Economía, Política

Calculadora de la desigualdad y la pobreza en El Salvador

Pobreza en El Salvador. VoxBox.

Economía.- La pobreza en El Salvador tiene muchísimos rostros: es una de las condiciones que más abundan en la sociedad, una de “esas cosas” que es casi imposible no mirar. ¿Cuántos lugares hay, solo en San Salvador, donde una residencial con casas carísimas está al lado de una comunidad pobre?

Al ser un país tan pequeño, por fuerza tenemos que convivir. Por eso hemos creado tantos muros, cerrado con portones y vigilantes en tantas colonias y, lo peor de todo, estigmatizado tantas zonas, con o sin razón. ¿Cuántas empresas optan por nunca contratar a personas que viven en zonas de alto riesgo? Buenas razones tienen, por supuesto, y tampoco es nuestra intención señalarlas como responsables de la situación, pero ¿esas políticas no provocan más pobreza?

Y el tema de la pobreza en El Salvador es extraño, porque parece que siempre está presente: en los discursos políticos o en las conversaciones cotidianas, pero ¿qué tanto estamos estudiándola, pensando en formas de superarla? Quizás muy poco, porque la situación no ha mejorado demasiado en los últimos años. Es más, la única solución real a la pobreza la han puesto los pobres: irse para el extranjero, trabajar en condiciones inhumanas, y enviar dinero a los que quedan.

Pero el tema no es exclusivo de El Salvador o Centroamérica. En el mundo entero es una preocupación constante, ocupa grandes espacios en los medios de comunicación más importantes del mundo, e incluso se han creado instituciones, asociaciones y hasta confederaciones. Ese es el caso de OXFAM.

Pobreza en El Salvador y Latinoamérica

Oxfam es una confederación conformada por 20 países, que buscan hacer labores humanitarias para combatir la pobreza. Fue fundada en Oxford en 1942, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, para luchar contra el hambre que se vivía en esos momentos. De ahí su primer nombre: Comité de Oxford para ayudar a la hambruna (Oxford Committee for Famine Relief).

Desde hace unos años Ojo Público, en colaboración con Oxfam, llevan a cabo un interesante proyecto llamado Calculadora de la Desigualdad. Lo que hacen es tomar como base los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, para comparar los ingresos mensuales de tu familia con los de los multimillonarios de tu país. Es una herramienta fácil de utilizar, y los resultados se presentan en forma de gráficos, muy sencillos de leer.

El ejercicio lo pueden hacer personas de dieciséis países de Latinoamérica: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Brasil. Al final del recorrido, la misma página brinda información respecto a la concentración de riqueza y poder en cada país.

Según esta herramienta, por ejemplo, en El Salvador hay 160 multimillonarios cuya fortuna representa 26.7 veces la inversión del Estado en educación, y equivale el 87 % del Producto Interno Bruto. Para hacer una comparación: en Chile hay 515 multimillonarios cuya fortuna representa 6.1 veces la inversión del Estado en educación y equivale el 27 % del Producto Interno Bruto, mientras que en Honduras hay 225 multimillonarios cuya fortuna equivale el 162 % del Producto Interno Bruto.

¿Qué hacer con la pobreza?

Lastimosamente el modelo educativo actual, en El Salvador y casi todo el resto del mundo ha fracasado: no está siendo una herramienta útil para mejorar las condiciones de vida de las personas. Por supuesto que el acceso a la educación sigue siendo un derecho humano, y por tanto debe estar garantizado para todos, pero no es suficiente.

En realidad, tal y como lo plantea Oxfam, la pobreza no es inevitable, ya que es producto de la injusticia. La injusticia que emana de las instituciones estatales, de la corrupción de los gobernantes y de las malas prácticas empresariales.

Tristemente no hay soluciones rápidas, no hay promesas electorales que puedan resolver esta situación en cinco años o menos. Tampoco hay una única e inequívoca forma de resolver la pobreza en El Salvador: pero sí existen estrategias y un interés genuino en querer superarla. Si pudieron otros países, ¿por qué El Salvador no?

VoxBox.-

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