Corrupción, Política

Smartmatic, Venezuela y el historial de fraude electoral

Smartmatic. VoxBox.

Detalles.- Comencemos con la información de cajón: Smartmatic es una empresa especializada en diseño de soluciones tecnológicas en materia electoral. Posee más de 600 profesionales distribuidos en oficinas en Estados Unidos, Barbados, Brasil, Venezuela, Panamá, Reino Unido, Países Bajos, Filipinas y Taiwán.

Smartmatic es una de las principales empresas de votación electrónica del mundo. Pero no se puede ser líder en tecnología electoral sin pasar por la controversia.

Smartmatic y la controversia

Según recoge la BBC, el 2 de agosto de 2017 los responsables de esta curiosa compañía dijeron: “En las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (en Venezuela) hubo manipulación del dato de participación”.

Esa manipulación consistió en que la diferencia entre la cantidad de votos anunciada y la que arrojó el sistema fue de al menos un MILLÓN de electores.

La nota de la BBC continúa así:

“En una conferencia de prensa celebrada en Londres, el director ejecutivo de la compañía, Antonio Mugica, aclaró que por el momento no podían precisar el número exacto.

Tras esta declaración, ante la pregunta de BBC Mundo, de si había discutido sus hallazgos con las autoridades venezolanas y, de ser así, cuál había sido la respuesta de estas, Mugica guardó un largo silencio”.

Hasta acá, lo que sabemos es que estamos ante una empresa “líder mundial en material electoral” que, sin embargo, cometió un error de cálculos así de gigantesco. Interesante.

Pero sigamos: de acuerdo con su propio currículo, entre 2004 y 2015 organizaron 14 elecciones y que había proceso 377 millones de votos en Venezuela. Un número impresionante, la verdad. Pero hay otro detalle: la empresa fue fundada en 2000 en Estados Unidos, pero la empresa tiene fuerte vínculos con Venezuela.

Smartmatic, Venezuela y otros casos

Primero: tiene una de sus oficinas en Caracas, aunque desde 2012 su sede central está en Londres.

El director ejecutivo y el cofundador y actual presidente de la empresa, Róger Piñate, son venezolanos. De hecho, la primera vez que participaron en elecciones fue el referendo presidencial de 2004 en, ¿adivinan? Venezuela.

En 2006, cuando la empresa entró a participar en Estados Unidos, el congreso gringo tuvo que investigar los supuestos vínculos entre la empresa y el gobierno venezolano. ¿Por qué? Porque según un artículo de The New York Times, el Gobierno de Venezuela hizo un préstamos de USD 200,000 garantizado con un 28 % de las acciones de una empresa vinculada a Smartmatic. ¿Sospechoso? Por supuesto.

Por si esto fuera poco, en 2016 personal de Smartmatic enfrentó cargos penales en Filipinas, por modificar un script en el servidor durante la noche de las elecciones nacionales y locales de mayo de ese año, sin dar aviso. Como defensa, la empresa aseguró en Filipinas que se trató de una modificación “con fines cosméticos”, para que aparecieran las “ñ” correctamente y no como el signo “?”.

¿Contrataría a esa empresa?

Podemos estar de acuerdo con que son muchas anomalías en torno a una empresa que se dedica a un asunto tan delicado y primordial, como las elecciones de una nación.

Teniendo toda esta información a la mano, ¿contratarían ustedes a Smartmatic? Nosotros, por supuesto que no. No pueden dar garantía de éxito y, por si fuera poco, no brindan un servicio al que podríamos llamar “barato”.

Pero parece que al Gobierno de El Salvador no le importaron estos precedentes: decidieron contratar a esta misma empresa para las elecciones de alcaldes y diputados de 2018. Un servicio que les costó a los salvadoreños más de USD 3 millones… y que no sirvió.

De acuerdo con la información publicada por diversos medios salvadoreños, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de ese país y la empresa Smartmatic cambiaron el escenario de candidatos a diputados con mayor número de preferencias por los departamentos de San Salvador y La Libertad. Francisco Campos, representante de la empresa, lo llamó “error humano”. Un error humano que debilitó más la fe en la democracia y defraudó el sistema de voto por rostro.

O sea, el Gobierno de El Salvador, o no tuvo a bien revisar el historial de una empresa que se encargaría de recibir y procesar el voto popular (ese que dicen que es fundamental para la democracia) o no les importó que existieran esos precedentes, y de todas formas decidieron darle un contrato millonario.

Y después se preguntan por qué El Salvador está en el tercer mundo.

VoxBox.-

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