Opinión

Este es el mejor capítulo de “BoJack Horseman”

BoJack Horseman. VoxBox.

Un par de recomendaciones: 1. No lea la siguiente nota si no ha visto la cuarta temporada de BoJack Horseman. 2. Reproduzca la canción que dejo aquí abajo las veces que sea necesario.

Opinión.- BoJack Horseman ve correr a un montón de caballos anónimos sobre una hermosa pradera. Aquí fue donde nos quedamos en la temporada anterior. El teléfono suena, Diana quiere saber de él desde hace tiempos y no desiste en su intento de llamarlo. Bojack cuelga, como siempre. No tiene rumbo fijo, hasta que decide volver a la casa de campo de sus abuelos en Michigan.

No sé en qué momento Bojack se convirtió en una de las series más profundamente tristes de los últimos años. No sé cómo llegamos a este episodio maravilloso llamado The Old Sugarman Place. No sé cómo una serie que en sus primeros capítulos apuntaba a ser una producción bastante mediocre alcanzó este punto de belleza.

Pero aquí estamos. Mi tesis es que este segundo episodio de la cuarta temporada es uno de los más hermosos de toda la serie.

Aquí dejo algunos argumentos.

Los ancestros Horseman

Ya antes pudimos ver la relación infortunada que BoJack tenía con su madre. Ya sabíamos que el desequilibrio emocional de nuestro caballo protagonista era una consecuencia directa de una familia disfuncional, de una madre con severos problemas de carácter y con una sinceridad capaz de arruinarle la vida a cualquiera.

Lo fácil hubiese sido que nos quedáramos con eso. Pero los creadores de la serie decidieron dar un paso más atrás en la historia con este episodio: conocimos cómo fue la infancia de la madre de BoJack. Nos permitieron empatizar con ella, ver cómo se gestaban y crecían sus propios demonios. Aquí es donde radica una parte esencial de lo maravilloso de la serie: no todas pueden darse el lujo de regresar dos generaciones atrás del protagonista, para hacernos entender el porqué de sus miserias.

La educación profundamente machista que plagó la niñez de Beatrice se refleja con el humor fino característico de la serie (“Oh, cariño, deja de levantar eso, te desgarrarás el útero”, suelta la abuela Horseman en algún momento).

La reconstrucción

En menos de media hora de capítulo fuimos testigos de cómo BoJack junto a su vecino Eddie reconstruyen el hogar que alguna vez albergó tanta vida y que ahora se encuentra inhabitable. No es un recurso nuevo en cine o en televisión hacer un símil entre la recuperación de un espacio físico y el mejoramiento interno (diría espiritual, pero no sé si aplica) de los personajes, pero en esta ocasión es una herramienta maravillosa que funciona de forma orgánica, con gracia, y sirve de perfecta excusa para contar las historias paralelas que nos querían contar.

Justamente ese es mi tercer y último argumento.

Las historias se conectan

Dos historias distintas tienen lugar en este capítulo: por un lado, en tiempo presente, la de BoJack, que ha ido a parar a aquella casa porque su vida ha perdido el rumbo: y la otra es la de su madre cuando era niña. El punto de encuentro es la casa, como mencioné antes, pero la forma en que conectan es demasiado sublime para ser real.

La primera vez que vemos ese choque de tiempos es cuando BoJack mira en su celular, arropado con una manta que apenas lo protege del frío, la miniserie de Sarah Lynn, en el preciso momento en que informan de su muerte. En ese preciso instante sus abuelos entran por la puerta y nos enteramos que el hermano mayor de su madre ha muerto en la Segunda Guerra mundial. La abuela de BoJack nunca volverá a ser la misma, así como BoJack no volverá a ser el mismo luego de la muerte de Sarah Lynn. La muerte los ha marcado a todos.

El punto más alto de esos encuentros se produce cuando el viejo Eddie —quien vive con cierto patetismo su viudez— se sienta en el piano para distraer a todos, mientras BoJack se roba la veleta con la que dará por terminada la reconstrucción.

La abuela de BoJack escucha las notas que está tocando Eddie, muchos años adelante, y comienza a cantar una vieja melodía que habla sobre el tiempo, el amor, la memoria y volar.

(No pude encontrar la canción en YouTube. Me hubiese encantado dejar aquí el video. Pero si alguien puede buscarla, se llama I Will Always Think of You, de Jane Krakowski y Colman Domingo).

No sé si estos argumentos serán válidos para afirmar que este es el mejor capítulo de la temporada cuatro y de la serie (en el momento que escribo aún no veo los dos últimos de la temporada), pero al menos yo sí lo creo.

The Old Sugarman Place está tan perfectamente realizado, que inmediatamente supe que acababa de quitarle el puesto a Fish Out of Water. Así de intenso lo creo.

VoxBox.-

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