Migración, Política

El Salvador se quedó sin TPS: es hora de tirar a la basura a los políticos

El Salvador se quedó sin TPS. VoxBox.

Opinión.- Por fin sucedió lo que tanto se temía: El Salvador se quedó sin TPS. Sí, ya sé, todavía no, tienen una prórroga de 18 meses: una prórroga que en realidad no es más que una orden de desalojo bastante mal disimulada.

Esto no es nuevo, ni es exclusivo de mis compatriotas, sino una especie de muerte anunciada que, sin embargo, no ha dejado de dolernos a todos un poco.

Como en mi país (para quien no lo sepa) vivimos una época asquerosa electorera de la más baja calaña, la noticia del fin del Estatus de Protección Temporal se tomó de la peor forma imaginable: desde los propósitos privados de cada partido político.

Si usted es de las personas que al enterarse del fin del TPS lo primero que hizo fue atacar al partido político que usted considera adversario, o es de los más progres y sin ideología que atacaron a todos sin ningún reparo, ya puede dejar de leer esta nota. Me parece ofensivo que alguien como usted haya llegado hasta acá.

Para el resto de nosotros, los que a pesar de este país jodido mantenemos un cierto nivel de cordura, me gustaría ilustrarlos con algunos datos, por lo demás bastante interesante, sobre esta negra situación que se nos viene encima.

El Salvador se quedó sin TPS, igual que otros países

Para comenzar, me gustaría que supieran que ponerle fin al TPS es una medida nada nueva en la administración del bienquerido máximo líder supremo y Gran Hermano de esta distopía de la vida real, Donald Trump.

En 2016, Estados Unidos terminó los TPS para Guinea, Liberia y Sierra Leona. En septiembre de 2017 lo canceló para Sudán y en noviembre anunció la terminación del TPS para Nicaragua y Haití.

Solo lo extendió por seis meses más —hasta julio de 2018— para Honduras, pero bajo la posibilidad de que se cancele después de esa fecha.

En el anuncio de la cancelación del TPS para Nicaragua, emitido por el Departamento de Seguridad Nacional, se indicaba que el período de 12 meses que daban era para que las personas que estaban en el programa buscaran medidas legales alternativas para su estatus migratorio o prepararan su salida de Estados Unidos.

El caso salvadoreño y los números

Según el Centro para Estudios de Migración, actualmente hay 195,000 salvadoreños con TPS que viven en Estados Unidos. En promedio han vivido por 21 años en ese país, donde han formado sus familias y vidas. Además, hay 192,700 nacidos en Estados Unidos de padres salvadoreños con TPS.

Además: del 100 % de personas en el mundo que gozan de TPS con Estados Unidos, 61.38 % son salvadoreños. Una cifra enorme.

El fin del TPS implica que los salvadoreños que eran beneficiarios del programa se quedarán sin la protección legal contra la deportación y perderán el permiso que habían obtenido para trabajar.

Pero no se crea que este Estatus solamente ha beneficiado a los salvadoreños. Estados Unidos también recibe una “pequeña” ayuda: en un estudio del ILRC, se calculó que no tener la contribución de los salvadoreños beneficiarios del TPS equivaldría a una pérdida de USD 31,000 millones en el Producto Interno Bruto de Estados Unidos durante un período de 10 años. Cada año, los salvadoreños con TPS contribuyen con USD 481 millones a la seguridad social y el programa Medicare. Al mismo tiempo, el costo de los despidos de los salvadoreños con TPS equivaldría a una pérdida de USD 673 millones.

Así que sí, el TPS es un asunto importante para países pequeños como El Salvador o Nicaragua, pero tampoco se crean que solo se trata de una limosna que al gigante del norte se le ha caído casi por equivocación. En muchas formas, ha sido un acuerdo que ha beneficiado a ambas partes, por donde quiera que se le mire.

Y no, reducir la cancelación de este Estatus a un mero asunto de política partidaria interna y coyuntural no ayuda a comprender la profundidad de este fenómeno.

¿Qué deberían hacer los salvadoreños para prepararse para una muy posible deportación masiva?

No lo sé muy bien. No me corresponde a mí determinarlo. Pero tengo una pista de por dónde podríamos comenzar (y aplica para todos los demás países de Centroamérica): dejen de votar por esos partidos ortodoxos, por esos políticos enquistados en ideologías absolutamente oxidadas, que nunca han procurado los intereses de nadie que no sean sus propias familias. Dejen de votarlos, dejen de elegirlos, tírenlos a la basura o aplíquenles juicios marciales. Desde ahí podríamos comenzar a pensar en auténticas soluciones.

VoxBox.-

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Profesor de alguna universidad. No escribo, vomito.

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