Educación Sexual, Porno, Sexualidad

Yo quería ser conejita de Playboy

Conejita de Playboy. VoxBox.

Yo también quería ser conejita de Playboy, porque no hay nada de malo en tener una sexualidad sana.

Opinión.- Anoche murió Hugh Hefner, tenía 91 años y mucho recorrido. Nunca lo había dicho en voz alta, pero la verdad, yo quería ser conejita Playboy, pero me lastimé la rodilla.

Tuve que dedicarme a otras cosas menos placenteras y bueno… acá estoy.

Lo admito, en medio de tanta testosterona, admiro a Hugh. Sí, ya lo dije. Si fuera hombre, quisiera haberme parecido tantito a él. Pero antes de que me maten las feministas, explico: el tipo fue un adelantado a su tiempo.

En los cincuenta, cuando todos eran mojigatos, no había acceso a anticonceptivos y el homosexualismo era ilegal, él fue revolucionario.

Sí, así como lo leen, un revolucionario. Gracias a él y a su revista, el erotismo llegó a muchos hombres, y eso se tradujo (de alguna bizarra manera) en educación sexual para hombres de diferentes edades.

Muchos argumentarán que nos objetivizó, pero yo creo que Playboy fue una plataforma de exposición de mujeres exitosas. Por sus portadas han pasado mujeres seguras de sí mismas, independientes y valientes. No veo víctimas, veo a un género recibiendo un lugar importante en la palestra.

Es increíble el impacto que tuvo Hugh en la cultura pop. Esta sociedad global fue impactada con su visión y su eterna sonrisa. Hasta en eso lo admiro: Siempre se le veía jovial, alegre y pleno.

Ah sí, también rodeado de hermosas mujeres.

La libertad de expresión encontró un pivote en Playboy, un gran protector en Hefner, la literatura erótica (y la literatura en general), la fotografía, la música e incluso los derechos civiles tuvieron un espacio porque, en suma, Hefner demostró lo que nadie se atrevía: el sexo traspasa todo lo que el ser humano es.

Conejita Playboy nivel Bridget Jones

La sexualidad vivida desde la libertad y el respeto es algo que nos edifica como personas. ¿Qué, si metió en un estereotipo a las mujeres? No lo creo, muchas de nosotras tenemos peores estereotipos, el de ser seres sexuales no debería ser un problema. Claro, si es eso lo que realmente deseamos. Solo recuerden que la gran heroína Bridget Jones también se enfundó en el disfraz de conejita. Esa mujer rellenita y con problemas emocionales, como muchas de nosotras, tuvo esa fantasía: ser deseada como cualquier otra chica de la Mansión.

Yo también quería ser conejita Playboy. Y no solo para menear la colita esponjosa en mi trasero, sino porque no hay nada de malo en tener una sexualidad sana y que los hombres lo sepan. Quería ser conejita, porque al final el sexo sigue ligado a todo en nosotros: la política, el arte, la literatura, la música y la tecnología.

Gracias, Hugh. Te mando un beso de piquito hasta donde estés.

VoxBox.-

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Mujer que disfruta la lectura, el sexo y la mezcla de ambas. Abiertamente bisexual y sin compromisos más que con el amante de turno.

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