“Baby Driver”: Un gran killer track en pantalla.

Baby Driver. VoxBox.

Baby Driver no solo es una de las películas más entretenidas en lo que va de año, sino una de las bandas sonoras más esperadas. Es un paseo con un innegable potencial de ser clásico instantáneo.

Cine.- Podría parecer mentira que a estas alturas todavía exista alguien que no haya visto Baby Driver, pero en ciertas partes del mundo (como en mi caso en particular, Venezuela), todavía existen estrenos que llegan con un cierto retraso, casi exagerado en comparación con el resto de países del continente.

No hace falta decir que este retraso no hizo otra cosa que incrementar mi curiosidad (y casi fijación) por la cinta, debido a la gran cantidad de elogios que ha venido recibiendo desde su estreno en Estado Unidos y, al mismo tiempo, hacía cada vez más tortuosa la tarea de evitar enterarme prematuramente de algún giro importante de la trama antes de verla.

Pero finalmente, tras haber cumplido religiosamente con una primera visualización, me di cuenta que quizás necesitaría una segunda… luego una tercera, y solo por si las dudas, una cuarta. No porque necesite desmenuzar todos aquellos elementos escondidos y sutilezas dentro de su puesta en escena (que sí las tiene), sino porque simplemente fue un paseo endemoniadamente divertido.

Lo mejor logrado de Wright

Edgar Wright es un director con una trayectoria fascinante, aunque francamente todavía se siente un tanto reducida. Pero en cada uno de sus proyectos logra conservar un estilo peculiar que desborda de originalidad e impresiona en cuanto ingenio, tanto por sus historias como por su forma de planear visualmente algún gag, o revelar información en el fondo. Así como su montaje tan característico, sumamente rápido y yuxtaposición dinámica.

En lo que concierne a este filme, podría fácilmente posicionarse como su trabajo mejor logrado como director, sin querer menospreciar sus trabajos anteriores, que siguen siendo obras maestras por sus propios méritos. Aquí es palpable el reto de precisión y sincronización musical, casi sobrehumano, por el que tuvo que pasar dentro del apartado técnico tanto dentro del rodaje como en la sala de postproducción.

La música ochentera

No creo ser paranoico ante el hecho de que tras Guardianas de la galaxia y quizás un poco antes exista una obsesión hollywoodense por hacer películas con bandas sonoras llenas de éxitos pop-rock ochenteros, cuyas escenas de acción energizantes emulen la experiencia de videos musicales de diseño estilizado.

Pero en el caso particular de Baby Driver son más que simples imágenes bonitas con música genial: aquí la música es en todo momento diegética, sin excepción, por razones de la trama, que busca mantenerse justificada con el paso de cada nuevo track: Funciona como un engranaje dentro de la historia, más que como un complemento de la misma. Las letras de las canciones van en sincronía con lo que vemos en pantalla y narran acciones e ideas de forma paralela.

Cada efecto sonoro, golpe o disparo se encuentra perfectamente realizados al ritmo de la música, haciéndonos creer que la vida de nuestro protagonista y el mundo al que hemos sido absorbidos forma parte de un interminable video musical. Sonará cursi, pero ¿quién no ha deseado que la vida real funcionara así? ¿Quién no ha querido caminar o conducir por la calle al ritmo de una canción en completa sintonía con nuestro estado de ánimo?

Vemos y escuchamos el mundo tal como lo hace Baby (Ansel Elgort). Aprendemos todo lo que necesitamos saber acerca de sus obsesiones y su carácter en tan solo unas pocas escenas, casi sin necesidad de ningún diálogo en los minutos iniciales. Con la simple secuencia inicial de Baby esperando en el auto al ritmo de los Bellbottoms, mientras ocurre el atraco, sabemos que por su cuenta es un personaje carismático e infantil, pero serio cuando el momento lo requiere, preparado para pisar el acelerador y hacer lo que se le da mejor: escapar con un killer track de fondo.

Y la acción con persecución

Dejando de lado un poco la música, pasamos a hablar de las escenas. Sencillamente las secuencias de acción y persecución son una experiencia sin igual, comparables a la experiencia de alguna de las atracciones de un parque de diversiones, y son todas merecedoras de un puesto honorífico junto a otras películas clásicas del género, ya sea Heat, The Driver o incluso The Blues Brother (todas obvias fuentes de inspiración).

Además de una espectacular química entre sus protagonistas, Elgort y Lily James sobre todo, cada vez que están juntos pueden sentirse chispas salir de la pantalla, su relación cautivadora y casi imposible de imitar.

Aparte, todo el elenco es memorable con sus pequeñas excentricidades: Kevin Spacey, Jammie Fox, John Hamm y Eliza González, aun siendo peligrosos para la vida del protagonista, son entrañables a su manera. Juntos forman el crew ficticio más entretenido en la historia de los atracos del cine.

Ver esta película es entrar de lleno a un mundo de fantasía, en todo el buen sentido de la palabra, como lo expresa el propio realizador. Busca transmitir una cierta cualidad mágica que solo puede ser posible en el mundo de las películas.

Wright ha logrado entrar a un estatus de notoriedad que nadie se hubiera imaginado jamás. Además, es un director con un trabajo sumamente honesto que habla por él a la perfección: no duda en luchar por lo que desea hacer, no niega ni huye en rendir homenaje a los maestros que le sirvieron de antesala, e incluso llega al punto de autodenominarse como un director de cine comercial.

Eso no niega, sin embargo, la posibilidad de superarse a sí mismo y, al mismo tiempo, hacer contenido de calidad, con un estilo visual propio y temas obsesivos subyacentes que lo vuelven un auteur cinematográfico, pero sin la pretensión de querer obligarse ser visto como tal.

Un paseo a lo clásico instantáneo

No solo es una de las películas más entretenidas en lo que va de año, sino una de las bandas sonoras más esperadas. Es todo un paseo con un innegable potencial de ser clásico instantáneo. Películas como esta lamentablemente no son tan comunes y deben ser aprovechadas en su momento.

VoxBox.-

Yo quería ser conejita de Playboy

Conejita de Playboy. VoxBox.

Yo también quería ser conejita de Playboy, porque no hay nada de malo en tener una sexualidad sana.

Opinión.- Anoche murió Hugh Hefner, tenía 91 años y mucho recorrido. Nunca lo había dicho en voz alta, pero la verdad, yo quería ser conejita Playboy, pero me lastimé la rodilla.

Tuve que dedicarme a otras cosas menos placenteras y bueno… acá estoy.

Lo admito, en medio de tanta testosterona, admiro a Hugh. Sí, ya lo dije. Si fuera hombre, quisiera haberme parecido tantito a él. Pero antes de que me maten las feministas, explico: el tipo fue un adelantado a su tiempo.

En los cincuenta, cuando todos eran mojigatos, no había acceso a anticonceptivos y el homosexualismo era ilegal, él fue revolucionario.

Sí, así como lo leen, un revolucionario. Gracias a él y a su revista, el erotismo llegó a muchos hombres, y eso se tradujo (de alguna bizarra manera) en educación sexual para hombres de diferentes edades.

Muchos argumentarán que nos objetivizó, pero yo creo que Playboy fue una plataforma de exposición de mujeres exitosas. Por sus portadas han pasado mujeres seguras de sí mismas, independientes y valientes. No veo víctimas, veo a un género recibiendo un lugar importante en la palestra.

Es increíble el impacto que tuvo Hugh en la cultura pop. Esta sociedad global fue impactada con su visión y su eterna sonrisa. Hasta en eso lo admiro: Siempre se le veía jovial, alegre y pleno.

Ah sí, también rodeado de hermosas mujeres.

La libertad de expresión encontró un pivote en Playboy, un gran protector en Hefner, la literatura erótica (y la literatura en general), la fotografía, la música e incluso los derechos civiles tuvieron un espacio porque, en suma, Hefner demostró lo que nadie se atrevía: el sexo traspasa todo lo que el ser humano es.

Conejita Playboy nivel Bridget Jones

La sexualidad vivida desde la libertad y el respeto es algo que nos edifica como personas. ¿Qué, si metió en un estereotipo a las mujeres? No lo creo, muchas de nosotras tenemos peores estereotipos, el de ser seres sexuales no debería ser un problema. Claro, si es eso lo que realmente deseamos. Solo recuerden que la gran heroína Bridget Jones también se enfundó en el disfraz de conejita. Esa mujer rellenita y con problemas emocionales, como muchas de nosotras, tuvo esa fantasía: ser deseada como cualquier otra chica de la Mansión.

Yo también quería ser conejita Playboy. Y no solo para menear la colita esponjosa en mi trasero, sino porque no hay nada de malo en tener una sexualidad sana y que los hombres lo sepan. Quería ser conejita, porque al final el sexo sigue ligado a todo en nosotros: la política, el arte, la literatura, la música y la tecnología.

Gracias, Hugh. Te mando un beso de piquito hasta donde estés.

VoxBox.-

El Salvador: Septiembre, la guerra social y el Diablo

El Salvador septiembre. VoxBox.

El Salvador ha tenido un mes de septiembre convulso: problemas económicos, guerras sociales, militarizaciones y el cambio de nombre de la Puerta del Diablo.

Opinión.- Los hechos grandes y pequeños siguen llegando, abonando a la historia (qué rápido olvidamos, por cierto) de este pequeño país centroamericano llamado El Salvador, en donde la mayoría de sus habitantes viven en una absoluta burbuja individual, evitando enterarse de las desgracias que cada día son más notables y que con el tiempo tendrán sus lamentables repercusiones.

En este sistema son muy notorias las incongruencias de las leyes y normas establecidas respecto al deseo de vivir y experimentar la vida de la ciudadanía.

En El Salvador, por ejemplo, todos los meses se sigue cayendo en impago.

Este tema da mucha tela para cortar para los diferentes sectores involucrados. Nadie quiere ceder, porque, obviamente, todos quieren ganar sin dar nada a cambio.

Uno de los sectores que quiere seguirse lucrando de la rentabilidad del ahorro de los trabajadores son las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Es lógico, pues se trata de un negocio tres veces más rentable que una empresa productora de bienes o servicios. Otros, en cambio, buscan desbaratar a sus enemigos y permitir más ingresos económicos (además de los impuestos) a las arcas del Estado, asumiendo que son los únicos que tienen la solución a este problema.

En esta inestabilidad e incertidumbre surgen variedad de preguntas: ¿La sociedad sabe qué significa caer en impago? ¿Las personas —especialmente los trabajadores— saben realmente qué es un sistema de pensiones? ¿Los parlamentarios y parlamentarias de la Asamblea Legislativa solo quieren garantizarse la pensión a su conveniencia? ¿Qué está pasando en otros países con este tema? ¿En Chile, por ejemplo?

Las instituciones en el poder llevan todo el 2017 en diálogos vacíos y sin respuesta, generando un show que los beneficia a ellos y a los medios de comunicación, pues estos últimos solo están para informar los dimes y diretes de la clase política, sin presentar noticias objetivas con respecto a la temática, pues al parecer ni a ellos les interesa lo que pueda suceder con las pensiones.

Culturalmente a esta sociedad no le ha gustado nunca la planificación. Estamos acostumbrados a vivir el día a día (“Coyol quebrado, coyol comido”, es el grito de batalla), despreocupándonos del mañana, del siguiente año y del siguiente quinquenio.

Me tomo el atrevimiento y el espacio para proponer que la mejor solución es un paro de labores a nivel nacional (tal como lo hizo Guatemala hace unos días), hasta que realmente se demuestre que los y las cotizantes tendrán una pensión digna y vitalicia, reconociéndoles todo el esfuerzo que actualmente dan para el mantenimiento no solo de sus familias, sino además de la economía salvadoreña.

Guerra social no declarada

Además del tema de las pensiones, algunos se han comenzado a dar cuenta que hay una guerra social no declarada por la autoridades, pero todos los días vemos el repunte de homicidios en el país. Esos homicidios están compuestos por policías, civiles y pandilleros que, dicho sea de paso, estos últimos solo eso están esperando: que alguien los asesine, porque ellos fueron los primeros en darse cuenta que en este territorio las oportunidades son escasas y la única salida que les queda es la muerte.

Los conflictos armados están a la orden del día, en cualquier parte del territorio entre pandilleros y policías. En medio de esta guerra social, hay que señalar lo poco que afecta a los grupos élites de poder económico estos enfrentamientos, lo que se traduce en muy poco interés para ponerlo en una agenda política y presentar soluciones a diversas escalas.

La brecha económica

Una de las consideraciones más importantes que es necesario retomar es disminuir la brecha de la desigualdad económica social (otra problemática histórica de la sociedad salvadoreña).

Las instituciones de izquierda y derecha tienen muchos debates sobre el ritmo en que está creciendo la economía salvadoreña, pero en lo que ambos coinciden es que en El Salvador existe un crecimiento económico real. El problema es ¿para quién está creciendo? ¿Para todos por igual?

Obviamente no. Las capas medias y bajas de la sociedad no crecen como lo hacen las grandes trasnacionales y centros comerciales de prestigio.

Una de las pocas acciones que ha beneficiado a la población trabajadora fue un aumento al salario mínimo, pero este vino acompañado de un aumento de los productos y servicios que se ofrecen en el mercado.

La acumulación de riquezas por parte de algunos sectores en El Salvador es innegable. Esta ha sido una de las causas históricas de la situación que se vive actualmente.

Las causas mediáticas de la guerra social

Ante todo esto, los medios de comunicación, además del lucro económico que representa la violencia para el actual sistema económico, insistirán que el gobierno es incapaz de mantener la seguridad, que los mareros son mareros porque quieren dinero fácil, que hay que meter más policías a las calles, que se necesitan construir más cárceles, etc. Todas estas son meditaciones y reflexiones banales, que se seguirán repitiendo mientras sigamos siendo un pueblo sin memoria y con lo que nos digan en el momento con eso nos quedamos.

Y la militarización de las calles

El Gobierno de El Salvador ha sacado tanquetas militares a diferentes partes de la ciudad, con el fin de bajar los índices de homicidios y delincuenciales. Pero esta militarización no es algo de septiembre ni de este año: ocurre desde el gobierno del expresidente Mauricio Funes (2009-2014). La novedad de septiembre sí ha sido, en cambio, la militarización de la ciudad metropolitana, poniendo su artillería pesada es las principales plazas, parques y universidades.

Lo irónico del caso es que el partido en el gobierno actual se conformó como un ejército guerrillero, dispuesto a combatir las represiones del ejército de los años setenta y ochenta.

Actualmente se sigue dando continuidad a esa histórica persecución a la juventud, a los siempre sospechosos de todo, como diría el poeta Roque Dalton, con especial énfasis a los de clase social baja.

Este “control militar” busca vigilar las acciones pandilleriles y del narcotráfico, tan comunes en toda la región comprendida entre Colombia y Estado Unidos. Las autoridades no se han dado cuenta que el problema del narcotráfico no tiene fronteras y barreras que pueda ponerles un alto.

Uno de los principales problemas de la militarización de las calles (y la historia así lo confirma) es que, una vez los brazos armados del Estado obtienen un poder sobre la población, no lo quieren soltar y buscan perpetuarlos como la única solución a la diversidad de fenómenos sociales que puedan suscitarse.

De septiembre también aprendimos que los problemas ocasionados en el país (que lleva por nombre a la persona que nos llevará a una salvación), de acuerdo con nuestros representantes, son debido a que un sitio turístico cultural hace referencia al antagónico de ese Salvador. Así es, un sitio turístico que lleva el nombre del Diablo denota mucha maldad y causa violencia para una población hipócritamente religiosa.

Estas son las reflexiones de un septiembre de 2017. Me han hecho falta algunas otras cosas, como el pleito entre el actual alcalde de San Salvador y la dirigencia del partido en el Gobierno, con el que obtuvo su cargo público. Además, el marketing exitoso de las donas y de las fiestas patrias, que como los anteriores ocho meses no serán parte de la historia de esta población que no sabe el significado de la frase “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

(Fotografía de portada tomada de: elsalvador.com)

Autor: Adrián Joachín. Sociólogo salvadoreño, consultor independiente, comprometido con la realidad social en la región centroamericana.

VoxBox.-

Sobre la necesidad de creer y el sentido de pertenencia

El sentido de pertenencia es una de las formas de plenitud que alcanzamos los seres humanos. Pero ¿cómo podemos saber cuándo hacemos bien y cuándo creemos demasiado?

Opinión.- Siempre me lo repito: carecer de la suficiente inteligencia emocional es un problema, ya que de repente puede ocurrir una caída y uno entra en crisis. Lo sé por experiencia.

Cuando tenía 12 años me dio por buscar a Dios con todas mis fuerzas. Pasaba por algo que yo consideraba como dolor de mundo. Había un sinsentido que me corroía desde el fondo de mí y sentía que me agobiaba. Ahora sé que eso se llama angustia… y ya más alcanzativo podría considerar eso como una protocrisis existencial. Comencé a orar por las noches, a escuchar predicaciones y a leer la Biblia, hasta que me la terminé y sentí que todavía no era suficiente. Así que decidí comenzar a congregarme.

En definitiva asistir a la iglesia es una de las experiencias más importantes de mi vida. Hay un antes y un después en todo sentido. Ahí conocí a mis amigos y aprendí a socializar como no lo había hecho en la escuela ni en el pasaje donde vivía. Es decir, de ambos lugares tenía —y tengo— amigos, pero en la iglesia aprendí que los amigos no solo son para hacerse bullying mutuamente, sino también para hablar, para exteriorizar lo que uno pueda estar sintiendo.

Y aunque suene exagerado, en la iglesia aprendí que a las amistades se les abraza, se les dice y recuerda que uno los quiere mucho, que se les extraña, que uno las lleva en sus oraciones. Al principio no hallaba que hacer con tanta cordialidad y es por eso que mencioné al inicio del post lo de la inteligencia emocional: llegó un momento en el que de verdad creí en las palabras de todas esas personas y  pensé en que todos los gestos eran de genuina honestidad. Creo que realmente estaba falto de algo y tenía una ceguera extraordinaria. Pero bueno, siempre me lo autorrepito: tardo, pero de un momento a otro caigo en la cuenta. De que caigo, caigo.

El despertar suele ser muy duro.

Hubo un momento en el que no soportaba pertenecer a una organización donde el 80 % es representación y el otro 20 % cordialidad. En ese estado aguanté 5 años, hasta que mi fe no dio para más. Hay honestidad, por supuesto, pero no hay diferencia con otros círculos o causas sociales, donde hay honestidad solo entre los amigos, entre los pequeños grupos, en esos donde uno no cabe. Y cuando me doy de frente contra la pared de ladrillos… bueno… en aquellas circunstancias me comporté como un completo idiota.

Al menos hoy sí estoy consciente de mis rarezas… es decir, no me asumo anormal, pero antes creía que de verdad encajaba en el grupo, cuando en verdad era solo representación. Así que eso, sumado a mi angustia y a la estupidez supina propia de dicho contexto, debió provocar que le hiciera puñetera la existencia a cuantas personas tenía a mi alrededor. La mayoría de quienes conocí han tenido la amabilidad de no echármelo en cara, pero estoy seguro de que resulté insoportable para muchos. Y claro, aún no he perdido la habilidad para caer mal: esa es una de mis principales virtudes.

A estas alturas podría estarse preguntando (y si no es así me tocará poner como prejuicioso palabras en su boca): “¿Y este idiota que es demasiado ingenuo o qué?”. Bueno, algo así… al menos asumo la parte que me corresponde. No soy todo inocencias, por supuesto, pero en principio creí en la pureza de la sal. Me entregué en cuerpo y alma como nunca lo había hecho en ninguna cosa o aspecto de mi vida. Mi relación con Dios fue de lo más fenomenal, porque no hay nada más maravilloso que bajar la mochila invisible llena de cargas espirituales que todos nos arrogamos llevar en la espalda, porque de locos nos ponemos a cargarla más y más a lo largo de la vida.

Creo que un cristiano que con honestidad tiene fe en Dios lleva una vida menos desdichada, porque carece del dilema sartreano y de todas esas angustias que solemos añadir en este valle de lágrimas a quienes nos gusta complicarnos. El buen cristiano deposita sus cargas en Dios y con eso resuelve en lo espiritual… al menos quien de verdad tenga fe. Si hay verdad o falsedad en lo espiritual es cosa de cada quien. Yo no me meto en la relación con Dios de nadie. Y si su relación con Dios es inexistente, eso también es cosa suya. Todos tenemos una escala espiritual de valores y eso se respeta. Mi punto en este post es otra cosa.

Es ingenuo creer en la pureza de las instituciones, eso lo sé… es lamentable que yo tuve que aprenderlo a puros golpes. No hubo nadie que me aconsejara o me dijera esto o aquello. También me faltó boca para hablar, por supuesto, pero con los años he llegado a la conclusión evidente de que hay personas que somos proclives a caer en esta clase de cosas. No sé si hay un problema emocional implicado en esto (aunque de seguro sí), pero trataré de ser breve para exponerlo. No sé si ahora podré alumbrar donde antes fui incapaz de comprender qué es lo que ocurre en este proceso. De todos modos la experiencia enseña.

Igual, hay que distinguir entre los casos de fanatismo y enajenación extrema, como los planteados de una forma muy ilustrativa en la película La ola, de Dennis Gansel (película que, por otra parte, da para mil ensayos, sin contar la novela y los experimentos reales). Ese tipo de alienación corresponde a un perfil muy concreto, peligroso en lo inmediato, por supuesto, pero radicalmente distinto al otro tipo de alienación.

Si de repente conocemos a alguien extraordinario, determinado y que es capaz de cumplir con éxito cualquier idea o proyecto que tenga, suele pasar que de repente dan ganas de seguirlo, apoyar su causa, contribuir para que las cosas de verdad cambien (¿cambiar el qué? No lo sé… solo dan ganas de creer que por fin algo cambiará). Fue así como terminé convenciéndome de servir en un par de causas a lo largo de mi vida… iba a enlistarlas, pero mejor me ahorro la autobiografía.

Luego de un modo infantil terminé decepcionado. El error, por supuesto, es mío, no de las instituciones humanas. No todas las personas creen en entregarse a una causa y eso también merece respeto. Hay personas que se unen a grupos o causas para adquirir sentido de pertenencia, por lo cual no hay ninguna diferencia entre pertenecer a una institución  que desea ayudar, que a un club social cualquiera.

Lo mismo ocurre con los estudios o con otros ejemplos que se le ocurran. Cuando hacíamos trabajos en grupo (en la universidad) yo era de esos que leen todo, investigaba material y todavía quería saber acerca de temas periféricos o eje transversal. Y dentro del grupo había quienes solo querían pasar la materia y ya, que agarraron la carrera porque había que estudiar algo. Visto así, ¿qué derecho tengo para echarles en cara si hay o no mediocridad? Lo correcto es que cada quien decide si tomar a broma o en serio su proyecto de vida. Y la navaja sartreana indica que cada quien lo resuelve y no tengo por qué invadir o juzgar el proyecto del otro. Sin embargo, por años me dejé afectar.

Si me convierto en voluntario de algo, no solo leeré el material que me proporcionen, sino que investigaré todo lo relacionado con mi futura labor. Y no quiero que se confunda, que no es diligencia o querer quedar bien: es pasión… una pasión irrefrenable, que de repente se convierte en una luz celestial. Pero tarde o temprano caigo a tierra y el golpe entonces duele. Lo explico con muñequitos por si usted no conoce el perfil del que le hablo. Pero si ha pasado por el mismo padecimiento, entonces todo lo dicho está de más.

Y como ya puse demasiados ejemplos, mencionaré el esclarecedor de siempre, la vieja confiable, solo para llegar al punto que espero me esté siguiendo. En el clásico ejemplo nazi, si bien eran peligrosos aquellos fanáticos radicales que eran capaces de hacer vandalismo o quién sabe qué otras barbaridades, lo cierto es que los desmoralizados solían caer, al menos una buena parte. Pero quienes de verdad eran y son peligrosos son aquellos que con suma tranquilidad defienden a muerte el ideal, que son capaces de convencer a los demás, y han llegado a asumir de tal manera, que es casi imposible sacarlos de ahí, porque han llegado a la etapa donde filtran la realidad a través de esa creencia.

No juzgo si la ideología nazi estaba o no en lo correcto, que eso es un punto aparte. Pero espero que me esté siguiendo en ese punto: hay personas que somos proclives a caer en esos idealismos peligrosos, de esos de los que nadie nos puede sacar, porque somos apasionados, nos gusta profundizar, creemos en la causa de verdad, como si fuéramos a salvar al mundo de algo. Y me incluyo, porque hasta que estuve observándome, hasta que vi atrás y todo lo que dejé, me enteré de cuántas veces me entregué en cuerpo y alma, y cuántas veces me “defraudé”.

No digo que lo he superado. Nada me convence más que ver a alguien que está con todos los poderes y que quiere formar un buen equipo de trabajo. Si es una buena causa, yo digo: “¡Vamos, hagámoslo!”, y de verdad colaboro con todo lo que puedo. Pero ahora, con menos enajenación (siempre está, pero la iré minimizando con los años), creo que puedo comenzar a servir a futuras nuevas causas con el equilibrio correcto, con la justa medida.

Espero que otras personas que estén pasando por lo mismo hagan autoanálisis y puedan sanar un poco su corazón: decirlo es una obviedad, pero todos fallamos y por ende las organizaciones también lo harán. Eso no debe hacer que perdamos las convicciones o el sentido de pertenencia. Tal vez siempre se necesita cambiar el rumbo, pero a veces solo debemos movernos un par de escalones y las cosas pueden mejorar. Suena a superventas, pero a varios años de estar alejado de cualquier causa me doy cuenta y hago balance.

Siento que veo con más claridad lo recorrido y los siguientes pasos que quiero dar.

VoxBox.-

El smartphone de LG que podría ser el Android del año

LG. VoxBox.

El LG V30 promete mucho y solo faltaría conocer el precio. Pero ahora es un buen candidato a ser el smartphone del año, tomando en cuenta estas tres razones.

Tecnología.- LG acaba de presentar hace algunos días en el IFA de Berlín a su nuevo Smartphone de la familia VXX; en este caso, el denominado LG V30, el cual no tiene nada que envidiarle a los smartphones estrellas como el Galaxy S8 o Google pixel, e incluso mejora al smartphone estrella de LG, presentado este año como lo fue el LG G6.

Aquí te presentamos 3 razones por las cuales, al día de hoy, este LG V30 podría ser considerado como el Android del año.

—El diseño es muy elegante y atractivo, cuenta con una pantalla de gran tamaño (6 pulgadas), en un cuerpo no muy grande, consiguiendo así un gran porcentaje del frontal ocupado por la pantalla (82 %), que lo coloca entre los más altos del mercado actual. Los colores son muy llamativos y dan un toque de distinción y elegancia. Específicamente saldrá en color negro Aurora, plata Cloud, azul Moroccan y violeta Lavender. Obviamente no podía faltar la resistencia al agua y polvo.

—En la pantalla LG ha hecho un cambio importante, ya que han sustituido la tecnología de la misma. Antes usaban el común panel IPS y para este V30 han empleado un panel OLED. Esto se traduce principalmente en mejor interpretación de colores y mayor brillo, por lo que la calidad de imagen mejorará sustancialmente. Para que tengan una idea el panel OLED es el que usa LG en sus televisores de mayor calidad.

—La cámara definitivamente podría ser el factor definidor. La configuración es de mucha calidad, doble cámara trasera y una delantera. Como de costumbre, la segunda cámara trasera (13 Mpx) está destinada para fotografías con gran angular, pero el BOOM de este smartphone es la cámara trasera principal (16 Mpx) y su apretura focal f/1.6. Esta sería la cámara con la apertura focal más baja del mercado en un smartphone, lo que significaría que tomaría fotografías muy bien iluminadas. Esta apertura permitiría al LG V30 —en teoría— tomar las mejores fotos en condiciones con poca iluminación, como lo son fotos nocturnas.

En conclusión, este LG V30 promete mucho y solo faltaría la publicación de su precio, pero ahora mismo es un serio candidato a ser el smartphone del año, tomando en cuenta las tres razones ya planteadas y además otros detalles como carga rápida, gran potencia, sonido de gran calidad y sistemas de seguridad adicionales y novedosos. Definitivamente empresas como Samsung, Sony, Huawei y Google tendrán que ingeniárselas para poder superar este gran smartphone, que combina lo mejor posible en potencia, pantalla y cámara en un diseño muy atractivo.

VoxBox.-

Narraciones Swingers: ¿Nos perdonará la sociedad?

Swingers. VoxBox.

Esta primera entrega servirá para presentar y delimitar una serie de artículos que girarán en torno al amor, al sexo y en cómo se vive y disfruta la sexualidad en la vida swinger, en una sociedad tan conservadora.

Sexualidad.- Me llamo Judith y me encanta el sexo. La verdad, yo podría ser cualquier mujer de las urbes centroamericanas. Solo que por haber nacido precisamente en esta región es complicado hablar de sexo abiertamente. A esta edad en la que transito una debe ser recatada, decente y sobre todo conservadora. ¡Ay de nosotras!, las que decimos que disfrutamos de la sexualidad, especialmente si se tiene más de 40 años.

Que nos perdone Dios, porque la sociedad no puede

Para el resto de seres humanos somos putas. Los hombres lo tienen más fácil. Se nos enseñó que ellos sí pueden ejercer la sexualidad cuando y con quienes quieran. Si es con más de una mujer, mejor. Machos.

Pero créanlo o no, soy más curiosa que puta. Cuento con una ventaja que no todas tienen, y es la de contar con un marido que me acompaña en las más inverosímiles aventuras sexuales. Sí, también él es curioso. Porque al final, la naturaleza humana se conoce y se aprecia mejor desde el sexo.

Terminada la presentación, pasemos a lo que nos toca…

Esta primera entrega servirá para delimitar una serie de notas que girarán alrededor del amor, el sexo y la sexualidad en la vida swinger.

Hablar sobre una relación swinger, donde mi esposo y yo podemos compartir la sexualidad con otras personas, se dice fácil, pero ha sido un proceso lento y de autoconocimiento para ambos. También ha sido un proceso lleno de amor, aunque muchos no estén de acuerdo. Debemos tener claro que vivir este estilo de vida NO es lo mismo que tener una relación abierta.

No es simplemente que ambos seamos calientes y pervertidos, sino que llegamos a la conclusión, cada quien por su lado, de que no le pertenecemos a nadie y que la “fidelidad sexual” es una forma de control social, que aunque sí sirve en algunos casos, no determina el compromiso, ni la lealtad entre una pareja.

En algún momento de nuestros 15 años de matrimonio nos dimos la oportunidad de compartir estas opiniones poco correctas. Fue maravilloso que ninguno se escandalizó, que no nos juzgamos.

En más de 5 años de practicar la vida swinger nos hemos encontrado de todo y hemos tenido experiencias gratas y no tan gratas, dentro y fuera de la cama.

No se asusten, no andamos por ahí quebrando matrimonios, no. No es ese el propósito de una vida libre. Lo que sí ha pasado es que hemos aprendido a leer a las personas que simplemente quieren aventuras y ser infieles (porque existen esos infieles patológicos), y que nada saben de este estilo de vida.

También hay por ahí mujeres que dicen estar en este ambiente con el único objetivo de andar cuidando al marido, porque saben que de todos modos les serán infieles.

El amor entre las personas que nos denominamos swingers es profundo y lleno de compromiso. Se basa en el respeto y predomina la opinión femenina, pues somos más vulnerables en general.

El sexo se vive con responsabilidad y el uso de métodos anticonceptivos de barrera es indiscutible. La sexualidad se vive de manera plena y sin ataduras.

¿Eso qué quiere decir? Sencillo. Los adultos que optamos por una vida así, tenemos la suficiente madurez como para decir: “Con esta pareja o esta persona sí queremos tener un encuentro sexual. Con estos otros, no”.

En nuestra región esta práctica es un tabú (como casi todo lo que tiene que ver con sexualidad), pero les aseguro que se trata de una experiencia divertida. Aunque tampoco confundan que estoy intentando convencer a nadie. He conocido también personas a quienes no les llama la atención ni les interesa, y están seguros de que no lo disfrutarían. Eso está bien, de eso se trata esto: de conocer qué nos gusta y qué no.

Durante varias semanas estaré contándoles no solo experiencias, sino además descubrimientos que hemos ido encontrando con mi marido.

Besos.

VoxBox.-

“BoJack Horseman”: La temporada más individualista

BoJack. VoxBox.

BoJack Horseman siempre ha tenido sus “arcos principales” escondidos en cada una de sus temporadas, un cierto aire temático que se distingue por los cambios en la intro.

Opinión.- Una de las razones que hacen de BoJack Horseman una serie tan cautivadora es el hecho de que tenga ese compromiso de respetar cada uno de los hilos narrativos de sus respectivos personajes, darse el tiempo de explorar cada una de sus vidas de forma individual y dar justificaciones concretas para sus acciones, junto con el rumbo estos que toman, aun si están separados de la vida del protagonista.

Incluso sin querer considerar esta la mejor temporada, viendo todos sus episodios de manera global, conserva aquellos elementos propios de la serie que ha conservado desde sus inicios; en particular, aquel humor absurdo y tan marcado en lo satírico-social, pero al mismo tiempo existen nuevos elementos adicionales que la hacen distinguible de muchos episodios previos.

En primer lugar, la serie siempre ha tenido sus “arcos principales” escondidos en cada una de sus temporadas, un cierto aire temático que se distingue por los cambios en la intro y distinguen cada una de las aventuras que ha vivido BoJack desde que lo vimos al inicio de la serie, como el proceso de descubrimiento por el que pasó cuando Diane comenzó su biografía, el rol más importante de su carrera al interpretar al ídolo de su infancia y una nueva crisis existencial tras el estreno de su película.

Pero esta temporada, al retomar desde el momento exacto en que terminó la anterior, no le queda de otra que lidiar con un Bojack completamente solo, prácticamente aislado del mundo tras casi haber arruinado por completo todas las relaciones con sus amigos cercanos, casi al borde de la autodestrucción, aun cuestionando su lugar en el mundo y sumiéndose en su propia infelicidad tras la muerte de Sarah Lynn.

Este aspecto se mantiene casi vigente a lo largo de toda la temporada, donde vemos cómo el protagonista se ve obligado a intercambiar a los miembros de su círculo cercano de amigos por el de su familia biológica. Cada vez vemos más y más episodios enfocados individualmente a retratar la vida de los otros secundarios que hacen vida en la serie, cada uno tiene su propio viaje que no necesariamente está ligado de forma inherente a la vida de BoJack, algo bastante innovador, porque finalmente hemos llegado al punto en que nos hemos acostumbrado a sus vidas de la manera en que ellos la ven, o mejor dicho: lo que antes se escapaba de la superficie.

Hollyhock y el oscuro pasado

Sin embargo, aun cuando cada uno de estos episodios son entretenidos, enternecedores y hasta amargos por sus propios méritos, el mayor foco de atención y expectativa a lo largo de toda la temporada ha sido el de revelar el oscuro pasado del clan familiar materno de BoJack, que de una u otra forma no son más que pistas dejadas a lo largo de toda la serie y una anticipación para descifrar la misteriosa identidad de la madre de esta ahora supuesta hija biológica de BoJack, Hollyhock.

Aunque considero que la adición de Hollyhock no termina de cuajar del todo, se entiende cómo su relación con BoJack termina siendo necesaria. Vemos cómo su existencia se convierte en un nuevo motor que levanta un vez más del suelo a nuestro protagonista, lo obliga a reencontrarse con el pasado, con el fin de convertirse en una mejor persona, y le da nuevas razones para vivir, aunque al principio existe una ambigüedad en su dinámica, y esta termina por ser justificada tras la revelación final de su origen.

La revelación de Beatrice

Pero sin duda el mayor interés durante toda la temporada fue Beatrice, la madre de Bojack que habíamos visto previamente en flashbacks, y ahora se ha decidido a aventurar ahondando en su pasado con mayor profundidad. Aunque eso no la convierte en una mejor persona, la convierte en un personaje más complejo, víctima también de los errores de generaciones pasadas. Estos episodios donde el pasado y el presente se reencuentran resultan ser hasta ahora algunos de los mejores de toda la serie (el segundo y onceavo respectivamente), junto con algunas de sus imágenes más perturbadoras.

En fin, a veces cuesta creer cómo una serie de animación resulte ser tan deprimente y al mismo tiempo sea capaz de abordar tramas con temas tan complejos así como atrapantes. Es una serie que definitivamente hasta el momento no ha decaído en cuanto calidad, y aunque todavía no existe una visualización concreta de cierre, no extrañaría que poco a poco este podría estar comenzando a gestarse. De cualquier forma aquí estaremos esperándolo impacientemente para seguir las aventuras de nuestra estrella de televisión y equino antropomórfico favorito.

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Sobre la historia de la falsa independencia centroamericana

Independencia. VoxBox.

La independencia no representa ningún cambio esencial en las relaciones de producción sobre las cuales se establecía la sociedad guatemalteca.

Opinión.- La semana pasada se celebró en los países centroamericanos la independencia de la Corona española. El 15 de septiembre de 1821 se toma como el punto de partida de la formación de la identidad de cada uno de los países que forman la región centroamericana, que en algunos momentos de la historia hubo otros eventos significativos para finiquitar tal separación; sin embargo, cabe rescatar las interioridades sobre las que se formaron los procesos de independencia, ya que la misma se celebra y se enseña con tanto “fervor” en los países de la región.Mapa Centroamericano

La historia oficial, o al menos la historia que se enseña en las aulas de la educación, expone que los países centroamericanos estuvieron bajo el dominio español desde el proceso de conquista (lo que en realidad fue un proceso sangriento de invasión), al mismo tiempo que el sistema colonial sobre el cual se legitimó el proceso de explotación de los llamados indios tenía su desembocadura en la Corona española, a la que en el sistema de explotación del indio la región centroamericana se presenta como una oportunidad para todos aquellos españoles que, exiliados de su país, pudieran recuperar su “dignidad” humana luego de ser abandonados por su propia corona.

La historia continúa narrando que, luego de años de la Colonia donde la base económica continuó siendo no solo la explotación, sino la expropiación de tierras por parte de la Corona y de la Iglesia, la región comenzó a tener un crecimiento económico, capaz de competir con la economía española, que tomando en cuenta que la economía peninsular se había debilitado por las deudas con otros países europeos, así como por el financiamiento de las guerra napoleónicas, la independencia se dio como consecuencia del debilitamiento del poder de la Corona y no por movimientos nacionalistas por parte de los países centroamericanos.

Así, los criollos (la clase alta) vieron una oportunidad de dejar de tributar a una Corona española que solo vivía de forma parasitaria, y que al mismo tiempo financiaba la campaña contra Napoleón y los moros, a costa de los tributos que provenían de América. Así, para ya no tributar, y continuar con el amasamiento de su fortuna, decidieron iniciar una campaña para separarse definitivamente de la Colonia, y al mismo tiempo, continuaron con el mismo sistema de explotación colonial luego de la independencia.

En Centroamérica no hubo un cambio de verdadera libertad dentro de la población popular, y solo cambió de manos la dirigencia del sistema de explotación.

En palabras de Carlos Figueroa Ibarra, la independencia no representa ningún cambio esencial en las relaciones de producción sobre las cuales se establecía la sociedad guatemalteca. En tal contexto existían contradicciones sobre los cuales se debatió el proyecto de los grandes comerciantes, terratenientes, y el de la pequeña burguesía urbana, haciendo de los pueblos de indios la base continua del sistema económico colonial luego del proceso de independencia. Así que cabe preguntarse qué es lo que realmente se está celebrando en la región durante las llamadas “fiestas patrias”, ya que no existe una identidad de lo que se llama libertad, a la explotación que se dio durante la época postindependencia.

En aquel tiempo triunfó el proyecto político del hacendado latifundista. Ahora en la región parece repetirse en estructura un sistema que no beneficia a un pueblo, sino solo al explotador.

¿Cuál es la Independencia que tanto se celebra?

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El momento “cráter”

Opinión.- A mí se me antojan los momentos cráter como esa sensación random que nos queda cuando algo nos cala hondo: es algo que no veíamos venir y que al mismo tiempo desencadena las reacciones más variadas. Parecido al factor sorpresa, pero llega más lejos que el simple asombro.

Como nada de esto me lo he inventado, debo añadir que tan curioso nombre lo saqué de unas palabras de Roque Dalton, que de abusivo se me ocurrió utilizarlas como la definición. Él escribió sobre el momento cráter:

Una noche, se produjo un fuerte temblor de tierra. Nada particular en aquellos tiempos en que según el Servicio Sismológico se daban hasta mil temblores diarios en la zona central del país. Lo bueno estuvo en que este temblor no fue de los que pasan como mareos personales o que solo son registrados por los sismógrafos más sensibles. Por el contrario, fue verdaderamente fuerte y produjo un cambio notable en la morfología de mi celda. Una gran parte del repello de la pared larga que se había hinchado debido a las corrientes de las lluvias, se vino abajo con gran estruendo. Pasó lo que llamo un “momento cráter”, y que sólo yo sé de qué se trata, no tiene que ver exclusivamente con volcanes y terremotos o explosiones de granada de obús. Saber de pronto que tu mujer te engaña, por ejemplo, es un típico “momento cráter”.

Este fragmento aparece en la novela Pobrecito poeta que era yo…, que fue publicada en 1976. Además de ese dato, reconozco que, en rigor, ni siquiera se pueden considerar como definición ninguno de los elementos de la cita mencionada, y que, de hecho, el autor no tiene ni la menor intención de hacerlo, ya que es ficción y es una cita marginal sacada de contexto. Sin embargo, para mí —y me ocurrió desde la primera vez que leí esa novela— resultó ser algo revelador. Quizá porque sin saberlo había vivido cosas que me recordaron tan escurridiza definición.

Sin entrar en mayores detalles, quizá porque también fui víctima de un engaño recuerdo con claridad mi reacción: estaba con mucho, mucho sueño y de repente un torrente de adrenalina invadió todo mi ser. No estaba ni alegre ni triste y solo se apoderó de mí una resignación, una cólera sorda, una certeza de algo que no podía definir con palabras en aquel entonces… en un sentido casi poético sabía que, por más que lo intentara, no había vuelta atrás y mi relación jamás volvería a ser igual. Tal vez se convertiría en algo mejor —eso nadie podía saberlo en ese momento— o en algo peor, donde la suerte estaba echada. Pero solo sabía que la certeza de saber esa verdad lo cambiaba todo.

Como la mente obra de formas misteriosas, con los años esa definición volvía a mi cabeza. De palabrerío insuficiente, pasó a ser para mí una forma acertada y poética de entender las cosas. Por la ambigüedad, supongo. Dalton no nos dice cómo reaccionaría el que llegue a saber que su mujer lo engaña: solo nos anuncia que ese instante mismo es el momento cráter. Lo demás lo pone uno después. Yo, por ejemplo, actué con naturalidad, aunque por dentro me invadió una tonta resignación, la sensación de que ella nunca me quiso de verdad.

Si eso lo trasladamos a otra clase de situación, notaremos que los momentos cráter se encuentran en más experiencias de las que querríamos imaginar. Desde lo simple inesperado, pasando por lo emotivo y las más de las veces en instantes poéticos.

El momento cráter no es ni lo sorprendente, ni lo épico, ni lo terrorífico. Solo se sabe que es y ya. Todo dependerá de la reacción: cuando ocurre el momento cráter, la reacción será siempre inesperada. Hay quienes llorarán, de otros se apoderarán sentimientos encontrados, quizá algo parecido a la anagnórisis, o bien, simplemente un momento que sobrepasa lo sorprendente, porque tiene mucho de inolvidable, lo suficiente para meditar una y otra vez sobre el hecho en particular.

Y para que suene más concreta la cosa, dentro de la cita de Dalton menciona lo del temblor de tierra, lo cual implica que el momento cráter lo aplica a dos situaciones distintas: la cuestión es cómo va a reaccionar después.

En mi caso creo que soy del tipo que se corta, congela o petrifica. Es decir, con pena debo reconocer que quizá sería de los tipos inútiles que al comenzar una balacera se quedaría quieto, y que al mismo tiempo no haría nada para ayudar. Por el contrario, hay personas que en el instante mismo, como si hubieran estado esperando a que la situación ocurriera, son capaces no solo de reaccionar, sino de tomar acciones importantes al respecto, porque comprenden con estoicismo que la vida está en juego.

Según este ejemplo, el suceso vendría a ser la balacera, pero el momento cráter es lo que vive en su interior cada persona: unos se quedarán paralizados, otros gritarán, unos llorarán, otros tendrán ataques neuróticos, algunos actuarán a lo loco, quizá unos con calma y frialdad como si fueran soldados, otros pensarán en soluciones inmediatas, y bueno… inserte aquí el ejemplo que se le ocurra. La cuestión es que el momento cráter es ese instante que usted no puede predecir, pero que a continuación tendrá que afrontar y conocer.

¿Cuál fue su reacción la primera vez que vio un momento crucial en su caricatura preferida? En mi caso fue hace muchos años, pero me parece delicioso el ejercicio de recordar. Se me ocurre, por ejemplo, la primera vez que vi a Goku convertirse en Super Saiyajin (Dragon Ball es ejemplo que todos conocemos); o la vez que vi a Shishio atravesar con la espada a su mujer, con tal de poder herir a Kenshin (en Samurai X); o cuando Rock Lee apareció de pie, mientras todos pensaron que estaba derrotado (del anime Naruto). Todas son situaciones inesperadas e intensas, pero la cuestión es cómo reaccioné.

O bueno, piense, por ejemplo, cómo reaccionó la primera vez cuando en la película Braveheart escucha a Mel Gibson gritar de forma sorpresiva: “¡¡Libertad!!”, cuando todos lo dábamos por muerto sin hacer bulla. Ahora podemos verlo a cada rato y sentirnos conmovidos por deporte. Pero la pregunta es: ¿cómo reaccionó la primera vez que lo vio? Esa reacción, mi estimado lector, es el momento cráter. Y es un momento random pero también placentero, doloroso y catártico. Es una extraña forma de disfrutar la verdadera obra de arte, aunque también nos haga pasar malos ratos en la vida práctica. Es la sensación de estar vivo y es la anarquía impredecible de nuestro proceso bioquímico. Es, de alguna manera, una constante microscópica que nos recuerda lo inescrutable que resulta ser la vida.

VoxBox.-

Los jugosos sobresueldos de Jimmy Morales

Sobresueldos. VoxBox.

Jimmy Morales tiene un sueldo de USD 20,000 y un sobresueldo de USD 6,000. ¡Qué buen negocio resulta ser presidente de Guatemala!

Opinión.- ¡Mch!, qué días ha tenido Guatemala.  Jimmy, Jimmy, Jimmy (mueve la cabeza en negación). Se salvó de una buena y ahora ya está metido en otra polémica.

Mientras los muy “honestos y justos” diputados de Guatemala han decidido votar por la inocencia de Jimmy, con solo 25 de 104 votos en contra de la inmunidad del presidente,el jefe de Estado se ha salido con la suya en el caso de corrupción, investigando a su partido FCN por fondos poco transparentes en las elecciones 2015. Viva la impunidad, ¡yupi!

Anoche ya se estaba revelando otro caso poco transparente para el presidente. Un medio digital destapaba sobresueldos de Jimmy por cheques de GTQ 50,000 (unos USD 6,856.72). Un vocero del ejército confirma que han sido cheques a nombre del presidente con cantidades similares.

Aparte de todos los beneficios que el Gobierno ya le cubre, como alimentación, casa y el mantenimiento de su familia, tiene un sueldo de GTQ 149,000 (unos USD 20,433.08) y un sobresueldo de los mencionados 50,000 quetzales.

En total el presidente, por su muy honrado trabajo, recibe casi GTQ 200,000 que en números sobrepasan los USD 27,400.

Veamos un poco el contexto: los salarios promedio de los presidentes en Latinoamérica andan entre los USD 6,000 a USD 15,000.

VoxBox/Datos de 2016.

Con los datos conocidos, el salario del presidente de Guatemala supera al mejor salario de la región latinoamericana. Ser presidente en este país es un gran negocio. Y eso sin contar los sobresueldos… 😉

Jimmy Morales dio a conocer al principio de su presidencia que gran parte de su salario (un 60 %) sería donado a diferentes causas. Sin embargo, a principios de este año Jimmy anunció que no seguirá donando el salario, ya que tiene “gastos” por el juicio que enfrentan su hijo y hermano por fraude fiscal.

Hace unos días publicamos una nota sobre cómo la lucha contra la impunidad ganaba en Guatemala y de cómo el patrón, de no darle cabida a la corrupción en el Gobierno de Guatemala, parecía marchar bien, cuando detuvieron el proceso de expulsión del comisionado Iván Velásquez, que había iniciado Jimmy y que muchos especularon era por cobardía del presidente a la investigación que actualmente manejan.

Sin embargo, hoy vemos y comprobamos que la dizque lucha contra la corrupción y la indignación de las personas fue una llamarada de tuza, un momentum y no una constante del pueblo guatemalteco. Una vez más, la corrupción gana.

Corrupción 1 – Guatemala 0

Por si fuera poco, el Ejército de Guatemala desde su cuenta oficial saca un comunicado, admitiendo que es un bono extraordinario por responsabilidad. ¡Ay, ay!, no sabemos si llorar o qué.

Y sí, el párrafo final dicen que buscan la transparencia en el manejo del presupuesto, así que ya podemos enterrar y dar por muerta la transparencia en Guatemala.

El presidente se ha mantenido al margen de las declaraciones, sobre todo lo que ha sucedido en las últimas semanas, pero el día de ayer decidió hacer una publicación empezando con una frase: el silencio habla.

Y un versículo sobre la prudencia. ¡Boom! Y el típico: “Bendiciones”, como cereza del pastel.

Que disfrute su sobresueldo, Jimmy. Que le abunde.

Ojalá algún día nos caiga un bono así. Lo de 2015 de Guatemala fue en vano, porque hoy dieron cinco pasos para atrás.

Lástima.

VoxBox.-