Ricardo Corea

Forma de vida basada en cafeína, series y películas. Escribir era lo mío hasta que me comenzaron a pagar por hacerlo. Un día adopté a un gato que resultó ser una galleta.

Vivir y amar en la Ciudad Liberada

Ciudad Liberada. VoxBox.

Música.- Pelear, pelear es una guerra, pelear contra los nazis y los fachos de mierda, nacer, vivir, amar, morir, nadie entiende nada en La Ciudad Liberada. Esa misma que se inventó Fito después de digerir un verso de Néstor Perlongher.

Pero eso qué importa.

Es 2017, diciembre. El mundo se ha ido muy a la mierda. Latinoamérica se hunde poco a poco. Es natural, dirán, pero no deja de doler. En Honduras un gobierno se está enquistando a fuerza de balas. En Guatemala reina un payaso, y esto no es una licencia poética. Nicaragua vive una carismática y muy socialista dictadura. De mi país mejor ni hablo, no sabría por dónde empezar.

Por eso quizás duele un poco el entusiasmo de Fito. Esa su manera displicente de cantarle alabanzas al sol, de mentirnos con su pop exquisito. ¿Dónde quedó esa puta ciudad que mata pobre corazones, Fito? La dejó atrás.

Y sin embargo esto no sabe a traición.

Dice la crítica que este es su mejor trabajo en dos décadas. ¿Ustedes qué saben? A él parece importarle una mierda.

Déjenlo. Solo quiere cantarnos cómo añora una casa en donde poder vivir, vivir real, de verdad, mientras evoca sin sonrojarse a sus ídolos paganos. Vivir en esa Ciudad Liberada, donde a los pibes no les metan más balas. Una ciudad de sexo desenfrenada, ¿y quién no, mi estimado?

Aquí no se hallan recomendaciones ni reglas. Hay una Ciudad que nos da la bienvenida. Una Ciudad donde un hombre con cuerpo de mujer no es digno de llamarse polémica. Donde a nuestros hermanos no los maten a balas. Donde las chicas son mágicas.

¿Pero dónde está? ¿Está en el corazón de Pakistán? No nos lo confirma, acaso lo insinúa. No le interesa darnos un mapa, sino una ilusión. Cantando miles de canciones, de ciudad en ciudad, preguntándose cuántas fronteras más habrá que cruzar.

Mientras tanto, y aprovechándose de los breves espacios que quedan entre nota y nota, oímos hablar a los miserables de la república y de la constitución, que son muchísimos. Asistimos al escenario sombrío en el que el reguetón implementa su fatídica dictadura global.

Pero, ¿eso qué importa?

Es ya, quizás, 2018, tal vez sea abril o mayo. El mundo se sigue yendo a la mierda y Páez ya no canta con la bilis: “No me verás arrodillado”.

Más bien nos empuja a las puertas de un nuevo mundo, donde los dioses solo viven en películas de culto, donde los códigos binarios nos volvieron estúpidos, donde la mujer torso se desvanece ante los ojos del hombre con la cola de ameba.

Por inercia, error o franca deducción, Fito sabe que el mundo es una esfera sin sentido, que es imponente y asesino, pero además sabe que es un océano vibrante que abraza siempre a todos los amantes. Y aun así, ese mismo mundo, flota dentro de cada uno de nosotros.

Y que el mundo se vaya con confianza a la mierda. Nosotros, los fachos delirantes, preferimos a los artistas que jamás serán artistas, preferimos la maldad a la estupidez y buscar lo que el resto odia: la felicidad.

Preferimos bailar hasta más que las hadas, mientras se llenan nuestras casas de transexuales, maricones subnormales y toda clase de frikis nauseabundos.

Preferimos amar y vivir en la Ciudad Liberada.

VoxBox.-

“The Punisher”, el estoicismo y la venganza según Francis Bacon

The Punisher. VoxBox.

Opinión.- Marvel y Netflix acaban de presentarnos The Punisher, una de las series de la dinastía Marvel más esperadas, sobre todo desde que Castle hizo magníficas apariciones en varios episodios de Daredevil.

Pese a esto, algunos críticos se encargaron de meternos muchos prejuicios antes de permitirnos enfrentarnos cara a cara a ella. La principal y más recurrente versaba sobre la lentitud. Por suerte para mí, no me detuve a leer ni una sola crítica antes de verla, así que le entré con la mente limpia.

La venganza según Bacon y el estoicismo según Henley

En algún momento del siglo XVI, el filósofo y escritor Francis Bacon escribió algo así como que una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas. Con o sin saberlo, los guionistas de The Punisher retomaron esta misma idea para elaborar los 13 capítulos que componen la serie.

Frank Castle, nuestro héroe de dudosa moral, se ha tomado como propósito de vida asesinar a quienes asesinaron a su familia, a quienes le arrebataron su todo. No los quiere ver presos, no quiere ver su reputación destruida en las noticias, los quiere asesinar de la peor forma posible.

La venganza de Castle adquiere dimensiones muy humanas desde que no solo pasa por el filtro del odio desmedido sino, además, por el de una profunda culpa. Él lo sabe y nunca pretende disimularlo.

No obstante, algo de estoico tiene nuestro querido castigador: el camino más fácil, de acuerdo con la mujer de Job, era el de maldecir a su dios y suicidarse. Pero Castle no escucha el sabio consejo bíblico, sino que se va, por decirlo de alguna manera, por el camino del poeta William Ernest Henley: “Más allá de este lugar de furia y llanto aguardan los horrores en la sombra”. Incluso le corrige la plana al poeta: él mismo se transforma en esos horrores en la sombra.

Pero para evitar que me acusen de marvelita (otra vez), voy a abrir paréntesis para destacar las cosas malas, que las hubo y en abundancia.

Los baches de The Punisher

Vamos a decir que la crítica que le han hecho de ser “lenta”, ha sido más o menos utilizada con propiedad. Si uno espera encontrarse con una vorágine insaciable de violencia sin sentido, prolongada por trece episodios, bien puede renunciar a la serie ya. Las escenas de acción a veces tardan mucho en llegar. Claro, cumplen con su prometido, son buenas escenas de acción, pero antes hay que aguantarse mucho diálogo.

La serie, además, carga con muchísimo equipaje de más. Todo ese enrevesado trasfondo político, que solo sirve para justificar la maldad implícita en la filosofía de seguridad nacional gringa, entorpecen el desarrollo de la historia.

Algunos personajes están ahí con el único propósito de mover la trama, lo que los vuelve decididamente planos.

Y hablando de personajes, Dinah Madani (Amber Rose Revah) es un personaje que quedó subutilizado de la peor forma.

Además, creo que abusaron del recurso de los flashbacks y las pesadillas eternas. De hecho, creo que si esa herramienta la hubiesen desgastado menos, aquella escena en la que el sargento Orange golpea a Castle, mientras este tiene fantasías eróticas con su esposa asesinada, hubiese sido mucho más poderosa.

Pero volvamos a lo de la venganza

Frank Castle escoge una venganza intensamente personal, que él mismo denomina justicia: él ha dictado la sentencia y él la hará cumplir.

Ese mismo sentido de justicia —distorsionado, dirán algunos— es lo que permite que la esencia noble de Frank no se inmute ni un poco. Es una máquina de matar, sí, pero tiene un apego irrestricto a lo que considera justo. Vaya, dejaría de ser un superhéroe.

Es un hombre sin ningún superpoder, más que sus extraordinarias habilidades militares, y que no busca compañía porque tiene miedo de lastimar a los otros.

Mantiene abiertas las heridas porque quiere justicia.

Pero quizás lo más importante aquí es que Frank Castle, a diferencia de otros héroes, sufre.

La familia de Frank Castle.

Sufre mucho, sufre como cualquier otro humano sufriría al perder a su familia. Sus muertos lo arrullan por las noches y lo desesperan en el día. Incluso, al inicio de la serie, Frank sufre tanto que solo encuentra consuelo, o algo parecido, en el trabajo. Un remedio de lo más común entre los simples mortales.

Y Frank es The Punisher, y ese detalle, aunque obvio, no hay que perderlo de vista. Porque no tiene disfraz, no tiene careta ni se reviste con un aura particular a la hora de lidiar con sus mierdas. Frank se pone sus ropas de guerra y la gente lo llama El Castigador por mero morbo mediático, pero cuando dispara, tortura y estrangula, es Frank Castle quien lo hace, con sus demonios y virtudes.

Por eso, solo por ese pequeño detalle, creo que la serie vale mucho la pena.

VoxBox.-

8 razones por las que “Thor: Ragnarok” es una pérdida de tiempo

Thor. VoxBox.

Opinión.- Voy a hacer esta reseña cortísima, Thor: Ragnarok es una mierda de película. Les ahorro el viaje al cine, les ahorro tener que ir a perder tiempo y dinero. Si de verdad la quieren ver, les recomiendo que la consigan pirateada. Nunca recomiendo eso, pero esta sí lo amerita.

Por si acaso, voy a dejar una serie de puntos básicos de por qué no deberían ver semejante estafa:

1. Thor es un malísimo comediante. Comenzó mal desde los primeros segundos. Solo: no. Le hubiesen dejado ese papel a Tony, y si no había quién pusiera el toque cómico, se lo hubiesen dejado a otro.

2. Hay demasiados vacíos argumentales. ¿Por qué Odín decidió irse a morir a Noruega, como un viejito humano cualquiera? Nadie lo explica, una falta total de respeto.

3. Desperdiciaron por completo a Cate. Este quizás sea uno de los puntos más asquerosos de la película. Si tenés a una actriz de primer orden en tu película de superhéroes (te perdonamos por eso, Cate), ¿por qué no le sacás provecho? No, la enfundaron en cliché tristísimo de villana, incluso le metieron dos o tres chistes en los guiones y ¡BUM!, adiós.

4. En esta película, todos —TODOS— dicen por lo menos un chiste en algún momento. Todos los chistes son malos, nos avergüenzan, sobre todo los de Thor.

5. Tenían una buena que pudo resarcir el daño: Hulk contra Thor en una arena intergaláctica. ¿Adivinen qué? También la arruinaron, por completo. ¿Cómo? Metiéndole chistes.

6. No sé si ya lo notaron, pero básicamente toda la porquería de esta película reside en el malísimo manejo del humor. Así que dejo acá este punto para seguir haciendo hincapié.

7. Si todavía no han ido a verla pero han leído hasta y si, a pesar de esta crítica medio rala, tienen deseos de ir a ver Thor, déjenme hacerles una última recomendación: NO se queden a las escenas poscréditos. Son una estafa. Tan pronto salgan los primeros créditos, levántense. No valen la pena, no aportan nada nuevo, no les afecta en lo que vendrá del universo Marvel. Ahórrense ese tiempo.

8. ¿Bruce Banner también cuenta chistes? Jódanse.

VoxBox.-

“Cuphead”: un videojuego no apto para obsesivos

Cuphead. VoxBox.

Opinión.- Voy a dejar claro antes: no soy gamer, ni siquiera recuerdo cuál fue el último que jugué, así que no esperen un grandioso análisis de Cuphead.

Me animé a comprarlo y a jugarlo, por la cosa más burda por la que se puede escoger algo: la estética.

No decepciona, no me arrepiento. Las gráficas son maravillosas y el soundtrack vale muchísimo la pena (no sé si se llama soundtrack).

El juego fue desarrollado por MDHR, un estudio pequeño con poca experiencia que vio épocas difíciles.

Se estrenó el 29 de septiembre de este año y está disponible para Xbox One y para PC.

Cuphead resulta muy complicado

Es difícil, muy difícil. En principio me pareció lógico que lo sintiera complicado porque no soy experto en estas cosas, pero luego estuve leyendo un poco y resulta que, incluso, para los más aventajados en la materia resultó con un nivel considerable de dificultad.

En Cuphead existen dos niveles: el “fácil” para los incautos, como yo, que nos dejamos llevar por lo gráfico, y uno “regular” para los que buscan el mayor reto posible.

Yo comencé en el nivel regular y muy pronto me di cuenta de mi error. La frustración es absoluta desde los primeros segundos. Así que, como buen mal jugador, decidí pasar al nivel fácil y ahí pude avanzar más.

Debo agregar en esta parte que no he jugado en modo cooperativo, aunque el juego lo permite. Probablemente esa sea una experiencia totalmente distinta.

Sin embargo…

Cuphead me pareció una experiencia muy extraña: por un lado, sentía la inmensa frustración de no poder avanzar mucho, porque las tres vidas se me iban sin que supiera muy bien por dónde; y por otro lado, estaba el elemento adictivo, de seguirlo intentando a pesar del fracaso, porque es estimulante para los sentidos y porque la derrota, aunque contundente, se sentía bastante agradable.

Toda una lección de vida al mejor estilo coheliano.

¿Lo recomendaría?

A un gamer profesional nunca me atrevería a recomendarle ningún videojuego, pero a los que como yo les gusta solo probar random, lo recomiendo muchísimo. Es una experiencia estimulante. Aunque si tienden a ser obsesivos, lo mejor es que lo eviten a toda costa.

Por último, quisiera retomar esto que escribió Carlos Rebato en su reseña del juego para Gizmodo:

Cuphead es uno de los mejores juegos del año.

Es difícil, muy difícil, pero no tanto como para tirar la toalla.

Es barato.

Agregaría algo más: si lo van a comprar para PC, no jueguen con el teclado, mejor cómprense un control apropiado (que considero no son tan caros). Lo digo por su salud: si juegan con el teclado les dolerán mucho las muñecas.

¿Agregarían algo más?

VoxBox.-

Este es el mejor capítulo de “BoJack Horseman”

BoJack Horseman. VoxBox.

Un par de recomendaciones: 1. No lea la siguiente nota si no ha visto la cuarta temporada de BoJack Horseman. 2. Reproduzca la canción que dejo aquí abajo las veces que sea necesario.

Opinión.- BoJack Horseman ve correr a un montón de caballos anónimos sobre una hermosa pradera. Aquí fue donde nos quedamos en la temporada anterior. El teléfono suena, Diana quiere saber de él desde hace tiempos y no desiste en su intento de llamarlo. Bojack cuelga, como siempre. No tiene rumbo fijo, hasta que decide volver a la casa de campo de sus abuelos en Michigan.

No sé en qué momento Bojack se convirtió en una de las series más profundamente tristes de los últimos años. No sé cómo llegamos a este episodio maravilloso llamado The Old Sugarman Place. No sé cómo una serie que en sus primeros capítulos apuntaba a ser una producción bastante mediocre alcanzó este punto de belleza.

Pero aquí estamos. Mi tesis es que este segundo episodio de la cuarta temporada es uno de los más hermosos de toda la serie.

Aquí dejo algunos argumentos.

Los ancestros Horseman

Ya antes pudimos ver la relación infortunada que BoJack tenía con su madre. Ya sabíamos que el desequilibrio emocional de nuestro caballo protagonista era una consecuencia directa de una familia disfuncional, de una madre con severos problemas de carácter y con una sinceridad capaz de arruinarle la vida a cualquiera.

Lo fácil hubiese sido que nos quedáramos con eso. Pero los creadores de la serie decidieron dar un paso más atrás en la historia con este episodio: conocimos cómo fue la infancia de la madre de BoJack. Nos permitieron empatizar con ella, ver cómo se gestaban y crecían sus propios demonios. Aquí es donde radica una parte esencial de lo maravilloso de la serie: no todas pueden darse el lujo de regresar dos generaciones atrás del protagonista, para hacernos entender el porqué de sus miserias.

La educación profundamente machista que plagó la niñez de Beatrice se refleja con el humor fino característico de la serie (“Oh, cariño, deja de levantar eso, te desgarrarás el útero”, suelta la abuela Horseman en algún momento).

La reconstrucción

En menos de media hora de capítulo fuimos testigos de cómo BoJack junto a su vecino Eddie reconstruyen el hogar que alguna vez albergó tanta vida y que ahora se encuentra inhabitable. No es un recurso nuevo en cine o en televisión hacer un símil entre la recuperación de un espacio físico y el mejoramiento interno (diría espiritual, pero no sé si aplica) de los personajes, pero en esta ocasión es una herramienta maravillosa que funciona de forma orgánica, con gracia, y sirve de perfecta excusa para contar las historias paralelas que nos querían contar.

Justamente ese es mi tercer y último argumento.

Las historias se conectan

Dos historias distintas tienen lugar en este capítulo: por un lado, en tiempo presente, la de BoJack, que ha ido a parar a aquella casa porque su vida ha perdido el rumbo: y la otra es la de su madre cuando era niña. El punto de encuentro es la casa, como mencioné antes, pero la forma en que conectan es demasiado sublime para ser real.

La primera vez que vemos ese choque de tiempos es cuando BoJack mira en su celular, arropado con una manta que apenas lo protege del frío, la miniserie de Sarah Lynn, en el preciso momento en que informan de su muerte. En ese preciso instante sus abuelos entran por la puerta y nos enteramos que el hermano mayor de su madre ha muerto en la Segunda Guerra mundial. La abuela de BoJack nunca volverá a ser la misma, así como BoJack no volverá a ser el mismo luego de la muerte de Sarah Lynn. La muerte los ha marcado a todos.

El punto más alto de esos encuentros se produce cuando el viejo Eddie —quien vive con cierto patetismo su viudez— se sienta en el piano para distraer a todos, mientras BoJack se roba la veleta con la que dará por terminada la reconstrucción.

La abuela de BoJack escucha las notas que está tocando Eddie, muchos años adelante, y comienza a cantar una vieja melodía que habla sobre el tiempo, el amor, la memoria y volar.

(No pude encontrar la canción en YouTube. Me hubiese encantado dejar aquí el video. Pero si alguien puede buscarla, se llama I Will Always Think of You, de Jane Krakowski y Colman Domingo).

No sé si estos argumentos serán válidos para afirmar que este es el mejor capítulo de la temporada cuatro y de la serie (en el momento que escribo aún no veo los dos últimos de la temporada), pero al menos yo sí lo creo.

The Old Sugarman Place está tan perfectamente realizado, que inmediatamente supe que acababa de quitarle el puesto a Fish Out of Water. Así de intenso lo creo.

VoxBox.-

“The Dragon and the Wolf” (¿Y el fan service?)

The Dragon and the Wolf. VoxBox.

El episodio final de la séptima temporada de Game of Thrones llegó a nuestras vidas: The Dragon and The Wolf.

Opinión.- El episodio final de la séptima temporada de Game of Thrones llegó a nuestras vidas: The Dragon and The Wolf.

Oficialmente comienza la larga espera para la temporada 8, pero mientras tanto podemos devanarnos los sesos analizando, dentro de nuestras limitadas capacidades, qué acabamos de ver.

Muchos se habían venido quejando del fan service del que esta temporada venía padeciendo. No se equivocaron y este último capítulo no hizo más que empeorar.

Les perdonamos a los creadores que nos pusieran esas escenas románticas entre Jon y Daenerys, en la última parte del episodio anterior. Se lo perdonamos, porque la serie nos ha dado más alegrías que tristezas (al menos en su realización), pero esto ya se descontroló.

Aquí el breve resumen:

—La primera escena podría haber fácilmente pasado desapercibida, de no ser por esa magistral y freudiana conversación entre Jaime y Bronn sobre cómo la vida y las guerras giran en torno a los penes. “Tal vez todo se trate de vergas”, concluyeron.

—La reunión entre las dos reinas fue maravillosamente lograda. La tensión en el ambiente, estoy seguro, nos hizo temblar a casi todos.

—Tyrion Lannister vuelve a sorprendernos con sus dotes de negociador. Logró lo que nadie en Westeros parecía poder lograr: hizo entrar en razón a Cersei.

—Si la guerra entre las dos reinas la fuera a ganar el orgullo, Cersei sería la indiscutible ganadora.

—Momento importante: Theon Greyjoy se ha redimido y, curiosamente, su falta de pene le ha hecho vencedor en una batalla que ya estaba perdida.

—Las hermanas Stark se han reconciliado de la mejor forma posible: matando a Littlefinger. Aquí fue, de hecho, donde comenzó a ponerse más intenso el fan service (supongo que el gran público no estaba dispuesto a renunciar a ninguna de las dos), aunque a algunos nos hubiese gustado ver muerta a Sansa.

—Cersei sigue siendo Cersei y la salida cobarde de Euron resultó ser parte de un plan malévolo. Cersei tampoco está dispuesta a apoyar a sus nuevos “aliados”, pero Jaime sí. Parece que los problemas en el paraíso no han terminado con el embarazo.

—Aquí comienza el fan service puro y duro: en el momento que Bran y Sam desenmarañan esa teoría que ya veíamos venir sobre el origen de Jon Snow, el ahora ya no bastardo tenía sexo salvaje con la reina de dragones, que resulta ser su tía (¿será un guiño a Mario Vargas Llosa?).

—Mientras la relación de amor más predecible de todos los tiempos tiene lugar en una bella habitación, el Rey de la Noche derrite con suprema facilidad el muro, volando sobre los lomos de Viserion resucitado. Ya no hay muros, ya no hay límites y Cersei no pondrá a disposición su ejército. Pero así como van las cosas, no importa lo feo del panorama, siempre habrá final feliz.

Esperemos un dos años.

VoxBox.-

“The Defenders” no es lo que nos prometieron

The Defenders. VoxBox.

The Defenders fue, sin duda, una de las series más esperadas para este año. Cumplió sus promesas a medias, pero nos quedó debiendo mucho.

Opinión.- La serie de Netflix The Defenders era sin duda una de las producciones más esperadas de este año. Finalmente se estrenó el pasado viernes, tal como estaba previsto, y los resultados nos han dejado un sabor de boca más bien agridulce.

Primero pongamos el contexto: The Defenders tenía la obligación de prácticamente revivir a la franquicia, ya que las fórmulas superheroicas de Netflix y Marvel se han venido abajo con cada nueva serie.

Entre Daredevil y Iron Fist hay un abismo casi infranqueable: mientras que el primero es una serie emocionante a más no poder, la segunda es poco menos que un fiasco.

¿Lo consiguió?

AQUÍ COMIENZAN LOS SPOILERS

The Defenders es, podría decirlo como primer acercamiento, superior a Iron Fist. Además, el haber desarrollado la temporada en solo ocho capítulos le permitió superar el vicio del relleno, de las escenas y las explicaciones innecesarias.

El primer y segundo episodio resuelven rápido la mayoría de preguntas que quedan en el aire en cada una de las series individuales. Plantean, además, el conflicto a gran escala que detonará la acción en lo sucesivo.

Los primeros cuatro episodios logran reunir a los cuatro vigilantes con bastante solvencia. Los roces personales y las inevitables diferencias de ideología se asientan bastante rápido.

El gran pero

Llegados al quinto episodio la cosa comienza a aflojar y no en el buen sentido.

El principal problema de The Defenders es su arco argumental bastante accidentado.

En contraposición con la velocidad con la que se asentaron los conflictos individuales, debo decir que me pareció tortuoso ver cómo cada uno lidiaba con ellos, en escenas interminables que impedían que la serie comenzara a despegar. Mucha divagación, mucho conflicto interno, mucho diálogo sobre por qué sí, por qué no, etc.

Lo voy a decir en una sola línea: en cuanto a escenas de acción, The Defenders me quedó debiendo.

El fracaso del villano

Desde antes de comenzar sabíamos que el gran enemigo sería The Hand, una organización mítica de la que, en términos generales sabíamos poco.

The Defenders nos presentó el origen de esta secta/sociedad/mafia y conocimos a los cinco “dedos” que la conforman (la elección de Sigourney Weaver como Alexandra, la líder de The Hand, fue bastante atinada).

Pese a que esta mafia apunta como un excelente villano, pronto nos dimos cuenta que Elektra sería quien reclamaría su legítimo derecho de ser la villana, aunque lo hizo de forma tan burda, que no pude dejar de preguntarme si no había sido solo una excusa para regalarnos la inmolación final de uno de los héroes.

La exquisita parte visual

No suelo hacer análisis sobre colores, fotografías o esas cosas, porque no me siento con la competencia suficiente, pero aquí sí debo de señalar esta gran virtud: desde el opening de la serie queda plantea la dinámica que adopta con su fotografía. Por si no lo notaron, la serie utiliza una paleta de colores distinta para cada personaje, y lo hace sin volverse cansada.

Así tenemos que la secuencias en rojo era para Daredevil, azules para Jessica Jones, amarillo casi ambar para Luke Cage y verdes frías para Iron Fist.

Esas sutilezas son las que se agradecen.

Pero viene otro pero

La grandísima debilidad de The Defenders resulta ser el personaje más importante de la saga: Iron Fist.

Si no se hartaron de él en su propia serie, aquí terminarán de odiarlo. Se los prometo.

Las historias de Matt, Luke y Jessica resultan interesantes. La calidad de sus respectivas series es cuestionable, pero mantienen cierto grado de calidad que tristemente no consiguió Iron Fist. La trama de esta última oscila constantemente entre lo absurdo y lo patético. Aquí no fue una excepción.

Iron Fist es un lastre que, paradójicamente, resulta ser el motor de todo el argumento de la serie.

Entonces, ¿sí o no?

The Defenders resultó una serie visualmente interesante y con momentos bastante buenos. Funciona bien para pasar el rato, cuando no hay nada mejor que ver.

Queda, sin embargo, la sensación de que pudo dar más de sí y no lo consiguió. Que pudo haber sido épica, pero se derrumbó en el intento.

VoxBox.-

“Beyond the Wall”: el ocaso de los dioses alados

Beyond the Wall. VoxBox.

Beyond the Wall se filtró esta semana por un error HBO GO España y muchos pudieron ver el episodio completo antes de esta noche.

Opinión.- Parece que esta temporada de Game of Thrones nos está obligando muchísimo a hablar de ella, tanto por lo que pasa en pantalla como por las polémicas que se dan afuera.

Beyond the Wall se filtró esta semana por un error HBO GO España y muchos pudieron ver el episodio completo antes de esta noche. Ojalá que los Antiguos dioses no se apiaden de sus almas.

Pero no somos pocos quienes decidimos esperar pacientemente y evitar por todos los medios posibles que nos hicieran spolier en las redes.

El resumen de esta semana está de luto por el cachorro caído de Dany.

—La pequeña expedición liderada por Jon Snow se dirige más allá del norte a buscar a uno de esos zombies para convencer a los Lannister y, en general, a todo Westeros de que la amenaza es real.

—Supimos que la reunión de Jaime con Tyrion tuvo como resultado la promesa de una reunión entre Cersei y Daenerys. La reunión nunca se concretó, pero no dudamos que será uno de los momentos estelares del final de esta temporada el próximo domingo.

—Littlefinger es un ser despreciable.

—En este capítulo aprendimos dos cosas importantes de las hermanas Stark: Sansa sigue siendo igual de tontita que siempre y Arya cada día es más inteligente (y ese momento de los rostros fue bastante perturbante).

—Esa escena de tensión entre los White Walkers y la comitiva de Jon Snow fue de antología.

—Los fans de Game of Thrones, presumo, estamos condenados a emocionarnos siempre, siempre, siempre que Daenerys aparece en la batalla montada sobre sus dragones.

—Hoy aprendimos por las malas que los White Walkers son una amenaza tan real e inminente, que ni siquiera los dragones de Dany pueden garantizar nada. La demoledora facilidad con la que el Night’s King venció a uno de ellos nos lo ha demostrado. Sí, todos sufrimos en ese momento. Todos.

—Ya sabemos de dónde surge el dragón de nieve.

—La aparición del tío Benjen fue completamente inesperada.

—La relación de Jon y Dany es extraña. Linda, pero extraña. Esa escena final era más propia de una comedia romántica, de esas que Hollywood produce por montones, pero luego de haber visto cómo muere un dragón, la perdonamos.

VoxBox.-

“Eastwatch”: lentitud, justicia y el origen de Jon Snow

Eastwatch. VoxBox.

Bueno, sí, después de la épica batalla de Spoils of War, era casi inevitable que este episodio quinto episodio (Eastewatch) se pusiera más lento.

Opinión.- En Eastwatch, el quinto episodio de esta séptima temporada, vimos poca acción, demasiado poca. En todo momento tuve la impresión de que se trataba de un capítulo de relleno. Sucedieron cosas importantes, claro, pero volvió ese sentimiento del primer capítulo, de que los directores solo quería reacomodar la historia.

De todas formas, aquí está este resumen del episodio:

—Por fin corroboramos que fue Bron quien le salvó la vida a Jaime. No era sorpresa para nadie, pero necesitábamos comprobarlo. Además, ahora sabemos cuál es el límite de la batalla de Bron: “Cuando hay dragones, se acaba nuestra sociedad”. Y cómo no.

—Daenerys volvió a mostrar su implacable sentido de la justicia, con lo que quedó del ejército Lannister. Esa “ejecución” de los dos soldados que no quisiera arrodillarse fue muy digna de la Madre de Dragones.

—¿El rey de los Caminantes Blancos descubrió a Bran? ¿Tendrá consecuencias negativas?

—Dato interesante: cada vez tenemos más pistas de que Jon Snow no es bastardo. Esa escena de Gilly con Sam en la que hablan de los escalones fue un spoiler de la teoría que se venía manejando: la boda secreta entre Rhaegar y Lyanna Stark, que dio como fruto a Jon Snow. Sí, Snow es Targaryen. Y sí, en ese caso Daenerys sería su familia, su tía, específicamente.

—Comenzamos a ver una grieta importante en la relación de las hermanitas Stark. Si se pelean habrá que tomar equipos y yo sería Team Arya hasta el final.

—Otro punto que refuerza ese argumento: Jon ha sido el segundo humano en acercarse a Drogon, sin sufrir las mortales consecuencias. La escena fue bastante buena y pudimos ver un destello de amor en los ojos de la reina.

—A pesar de todo, Cersei sigue controlando su reino y no ha perdido ni un segundo la compostura. Además, sabemos que espera un nuevo heredero.

—¡Reapareció el hijo bastardo de Robert Baratheon!

—¿Solo a mí me da la impresión de que Varys está jugándole muy sucio a Daenerys y a Tyrion?

—¿Qué habrá pasado con la reunión entre Jaime y Tyrion?

—¿Qué leyó Arya en la habitación de Littlefinger?

—¿A qué juega Littlefinger?

VoxBox.-

“The Spoils of War”: ¡Dracarys! La magistral venganza de Khaleesi

The Spoils of War. VoxBox.

Por si a alguno todavía le quedaba duda de que esta temporada sería épica, aquí está The Spoils of War, el cuarto épico capítulo de esta fascinante séptima temporada.

Opinión.- Para aquellos sin corazón que vieron el episodio antes de tiempo gracias a los hackers, este resumen no tendrá nada que no sepan desde hace días.

Para aquellos guerreros que recién lo vieron, esta es una pequeña forma de procesar todo eso que acabamos de ver.

Veamos y discutamos:

The Spoils of War comienza con los Lannister yéndose de Highgarden, luego de haber derrotado a los Tyrell (Olena: todavía te echamos de menos). Bronn le recuerda a Jaime la promesa que hizo de darle su castillo.

—Cersei por fin logra concretar la ayuda del Banco de Hierro (negociando con Mycroft Holmes, pero eso es de otra serie). Pero no todo está ganado para la reina: la lealtad del Banco depende de la llegada del oro.

—Bran da otra sutil muestra de que ha estado enterado de todo. Littlefinger le entrega la daga a Bran, junto a una de sus ya tradicionales (y repetitivas) pláticas manipuladoras sobre el caos. Bran simplemente responde: “El caos es una escalera”. ¿Recuerdan que Littlefinger le dijo esto Varys en la misma sala del trono en la tercera temporada?

—El reencuentro de los hermanos Stark resulta simplemente conmovedor. Sobre todo el abrazo de Sansa y Arya en la tumba de sus ancestros.

—Daenerys demuestra su sagacidad política justo en una escena que parecía muy sentimental. “Pelearé por ti, pelearé por el norte…”. La Madre de Dragones mira a Jon Snow con sinceridad y de fondo suena una música agradable, “cuando se arrodillen ante mí.” Touché, Khaleesi.

—Arya contra Brienne. Sí, suena disparatado, si tomamos en cuenta las proporciones. Pero no, resulta en una pelea de entrenamiento bastante bien lograda. Yo al menos me emocioné muchísimo. Intuyo que no fui el único.

—Por fin hemos visto un triunfo militar aplastante de Daenerys. Por fin, por fin, ¡y de qué forma! Los dothraki atacan a las fuerzas Lannister que están a punto de partir de Highgarden y la mismísima heredera del Rey Loco hace su aparición montada en uno de sus cachorros. Esos  últimos 14 minutos del episodio The Spoils of War son todo lo que hemos esperado por 7 temporadas.

LE-GEN-WAIT FOR IT-DARY.

VoxBox.-