Luis De León

Licenciado en comunicación social y paralelamente soy estudiante de cine en Venezuela.

“Call Me by Your Name”, más allá de lo LGBTI

Call me by your name. VoxBox.

Cine.- La producción Call Me by Your Name es la más reciente película del realizador italiano Luca Guadagnino, y que marca la culminación de su “trilogía del deseo”, conformada también por Lo sono l’amore (2009) y A Bigger Splash (2015).

Lamentablemente, aunque no puedo hablar de sus anteriores entregas, me parece apropiado resaltar que parte de la atención que ha tenido esta cinta se debe en mayor parte a su reciente nominación en los Óscar y que por defecto establece una temática de interés para la comunidad homosexual.

Para propósitos de un análisis honesto, me gustaría que quien desee verla o que ya la haya visto, intente leer esta entrada quitando, como mínimo, el segundo de estos aspectos que le ha valido su notoriedad. Debe valorarse la película por la experiencia que provoca en sí misma. Sin ánimos de entrar en debates, me atrevería a justificar que no se debería categorizar ni existir un subgénero denominado LGTBI.

Considero mucho más progresivo para esta comunidad simplemente llamar a la película solo por lo que realmente representa: una película romántica. El hecho de que se visualice el nacimiento de un romance entre dos personas del mismo género no debería ser relevante, a menos que la propia película haga hincapié en esto como una problemática o conflicto desde perspectiva social, cosa que no pretende hacer al menos a un nivel superficial.

¿De qué trata Call Me by Your Name?

La película cuenta la historia desde el punto de vista de Elio, un adolescente judío ítalo-francés-americano viviendo al norte de Italia junto a sus letrados y académicos padres, en un aparente verano idílico. Pero cuando un joven estudiante americano, Oliver, llega de visita para colaborar en el trabajo arqueológico de su padre, comienzan a desarrollarse en Elio una serie de emociones conflictivas que derivan en un nuevo despertar sexual para él.

Al principio vemos cómo su relación con Oliver es en cierta forma ambigua, conflictiva y tensa. Existe una cierta fascinación mutua, que es la que permite que ambos sean capaces de encontrar una amistad viable y terminar por compartir muchos momentos de autodescubrimiento, en el sentido más emocional posible, derivando en una creciente tensión sexual, hasta el punto de estallar.

¿Cuál es la visión de la película?

El director hace su esfuerzo en mostrarnos una representación sumamente intimista. Con gran realismo se logra dar un retrato honesto sobre la extrañeza e impulsos propios de alguien de la edad de Elio y su propia exploración sexual. Esto perfectamente ejemplificado en lo que ya se podría considerar una famosa escena que involucra un albaricoque.

A veces no entendemos del todo muchas de estas acciones, porque precisamente se trata de hacer un ejercicio mental que nos invite a reflexionar más a fondo sobre la ansiedad y el incontenible deseo sexual de un adolescente.

Cabe destacar que no es una película convencional, al menos para la mayoría de las audiencias acostumbradas a un entretenimiento comercial. No existe necesariamente un conflicto latente o al punto de quiebre que les marque a los personajes una necesidad de urgencia. Su narrativa se establece desde el inicio como lenta, pero que no debe considerarse como un defecto, sino una virtud en su propio género.

Se establece la propia cotidianidad y el preciosismo de los paisajes locales, como un elemento que reafirma el deseo del realizador por hacer un honesto reflejo de la propia realidad. Este es un aspecto más propio del cine europeo, donde es obvio que se extraen dichos elementos preciosistas. Algo justificado, por ser parte de una coproducción entre Estados Unidos, Italia y Francia, y encima estar hecha por un realizador italiano, pero también dirigido a un mercado americano.

Las implicaciones y consecuencias de las acciones de los protagonistas obviamente tienen un peso, existen y están ahí desde el principio, solo que son subyacentes. El verdadero quiebre emocional o la realización de estos problemas no son palpables, hasta que nos vamos acercando al final. Un espectador inteligente puede que encuentre esta tensión del conflicto que es subyacente, y luego sentir con más cercanía estas devastadores ramificaciones.

¿Cuáles son sus puntos débiles?

La película, en términos generales, cumple como una propuesta funcional con la que se puede llegar a sentir genuina empatía por sus personajes. Incluso un mensaje muy apropiado. Lamentablemente considero que gran parte de su atractivo se debe a ser una producción que más que hace una muestra “autoral europea”, dentro de un mercado más acostumbrado a los convencionalismos hollywoodenses.

He ahí donde se establece un exotismo inusual y atractivo para muchas audiencias, porque puede que sientan por primera vez unas ansias o un deseo por ver historias más personales en el medio, que existe en amplitud pero que todavía desconocen, o no están del todo familiarizados con esta otra franja.

Por otro lado, aunque la historia en términos generales plantea momentos realistas, existe cierta pared que quizás se le haga difícil a varios cruzar, y viene del hecho de que sus protagonistas tienden a verse demasiado privilegiados. Todos poseen cierto estatus que crea una atmósfera a su alrededor demasiado elitista, condescendiente e incluso irreal o lejana. Aun así, vale la pena de ver y discutir, gracias a que todavía puede llegar a ser conmovedora.

VoxBox.-

“Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”: La ira de una madre

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri. VoxBox.

Cine.- Si se debiera describir Three Billboards Outside Ebbing, Missouri en tan solo una palabra, mi primera opción a escoger tendría que ser “impredecible”. Cuando llevas un cierto tiempo viendo películas, explorando conceptos y estudiando historias, la posibilidad de trazar un final antes de verlo en pantalla se convierte en un conveniente y retorcido juego para succionar lo divertido de una experiencia cinematográfica. Es algo que a veces un asiduo espectador haría para justificar o reclamar su posición como intelectual.

Pero cuando encuentras una película que interrumpe ese mecanismo en tu cerebro, que realmente te logra mostrar el mundo a través de los ojos de un personaje y te abstrae de todo lo demás, sustituyendo el proceso cerebral por una expectativa ingenua de realmente querer saber lo que ocurrirá a continuación, entonces se convierte en algo digno de ser mencionado.

La carta de presentación de Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Three Billboards outside Ebbing, Missouri, de Marting McDonagh, representa esta imprevisibilidad de acciones a través de la ira justificada de una madre, resignada y profundamente herida por la muerte de su hija adolescente, violada y asesinada meses atrás, sin que las autoridades locales muestren todavía señales de siquiera estar cerca de identificar a los culpables de este atroz acto.

Mildred Hayes (Frances McDormand), una mujer sureña, rústica y de modales toscos, emprende una misión personal de llevar justicia a su hogar, representada a través de un hecho transgresor que manifieste su inconformidad con la policía. Tres provocadoras vallas de fondo rojo sangre y letras negras, que conforman un mensaje que alega directamente la ineptitud del jefe de policía local, Bill Willoughby (Harrelson), por el caso de su hija.

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Cómo logra cautivarnos

Las vallas, siendo vistosas y polémicas debido a sus afirmaciones sumamente punzantes, logran capturar la atención de todos en el pequeño condado, alertando a las autoridades y poniéndolos al escarnio público, derivando en una escala de discusiones y violencia física. La historia establece una constancia de una reacción para cada acción. Por cada agresión física, le sigue otra más violenta. Pero a pesar de tanta crudeza, extrañamente se podría entrar en una categoría cómica. Al final, es humor negro en su máxima expresión.

La ira de los personajes se magnifica a niveles tan extremos, que terminan siendo sumamente impactantes de ver cada vez que ocurren, pero que inmediatamente se contrastan o son interrumpidos con el aspecto más burdo y trivial de la realidad. Esta colisión de tonalidades le da al filme esa cualidad que lo hace todo tan impredecible pero al mismo tiempo muy entretenida de ver.

En un principio sentimos empatía y hasta admiración por Mildred, entendemos su descontento e incluso vemos la mayoría de sus arranques de ira como justificados. Se manifiesta como la clase de persona capaz de decir una verdad incómoda sin pensar en las consecuencias. Nosotros apoyamos sus acciones, e incluso, anhelamos porque exista una resolución violenta de su parte con cada momento que se roba la pantalla con su cínico realismo.

La conexión que sentimos con Mildred

La razón por la cual nos atrae tanto la interpretación de McDormnd es porque la visualizamos como un personaje marcado por un entorno increíblemente agresivo, el cual ella misma ha asimilado de igual forma como mecanismo de supervivencia. Logramos entender su comportamiento y lo experimentamos junto a ella, como una catarsis después de tanto dolor, incluso como una forma de escapismo de un latente sentimiento de culpa.

Vemos humanidad en ella y nos sentimos aun más conmovidos al verla en sus momentos de mayor vulnerabilidad, nos alivia que también sea una persona capaz de devolver cariño, pero nos frustra esa necesidad por impedirse compartir con otros esta ternura, a menos que sea completamente necesario. Incluso sus muestras de cariño son rústicas y groseras. Es complejidad y dicotomía humana en su estado puro.

La ira en su representación más desenfrenada

A medida que transcurre la cinta vemos cómo esta ola de agresiones poco a poco excede los límites de la diversión o la violencia “justificada”, y se vuelven algo cada vez más incómodo de ver. Nos vamos sintiendo impotentes, al ver cómo realmente la vida de estas personas continúa desintegrándose por sus erráticas e impulsivas reacciones.

Poco a poco, este mismo comportamiento que antes alentábamos en Mildred invade el universo de otros personajes de maneras que nos alarman, seguimos sin encontrar justicia, y peor aún, comenzamos a sentirnos aun más desdichados, pensando que quizás nunca la encontraremos.

“The Shape of Water”: El cuento de hadas para adultos

Consideraciones finales

El final de la historia, aunque ambiguo, resulta tener una cierta carga esperanzadora. Vemos que hay una redención por parte de la mayoría, especialmente en el personaje de Sam Rockwell, que viene siendo también una de las interpretaciones más entretenidas y fascinantes de ver.

Uno de los mayores puntos a favor de toda la película es hacernos ver cómo el amor también es capaz de coexistir en un mundo plagado de injusticias y horrores. Hay un muy sutil mensaje de cómo el odio no es el aliado para una resolución emotiva, sino quizás el paso a la compasión, o incluso una extraña combinación entre la venganza, compañerismo y empatía por otros.

VoxBox.-

“The Shape of Water”: El cuento de hadas para adultos

The Shape of Water. VoxBox.

Cine.- La película The Shape of Water es la cinta más reciente de Guillermo Del Toro, posiblemente una de las que reafirmara más su legado como uno de los directores contemporáneos de “fantasía” más influyentes, siendo esta cinta (quizás después del Laberinto del Fauno) una de la más notables de su filmografía, tras la cantidad de nominaciones, premios importantes y elogios que ha recibido, tanto de la crítica como del público. Contrastando y reivindicando el fracaso crítico y comercial de su propuesta anterior, Crimson Peak.

Una premisa que en un principio podría sonar tan ridícula como: “¿Qué pasaría si el monstruo de la laguna negra se enamorara de una humana?”, Del Toro la hace verosímil, gracias sobre todo a su sensibilidad y a los elementos inherentes en su propia estética. Un resultado de su particular obsesión por la fantasía, de la que jamás ha rehuido en los 25 años que lleva haciendo cine.

¿De qué trata The Shape of Water?

La historia se ambienta a principios de los años sesenta en Norteamérica, en plena Guerra Fría. Una mujer muda que trabaja en el área de mantenimiento llamada Elisa trabaja en un laboratorio científico gubernamental secreto, y un día observa cómo llega a la instalación una criatura acuática humanoide proveniente de Sudamérica, con la que Elisa termina formando un fuerte vínculo y una conexión emocional.

Es bajo este punto en que se transgreden los convencionalismos de las historias de terror y el cine de Serie B que tanto fascinaba a Del Toro de niño. La criatura no es la amenaza, sino un ente protagónico. Un ser extraordinario que a pesar de su aspecto intimidante, podría decirse que al final busca lo mismo que otros seres humanos: Ser libre, sentirse amado y compartir sus experiencias con alguien que lo merezca.

¿Qué es lo que expone The Shape of Water?

No es casual que se escoja una ambientación como los años sesenta. Constantemente se contrasta la ingenuidad de la época, con su idealista deseo de “vivir el futuro” y exaltar el “sueño americano”. Pero al mismo tiempo se hacen presentes los peores actos del subdesarrollo, como lo es la marginalización de aquellos que no entendemos y son diferentes.

Todos los personajes “buenos” son marginados por una u otra razón. Tenemos un científico expatriado, cuya propia identidad se diluye en una red espionaje gubernamental, la mejor amiga de Elisa en el trabajo es una mujer negra poco valorada por su pareja sentimental, y el vecino de Elisa resulta ser un artista despedido de una agencia de publicidad y que se le ve siendo rechazado públicamente por su orientación sexual.

Pero que el contexto sea el pasado, no quiere decir que estos prejuicios no puedan extrapolarse a la actualidad. No es una excusa o una salida fácil del guion para exponer los defectos del pasado, sino una reafirmación de los mismos prejuicios que todavía evidenciamos el día de hoy. Una manera de evaluar nuestros propios problemas como sociedad, viéndolos desde una perspectiva ajena.

La propia Elisa (Sally Hawkins), siendo una mujer discapacitada, no representa la protagonista de belleza exuberante e idealizada de Hollywood, sino más bien una persona corriente, que guarda una belleza oculta. “La princesa sin voz”. Un personaje que podría parecer cotidiano, pero que trasciende gracias al lazo que se forma entre ella y la criatura, hasta llegar a transformarse en una heroína de fuertes convicciones.

Aun así se ve cómo es denigrada, siendo clave una de las escenas donde es víctima de acoso sexual por parte del jefe de seguridad, interpretado por Michael Shannon, y que justamente se podría autoconsiderar el héroe de la cinta, es quien representa la visión idealizada del hombre blanco exitoso y jefe de familia norteamericana promedio, sin darse cuenta cómo sus acciones lo vuelven incluso más inhumano que la propia criatura que termina odiando.

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¿Es una película tan perfecta como todos dicen que es?

La película ciertamente tiene un atractivo que la hace especial y bastante accesible para cualquiera tipo de audiencia, por la forma en cómo se solapan los géneros de fantasía comercial y el relato costumbrista. Pero personalmente concibo una cierta inocencia e ingenuidad en su trama, que la hace quizás demasiado simplista, aun cuando atina en todos sus otros puntos: dirección, arte, fotografía, guion y todo lo demás.

Está plagada de momentos y personajes que se sienten obvios o al menos ya transitados por otros géneros. El antagonista resulta sumamente caricaturesco. Aunque es genuinamente aborrecible, también carece de matices o profundidad en sus acciones. Mientras que el personaje de Octavia Spencer es un refrito directo de todas sus otras interpretaciones nominadas a los premios de la Academia.

Aunque es destacable y muy admirable el mensaje que transmite, de cómo el amor puede venir desde los lugares menos esperados, la conexión que entabla Elisa con la criatura, aunque sea realista y la vamos aceptando con normalidad, no se le hace tanto énfasis, o al menos no con las suficientes interacciones en su etapa inicial, como para entender el verdadero vínculo que guardan.

Al principio sientes que es más un capricho o una fascinación por parte de Elisa hacia lo desconocido. Por mi parte, este no hubiera sido un elemento creíble, hasta que ocurre el discurso particularmente hermoso que se hace en lenguaje de señas, donde Elisa expresa lo difícil que es encontrar alguien que te vea tal y como eres, teniendo una discapacidad física como la de ella.

¿Por qué es recomendable ver The Shape of Water?

La película resulta destacable, siendo un muy atractivo homenaje y reinvención de los cuentos de hadas desde una perspectiva moderna. Se atreve a explorar elementos como la sexualidad, en una trama que en un principio podría considerarse infantil. Pero no deja de ser en principio una historia de amor adulta, que por el contrario esta vez no rehúye de explorar elementos como la sexualidad.

Está llena de momentos en que se hace un constante homenaje al cine y la propiedad casi mágica que tiene sobre nosotros. Desde referencias a musicales, películas bíblicas, y por supuesto, resulta inevitable no hacer una comparación con el cuento clásico francés de La Bella y la Bestia, solo que esta versión se asemeja de manera más directa a la adaptación cinematográfica de Jean Cocteau.

La propia incapacidad de hablar de la protagonista la vuelve un personaje interesante, más empático y crea la oportunidad perfecta para explorar el potencial de la narración visual, desde un punto de vista mucho más emotivo.

Del Toro ha demostrado ser un director lo suficientemente capaz para deambular entre el cine de autor y el espectáculo comercial. Todas sus historias van muy en línea con su propio universo cinematográfico sin perder nunca su esencia; sin embargo, aquí se logra ver un crecimiento como realizador. Capaz de contar las mismas historias de ficción a las que estábamos acostumbrados, pero en contextos diferentes y reinventando los géneros más acorde con su propia personalidad y estilo.

VoxBox.-

“Black Mirror”: Felicitaciones por otra perturbadora temporada

Perturbadora temporada. VoxBox.

Opinión.- Finalmente ha terminado lo que pareció una interminable espera, aun para quienes recién se pusieron al día con Black Mirror. Ya podemos disfrutar de nuevas e inquietantes historias escritas por el creador de la serie, Charlie Brooker, que bajo su muy tétrica perspectiva explora diferentes consecuencias de un avance tecnológico desmesurado, pero sin las apropiadas restricciones éticas o morales, en esta perturbadora temporada.

No hace falta decir que la serie hasta los momentos no ha perdido calidad, y sigue conservando esa visión sumamente existencialista, previniéndote de antemano a experimentar toneladas de emociones con cada nuevo episodio. Es inevitable cómo poco a poco vas sintiéndote impotente y completamente exhausto. Brooker lo define como “ser atropellado metafórica y emocionalmente”. Esto es lo que hace de Black Mirror alucinante.

Cada historia es una oportunidad para explorar nuevas ideas o seguir ahondando las ramificaciones de conceptos establecidos en temporadas previas. Se va alimentando más el propio universo ficticio de la serie, haciendo incluso más familiar este mundo alterno al nuestro, que ofrece infinitas posibilidades para engañar a la muerte.

Como es difícil hablar globalmente de una serie antológica, no sería un mal ejercicio enumerar estos seis episodios, hablar brevemente de los temas que exploran y evaluar si fue apropiada su ejecución. Sin duda, esta temporada ofrece un catálogo muy variopinto en cuanto a géneros y tonalidades en sus historias, y quizás por eso sea la más debatida. Además, tiene muy destacables propuestas de algunos directores invitados.

04×01 – USS Callister

Sin duda, uno de los más divertidos de toda la serie. Comienza con un homenaje directo a la franquicia de Stark Trek, una estética de colores brillantes e incluso una relación de aspecto con la pantalla, acorde a la época de la serie homenajeada. Pero dejando de lado la atractiva apariencia de este mundo de aventuras espaciales, se oculta una perturbadora realidad.

Pronto se nos revela que esta flota espacial forma parte de un universo ficticio diseñado para ofrecer una experiencia mucho más inmersiva en juegos de plataforma online. El creador técnico del juego, una persona sumamente reprimida y desestimada en su entorno laboral, utiliza esta plataforma para desquitarse emocionalmente con el mundo real.

El episodio ofrece una reflexión inquietante a quienes les gusta explorar estas realidades virtuales: en especial en esos “universos burbuja” creados por nosotros para compensar nuestra patética existencia. Encantador, estéticamente estimulante, pero lamentablemente un poco predecible al final.

04×02 – Arkangel

Un episodio dirigido por Jodie Foster, que no dejará indiferente a ninguno, en especial para aquellos con un fuerte vínculo familiar. Imaginen un mundo donde los padres tienen completo control de monitoreo sobre sus hijos: son capaces de saber su ubicación, ver todo lo que ellos ven e incluso bloquear las imágenes menos aptas para sus impresionables cerebros en desarrollo…

Obviamente, si es que eres una persona racional, rápidamente te darás cuenta de las peligrosas implicaciones morales y psicológicas que este escenario podría traer. Las consecuencias son atroces, los resultados de las acciones son muchas veces ambiguas y el desarrollo de los personajes es sumamente digno de ser estudiado a profundidad.

En conclusión: el amor puede dañarnos de maneras inimaginables e incluso arrastrarnos a cometer los actos más despreciables e invasivos. Uno de los más inquietantes y melancólicos de la serie, que seguirá dando de qué hablar sobre Jodie Foster como directora.

04×03 – Crocodile

Una especie de historia policial, contada en paralelo entre el criminal y un investigador que ni siquiera estaba al tanto del propio crimen. Uno de esos episodios donde extrañamente la tecnología no es el móvil del crimen o del hecho violento en sí mismo, sino más bien la herramienta que permite develarnos la historia que hay detrás de una mente perturbada.

No es el más memorable, pero sin duda se gana unos muy buenos jump-scares, además de tener algunas de las escenas más perturbadoras y con algunas de las implicaciones más violentas jamás vistas en un formato televisivo.

04×04 – Hang the DJ

Un episodio sumamente memorable, que bien podría definirse como una comedia romántica, pero con el distintivo sabor de Black Mirror. Sin mucho contexto se nos presenta una sociedad que se rige bajo lo que parece un muy avanzado sistema de emparejamiento, que incluso pone fecha de caducidad a las relaciones de sus habitantes.

Lo peculiar es que parece que todo en este mundo gira en torno a la vida en pareja. No hay trabajos, círculos de amigos, familiares, ni autos cuya ruta no haya sido programada previamente por el sistema, e incluso se ven muy pocos solteros caminando por ahí… ¿Dónde están realmente estas personas? ¿Están atrapados o llegaron por voluntad propia?

Un episodio encantador, refrescante y con uno de los pocos finales de la serie que parece tener implicaciones positivas. Eso sí, no deja de tener un giro sorpresivo. Una reinvención del género e incluso un respiro de la propia crudeza de la serie, pero no logra superar todavía a San Junipero en ese sentido.

04×05 – Metalhead

Sin mucho contexto tampoco, vemos a un grupo de sobrevivientes de un mundo postapocalíptico buscando provisiones como carroñeros en un almacén abandonado, cuando repentinamente son atacados por un robot asesino cuadrúpedo, referido únicamente dentro del episodio como un “perro”.

Uno de los episodios más interesantes, no solo por carecer casi completamente de explicación, diálogos o giros del tipo “la dimensión desconocida”, sino porque es el más rico visualmente de toda temporada. Con una fotografía en blanco y negro, está únicamente centrado en contar la lucha por la supervivencia con un final emotivo. Una historia de horror al estilo clásico.

04×06 – Black Museum

Por el momento este es el último episodio de la serie. Quedará esperar si habrá una nueva temporada en el futuro… Aquí se presenta una idea similar al especial de Navidad: tres historias interconectadas por un mismo hilo conductor.

Las historias que se presentan forman parte de un extraño museo del crimen, que recolecta distintos dispositivos de tecnología experimental que de alguna forma estuvieron involucrados en estos terribles acontecimientos (haciendo referencia a muchos otros episodios). Su excéntrico dueño dirige a una joven turista inglesa a un recorrido guiado, donde expone las diferentes anécdotas en las que él estuvo involucrado con los sujetos de prueba de ciertos avances tecnológicos, que tuvieron daños irreparables en el proceso.

Admito que tengo algunos sentimientos encontrados con este episodio. Aunque promete siendo atrapante por más de una hora, llega un punto en que supera niveles casi anormales, e incluso absurdos de horror para los propios estándares de la serie.

Muchas veces no pude dejar de pensar: “¿Por qué alguien inventaría algo así? ¡Es una terrible y ridícula idea!”… es un recorrido sumamente tóxico e incluso sádico, por el simple propósito de serlo. Es quizás de lo más perturbador, pero que muy probablemente haya sido hecho así de forma intencional. Solo que no considero que siga siendo verosímil, en contraste con el resto de la serie.

Pero no por eso desestimo el valor y el mensaje que aún conserva: la tecnología no es necesariamente la culpable de estos crímenes, no es una antagonista: las consecuencias recaen en las manos que tienen control sobre ella y de quienes deciden pervertir su uso.

Una antológica y perturbadora temporada

En esto se resume toda la serie y con trece episodios en total ha sentado las bases para ser una de las series antológicas más relevantes de los últimos tiempos. Un producto completamente generacional y apropiado para nuestros tiempos.

VoxBox.-

10 propuestas diferentes de películas para dar inicio al 2018

Propuestas diferentes de películas. VoxBox.

Ya antes te habíamos hablado de las películas más esperadas para el 2018, pero ahora nuestro amigo y colaborador Luis De León nos trae unas propuestas diferentes de películas para arrancar el año.

Cine.- Ha llegado el momento de darle la bienvenida al 2018 y con él a un montón de propuestas cinematográficas.

Alejándonos un poco del lado más comercial de este tipo de listas, donde se podrían contar algunos blockbusters, para esta ocasión solo están incluidas algunas de las películas que han sido más ensalzadas por festivales internacionales de cine y asociaciones de críticos, pero que todavía guardan un cierto atractivo para todo tipo de audiencias.

Aunque todas pueden considerarse del año pasado, seguramente muchas de ellas serán estrenadas, reestrenadas o simplemente darán mucho más de que hablar este año, cuando ocurra la ceremonia de los Golden Globes y las nominaciones de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Todas ellas, de alguna u otra forma, se encuentran compitiendo en la anticipada carrera por los premios Óscar, o simplemente ya han acumulado suficientes premios para valer una mención.

Si te perdiste alguna, ya será momento de comenzar a buscarlas. Cabe destacar que esta lista no será determinante para ninguna nominación y mucho menos pretende ser una valoración de ellas, sino solo un anticipo de lo que se viene.

10. Lady Bird, de Greta Gerwig

Opera prima de Greta Gerwig, una maravillosa actriz reconocida por su muy destacable participación en películas de corte independiente dirigidas por Noah Baumbach, como Frances Ha (2012) o Mistress America (2015).

Ahora Gerwig hace su debut como directora/guionista en esta comedia dramática, que cuenta la complicada relación de una adolescente y su madre en Sacramento, bajo cierto toque autobiográfico. Ha sido nominada en los Golden Globes y clasificada por Time Magazine como una de las 10 mejores películas de 2017.

9. Molly’s Game, de Aaron Sorkin

Otra debut como director, en esta ocasión el consagrado guionista de The Social Network (2010), Aaron Sorkin. Su opera prima es un biopic escrito por él mismo (obviamente) sobre la historia de Molly Bloom, una fascinante figura del mundo del póker en Las Vegas que terminaría siendo arrestada por el FBI, tras encuentros con la mafia rusa.

El toque de Aaron Sorkin es inmediatamente reconocible y muchos directores han sentado las bases de un estilo visual recurrente en todas sus historias. Solo falta ver lo que este guionista es capaz de hacer por su propia cuenta como director.

8. Loving Vincent, de Dorota Kobiela y Hugh Welchman

Para los amantes de la animación tradicional, esta coproducción entre Polonia y Reino Unido promete ser una experiencia visual históricamente incomparable, un drama biográfico sobre la vida del famoso pintor Vincent Van Gogh, pero contado a través de fotogramas hechos a base de pinturas de óleo.

Un logro para el mundo de la animación, combinando las técnicas tradicionales de rotoscopia, con pinturas que emulan la atmósfera y estética de los propios cuadros, Van Gogh ha sido recientemente estrenada en algunos países de Latinoamérica. Ha recibido innumerables premios en Europa como el mejor filme de animación del año.

7. You Were Never Really Here, de Lynne Ramsey

Lo más nuevo de Lynne Ramsey, la directora de We need to talk about Kevin (2011). En esta ocasión, retrata un thriller plagado de violencia y cierta influencia neo-noir, donde cuenta la historia de un ex marine (Joaquin Phoenix), en sus intentos por salvar a una niña de una red de pederastas. Recibió una ovación de siete minutos en su estreno en Cannes y además ganó mejor guion en dicho festival.

6. The Killing of The Sacred Deer, de Yorgos Lanthimos

El último trabajo del muy particular director griego Yorgos Lanthimos, con una filmografía muy corta por el momento, pero sumamente destacable gracias a películas como Kynodontas (2009) y su iniciación dentro de un amplio mercado internacional con The Lobster (2015).

Ahora Lanthimos vuelve a trabajar con Colin Farrel y se une a Nicole Kidman en esta película de terror psicológico. La historia se sumerge en la vida de un cirujano que entabla amistad con un adolescente, con un siniestro giro al momento de introducirlo a su familia. No hay mucho que decir, salvo que vale la pena por su director, quien compitió por la Palma de Oro en Cannes e igualmente ganó mejor guion junto a la de Lynne Ramsey.

5. The Post, de Steven Spielberg

Una producción con Steven Spielberg en la cabeza como director, Tom Hanks y Meryl Streep en los papeles protagónicos, y que además explora el trabajo periodístico de los diarios de Washintong Post y New York Times en los setenta, revelando la implicación del Gobierno estadounidense en la guerra de Vietnam.

Obviamente, un drama histórico sobre la historia política de Estados Unidos, con Tom Hanks y Steven Spielberg, promete ser un gran contendiente en los premios de la Academia, en especial por las críticas y paralelismos entre Nixon y la reciente administración de Trump. Es uno de los filmes con más nominaciones en los Golden Globes.

4. Phantom Thread, de Paul Thomas Anderson

Octava película del brillante Paul Thomas Anderson, un drama histórico de los años cincuenta ambientado en Londres alrededor del mundo de la alta costura, que además marca el final de la carrera de Daniel Day-Lewis como actor, o al menos es lo que parece por el momento.

Una película que quizás podría pasar un poco desapercibida en Estados Unidos, por ser la primera colaboración exclusiva de Anderson con Reino Unido, pero que seguramente promete ser memorable gracias a sus actuaciones, y por supuesto el talento de su director.

3. The Square, de Ruben Ostlund

Película sueca ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que engloba el mundo que rodea a los museos con exposiciones de arte contemporáneo y el marketing detrás estas instalaciones, su director intenta ofrecer una visión satírica, pero no por eso simplificada de los problemas a los que se enfrenta el arte moderno.

Quizás mientras menos se sepa de la trama mejor será para quien sienta curiosidad en verla. El material promocional de un hombre comportándose como una bestia en una reunión de alta sociedad resulta ya sumamente icónico, y sin duda una de las más anticipadas del cine europeo en general.

2. The Shape of Water, de Guillermo del Toro

Un filme que atraerá no solo amantes del cine de autor, sino también a aquellos que recuerden a Del Toro por su faceta más comercial y su constante homenaje a los cuentos de hadas o al cine de Serie B.

Una historia de amor ambientada en los años sesenta, entre una mujer muda que trabaja para una instalación gubernamental y una criatura acuática humanoide que cautiva en dichas oficinas. Película ganadora del León de Oro en el festival de cine de Venecia, aclamada por la crítica y catalogada como “la mejor película de Guillermo Del Toro desde El laberinto del fauno”.

1. The Disaster Artist, de James Franco

Una de esas películas que habla del “cine dentro del cine”, dirigida por James Franco, cuenta la historia del rodaje de una de las peores películas de la historia, pero aun así clásico de culto, The Room (2003), y las dificultades que acarrearon a la excéntrica y enigmática figura de su director, Tommy Wiseau.

Ganadora de la Concha de Oro en el Festival de Venecia, y al igual que Ed Wood, promete ser tanto divertida como irónicamente inspiradora para los amantes de la realización cinematográfica.

Esto es solo una pequeña muestra de algunas de las películas que ya están dando mucho de qué hablar en los medios.

¿Alguien se atreve a compartir otros títulos?

VoxBox.-

“Trollhunters”: Maratón familiar para estas navidades

Trollhunters. VoxBox.

Opinión.- Guillermo del Toro ya es un nombre más que conocido en la industria del entretenimiento. Su visión como realizador es capaz de cautivar audiencias, tanto por su propuesta comercial hacia el espectáculo visual, así como su sensibilidad para contar historias enternecedoras en entornos plagados de monstruos y criaturas incomprendidas.

Ahora que su nombre está nuevamente de moda gracias a The Shape of Water, es posible que muchos todavía desconozcan que, aparte de director y escritor, Del Toro también ha sido productor ejecutivo en una considerable cantidad de proyectos, en los que podemos incluir películas y ahora una de las series de animación de Netflix más populares, con el sello de Dreamworks Animation, Trollhunters.

¿De qué va Trollhunters?

La serie primeramente está basada en un libro infantil escrito por el mismo Del Toro junto a Daniel Krass. El proyecto en un principio fue visualizado como una serie con actores reales e incluso una película, pero por razones presupuestarias se decidió optar por un formato estándar para series animadas.

La historia cuenta la historia de Jim Lake, un adolescente de 15 años con una vida corriente y nada extraordinaria, que un día encuentra un extraño amuleto que lo introducirá a él y a su mejor amigo, Tobías, en un extraño mundo subterráneo, donde los míticos Troles ahora son criaturas reales, pero dejando de lado su feroz aspecto muchas de ellas están llenas de conocimiento y actos de bondad.

Este amuleto mágico ha designado a Jim como el nuevo protector de esta comunidad secreta, El Trollhunter, y bajo la tutela de Blinky y Aaargh deberá conocer todo lo que pueda sobre este mágico universo, y estar listo a los peligros que representan otra facción de Troles, los Gums-gums, liderados por el antiguo Gunmar, enemigo declarado de la humanidad y de todos aquellos Troles que se opongan a sus ideas, exiliado en tierras oscuras, pero sin abandonar nunca sus planes de volver a la superficie.

¿Qué razones tienen para verla?

Si, posiblemente todo esto les suene a una trama bastante trillada por todo el asunto del “elegido” y el protector de una comunidad mágica, pero no por eso se dejen engañar. Aun cuando la serie utilice muchos arquetipos clásicos, abre camino para historias aun más interesantes, giros argumentales inesperados y un constante desarrollo de personajes.

Del Toro nuevamente toma su fascinación por los cuentos de hadas y los monstruos, introduciéndonos a un universo que muy bien desearíamos que fuera parte del nuestro. Muchos mitos clásicos de los Troles son retomados y casi siempre modernizados con algún giro inteligente.

La comedia es excepcional en todo momento e incluso un “mal episodio” podría considerarse bueno o salvable. Ya sea por su comicidad, una buena interacción entre sus personajes, alguna escena de acción alucinante o simplemente construir aún más las expectativas para un genial cierre de temporada, todos los episodios son una experiencia adictiva.

Los personajes, en su mayoría, logran ser entrañables después de haber superado su introducción clásica. Tenemos a quienes cumplen los roles clásicos del “mentor”, “la chica perfecta”, “el bufón” y “el gigante de buen corazón”. Muy simplista, pero poco a poco logras ver cómo cada uno de ello va adquiriendo nuevos matices y ciertas capas de profundidad.

Si son entusiastas de la animación, habrá más que contenido suficiente para satisfacerlos. La calidad técnica es casi comparable, y quizás solo un poco por debajo, de lo que se esperaría de una película de Dreamworks de Cómo entrenar a tu dragón. Los diseños de los personajes fantásticos y los fondos son sumamente originales, llenos de detalles y casi siempre hermosos a la vista. Muy fácil de apreciar en su totalidad.

¿Son rescatables incluso sus aspectos negativos?

Lamentablemente hay que lidiar con muchas situaciones clásicas de las series familiares, tales como: La obra de Romeo y Julieta, El baile de primavera, La tarea de los bebés de harina… son los menos interesante que ofrece la serie y constantemente esperas volver a la acción que transcurre en el mundo fantástico.

Considerando que la serie está dirigida a una generación más joven que no necesariamente esté tan acostumbrada a estos tópicos, podría entenderse la insistencia en reutilizar estos viejos conceptos, que también van acorde a la ambientación de pueblo conservador casi “estancado en los años 50” que intenta proyectar.

El verdadero problema o punto débil quizás podría ser el personaje femenino principal, el prototipo de “chica perfecta”, cuya presencia se siente un tanto molesta cuando termina superando las expectativas en todas sus facetas, a niveles casi ridículos.

Dentro de todo, se vuelve rescatable en vista de que poco a poco vamos viendo defectos en su vida hogareña, que le dan más fallas a su carácter. Logras ver una faceta más compleja, al ver cómo en el fondo ha reprimido mucha agresividad y rabia en su interior, por resentimiento paterno. Es tratado de forma sutil, pero presente.

Lo verdaderamente triste y al mismo tiempo esperanzador

A pesar de contar con una primera temporada espectacular de 26 episodios, que fácilmente podría dividirse en dos partes, la segunda temporada lamentablemente solo cuenta con la mitad episodios que la primera, haciendo que todo se sienta mucho mas apresurado en llegar al final de lo que realmente nos gustaría.

Este aspecto es sumamente triste, porque se siente que hay mucho que pudo haber sido explorado en mayor detalle con estos nuevos episodios, en especial en una temporada que poco a poco va cambiando de forma tan drástica algunas de las dinámicas principales entre el mundo humano y el trol.

Sin embargo, con las declaraciones oficiales de Netflix y Del Toro de expandir la serie, gracias a dos nuevas series spin-offs y con muchas de las interrogantes dejadas al final de su segunda temporada, más que sentirnos decepcionados deberíamos emocionarnos por todo lo que se avecina.

Con cada final de temporada, las expectativas no hacen más que aumentar considerablemente.

La serie en general merece una puntuación excepcional. Guarda cierta simpleza atemporal y un sentimiento generalizado de bondad que le permiten reflejar valores importantes, sumamente positivos y a veces inusuales, en una sociedad que está demasiado centrada en querer ver lo peor de todos.

Te da un aire fresco y un perfecto momento de respiro a los problemas. Por esa razón, diría que es una opción ideal de ver en maratón y acompañado, en especial en una fecha mayormente centrada en el compartir con seres queridos.

VoxBox.-

“Dark”: la teoría del eterno retorno

Dark. VoxBox.

Opinión.- La producción Dark, para quien no lo sepa, es una de las propuestas de Netflix más comentadas estas últimas semanas, marcando nuevamente el éxito en tendencias de la plataforma, por su producción de contenido original. En este caso, se trata de una serie realizada completamente en Alemania, lo cual enfatiza una vez más el interés de la empresa de expandirse a nivel internacional.

Para empezar, el elefante en la habitación…

Puede que a primera vista los espectadores tengan razón en guardar cierto escepticismo, por el parecido estético y visual de la serie con muchos otros productos de entretenimiento de los últimos años. Ha sido directamente comparada con Stranger Things, de forma negativa. Incluso guarda ciertas semejanzas con IT o cualquier otro show de temática sobrenatural ambientada en lúgubres bosques lluviosos y pequeños pueblos en los suburbios. Podríamos hacer incontables comparaciones, que van desde Twin Peaks hasta Riverdale.

Y realmente es entendible: más que una coincidencia, posiblemente sea la forma que tiene Netflix de “invertir dinero en algo seguro”, utilizando fórmulas que ya han sido exitosas en el pasado. Por suerte, Dark logra atrapar gracias a su particular forma de presentar un buen misterio de viajes en el tiempo y muy bien logrados cliffhangers al final de cada episodio.

Lo más positivo de Dark

Una vez que comienzas a verla, la curiosidad por querer entender lo que está ocurriendo, y encontrar una explicación lógica a los hechos, inevitablemente te hará querer volver por más, sin importar las deficiencias que tiene en otros apartados.

La historia es sumamente compleja. En un principio piensas que se trata de otra típica historia de niños desaparecidos, en un pequeño pueblo donde aparentemente “nunca ocurre nada extraordinario”. Pero conforme avanza, te encuentras con una serie de situaciones interconectadas por saltos temporales y fascinantes paradojas que le dotan de una personalidad propia.

Podríamos compararla, hasta cierto punto, con Donnie Darko, en el sentido de que existe una trama que requiere de suma atención en los detalles, pero que no deja de ser entretenida. Esto gracias a la carga dramática que conllevan muchas de las situaciones familiares, que se encuentran inmersas en todos estos hechos extraños.

La excusa de los viajes en el tiempo

Ciertamente, podríamos pensar que el aspecto más fantástico de la serie sirva más como una excusa para representar el lado más retorcido de las comunidades pequeñas. Una temática muy predominante en los libros de Stephen King, donde la serie también parece recoger cierta inspiración. Todos estos entornos, a pesar de su aparente estabilidad y pretendida seguridad, parecen esconder detrás de las puertas de cada hogar infinitas redes de mentiras, infidelidades, traiciones, rencores o alguna otra manifestación de tóxicas relaciones.

También guarda muchas implicaciones filosóficas. En especial la teoría del eterno retorno de Nietzsche, referenciada de forma directa casi al final, que sirve de base para dar una explicación sólida a los viajes en el tiempo y hablar de complejos conflictos morales. Donde se pone en duda el propósito de la existencia o la validación de conceptos como el destino y el libre albedrío.

Dejando de lado si es una “representación realista”, los guionistas se esmeraron en dotarle a la serie de una lógica interna lo suficientemente coherente para sus propósitos, y que no te da el tiempo suficiente de cuestionar su universo, solo aceptar a medida que se van presentando las reglas del juego y conjeturar tus propias teorías.

Sin embargo…

A pesar de tener muchos puntos a favor, la serie también está sumamente abarrotada de personajes secundarios, y quizás con una muy innecesaria forma de complicar más la trama. Realmente es fácil perder el rastro en el árbol genealógico, haciendo casi necesario darte un respiro para anotar algunas ideas con respecto al origen de algunos personajes.

Aunque cuenta con un elenco excepcional y personajes con motivaciones muy claras, muchos de ellos se quedan inertes en su línea de acción, con muy poca relevancia o siendo relegados a hacer relleno en lo que queda de la temporada. Todo sin saber si en algún momento volverán a hacer algo importante.

Además, hay una extrema necesidad de ser más cerebral que emotivo. Teniendo por defecto que algunas situaciones dentro de los círculos familiares queden sin el impacto o las consecuencias que se podrían esperar, siendo opacado este aspecto por la constante búsqueda de explicaciones a otros misterios.

Desconozco si esto se debe a la propia frialdad de la cultura europea y el tratamiento que tienen para sus series, pero sin duda eso hace que apele a un público más racional que interesado por indagar en el drama humano. A pesar de todo, sigue siendo muy recomendable para quienes disfrutan del misterio y la ciencia ficción por igual.

Solo queda esperar si la segunda temporada logrará satisfacernos por completo y si cumplirá con revelarnos todos esos cabos sueltos que nos dejaron con ganas.

VoxBox.-

“Mr Robot”: La razón por la que no es tan genial como aparenta

Mr Robot. VoxBox.

Opinión.- Pocas veces me atrevo a dar opiniones negativas, no porque no las posea sobre determinados productos, sino porque simplemente no veo ningún placer en ver algo que de antemano sabes que será una basura o sencillamente no te gustará: es un atajo demasiado fácil para hacer una crítica. Considero que hay una mayor complejidad en entender el valor de algo y luego emular esa emoción para que un lector se conecte contigo.

En el caso de Mr. Robot ocurre algo particular. Es una serie aclamada por la crítica y con una audiencia masiva, pero en lo personal NO la soporto, y me pareció que quizás sería interesante enumerar algunas de esas razones.

No se preocupen, omitiré detalles de su más reciente temporada y espero que esta entrada sirva para justificar por qué no me siento particularmente interesado en escribir más sobre ella.

No dice nada nuevo… solo agrega hackers

El principal problema que tengo es cuando la gente califica a algo de innovador y original. Mr. Robot realmente no tiene ningún mérito en este apartado, a pesar de considerar que está bien escrita (en términos generales), toma prestado en exceso tramas y elementos de las películas más icónicas y representativas a finales de los noventa, solo agrega el término “hackers” en la olla, como si eso automáticamente la hiciera más interesante. Por esta razón, la gente toma por sentado que es algo “superdiferente”, cuando en realidad copia sin descaro a Fight Club, V de Vendetta, American Psycho, Natural Born Killers, Matrix.

En fin, no me atrevo a decir que eso la hace un plagio, quizás podamos calificarla de ser un “collage”, ya que después todo esas películas se caracterizan por un compartido y depresivo sentimiento hacia ideas como la alienación, el consumismo, la crisis económica, la tecnoparanoia, el capitalismo y la pérdida de identidad en el mundo moderno.

Pero les voy a decir algo: usar el mismo argumento de Fight Club con exactamente el mismo giro al final, mezclarlo sin razón aparente con American Psycho y solo agregar personas hablando sobre informática, o que la mayoría de las acciones recaigan en gente frente a computadoras, y exprimir ese concepto durante más de 10 episodios (que no parece mucho, pero son 10 horas en promedio por temporada) no lo hace interesante.

Conlleva a que sea…

Excesivamente soporífero

Primero, que todo gire en torno a computadoras impide el dinamismo visual que caracterizaba a muchas de estas otras películas a las que hice mención antes, limita el espacio de acción y francamente me hace bostezar con cada uno de sus diálogos explicativos en jerga informática, que existen con el único fin de introducirnos un nuevo concepto importante para la trama o enfatizar conflictos.

Hay que tener en cuenta que se esfuerzan en ocultar esta aparente monotonía visual con una interesante propuesta de luces cuando llegan esas escenas de “acción”, pero aun así, no le quita que todo se reduzca a “teclear de forma rápida con música intensa para hacernos creer que hay mucha adrenalina en esta escena”. Si se fijan, lo más interesante es la narración de Elliot en voz en off, explicando lo que está ocurriendo cada vez que se mete en una computadora… y eso no quiere decir que esté bien. Al contrario, es cinematografía sosa.

Es sumamente tediosa argumentalmente, existen tramas y personajes secundarios en exceso inútiles. Claro, entiendo que nuestro protagonista es sumamente aislado y socialmente incómodo, esto forma parte de la premisa de la serie.

Pero…

¿Por qué hacer tanto énfasis en tantos personajes que no aportan nada?

Me refiero al tener que introducirnos a toda una galería de secundarios, tales como el exnovio de la mejor amiga, el jefe de la compañía, la psiquiatra, los compañeros de F Society y el supuesto “interés amoroso” (si no hago mención directa a sus nombres es porque no son verdaderamente interesantes por su propia cuenta y poco a poco desaparecen, como si la serie también quisiera olvidarse de ellos progresivamente).

Claro, algunos cumplen su función en un determinado momento, pero sus apariciones a veces son tan esporádicas, irrelevantes o el desenlace de sus arcos es tan simple, que entonces te preguntas: ¿qué razón había de ponerlos en primer lugar? Son acartonados y tienen un solo propósito: enfatizar más el estado mental del protagonista, o, en su defecto, servir de trampolín para una revelación final. Eso no los convierte en personajes, sino en burdas herramientas de los escritores.

Incluso introducen un entorno y personajes completamente nuevos (que igualmente son muy poco desarrollados o clichés) en la segunda temporada y, de nuevo, tardas siglos en ver que alguno intervenga de forma directa o relevante para la historia.

En todo caso, la mejor amiga (¿una especie de interés romántico?) es insufrible. Pasó de ser un acartonado personaje “lindo” de relleno que solo estaba ahí para… realmente no sé por qué razón existe en primer lugar, para luego tener todo un arco argumental en donde aparentemente “se une al lado oscuro”. Eso es caricaturesco, simple y, nuevamente, poco original.

En conclusión: el mensaje de Mr Robot se diluye

Ahora, no quiero que consideren que solo vine a echar mierda en la serie favorita de alguien más. Realmente soy capaz de valorar muchos momentos y francamente considero que tiene ideas que sirven para una reflexión crítica de la sociedad sumamente importante.

Pero nuevamente me remito a decirles que el introducir hackers no lo hace mejor o más moderno. Quizás  la serie permita asociar de forma más directa la idea de que vivimos en un mundo cada vez más aislado entre sus propios habitantes, donde las redes sociales funcionan como un falso espejismo que nos hace creer que “estamos más conectados que antes entre nosotros”, cuando en realidad es todo lo contrario. Nuestra existencia nunca ha sido tan vacía como ahora. Un mensaje fuerte. Contundente. Válido incluso de ver.

Pero tarda demasiado en demostrar un punto de vista o una filosofía de ver el mundo que, después de todo, no necesita ser tan elaborado o tener tantas ramificaciones, porque todas esas “referencias cinematográficas” no se encuentran tan desactualizadas como la gente cree.

Si ven Fight Club hoy, se darán cuenta que no ha perdido vigencia. Al contrario, ahí también se juega con la idea de un protagonista completamente aislado socialmente, que se encuentra consumido por la maquinaria corporativa, y en su intento de “ver la luz” idealiza la personalidad de un ser caótico que plantea la destrucción total de las corporaciones.

Pero este no es el mensaje final en Fight Club, porque Tyler Durden no deja de ser un sociópata anarquista con muy equivocadas ideas sobre la “revolución”, y el mismo protagonista sin nombre lo reconoce como un parásito, cuya presencia es negativa para su psique. Y aun cuando las opiniones que tiene contra la sociedad no son necesariamente erróneas, su extremismo sí es representado como dañino.

En Mr. Robot, pues ¡meh! Este mismo mensaje está presente, pero se diluye en exceso gracias a tediosos episodios y su representación simplificada de “las malignas corporaciones”, haciendo cada vez más ambiguo el objetivo “real” del protagonista y su supuesta revolución. Por defecto, también el propio mensaje de la serie se pierde en algún punto. Alarga de más su estadía en un producto que se siente completamente innecesario. Fight Club sencillamente lo hizo mejor.

VoxBox.-

La Liga de la Justicia: ¿Fue el fiasco que todos esperaban?

Liga de la justicia. VoxBox.

Opinión.- Existe una tendencia, o una falsa concepción, que una producción problemática es automáticamente factor de fracaso en taquilla o crítica, pero no tiene que ser siempre el caso: sí se ha dado el caso en que una buena posproducción, e incluso regrabaciones, pueden conllevar una mejora en el producto final.

Advertencia al lector: aquí hay spoilers

La raíz del problema: la Liga de la Justicia

Con el caso que nos concierne ahora, Liga de la Justicia fue una producción problemática desde mucho antes, y el nivel de presión era mucho mayor que seguramente hubieran querido los ejecutivos de Warner Brothers, que han tenido una larga lista de lo que se pueden considerar fracasos en el ámbito de la crítica, en casi todo lo relacionado con lo que han intentado hacer con los personajes de DC.

Cabe destacar que en nada ayudaron los problemas personales por los que tuvo que pasar Zack Snyder recientemente. Sin embargo, dejando esto de lado, verdaderamente el más grande error del Universo Cinematográfico de DC fue, desde el principio, haber cimentado su creación con el único propósito de nivelarse con la competencia que ha sido Marvel.

Esto ha traído una serie de malas decisiones creativas, que no han permitido un desarrollo concreto de sus personajes y tener que definir todo su estilo a base de únicamente querer diferenciarse o desatacar del enemigo, quedándose estancados en una atmósfera lúgubre y poco estimulante, para luego irónicamente querer emular y, en cierta forma, también adoptar parte de la fórmula de Avengers, con el fin de obtener mejores resultados.

Cuando heredas tus propios errores…

Ahora, con la película en cuestión: en términos generales, no merece el nivel de enojo y algunas de las críticas negativas más despectivas que ha recibido recientemente. En cierta forma, sigue siendo un sólido producto de entretenimiento, cuyo único problema fue no haber sido el primero en su categoría, estando condenado desde el principio a ser relegado o comparado con The Avengers de Joss Whedon, que irónicamente escribió y superviso el proyecto en su etapa final.

Sus mayores problemas vienen siendo una consecuencia directa de algunas de las decisiones realizadas tempranamente en la franquicia, como conservar esa estética grisácea y monótona que dan forma a un universo a simple vista nada original, poco atractivo visualmente. Aunque intentan corregir este error con la estética de los héroes, el villano principal o las amenazas no dejan de tener un diseño sumamente soso, que en muchos momentos hace que Steppenwolf parezca un villano reciclado de un videojuego. Algo que deja mucho que desear en los efectos especiales.

Sin querer revelar mucho, pero…

Cuando el conflicto se centra en un debate moral por la ausencia de Superman, esta no se siente real, o al menos no llega a un nivel emocional como para que exista una impresión por parte del público. Si recordamos eventos de la película pasada con ambos íconos, Bruce y Clark nunca llegaron a conocerse verdaderamente como amigos o compañeros.

Por lo tanto, más que una representación de la culpa de Bruce por la pérdida de un amigo cercano, es solo una situación incómoda con la que hay que lidiar y en la que se pierde todo el dramatismo que pudo generar esta muerte, de haberse realizado de otra forma o bajo otro contexto.

Lo mismo pasa con el resto del equipo, que vienen siendo en términos generales completos desconocidos entre sí. Entonces cuando se menciona a Superman como una “ausencia para el equipo”, esta es inexistente o al menos así lo es en términos de conflicto interno para los personajes. Mucho en la historia se siente igual, aunque hay un sentido de la urgencia o el peligro muy poco logra transmitir ese sentimiento eficazmente.

De hecho, el tercer acto termina siendo bastante ambiguo en términos de amenaza. Se sabe cuáles son las consecuencias de fallar en la misión, pero no hay una demostración directa de las vidas que necesitan salvarse en el momento. Vemos una sola familia, cuya presencia es constante en la cinta, y sin embargo no apreciamos la magnitud del caos que se genera en toda la ciudad, haciendo que se pierda parte del factor “superheroico”.

¿Pero todo es malo?

Ciertamente no. El grupo de actores escogidos para representar a estos míticos héroes funcionan en sus respectivos roles, que terminan estando muy bien definidos, a pesar del poco tiempo que se dejó para la presentación de algunos.

La mayoría pasa por un proceso de transformación en un mayor o menor grado, cosa que se agradece. Todos cumplen su respectiva función dentro del equipo y su interacción, aunque no es del todo tan fascinante como cabría de esperarse, terminas por acostumbrarte a sus personalidades. Sus acciones no se sienten forzadas o fuera de lugar, lo cual implica que existe un respeto y apreciación por la fuente original, que no había sido muy visible.

Por momentos se logra capturar parte de la esencia de los cómics, donde los héroes de DC muchas veces tienden a ser vistos desde las alturas, como si de dioses se trataran. Además, conforme avanzaba la cinta, era notable un intento por aligerar la carga e ir “corrigiendo” algunos errores pasados. La primera escena poscréditos demuestra que podrían estar dispuestos a llevar estos personajes a reencontrarse con parte de sus raíces.

No deja de ser una película promedio de un género que ya se siente bastante gastado últimamente, pero que podría dar pie a otras cosas interesantes. Solo quedará esperar si sobrevive a la prueba del tiempo, o el nivel de riesgo que quieran asumir sus productores.

VoxBox.-

Películas de directores de Marvel que quizás no conocías

Marvel. VoxBox.

Opinión.- Todos conocemos las películas del universo cinemático de Marvel, su multimillonaria idea de generar múltiples películas interconectadas en un mismo universo ficticio —una forma de representar aventuras serializadas—, que se han vuelto la última tendencia de Hollywood, y es el futuro modelo de negocios a seguir por múltiples estudios cinematográficos, en lo que al blockbuster contemporáneo se refiere.

En cierta forma, el hacer cine de entretenimiento se ha mezclado con el marketing, a niveles que nunca antes se habían visto, siendo cada vez más las expectativa y mucho más la cobertura mediática a los anuncios de futuras franquicias de superhéroes o proyectos que intentan imitar el éxito de Marvel. Cabe destacar que muchos de estos proyectos quedan en el olvido, como una simple noticia de “lo que pudo haber sido”.

Este es el factor más notable, que muchos podrían considerar a Marvel (siendo una propiedad de Disney) no solo el primer estudio cinematográfico en desarrollar y expandir esta idea de los universos cinematográficos, sino la única casa productora en haberlo hecho de forma coherente y exitosa hasta el momento, o al menos es lo que se puede concluir tras ver resultados como el de Universal con sus monstruos clásicos del Dark Universe (que solo fue capaz de engendrar una espantosa película de La Momia, con Tom Cruise) y la poca receptividad crítica de la mayoría de las películas de Warner con los personajes de DC.

Ahora, hay que tener en cuenta que desde mucho antes ha existido esta idea de películas con historias interconectadas, solo que no se había explotado con el mismo carácter comercial que ahora. Mucho de lo que ha hecho Marvel para cosechar tanto éxito es el haber establecido los cimientos de su franquicia, bajo los hombros de gente sumamente creativa, que lograron darle una voz propia y una tonalidad particular, que hace hasta ahora distinguible a todas sus películas, la mayoría con su característico sentido del humor ligero.

Pero ya las películas de Marvel casi no se diferencian entre sí, forman parte de una misma propuesta que, a pesar de tener diferentes personajes protagónicos, casi todas comparten los mismos elementos estéticos y narrativos. Ahora ya existe un término generalizado para referirse a todas las películas que se sienten como “películas de Marvel”, no por compartir necesariamente a sus personajes en un mismo universo, sino por seguir los mismos esquemas y códigos que convierten a casi todas en una misma experiencia.

De hecho, se puede debatir el supuesto control creativo que tiene un director sobre este tipo de películas. Parece ser más fácil para muchos tomar estos proyectos como trabajos por encargo y seguir al pie de la letra “el libro de reglas” de la compañía, e incorporar sus propias ideas originales solo cuando estas puedan adaptarse o moldearse correctamente junto a la fórmula de Marvel.

No quiero que esto se entienda como una crítica directa a estas películas. Claro, tienen sus fallas, pero muchas de ellas siguen siendo lo suficientemente entretenidas. Buenas, en términos generales, y cumplen con uno que otro mérito que las puede llegar a hacer destacables. Pero ya no se sienten memorables. Ya se ha llegado a un punto en que cada vez es más difícil reconocer el nombre de los directores que están detrás de la mayoría de estas películas y se ha hecho casi imposible valorar su trabajo de manera individual.

Como he dicho, ahora todas se sienten como “películas de Marvel”, implicando que parecen haber perdido su capacidad de innovar o de aportar nuevas ideas sobre la mesa. Son más repetitivas y se sienten mucho más restrictivas, es muy difícil diferenciar cuándo un director como Taika Waititi está realmente aportando su visión en estas películas, o si simplemente está queriendo imitar el estilo que tanto le funcionó a sus antecesores, como Joss Whedon o James Gunn.

Memorable es el caso de Edgar Wright, quien durante más de dos años estuvo atado al desarrollo de la película de Ant-Man, para luego anunciarse su despido por tener diferencias creativas con los ejecutivos. Por suerte Wright no tardó mucho en recuperarse y desarrollar algo completamente suyo: Baby Driver.

Para honrar a esos directores, cuyos nombres han sido opacados ante la presión de encajar al “estilo Marvel”, he realizado una lista con  películas que quizás no conocían. Todas fueron realizadas en una etapa pre-Marvel.

Francamente, la mayoría de ellos han demostrado en el pasado ser sumamente creativos por su cuenta, y con más que suficiente potencial para realizar proyectos muchísimo más originales bajo otras condiciones.

Rocketeer (1991), de Joe Johnston

Joe Johnston no es para nada un director emergente; al contrario, podría decirse que es ya un veterano de la generación de los ochenta. Quizás el único “veterano” de esta lista, o solo como realizador, sino siendo encima Director de arte y Supervisor de Efectos Especiales de los clásicos de otros directores de su generación, teniendo créditos tanto en la primera trilogía de Star Wars como en Indiana Jones.

Además de ser responsable de dos clásicos de culto, como Willow y Querida, encogí a los niños, también ha demostrado su valía dentro del drama histórico con October Sky. Pero, a mi consideración, quizás su trabajo más subestimado siempre ha sido Rocketeer. Si la ven hoy, se darán cuenta muy fácilmente por qué razón él fue escogido para reinventar los orígenes del Capitán América, en The First Avenger.

Rocketeer tiene un factor nostálgico que recrea a la perfección la fantasía de algunas historias pulp de los años treinta, un sentido de la maravilla sumamente inocente muy difícil de valorar en las historias de superhéroes de la actualidad. Es una película simple, con fallas, pero que dentro de todo logra fácilmente capturar nuestra imaginación y emoción por la aventura.

Palookaville (1995), de Alan Taylor

Esta posiblemente sea una de las opciones más raras de la lista. Alan Taylor, director de Thor: The Dark World, ha tenido un considerable éxito en el ámbito televisivo, dirigiendo episodios para grandes series aclamadas por la crítica, tales como The Sopranos, Game of Thrones, Mad Men y Boardwalk Empire, pero que comenzó verdaderamente su carrera dirigiendo esta comedia dramática de corte independiente.

La trama gira alrededor de un trío de “perdedores” con vidas sumamente disfuncionales, y que deben lidiar constantemente con los problemas típicos de la clase menos acomodada de la sociedad norteamericana. Un día, por pura casualidad, se encuentran en una situación perfecta para robar un camión blindado… y luego pasan el resto de la película evaluando la posibilidad de cometer un atraco real.

Una tonalidad un tanto ambigua, pero que maneja muy bien los tiempos dramáticos, actuaciones memorables y un humor que reside en los pequeños detalles de la vida cotidiana, realmente enternecedora desde una perspectiva correcta. La más emotiva de este montón.

Kiss Kiss Bang Bang (2005), de Shane Black

Posiblemente esta sea una de mis predilectas. Shane Black ha sido uno de los guionistas más interesantes e irreverente, con películas de acción policial interesantes y hasta algunos verdaderos clásicos. Quizás a él se le pueda atribuir haber redefinido el género en la época de los ochenta, gracias a Lethal Weapon y luego una vez más The Last Boy Scout.

Kiss Kiss Bang Bang es su ópera prima como director. Tuvo como protagonista el mismísimo Robert Downey Jr., con quien le tocaría trabajar nuevamente en Iron Man 3. Sin embargo, Kiss Kiss Bang Bang es un thriller detectivesco que no solo parodia al género en el que él mismo ayudó a consolidar, sino que se apropia y reinventa muchos de sus clichés, gracias a su narración en off tan dinámica e increíble sentido del humor negro, capaz de romper la cuarta pared. Sumamente recomendable.

Serenity (2005), de Joss Whedon

Esta no es necesariamente desconocida. Si son fanáticos de Marvel, por supuesto que ya deben conocer el trabajo que ha realizado Joss Whedon y todo el fandom que él mismo engloba gracias a su trabajo. Muchas veces ha demostrado sus dotes como director, geek y jefe creativo, en series de culto como Buffy, Angel y Firefly.

Aunque no necesariamente sea su mejor trabajo, Serenity es sumamente admirable. Primero, por el simple hecho de haber contado con el apoyo para hacerla, aun sabiendo que posiblemente terminaría siendo un fracaso de taquilla (que lo fue), pero además por hacer un producto independiente, que puede ser disfrutado tanto por fanáticos como aquellos ajenos a la serie televisiva en la que se basa.

Simplemente una aventura espacial western que es sumamente entretenida y divertida de ver, en todo momento. Quizás este sea el trabajo que sentaría las bases para hacerlo el hombre responsable de traer a la pantalla grande a los Avengers. No una, sino dos veces.

Super (2010), de James Gunn

Hablando de aventuras espaciales y Nathan Fillion, James Gunn, director de Guardians of the Galaxy, también incurrió en el género superheroico antes de ser contratado por Marvel, solo que en este caso Super es más una comedia negra en la que nuestro “héroe” resulta ser un discapacitado mental y su compañera una sociópata fanáticas de los cómics con aspiraciones homicidas. Pero está bien, solo atacan a los malos… la mayoría de veces.

Es una película rara, por no querer adelantar mucho. A veces, hasta incómoda de ver. Pero que siendo objetivamente analizada puede encontrársele un valor mucho más profundo. Una película independiente con un cast de primera, y aunque no sea necesariamente del gusto de todos, se aprecia el potencial creativo de Gunn. Su primera película, Slither, también se ve sumamente interesante, pero mentiría si dijera que he tenido oportunidad de verla.

What We Do In The Shadows (2014), de Taika Waititi

Una de las comedias más originales de nuestra década y, fácilmente, una digna sucesora de Spinal Tap. Taika Waititi saca a relucir toda su creatividad, sentido del humor, y encima su nivel de improvisación en este falso documental, que sigue las aventuras cotidianas de un grupo de vampiros que son compañeros de cuarto en la moderna Nueva Zelanda.

Extraña, ingeniosa y sumamente divertida. Una joya perdida en este mundo sobresaturado de información y películas malas. No tiene ninguna pérdida, está en Netflix. Mucha gente también conocerá a Waititi por The Hunt for the Wilder People, pero considero que esta sigue siendo superior. Ahora, con el estreno Thor: Ragnarok y el éxito tan generalizado que ha tenido, su carrera puede llegar a dar un salto enorme, en el que espero que no se desvíe de hacer mucho más material como este.

VoxBox.-