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Chavela Vargas: la musa con voz herida

Chavela Vargas. VoxBox.

Cada una de las letras de sus canciones está cargada de profundos sentimientos y emociones. Estrujaba las vocales en su garganta para que fluyeran como pájaros en libertad. Esa misma libertad que Chavela Vargas tanto buscó y encontró en su más grande pasión: el canto.

Opinión.- Ícono del bolero ranchero mexicano, musa de grandes cantautores, compositores e intérpretes; referente cultural y social de escritores contemporáneos, inspiración para cineastas y productores de televisión. Pero “la mexicana más universal” no nació en tierra azteca. El pequeño poblado de San Joaquín de flores en la provincia de Heredia, en Costa Rica, es la cuna de María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano, quien posteriormente pasó a la inmortalidad con el nombre de Chavela Vargas. Nació en el verano de 1919.

Chavela es un orgullo centroamericano, pues hasta en sus últimos días de vida siempre recordó su natal Costa Rica. Sin embargo, empezaron los giros en la vida de la musa. La separación de sus padres causó que buscara refugio en casa de sus tíos. Pero a los 17 años tomó la decisión que marcó por siempre su vida: mudarse a México.

La búsqueda de libertad en un mundo raro

Cómo borrar de nuestras memorias la imagen de aquella mujer con pantalones y ponchos largos. En los años 40, durante sus primeras presentaciones en México, conoció a uno de sus más grandes y entrañable amigos, a José Alfredo Jiménez, cantautor que comprendió que Chavela Vargas era más que una simple cantante, y que se distinguía del resto. Descubrió que en la voz de aquella mujer se concentraba lírica y emoción. Sus más íntimos sentimientos coronaban sus actuaciones, pues tenía una voz desagarrada, pero a causa del desamor, de las andanzas y malandanzas, por el alcohol, por la búsqueda de libertad y por la misma existencia.

Chavela Vargas le cantó al imaginario popular del amor, al dolor, al sufrimiento, al engaño, a las despedidas, al orgullo, a la soledad y a lo imposible. Le cantó a la tierra, a sus raíces, al arte y al cosmos. Le cantó a su más grande amor, a sus amigos, a la juventud, a la rebeldía, a los poetas que no conoció, admiró y se fueron antes y, claro, a su amado México. Chavela curó sus penas con borracheras y celebró la fusión de lo intangible: la vida y la muerte.

Pero la vida de Chavela va más allá del canto. Dejó un legado e impregnó fuerza al pensamiento de la libertad sexual. La musa fue parteaguas de la libre expresión sexual, que en aquellos períodos plagados por el extremo conservadurismo no eran aceptados en su totalidad. Chavela Vargas asimiló su sexualidad con completa naturalidad, pero fue hasta su vejez que declaró públicamente que era lesbiana. ¿Lesbianismo, un crimen? Jamás. Ella sostuvo distintas relaciones sentimentales con mujeres, a las que seguramente alguna vez también les cantó. Fue pareja de Frida Khalo y de Alicia Pérez Duarte.

Aquella diosa de voz herida, musa de generaciones

Son muchísimos los covers del repertorio musical de Chavela Vargas. Cantantes consagrados han creado maravillosas versiones de las canciones de Vargas. Muchas de estas interpretaciones fueron incluidas en películas, documentales y presentaciones de distintos artistas de todas las expresiones. La nueva generación de artistas rinden tributo a Chavela Vargas cantando sus éxitos y trasmitiendo su legado a los jóvenes, quienes quizás no la conocieron, pero que sin duda desde entonces quedará grabado en sus memorias el nombre inmortal de La Chamana.

Les dejo mi herencia…

En septiembre del 2003, Chavela Vargas concedió una entrevista exclusiva a la revista Letras libres, donde contó la anécdota de una de sus presentaciones en el Zócalo de la Ciudad de México. Expresó su sentir y emociones al ver a su público, la vibración de las almas de los presentes, el llanto por múltiples emociones, llanto “dulce”, como lo manifestó. Amó la libertad del espacio, del momento y de su arte. En la entrevista también dijo que esa noche fue inolvidable y que la juventud la marcó, y de ahí surge una de sus más emblemáticas frases “Me voy. Les dejo de herencia mi libertad, que es lo más preciado del ser humano”.

¿Y tú cómo recuerdas a Chavela Vargas?

Nosotros en VoxBox la recordamos 15 de sus canciones más emblemáticas:

1. No volveré

2. La llorona

3. Piensa en mí

4. Macorina

5. Un mundo raro

6. En el último trago

7. Adoro

8. Volver, volver

9. Luz de luna

10. María Tepozteca

11. Las simples cosas

12. Paloma negra

13. Que te vaya bonito

14. Esta tristeza mía

15. Cruz de olvido

VoxBox.-

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