Karla Rauda

Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

Música que nos da pena admitir que escuchamos

Por eso decidí hacer este recuento de la música que me da pena admitir que me gusta, sin etiquetas, ni clasificaciones, y qué pasó por mi vida allá cuando yo tenía la edad de mis queridos millennials.

Música.- Esta mañana, al regresar a la oficina luego de una gripe de esas que te recuerdan la muerte de la manera más tonta posible, me puse a hacer repaso de la música que me gusta, esa que suelen ignorar los millennials con los que trabajo, pero luego pensé que escucho música (a escondidas) que me delata el mal gusto. Sí. No solo escucho rock, ni pop de los ochenta.

Por eso decidí hacer este recuento de la música que me da pena admitir que me gusta, sin etiquetas, ni clasificaciones, y qué pasó por mi vida allá cuando yo tenía la edad de mis queridos millennials.

ACLARACIÓN: La única restricción de esta lista de canciones es que hayan sido estrenadas después del 2000. Dicho eso… acá les dejo mis gustos culposos:

10. Blink 182: Debo reconocer que escuché todo el disco y me gustaron varias de sus canciones, que al final me resultaron como una buena broma a lo rígido. En el caso de Adam’s Song, que se quedó en mis playlist postreintas, porque me recuerda a un exalumno a quien quise mucho y que ya no está entre nosotros.

 

9. Avril Lavigne: Corría el año 2002 cuando llegó esta pequeña mujer, enfundada de negro, cabello largo suelto y nos contó que las cosas con los hombres son, habitualmente, complicadas, y pensé que pasaría a la historia de la música con más bombos. No pasó, pero mientras duró, me encantó.

 

8. Korn: Alguien me dijo que junto con Deftones son los precursores del nu metal, ese híbrido que evolucionó de unir el heavy metal con el rap. Para mí, el video de Freak on a Leash es una hermosura de sincronización y con la virtud de levantarme el ánimo. Esta canción se estrenó en 1999, y pues… sé que no está en el margen post 2000, pero es exquisita.

 

7. Evanescence: Esta banda que no sé ni como catalogarla, porque por ratos parece que tocan nu metal, por otros ratos se van al rock gótico y por ratos hasta me caen mal, porque terminan haciendo algunos “arroz con mango” que no tienen ni ton, ni son… pero esta canción nos trajo a la vida en varias ocasiones, allá por 2003.

 

6. My Chemical Romance: Ahora que lo pienso… la primera década del 2000 fue el inicio de los incomprendidos, y esta banda era la empoderada de la lucha de los raros en el colegio. De hecho, el video de I’m Not Okay (I Promise) está ambientado en los ires y venires de un colegio donde estar loco es un poco necesario. Lo confieso, esta canción suena en mi cabeza cuando veo que mis hijos no han lavado los trastos en más de 24 horas.

 

5. Incubus: Otra banda inclasificable, pero digamos que es rock alternativo. Estos chicos de California fueron descubiertos por Korn, allá cuando el siglo despertaba. Les telonearon todos los conciertos de la gira en Europa y cuando regresaron, en 2001, se metieron a un estudio, y como resultado salió el disco de donde se desprende Whish You Were Here. Lo que me sorprendió fue el gusto que le tomé al sonido del DJ pinchando un disco en medio de la canción.

ADVERTENCIA: De acá en adelante me va dando más pena aún.

4. Kabah: Este grupo mexicano ya estaba haciendo música desde hace ratos. Sus primeros éxitos pop amenizaban las fiestas de colegio, cuando yo era colegiala, o sea a mediados de los noventa, pero en 2000 sacó su disco XNE, de donde sale Antro, una canción que además de pegajoza para bailar en una disco, hace uso de toditas las preposiciones… a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras… perdónenme, estudié Letras y no puedo evitar emocionarme.

 

3. Kudai: Recuerdo que di con esta canción de pura casualidad allá por 2004, y no tenía ni idea de quiénes eran estos chicos. Luego averigué que eran chilenos y que, como dice su canción… a veces tenía ganas de Escapar.

 

2. Calle 13: En 2006 acababa de llegar a Guatemala y me esperaba un año de estar soterrada por el frío del Altiplano. En esos días mi amigo Pedro fue a visitarme y llegó con esta canción entre sus maletas peregrinas, y me dijo: “He encontrado la canción adecuada para vos”… él manejaba un Staltel, y aunque él ya no está en mi vida, yo sigo escuchando con la misma risa en la cara Atrévete te te.

 

1. Steve Aoki & Angger Dimas feat. Iggy Azalea: Siempre he pensado que es cosa del último lustro eso de reunir a varios artistas y que canten juntitos… en realidad Beat Down me atreví a escucharla, porque vi que Steve Aoki participaba. A Iggy Azalea ya la había escuchado, pero la rapera no me había enamorado, hasta que llegó a esta colaboración.

Estoy consciente de que acá faltan otros gustos culposos y creo que da para otra lista, pero con una categorización mejor establecida.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (V): “La” Champions

La Champions. VoxBox.

Resulta que la Champions es el nombre de cariño de la liga de Campeones de la UEFA. Se fundó en septiembre de 1955, pero para ese entonces se llamaba Copa de Europa.

Opinión.- Este artículo bien podría titularse: “Cómo sobrevivir a una familia deportiva sin morir en el intento”.

Este sábado 3 de junio se enfrentan por la orejona el Real Madrid y el Juventus. Primero… no sé nada de fútbol. Cada cuatro años desempolvo todo el entusiasmo que me puede provocar cualquier deporte y le doy seguimiento a las selecciones nacionales elegidas para estar en el Mundial. Acompaño a mi padre, a mi esposo y a mis hijos en el proceso y ya… luego de eso, nada.

Siempre me pregunto quién está jugando cada martes y miércoles, cuando veo a mis compañeros de trabajo clavados del televisor de la sala de reuniones a la hora del almuerzo. Escucho a mis hijos comentar qué equipo va mejor y eso… pero no logro comprender la compleja organización de este torneo. Me siento inútil.

Al inicio de esta semana le pregunté a Miguel cómo llegan los equipos al campeonato. Me perdí luego de que me dijo que llegaban los dos primeros lugares de la liga española, inglesa, francesa e italiana… siguió explicándome, pero yo me perdí en el sentimiento de olvido. No sirvo para llevar un registro de juegos ganados, perdidos y empatados, las cuentas de los goles (en casa o de visita). Se lo dije claramente, no le entendí.

Lo que si sé, al final de cuentas, es que le encanta el fútbol y a mis hijos también. ¿Cómo ser parte de esta emoción? Simple: hice lo que hago en mi trabajo… fui a investigar.

Resulta que la Champions es el nombre de cariño de la liga de Campeones de la UEFA. Se fundó en septiembre de 1955, pero para ese entonces se llamaba Copa de Europa. El equipo que más campeonatos ha ganado es el Real Madrid, con 11 títulos… a ver si ganan la 12.ª orejona mañana. El goleador más prolijo es Cristiano Ronaldo, con 104 goles hasta el momento. La Juventus de Turín que va a jugar mañana contra el Real Madrid apenas ha ganado dos veces la Champions.

Mañana se juega en el Estadio Nacional de Gales, que tiene capacidad para 74,500 espectadores y es el segundo estadio con techo totalmente retráctil más grande del mundo.

Pero como de lo que yo sé es de música, pues debo mencionar que el grupo estadounidense The Black Eyed Peas va a estar abriendo el espectáculo deportivo. Tengan en cuenta que hace años que no se presentaban juntos los de esta banda.

 

VoxBox.-

Lo que Robin Wright nos ha enseñado del feminismo en “House of Cards”

Robin Wright. VoxBox.

Tanto Robin como Claire nos muestran que un mundo donde la equidad e igualdad de género es posible, aunque nos toque luchar por ello.

Opinión.- Lo confieso: la amo a ella y a su personaje en la serie de Netflix, que ahora lanza la temporada 5 de la carrera política de los Underwood.

Tanto Robin como Claire nos muestran que un mundo donde la equidad e igualdad de género es posible, aunque nos toque luchar por ello. Ustedes lo saben, el tema del trabajo es importante para mí y para millones de mujeres latinoamericanas que aún nos enfrentamos a la brecha salarial con nuestros pares masculinos.

Precisamente Robin Wright ha enfrentado este problema con Netflix, precisamente esta empresa que ha apostado por nuevos formatos, mucho más modernos y adaptados al pensamiento y la lucha social actual (sí, también la feminista con series como la española Las chicas del cable), no ha cumplido con su compromiso de romper la brecha salarial.

Ha sido coincidiendo con el Festival de Cine de Cannes, un escenario que ha dado lugar a declaraciones similares como las de Kirsten Dunst, quien aseguró negarse a adelgazar cuando Sofia Coppola se lo pidió; o Diane Kruger, que afirmó que en Estados Unidos jamás había cobrado más que un compañero masculino. Ahora, Robin Wright ha declarado que Netflix le prometió cobrar lo mismo que el coprotagonista de la serie, Kevin Spacey, y al tiempo descubrió que no era así.

La actriz ha concedido una entrevista para The Edit, la publicación digital de Net-a-porter, donde revela el engaño sufrido por parte de la productora. “Me dijeron que me pagarían igual y les creí, y recientemente descubrí que no era verdad”, asegura Wright. “Así que es algo que tengo que investigar. Claire y Frank (su personaje y el de Kevin Spacey en la serie) son equivalentes en cuanto a poder, unión y argumento en la historia. Puede que yo no tenga tantas escenas o diálogo como Frank, pero porque Claire no necesita verbalizar tanto. Francis es un orador, un poeta. Claire se sienta en la sombra y lo dirige, pero son compañeros en el mismo plano”. Por supuesto, cuando en la entrevista le preguntan si era feminista, la actriz lo tuvo claro: “Lo soy, pero la gente debería volver a buscar la definición. Feminismo es simplemente igualdad”.

Robin Wright acaba de estrenarse, además, al otro lado de las cámaras, como realizadora del cortometraje The Dark of Night, que ha visto la luz precisamente en el Festival de Cine de Cannes. En la presentación de este trabajo, la actriz alzó la voz a favor de la lucha por la igualdad en la industria del cine. “Debemos animar a las nuevas generaciones a expresarse. Feminismo significa igualdad. Y punto. Nos merecemos un mismo salario por el mismo trabajo. Las cosas tienen que avanzar por parte de quienes toman las decisiones y financian las películas que, en su mayoría, son hombres”.

Y claro, hay otras razones para amar a esta actriz, y una de ellas es su coherencia en la lucha por la igualdad femenina. Apoya a una causa muy linda a mi parecer: es el rostro de la campaña #DreamBigger, un proyecto de atención y apoyo  a mujeres que han sobrevivido a la violencia en el Congo, África. Pour Les Femmes es una página web donde se comercializan prendas (casi exclusivamente) femeninas y cuyas ventas sostienen el programa en beneficio de cientos de mujeres. Si se anima a comprar estos productos estará ayudando en parte a más acciones. Eso, chicas: no solo hay que luchar por los derechos propios, hay que apoyarnos entre todas.

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Ernesto Valverde es el nuevo entrenador del FC Barcelona

Noticias.- Este lunes se ha confirmado: Ernesto Valverde es el nuevo entrenador del FC Barcelona, tal y como anunció en rueda de prensa Josep María Bartomeu.

Después de la junta directiva del conjunto azulgrana, celebrada por la tarde, el presidente del Barça compareció ante los medios de comunicación y desveló lo que ya todos sabían pero aún no era oficial. “Está muy feliz, muy ilusionado. Entrenar al Barça es un proyecto apasionante. Tiene capacidad, criterio, conocimiento, experiencia. Le gusta trabajar con el fútbol base, tiene un estilo como el del Barça y es un apasionado de las nuevas tecnologías en entrenamientos y partidos”, dij0 Bartomeu sobre el nuevo técnico, que será presentado este jueves.

El presidente del Barça también admitió: “No estamos contentos con la temporada, ni los jugadores tampoco”, y ha de ser… durante las últimas semanas he escuchado a mi esposo e hijos quejarse de que en esta temporada el club solo ha conquistado la Copa del Rey y la Supercopa de España.

Como yo no sé mucho de fútbol y sus ires y venires… tuve que preguntar (humildemente) quién es este tipo. Resulta que era el entrenador del Athletic de Bilbao, equipo al que ha dirigido con gran éxito en las últimas cuatro campañas. En la primera de ellas, llevó a los Leones a la Champions, al clasificar al equipo en la cuarta posición de LaLiga. El esfuerzo por jugar en la máxima competición continental, en la que llegó a eliminar al Nápoles en la fase previa, pasó factura al equipo en el campeonato nacional, pero aún así logró una meritoria séptima plaza que dio el billete para la Europa League. Además, llevó al equipo a la final de la Copa del Rey, en la que cayó ante el Barça de Luis Enrique, al que ahora sucede.

Su tercera campaña comenzó con un gran éxito, pues le ganaron la Supercopa de España al Barça (con un espectacular 4-0 en San Mamés en el partido de ida). Fue el primer título del Athletic en 30 años. El equipo acabó quinto la Liga y cayó en cuartos de la Europa League, en una disputada eliminatoria ante el Sevilla. En este año, su último al frente de los bilbaínos, ha dejado al equipo séptimo en Liga, por lo que el Athletic volverá a jugar competición europea.

A ver cómo le va al Barca con este nuevo entrenador.

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Malcom X: el significado de la redención

Malcom Little nació el 19 de mayo de 1925. Con los años, este niño afroamericano destinado a una historia de dolor, violencia, crimen y muerte dio paso al hombre que hoy recordamos, Malcom X.

Opinión.- Ayer, leyendo la cuenta de tuiter de un hombre al que admiro, encontré una frase que se aplica muy bien a Malcom X: “Nadie es 100 % bueno, nadie es 100 % malo…”. Para comprender lo que la historia le tenía deparado a este luchador es preciso conocer su historia personal, que no es distinta a la de otros que pensamos que hay temas con los que debemos comprometernos hasta con la vida.

Malcom X fue un defensor de los derechos de los afroamericanos. Acusó con dureza a los estadounidenses blancos de sus crímenes contra sus compatriotas negros. En cambio, sus detractores lo acusaron de predicar el racismo y la violencia. Ha sido descrito como uno de los más influyentes afroamericanos en la historia estadounidense.

La vida lo forjó desde el asesinato de su padre. Cuando él apenas era un niño de 6 años, su padre fue asesinado por su labor en defensa de los derechos de los trabajadores y su madre ingresó en un hospital psiquiátrico a causa de la locura que le produjo el hecho de que le quitaron la custodia de sus hijos.

Después de vivir en una serie de casas de acogida, en 1942 Malcolm se instaló en Nueva York y se convirtió en un criminal callejero (traficante de drogas, proxeneta, ladrón.). Condenado a siete años de cárcel en 1946, abandonó su adicción a las drogas, estudió por correspondencia y tomó contacto con la Nación del Islam (NOI), movimiento religioso musulmán liderado por Elijah Muhammad.

Pasó así del crimen y la marginalidad a la que le habían condenado las circunstancias, a un eficaz activismo político en defensa de una minoría racial maltratada. Al salir de la cárcel en 1952 se adhirió a la Nación del Islam y cambió su apellido por la “X”, que simbolizaba el apellido africano original que los negros americanos habían perdido. Su labor de propaganda extendió la influencia de Nación del Islam en Detroit, Boston y Filadelfia, fundó el periódico Muhammad Speaks y llegó a ser el responsable de Nación del Islam en Nueva York.

Durante casi doce años fue la cara pública de la Nación del Islam, pero las tensiones entre él y Muhammad llevaron a su salida de la organización en marzo de 1964. No era raro: Malcom X siempre fue un hombre que era amado u odiado, pero no habían medias tintas. Fue gran amigo de Muhammed Ali, a quien guió hacia el Islam.

Tras abandonar la Nación del Islam, Malcolm X hizo la peregrinación a La Meca y se convirtió al sunismo. Viajó extensamente por toda África, Oriente Medio e incluso visitó la Unión Soviética. Esos viajes le cambiaron la visión que tenía del mundo y de la lucha por las libertades civiles. Fundó la Muslim Mosque, Inc. una organización islámica, y la secular Organización de la Unidad Afroamericana. Menos de un año después de abandonar la Nación del Islam, Malcolm X fue asesinado antes de dar un discurso en Nueva York .

En 1992, Spike Lee, director afroamericano, nos mostró su visión de la vida de Malcom X. Denzel Washington encarnó al líder musulmán y en mi opinión de amateur cinéfila es uno de sus mejores papeles.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (IV): vivir con miedo

Vivir con miedo. VoxBox.

Vivo con miedo. Ha sido duro llegar a esta conclusión, pero es cierto. Vivo con miedo y debo hacer algo para cambiar esto.

Opinión.- Este miedo ha estado conmigo en varias ocasiones, luego se transforma en enojo, en dolor y por último me toca ir olvidando para tener vida normal, hasta que de nuevo aparece. El lunes apareció de nuevo, regresaba a mi casa, fue un día cansado y mi asma no me había dado el mejor de los tratos en la última semana, pasé a la farmacia y a eso de las 8 p.m. bajé del autobús que me deja a tres cuadras de mi hogar.

De pronto lo sentí, era joven y venía caminando justo atrás de mi, la calle es bastante oscura pero algunas casas prestan su luz como para no ir a ciegas. Sus pasos eran fuertes, por un momento me incomodó y justo cuando pasó una pareja al lado hice un movimiento y él tuvo que adelantarme, se volvió a mi y me dijo “casi chocamos”. Me traía nerviosa y solo atiné a decir, lo siento.

Lo siento.

Cuando vi su cara lo supe, me iba a asaltar. Es de esas certezas que llegan y se apoderan de uno, tuve que pensar rápido cuando vi que cruzó hacia la calle que lleva a mi casa. Justo esa misma ruta que hago cada día, sé perfectamente que hay unos diez metros donde la oscuridad es mayor y la calle se vuelve más sola, desolada. No lo seguí, cambié mi ruta, en fracción de segundos. Crucé la calle justo en la esquina, al otro lado estaba una señora vendiendo pupusas. Cuando estuve justo frente a ella me dijo: “Ese hombre la viene siguiendo”. Ella notó la tensión en mi rostro y yo ya no sabía qué hacer.

Con el rabillo del ojo alcancé a ver que el hombre cruzó la calle en diagonal y ahora iba en el segundo pasaje de la calle. Yo vivo en el primero y pensé que ya estaba a salvo. Agarré lo último que me quedaba de valor y caminé rápido para entrar a mi pasaje, mi casa es la quinta, tenía que llegar a salvo, mis hijos y mi marido estaban esperándome.

Caminé rápido, entré al pasaje y de nuevo lo sentí, perfectamente sentí cuando él ingresó al pasaje detrás de mí. Caminé más rápido, era lo único que se me ocurrió hacer, ¿qué más podía hacer? Al llegar a mi casa no saqué mis llaves, llevaba mi cartera abrazada a mi pecho, me estiré y toqué el timbre, al mismo tiempo llamé a Alejandro, mi hijo menor: “¡Alejandro, abrime!”. Lo dije fuerte, no fue un grito, pero fue impositivo, ¿acaso mi mente usó su última carta? Apelar a la protección de no saberme sola… no sé por qué lo hice, pero no me equivoqué al hacerlo, Alejandro me contestó. Abrió la puerta y al verme supo que algo no iba bien, asomó la cabeza y en ese momento me atrevía a ver atrás. No lo había hecho, estaba temblando del miedo, él estaba justo frente a la puerta de la casa de al lado, vio a Alejandro e inmediatamente se dio la vuelta y caminó de regreso a la calle. Entré a la casa y Alejandro me tomó del brazo, tuve que detenerme en la primera grada para agarrar aire. La crisis de asma me alcanzó y no me soltó por un buen rato.

No pude dormir. Sentía miedo. Siento miedo.

Desde ese momento he pasado por toda una variedad de emociones y pensamientos, desde el miedo y el enojo, hasta la sensación de inseguridad. No quiero vivir con miedo.

Mi familia y algunos compañeros de trabajo me han apoyado con esto. Llegaron los “pero no te pasó nada, gracias a dios”, los “calma, ya pasó”, los “vos sos valiente, verás que ya no pasará”… todos se agradecen porque sé que son sinceras muestras de apoyo, pero… ¿en realidad ya pasó?, ¿de verdad ya no pasará? No. Esto pasa y va a seguir pasando. A mí, a mis hijas, a mis vecinas, a las mujeres de mi familia. Siempre es así. Vivimos con miedo.

Estoy harta de vivir con miedo, no quiero que mis hijas, mis amigas y otras mujeres vivamos con miedo.

Esa misma noche tuitié a la alcaldía municipal solicitando el servicio de luz pública en esa calle. Me determiné a seguir mandando tuits a su cuenta institucional y a la cuenta del alcalde, hasta que me contestaran. Mandé un total de 8 tuits, hasta que me contestaron con un cordial saludo: “Amiga… ya anunciamos el proyecto de iluminación, pronto llegará”. Debo decirlo, estamos llegando al tiempo de campaña electoral, por supuesto que me contestaron, pero no para resolver un problema que no solo me afecta a mí, sino a cientos de habitantes de esa colonia.

¿Debo conformarme con esta respuesta edulcorada? Mi mejor amiga, quien es abogada, me ha asesorado. Debo llevar mi solicitud a la reunión del concejo municipal y pedir que lleguen a poner lámparas de alumbrado público. ¿Cuánto durará esto? No lo sé. Para mientras, debo seguir pasando por esa calle oscura, pidiéndole a mi cerebro que esté atento y listo para evitar que me asalten.

Entre otras cosas que he pensado desde esa noche es comprar un espray de gas pimienta, poner una lámpara con sensor de movimiento justo sobre la puerta de mi casa… y también consideré pedir cambio de horario en mi oficina para no llegar de noche, y si sigo pensando en otras formas de evitar un nuevo acoso llegaría a la conclusión de que no debo salir de mi casa.

Vivo con miedo. No lo he podido evitar. He llorado porque ni siquiera sé cómo superar este sentimiento. No me parece justo.

Lo vi, era joven, quizá de la misma edad de mi segundo hijo, era alto, delgado… iba con una calzoneta de esas que usan los futbolistas y una camiseta, no… no parecía un muchacho de las maras o pandillas. Lo vi, vi su rostro y quizá por el miedo ya no logro recordar los detalles, solo se quedó su  voz rasposa y mi miedo.

En estas 48 horas recordé lo que le he dicho a mis hijas: debemos contar con una red de apoyo cuando nos suceda cualquier acto de violencia, porque sí… este fue un acto violento, no me golpeó, no me tocó, pero sí invadió mi espacio y me dejó este inmenso miedo, del que me quiero deshacer.

Hoy he iniciado trámites en la alcaldía, para que mejoren la iluminación pública. Me lo han dicho claro, no saben cuánto se tardarán.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (III): Carta a la madre de mis hijos

Carta a la madre de mis hijos. VoxBox.

Esta carta la debí haber escrito hace un par de años atrás. Va dirigida a la madre de mis hijos, esa mujer gracias a la cual yo he podido descubrir un mundo que nunca sospeché tener: ser madre de familia.

Estimada F.:

Le extrañará que le escriba esta carta. Posiblemente en nuestras breves pláticas en nuestra casa nunca hemos llegado a puntos de conversaciones profundas e íntimas. Lo que cada una sabe de la otra es por averiguaciones con eso que nos une: nuestros hijos.

Debo confesarlo con todas sus letras: nunca quise hijos, no me llamaba la atención la maternidad, en mi juventud no entendía por qué las mujeres debemos sacrificar todo (salud, tiempo, profesión, sueños propios) por correr tras la utopía de la reproducción. Siempre me fastidió ese tono condescendiente con el que me decían otras mujeres: “Es que vos no entendés, porque no sos mamá”, incluyendo a mi propia madre, quien aseguraba que yo no entendería nada de la vida hasta no darle un nieto.

Encontrar a mi marido, su ex, ejerciendo la paternidad y maternidad a la vez fue algo que me ha cambiado. Nuestros hijos, más que él, me han cambiado la vida. No quiero darle la razón a algunas que me veían de menos al ser una mujer de 30 años sin hijos, que me señalaban como egoísta, como infame mujer independiente. Serlo también me ha servido ahora que soy madre, madre “postiza” de sus hijos.

Estas cinco personas a quienes usted le dio la vida me han dado vida a mí: gracias. Gracias por dedicar gran parte de su juventud para traerlos a este mundo. Yo no hubiera podido, no solo por mis convicciones personales, sino también por mis condiciones físicas. Ahora no solo somos madres compartidas, sino también abuelas. Es curioso, yo que siempre fui muchas alas, desde que conocí a los chicos empecé a echar raíces.

Nunca me gustó pensar en el futuro, fui inmensamente feliz viviendo al día, con buenos o malos trabajos, en mi ciudad natal o en cualquier ciudad o pueblo de El Salvador o Guatemala. Adoptar a sus hijos me hizo entender que no tiene nada de malo pensar y soñar con un futuro, con querer tener una casa propia y planificar vacaciones familiares. Adoptar a sus hijos me hizo comprender que el amor entre dos adultos también tiene una manifestación doméstica, en la que nos dedicamos a pensar qué cocinar el domingo y qué serie ver en Netflix, de hablar de mitología mientras jugamos God of War o de hablar de sexualidad con gente que está creciendo en todo aspecto.

Debe saberlo: muchas personas me advirtieron que no era bueno que dejara que usted visitara a nuestros hijos, que usted es el enemigo, una amenaza, una persona non grata por no haberse quedado con ellos, por haberse ido un tiempo. No la juzgo, créame. No puedo. Pienso en el pavor que me daba a mí la maternidad y no sé cómo habría sido tener cuatro embarazos, uno de gemelos entre ellos. No sé si habría sobrevivido. La admiro. Usted, como miles de mujeres latinoamericanas, solo supieron que habían nacido para dar a luz, para ser abnegadas, para ser perfectas. Nadie dijo qué pasaba si eso no era así. Nadie advirtió de lo que sucedería si hay depresiones postparto, o que se diera un momento en el que las mujeres deciden que no quieren ser madres, incluso ya habiendo dado a luz. Nadie se fija en la salud emocional y psicológica de las madres. Ese es un derecho al que se nos veta.

Yo no creo que usted sea una amenaza en mi hogar. Me gusta ver que llega a ver a sus hijos. Si ellos la aman eso me alegra. Dice mucho de ellos y de su corazón carente de resentimientos. A veces me preocupa las conversaciones que tenemos, a veces me hacen preguntas a las que no tengo la respuesta. Me preguntan cosas sobre usted, como mujer. Mi consejo es que hablen con usted con franqueza. Alístese, porque algún día le harán las preguntas que yo he escuchado. Les he aconsejado que busquen esas respuestas en la única persona que las tiene: usted. Nadie más que usted puede hablar de sus circunstancias y decisiones que tomó hace algunos años. Posiblemente nunca le pregunten y eso también será bueno. En mi humilde opinión, a veces los hijos solo necesitamos que nuestros padres estén ahí, sin responder preguntas o imponiendo silencios, solo estar ahí. Y yo veo a mis hijos disfrutar tanto de sus visitas, que estoy segura que disfrutan amarla. Lo digo como hija.

Vendrán más días en nuestra vida de madres, estoy segura que jamás estaré en el mismo lugar en el que está usted y no pretendo quitarle el puesto que tiene en el corazón de sus hijos. Yo estaré en otro lugar de esos mismos corazones generosos que tienen. Es suficientemente grande para estar ambas ahí.

Gracias, querida F. Gracias por darnos hijos a mi esposo y a mí, gracias por cada cena de fin de año en la que ha estado, incluyendo esa en la que me dio un abrazo al decirle que me casaría con su ex. Gracias por defenderme el día en que uno de los chicos me contestó mal, diciéndole que debía ser respetuoso conmigo. Gracias por no verme como el enemigo tampoco. Gracias por dejarme a cargo de dar abrazos de consuelo, de protegerlos si la tierra se mueve violentamente, dejarme espantarle a los chicos las dudas y los malos ratos, dejarme alimentarles el cuerpo y el espíritu. Gracias por dejarme enseñarles a ser buenos y responsables. Gracias por darme a cinco personas que llegaron para ser mi familia. Prometo cuidarlos. Prometo atender cada gripe, cada ataque de pánico, cada infección, cada indigestión. Prometo ser paciente, aun cuando ya no tenga paciencia, no gritarles, no insultarlos, prometo velar sus pasos, ayudarles en las tareas, consolar sus tristezas, sorprenderlos en los cumpleaños. Prometo enseñarles disciplina, alentarlos a viajar, a trabajar, a soñar. Prometo seguir formando mujeres empoderadas, autosuficientes y con claridad de sus derechos sexuales y reproductivos. Prometo combatir el machismo en los chicos, procurar equidad entre los chicos y chicas.

Le pido un favor nada más, para ir terminado esta epístola… siga con nuestros hijos. La puerta de nuestra casa siempre estará abierta.

Un abrazo.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (II): El trabajo

El trabajo. VoxBox.

¿Ocho horas en el trabajo? Sé que muchas empresas las cumplen, pero seamos honestos: hay muchas veces en las que nos toca invertir hasta 12 horas del día, ya sea de manera presencial o no, para resolver los asuntos laborales.

Opinión.- Esta mañana de primero de mayo amanecí apaciblemente dormida y desperté hasta las 7:45 a.m. Me despertó mi esposo, que estaba sacando la basura y lavando los trastos que quedaron de ayer. Por lo habitual nos levantamos a las 5:25 en cualquier lunes. ¿De dónde sacamos este privilegio de levantarnos tarde hoy y poder dedicarnos a cuestiones más domésticas? Hoy se celebra el Día Internacional de los Trabajadores.

Sé que los mártires de Chicago se retorcerán en sus tumbas pero debo decirlo: el primero de mayo siempre lo he percibido como un triunfo profundamente femenino. Muchas de las reivindicaciones laborales se dieron gracias a la protesta y al martirio de muchas mujeres; por ejemplo, las 123 mujeres que murieron en el incendio de la fábrica de camisas Triangle Waist Co. en Nueva York, el 25 de marzo de 1911.

Ese hecho y tantos otros más, donde hombres y mujeres valerosos soportaron represión, cárcel y muerte nos llevaron a condiciones laborales un poco más justas: 8 horas de trabajo. Pero las luchas han ido más allá para nosotras:  el movimiento obrero ha tenido como gran aliado teórico el libro de Friedrich Engels, publicado en 1884, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, y surgirá la separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre, la liberación femenina, la libertad sexual, la promoción de la planificación familiar, el cuidado de los niños, así como el uso y difusión de métodos anticonceptivos artificiales.

En lo personal, yo que nunca he tenido hijos, hasta hace pocos años y que ya los encontré un poco crecidos, he visto a muchas de mis amigas y compañeras de trabajo batallar por criar de forma adecuada a sus hijos, mientras ellas trabajan, mientras se desarrollan en industrias tan machistas como la publicidad, las editoriales y tantos otros trabajos en El Salvador, donde se es despedida por faltar si un hijo está enfermo.

Otro punto importante, dentro de la combinación trabajo-mujer en Latinoamérica, es poder acceder a salarios justos. De nuevo mi experiencia me dice que es cierto, a las mujeres nos pagan menos que cualquier hombre en el mismo puesto. Recuerdo la última vez que renuncié a un puesto laboral: cuando me dijeron que no podía renunciar, les propuse que me pagaran lo que me ofrecían en la empresa donde ahora estoy… me dijo el “pagador” que si quisiera aumentar el salario del puesto, mejor contrataba a un hombre. Allí mismo me levanté y me fui. No tengo vocación de mártir, nunca me han gustado los trabajos donde se me reprime o se me amenaza. En especial si soy mujer.

En otro momento anecdótico, al decidir renunciar a otro trabajo, mi jefa… otra mujer, mucho mayor que yo, me dijo que si me iba esperaba que tuviera ya otro trabajo, porque con mi edad cada vez sería más difícil conseguirlo. En ese momento pensé, con ingenuidad, que mi edad no tendría que ser  un problema si soy buena en lo que hago. A veces soy tan tonta, por supuesto. Me costó mucho conseguir un trabajo fijo. Apenas tenía 30 años. Cuando iba a entrevistas de trabajo, los hombres que esperaban junto a mí me cedían el primer lugar para pasar a las pruebas o entrevistas, pero no obtenía el trabajo, se los daban a ellos. Yo no quería el primer lugar para pasar a la entrevista, yo quería el puesto al que aplicaba. Una entrevistadora, también mujer como yo y de mi misma edad más o menos, me lo dijo: yo estaba en edad “fértil” y una mujer que saliera embarazada al poco tiempo de empezar a trabajar no le convenía a la empresa.

¿Qué ley me ampara a mí y a tantas otras mujeres que estamos en el mercado laboral? Hasta hace poco en El Salvador, nadie decía nada si en una empresa que estaba contratando mujeres pedían una prueba de embarazo antes de decidir contratarlas. Siempre he escuchado que la familia es la base de la sociedad, pero con estas prácticas laborales la familia está jodida.

Hay que admitir los grandes adelantos en esta materia, aunque no sean los suficientes. Hasta hace poco en mi país, las mujeres que recién han dado a luz gozan del 100 % de su salario mientras están en su maternidad. Antes solo les daban el 75 %. ¿Se imaginan recién estrenadas como madres, con uno o dos niños, y contar solo con una parte del salario para mantenerse y mantener a la prole? Me alegra tanto que esto haya cambiado. Otro cambio que se dio recientemente es el aumento del tiempo de maternidad. Antes eran 3 meses aproximadamente, pero en la actualidad una mujer que ha dado a luz goza de 16 semanas para criar a su vástago, un aproximado de 4 meses. Tal vez no se dice mucho, pero el tiempo de calidad y contacto afectivo con la madre influye en el desarrollo psicoemocional de los bebés, dando como resultado personas con menos taras. En esta región debería ser imperativo que la familia críe de manera más adecuada a las nuevas generaciones. Pero claro… los adultos estamos trabajando.

¿Ocho horas laborales? Sé que muchas empresas las cumplen, pero seamos honestos: hay muchas veces en las que nos toca invertir hasta 12 horas del día, ya sea de manera presencial o no, para resolver los asuntos laborales. ¿Nos deja esto tiempo para la salud mental y esparcimiento? ¿Dónde quedan las relaciones interpersonales y familiares en esta vorágine? ¿Nos compensan de forma adecuada esas horas extras?

Debo reconocerlo, en la empresa en la que estoy en la actualidad he llegado a una versión muy parecida a la felicidad. Tengo condiciones laborales que nunca había tenido, y de hecho pude pasar por el quirófano hace poco, gracias al seguro médico privado que me dan, pero también debo reconocer que existen otras cosas que no me parecen, cosas que poco a poco vamos mejorando. Porque la vida es eso, seguir luchando siempre.

Cuéntennos sobre las leyes laborales de sus países, ¿están satisfechos con sus condiciones laborales?

VoxBox.-

Hombres que han envejecido bien

Pongámonos frívolas: una queja común entre mis conocidos es que solo hablo de cosas “densas”, así que he decidido hablar de algo he notado en los últimos años… algunos hombres envejecen bien.

Opinión.- Me centraré en un ámbito que me encanta, la música. Cuando recuerdo a los cantantes de la época en que mi madre era muy joven, me doy cuenta que fueron ganando años y como que la vida no fue tan benevolente con ellos, digo… amo a José José, pero su vida de rockstar no le ayudó a envejecer con dignidad, ya no digamos Juan Gabriel…

Me puse a pensar en los artistas que me han gustado a lo largo de mi vida, aquellos hombres hermosos durante su juventud y que el paso del tiempo no afectó, sino más bien mejoraron y se han convertido en maitros guapetones.

¿Se me olvidó alguno? No tenga pena, cuéntenos quién cree que merece estar en este humilde y bello recuento.

5. Chayanne

Boricua de 48 años. A mí eso de los ritmos latinos no se me dan muy bien, pero este hombre ha sido versátil en sus propuesta, y súmele que es bastante guapo, pues lo lógico era que siguiera vigente hasta estos días. Inició en la agrupación Los Chicos, allá por 1978.

Acá en un video relativamente reciente *suspira*:

Este video es de cuando iniciaba su carrera como solista:

4. Gary Barlow

Cantante principal de la agrupación inglesa Take That. Sí… el hermoso joven que cantaba Back for good, actualmente tiene 46 años y pues… acá les dejo dos videos en donde puede ver la comparación de la década de los 90 y en la actualidad.

Y pues, así se veía en 1995:

3. Benny Ibarra

Mexicano que inició su carrera con Timbiriche, actualmente tiene 46 años y ha seguido su carrera como solista, productor y compositor. Cuenta mi marido que cuando me paso de copas termino cantándolo con el entusiasmo propio de las adolescentes. A veces no le creo.

En la actualidad se volvió a unir a excompañeros de Timbiriche y se andan covereando de arriba para abajo.

En 1994 sacó su segunda producción como solista y pues… ya era bello.

2. Bruce Springsteen

El jefe tiene 67 años de ser hermoso. Cuando redescubrí su video de 1984, Dancing in the dark, cuando yo ya había llegado a la adolescencia, supe que sería su fan.

En este video hace un homenaje a León Gieco. El año fue 2013, hace poco prácticamente.

Y la gloriosa Dancing in the dark, de 1984.

1.  Eddie Vedder

Como parte de la Generación X, el ganador de mi recuento es precisamente este cantante de grunge, que se hizo famoso con la banda Pearl Jam.  Joven o viejo, no pierde su gracia. Actualmente tiene 52 años.

Acá les dejamos esta hermosa creación de Dios, ya con talle de adulto.

Sí, 1996 fue un año maravilloso y sí… me gustaba así de greñudo.

 

Un día de estos me animaré a hacer un top 5 de hombres talentosos en la música, pero que la vida se los llevó por delante.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (I): Mi cuerpo es una cuestión política

Una mujer sin útero. VoxBox.

Decidí escribir una serie de artículos sobre esto que estoy aprendiendo: vivir sin útero. Soy una mujer que roza los 40 años y nunca estuve embarazada.

Opinión.- Decidí escribir una serie de artículos sobre esto que estoy aprendiendo: vivir sin útero. Soy una mujer que roza los 40 años y nunca estuve embarazada. Incluso así tengo 5 hijos adoptivos, una nieta, y por supuesto, un marido feminista. Como yo.

Pasé 20 años luchando contra una serie de enfermedades en mis ovarios y en los últimos meses en el útero. Me operaron dos veces, la primera fue horrible e hicieron lo que les dio la gana con mi cuerpo. Como hacen la mayoría de los médicos cuando una mujer llega a consultar. La segunda vez ha sido totalmente distinta, mi doctora respetó mis decisiones y me enseñó todo un abanico de posibilidades, opciones y tratamientos. En cuanto estuve segura de lo que quería hacer con mi cuerpo, ella me respetó. Siento que pocas veces he sido respetada como mujer. Lamentablemente.

Fui violada por un primo cuando tenía 6 años y es primera vez que lo digo en público con todas sus letras. En mi familia no se enteraron hasta años después, cuando siendo una veinteañera y luego de mi primera operación decidí contarles. La primera reacción de mi madre fue decirme que no me creía. Mi infancia tan normal e idílica, que creía ella que tuve, se había caído. No piensen mal, amo a mi madre, sé que no fue su culpa lo que me sucedió, ni de ella, ni de mi padre. Simplemente estaban haciendo lo que millones de padres de Latinoamérica hicieron en los ochenta: trabajar de manera incansabl para mantener a su prole. En ese aspecto no ha cambiado mucho. Los padres seguimos siendo grandes ausentes en nuestros hogares a causa de los horarios laborales.

Esto de entender que mi cuerpo es un ente político no ha sido fácil. ¿Cuándo me enteré de esto? No tengo una fecha exacta, pero creo que fue en el momento en el que me pregunté por qué los hombres han tomado decisiones sobre mi cuerpo sin consultarme: mi violador, mis ginecólogos y tantos otros hombres que han estado de forma esporádica en mi vida. ¿Por qué un hombre puede tomar decisiones sobre una mujer? Peor aún ¿por qué toman esa decisión y piensan que nada ha pasado? ¿Por qué piensan que jamás aprenderemos a defendernos?

Aprendí a defender mi cuerpo desde muy pequeña, a no dejar que me tocaran luego de lo sucedido a mis seis años. Era una niña que tuvo que aprender a alejar a los hombres para no seguir soportando más daños, sin importar de qué tipo fuera, y eso me convirtió en una “buscapleitos”. El carácter me cambió y me puse “eternamente enojada”, siempre a la defensiva y sobre todo no le quitaba el ojo de encima a mis hermanas menores, a quienes estaba decidida a defender con mi vida ante quien fuera.

Fue hasta que llegué a mi etapa adulta cuando aprendí a defenderme en otras maneras, políticamente hablando. Aprendí que tenía derechos, o que al menos podía aspirar a tenerlos. En mi país, El Salvador, desde 1996 se penaliza el aborto en cualquier caso y eso incluye causas como peligro de muerte de la madre, inviabilidad de la vida fuera del útero, violaciones o embarazos producto de trata de personas. En El Salvador nos condenan por enfermar del útero o de nuestros ovarios. En mi país condenan a mujeres por tener un problema obstétrico y tener abortos espontáneos. Casualmente esto se da más que todo en las zonas rurales o en zonas de profunda pobreza. En El Salvador se nos discrimina, condena y nos señalan cuando pedimos más leyes a favor de la salud de las mujeres, cuando se pide más educación sexual y más leyes que garanticen nuestros derechos sexuales y reproductivos.

Hace cinco años apenas tuve la experiencia política más terrible de mi vida. En ese entonces vivía en un pueblo en el interior del país. Era la encargada de redactar proyectos para una organización de arte y educación. En aquel tiempo estaba pasando por un mal momento de salud y tuve una hemorragia muy grande. Tan grande y horrible que hizo que mis compañeros me llevaran al hospital nacional más cercano. Lo primero que hizo una enfermera de dicho hospital fue llamar a la delegación de la Policía Nacional Civil: llegaron dos agentes y me esposaron a la cama mohosa donde me habían acostado minutos antes para atenderme. Lo último que recuerdo, antes de desmayarme por la hemorragia, fue la voz del policía diciéndome que quedaría esposada por sospecha de aborto.

Yo no estaba embarazada, no había tenido un aborto. Fui juzgada, señalada y condenada por tener una hemorragia vaginal. Estuve esposada durante 12 horas mientras “averiguaban” si era cierto que no me había provocado un aborto. Mis compañeras de trabajo y familia estuvieron prestas a ayudarme, a apoyarme, a aclarar que yo no era “una infame mujer que mata a sus hijos”. Doce horas que fueron un infierno físico, emocional y político. ¿Así tratan a todas las mujeres en mi país en el sistema nacional de salud? ¿Un policía, hombre que jamás sabrá lo terrible que es tener una hemorragia entre sus piernas, es la persona más adecuada para hacerse cargo de un caso de sospecha de aborto? ¿Qué ley me amparaba? ¿Qué ley ampara a las mujeres de mi país?

Tuvieron que pasar 5 años, dos ginecólogos más e innumerables pastillas para encontrar a mi actual ginecóloga, de quien ya les hablé. Hace exactamente un mes me hizo una histerectomía. Me despedí de mi útero en un acto íntimo, le agradecí profundamente ayudarme a construirme como mujer, por enseñarme que soy tan plena e importante como otras mujeres que sí son madres, por soportar tantas violencias y por su paciencia mientras yo aprendía a defendernos. Le dije adiós y lloré un poco por su partida. Ahora estoy sana.

Desde entonces me he dedicado a pensar, durante los 28 días de reposo que me dictó la doctora, sobre las diferentes cuestiones que devienen de mi cuerpo, porque al final una mujer no solo es un útero con piernas, es un ente político, social, económico, emocional y profundamente personal, y precisamente de todos esos aspectos voy a seguir escribiendo en las próximas entregas.

VoxBox.-