Economía, Política

Así hemos vivido las privatizaciones en El Salvador

Privatizaciones en El Salvador. VoxBox.

Política.- Desde la década de los noventa y principios de los dos mil, nadie hablaba tanto de este tema: no, no de Luis Miguel, sino sobre las privatizaciones en El Salvador.

Nada menos ayer abordamos el tema de la privatización del agua en este país (que no es por presumir, pero la nota está bien explicativa, por si todavía no han entendido de qué se trata todo este asunto), pero parece que todavía quedan muchas dudas al respecto.

Y no es que vayamos a aclararles todo, pero al menos podemos resumir algunas ideas muy básicas sobre qué es la privatización, de dónde viene, quién la defiende y si realmente funciona o no, usando como ejemplo lo que sucedió en El Salvador.

Privatizaciones en El Salvador y en el mundo

La privatización no es concepto nada nuevo: se remonta a principios de la década de los ochenta en los Estados Unidos y a finales de la década de los setenta en Gran Bretaña. Ronald Reagan y Margaret Thatcher fueron los principales defensores de este modelo.

Pero a El Salvador tardó algunas décadas más en llegar: en abril de 1991 se creó la Comisión Nacional de Privatización (CNP). En mayo del mismo año el Consejo de Ministros emitió un decreto en el que se hacían efectivas las disposiciones para el funcionamiento de la Comisión.

La Comisión estaría formada por nueve miembros: el presidente que sería nombrado directamente por el Presidente de la República, cuatro representantes del gobierno (que en ese entonces estaba en manos de ARENA), cuatro miembros del sector productivo (entiéndase empresa privada; entiéndase ANEP) y uno de los vice-presidentes del Banco Central.

El argumento en el que se centra toda la idea de la privatización es simple: reducir al Estado a su mínima expresión posible para que la empresa privada nos lleve, como sociedad, al anhelado Desarrollo, el nirvana capitalista.

Pero desde el inicio fue evidente que este camino no era el indicado. La privatización fue un fracaso en los países más desarrollados, y en los más pobres lo fue todavía más.

La banca

La privatización peor ejecutada en este país fue la de la banca: no hubo ninguna garantía ni transparencia en el proceso. Aunque no se haya llevado a juicio ni esté debidamente comprobado, existen fuertes indicios de que determinados grupos familiares se apoderaron de este rubro. A pesar de eso, las privatizaciones continuaron, aunque casi nadie confiaba en ellas.

Fue el Banco Central de Reservas el encargado de coordinar y dirigir la privatización del sistema financiero, habiendo logrado privatizar a la fecha tres bancos: Banco Cuscatlán, Agrícola Comercial y Banco de Desarrollo e Inversión.

En teoría, y así como te lo explicamos ayer, pasar la administración de un bien o servicio a manos de privados tendría como resultados un incremento importante en la productividad de la sociedad, porque agilizaría procesos y permitiría crear fuentes de trabajo y etc.

Una editorial de la UCA de 1998 planteaba lo contrario:

A medida que el Estado vende sus activos, cierra una fuente de ingresos que, en el pasado reciente, tal como se ha demostrado, era significativa. La banca privatizada es, sin duda, más eficiente ahora, pero la orientación de sus créditos y sus elevadas tasas de interés no han estimulado la producción nacional ni han fortalecido las áreas más débiles de la economía.

La telefonía

En realidad la privatización no fue a las telefonías únicamente sino a todo el espectro radioeléctrico, pero para poner las cosas más simples digamos solo la telefonía.

Desde 1885 (año en que El Salvador su primera línea telefónica) hasta mediados de 1990, el servicio telefónico en El Salvador fue prestado principalmente por el Estado.

A partir de este año se inició un proceso de privatización de las telecomunicaciones, como parte de los programas de Ajuste Estructural y Estabilidad Económica que se implementaron en la mayoría de los países de Latinoamérica.

En 1996, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Creación de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones, SIGET, así como una primera Ley de Telecomunicaciones. Esta primera ley fue derogada y sustituida en 1997, por la actual Ley de Telecomunicaciones.

¿Sirvieron de algo las privatizaciones en El Salvador?

Aunque las intenciones quizás eran buenas, lo cierto es que nuestra historia con las privatizaciones no ha sido para nada buena.

¿O les parece a ustedes que los servicios de telefonía realmente son mejores ahora que antes? Es cierto que es difícil decirlo, para cuando el Estado dejó de intervenir directamente en este rubro, la tecnología celular estaba en pañales y el uso de plataformas como el Internet era impensable.

Pero eso no quiere decir que las cosas estén ni remotamente bien. Las empresas hacen cobros arbitrarios y prestan servicios deficientes a sus usuarios… Y lo mismo se puede decir de la banca.

El modelo privatizador ha demostrado estar equivocado. Lo han comprobado países donde la institucionalidad funciona, ¿por qué habría de servir en un país donde no existe credibilidad en nada?

No se trata de una ideología sino de las pruebas: las privatizaciones en El Salvador ha arruinado más de lo que ha construido.

VoxBox.-

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