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Mausoleos estilo narco: así “descansan en paz” los narcos mexicanos

Mausoleos. VoxBox.

Detalles.- Todos conocemos de la devoción que sienten los mexicanos por sus muertos, y las hermosas celebraciones que se despliegan para estas fechas es una muestra de ello, cómo decoran sus tumbas y mausoleos. Esa tradición no reconoce diferencias de ningún tipo: no escapan ni siquiera los narcos.

El estado mexicano de Sinaloa es la base del cartel de Sinaloa, una de las más poderosas organizaciones del tráfico de drogas de México. Pues en la ciudad de Culiacán se encuentra el cementerio donde los capos van a yacer eternamente.

Obviamente lo hacen al estilo narco.

¿Cómo pasan al otro lado los grandes señores de la droga?

En el cementerio de Jardines del Humaya descansan los restos de algunos de los narcotraficantes más famosos, como Arturo Beltrán Leyva, Ignacio Nacho Coronel, Gonzalo Araujo y miembros de la familia del Güero Palma.

Otras tantas tumbas no tienen nombres para evitar que sean identificadas y, por tanto, evitar ser objeto de vandalismos debidos al odio.

Cuando es así, están decoradas con fotos del fallecido. Por las imágenes se puede apreciar que una buena mayoría fueron asesinados entre sus 20 y 30 años, aunque incluso hay tumbas que parecen de niños.

Las tumbas ostentosas son vitales para los señores de las drogas. Están dispuestos a gastarse la suma que sea necesarias para que sus patriarcas disfruten de la vida eterna en un lugar que conmemore sus formas de vida.

Se ha comparado con una suerte de tributo al estilo faraón egipcio: la similitud está en que ambos lugares fueron construidos para simbolizar la ascensión de alguien importante y temido, y demostrar que de alguna manera aún lo es: tanto importante como temido.

Las tumbas, algunas de más de dos y tres pisos, cuentan con todo tipo de comodidades para los visitantes: las hay con aire acondicionado, cristales blindados, sistemas de seguridad o iluminación exterior. Por dentro están equipadas con habitaciones, cocina, zonas donde los niños pueden jugar de forma segura o salas de estar con sofás.

Los terrenos de este cementerio se venden en bloques de 1.10 por 2.25 metros, la medida estándar de un ataúd en el país, pero para poder hacer estas construcciones se ven obligados a comprarlos en bloques de tres, que se venden por 30,000 pesos (más de USD 2,000).

Narcocementerio

Si bien este cementerio fue construido en 1966, la tendencia de enterrar a los narcos aquí comenzó en la década de los ochenta, cuando fue inhumado Lamberto Quintero, un famoso traficante de marihuana que fue abatido por la espalda a ráfagas de rifles AR-15. Después de este siguió Inés Calderón Quintero, uno de los primeros en introducir cocaína en Estados Unidos y fallecido en un tiroteo con agentes policiales.

Con el tiempo, según fueron ensangrentándose las disputas entre cárteles de la droga, las familias han entrado en una especie de competición, probablemente típica de los narcos: querer tener más opulencia que el de al lado, aumentando así la demanda de espacios en el camposanto.

De todas formas, como resultará evidente, lo más barato acaba siendo el terreno.

Lo irónico es que arquitectos, vendedores ambulantes y demás personas terminan beneficiándose con las excentricidades de estos mausoleos.

VoxBox.-

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