Opinión, Sexualidad

Narraciones Swingers: ¿Nos perdonará la sociedad?

Swingers. VoxBox.

Esta primera entrega servirá para presentar y delimitar una serie de artículos que girarán en torno al amor, al sexo y en cómo se vive y disfruta la sexualidad en la vida swinger, en una sociedad tan conservadora.

Sexualidad.- Me llamo Judith y me encanta el sexo. La verdad, yo podría ser cualquier mujer de las urbes centroamericanas. Solo que por haber nacido precisamente en esta región es complicado hablar de sexo abiertamente. A esta edad en la que transito una debe ser recatada, decente y sobre todo conservadora. ¡Ay de nosotras!, las que decimos que disfrutamos de la sexualidad, especialmente si se tiene más de 40 años.

Que nos perdone Dios, porque la sociedad no puede

Para el resto de seres humanos somos putas. Los hombres lo tienen más fácil. Se nos enseñó que ellos sí pueden ejercer la sexualidad cuando y con quienes quieran. Si es con más de una mujer, mejor. Machos.

Pero créanlo o no, soy más curiosa que puta. Cuento con una ventaja que no todas tienen, y es la de contar con un marido que me acompaña en las más inverosímiles aventuras sexuales. Sí, también él es curioso. Porque al final, la naturaleza humana se conoce y se aprecia mejor desde el sexo.

Terminada la presentación, pasemos a lo que nos toca…

Esta primera entrega servirá para delimitar una serie de notas que girarán alrededor del amor, el sexo y la sexualidad en la vida swinger.

Hablar sobre una relación swinger, donde mi esposo y yo podemos compartir la sexualidad con otras personas, se dice fácil, pero ha sido un proceso lento y de autoconocimiento para ambos. También ha sido un proceso lleno de amor, aunque muchos no estén de acuerdo. Debemos tener claro que vivir este estilo de vida NO es lo mismo que tener una relación abierta.

No es simplemente que ambos seamos calientes y pervertidos, sino que llegamos a la conclusión, cada quien por su lado, de que no le pertenecemos a nadie y que la “fidelidad sexual” es una forma de control social, que aunque sí sirve en algunos casos, no determina el compromiso, ni la lealtad entre una pareja.

En algún momento de nuestros 15 años de matrimonio nos dimos la oportunidad de compartir estas opiniones poco correctas. Fue maravilloso que ninguno se escandalizó, que no nos juzgamos.

En más de 5 años de practicar la vida swinger nos hemos encontrado de todo y hemos tenido experiencias gratas y no tan gratas, dentro y fuera de la cama.

No se asusten, no andamos por ahí quebrando matrimonios, no. No es ese el propósito de una vida libre. Lo que sí ha pasado es que hemos aprendido a leer a las personas que simplemente quieren aventuras y ser infieles (porque existen esos infieles patológicos), y que nada saben de este estilo de vida.

También hay por ahí mujeres que dicen estar en este ambiente con el único objetivo de andar cuidando al marido, porque saben que de todos modos les serán infieles.

El amor entre las personas que nos denominamos swingers es profundo y lleno de compromiso. Se basa en el respeto y predomina la opinión femenina, pues somos más vulnerables en general.

El sexo se vive con responsabilidad y el uso de métodos anticonceptivos de barrera es indiscutible. La sexualidad se vive de manera plena y sin ataduras.

¿Eso qué quiere decir? Sencillo. Los adultos que optamos por una vida así, tenemos la suficiente madurez como para decir: “Con esta pareja o esta persona sí queremos tener un encuentro sexual. Con estos otros, no”.

En nuestra región esta práctica es un tabú (como casi todo lo que tiene que ver con sexualidad), pero les aseguro que se trata de una experiencia divertida. Aunque tampoco confundan que estoy intentando convencer a nadie. He conocido también personas a quienes no les llama la atención ni les interesa, y están seguros de que no lo disfrutarían. Eso está bien, de eso se trata esto: de conocer qué nos gusta y qué no.

Durante varias semanas estaré contándoles no solo experiencias, sino además descubrimientos que hemos ido encontrando con mi marido.

Besos.

VoxBox.-

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