Opinión

Crónicas de una mujer sin útero (IX): Ser revolucionarios

Opinión Justo en el año 17 del siglo XXI se me ocurre preguntarme esto: ¿Qué es ser revolucionarios?

Quizá sea que dentro de poco llegaré a los 40 años y estas semanas sean de una revalorización de la vida, o quizá por el contexto sociopolítico que vamos viviendo en la región centroamericana en los últimos meses… o quizá porque mañana se cumplen 50 años del asesinato del Che Guevara.

O simplemente porque al final siempre he sido “peleonera”, como dirían algunas personas. No lo sé. Lo que sé es que es necesario plantearnos por qué ser revolucionario ha cambiado.

Empecemos a desenmarañar: ser revolucionario era muy diferente en el siglo pasado. También fue muy distinto en siglos pasados. Estoy casi segura que ser revolucionarios es una necesidad humana, es uno de los elementos necesarios para evolucionar, como personas y como colectivo.

En el caso de las mujeres, esa rebeldía que nos lleva (cada día) a ser revolucionarias nos ha dado frutos como el derecho al voto, a tener posesiones materiales a nuestro nombre, derecho a la educación, y tanto otros derechos inalienables. Pero he de admitir que esta capacidad de ser revolucionarios no es exclusiva de las mujeres, porque podemos encontrar hombres que en diferentes ramas han revolucionado nuestro entorno: científicos, escritores, deportistas, políticos o simplemente personas buenas.

Pero no hemos contestado a la pregunta, ¿qué es ser revolucionarios hoy? Manifestarse en una plaza contra los corruptos en Guatemala o darle like a un pleito entre políticos salvadoreños. Alguno me dirá que ser revolucionario es tomarse una foto en el homenaje al Che, o subir una foto del homenaje local a Violeta Parra, donde lo menos que se hizo es mostrar su obra. Posiblemente habrá algún revolucionario que hoy cedió el paso durante el tráfico horrible de la hora pico, en alguna capital centroamericana. Podríamos debatir qué es más revolucionario. Posiblemente yo perdería, porque hay gente que siempre es más sabia que los demás.

No discutiré con ninguno, supongo que mi ser revolucionaria no pasa por querer convencer a otros de lo que yo pienso. Eso está bien cuando somos adolescentes, pero ahora… ahora ya no. En lo personal, ser revolucionario ha mutado: ya no está en tomar las armas, está más bien en la capacidad de sacar lo mejor de nosotros: en el arte, en las ciencias, en lo personal, en lo laboral. Siempre lo mejor.

VoxBox.-

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