Karla Rauda

Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

Joaquín Sabina, el granuja que nos da lecciones de vida

Música.- Canalla, bribón, pillo, tunante, sinvergüenza, golfo, pícaro… todo es sinónimo de Joaquín Sabina. Hay que decirlo, es un granuja. Un granuja que cae bien, o al menos le cae bien hasta a la gente progre.

Para hablar de Sabina hay que hablar de la vida. De cómo esta nos forja en el crisol de las crisis y de los amores (sean bellos o no).

Joaquín Ramón Martínez Sabina llegó al mundo el 12 de febrero de 1949, en Úbeda, España, y desde entonces la locura, la bohemia, la poesía y los insights más certeros de la vida se pusieron un bombín, y se dieron a la tarea de recorrer el mundo y los vicios.

La primera vez que escuché una canción de él no me gustó. Tenía apenas 12 años y escuchar que le dieron las 10, las 11 y las 12 junto a Rocío Durcal no fue grato para mí. Tuve que esperar algunos años para redescubrirlo, y en medio del dolor de los primeros amores adolescentes me pregunté quién me robó el mes de abril. Porque en mi caso es cierto, siempre me rompían el corazón en abril. Malditas coincidencias.

Después conocí Barbie superstar y descubrí que la vida de las mujeres también podía ser descomplicada, y hasta un poco abusiva con el amor. Mi teoría es que todas las mujeres de este mundo hemos sido Barbie y Princesa en algún momento de la vida. Todas hemos roto un corazón y luego nos damos cuenta que la cagamos. El arrepentimiento es drástico cuando ya es demasiado tarde. Pero entonces, vino Joaquín.

Sabina tiene esa manera tan suya de ser un verdadero hijodeputa, y aún así lo queremos. Machista, misógino y políticamente incorrecto… pero aun así lo amamos. Es el chico malo del que nos enamoramos cuando somos las más ingenuas, es el que te dice: “Bebé, yo te amo”, y se nos olvida que es infiel, tiene vicios y es el peor partido.

En 2001 sucedió lo que nunca nadie espera. La vida amenazó con apagársele, tuvo un leve infarto cerebral y desde entonces hizo patente su misión en la vida: seguir viviendo con intensidad.

Debo decir que Joaquín me gusta en casi todas sus edades, pero ahora que he llegado a los 40 y él a sus 69, sus letras me llegan más y mejor; por eso, en este listado de canciones rescato las grandes enseñanzas que me ha dejado este español:

Enseñanza N.º 5:

La capacidad de amor sin dramas ni ataduras, por parte de las mujeres, es posible. Esta quizá sea la respuesta a otra canción que más adelante mencionaré. Esta contraparte, esta forma alternativa de ser mujer, es lo mejor que me pudo pasar. El feminismo me forjó, pero Rosa de Lima me limó las asperezas y con ella aprendí a ser una “mina antipersonal”.

Enseñanza N.º 4:

No hay que temerle a la muerte. Esta vida tiene un proceso natural y sin pausa. Nacemos para morirnos. Ni modo, posiblemente sea la verdad más terrorífica, pero ¿qué le vamos a hacer? Mientras esa muerte llega, toca vivir y eso implica coleccionar una amplia galería de experiencias. Resumiendo, es precisamente ese homenaje a la vida… en vida. Yo misma recuerdo a la Karla de 8 años, a la de 15 años, a la de 21, a la de 27… a la de 35 años, y ahora esta que ya colecciona 40 octubres está satisfecha con lo que me ha llegado. No le temo a la muerte, si a la hora que estalle la guerra esté en la trinchera contigo.

Enseñanza N.º 3:

El amor no es todo lo que nos enseñaron. De verdad, nos estafaron, no nos mostraron en realidad el concepto de amor. Gracias a eso, vamos por la vida dejando un reguero de decepciones, gracias a que nadie se atreve a decir lo que en realidad es el amor: un hermoso pacto donde seamos libres. Para mi esposo y para mí, esta canción es la VERDADERA definición del amor. Llegamos a ella cada quién por su lado, todo para que lográramos comprender que habíamos estado equivocados. Gracias, Joaquín, por decir lo que nadie se atrevió: el amor de los hombres es posible si es libre. Junto a Rosa de Lima son el compendio de sabiduría para sobrevivir con dignidad y felicidad a un matrimonio.

Enseñanza N.º 2:

Uno debe cumplir sus promesas. ¿Prometió algo?, ¡cúmplalo! En medio de una vida disoluta, llena de vicios, de relaciones extrañas y adioses sin dolor, con momentos de peligro… llegó esa epifanía. Hablo de mí, no de Sabina. Aunque mi historia no tiene tanto feeling como Pacto entre caballeros, puedo decir que concuerdo con el flaco: Uno debe saber ser amigo de los extraños, incluyendo esos que, aparentemente, no son tan buena gente. La vida compensa, la vida es justa, la vida siempre sorprende.

Enseñanza N.º 1:

Las versiones “oficiales” nunca son certeras. La gente tiene una percepción de los demás, nos asignan más pecados de los que de verdad cometimos y nos cuelgan virtudes que nunca tuvimos. La verdad personal ni siquiera es verdad para uno mismo. Yo he negado varias versiones, no por cobardía, no por miedo, no por rebeldía… en mi caso, creo que ha sido un intento por defender mi derecho a la intimidad. Con Lo niego todo, Joaquín nos regresa al punto de partida: la veracidad de las historias depende de quien las escucha. Al final de nuestros días solo seremos un recuerdo, bueno o malo, no lo sé.

Cada vez que me encuentro con este malacate, me doy cuenta de algo: todos tenemos un hijueputa interno y no hay que tenerle miedo.

VoxBox.-

Violencia contra las mujeres: un castigo que supere al crimen

Violencia contra las mujeres. VoxBox.

Opinión.- El asesinato con brutalidad es solo el final de la infinita lista de violencia contra las mujeres. En mi país, en la región, en el mundo, no importa dónde, en qué estrato social, en qué nivel académico, en qué niveles laborales: existe la violencia de género.

Exagerada, me dirán algunos. Otros me acusarán de radical y vieja loca, alguno incluso dirá que estoy mal cogida y por eso estoy frustrada. Déjenme aclararlo, no exagero: sí, soy radical desde siempre, y pues, sí… soy vieja. Por suerte, no estoy mal cogida, pero sí estoy frustrada. Mi frustración no nace en mi vida sexual, mi frustración es consecuencia de la violencia que veo y que también he sufrido como mujer.

Al inicio de esta semana, en Santa Ana, la segunda ciudad más importante de mi país, un hombre llevó a a su pareja al hospital, mientras la mujer agonizaba. El hombre dijo que ella había caído por las escaleras de su casa. Una hora después, la mujer, que era doctora, madre de una niña y ejemplar ciudadana, había muerto. Los doctores que la atendieron lo dijeron: la mató una vapuleada, no una caída por las gradas. Incluso tenía señales de estrangulamiento. Un caso. Solo uno.

Se suma a otros casos que han sido inmensamente mediáticos en las últimas semanas, en mi país: una agente herida y desaparecida por sus compañeros policías, otra agente asesinada por su pareja, dentro de una delegación, mientras el hombre incluso dijo al inicio que ella se había quitado la vida. Una agente violada por cinco compañeros de la policía también.

¿Factor común? Todos esos hombres hicieron lo que hicieron porque la sociedad les ha enseñado y les ha demostrado (infinidad de veces) que saldrán impunes.

Impunidad es lo que los hombres que asesinan y agreden a mujeres creen que es su escudo.

Como verán, la violencia de género no es nueva acá, pero ahora quiero hacer un par de reflexiones que me llegaron luego de la mediatización de los casos que he mencionado.

Primero, es curiosa las reacciones de las personas ante casos como estos, en los que la brutalidad es la máxima expresión de la violencia. Unos nos indignamos, nos llenamos de horror, por lo general somos personas que no sufrimos violencias a esos niveles, pero también están aquellas personas que no logran distinguir que existe violencia en diferentes niveles, y que por lo general, la víctima no es sujeto de decisión. Por ejemplo, ante la noticia de esta semana, muchos se preguntaban por qué una mujer tan estudiada, tan buena persona, estaba con un hombre que consume drogas, que por su vicio no podía tener un trabajo fijo, que por qué no podía dejarlo, que por qué se “dejó matar”. Es tan fácil hablar así desde afuera de estructuras violentas. Se legitima al agresor y la culpa recae en la víctima. Ella tuvo la culpa de morir, porque a saber qué hacía y el marido la mató a golpes.

Es doloroso

Lo mismo con otros casos. Quién mandó a la agente a ir a una fiesta del GRP, quién mandó a una agente a departir con compañeros de trabajo en el mar, quién mandó a una mujer a amar a un loco que le dio un tiro en la cabeza. Nadie se ha preguntado por qué estos hombres han cometido violencia. Nadie.

Segundo, ¿por qué no vemos la violencia contra las mujeres de la misma manera? Me explico: mujeres violentadas hay siempre, mañana, tarde y noche. Golpeadas, heridas, violadas, asesinadas, acosadas, intimidadas, irrespetadas, en múltiples formas y en distintos territorios: el hogar, los trabajos, las zonas públicas. Me alegra que estos casos se han difundido, pero entre octubre y diciembre de 2017, las autoridades reportaron cinco feminicidios más en El Salvador, pero solo uno de los supuestos responsables ha sido arrestado y procesado por ese delito. ¿Las otras víctimas? No las conocimos: son  una comunicadora que tenía ocho meses de embarazo, dos amas de casa y una maestra.

Tercero, lo conversábamos acá en la oficina, en este país no ha habido un castigo que supere el crimen realizado. Antes que me vean feo, debo aclarar que la respuesta al asesinato de la doctora sea vapulear al asesino hasta la muerte, no. Pero al menos saber que el sistema de justicia hará su trabajo sería maravilloso, sería lo mínimo que se esperaría. Pero no. Acá seguiremos diciendo #NiUnaMenos y un #YoTambién o #ElTiempoTerminó, pero no tendremos la certeza de darle descanso a la memoria de tantas mujeres, niñas y adolescentes maltratadas, abusadas y asesinadas.

Lo sé, porque yo nunca tuve justicia, y cuando al fin denuncié una violación, lo primero que me dijeron fue: “No te creo”.

Ánimo, queridas mujeres, sigamos luchando.

VoxBox.-

Residente: El recorrido por el mundo y el sonido

Residente. VoxBox.

Música.- Fue amor a primera vista. Jamás pensé que me iba a enamorar de un hombre como él. Hablo de mi esposo, no de René Pérez Joglar, aunque a él también lo amo en una forma en que solo las fansgirls sabemos. ¿Por qué mi esposo y Residente están en un mismo párrafo? Porque lo que tienen en común es que me hacen pensar y me sacan la perversión. Jamás pensé que eso de lo sapiosexual era válido. Quedó comprobado que hay un sector poblacional masculino que se apropia de este concepto: te enamoras por cómo piensan, de su sabiduría y de… pues, ¿por qué no decirlo? Porque son tan evolucionados, que hasta en el ámbito de la sexualidad te salen sorprendiendo.

Luego de mi declaración de amor por los hombres inteligentes y conscientes, paso a hablar de lo que me compete en esta nota: Residente. Tres en uno solo: El documental, el álbum en solitario del exintegrante de Calle 13 y el ser humano que emprendió un viaje de reconocimiento.

Aunque con su trabajo en Calle 13 ya me había sorprendido, en lo personal le tengo miedo a la música urbana. Entro a ese género como cuando se entra a un apartamento de soltero: esperando cualquier sorpresa desagradable, como montañas de ropa sucia y maloliente, o torres inmensas de trastos sucios que desafían la física y la gravedad, hasta vestigios de sexo casual y sin compromisos de ningún tipo. Pero descubrir su trabajo en solitario me hizo recordar que él ya no lo puedo catalogar como un simple reguetonero. No puedo, me niego. En su disco debut se puede encontrar canciones que son más bien un homenaje a sonidos olvidados, ignorados y maltratados: los sonidos folklóricos.

Escuchar el disco y después ver el documental no sé si fue un error. No logro determinar qué es mejor: ver el documental primero y luego escuchar el disco, o hacerlo como lo hice yo, primero el disco y luego el documental. El eterno dilema del huevo y la gallina. El resultado podría variar, estoy consciente de ello. René apostó por algo que es universal: el reencuentro de uno mismo a través de un viaje. Ambos, disco y documental (y dicen que hay un libro también), es el resultado de un extenso viaje que duró dos años. Como buena fangirl, yo estaba al tanto de todo ese proceso, a través de las fotos que, durante esos años, subió a su Instagram.

En este recorrido, busca el origen de su ADN, va y se reencuentra con los territorios donde habitaron sus ancestros, pasando por Rusia, Ghana, China, Serbia, España, Inglaterra, Estados Unidos y, obviamente, Puerto Rico. Este viaje es precisamente lo que detona el proceso de composición del disco. Pero creo que el viaje más importante, no solo para Residente, sino para todo ser humano que quiera evolucionar, es el viaje interior. Ese en el que te reencuentras también contigo mismo, con tus miedos, tus esperanzas, tus luchas y tus convicciones. Eso se refleja en su trabajo. Esto es precisamente nuestra historia, nuestra evolución antropológica. ¡Qué hermoso se escucha! Pero es difícil. Confrontarte contigo trae, en muchas ocasiones, dolor… pero si sobrevives regresas como una persona libre.

La vida siempre tendrá eso que no nos gusta: guerra, egoísmos, injusticia social, hambre, ignorancia. Pero también tendremos siempre algo poderoso para combatir esto que no nos gusta: nuestros talentos que podemos poner en beneficio de otros.

Quizá sea eso lo que debo agradecerle a este hombre: me ha recordado que para vivir uno tiene que ser libre, asumir lo que te llega en la vida y ser feliz con esto… y claro… que hay que ser buena gente y agradecido.

Vean el documental, no se los voy a spoilear. Escuchen el disco, tampoco les daré mucha información. Vale la pena descubrirlo. Solo haré mención a una canción en específico, Milo. Con una serie de sonidos nativos le da la bienvenida a su primer hijo, le recita los mejores consejos y consuelos a su primogénito. Es hermoso. Es hermoso ver la evolución de un hombre cuando le llega la paternidad y la asume como una más de las aventuras que deben llegar para ser mejores personas.

Les dejo el tráiler:

VoxBox.-

La protesta tropical: el baile, la música y la lucha social

Música y la lucha social. VoxBox.

Música.- Para mí no hay nada más importante que la música y la lucha social. Supongo que soy hija de mis circunstancias. Nací justo en el momento histórico en el que se gestaba una guerra civil en mi país. Nací en una casa católica consciente y me dieron una educación en esa línea, y por supuesto, caí en las manos jesuitas, que me guiaron en el proceso de ser una persona con un mínimo de criterio. Con ese contexto todos pensarán que me gusta la clásica música de protesta: la trova y los ritmos andinos. Me gustan, pero a pesar de no bailar y de tener dos pies izquierdos, disfruto profundamente la música tropical, aunque me toque disfrutarla sentada en la esquina de la pista de baile.

Hace unos días empezó la campaña electoral en mi país. Sí, esa que solo nos da tregua unos cuantos meses al año, porque como buen país tercermundista, siempre estamos en campaña electoral: que si los diputados, que si los alcaldes, que si el presidente… y cualquiera de sus respectivas combinaciones. Por eso me quedé pensando que es tiempo de desempolvar algunas canciones que siempre me han puesto a pensar y bajarle al ruido mediático de tanto charlatán.

Empecemos desde el origen

Es 1992, acababa de terminar la guerra que marcó mi infancia. Yo estaba en octavo grado y mi clase de formación cristiana ya me estaba hablando de las comunidades eclesiales de base y de la historia de la iglesia católica en mi país, y bueno… apareció Juan Luis Guerra y 4:40, en una fiesta de 15 años. Todos bailaban, y mientras yo intentaba no tropezar con el chico que me invitó a bailar, le puse atención a eso de “a nadie le importa qué piensa usted”, y recordé la queja constante de mi madre cada vez que regresaba del mercado, porque los tomates cada día estaban más caros. Ahora, cada quince días, me doy cuenta que los tomates siguen estando caros, y han pasado 26 años. Seguimos igual. Súmele que en el video aparece ese mítico personaje que está eternamente en campaña y que ahora nos habla del “Buen vivir”.

Enfermarse es lo peor que te puede suceder en las regiones tercermundistas. A menos que, por supuesto, tengas un seguro médico privado. Crecí en el Hospital Nacional Rosales. Mi madre ha trabajado ahí por más de 40 años. He visto de todo y cuando digo de todo… es todo. Cuando el personal médico del Seguro Social se fue a huelga, me alegré mucho. Rechazaban la privatización del servicio público y exigían mejoras a lo que había sido desde tiempos inmemoriales condiciones deplorables. Aquellas marchas blancas convocaron a todo mundo. No solo marchaban doctores y enfermeras, no: allí habíamos de todo, y cuando digo de todo es todo. Juan Luis Guerra había sacado esta canción años antes, pero nada describe mejor esa carencia del derecho inalienable a la salud, en un país en Latinoamérica, que esta melodía. “No me digan que no tienen anestesia…”.

Hemos llegado al gran Rubén Blades. Nadie ha retratado mejor los sacrificios de personas comprometidas con la lucha y el cambio social que él. Vino, agarró todo el ritmo, el sentimiento guapachoso, las ganas de bailar y la verdad, y lo mezcló. Nos ha dado grandes canciones para reflexionar. Fue difícil escoger solo dos para esta lista. La primera es esta que nos narra la historia ficticia de un sacerdote y su monaguillo. Podrá ser un hecho que no sucedió como tal, pero es el retrato de muchas muertes de religiosos en Latinoamérica entre las décadas de los setenta y ochenta: sacerdotes, catequistas, monjas y seminaristas fueron asesinados por las dictaduras, por atender la esperanza y fe de los oprimidos. Pero sobre todos ellos, que son tan valiosos, el máximo representante es Monseñor Romero. Blades no ha amagado en decir que esta historia está basada en la historia del Arzobispo de San Salvador, que fue asesinado en marzo de 1980, y que el monaguillo es la representación de la inocencia de los pueblos. En algo tiene mucha razón Rubén Blades: pueden matar a la gente, pero no las ideas. Por eso, la lucha social, aunque haya mutado, sigue siendo necesaria.

Una de las consecuencias de las luchas sociales, quizá de las más dolorosas, han sido las desapariciones. Durante años, mientras las dictaduras se cebaban del pueblo, miles de personas desaparecieron y nunca se supo de ellas: hombres, mujeres, jóvenes, viejos, niños… gente pobre, gente con recursos económicos, laicos, religiosos y ateos. Todos con un común denominador, gente buena. Luego de la desaparición, viene la peor parte: la angustia, el dolor, el peregrinaje buscándolos. Vivos o muertos, no importa cómo, pero saber dónde están. Rubén Blades hace un recorrido de diversos casos. Casos que siguen vigentes. Ahora siguen desapareciendo personas. En México, en Guatemala, acá en El Salvador. Todos tienen un mismo común denominador: el gobierno no hace nada. Nada. Las desapariciones siguen, sigue la búsqueda, de ellos y de justicia.

Existen diversas formas de protesta. Están las pacíficas y también las violentas, las insolencias, la desobediencia cívica y se incluye la descripción de las grandes tribus urbanas actuales, y que han mutado en los últimos años, pero que aún conservan ese espíritu rebelde. Eso ha hecho Calle 13. Aunque su producción discográfica ha sido variopinta, han incluido esta pieza que comparten con Rubén Blades y que recoge la herencia tropical de Puerto Rico. La Perla es un barrio, un territorio, un sueño, un paisaje. Es lo que le da a sus habitantes un significado, un sentido de pertenencia, no importa si eres callado o fiestero, si eres introvertido o extrovertido, si tienes todo o te falta todo. La Perla es San Salvador, es Ciudad de Guatemala y Tegucigalpa, también es Managua, San José y Panamá. La Perla es la excusa perfecta para hacer una reflexión de la identidad latina… bailemos, “Yo tengo tóóó… no me falta nááá… tengo la noche que me sirve de sábana”.

La pobreza trae todo tipo de consecuencias: las migraciones, delitos y cambios de vida… de eso nos habla Luis Enrique Mejía Godoy, el mítico nicaragüense, que junto con su hermano Carlos tuvieron un impacto en mi vida, pues me mostraron que la alegría de aquel país se transmite en sus obras y preocupaciones. Uno de mis profesores, en 1995, me mostró esta canción. Tuve que hacer un trabajo para su clase… “Pobre la María y su fantasía”, puso muchos a pensar y a bailar. Hace algunos años, Shaka y Dres, un dúo salvadoreño, retomaron el tema e invitaron a Luis Enrique a cantarla con ellos, ahora motivados a visibilizar el problema de la trata de personas, que es tan común en nuestra región. De esta canción les dejo las dos versiones.

1994:

2013:

Hablemos del irrespeto a la comunidad LGBTI. Fue Willie Colón quien trajo el tema a la palestra guapachosa y compuso una canción que narra la historia de Simón, un hombre que muere de sida en 1986, homosexual y abandonado, despreciado y humillado por su padre. La lucha de las personas de la comunidad LGBTI ha tenido grandes avances a costa de martirios y sacrificios. A los gobiernos latinoamericanos no les interesan los derechos civiles de estas comunidades, excepto en tiempos electorales. Esta semana, la Corte Interamericana ha solicitado a los gobiernos que se reconozcan las uniones civiles de personas del mismo sexo. Es triste encontrarse con las mentes retrógradas que piden el infierno para personas que no tienen absolutamente nada diferente a los heterosexuales. Gracias por recordarnos, Willie, que “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

VoxBox.-

Red Hot Chili Peppers: el soundtrack para los vicios

Red Hot Chili Peppers. VoxBox.

Música.- Alguien me sopló esta semana que el 6 de enero se celebra la fundación de los Red Hot Chili Peppers (RHCP). Sea cierto o no, siempre es buen momento para hablar de su música, que en lo personal y por experiencias puntuales, siempre me ha parecido la mejor música para acompañar a nuestros vicios.

No lo digo como para juzgar esos hábitos que, en muchos, nos definen. Cada persona tiene diferentes vicios y los hay tan diversos como personas: dinero, sexo, drogas, deportes (practicarlos o verlos), Netflix, coleccionismos varios, alcohol, música, comida, haraganería, el sexo (otra vez), situaciones de riesgo, tantos otros más y, por supuesto, la combinación de estos.

Todo aquello que los diccionarios dicen de los vicios es cierto: es un defecto, un mal hábito, un yerro, una enfermedad, una desviación del espíritu.

Pero ¿qué es lo que nos engancha a los vicios? Cualquier vicio que tengamos creo que es la experiencia de satisfacción. Satisfacción en cualquiera de sus expresiones. Los vicios llenan vacíos, aun si seguimos viviendo en el vacío si estamos en un vicio.

Para mí, la música de Red Hot Chili Peppers siempre ha estado vinculada con el vicio. No me entiendan mal, no cierren aún esta nota, no estoy juzgando. Me encanta su trabajo, porque describe lo que a todo ser humano le da miedo admitir: somos presas de nosotros mismos y de nuestras necesidades más oscuras.

Siendo coherente con mi argumento, presento las canciones que más me impresionan de esta banda californiana, porque aparecieron o están ligadas a mis vicios personales.

Red Hot Chili Peppers y el tabaco

El año de 1991 fue fundamental en mi vida. Llegué a séptimo grado y me encontré con los vicios, con la literatura y la escritura. Fuera de lo que muchos pensarán, no fue ese el vicio primordial. Tenía 13 años y estudiaba en un colegio jesuita, muy progre y liberal, lo que ustedes quieran. El asunto es que los alumnos de bachillerato tenían permiso de fumar en la zona de recreo. Yo apenas estaba entrando a la secundaria, pero aún así, pasó lo que tenía que pasar: me encontré con el cigarro. La primera vez que fumé casi se me salen los pulmones por la boca. A pesar de que soy asmática y que vivo en una eterna gripe (desde 1991 hasta poco menos de cinco años atrás), empecé a dejar un vicio que incluyó de 7 a 8 cigarros diarios en la época en que pasé por la universidad. Fue precisamente enfermarme de neumonía hace 5 años lo que me hizo dejarlo, en la medida de lo posible. Después de todo, la vida está siendo entretenida. No puedo pecar de hipócrita y debo admitirlo; de vez en cuando, sobre todo cuando ya no soporto las presiones de la vida adulta, me fumo un cigarro y en ese momento viene el recuerdo de mí misma, enfundada en la falda colegial, sentada frente a la cancha de básquetbol, escuchando Under the bridge, fumando mis primeros tabacos.

Red Hot Chili Peppers y la soledad

Quizá uno de los vicios que más han estado presentes en mi vida es la soledad. No me gustan las multitudes y me siento particularmente incómoda en reuniones de más de 3 o 4 personas. Aún así, tuve que aprender a estar en situaciones que me lleven a ser parte de un colectivo. Ni modo. Para cuando esta canción salió en 1999, pasaba la etapa universitaria y coincidió con la crisis que me llevaba a desear con desenfreno estar sola. Otherside es un himno a la desesperanza. Posiblemente el vicio de la soledad sea la consecuencia del deseo de muerte. No lo sé.

Red Hot Chili Peppers y la música

Vicio indispensable para toda persona debería ser la música. Siempre escucho música, en todo lugar, en todo momento, incluso cuando no tengo los audífonos puestos, cuando todo está en silencio. No sé si es que me ayuda a concentrarme o a evadirme, no me importa. Es la mejor manera de ignorar a la gente y ha sido la mejor manera de encontrarme a mí misma. Los RHCP tienen esta canción en la que no solo su video es un recorrido por la historia más representativa de la música mundial, sino que le pone buen humor a cualquier día que te esté yendo mal.

Red Hot Chili Peppers y la Mary Jane

Hablemos de la mota. Me gusta, la he fumado, y aunque no considero que sea un vicio, las ocasiones en las que me he atrevido a darle algunos jalones me ha llenado de alegrías. Tengo una amiga, digamos que se llama Elena. Ella fue quien, hace poco más de 15 años, durante una de esas crisis depresivas tan mías en esa época, me sacó de mi hogar, me llevó a una fiesta con gente mucho menor que yo y me introdujo a ese mundo. Digamos que fue el acto más amoroso que tuvo conmigo en ese momento. Se lo agradezco. Siempre he pensado que el consumo de marihuana debería ser legal, no solo por cuestiones económicas y políticas, sino que además medicinalmente es magnífica para tratar dolores, físicos y emocionales. Elena, además, es fan de RHCP y tengo muy presente ese momento en que, tiradas en un sillón, veíamos bailar a la gente al ritmo de By the Way y nos sentíamos las mujeres más felices del mundo. Gracias por rescatarme, querida.

Red Hot Chili Peppers y el trabajo

El peor de mis vicios, el más tenaz, el que más me ha llevado a conflictos personales, el más peligroso de mi vida: el trabajo. Sí. Soy guarcojólica (workaholic, creo que le dicen en la región anglosajona). No es de ahorita: inició con mi primer trabajo. Fui la secretaria de un párroco en un pueblito olvidado entre violencias y pobreza en mi país, tenía 18 años. Desde entonces no he descansado. Siempre estoy trabajando, aun cuando estoy de vacaciones y aunque ya otras personas lo habían notado. Ha sido mi esposo quien ha tomado medidas (a veces drásticas) para que deje de trabajar en algunos momentos. Digamos que estar con él y mis hijos es mi rehabilitación. Pero siempre caigo. Si no… no estuviera escribiendo esta nota, que al final, es parte de mi trabajo. Supongo que es porque amo lo que hago, o amo cómo me hace sentir ver los resultados de mi trabajo, o posiblemente sea solo vanidad. No lo sé, solo sé que no puedo parar.

Red Hot Chili Peppers y las heridas

Otro de los vicios que me han acompañado en la vida adulta son las heridas: no miento. Heridas en la piel y en los sentimientos. Voy a explicar: resulta que para mí las experiencias se miden en las marcas que te dejan, así que mucha gente ha ido dejando marcas en mi vida: familia, amigos, amantes, novios, la familia en la que me fundí, compañeros de trabajo, gente que solo pasó un momento… todos marcan, todos me marcan. Paralelas a esas marcas, en mi cuerpo fui coleccionando cicatrices: accidentes, operaciones, caídas, lesiones, raspones y una que otra quemada. Comprender que hay que amar esas cicatrices, para lograr comprender quien soy como persona, es una lección que me ha tomado 40 años.

Red Hot Chili Peppers y las necesidad oscuras

Han pasado 27 años desde la primera vez que probé un vicio y escuché la primera canción de los RHCP que me impactó, y eso que me han impactado muchas más que estas 7 elegidas en esta nota. En Dark Necessities los veo y el tiempo ha sido implacable. Estos cincuentones me hablan de ese lado oscuro que cada persona tiene, esas necesidades básicas que nos sacian el instinto, esas necesidades tan ocultas, tan privadas nunca nos dejan. Lo digo por experiencia propia. No importa lo que sean: comida, alcohol, juegos de azar, sexo… no importa, siempre están ahí, esperando el momento para quedarse junto a cada uno, vernos de reojo y decirnos: “Jamás te abandonaré”. La cuestión es determinar si nos gusta que estén ahí, y si es así, abrazarlas y decirles: “Caminemos juntos a la autodestrucción, ya la vida no vale nada”.

VoxBox.-

Resumiendo… se nos fue el 2017

Opinión.- Joaquín Sabina nos regala el titular de esta entrada, que pretende ser un pequeño homenaje a la partida de 2017. Esta canción siempre me ha parecido una manera muy hermosa de recapitular el camino recorrido de la vida, y por supuesto, recapitular el camino de nuestra revista es una forma de ver con ojos críticos al tiempo que vivimos en Centroamérica.

El 2017 vino e hizo destrozos en nuestras vidas: embates climatológicos, temblores fuertes, y por si eso no fuera suficiente, nosotros nos encargamos de irnos matando unos a otros, consagrando al triángulo norte de esta región del mundo como la más sanguinaria, donde la muerte de niñas en un hogar custodio nos sorprendió, pero que no hubo un cambio sustancial en las leyes en Guatemala, o como el caso de adultos que fueron encarcelados por prostitución infantil en El Salvador, pero que al final, como siempre, quedaron absueltos, y dejándonos con la desesperanza de solo recibir crímenes y que los responsables queden impunes.

La política no fue una fuente de alegrías… corrupción, fraudes electorales y dinastías familiares que se perpetúan en el poder, campañas electorales eternas dejaron en Centroamérica el cansancio sobre el tema y sus protagonistas.

Pero no todo ha sido horrible. Los pequeños placeres nos han dejado grandes placeres: películas que estuvimos esperando nos dejaron satisfacciones, libros que nos regalaron grandes historias, música que nos alentó a seguir adelante, Netflix nos hizo más llevadera la realidad y la tecnología aplicada al entretenimiento nos tuvo atentos a sus avances.

Para no ser tan frívolos, debemos decir que conocimos a personas que nos llenaron de esperanza, porque desde sus vidas cotidianas hacen de este mundo un lugar mejor para vivir. Agradecemos a todos nuestro colaboradores por estar con nosotros: David Roberty, Luis de León, Vanessa, el Mochilero, Luis Barrientos, Mario Guevara y Marco Calderón. Ellos con su visión amplia de ciertos temas nos han aportado grandes notas en la revista, y esperamos que este 2018 sigan con nosotros y nuestros lectores.

Este 2018 será importante en VoxBox, ya que tendremos un ajuste que esperamos que agrade a nuestros lectores, porque al final… nos debemos a ustedes, a las personas que día a día entran a nuestras notas, que se divierten con nuestro contenido y que, si por lo contrario, no les gusta, vienen y nos lo dicen con la crudeza propia de los latinoamericanos. ¿Alguna pista? Bueno, solo diremos que una de las grandes satisfacciones para todo ser humano es escuchar música.

No queda más que desearles lo mejor de parte del equipo editorial de VoxBox en este 2018, esperamos encontrarnos acá y en redes sociales, como siempre, como cada día.

VoxBox.-

Música para cocinar en estas fiestas navideñas

Música para cocinar. VoxBox.

Música.- Estamos en esa época en que se preparan platillos para consentir a quienes amamos. En las fiestas navideñas un momento clave es la cena familiar y por eso me puse a pensar en el paso previo: cocinar la cena, que para mí es un momento especial.

Soy madre de una familia numerosa… sumemos abuelos, tíos y primos, y el número de personas ya aumentó. Agregue amistades de los hijos e hijas, aquellos chicos que son casi adoptados en estas circunstancias. Así es, ya tenemos una pequeña multitud.

Siendo realista, no solo de amor viven las personas: hay que alimentarlas. Llega el 24 de diciembre y hay que cocinar para toda la tropa. Por supuesto, días antes se ha hecho la logística para adquirir la presa perfecta para esta temporada: el pavo. También se eligieron las recetas respectivas para el ave en cuestión y para las guarniciones.

Como he heredado lo enseñado por mi madre, me levanto temprano y primero pongo orden y limpieza en esa región mágica que es la cocina. Hay que pensar que este será un gran día:

A estas alturas aún nada perturba el espíritu y podemos seguir con las tareas culinarias y darle play a esta canción que trae ritmos dulce, y que suena perfecta para marinar un pavo. Tiene usted permiso de usar todas las especies y hierbas que le dé la gana. En lo particular esta canción siempre me pinta una sonrisa en el rostro:

Cuando cocino lo hago con esmero y amor, porque al final la vida es dura y no siempre se puede poner tanto empeño en estas tareas. Viene a mi mente esta canción que habla sobre la abundancia y el gusto de compartir los alimentos:

Para cuando llegue la siguiente canción, ya habré metido el pavo al horno y estaré sacando todos los ingredientes para hacer el sabroso relleno y la exquisita salsa, sacaré cada zanahoria y cada rama de apio con la distinción de una modelo de revista (digital), y haré la coreografía que Billy Joel nos dejó hace unas décadas atrás:

Y si se le antojó otra canción de Billy, acá le dejo esta y sí… ya puede sacar la primera cervecita de la refri y refrescarse, ya que al final… cocinar cansa un poco:

Posiblemente esta playlist ya está demasiado fuera de los rangos navideños, pero para eso no hay problema: acá le dejo el enlace a una playlist más navideña. Pero también podemos seguir con esta propuesta y la siguiente agrupación es la confirmación de que soy una señora que pasó la preadolescencia en los ochenta. No olvide que debe menear la salsa del pavo con regularidad, para que no se ahúme:

Es muy probable que pase mucho tiempo en la cocina, así que esta otra canción puede ir bien cuando esté preparando el arroz:

Ahora bien, a todos nos da por ser un poco más tropicales en esta épocas festivas, y pues como para todo da dios, menos arrebatando, acá les dejo los links respectivos a listas que contienen la crème de la crème: si le gusta la salsa, la cumbia o el vallenato.

Y bueno, si sobrevive a la cocinada, espero que sobreviva a todo lo demás que implican estas fiestas. ¡Salud!

VoxBox.-

 

Ricardo Arjona: el “Circo Soledad” y sus historias

Circo Soledad. VoxBox.

Música.- Primero lo primero… debo reconocer que mi relación con la música de Ricardo Arjona no ha sido la mejor, sus historias han sido variopintas y ahora ha llegado el Circo Soledad. Durante años he estado en un limbo entre el amor y el odio. Recuerdo que en mis tiernos años veinte compré un cassette de Galería Caribe y me gustó. Puedo afirmar que escuché otros álbumes y no me gustaron, como por ejemplo el Santo Pecado. No sé qué será. Algunos afirmaron que era porque el hombre tiene una manera peculiar de escribir. Que quiere parecerse a Borges o imitar a Sabina, que se cree trovador o que se las da de intelectual. No lo puedo juzgar, muchos a mi alrededor son parecidos.

Aún con una gran cantidad de detractores, Ricardo Arjona es un fenómeno musical a nivel mundial. Admitámoslo: el hombre llena estadios en cada país de la región latinoamericana. Nunca lo he visto dando un concierto en una sala humilde y pequeña. Ha sido grandilocuente no solo en sus letras, sino que también en la conceptualización de sus espectáculos. Para muestra el botón actual: su gira Circo Soledad es una monumental producción.

Debo ser honesta conmigo misma: El hombre además es valiente, ha luchado por ser fiel a su música y a sus convicciones. ¿Qué si tiene letras facilonas?, ¿qué si es uno más del montón?, ¿qué si es un imitador de intelectuales?… los he visto peores. No es mi favorito, pero lo admito con el perdón del público, hay algunas canciones que me han dejado pensando. De Ricardo Arjona podemos decir, al menos, que es un buen storyteller, un contador de historias, y de hecho así se vendió desde sus inicios.

La gira de Circo Soledad

En mi país ya pasó la gira Circo Soledad, y por primera vez en mi vida me dio curiosidad asistir a uno de sus recitales, posiblemente sea porque ambos (él y yo) ya estamos en una etapa reflexiva y hemos llegado a las mismas conclusiones: hay que ser felices con lo que se tiene.

Acá les dejo mi playlist de canciones relativamente recientes que me han gustado, tanto por sus letras como también por la estética de sus videoproducciones. Es un gusto culposo que les invito a darse:

5. Acompáñame a estar solo

Magnífica canción para ese período en que uno no sabe si algo va a pasar con una persona que nos gusta, y es estar en una relación sin estarlo de verdad. Ese tiempo de expectativas es maravilloso para “desintoxicarnos del pasado” y entrar limpios a un nuevo amor. Esta es la única canción que me gustó del álbum Adentro.

4. Fuiste tú

Parte de la versatilidad de este cantautor es la movilidad del amor al desamor en sus canciones. Posiblemente es parte de su éxito, ya que sabe que el sufrimiento humano por cuestiones emocionales es un caldo de cultivo de borracheras y lágrimas oyendo sus notas. Gaby Moreno llegó a mi vida gracias a esta canción. Esta canción salió del álbum Independiente y muestra un inmenso amor por los lugares emblemáticos de Guatemala.

3. Te quiero

Como parte de mi relación de amor-odio con la música de Ricardo Arjona, estaba en un período de haberle perdido la pista, cuando mi hermana menor me salió con esta canción allá por 2013, si no me falla la memoria. Posiblemente sea que estaba enamorada (spoiler alert: lo sigo estando) del hombre que ahora es mi esposo. No, nunca me la dedicó, pero me resultó significativa una frase: “Te quiero porque es la mejor manera de burlarme de tus enemigos”. Le da la dignidad de canción dedicable para personas que, como nosotros, no les cuesta caer mal.

2. Nada es como tú

Esta canción es para esos amores que son eternos, que son inmortales, esos amores que nos construyen y que destruyen a la versión pasada y más fea de nosotros mismos. Puede ser un hijo, un sobrino, una nieta, un papá. Esa forma de describir toda la vida y sus circunstancias apegadas al afecto que se vuelve tan normal, tan cotidiano, tan lleno de oportunidades de hacer los días recuerdos hermosos, hace que precisamente ese amor se vuelva grandioso.

1. Ella

De sus últimas producciones me parece que esta es una belleza, y quizá sea porque en el proceso de liberación de las mujeres es necesario el apoyo de otras personas. Seamos realistas, toda mujer necesita una red de salvación cuando se lanza al abismo del crecimiento personal. Ese proceso es hermoso cuando los hombres se suman, ya sea como amigos, hermanos, padres o parejas. Ese reconocimiento, en el que no se juzga dicha liberación, es un reflejo en esta canción. Todas “queremos viajes con mochila, vestirnos de asesinas y besar a un picaflor”, debo de decirlo.

 

VoxBox.-

“Star Wars: The Last Jedi” y la última gran reivindicación de la saga

The Last Jedi. VoxBox.

Cine.- Debo decir que fui a ver The Last Jedi con miedo: Sí, lo que hicieron con The Force Awakens me dolió en lo profundo. Sin embargo, esta vez han logrado salvar puntos importantes de la trama general. No se entusiasmen, aún tiene pedazos llenos de ripio.

Vamos en orden

La relación con la fuerza, ese poder que tiene una parte de luz y oscuridad, se establece magníficamente entre los dos personajes principales de esta entrega: Rey y Kylo Ren. De hecho, entre los personajes presentados en la anterior entrega de la saga, son los mejor parados. Ejemplifican perfectamente el equivalente entre el yin yang de las culturas orientales ancestrales. En lo personal, considero que aún siguen en desarrollo y espero que, en el episodio IX, alguno de los dos (el que salga vencedor) encuentre la sabiduría que ponga orden en sus emociones… en este episodio aún son presas del desequilibrio de las pasiones mal puestas.

Los que son de mi generación, nacidos justo en el momento del estreno del episodio IV, sentimos la nostalgia de ver por última vez en pantalla a la grandiosa Carrie Fisher. De hecho, en el inicio y en el final de la película es ella la que es protagonista, al heredar el liderazgo de una Rebelión maltratada y cansada. Bella princesa Leia, cómo te vamos a extrañar en el último capítulo.

El momento reflexivo sobre lo efímero de la vida no solo viene al ver a la General Leia Organa, sino al reencontrarnos con Luke Skywalker, quien años después de exilio se reencuentra con la esencia de ser un Jedi, y no solo guía a la jovencísima Rey a encontrarse con ella misma y la Fuerza, sino que retoma el camino olvidado. Esto, para mi, es un maravilloso viaje del héroe, quien regresa para cumplir un destino memorable y trascendente. Luke llega al fin al punto más importante de su vida, la comprensión de la sabiduría y el asumir para sí mismo la paz y el control.

Acá va lo feo de The Last Jedi

Finn sigue siendo un personaje flojo y que no logra desarrollarse como parte fundamental en un universo, o como dirían por ahí, nadie le ha enseñado cuál es su lugar en todo esto.

Acá va lo bello de The Last Jedi

Chewbacca. Lo lamento, soy muy old school y para mí su presencia es el guiño para los que nos enamoramos de la saga con el elenco que poco a poco va mermando. ¡Chewbacca inmortal!

Para ir terminando la tanda de crítica a personajes: Poe, personaje que lleva el liderazgo de la Rebelión en gran parte de la película. Espero que este hombre tome aún más relevancia en el final de la saga.

Luego, lo de siempre

Maravillosos escenarios, desde una isla llena de encantos escondidos, de conocimientos ancestrales y habitantes entrañables, pasando por ciudades de pecado, lujuria y apuestas, hasta dunas congeladas que se pintan de destrucción.

Y no sigo con otros detalles, vayan y véanla… podemos conversar largo y tendido de estas dos horas y media que nos ha preparado para dar fin a una historia en una galaxia muy, muy, muy lejana.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (X): Música para sobrevivir

Música para sobrevivir. VoxBox.

Opinión.- He llegado a los 40 años. Admito que ha sido gracias a personas que me han cuidado: mi familia, mi esposo y mis hijos, los pocos (pero buenos) amigos que me quedan. Me han ayudado no solo a sobrevivir, sino que también han ido forjando a una persona que sigue en búsquedas y en construcción.

Contra todo pronóstico he superado miedos, operaciones y accidentes. Espero seguir haciéndolo. Me ha tocado aprender cada día, no me he aburrido y este año ha sido particularmente intenso en cambios, en aprendizajes y en relaciones (algunas personas siguen, otras al fin se fueron). Para mí es complicado hacer un recuento de sucesos sin música. Para mí la vida ha sido significativa gracias a la música que sonaba de fondo en mi cabeza: Amores, decepciones, trabajo, amistades, familia, dolores, miedos. Todo ha ido acompañado con música y así he sido feliz.

Lo admito, en algún momento pensé que no sería feliz. Resulta que la materialización de la dichosa felicidad es algo simple: vivir con lo que se tiene, con un poco de paz, con un poco de cólera, con un poco de alegría y un poco de lágrimas. Esa extraña combinación de elementos me ha llegado siempre, en cada etapa, y me ha hecho una mujer feliz. Feliz de escuchar siempre una tonada en mi cabeza.

Sin más, les dejo mi playlist para celebrar estos 40 años de vida, sabiendo que he sobrevivido y que seguiré así, hasta que la parca lo decida. Esta no pretende ser una lista con un criterio académico, es solo un recuento de mi vida:

 

Acá les dejo la lista para su criterio de elección
1. Paint It black – Rolling Stones
2. Yesterdays – Guns and Roses
3. So What – P!nk
4. Animal Instinc – Cranberries
5. In My Life – The Beatles
6. Piece Of My Heart – Janis Joplin
7. Hand In My Pocket – Alanis Morrissete
8. Vogue – Madonna
9. The Moment Of Truth – Survivor
10. La célula que explota – Caifanes
11. No voy en tren – Charly García
12. Tren al sur – Los Prisioneros
13. Fue amor – Fito Paez
14. Tu nombre me sabe a yerba – Joan Manuel Serrat
15. Elegantly Wasted – INXS
16. Wrong – Depech Mode
17. Adam’s Song – Blink 182
18. El mar no cesa – Héroes del Silencio
19. Good Riddance (Time Of Your Life) – Green day
20. Nothing Else Matters – Metallica
21. Somebody To Love – Queen
22. Blaze Of Glory – Jon Bon Jovi
23. Dissapear – INXS
24. Something To Believe In – Poison
25. El triste – José José
26. Hasta que te conocí – Juan Gabriel
27. Flor de loto – Héroes del Silencio
28. November Rain – Guns and Roses
29. Las Flores – Café Tacvba
30. Jeremy – Pearl Jam
31. Los chicos no lloran – Miguel Bosé
32. Y es que… – Café Tacvba
33. Cada beso – Benny, Sasha, Erick
34. ¿A quién le importa? – Alaska y Dinarama
35. Rasguña las piedras – Sui Generis
36. Yo fui una vez – Silvio Rodríguez
37. Alfonsina y el mar – Mercedes Sosa
38. Sin ti – Benny Ibarra
39. Highway To Hell – AC/DC
40. Sweet Dreams – Eurythmics

VoxBox.-