Ambientalismo, Derechos Humanos, Política

¿Nos quieren privatizar el agua? El caso de El Salvador

Privatizar el agua. VoxBox.

Política.- Dos cosas han estado en la agenda mediática en los últimos días: el caso de Mauricio Funes con sus bolsitas de basura y el tema de privatizar el agua.

Ahora vamos a hablar del segundo, y para eso vamos a comenzar desde donde debe comenzarse: ¿qué es la privatización?

Según la Economipedia:

La privatización es un mecanismo existente en la economía mediante el cual el Gobierno hace que una industria o una actividad deje de formar parte del ámbito público, siendo transferidas o traspasadas por el estado hacia empresas u organizaciones privadas.

Una buena pero muy cuadrada explicación.

Básicamente la privatización es quitarle al Estado la responsabilidad de administrar un bien o recurso, y pasársela a la empresa privada.

¿Por qué? Pues no queremos entrar en temas demasiado complicados, pero en esencia hay un mito neoliberal que dice que el Estado es, por definición, un mal administrador de recursos, a diferencia de la empresa privada. Eso probablemente tiene algún sentido en el papel (aunque ha sido ampliamente debatido), pero en la práctica no ha pasado la prueba.

Y luego viene el otro problema: aun suponiendo que la privatización fuera algo buenísimo que solo trae cosas buenas y hermosas, tendríamos que ponernos de acuerdo en cuáles son esos bienes y servicios que deberían pasar a manos de la empresa privada, y cuáles quedarse en manos del Estado. ¿Se puede privatizar el agua? ¿Por qué no?

Veamos el caso de El Salvador.

Las privatizaciones en El Salvador

En la década de los noventa, y auspiciado por los gobiernos de ARENA, fueron privatizadas la banca y las telecomunicaciones.

¿En qué se tradujo eso? Ahora tenemos bancos y telefónicas multinacionales que “administran” estos dos rubros. Es cierto que con esto se logró reducir la burocracia y se optimizaron los recursos (todos hemos escuchado esas historias de cuánto costaba sacar una línea telefónica cuando el Estado lo administraba, por ejemplo), pero ¿realmente mejoraron las cosas?

Pecando de atrevidos, diríamos que no, para nada. Y siendo todavía más osados, nos reafirmaríamos que las empresas que más nos joden la vida son, precisamente, las de telefonía y los bancos. ¿O tienen buenas experiencias con alguna de estas? No. Nosotros tampoco. ¿Su banco de confianza o la empresa con la que tiene su teléfono alguna vez le ha hecho cobros sin explicarlos, o lo ha hecho esperar por horas para luego no resolverle nada? Piénselo, ¿no es justamente la eliminación de esas cosas las que se busca con la privatización?

Privatizar el agua: el recorrido

En 2006 (sí, hace doce años) el Foro del Agua de El Salvador presentó un primer proyecto de ley que no prosperó.

En 2012, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) presentó un anteproyecto de ley llamado Ley General de Aguas, que recogía insumos del anteproyecto de 2006. Este anteproyecto, a diferencia del primero, sí fue discutido en la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa y, además, se aprobaron 92 artículos.

El problema con este anteproyecto (al menos en la opinión de algunos actores políticos) es que le daba demasiado poder al MARN en materia de administración y gestión del agua.

La discusión se estancó otros cinco años (porque el agua no es un asunto tan importante, ¿verdad?) y en 2017 la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, el Arzobispado y la Procuraduría de los Derechos Humanos presentan una nueva propuesta: crear un ente rector del recurso hídrico, que esté conformado por los titulares de los ministerios del Ejecutivo, y crear un consejo nacional de aguas, que contemple representantes de diferentes sectores de la sociedad y que sirve como una especie de asesor al ente rector.

Con leves diferencias, estos tres anteproyectos se coincidían en que no se de debía privatizar el agua, por tratarse de un bien común.

¿Todo bien hasta acá? Genial.

Ese mismo año, el exdiputado de ARENA Johnny Wright Sol presentó un anteproyecto llamado Ley Integral de Agua. Y aquí es donde viene la parte interesante y que ha confundido a muchos: la propuesta de Wright se parece muchísimo a la que en 2012 presentó el MARN. Se parece en casi todo. La única diferencia es que en la propuesta del exdiputado, la entidad hídrica debería de estar conformada por cinco miembros: dos de la Corporación de Municipalidades de El Salvador (COMURES), dos de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y uno designado por el presidente de la República.

En esencia, lo que propuso el partido de derecha NO es privatización… PERO en la práctica lo va a ser. Veamos la fórmula: COMURES está controlado por el partido ARENA, sobre todo desde que las principales alcaldías las ganó ese partido. ANEP es y será siempre un brazo más del mismo partido y la presidencia… Bueno, está por disputarse, pero asumiendo que el partido de derecha no ganara, el que quede en el cargo solo tendría un representante, que sería minoría frente a los otros cuatro miembros.

Así que, ¿qué les impediría hacer y deshacer a su antojo desde este ente? En la práctica, sería lo mismo que privatizar el agua.

Quizás (subrayamos ese quizás) en los países del primer mundo la privatización sí ha sido una solución viable, que ha traído beneficios a las poblaciones, pero no olvidemos dónde estamos: la empresa privada sigue considerando al país como su finca. No están ni remotamente preocupados por mejorar los servicios para que la gente tenga una vida menos jodida, solo están viendo sus utilidades.

Y aunque no nos guste, están en todo su derecho de querer ser más ricos, pero no a costa de nosotros, de las cosas que nos pertenecen por legítimo derecho o de nuestro futuro. Ya no.

(Agradecemos la información de @Fafip, en Twitter, para hacer esta nota)

VoxBox.-

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2 Comments

  1. Que les digo… donde vivo acá en El Salvador, el agua es administrada por una corporación de Alcaldias desde hace 15 años, en la práctica es privada y hay agua casi todo el tiempo, se arruina algo, lo arreglan, la verdad todo mejor.

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