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“Friends” y la peligrosa dictadura de lo políticamente correcto

Políticamente correcto. VoxBox.

Opinión.- No soy fan de ninguna serie. De hecho, casi podría decir que desprecio todo el género, por banal e innecesario. Prefiero las películas, por mucho. Pero no vengo a hablar de series, ni del amor y odio hacia ningún producto, sino sobre la corrección política y la asquerosa dictadura que se implementa en su nombre.

¿Por qué menciono las series entonces? Por el revuelo que ha levantado recientemente Friends. Una serie, según entiendo, de culto de mediados de los noventa y principio de este siglo.

Dicen algunos abogados nefastos de lo políticamente correcto que la serie es “problemática” y “homofóbica”. ¿Cuáles son esos argumentos? Los insto a leer la nota, aunque esté en inglés. Mi hígado se declara incapaz de reproducirlos acá.

Lo traigo a colación, porque ejemplifica bastante bien lo que está sucediendo: ¿Debemos dejar que la corrección política mal interpretada nos eche a perder nuestros productos de entretenimiento? ¿Vamos a permitir semejante aberración? ¿A cuenta de qué? ¿Nadie se ha dado cuenta que nos están cercenando el lenguaje y las libertades más elementales en nombre de una idiotez?

Lo políticamente correcto y el lenguaje

Vamos, yo comprendo perfecto el papel que el lenguaje desempeña en cada aspecto de la vida. Sé que si se utiliza mal se puede convencer a una nación entera de que asesinar a millones de personas es beneficioso y hasta necesario. Si no miren cómo lo hizo Hitler. Sé que no es algo que se pueda descuidar, sé que es importante reivindicar desde el lenguaje, por ejemplo, a las minorías y sectores que siempre se han marginado: mujeres, homosexuales o, ya de plano, pobres en general, por citar ejemplos graves.

Tampoco soy partidario de que la comedia, como género, no conozca límites. El humor negro me parece estupendo, pero hay que poner mucho cuidado con esas fronteras.

Pero todo esto que digo responde a un simple y básico sentido común, al que tiene acceso incluso una persona medianamente informada.

Lo que está ocurriendo supera eso. Lo que está ocurriendo es que nos están queriendo mutilar nuestra capacidad para expresarnos y llevando hasta el paroxismo nuestra sensibilidad para ofendernos.

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Refiero una anécdota de un amigo que ilustra esto: en el campus de una universidad europea, en la que se encontraba recibiendo unos cursos, se topó con un grupo de personas de diversas partes del mundo. Nada fuera de lo normal. En algún momento, alguien de ese grupo intentó referirse a otro que se encontraba ausente, pero no recordaba su nombre. Normal ¿no? Para un grupo de personas que apenas comienza a conocerse. El problema fue cuando quiso dar las señas de esa persona. No pudo evitar dar grandes rodeos, estúpidos e infantiles, para describirlo. Al final desistió. No supo cómo explicarles a los demás de quién estaba hablando, porque esa persona era negra. De hecho, era el único negro que había en el grupo. Hubiese sido tan fácil identificarlo así. Pero no, había que evitar a toda costa mencionar ese detalle. Porque eso se vería mal. Algún advenedizo lo podría malinterpretar y acusarlo de racista.

¿Se dan cuenta de lo que digo? Esto no sucede solo con los negros. Sucede con todos: no hay que decirle chino al chino, porque esa palabrita trae una carga semántica espantosa. ¿Por qué no eliminamos los gentilicios de una puta vez? ¿Por qué no nos retraemos a un universo chiquito, donde nadie mire a nadie y donde no podamos mantener relaciones sanas por miedo a que un gesto mal puesto o una interjección descuidada provoque el llanto de alguien?

¿No se dan cuenta de que nos están cerrando el mundo, al querernos limitar por la fuerza el uso del lenguaje?

Es momento de comenzar a ver esos hilos: la dictadura de lo políticamente correcto nos está ganando el terreno.

VoxBox.-

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Profesor de alguna universidad. No escribo, vomito.

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