensa que le seguían en el pasillo del juzgado. Rónald Urbina pidió que le dejaran respirar, e iba a la sala donde un juez dictó que tenía que guardar prisión preventiva, porque es el sospechoso de asesinar, mutilar y arrojar en diferentes puntos de San Salvador los restos de su pareja: Jocelyn Abarca. Este no es el primer caso de feminicidio en este año en mi país. Suman ya 224 los registrados. No estoy segura de si sean los únicos. Posiblemente hay muchos que no salen a la luz.

Muchas cosas giran al rededor del tema de la violencia de género en El Salvador y de los feminicidios. Posiblemente hablar de los casos emblemáticos o mediáticos ha sido mal visto en redes sociales, pero estamos conscientes de que la violencia de género o intrafamiliar traspasa niveles académicos, socioeconómicos, culturales y morales.

Cada vez que sale a la luz un nuevo caso de violencia de género que termina en la muerte de mujeres, la sociedad tiene dos reacciones: o justifica el agresor, con comentarios descalificativos hacia la víctima y acusándola de no romper círculos de violencia; o acusa a los medios e instituciones de no hacer palpable a todos los casos y darle importancia solo a algunos.

Para lograr comprender los círculos de violencia de género en El Salvador, desde una perspectiva psicológica, entrevistamos al Lic. Óscar Vásquez, psicólogo y catedrático de la Universidad José Simeón Cañas, quien nos explicó que dentro de la sociedad la violencia es usada como un método de control y también con fines destructivos, al reducir a las personas a objetos y de esta manera aprovecharnos.

Debo aclarar algo, en este punto: esta dinámica de reducir las personas a objetos es algo que no solo ocurre de hombres a mujeres. Toda persona puede realizarlo. Lo vemos de madres a hijos, entre infantes, entre hombres. Un detonante de este proceso es el estrés, por ejemplo. En muchos casos, en especial en feminicidios, el detonante del proceso es en la práctica cultural en la que nos educan: el machismo.

Así, encontramos que los seres humanos no violentamos solo porque sí, sino que es un mecanismo que reacciona de manera racional. Créanlo o no, la violencia es racional, y se buscan razones (falsas o no) para ejercer dominio y agresión en varios niveles: psicológica, emocional, física, económica. Literalmente el agresor, con diferentes estrategias, teje una red de acciones que deja desarmada a su víctima.

Violencia de género en El Salvador

Posiblemente, ante casos sonados de maltrato o violencia, usted se ha preguntado por qué la víctima no ha denunciado o ha hecho algo para salir de ese dominio. La respuesta es fácil: porque está indefensa.

Súmele a esto que la sociedad ha establecido una plataforma cultural que justifica nuestras acciones, y entonces nos topamos con comentarios denigrantes para la víctima: “Eso le pasa por andar de caliente”, “algo ha de haber hecho”, “de seguro tenía otro marido”, y así una larga lista de frases que revictimizan a las personas afectadas.

El agresor comúnmente también tiene frases de defensa: “Ella tuvo la culpa, yo no quería”, “no sé qué me pasó”, “es que me encontró con los miados calientes” (tanto agresor como agredidos justificamos).

Esta reacción generalizada difumina la responsabilidad de los agresores y es fácil adjudicar falta de salud mental en ellos.

Como sociedad, es más fácil atribuir la violencia de género a “un monstruo” o a una persona desalmada, que aceptar que se trata de un fenómeno cotidiano. Y que todas las personas, en especial los hombres, somos agresores en potencia mientras no aprendemos a manejar las emociones.

¿El problema es solo de los hombres agresores? Pues en lo personal creo que también ayuda la desinformación, también abona que el Estado no tenga un protocolo que proteja a las víctimas de violencia de género. No ayuda tampoco que los medios de comunicación sigan dando las noticias de estos casos como “causa pasional”, o manifestando que una mujer ha sido asesinada porque era infiel.

Hasta ayer, en El Salvador se contabilizaban 224 muertes violentas de mujeres: feminicidios. Karla, Jocelyn, Reina, Katherine, Rocío, Carla Ayala, Maritza, y tantos nombres de mujeres que ya no están aquí, que fueron víctimas no solo de golpes, insultos, sino que su pareja fue capaz de quitarles la vida.

La imagen que acompaña esta nota es una pintura de Frida Kahlo, quien en una mañana de 1935 abrió el periódico y encontró la historia de un hombre que había asesinado a su pareja a puñaladas. Al ser cuestionado, contestó con la frase que le da título a la obra: “Fueron ‘unos cuantos piquetitos’”.

En 2018, muchas mujeres seguimos expuestas a esos “piquetitos” que minan la vida.

VoxBox.-

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Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

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