Política, Violencia de Género

Ver, oír y callar: Carla Ayala y el Estado que desprecia a las mujeres

Carla Ayala. VoxBox.

Opinión.- Carla Ayala es una mujer salvadoreña, miembro de la Policía Nacional Civil (PNC). Desde el 28 de diciembre pasado está desaparecida, luego de haber asistido a una fiesta del GRP (Grupo de Reacción Policial). Fue abusada sexualmente, herida y luego desaparecida. Desde entonces no se sabe nada de ella.

Justo unos días antes de la desaparición de la agente Carla, una colega suya fue violada por también compañeros policías. En ese caso, la PNC no hizo los procedimientos necesarios para llevar a juicio a los violadores.

El 31 de diciembre, otra mujer de la corporación policial fue asesinada por su compañero sentimental, al interior de la delegación de Mejicanos. El director de la Policía, Howard Cotto, dijo en un inicio que fue un suicidio. Luego supimos que fue víctima también de violencia de género por parte de su pareja.

Tres mujeres policías, tres casos distintos, pero todos con algo en común: la impunidad.

¿Por qué es importante hablar de ellas, en especial de Carla Ayala, en este Día Internacional de la Mujer?

Simple: estamos ante casos de violencia institucionalizada. A estas tres mujeres no solo las han violentado hombres que representan la Ley del Estado, sino que los otros hombres (también representantes del Estado) les han negado lo más indispensable: la justicia.

En El Salvador existe la violencia de género en todos los niveles. No es un secreto que cientos de mujeres sufren violencia física, psicológica, económica, sexual. Pero casos emblemáticos como el de Carla Ayala visibilizan un problema del que no se conoce todavía la dimensión real: el Estado es cómplice, porque encubre a los agresores.

La Policía y los casos de abuso

Durante 70 días, un grupo de mujeres se han dedicado a denunciar y recordar, día a día, los casos de misoginia de la PNC. Sus reclamos han sido una molestia para la institución y el Estado, al punto que ya en más de una ocasión les han “advertido” que realizar esta denuncia pública en redes sociales les puede generar problemas, o que interfieren con la investigación de los casos.

Conversé con Bessy Ríos, abogada que ha dado seguimiento al caso y una de esas mujeres que se han manifestado cada día en redes sociales. Ríos me explicó cómo se han desarrollado estos casos de violencia contra mujeres policías.

En su opinión, la PNC ha sido una institución donde se ha dado acoso y abuso sexual desde sus inicios. Para tener idea de lo común que han sido estos caso, en 2001 la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), a través del Instituto de Derechos Humanos (IDHUCA), realizó un informe sobre las denuncias de acoso sexual y violencia contra las agentes de la policía. El resultado era impresionante: de cada 10 agentes femeninas, 6 denunciaban agresiones sexuales y 4 de esas 6 hablaban de violación sexual.

Eso fue hace 17 años. Nunca se judicializaron los casos y por tanto quedaron en impunidad.

Queda claro que los agresores no solo necesitan el silencio de sus víctimas, sino además el encubrimiento de la institución.

Mensaje dejado por un ciudadano en la papeleta de elecciones del pasado 4 de marzo.

Carla Ayala y los otros casos

Pero volviendo al tema inicial, puedo afirmar que el Estado salvadoreño ha sido negligente y ha mentido abiertamente sobre el caso de Carla Ayala.

El punto más álgido llegó cuando la misma Policía custodió una tumba en el pueblo natal del principal sospechoso del crimen. Cuando abrieron la tumba, se encontraron con que no era el cuerpo de Ayala, sino una anciana de más de 90 años, tía del agente Juan Josué Castillo, principal sospechoso y actualmente todavía “prófugo”.

En lugar de ser sinceros con lo que realmente sucedió en el caso de Ayala, y de por qué a 70 días desde su desaparición no hay avances, el Gobierno decidió aplacar el malestar social disolviendo al GRP. En su lugar, se abrió el grupo Jaguares, donde hay una veintena de agentes mujeres.

Junto al caso de Carla, también está el de Lorena: una agente que fue asesinada el 31 de diciembre de 2017. En este caso, el presunto asesino (sí, también policía) está en espera del proceso judicial, sí, pero ninguno de sus compañeros policías, quienes presenciaron la agresión, ni el comisionado encargado de la delegación, han sido requeridos por el delito de encubrimiento. En este caso, el asesino salió por la puerta principal de la delegación y fue hasta tres días después que fue capturado.

Existen muchos más casos, que posiblemente nunca salgan a la luz, de mujeres policías que han sido víctimas. ¿Por qué son importantes entonces estos casos? Porque visibilizan no solo el delito, sino el hecho condenable de que el Estado no está haciendo nada para evitar, detener y procesarlos. Otra vez: el Estado es cómplice. Y cuando el Estado es cómplice, estamos ante un crimen de Lesa Humanidad.

“¡Vivas nos queremos!”: Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres

Tanto es así, que de todas las instituciones estatales que supuestamente defienden los derechos de las mujeres, solo el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer dio un comunicado ante el caso… y lo hizo dos semanas tarde. Las excomandantes guerrilleras que ahora son diputadas, ministras o funcionarias públicas no son feministas, sin importar cuál sea el discurso mediático que manejen. ¿Por qué si son feministas no dicen nada? Nadie dice nada.

Hay que añadir que la PNC tiene una unidad de género, y hasta este día NUNCA se ha manifestado sobre ni uno solo de estos casos. ¿Quién la dirige? ¿Es un hombre? No lo sé con certeza, ya que estuve intentando comunicarme con esa unidad, para conocer si existía un protocolo para atender las denuncias de abuso de las agentes, y nadie contestó ninguna de mis llamadas.

Día Internacional de la Mujer

Este 8 de marzo, Howard Cotto, director de la PNC, decidió tener “un gesto” de buena voluntad con las agentes policiales de la delegación de un municipio de San Salvador: les regaló cupcakes. Un insulto por donde se le mire, tomando en cuenta todo el contexto que ya hemos venido mencionando.

¿Es esta la institución que nos cuida a las mujeres? ¿Este es el papel del Estado para la protección de los derechos de las mujeres? ¿Dónde están las mujeres políticas, que conforman el Estado y que no se han pronunciado?

De todos es sabido que en la institución policial existe la corrupción y el abuso de poder: estos últimos casos lo evidencian con más ahínco.

Hasta este día se busca a un agente y se ha capturado a los compañeros que ayudaron al presunto asesino, pero ningún mando alto ha sido cuestionado sobre el caso.

En el caso de Carla Ayala, y los otros dos que menciono en esta nota, me queda la gran duda: si le hacen esto a sus compañeras policías, ¿qué no serían capaces de hacernos a nosotras, las civiles?

Violencia contra las mujeres: un castigo que supere al crimen

VoxBox.-

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Escritora amateur, planificadora compulsiva, dueña de tres gatos, madre a posteriori. Un poco cínica, un poco distraída.

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