Karla Rauda

Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

Crónicas de una mujer sin útero (X): Música para sobrevivir

Música para sobrevivir. VoxBox.

Opinión.- He llegado a los 40 años. Admito que ha sido gracias a personas que me han cuidado: mi familia, mi esposo y mis hijos, los pocos (pero buenos) amigos que me quedan. Me han ayudado no solo a sobrevivir, sino que también han ido forjando a una persona que sigue en búsquedas y en construcción.

Contra todo pronóstico he superado miedos, operaciones y accidentes. Espero seguir haciéndolo. Me ha tocado aprender cada día, no me he aburrido y este año ha sido particularmente intenso en cambios, en aprendizajes y en relaciones (algunas personas siguen, otras al fin se fueron). Para mí es complicado hacer un recuento de sucesos sin música. Para mí la vida ha sido significativa gracias a la música que sonaba de fondo en mi cabeza: Amores, decepciones, trabajo, amistades, familia, dolores, miedos. Todo ha ido acompañado con música y así he sido feliz.

Lo admito, en algún momento pensé que no sería feliz. Resulta que la materialización de la dichosa felicidad es algo simple: vivir con lo que se tiene, con un poco de paz, con un poco de cólera, con un poco de alegría y un poco de lágrimas. Esa extraña combinación de elementos me ha llegado siempre, en cada etapa, y me ha hecho una mujer feliz. Feliz de escuchar siempre una tonada en mi cabeza.

Sin más, les dejo mi playlist para celebrar estos 40 años de vida, sabiendo que he sobrevivido y que seguiré así, hasta que la parca lo decida. Esta no pretende ser una lista con un criterio académico, es solo un recuento de mi vida:

 

Acá les dejo la lista para su criterio de elección
1. Paint It black – Rolling Stones
2. Yesterdays – Guns and Roses
3. So What – P!nk
4. Animal Instinc – Cranberries
5. In My Life – The Beatles
6. Piece Of My Heart – Janis Joplin
7. Hand In My Pocket – Alanis Morrissete
8. Vogue – Madonna
9. The Moment Of Truth – Survivor
10. La célula que explota – Caifanes
11. No voy en tren – Charly García
12. Tren al sur – Los Prisioneros
13. Fue amor – Fito Paez
14. Tu nombre me sabe a yerba – Joan Manuel Serrat
15. Elegantly Wasted – INXS
16. Wrong – Depech Mode
17. Adam’s Song – Blink 182
18. El mar no cesa – Héroes del Silencio
19. Good Riddance (Time Of Your Life) – Green day
20. Nothing Else Matters – Metallica
21. Somebody To Love – Queen
22. Blaze Of Glory – Jon Bon Jovi
23. Dissapear – INXS
24. Something To Believe In – Poison
25. El triste – José José
26. Hasta que te conocí – Juan Gabriel
27. Flor de loto – Héroes del Silencio
28. November Rain – Guns and Roses
29. Las Flores – Café Tacvba
30. Jeremy – Pearl Jam
31. Los chicos no lloran – Miguel Bosé
32. Y es que… – Café Tacvba
33. Cada beso – Benny, Sasha, Erick
34. ¿A quién le importa? – Alaska y Dinarama
35. Rasguña las piedras – Sui Generis
36. Yo fui una vez – Silvio Rodríguez
37. Alfonsina y el mar – Mercedes Sosa
38. Sin ti – Benny Ibarra
39. Highway To Hell – AC/DC
40. Sweet Dreams – Eurythmics

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (IX): Ser revolucionarios

Opinión Justo en el año 17 del siglo XXI se me ocurre preguntarme esto: ¿Qué es ser revolucionarios?

Quizá sea que dentro de poco llegaré a los 40 años y estas semanas sean de una revalorización de la vida, o quizá por el contexto sociopolítico que vamos viviendo en la región centroamericana en los últimos meses… o quizá porque mañana se cumplen 50 años del asesinato del Che Guevara.

O simplemente porque al final siempre he sido “peleonera”, como dirían algunas personas. No lo sé. Lo que sé es que es necesario plantearnos por qué ser revolucionario ha cambiado.

Empecemos a desenmarañar: ser revolucionario era muy diferente en el siglo pasado. También fue muy distinto en siglos pasados. Estoy casi segura que ser revolucionarios es una necesidad humana, es uno de los elementos necesarios para evolucionar, como personas y como colectivo.

En el caso de las mujeres, esa rebeldía que nos lleva (cada día) a ser revolucionarias nos ha dado frutos como el derecho al voto, a tener posesiones materiales a nuestro nombre, derecho a la educación, y tanto otros derechos inalienables. Pero he de admitir que esta capacidad de ser revolucionarios no es exclusiva de las mujeres, porque podemos encontrar hombres que en diferentes ramas han revolucionado nuestro entorno: científicos, escritores, deportistas, políticos o simplemente personas buenas.

Pero no hemos contestado a la pregunta, ¿qué es ser revolucionarios hoy? Manifestarse en una plaza contra los corruptos en Guatemala o darle like a un pleito entre políticos salvadoreños. Alguno me dirá que ser revolucionario es tomarse una foto en el homenaje al Che, o subir una foto del homenaje local a Violeta Parra, donde lo menos que se hizo es mostrar su obra. Posiblemente habrá algún revolucionario que hoy cedió el paso durante el tráfico horrible de la hora pico, en alguna capital centroamericana. Podríamos debatir qué es más revolucionario. Posiblemente yo perdería, porque hay gente que siempre es más sabia que los demás.

No discutiré con ninguno, supongo que mi ser revolucionaria no pasa por querer convencer a otros de lo que yo pienso. Eso está bien cuando somos adolescentes, pero ahora… ahora ya no. En lo personal, ser revolucionario ha mutado: ya no está en tomar las armas, está más bien en la capacidad de sacar lo mejor de nosotros: en el arte, en las ciencias, en lo personal, en lo laboral. Siempre lo mejor.

VoxBox.-

Ayotzinapa: 3 años de recuerdos dolorosos

Ayotzinapa. VoxBox.

Los padres de los jóvenes de Ayotzinapa que estudiaban para ser maestros han seguido una ardua lucha para esclarecer la masacre: han recorrido barrancos, zanjas y morgues.

Opinión.- Hace exactamente 36 meses desaparecieron 43 jóvenes de Ayotzinapa. Solo uno ha logrado ser identificado y declarado muerto y los restantes 42 son aún un recuerdo doloroso, una causa angustiosa, una pregunta sin respuesta.

¿Dónde están los normalistas?

Esto pasó en México, pero esto puede pasar en cualquier país de Latinoamérica; Honduras, El Salvador, Chile, Colombia, Venezuela, todos esos países tiene en común algo con México: el alto índice de desaparecidos por diversas causas.

Pero el caso de Ayotzinapa es peculiar. Esta masacre ha enlodado al Gobierno mexicano y ha puesto al país en el ojo al sistema judicial, que a esta fecha no ha enjuiciado a nadie y no ha declarado a ningún culpable.

Treinta y seis meses de búsqueda de jóvenes en delegaciones policiales, hospitales, en morgues. Luego búsqueda de cadáveres, de testigos y de culpables. Treinta y seis meses de búsqueda de justicia y de esperanza, de vida.

Los padres de los jóvenes que estudiaban para ser maestros han seguido una ardua lucha para esclarecer la masacre. Han recorrido barrancos, zanjas y morgues, cárceles y hospitales. Han recorrido el país entero. Mucha gente los ha apoyado desde redes sociales. Epigmenio Ibarra, productor de televisión mexicano, durante cada noche, desde hace tres años, hace un recuento de los nombres de las víctimas de este evento atroz, junto a otros casos de muerte y desaparición forzosa por parte de las fuerzas armadas del país.

A esta iniciativa se han sumado actores, artistas y la población que aún lucha por condiciones justas, donde se puedan expresar libremente opiniones opuestas a las del gobierno.

Cuarenta y tres jóvenes no están con sus familias desde hace tres años. En esos tres años casi nada ha cambiado en México y tampoco en el resto de Latinoamérica, donde a diario siguen desapareciendo jóvenes en manos de la delincuencia, del narcotráfico o del gobierno, haciendo cada vez más difícil seguir luchado por un mundo más justo, un lugar dónde manifestarse. Decir que no se está de acuerdo con el sistema solo te lleva a la muerte, a la exclusión social o al ridículo.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (VIII): Identidad femenina

Opinión.- Esta semana compré un labial. Eso no tendría ningún significado relevante si no me hubiera puesto a pensar en lo que implica la identidad femenina.

Hace años leí El segundo sexo, el amplio y complicado ensayo se Simone De Beauvoir, y aprendí que ser mujer es una construcción social, es decir… nos enseñan a ser mujeres, como también la sociedad enseña ser a los hombres. En esa construcción vienen experiencias desde las complejas; por ejemplo, nos han enseñado que una BUENA mujer siempre tiene que ver a la maternidad como el fin último de la vida: eres madre y lo sos todo. Si no sos madre, sos una persona incompleta.

¿Acaso la identidad femenina solo radica en nuestra capacidad reproductiva? Si es así, ya perdí.

Otro estereotipo en la que nos vemos metidas las mujeres: la bonita. No, no es mi caso, ¿o sí? Conversábamos con una compañera de trabajo hace poco de eso. Las personas ven a una mujer hermosa, bien vestida, incluso si no es un atuendo sexuado, sino bien limpia, maquillada, en altos tacones, e inmediatamente se le asigna el rol de tonta. ¡¿Qué hemos hecho para merecer esto?! Conozco mujeres despampanantes y que son grandes profesionales en su área, con una inteligencia y empatía muy humana. Vamos al otro lado del cuento: si una mujer no se arregla mucho, que no es excesiva en su maquillaje y vestimenta… y si de casualidad lleva lentes, indudablemente es inteligente, pero también es catalogada como complicada.

Recuerdo que cuando era una adolescente mi madre se empeñó en ponerme a planchar ropa de toda la familia: de mi papá, de ella, de mis hermanas… le hacía trampa y no planchaba la mía. Terminé odiando las tardes de domingo, pues es cuando lo debía de hacer. Me dijo: “Algún día me lo agradecerás, cuando estés casada y te toque planchar la ropa de tu marido”. Veinticinco años después, me casé con un hombre que lava y plancha nuestra ropa. Mi madre aún no me cree que no ejerzo la feminidad de esa manera.

Les conté que me compré un labial. Lo compré porque un día quería ponerme guapa y descubrí que el que tenía ya se venció. Estaba reseco y quebradizo, y todo por no usarlo con frecuencia. Eso fue lo que me llamó la atención. Tampoco ejerzo “ser femenina” maquillándome. Y antes de que piensen que soy un ratón de biblioteca lentudo, déjeme decirle que sí, que así soy. Pero dentro de mí también hay un ser humano que le gusta arreglarse por placer propio, no porque me lo exija un puesto laboral o para gustarle a los hombres. ¿Les ha pasado? A mí sí.

En medio de todo el contexto en el que vivimos, donde abunda el reguetón, donde las redes sociales son una variada plataforma para encontrar gente dispuesta a bajarse los calzones al primer indique, donde la mujer es objetivizada tanto como a los hombres (sí, los hombres también sufren de violencia sexual de este tipo), es fácil decir que todo es culpa de estas razones que les acabo de mencionar, que la deprevación sexual es un problema de dos puntos (o sea… fácil de explicar y reciente), pero no es así. Esto es más viejo que Matusalén. Tan viejo, como la idea que nos infunden de ser mujeres.

En la era antigua, cuando ni siquiera éramos sociedad, se determinó que la mujer se quedaba en la aldea mientras los hombres salían a cazar, las mujeres recolectaban alimentos vegetales y cuidaban a la prole. Esa herencia estuvo presente hasta hace poco… bueno, sigue estando… aun cuando las mujeres ya vamos de cacería a diario a nuestros trabajos.  Eso es lo heredado: ¿qué cosa no me han heredado y que igual añadí a la construcción de mi identidad femenina?

Cada mujer de este planeta ha adquirido en diferentes experiencias un elemento que va integrando en su identidad: nos forja el dolor, la alegría, el gozo y las relaciones afectivas y, en lo personal, creo que algo que debería preponderar en esta construcción es la relación con otras mujeres, de la familia, amigas de toda la vida, compañeras de trabajo, vecinas. Todas abonan a esta construcción individual, y con los años vamos construyendo una identidad femenina distinta y evolucionada, o al menos esa debería de ser la meta.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (VII): Sexismo vrs. Inclusión

Nosotras también somos parte del sexismo. Lo somos y lo queremos implementar en otras personas.

Opinión.- Contexto: Debo decir primero que la mayoría de personas cree que yo soy militante del movimiento feminista de mi país. No es así. Solo he defendido de la manera que me ha parecido correcta mis derechos y los derechos de otras mujeres (empezando por las de mi entorno: familiares, amigas, compañeras de trabajo). Creo que la educación recibida, sumada a la experiencia personal, me han dado una idea bastante depurada de lo que es justo.

Aunque muchas feministas me lo han repetido, creo que el feminismo no debería combatir solo el machismo, ese machismo arraigado culturalmente que tanto daño nos ha hecho a todas, sino que también debería combatir el sexismo. Ahí es donde las feministas empiezan a verme con sospecha y con los ojitos entrecerrados, como con desconfianza.

Lo siento, amo a los hombres. No a todos, eso sí, pero entre algunos que amo hay machistas. Es imposible encontrar un hombre no machista. Sospecho que mi jefe tiene algo de razón al decir que ser machista no solo es una cuestión social, sino también biológica… aunque esa discusión la tendremos otro día.

El asunto es que me ha chocado siempre (SIEMPRE) esa lucha desmedida y eliminadora de algunas feministas contra los hombres. Sépanlo, los hombres no son los enemigos. La ignorancia, sí.

En medio de la ignorancia de los hombres, también está nuestra ignorancia, la femenina. Por ejemplo, una vez alguien me explicaba la importancia del lenguaje inclusivo y la necesidad de decir “todos y todas”, “niños y niñas” y así una larga lista de repeticiones en función de mencionar a las mujeres. Perdónenme. Perdóname dios judeocristiano, pero yo no creo que sea necesario llegar a los extremos de “versionar” algunas palabras en masculino y pasarlas en femenino, luchar por derechos femeninos y terminar, como mujeres, haciendo uso de sistemas de opresión masculinas con ellos y con otras mujeres. Ejemplo concreto, tuve una compañera, tenía un carro… un escarabajo, lindo, precioso, al que había bautizado como la carrita. Al comentarle que nunca he comprendido esa tendencia de algunas feministas de hacer femenino todo, me dijo que yo no era una buena mujer, que no visibilizaba nuestra lucha. Claro, yo era la mala mujer, la incoherente, la que tiene falta de compromiso con una lucha. Ella trataba a su pareja, otra feminista, con violencia emocional, limitándola de relaciones de amistad por sus celos y controlando incluso sus entradas económicas.

¿Es importante decir carrita, niños (en el caso de que hayan infantes de ambos géneros), hormigo?  Nosotras también somos sexistas. Lo somos y lo queremos implementar en otras personas.

Estoy clara en que se nos debe, a las mujeres, inclusión en muchos ámbitos. Ya les he contado que he sufrido discriminación por mi género, mis amigas también han enfrentado eso, pero reconozco que poco a poco hemos obtenido espacios de desarrollo en lo intelectual, laboral y social. Hace apenas 30 años yo no podría haber tenido el trabajo que tengo.

Es momento de analizar las diferencias y celebrarlas… yo celebro por ejemplo la habilidad de mi esposo, quien se encarga de lavar y planchar la ropa de ambos. Él celebra mi habilidad para cocinar y hacer reparaciones múltiples (fontanería, carpintería y albañilería). ¿Acaso nuestras habilidades se dan por el género? No lo sé… odio planchar y amo la ebanistería. Ajá, soy mujer heterosexual y me hago la manicura mientras termino de escribir este artículo.

No creo en el sexismo, es algo que se debe combatir. Me gusta la idea de la inclusión, media vez esa inclusión no invada lo masculino. Reivindicarnos a nosotras no debería pasar por eliminarlos a ellos y eso, incluso en el lenguaje.

VoxBox.-

Madonna, el eterno arquetipo de La Emperatriz

Música.- Desde ya lo admito, soy fan de Madonna. Desde los 6 años, cuando por primera vez vi un video suyo, era el Like a virgin. Lo pasaban a las 9 de la noche en el microprograma La canción de la semana. Por supuesto, mis papás intentaban mandarme a acostar a esa hora, pero yo veía el video de reojo, mientras daba vueltas en mi afán de irme a la cama.

¿Por qué es importante hablar de esta mujer?, se preguntarán algunos. Yo misma me lo pregunté durante años, mientras disfrutaba de toda su discografía. Para empezar, hay que decirlo: Madonna es universal. Creo que no hay rincón de este planeta que no haya sido tocado por alguna de sus canciones, alguna de sus películas (aunque hayan sido catalogadas como malas), o sus libros infantiles. También porque, como lo dice el título de este artículo, es el eterno arquetipo de La Emperatriz.

Cuando pienso en Madonna y sus casi 60 años de vida —de hecho, hoy cumple 59— me viene a la mente el arquetipo de La Emperatriz, ese arcano poderoso que nos habla de la fecundidad creativa, la renovación constante y el poder femenino de la vida. Madonna es La Emperatriz. Llegó con pocos dólares en el bolsillo a Nueva York en los años ochentas, venía de su natal Michigan, su madre había muerto cuando ella era una niña y contaba con poco apoyo de su familia. Le tocó sufrir penurias y rechazos, pero eso no la desmoralizó, al contrario: tomó toda la adversidad y la pulverizó. Lo ha hecho durante años. La admiro por eso. Su trabajo, sus relaciones románticas, sus hijos, sus causas y luchas… todo la ha retado a superarse constantemente.

En lo personal, creo que Madonna ha sido de las artistas que más han sido fieles a sí mismas, tanto en lo que canta, sus gustos estéticos, así como en el diseño de sus producciones, también la moda que ha ido imponiendo a lo largo de los años y sus proyectos de vida, los cuales han pasado por procesos de meditación y de crecimiento, que no han reñido con su objetivo: ser un referente cultural durante los últimos 30 años. No solo en la música, sino en lo social, en lo político, en la defensa por las mujeres y en la segunda revolución sexual, al inicio de los años noventas.

Celebro su vida ahora, dejándoles mi playlist esencial de esta mujer que ha marcado mi vida:

Like a prayer: Madonna ya estaba bien instalada en la fama cuando sacó este sencillo, del álbum homónimo. Rondaba 1989 y yo tenía 12 años. Me impresionó verla de cabellera negra, bailando frente a varias cruces en fuego. Mi madre se escandalizó cuando me vio viendo el video, creo que le chocó ver al pobre San Martín de Porres inmiscuido en la historia. La producción es maravillosa. Esta canción tomó relevancia en dos ocasiones más en mi vida: una cuando me di cuenta que el amor es algo más que solo sexo, es un “algo” que nos eleva espiritualmente, nos hace mejores personas. Digamos que con ella entendí la teoría de lo que significa estar enamorada. Y la otra cuando al fin encontré a alguien a quien asignarle esta canción, sabiendo que me siento a salvo.

Vogue: Este sencillo salió en marzo de 1990. Era parte del soundtrack de Dick Tracy, película en la que también participó Madonna. Mi papá me llevó a verla al cine, porque él siempre fue fan de esa caricatura. Cada domingo la leía religiosamente en un periódico local. El video está ambientado con la estética de los años 30, el ciclo de oro del cine de Hollywood. Me encanta como referente cultural y sí, fue mi ringtone del celular en la época en la que trabajaba en un museo, donde me obligaban a usar tacones y maquillarme. Me pareció menos torturante ese hecho, mientras hacía las poses que Madonna me enseñó, demostrando que hasta una mujer tan poco maliciosa como yo logra aventar glamur en este descolorido mundo.

You’ll See: Como la vida trae glamur y amor, también trae tristezas. Especialmente cuando vamos creciendo como personas y no nos salen las cosas como queremos. Era 1995 cuando Madonna lanzó esta canción, del álbum Something to Remember. Yo estaba en bachillerato, me había enamorado locamente, y por supuesto, no me correspondieron. Me acompañó esta canción en mis épocas de tristeza y debo decirlo, no hay mejor soundtrack para eso, para superar el corazón roto y pensar: “Ya vas a ver, de esta voy a salir más fuerte”.

Music: Esta canción, del álbum homónimo, fue lanzada en el 2000. Quedaba claro que el nuevo siglo iba a tener más de Madonna. En lo personal me gusta mucho: a pesar de que tengo dos pies izquierdos, me dan ganas de bailar.

Don’t Tell Me: Cuando me siento desanimada, esta es de las canciones que desempolvo. Creo que me hace pensar en que todo es posible, que uno tiene una fuerza inmensurable que impulsa hacia lo que debemos hacer.

American Life: Madonna es más que una mujer frívola que le gusta el sexo, no… es una persona que tiene un criterio amplio y unas convicciones políticas bien puestas. Muestra de ello es esta canción, que en 2003 se constituyó, junto a Hollywood y I’so Stupid en tres canciones de protesta a la invasión de Estados Unidos a Irak. Ciertamente los Bush nunca fueron los favoritos de la artista. En cuanto a la canción, se siguen escuchando los sonidos electrónicos y usa un rap bastante visceral .

Hung Up: Irónicamente, esta canción me recuerda a mi mamá. Quizá sea la entrada que tiene un riff propio de una canción de Abba que amaba mi madre. Hace tiempos escribí un relato de esta canción en el blog Non-girl Blue. Me parece que es apta para dar homenaje a las influencias de antaño, combinadas con los ritmos actuales. Recuerden: “Don’t cry for me, cause i find my way…”.

Die Another Day: Ni siquiera el gran espía James Bond, 007 se ha salvado de ser parte del ideario de la chica material. Recuerdo que esta película la fui a ver con mi amigo Marlon. Lo mejor fue la canción.

Cheris: La esencia de la inocencia se materializó con esta canción. ¿Qué más inocente que un amor separado por el aire y el mar? La presencia de esos sirenos marcó el inicio de mi adolescencia.

VoxBox.-

Crónicas de una mujer sin útero (VI): cuando la maternidad no es bendición

Maternidad. VoxBox.

Tristemente, sí, he sabido, a lo largo de más de 30 años, de miles de casos de este tipo: niñas y adolescentes embarazadas, abandonadas, discriminadas.

Opinión.- La primera vez que vi a una niña embarazada, yo también era una niña. Ella tenía 15 años y yo rondaba los 12. En la colonia decían que había quedado preñada de un compañero de la escuela. La verdad me la contó mi mamá… Julia, digamos que se llamaba así, estaba esperando un bebé de su papá.

Desde ese día, y poco a poco, vi otras muchachas de mi edad salir embarazadas antes de los 18 años. No es que en mi casa hubiera una orientación sexual amplia, no… el consejo básico era: “No abrás las piernas”. No le puedo reprochar nada a mis padres, era la época, ellos habían sido educados con más rigidez (o incluso, más ignorancia) que a mí, así que no me extraña, a estas alturas, la educación sexual que me dieron.

Entre esas muchachas que les comento estaba Heidy, mi vecina. Teníamos la misma edad. Ella dio a luz a los 16 años y tuvo un niño. Recuerdo que fuimos a su fiesta de 15 años y a los pocos meses se comentaba en la cuadra que “ya había pecado”. En su caso vi más palpable las discriminaciones propias de estos casos: dejó de ir a la escuela, todos los adultos la ponían como ejemplo de “errores imperdonables”, los muchachos le decían obscenidades (tratándola de puta para arriba).

Haciendo memoria, Heidy no era todo eso que se decía de ella desde que supieron de su embarazo, era una muchachita muy tranquila, no era “puta” como le decían algunas personas, ni “zorra”, era muy inteligente, sacaba buenas notas y es triste pensar que sus padres le cortaron oportunidades porque se sentían humillados. ¿Y ella? No recuerdo que alguien le preguntara cómo se sentía. Tuvo un hijo, un niño. Tengo muchos años de no saber nada de ellos.

Tristemente, sí, he sabido, a lo largo de más de 30 años, de miles de casos de este tipo: niñas y adolescentes embarazadas, abandonadas, discriminadas, faltas de educación y de orientación, señaladas. Jamás he escuchado algo igual para los muchachos u hombres adultos que tuvieron relaciones sexuales con ellas. “Ellos no pierden nada”, me dijo una vez mi mamá, mientras tocábamos el tema. “La que pierde es la mujer”. Punto.

Siempre me dio conflicto pensar que, por una parte, la sociedad idealiza y magnifica a la figura materna en las mujeres (“Es una bendición ser madre”), pero a la vez se cometen delitos (sí, es delito tener relaciones sexuales con menores de edad en El Salvador… y creo que en toda la región centroamericana), y se señala a las niñas y adolescentes que quedan embarazadas, pierden su dignidad, “ya no sirven” y son relegadas a una vida señaladas de malas, cuando simplemente todo se reduce a que nunca tuvieron educación sexual, orientación familiar y un poco de compasión. “Abrieron las piernas”.

Por supuesto, están los casos en que estas chicas logran salvarse de la humillación… casándose… ¿acaso eso soluciona algo cuando han sido víctimas de estupro?

Actualmente en El Salvador se está gestionando la reforma del Código de Familia, pues permite que una menor de edad contraiga matrimonio si hay un embarazo de por medio. Posiblemente tener apoyo y amor de una pareja ayude, pero está comprobado que la maternidad en una edad muy temprana limita el desarrollo en todo aspecto (educativo, social, laboral, emocional e incluso físico) de las niñas y adolescentes.

La Asamblea Legislativa de El Salvador no logró un acuerdo entre los partidos políticos para dicha reforma.

¿Qué pasa con otros casos más drásticos?

Esta mañana leí la historia de una niña de 10 años, con una discapacidad intelectual, que dio a luz a un bebé. Las autoridades aseguran que el embarazo fue producto de una violación. Según las autoridades hospitalarias,  el embarazo fue atendido mediante un proceso de cesárea, debido a que la pelvis de la niña era demasiado pequeña para permitir el nacimiento normal del bebé. ¿Esta niña tiene derecho a un vida luego de ser sometida sexualmente? ¿El Estado le ayudará a cuidar a su bebé, a alimentarlo?

Desde la experiencia personal, desde las experiencias que he visto en mis coetáneas, de niñas y adolescentes, desde todas esas experiencias lo digo… a la sociedad le ha faltado agallas para proteger a la infancia de abusos de todo tipo.

VoxBox.-

Enrique Bunbury contra Gustavo Cerati: ¿Con quién te quedas?

Cerati Bunbury. VoxBox.

De esta manera, a Ricardo le toca defender a Gustavo Cerati y a mí me toca defender a Enrique Bunbury, ambos en sus etapas de solistas.

Música.- Siempre he pensado que el 11 de agosto algo sucede: algo extraordinario. Todas las personas que nacen este día son exquisitamente interesantes. Para una muestra, estos dos grandes de la música que ahora se ven enfrentados en este humilde versus.

La idea nació conversando con Ricardo Corea sobre los cumpleaños de estos dos compositores. En los noventa ambos encontraron el éxito con sus respectivas bandas, Héroes del Silencio y Soda Stereo. Por supuesto, Soda ya tenía su rato de estar dando batallas en los escenarios cuando los Héroes llegaron al ámbito musical. Son dos años de diferencia, pero dos años son dos años.

De esta manera, a Ricardo le toca defender a Cerati y a mí me toca defender a Bunbury, ambos en sus etapas de solistas, coincidentes en los últimos años de los noventa y al inicio de este siglo.

Gustavo Cerati

A Cerati nadie me lo presentó: lo tuve que encontrar por las malas. Lo hallé tarde. Calculo que fue a finales de 2009, acababa de sacar su Fuerza Natural y ese disco se volvió mi pan de cada día por varios meses. Luego supe que era el mismo Cerati que cantaba De música ligera y comencé a peregrinar por su banda original. Así que sí, como a casi toda la música que hoy conforman mi canon, llegué a Cerati al revés: por el solista entré a Soda y por lo que terminó siendo su último disco conocí todo lo demás.

Cuando Gustavo sufrió en Venezuela un isquemia cerebral y luego un ACV, yo ya conocía buena parte de su trayectoria musical. Cuando Cerati murió el 4 de septiembre de 2014, yo lo lloré sinceramente.

Sacar cinco canciones de Gus es complicado. Esta selección se queda cortísima. He tratado de que mi criterio principal sean las letras, pero a veces el fanatismo nos juega sucio. De todas formas, aquí va:

1. Primer disco de solista de Cerati. Era 1993. Cuatro años después se disolvería Soda Stereo, pero mientras tanto Gus ya buscaba procesar sus propios sonidos. El primer disco como solista siempre es, imagino, una carta de presentación que te puede levantar mucho o tirar al infierno. ¿Adivinen a quién se le ocurrió hacerle un homenaje a su maestro, el Flaco Spinetta? Sí, esta canción no es de Cerati, pero cuenta porque nadie me lo prohíbe:

2. Otra canción de este primer disco (Amor amarillo) que creo que pasó desapercibida y que, sin embargo, me parece una especie de profecía de lo que la música de Cerati se convertiría con el paso del tiempo. “En viaje hacia la redención, la luz no deja de pulsar, y si la confusión es una predilección humana, todo puedo perdonar”:

3. Nunca he estudiado la obra de Cerati. Aunque me pagaran no lo haría, porque yo la música no la tengo por objeto de estudio, sino como simple, banal y exclusivo deleite. Pero apostaría un par de dólares a que los personajes que más y mejor pueblan las canciones de Cerati son los pájaros, los árboles y la Tierra. No por gusto su último disco fue un tributo a la fuerza natural. Esta canción es uno de sus primeros tributos hacia esa naturaleza que tanto le fascinó:

4. “Divina obscenidad”, canta Cerati en una de sus canciones más eróticas de todos los tiempos. Mi fanatismo me traiciona y diría que, incluso, se trata de unas de las canciones más sensuales de nuestro idioma. Dije que me iba a basar en las letras, pero el acompañamiento musical de esta pieza es, perdonen la hipérbole, perfecta.

5. Ya conté que Fuerza Natural fue una pequeña obsesión de algunos meses. Parte de la culpa la tuvo esta canción. La primera vez que escuché el disco pensé que después del séptimo “track” (Rapto) no habría nada que pudiera embelesarme más, y justo en eso llegó la octava canción:

6. BONUS TRACK: El 22 de noviembre de 2001, Gustavo Adrián Cerati lanzó al mundo un concierto en vivo llamado 11 episodios sinfónicos. Para esa producción escogió esta canción de Soda Stereo, específicamente del Doble vida. Cerati, en aquellos años de Soda, se sumergió en la intertextualidad escribiendo una canción basándose en uno de los mejores cuentos del mítico Allan Poe. Un hermosura de composición, por donde se lo vea:

Enrique Bunbury

Primero, decir que Enrique nació en 1967 y hoy llega a los 50 años. Desde mi adolescencia se convirtió en ícono que acompañaba mis noches de insomnio, borracheras y literatura. Conjugó, desde que era vocalista de los Héroes del Silencio, toda la figura del rockero (a veces exageradamente parecido a Jim Morrison), que gusta de la cultura, de la exquisitez del teatro, las líricas profundas y complejas con influencia de los grandes filósofos como Nietzsche, y debo admitir que conocí a William Blake gracias a sus canciones, donde es mencionado en más de una ocasión.

En su natal España nació con el nombre de Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy, pero tomó el apellido Bunbury de un personaje de una obra de Oscar Wilde, La importancia de llamarse Ernesto.

Durante los últimos 20 años se ha dedicado a ser solista con una amplia producción, variopinta e innovadora.

1. Inicio con Lady Blue, canción que aparece en su álbum Flamingos, lanzado en 2002. Yo pateaba por primera vez la universidad y el cambio que daba Bunbury a su música y a su estilo estético me tenían sorprendida. Se lo perdoné pronto, porque algo estaba claro: las letras seguían siendo fieles a su estilo.

2. Alicia (Expulsada al País de las Maravillas), del álbum Radical Sonora, fue el track que salió a la luz para confirmar que ahora lo de Enrique iba a ser la combinación entre sonidos arabescos y el tecno-rock, aunque en su estética seguía el sesgo trágico y oscuro, propio de los mitos griegos y la literatura de Carroll. En esta canción describe a la mujer que se estaba gestando para dar paso al nuevo siglo: una mujer fugaz, que admite que, como cualquier hombre, tiene miedo a los compromisos y que la vida se le va en ver pasar las estrellas para tejer historias: y como es lógico, por esas razones, es tomada como una rareza.

3. El viento a favor es la canción que recuerdo de su segunda producción en solitario, titulada Pequeño. En esta canción se nota esa mirada hacia atrás, no para apta para arrepentimientos, sino más bien para hacer una reflexión honesta del camino recorrido y para tomar aire. A mí me llegó en un tiempo convulso, cuando tenía que definir muchas cosas en mi día a día, por supuesto… nada salió como calculé y cada vez que tengo que hacer un viraje del timón, retomo esa humilde canción y pienso: “Solo puede ir mejor”.

4. En 2008, Enrique lanzó su producción Hellville de Luxe, un álbum que seguía siendo parte de sus mutaciones. En él venía la preciosa Porque las cosas cambian. Desde hace unos años es parte del soundtrack de la amistad que tengo con Emilia, mi mejor amiga. Posiblemente no solo a Bunbury, sino a la generación X en general, nos ha dado por la evaluación del tiempo vivido, y esta canción reivindica las relaciones especiales y duraderas, esas que cambian, que se fortalecen y se vuelven eternas.

5. Al finalizar 2011, empezó la campaña de expectativa para el lanzamiento del álbum Licenciado Cantinas. Lo que me gustó de esta producción es que mezcló tantas cosas en un solo producto: se realizó una pequeña película titulada, por supuesto, Licenciado Cantinas: The Movie, que se retoma en las producciones de videos individuales de los sencillos. El más impactante es Ódiame, canción propia para las ocasiones etílicas. En el video se ve la catastrófica y apocalíptica boda en el día del fin del mundo, según los mayas: 12 de diciembre de 2012. Para mí es una producción extraordinaria, porque además da homenaje a grandes de la música latinoamericana como Agustín Lara y Atahualpa Yupanqui.

6. BONUS TRACK: No puedo despedirme de este versus/homenaje sin mencionar esta canción: un hermoso bolero que formó parte del soundtrack de la película Cantiflas. Tanto el film como la canción Vete de mí nos recuerda que la vida es un equilibrio entre la comedia, la alegría y los momentos tristes y melancólicos. Y por supuesto, descubrir la voz de Bunbury en medio de uno de los momentos más tristes de la vida de Mario Moreno fue un golpe y me sacó más de una lágrima.

¿Con quién de los dos te quedas tú?

VoxBox.-

¿Es correcto pensar que el grunge fue la primera expresión artística en hablar sobre el bullying?

Opinión.- Yo pienso que si.

Posiblemente sea porque nací a finales de los setenta y mientras crucé la adolescencia el movimiento musical en cuestión estaba en su apogeo, con bandas como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Soul Asylum, Blind Melon y otras tantas. O tal vez sea porque el problema del acoso escolar o acoso infantil es tan viejo como la humanidad.

Incluso así, busqué en mi memoria otras expresiones culturales que tocaran el tema y no las encontré… ni en la televisión, el cine o la música encontré rastros de denuncias o muestras solidarias con muchachos que han sufrido maltrato por parte de sus compañeros de clases. Hasta en la década de los noventa era un tema que no se tocaba, o si se hacía… fue con guantes de seda.

Posiblemente porque antes, si admitías que alguien te hostigaba en el colegio, o la escuela, o a la hora de salir a jugar con los demás niños de las colonias, el primer consejo de los adultos era agarrar al hostigador a patadas. “Si te dejas pegar, luego te pego yo”, fue la consigna de nuestros padres y ahí íbamos por la vida tratando de evitar la agresión de otros niños, para evitar la agresión de nuestros padres después.

Pero regresando al grunge… ayer, 1.º de agosto, cumplió 25 años de haber salido al público el sencillo Jeremy, de Pearl Jam. Un himno hermoso y tortuoso de un muchacho que sufrió bullying, y que al no encontrar respaldo en sus padres y otras personas decidió quitarse la vida.

La banda se consolidó con esta canción como una agrupación que tocaba temas para desequilibrados, o al menos, para generar concientización de problemas que han tenido arreglo. Si no… no siguiéramos acá.

Ciertamente esta generación de músicos tuvieron que lidiar no solo con la fama y lo que conlleva, sino que además de ser referentes musicales se convirtieron en puntos de inflexión en temas como el suicidio, el acoso escolar, los abusos por parte de adultos. Lastimosamente muchos perdieron la batalla y decidieron, como Jeremy, trascender antes de tiempo y buscaron salir de este mundo de manera adelantada.

En lo personal, el video de Jeremy  me impactó, no porque haya tenido pensamientos suicidas a mis 16 años, sino porque expone de manera perfecta la pasividad de los grupos escolares. Nunca fui demasiado popular en el colegio y esto reforzó mi idea de que pertenecer a grupos es una farsa. Al final, creo que fue el caldo de cultivo de los indiferentes de la actualidad… “Pobrecito”, es lo único que nos dignamos a decir cuando escuchamos alguna desgracia, pero nunca hacemos nada. Seguimos como en la década de los noventa, solo que ahora magnificados y mejorados.

En fin… 25 años de haber escuchado esta canción y pensar que ahora, el bullying, el abuso, el suicidio y la indiferencia siguen igual. Excepto el bullying, que ahora se ha tornado más arrasador y tiene nuevas plataformas en las redes sociales. Lo bueno: la música siempre es un gran referente y un consuelo.

Les dejo el video. Es lo único rescatable de algunas situaciones. Hoy recuerdo esto, porque justo el 2 de agosto, casualmente al día siguiente del lanzamiento de este sencillo, mi amigo Roberto decidió irse, como Jeremy.

VoxBox.-

Música que nos da pena admitir que escuchamos

Música que nos da pena. VoxBox.

Música.- Esta mañana, al regresar a la oficina luego de una gripe de esas que te recuerdan la muerte de la manera más tonta posible, me puse a hacer repaso de la música que me gusta, esa que suelen ignorar los millennials con los que trabajo, pero luego pensé que a veces escuchamos música que nos da pena,  que nos delata el mal gusto. Sí. No solo escucho rock, ni pop de los ochenta.

Por eso decidí hacer este recuento de la música que me da pena admitir que me gusta, sin etiquetas, ni clasificaciones, y qué pasó por mi vida allá cuando yo tenía la edad de mis queridos millennials.

ACLARACIÓN: La única restricción de esta lista de canciones es que hayan sido estrenadas después del 2000.

Dicho eso… acá les dejo mis gustos culposos:

10. Blink 182:

Debo reconocer que escuché todo el disco y me gustaron varias de sus canciones, que al final me resultaron como una buena broma a lo rígido. En el caso de Adam’s Song, que se quedó en mis playlist postreintas, porque me recuerda a un exalumno a quien quise mucho y que ya no está entre nosotros.

 

9. Avril Lavigne

Corría el año 2002 cuando llegó esta pequeña mujer, enfundada de negro, cabello largo suelto y nos contó que las cosas con los hombres son, habitualmente, complicadas, y pensé que pasaría a la historia de la música con más bombos. No pasó, pero mientras duró, me encantó.

 

8. Korn

Alguien me dijo que junto con Deftones son los precursores del nu metal, ese híbrido que evolucionó de unir el heavy metal con el rap. Para mí, el video de Freak on a Leash es una hermosura de sincronización y con la virtud de levantarme el ánimo. Esta canción se estrenó en 1999, y pues… sé que no está en el margen post 2000, pero es exquisita.

 

7. Evanescence

Esta banda que no sé ni como catalogarla, porque por ratos parece que tocan nu metal, por otros ratos se van al rock gótico y por ratos hasta me caen mal, porque terminan haciendo algunos “arroz con mango” que no tienen ni ton, ni son… pero esta canción nos trajo a la vida en varias ocasiones, allá por 2003.

 

6. My Chemical Romance

Ahora que lo pienso… la primera década del 2000 fue el inicio de los incomprendidos, y esta banda era la empoderada de la lucha de los raros en el colegio. De hecho, el video de I’m Not Okay (I Promise) está ambientado en los ires y venires de un colegio donde estar loco es un poco necesario. Lo confieso, esta canción suena en mi cabeza cuando veo que mis hijos no han lavado los trastos en más de 24 horas.

 

5. Incubus

Otra banda inclasificable, pero digamos que es rock alternativo. Estos chicos de California fueron descubiertos por Korn, allá cuando el siglo despertaba. Les telonearon todos los conciertos de la gira en Europa y cuando regresaron, en 2001, se metieron a un estudio, y como resultado salió el disco de donde se desprende Whish You Were Here. Lo que me sorprendió fue el gusto que le tomé al sonido del DJ pinchando un disco en medio de la canción.

ADVERTENCIA: De acá en adelante me va dando más pena aún

4. Kabah

Este grupo mexicano ya estaba haciendo música desde hace ratos. Sus primeros éxitos pop amenizaban las fiestas de colegio, cuando yo era colegiala, o sea a mediados de los noventa, pero en 2000 sacó su disco XNE, de donde sale Antro, una canción que además de pegajoza para bailar en una disco, hace uso de toditas las preposiciones… a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras… perdónenme, estudié Letras y no puedo evitar emocionarme.

 

3. Kudai

Recuerdo que di con esta canción de pura casualidad allá por 2004, y no tenía ni idea de quiénes eran estos chicos. Luego averigué que eran chilenos y que, como dice su canción… a veces tenía ganas de Escapar.

2. Calle 13

En 2006 acababa de llegar a Guatemala y me esperaba un año de estar soterrada por el frío del Altiplano. En esos días mi amigo Pedro fue a visitarme y llegó con esta canción entre sus maletas peregrinas, y me dijo: “He encontrado la canción adecuada para vos”… él manejaba un Staltel, y aunque él ya no está en mi vida, yo sigo escuchando con la misma risa en la cara Atrévete te te.

 

1. Steve Aoki & Angger Dimas feat. Iggy Azalea

Siempre he pensado que es cosa del último lustro eso de reunir a varios artistas y que canten juntitos… en realidad Beat Down me atreví a escucharla, porque vi que Steve Aoki participaba. A Iggy Azalea ya la había escuchado, pero la rapera no me había enamorado, hasta que llegó a esta colaboración.

Estoy consciente de que acá faltan otros gustos culposos y creo que da para otra lista, pero con una categorización mejor establecida.

VoxBox.-